La historia de Maribel

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Cuando la honestidad genera ideas salvadoras

La historia de Maribel”

_MG_9758Susana Llahí

Dentro de la estética del teatro de títeres se nos presentan múltiples modelos: de marionetas, de varilla, de guante, con diálogo o sin diálogo con el titiritero (que en algunos casos se convierte en un personaje más) o como la puesta que nos convoca: el narrador omnisciente alterna con la presencia de los títeres. Tal es el caso de La historia de Maribel espectáculo basado en El duende saltarín de los hermanos Grimm.

La puesta cuenta con la interpretación y dirección de Eleonora Dafcik, talentosa titiritera formada en el IUNA (carrera de actuación), EMAD (docente de teatro) y que desde el año 1986 integra el grupo de titiriteros del Complejo Teatral de la Ciudad que dirige Adelaida Mangani. Además, en simultáneo con su rol de teatrista desarrolla tarea docente en distintas instituciones.

Maribel, a raíz de una pesada broma que su padre le hizo al rey, debe convertir la paja en oro. La joven recibe la ayuda del duende saltarín pero éste a cambio, le dice que deberá entregarle a su primer hijo. Maribel acepta sin saber que el rey le propondrá casamiento, que prontamente tendrá un hijo y que el duende vendrá a reclamárselo. Finalmente, la joven logra engañar al pícaro duende (por suerte no tan pícaro) y todo tiene un final feliz._MG_9791

Nosotros sabemos que cuando narramos estamos orientando la respuesta afectiva de nuestros oyentes. En todo relato bien construido las sensaciones de expectación, desorientación o temor que se plantean al comienzo se desarrollan y moldean mediante el movimiento de la misma historia. Es obvio que la narración necesita de un léxico adecuado y de una semántica que le irá dando sentido a las frases del relato. Eleonora Dafcik, logra todo esto en una estructura narrativa clara y bien secuenciada que le permite conducir hábilmente la atención de los niños, quienes, de inmediato se abstraen ante los acontecimientos y las posibilidades de la historia. Además, logra distanciar la narración de la voz de los personajes, éstos viven por sí mismos, la titiritera da a cada uno la voz adecuada e interpreta, con mucha simpatía, al obispo que casa al rey y a Maribel. De esta manera, se genera el mundo de los muñecos, la ilusión del castillo y las frustradas artimañas del duende. Los títeres, de bonita confección, muy coloridos, contrastan y se destacan de la escenografía casi lineal, de color gris, que remite al estereotipo de lo que suponemos “palacio”. Entre los pequeños espectadores había una niña y su amiguito que desde los momentos previos me di cuenta de que serían una buena forma de testear y de validad la puesta (eran eso que uno llama “muy difíciles”). Siempre pienso que más allá del valor estético, una puesta tiene que incluir al niño, si no lo logra … Dafcik, lo logró ampliamente.

Un muy buen trabajo de Eleonora Dafcik, que en este caso, no puedo dejar de destacar su capacidad como narradora.

La historia de Maribel, adaptación de “El duende saltarín” de los hermanos Grimm. Teatro “El borde”, Chile 630-T.E.: 4300-6201. Titiritera-directora, Eleonora Dafcik.

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