Cuando despedirse resulta muy difícil …

Estándar

Cuando despedirse resulta muy difícil …

13112619_992686214147926_713346365_o CarlosSusana Llahí

En su nueva obra para niños, Tengo a mi abuelo en el ropero, María Inés Falconi toma como motivo el tema de la persona que muere pero cuyo espíritu queda en la tierra sin poder partir, que como “amor romántico” nos retrotrae a Ghost, la película de Jerry Zucker (1990) y que es un tema reiteradamente tratado tanto por el cine como por el teatro. Con esta pieza, Falconi completa una trilogía que habla de la delicada sensibilidad de los niños cuando tienen que enfrentar problemáticas que implican “crecer”, instancias que no puede evadir y en las que no siempre los adultos acompañan con la comprensión que debiera esperarse de ellos.

13120400_992685410814673_427410636_o  CarlosIndudablemente, las piezas que completan este grupo: Tengo un dinosaurio en el ropero (2011) y Tengo una muñeca en el ropero (2012) presentaban mayor densidad semántica que la nueva propuesta de la autora. La primera planteando de qué manera los padres de Celeste exigían de la adolescente una madurez que la niña no estaba dispuesta a asumir porque aún sentía que mucho de ella todavía pertenecía al mundo de la infancia y en la segunda de las piezas, la elección sexual de Julián que significó para el joven un camino difícil de transitar pero que recorrió con honestidad y dándose a sí mismo el lugar que merecía. Las dos propuestas, trabajadas en profundidad, con sutileza y mucho humor, concretaron excelentes realizaciones que creo, marcaron un hito en el teatro para adolescentes. Tengo a mi abuelo en el ropero no implica, quizás, una problemática tan compleja (la autora no profundizó en la ubicación que ese abuelo tenía en el entramado familiar) pero sí, absolutamente ligada a los afectos de infancia. Cuando se le pide a un niño que dibuje a “la familia” siempre incluye a los abuelos, aunque estén distantes o no los vea demasiado seguido, sabe, que más allá de sus papás nadie se interesa tanto por él, es un amor incondicional. Y aunque el niño comprende la muerte de una persona mayor, a veces mucho mejor que los mismos adultos, no por ello deja de extrañar a sus abuelos y cuando se conversa sobre la posibilidad de reencontrarse con alguien querido que partió con la muerte (pues como lo mencioné al comienzo, la ficción toca mucho ese tema), siempre estarían encantados con que el abuelo o la abuela “aparecieran aunque sea un ratito”.

13161428_992685797481301_2055281960_o CarlosLa casa donde vivía la abuela que acaba de morir, se está por vender, los hermanitos suben por última vez al altillo y del viejo ropero … aparece el abuelo Antonio quien luego de la muerte no pudo partir hacia el más allá. Pasado el primer susto, comienza la charla, los tres celebran ese encuentro, se asombran de los objetos que guarda el lugar y afloran los recuerdos. El texto presenta mucho humor, hay momentos muy divertidos como cuando los niños, sobre todo el más pequeño, se enfrenta con la máquina de escribir, surgen preguntas: “¿cómo se borra?”, “¿cómo se imprime?”, que divierten pero que son muy lógicas en un niño de once años. Muy simpática es la explicación de por qué no partió el abuelo: se lo impidió la antena de la televisión.

Más allá del elemento “extraño”, la pieza es de neto corte realista, las actuaciones también lo son, se destaca Tati Martínez en el papel de Tati. Benja, en la interpretación vocal, aparece excesivamente aniñado. La escenografía mimetiza el altillo de cualquier casa, el mismo desorden, igual variedad de objetos.

Todos, niños y adultos no pudimos evitar emocionarnos. La ternura con que Tati y Benja ayudan a que el abuelo se sienta cómodo y finalmente, para que pueda partir definitivamente, contribuye a la empatía, el espectador siente que involucra su propia historia personal, por supuesto, más los adultos que los niños. Un propuesta inteligente, que permite la emoción y el disfrute sin provocar reflexiones complejas.

Tengo a mi abuelo en el ropero de María Inés Falconi. Teatro: UPB, Campo Salles 2145- CABA- T.E.: 4701-3101. Elenco: Tati Martínez. Federico Vera Barros. Carlos de Urquiza. Asistente de Escenario: Alejandro Frías Rotondo. Realización Escenográfica: Claudio Provenzano. Dibujo y Diseño de Programa: Toto Ilustrador. Prensa y Comunicación: Simkin&Franco. Diseño de Vestuario: Lucía de Urquiza. Diseño de Escenografía: Carlos Di Pasquo. Puesta en Escena y Dirección General: Carlos de Urquiza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s