8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano

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8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano

Un salto entre lo simbólico y lo real

000138927Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La propuesta que se presenta en El Galpón de Guevara y que está construida desde el teatro físico, con procedimientos que vienen de la danza y la comedia musical, es un relato que recorre la problemática del adolescente diferente, y de la relación de éste con esa diferencia, logrando entre canciones y coreografías conmover al espectador sin límite de edad. Es un teatro de adolescentes que tiene un espectador ideal en esa franja etaria, pero sin embargo, el público que reunido disfruta de la propuesta es heterogéneo. Ocho jóvenes actores /bailarines, ocho jóvenes actrices /bailarinas más el grupo musical en escena, con movimientos suaves a veces y otros desmesurados en su expresión de violencia van construyendo una historia fragmentada, que poco a poco va develándose en su integridad. La música, las canciones forman parte de una trama que a veces se delata en los cuerpos y su simetría, otras en sus desequilibrios y caídas, en los movimientos que la coreografía dibuja para una expresión más potente que la palabra. Como espacio para este género de trabajos, El Galpón de Guevara es ideal por las dimensiones de su infraestructura, lo despojado de su ambiente, que provoca las múltiples posibilidades de exploración desde poéticas que necesitan el desplazamiento territorial para expresarse en toda su potencia. De esta manera, los dieciséis cuerpos en escena se mueven y devienen en otros, componen sus personajes y la tensión dramática que la pareja central experimenta, y lleva a todos a seguir los sinuosos pasos de una cinta narrativa que crece y se desarrolla a partir de la palabra, la música y la participación activa de los cuerpos. Ocho miradas que se duplican y proponen varios duetos argumentativos bajo la ilusión de una sola temática que nos lleva a la incomprensión que sienten los adolescentes para sus problemáticas que se agudizan cuando lo diferente se suma a su ubicación en un universo adulto al que quieren entrar, y para hacerlo deben enfrentar una carrera de obstáculos que muchas veces parecen insalvables. Una muy buena sincronización de los elementos en juego hace que el espectador se sienta dentro de la vorágine de movimientos que propone la coreografía, y las canciones y los pequeños diálogos que se encuentren involucrados en el tema: difícil, áspero, como es la soledad de quien no puede hacerse entender. La diferencia vista como enfermedad es una constante en una sociedad que aparta lo que se unifica, lo que no se homogeniza a su criterio, a la “normalidad” de las presencias que responden sin cuestionamiento a aquello que su imaginario propone. El vestuario gris, el espacio vestido de esa tonalidad, ayuda en el contraste con algunos elementos de color, a resemantizar la propuesta de vacío de una existencia que no encuentra su espacio. 13882140_1098735600201679_664834210009226153_nEl punto de partida es la relación entre dos jóvenes hermanos, Josefina y Juan, cada uno tiene su personalidad, por lo tanto, necesitan encontrar un código en común, más allá del lenguaje, para poder relacionarse: “8 Miradas es cambiar el punto de vista, es mover el foco, es intentar dar cuerpo al silencio que se esconde detrás de un mundo que pocos conocen un mundo en donde lo imaginario, lo simbólico y lo real están atravesados por una lógica diferente”1. Miradas para ver a “ese otro” no como diferente sino como adolescente /joven con sus particulares y posibilidades. En el espacio lúdico desde el inicio se instalan las preguntas: ¿qué somos si no somos palabras? ¿Por qué necesitamos las palabras? … Los cuerpos en movimientos son dichos por sus pensamientos, cuerpos que se multiplican y están unificados por el vestuario para sumirlos en el anonimato y así volverlos más vulnerables. Las intensas imágenes visuales y auditivas son la puesta en abismo de la intimidad de los adolescentes y/o jóvenes. La narrativa coreográfica da cuenta de los cambios repentinos de sus estados de ánimo, de las emociones y los sentimientos, y de que forma sus acciones son inconscientes. Cada personaje está atravesado por su propio pensamiento, miedo, angustia, tristeza,… Esas ideas que surgen desde su interior y que ellos intentan canalizar a través del movimiento fragmentado, de la repetición, de movimientos cotidianos. El elenco con profesionalismo da cuenta de que modo la estructura coreográfica propone cierta indeterminación, que no es caótica sino la forma de representar una etapa de la vida donde todo es inestable y de búsqueda constante. Esos movimientos que están marcados por espacio íntimo, por los conflictos, modelarán las coreografías. Con muy poco discurso verbal y algunas canciones, el principio constructivo es el diálogo tónico entre los cuerpos de estos jóvenes bailarines /actores. Una obra de teatro físico musical que esperamos se reponga pronto, pues más allá del perfecto despliegue del elenco y de la acertada iluminación, el ritmo y el clima nos sumerge en el recorrido laberíntico como son nuestros pensamientos y en especial el de los jóvenes.14141689_1113536398721599_7844684816375847544_n

Ficha técnica: 8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano. Música original: Jimena Roig. Letras de canciones: Jimena Roig, Fernanda Provenzano. Coreografía: Fernanda Provenzano. Elenco: (Josefina) Melanie Quiñonez, Julia Tozzi, Carolina Dos Santos, Rocío Caldés, Nicole Benbassat, Mora Fernández, Ana Julia Franco, Lucia Perdigón, Micaela Yañez (cover); (Juan) Federico Gara, Martín Goldber, Pedro Emanuel Vega, Bruno Coccia, Román Alejo Bazzi, Joaquín Sesma, Facundo Pennesi, Lucas Noda, Juan Mauel Flores (cover). Músicos: (guitarras) Nahuel Tamargo, Jimena Roig; (bajo) Juan Manuel Dentati, (programación de batería) Alejandro Roig. Diseño de Arte y Escenografía: Lucila Rojo. Diseño de Luces y Sonido: Santiago Muñoz. Operador de Luces: Leandro Fretes. Diseño Gráfico: Antonella Scalia. Logo: Mil Ideas de Arte. Diseño de Vestuario y realización: La Costurera Teatro. Dirección de actores: Nicolás Manasseri. Dirección de movimiento: Fernanda Provenzano. Dirección musical: Jimena Roig. Arreglos vocales: Daiana Vecchio. Asistente de producción y web: Antonella Scalia. Asistencia general: Ramiro Manrique. PH y Video: Nahuel Alejandro Lozano. Puesta en escena: Nicolás Manasseri, Fernanda Provenzano. Dirección: Nicolás Manasseri. Producción: Mil Ideas de Arte. El Galpón de Guevara.

1Según gacetilla de Prensa.

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