Rufianes de Marcelo Camaño

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Rufianes de Marcelo Camaño

Esta noche tengo pena…/Canta y llora cuore mío /

A la mamma dije: “Addio…”/ pero nunca regresé.

(Malerba, Cadícamo, Canción del inmigrante, 1956)

000136109Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Rosario, la Chicago argentina, y no por su crecimiento industrial automotriz como su análoga del norte, sino por ser la sede del crimen organizado, en eso si par con la ciudad norteamericana. El juego, el turf, la droga, y la trata de blancas; mujeres de la Europa saqueada por el hambre y el fascismo, la intolerancia política, y la lucha de clases que engañadas o no eran traídas como esclavas sexuales a estas costas del río Paraná, como a las del rio dulce, la propia ciudad de Buenos Aires. De ese comercio de la infamia, donde los cuerpos eran cosificados, el tango, la novela, el teatro y el cine dieron infinitas narraciones, fueron el lenguaje de tristes historias donde las protagonistas eran las rusitas, o las polacas, las franchutas o las criollas: pardas o morenas, que iban y venían por las rutas de un país en formación con un aluvión inmigratorio, mayoritariamente masculino, que venía a buscar fortuna, nuevos horizontes y necesitaba un espacio de esparcimiento sexual, sin preguntas, sin respuestas. Crimen y criminales que parecen cosas del pasado, pero como en el final de Rufianes y en la voz de una de ellas, la prostituta transformada en madama, cabe hoy el interrogante, ¿usted se siente seguro, en un país como éste?, la mirada al espectador, nos hace sentir a todos incómodos con la seguridad de que el ayer y el hoy están unidos por el mismo hilo retorcido de la infamia y la corrupción que invade todos los estratos, es decir, un crimen posible por la complicidad de la justicia y el poder.

El poder y la prostitución no están tan lejos como ya dijimos, no es posible pensar la existencia de tantos prostíbulos sin la complicidad de las clases dirigentes. Una zona gris se traza entre la moral pública proclamada y la experiencia nocturna. Allí, entre niños bien, proxenetas, mujeres de “la buena vida” y peleas a cuchillo, se compone el tango. (Varela, 47)000137965

Rufianes, eran los hombres que explotaban a las mujeres para la organización, maridos ficticios que fingen amor mientras buscan el mejor postor para la pupila que regentean. De este material está conformada la trama de la puesta que se presenta en El Galpón de Guevara. Con la estructura del musical, coreografías, coros y muy buenos solos de cada uno de los personajes centrales se suceden las secuencias durante las dos horas que dura la obra. Desde el muy buen vestuario y la efectiva escenografía la reconstrucción resulta verosímil y a la vez funcional para el relato. Una historia íntima la de Juan y Rosa, un triángulo con el Romano, hermano de Juan, que en el submundo de la noche rosarina, nos relata el melodrama del amor y la traición, al mismo tiempo que nos pone en acto toda una realidad social, que descarnadamente aparece en escena, y que tiene con el presente una coincidencia alarmante. Otras mujeres, otros escenarios de venta y compra, otros métodos de engaño y seducción pero el mismo destino de dolor de esos cuerpos / mercancía que son la materia prima de la ambición de pocos.

Talo Silveyra - Juan Jose Marco y Flor Benitez

Un género el teatro musical, que se atreve con nuestra historia y desde la significación de los cuerpos en movimiento, y la voz que canta y narra nos atraviesa como espectadores en una puesta que nos atrapa por los muy buenos trabajos de los actores y los músicos que en armonía logran escenas de alta intensidad desde lo vocal y lo plástico, como también desde la dramatización. Una interesante propuesta, de las muchas que El Galpón de Guevara nos ofrece habitualmente, para un público experto en el género, y para aquellos que quieren disfrutar de una excelente entrega.

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Ficha técnica: Rufianes. Dirección General: Marcos Rauch. Composición Musical: Juan Ignacio Lopez. Libro de Marcelo Camaño. Letras de Canciones: Luis Longhi. Dirección Coreográfica: Juan José Marco. Diseño de Iluminación: Pedro Daniel Suárez. Escenógrafo: Giuliano Benedetti. Diseño y Realización de Vestuario: Nélida Bellomo. Diseño y Realización de Maquillaje y Peinado: Coni Montin. Diseño Gráfico: Aba Ideas. Fotografía: Nacho Lunadei. Realización de Video: Diego Saggiorato@phcuartonaranja. Fotografía de Prensa: Selena Guida (Her Majesty Fotografía). Asistente de Dirección: Ángelo Fornabaio. Asistente de Coreografía: Juan Gentile – Analía Guzmán. Stage Manager: Silvia Otero. Asistente de Escenario: Iñaki Aguirre. Prensa: WE Prensa & Comunicaciones. Producción Técnica: Santiago Questa. Idea Original: Juan José Marco, Marcos Rauch, Juan Ignacio López. Producción General: Trela Producciones. Músicos: Piano y Dirección musical: Juan Ignacio López; Violín: Emanuel Teper; Batería: Pablo Aragona; Bandoneón: Liugi Raponi; Flauta: Rodrigo Marquez; Contrabajo: Lautaro Vergara. Elenco: Flor Benítez, Talo Silveyra, Juan José Marco, Leo Trento, Maia Contreras. Ensamble femenino: Micaela Barber Clas, Karina Daniela Barda, Julieta Goncalves, Romina Julieta Ruiz, María Clementina Marti. Ensamble masculino: Juan Mende, Ignacio Pérez Cortes, Emanuel Robredo Ortiz, Marcelo Alejandro Amante, Paolo Sambrini, Gracián Agustín Quiroga Paéz. El Galpón de Guevara. Estreno: 02/052016.000137964

Bibliografía:

Varela, Gustavo, 2016. Tango y política. Sexo, moral burguesa y revolución argentina. Buenos Aires: Ariel – Historia.

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