El grito en el cielo de Eusebio Calonge

Estándar

El grito en el cielo de Eusebio Calonge

La Zaranda. Teatro Inestable de Andalucía la Baja

Vivir en la intemperie del alma1

cartell El grito

Azucena Ester Joffe

Desde su título, El grito en el cielo, a modo de epitafio de la actual sociedad española, en particular, y de la sociedad global, en general, La Zaranda vuelve a instalar la reflexión profunda más allá del hecho teatral. Un claro síntoma que nos involucra en tanto espectador sujeto, por un lado, y sujeto social, por otro. La incuestionable trayectoria de la Compañía, próxima a cumplir 40 años y en su duodécima temporada en Buenos Aires, pareciera en su temática tener algo de los círculos dantescos, en especial los correspondientes al Infierno, pues en cada nueva obra se transforma en algo más incisivo, sin perder el rumbo de la creación artistica. Sabemos que La Zaranda es sinómino de muy buen teatro y en esta oportunidad pusieron en escena el “grito” mudo de aquellos ancianos, abuelos olvidados, que imaginan un salida a un inevitable final. Si, en general, la Compañia, ha utilizado metáforas para dar cuenta de una propuesta diferente, en la obra que nos ocupa la metáfora ha dejado lugar a la mirada existencialista. Porque estos cuatro personajes se encuentran en un pulcro y frío geriátrico, llevando adelante situaciones grotescas y absurdas, sin explicación posible, sabiendo ellos que hay respuestas que nadie les dará. Desde una perspectiva naturalista del espacio público que gira hacia el expresionismo del espacio privado, subjetivo, nos deja sin poder desviar nuestra mirada como atrapados en el clima tenso más allá de las situaciones humorísticas. Éstas tienen un revés cruel para plantear una feroz crítica hacia nuestra actual sociedad donde los ancianos han sido casi invisibilizados. Una cierta crueldad y desidia de las generaciones más jóvenes hacia aquellos mayores que “no han podido abolir totalmente la contradicción de soñar”2. Cada personaje es construido sin dobleces y con la precisión de saber cual es el efecto buscado en el receptor. Personajes tipificados en el límite, queribles y frágiles, casi sin personalidad propia que buscarán la última libertad. El elenco con profesionalismo y ductilidad expresiva lleva adelante una historia atravesada por un humor ácido, negro, desde el lenguaje verbal -en los ancianos mostrando su interioridad- y desde el lenguaje corporal para dar cuenta de lo inarmónico del final de la vida.

000142735Un espacio simbolista donde las cuatro estructuras metálicas desmaterializan “el geriátrico” y son desplazadas constantemente por estas cinco criaturas. Cubículos que tienen un determinado rol dramático, un protagonismo pregnante que, en consonacia con la precisa iluminación, se van transformando en distintos espacios pequeños, de líneas rectas como si fueran celdas construidas a partir de los límites sociales. Al inicio, cada longevo está dentro de una “batea” para la ropa sucia, luego un cuerpo en la mesa de la morgue, o se encuentran en sus camas, en las duchas de “desinfección”, en los armarios, en los pasillos laberínticos,… Mientras la enfermera con gestos exagerados, representante acabada de la institución, los “entretiene” y los “cuida” según las normas establecidas, con las terapias y la rehabilitación, sin perder de vista la historia clínica de cada uno pero a su vez colocándolos en el anonimato. En tanto, ellos repiten sin que nadie los escuche: “de aquí no se sale vivo”, “hay que ser positivo”, “sólo saldremos muertos”, … Por eso intentan llevar adelante esa última “locura” para buscar la única salida, un sitio donde soñar. La muerte es el personaje que, sin estar presente, media cada escena, es un espectro que parece también instalar cierto agobio en la platea. Por otro lado, la música3 acompaña a veces de forma solemne y otras con ciertas humoradas. En tanto que el vestuario y los accesorios terminan por crear el clima claustrofóbico entre la asepsia y lo senil. En el amplio espacio escénico de la sala María Guerrero quedan los guantes descartables por doquier, quizá sea la única metáfora de los seres indefensos al final de sus vidas. Un acontencimiento escénico que impacta y conmueve, que pone en escena un problema universal, las potentes imágenes visuales da cuenta de una sociedad que está perdiendo sus valores y sus afectos.

urlFicha técnica: El grito en el cielo de Eusebio Calonge. Elenco: Celia Bermejo, Iosune Onraita, Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez. Espacio escénico: Paco de la Zaranda. Iluminación: Eusebio Calonge. Vesturario: Elisa Sanz. Dirección: Paco de la Zaranda. Teatro Nacional Cervantes: María Guerrero. Estreno en Buenos Aires: 10/08/2016.

Producción TNC: Santiango Carranza. Producción general: Sebastián Blutrach. Producción ejecutiva: Albertro López. Coordinación de producción: Romina Cheppe. Fotografía: Juan Carlos Garcia / Victor Iglesias. Fotografía TNC: Gustavo Gorrini / Mauricio Cáceres. Cartel: Victor Iglesias. Diseño gráfico TNC: Verónica Duh / Ana Dulce Collados.000142736

1 Tomado del programa de mano

2 Idem

3 Obertura de Tannhäuser. Richard Wagner Transcripción del mismo tema para piano y órgano de Franz Liszt. Adore te devote. Santo Tomás de Aquino. Mambos. Pérez Prado

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s