Los fantasmas de Florencio

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Los fantasmas de Florencio

O los beneficios de unas horas sin tecnología

Los Fantasmas de Florencio - 040Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

Cristian Vélez, director del grupo “La pared invisible”, presenta este año Los fantasmas de Florencio, la propuesta, aunque desde el universo infantil, alude a la mayor amenaza con la que debe enfrentarse un escritor, no importa el género, lo que importa es ese momento, el momento iniciático: el terror ante la hoja en blanco.

Florencio, joven dramaturgo, se encuentra solo en el escenario del teatro, él y la hoja en blanco. Debe escribir la obra, ya no tiene más plazo, la necesita para el día siguiente, el productor lo presiona, si no lo logra el teatro cerrará sus puertas. Está aterrado, existe una historia que habla de que el teatro tiene un fantasma y ese fantasma de alguna manera, se burla generando graves problemas a la gente de teatro: atenta contra la creatividad. A pesar del susto, de la terrible tormenta y de la necesidad de escribir, Florencio se queda dormido. Dos niños, Misia y Pedro llegan a su sueño, allí se encuentran con un Zombi, su ayudante y una bruja, quienes les dicen que ellos dos pueden romper el hechizo del “fantasma del teatro” si superan tres “dificilísimas” pruebas: la de “pensar”, la de “sentir” y la de “imaginar”. Pero a los chicos les pasó algo muy grave al entrar al sueño: ¡¡¡se les apagó completamente su Tabletcompuceluplay, Cómo podrán superar las tres pruebas sin la ayuda de la tecnología?

Los procedimientos que organizan la estructura de la puesta: la expectación defraudada: se espera una cosa y se produce otra (principalmente cuanto se debe enfrentar el suspenso en un espacio sobre el que sobrevuela la amenaza de un fantasma), la aterradora presencia del Zombi, su ayudante y de la bruja Hechicera (que en realidad resultan buenos y colaboradores) y la propia inseguridad porque, no tener la Tabletcompuceluplay!!!! para Misia y Pedro es como haber perdido la capacidad de pensar, de sentir y de crear. Además, el suspenso y las pruebas a sortear generan corridas, una lucha con espadas y una serie de desplazamientos, saltos y volteretas que dan a la puesta el dinamismo que acompañan entusiastamente los chicos desde la platea. La escena del balcón de Julieta con las peripecias que debe sortear Romeo se torna realmente desopilante. Todos estos elementos constituyen la trama por donde navegan los sueños de Florencio, sueños que, felizmente, cuando despierte al día siguiente le habrán dado cuerpo a la historia que podrá escribir para complacer al director.

Progresivamente y a medida de que vayan salvando las pruebas los chicos se dan cuenta de que “solitos” o “juntos”, pueden encontrar ideas creativas que les permiten resolver situaciones apelando a viejos recursos, como por ejemplo, leer y representar un texto de uno de los poemas más románticos de la historia de la literatura, Romeo y Julieta.

El trabajo con la iluminación genera climas adecuados que acompañan los momentos de suspenso y la escenografía con muy pocos elementos, cada uno con un significado concreto: las tres tarimas para estos tres curiosos personajes y un enorme libro donde aparecerá la pintura de las escenas más importantes genera un espacio claramente significativo. En el aspecto verbal, Cristian Vélez recurre a la comicidad que se produce con la utilización de homónimos, de la confusión entre lo literal y lo metafórico que encierra una frase y fundamentalmente, por los inconvenientes de comprensión y de obtención de datos que produce lo que es el nudo semántico de la pieza y que se encuentra condensado en el juego de palabras:Tabletcompuceluplay”, palabra compuesta que engloba lo máximo que un niño puede desear, todo, contenido en su solo aparato. Es bueno destacar la actuación de Mariano Falcón, quien complementa la palabra con muy buen manejo del cuerpo, con gran plasticidad pero además, con el desempeño de ciertas técnicas del actor popular, como la mueca y la maquieta recursos más que adecuados para señalar desde el humor, el temor, la alegría y el amor.

Los Fantasmas de Florencio - 064Cristian Vélez construye un relato que se torna fácilmente identificable ante la mirada del pequeño espectador, que con regocijo ve imágenes de niños, sus pares, que logran sobrevivir sin tecnología. Y ve que todo eso, a Misia y Pedro primero les genera sorpresa, luego felicidad y finalmente orgullo: orgullo de poder crear y resolver conflictos desde uno mismo, desde la capacidad intelectual que tiene todo ser humano y desde los sentimientos que a todo le dan vida y dinamismo. Una puesta muy lograda, con la perfecta armonización de todos los signos escénicos, concreción que en Cristian Vélez pone de manifiesto su madurez como dramaturgo y director.

Los fantasmas de Florencio de Cristian Vélez. Teatro Carlos Carella del Centro Cultural Cátulo Castillo. Bme. Mitre 970- 1° piso. T.E. 4345-2774. Funciones: sábados y domingos 16 hs. Vacaciones de invierno: de martes a domingo 16 Hs. Elenco: Ezequiel Davidovsky. Cristian Sabaz. Mariano Falcón. Eleonora De Souza. Cecilia Milsztein. Escenografía: Marco Gianni. Realización de títeres y diseño de vestuario: Elina García Garrido. Realización de vestuario: Marcela Ditomaso. Maquillaje: Julieta Samamé. Diseño audiovisual: Pedro Palacios. Fotografía: Andrés Caffarena. Diseño de luces e iluminación: Fermín González. Maquinistas: Rodolfo Gómez. Gustavo Acosta y Diego Schulz. Prensa: Correydile. Composición musical: Daniel Santillán. Asistente de dirección: Martina Cribari. Dirección general: Cristian Vélez.

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