La señorita Julia de August Strindberg

Estándar

La señorita Julia

de August Strindberg

Bajo la mirada de la mujer

image004Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Alberto Ure y José Tcherkaski llevaron adelante en la década del 70, dentro de la última dictadura cívico – militar, más precisamente en 1978, una versión de la pieza del autor sueco, de poética naturalista y que contenía una clara crítica a la figura femenina en un mundo donde aquella luchaba por sus derechos, por tener como el hombre un espacio de igualdad. Misógino por naturaleza, el escritor construye una textualidad dramática que involucra además las contradicciones sociales, las cuales desde el determinismo naturalista eran obstáculos insalvables para cualquiera que quisiera evadirlas o encontrar fuera de sus férreos límites un espacio diferente. Juan y Julia, son dos puntas de un mapa social al que le es imposible conciliar: puntos de vista y destino en común; ambos tienen sin embargo, algo inevitable, el deseo. Cuerpos que se atraen a pesar de las diferencias, y que por el abismo que los separa llegarán al final trágico conocido. En la pieza de Strindberg ese deseo es más un volcán contenido en las acciones, que en las palabras, y cuando explota lo hace para demostrar que de los dos, es ella quien tiene la mayor responsabilidad, por ser mujer, género que debe cuidar su honra, de allí la exacerbada crítica de Cristina, y por su clase, nadie de la misma se comporta con ese desenfado con alguien que no está a su altura. Cristina Banegas desde la dirección produce un cambio fundamental, porque su mirada femenina hace que ante los requerimientos de Julia, su sirviente Juan hasta último momento se presente ambivalente, ambiguo entre lo que Cristina le indica como su deber y un deseo de cambio fundamental para su vida. Lo hace a partir de un hiperrealismo exasperado, que lleva en la coreografía del baile, y en el dolor de la prometida de Juan, a provocar al espectador desde el cuerpo que, de ese modo, se transforma en una herramienta más expresiva que la palabra. La señorita Julia, fotografía de Juan Pablo Viera (1)

La escritura de la versión de Ure – Tcherkaski, pone su enfoque en las clases sociales que separan a Juan y Julia, pero la presencia escénica le da un plus donde la sensualidad, el deseo y el sexo están en el mismo nivel de fuerzas. Una puesta más sugerente que naturalista, cargada de simbolismos, las altas botas del padre de Julia en la cocina son como una presencia determinante de quien vigila sin estar, de quien ordena sin palabras. Una dirección que apuesta a la coreografía de los cuerpos desde el inicio de la intriga, y que pasa por ellos el punto de vista, dejando en un segundo lugar a la palabra escrita, que si bien es respetada, no es el centro de la atención; la mirada del espectador se siente atraída por el movimiento permanente de los personajes. Una versión que en 1978 tenía por el contexto en donde se desarrollaba una connotación diferente; allí el poder de la burguesía, las contradicciones de clase, y la asimetría entre víctima y victimario, conjugaban un peso específico diferente para un público que esperaba del teatro una tribuna donde rescatar del olvido y del silencio, lo omitido por el discurso hegemónico del poder. Hoy esa necesidad está presente, pero parece que se diluye en el juego escénico de los cuerpos que se desean, en la vertiginosa espiral de fuegos fatuos en que los personajes están inmersos, ante el deber transgredido y un abismo sin retorno.La señorita Julia, fotografía de Juan Pablo Viera (2)

Ficha técnica: La señorita Julia de August Strindberg. Adaptación de Alberto Ure y José Tcherkaski. Elenco: Belén Blanco, Gustavo Suárez, Susana Brussa. Dirección: Cristina Banegas. Producción general: Fernando Madero & Nacho Fumero. Iluminación: Sebastián Marrero. Escenografía y vestuario: Magda Banach. Diseño y composición musical: Carmen Baliero. Asesoramiento coreográfico: Virginia Leanza. Producción ejecutiva: Ivana Nebuloni. Asistencia de dirección: Betty Couceiro. Asistencia de producción: Agustina Márquez Merlín. Realización de vestuario: Camila Orsi. Diseño gráfico: Ivanna Locmanidis. Prensa: Carolina Alfonso. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Solidaridad. Estreno: 06/03/2016. Duración: 70′.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s