Archivos Mensuales: septiembre 2016

Shakespeare. Todos o ninguno

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Shakespeare. Todos o ninguno

Sobre textos seleccionados de William Shakespeare

000145316Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La presentación que el actor Juan Gil Navarro hace en el Centro Cultural de la Cooperación ofrece al espectador dos instancias de disfrute teatral: el talento del dramaturgo inglés en una muy buena selección de textos que había realizado el actor Alfredo Alcón1, y el talento que despliega el cuerpo y la voz del actor que en su entrega en el escenario nos deja una impronta de una calidad y calidez que nos obliga a la admiración. Shakespeare y algunos de sus mejores monólogos y diálogos, atraviesan el cuerpo de Gil Navarro y tienen en la modulación de su voz un instrumento de muy buena afinación. Despojado el espacio escénico, con mínimos objetos de utilería para desarrollar sus textos: una silla, un cayado, un globo, y fragmentos de Romeo y Julieta que en su lectura le permite jugar a ser los dos amantes, el actor logra introducirnos en el universo que el dramaturgo fue construyendo a lo largo de su tiempo, y poner en acto la complejidad de las relaciones humanas, donde el desequilibrio de poder no sólo se da en el ámbito de la política sino también en el de las más profundas manifestaciones del amor. La traición, la ambición y sus maquiavélicas figuras desfilan ante nuestros ojos, con una fluidez que se debe a la selección de los textos escogidos y a la habilidad de la dirección de Jorge Vitti, que sabe como provocar en el actor el juego de matices que lo llevan a ser una y cada una de las criaturas convocadas. A penas sesenta minutos alcanzan para trasladarnos a una dimensión teatral distinta donde lo único discordante son los aplausos a destiempo del público, que cortan el clima aunque procedan de la admiración. El actor, en breves intervenciones fuera de personaje, va llevándonos a los diferentes universos desde la sencillez de un vestuario contemporáneo, sin afeites que nos lleven a la temporalidad isabelina, y cuya consecuencia es lograr la atemporalidad de una semántica que bucea en el alma humana y de esa manera se vuelve de una inmaterialidad eterna. Los encuentros personales que se van sucediendo, entre los personajes, o los soliloquios que se enuncian en escena, trabajan sobre interrogantes que el tiempo no ha diluido a su paso, sino que por el contrario al escucharlos nuevamente sentimos cómo la escritura de Shakespeare nos habla hoy como ayer. Un trabajo actoral que hace estallar la categoría de unipersonal, porque aceptamos el artificio mientras en el espacio escénico van emergiendo estas criaturas. Por un lado, la perfecta selección de los fragmentos –Hamlet, Enrique IV, Macbeth, Otelo, Ricardo III,…- y, por otro, la pregnancia escénica del actor son el canevas perfecto para una acumulación poética difícil de alcanzar. Una textura acabada que no solo revisita a los textos clásicos sino que además construye en escena la territorialidad shakespeareana. El ritmo sostenido del relato, desde su inicio, focaliza nuestra atenta mirada, un devenir donde todo confluye sin sobresaltos pero con la precisión necesaria. De tal forma que temenos hacer algún sutil movimiento que pueda romper el hechizo que ha puesto en paréntesis nuestra cotidianidad.

img_1170Ficha técnica: Shakespeare. Todos o ninguno. Sobre textos seleccionados de William Shakespeare. Actuación: Juan Gil Navarro. Dirección: Jorge Vitti. Selección: Alfredo Alcón. Producción general: Nacho Viale / Diego Palacio. Asistencia de dirección: Juan Cruz Forgnone. Asistencia de escenario: Manuel Robello. Diseño de iluminación: Gonzalo Córdova. Vestuario y maquillaje: Natalia Litvak. Fotografía: Gabriel Machado. Voz de Lady Ana: Marisa Aguilera. Diseño de sonido: Juan Serruya. Prensa: Raquel Flotta. Datos de contacto: Vane Pellizzeri. Sala: Raúl González Tuñón. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Raúl González Tuñón. Estreno: 03/09/2016. Duración: 60′.

1 La selección incluye fragmentos de: Hamlet, Enrique IV, Macbeth, Romeo y Julieta, Otelo, Ricardo III, Rey Lear, Julio César, Timón de Atenas, Coriolano y La Tempestad.

Ensayo para una renuncia de Mariano Moruja

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Ensayo para una renuncia de Mariano Moruja

image019Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Cuando comienza la acción, la voz en off de la psicóloga nos ubica en una problemática común: como decirle a alguien aquello que estamos cocinando hace tiempo pero que por quién es el destinatario no nos sentimos capaces de hacerlo en la forma que deseamos. Un hombre, Pedro, a punto de dejar su trabajo porque no se siente reconocido por su jefe, Ernesto, ensaya en la sencilla cocina de su casa, como le ha sugerido la profesional que consulta, la mejor manera de exponer su problema ante quien corresponde. Para ello, y la palabra ensayo es la correcta en el sentido de que la propuesta es una puesta en escena, ni más ni menos, en un ámbito privado, que luego le permita tomar coraje, cuando la escena pase de ensayo a estreno oficial. Un muñeco de tamaño casi natural, imagen de su jefe, sentado a la mesa convertida en escritorio de un espacio convertido en oficina, observa desde su mudez los pasos que el personaje va dando con humor y preocupación, mientras le dice el por qué de su decisión. Esos cuasi encuentros personales, son transgredidos por un procedimiento típico del realismo, el teléfono, que cada vez que suena y produce otros encuentros personales a través de él, el personaje siente que aquello que aconseja al interlocutor es también aplicable a sí mismo. Esa secuencia introductoria modifica la acción cada vez que ocurre, y si bien la idea de renunciar persiste, varía la calidad de los sentimientos que la cruzan. El actor, Gerardo Schwartzman, desde la palabra y la gestualidad nos comunica su inquietud y nos provoca la risa desde también una postura corporal que en desequilibrio, el mismo que siente por su situación, refuerza con acierto lo que expresan las palabras. Los cargos que otros ocupan, el asadito que no recibió el aplauso, la falta de consideración hacia su persona, el cúmulo de años que sostuvo en su trabajo, la lealtad hacia su jefe; todo se ve cuestionado por su discurso que finalmente se ve invertido en el último llamado telefónico. Podemos decir que los recursos son sencillos, pero también afirmar que su efectividad desde el trabajo actoral es a partir del talento del actor y de una dirección que supo ahondar en los pliegues de una personalidad común1. La escritura escénica tiene la fluidez que se logra cuando la antecede un proceso creativo que se ha solidificado entre el dramaturgo y el actor, entre dos amigos desde hace tiempo. A fines del año pasado la obra se estrenó en El Bolsón, lugar de residencia de Schwartzman2 desde la década de los 80′. Moruja define a Pedro como un “personaje es coetáneo”y podrías agregar cotidiano y querible. Una historia simple que nos atrapa desde su inicio y un relato que parece contar más de lo que se muestra en el espacio escénico. Quizá por eso el dramaturgo lo considera “casi un unipersonal”, en el límite preciso donde el artificio escénico permite que nuestra imaginación construya de manera espontánea a esas personas -un amigo, la hija y su madre – con las que protagonista habla por teléfono:

Son tres vínculos fundamentales y en cada uno, expongo ideología: cuando llama el amigo que es gay, hay un trato tan amplio que hasta puede sonar algo machista, casi de vestuario después de un partido de fútbol; se da una aproximación más caricaturesca en el caso de la madre, una mujer grande quien a veces no entiende algunas situaciones, y la hija, que funciona como una evocación de su mujer quien ya no está. Hay un par de rupturas breves y algo tramposas de la cuarta pared, pero es una obra acerca de una hora en la vida de un tipo con dos frentes, dos interlocutores: las personas que llaman por teléfono y un muñeco al que recurre para “ensayar” cómo expresar y fundamentar la renuncia a su puesto laboral.3

image002Un hecho teatral sin fisuras, donde cada sistema significante encastra perfectamente, que nos permitió conocer a un sólido actor que sabe darle carnadura a su personaje.

Ficha técnica: Ensayo para una renuncia de Mariano Moruja. Actor: Gerardo Schwartzman. Dirección, música original, diseño de escenografía, vestuario e iluminación: Mariano Moruja. Diseño y realización de Ernest: Nicolás Casalnuovo. Voces: María Mangone y Eduardo Segal. Procesamiento digital de voz: Sebastián Verea. Realización de escenografía: Nicolás Casalnuovo y Norberto Linares. Asesor en pelo: Alejandro Granado. Asesor en fotografía y edición digital: Andy Goldstein. Impresión de fotografía. Escuela de Fotografía Creativa: Andy Goldstein. Producción y Producción Ejecutiva: G. S. y M. M. Asistente de producción: Vanina Goldstein. Técnico en giras: Brían Ignacio. Centro Cultural Rojas: Sala Batato Barea. Estreno en Buenos Aires: 03/09/2016.

1Según el programa de mano se explica que: “Otra cuestión notable y no común es que Ensayo…está escrita especialmente para el actor que la encarna, conociendo sus recursos y registros, la que permitirá que la etapa de ensayos fuera de aproximación y trabaja conjunto ya en los detalles, como tratando con un material conocido de antemano”

2Gerardo Schwartzman, actor patagónico. Integró uno de los primeros grupos de teatro de la zona en El Bolsón –Río Negro-, allá por los años 80. Participó en numerosas fiestas provinciales de teatro, en las que ha cosechado en tres oportunidades el Premio a la mejor labor masculina. Ha realizado giras con distintos espectáculos, contabilizando hasta la fecha, no menos de 40 localidades de 17 provincias argentinas, apostando por la difusión de la actividad teatral en todo el país. Despliega también intensa actividad docente, por un lado, en su Estudio, con grupos de niños, adolescentes y adultos, y por otro como titular de la Cátedra de Actuación II en la carrera del Profesorado de Teatro, en el Isfda- Instituto Superior de Formación Docente-Artística 814 de la Localidad de Lago Puelo, Chubut. Su histórica adaptación para la escena de “Medieval Times”, cuento de Roberto Fontanarrosa, recibió innumerables reconocimientos del público, de la crítica, y del mismo autor.

Wake up, Woman de Jorge Acebo en México y Estados Unidos

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Jorge Acebo presenta su obra Wake up, Woman en México y Estados Unidos con localidades agotadas

El miércoles 21 de septiembre se presentó en Monterrey en el Auditorio San Pedro, con capacidad para 2500 personas, con localidades agotadas. El jueves 22 se presentó en Mexicali en el Teatro del Estado con capacidad para 3000 y luego en Tijuana en El Foro con capacidad para 6000 espectadores. Esta semana comienza la gira por EEUU.jorgeacebo

Más información y pedido de notas en México: Luis Paco Arellano | luispaco@boboproducciones.com | www.boboproducciones.com

Más información y pedido de notas en Argentina: Marisol Cambre | prensa@marisolcambre.com.ar | www.marisolcambre.com.ar

1938. Un asunto criminal de Augusto Fernandes

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1938. Un asunto criminal de Augusto Fernandes

De lo personal a lo universal

000137398María de los Ángeles Sanz

Augusto Fernandes es actor, autor y director teatral, y uno de los pilares del teatro independiente desde su acercamiento a Nuevo Teatro en 1954, para luego fundar el Grupo de Teatro Juan Cristóbal, en 1955. De largo trayectoria en nuestro país y en el exterior ha obtenido numerosos premios como director, carrera que comenzó en 1962 cuando puso en escena Soledad para cuatro de Ricardo Halac. En esta ocasión de la puesta en el Cervantes, las tres funciones se aúnan en su persona para dar cuerpo a una historia que a través de una historia íntima, los personajes discuten la ideología de una época, la de la década del 30 en el mundo y sus repercusiones en Buenos Aires y Bariloche, donde finalmente trascurren las acciones. Acciones que se presentan en un largo desarrollo de las tensiones dramáticas que se juegan en el duelo verbal de los encuentros personales, que en el primer acto se dan entre los personajes de Hugo Arana y Augusto Fernandes; en ellos: la amistad, la traición, el amor y la perversión juegan su danza macabra en el marco de una fuga, de la guerra civil española y de un retorno para poner las ideas y las cosas en claro entre ambos amigos, a pasos de la Segunda Guerra Mundial, y en un escenario donde el fascismo en la Argentina tiene su locus propiciatorio. Los festejos en el Luna Park de 1938 por la anexión de Austria al Tercer Reich, los ideales arios de la raza pura, los alemanes en la industria y el ejército argentino, como paradigma y ejemplo de disciplina y rigor, son el marco donde una historia de infidelidad y engaño cruza sus coordenadas entre la vida y la muerte. El triángulo se cierra con la figura de Beatriz Spelzini, una excelente Greta, que maneja los registros diferentes de su personaje con ductilidad y talento. El antisemitismo se da la mano con el odio de pareja, y un amor que no se corresponde con la realidad de sentimientos en el amante. Todo resulta finalmente un esfuerzo inútil por recomponer una situación llevada al límite, en donde el que cree ser el iniciador del regreso, se enfrenta con los organizadores de su vida, los que han desde las sombras y la distancia delineando su destino. Y este es el nudo más interesante de la pieza de Fernandes, quien cree que tiene la obligación moral de develar un misterio para dejar su conciencia en paz, descubre que todos los pasos dados son consecuencia de movidas de ajedrez a la distancia. En esa situación de policial psicológico hubiera sido conveniente que el autor / director, profundizara su punto de vista, que se distrae con los elementos contextuales, necesarios pero no imprescindibles, alargando la intriga y perdiendo tensión dramática. La escenografía, continente de las acciones, es funcional y de carácter naturalista: muebles de estilo de la década nombrada, barrocamente dispuestos por la contingencia de una mudanza, con una gran salamandra en el centro que marca el clima señalado geográficamente: Bariloche. Un vestuario de época, nada desentona con el tiempo ilustrado desde el texto dramático. Una puesta que nos ofrece a los espectadores el trabajo de una personalidad dentro del campo teatral en sus diferentes disciplinas, en una puesta tradicional que basa su peso específico en la fuerza de la palabra y su poder generador de imágenes. 000137399

Ficha técnica: 1938. Un asunto criminal de Augusto Fernandes. Elenco: Beatriz Spelzini, Augusto Fernandes, Hugo Arana. Producción TNC: Silvia Oleksihiw. Fotografía: Gustavo Gorrini, Mauricio Cáceres. Diseño gráfico: Verónica Duh, Ana Dulce Cellados. Asistencia de dirección: Vanesa Campanini. Colaboración artística: Lisandro Fiks. Iluminación: Augusto Fernandes, Gonzalo Berdes. Vestuario y escenografía: Marta Albertinazzi, Augusto Fernandes. Dirección y puesta en escena: Augusto Fernandes.

Iride Mockert, talentosa y comprometida actriz

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Iride Mockert, talentosa y comprometida actriz

Me gustan los personajes con transformaciones importantes. Que le pasen cosas y si le pasan muchas, mejor.

foto-irideAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Entrevista a Iride Mockert realizada en algún bar de la calle Corrientes, en Villa Crespo, en Junio del presente año. Con un clima distendido, nos reunimos para un diálogo ameno y la entrevista se fue dando en ese clima cordial. La talentosa actriz con generosidad se brindó a nuestro cuestionario, y lo que surgió en ese tiempo, entretiempos, es lo que publicamos hoy.

¿Qué te parece estos formatos de los Festivales, en especial 2º Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América? ¿Te parecen productivos para el intercambio de poéticas?

Para mí está buenísimo siempre el generar. En este caso, el Festival que organiza Matías Umpierrez. Está bueno lo que hacen, en tanto que acercan textos que, de otra manera, uno no llegaría a conocer. Textos más contemporáneos y más autores jóvenes. Tal fue el caso de Ivor Martinić, autor de Mi hijo solo camina un poco más lento de quien, por ejemplo, este año se realizaran otras dos obras suyas. Si no hubiese pasado lo anterior, no quedaría esta secuela buena.

Después si me parece que estamos atravesando una situación bastante complicada. Hablé con algunos colegas que están con obras en el Festival y planteábamos lo siguiente. El Festival duró 15 días, a dos funciones de cada obra con precios muy accesibles -$75, una ganga para estos tiempos-. ¿Qué pasa después? Se sale del Festival y el precio pasa a ser otro, el que está acordado con la sala que se combinó hacer ese espectáculo. Estamos en un momento muy duro, donde la gente está eligiendo mucho en que gastar y lo que más está recortando es el esparcimiento, salir a comer, salir a ver un espectáculo, ir al cine. Una amiga -que está con otra obra del Festival-, me decía que, cuando pasan estas cosas, te planteas para quién estoy haciendo lo que hago y para qué lo hago. Con todo el laburo que llevó poner la obra, arengas para que la gente vaya y quizá solo van 20 personas. Entonces, te angustias mucho. Este es un momento complicado y en ese punto siento que este Festival está moviendo un poco las turcas. Algo interesante que paso fue ver un poco el post-Festival. Había gente que pensaba que las obras no seguían. Entonces se pensó en relanzar todo. Que ellos siguieran publicando en sus páginas, porque la obra seguía viva.

¿Cómo fue tu experiencia en No daré hijos, daré versos?

Acepté la obra por las condiciones que eran. Por el material y por el grupo, se armó un equipo hermoso. No ví las otras obras. Entiendo que hay textos mejores y otros peores como en todo festival. Después, está la realidad y es que hubo poco tiempo para preparar el material. Creo que hubo una suerte de prueba. Siento que todos lo tomamos con mucho profesionalismo y también como un espacio de experimentación. Una especie de “prueba y error”. Es un texto que te llega y quizá uno le cambiaría cosas. Pasó que quizá pensás: “esto no lo haría o sacaría esto”, pero aceptás ese juego y ese desafío al mismo tiempo. En el caso de la obra que hacemos, de Francisco Lumerman, fue así: montarla, convocar a la gente y colocarse el proyecto a la espalda, meterle el cuerpo en el poco tiempo que hubo. Nos pasó que no podíamos cuajar los ensayos porque todos teníamos otras cosas y terminamos haciendo un ensayo general dos días antes y sin el músico.

¿Conocías la obra de Delmira Agustini?

No, no conocía nada. ¡Y eso que soy fanática de Uruguay! Conocía más a Idea Vilariño, a Marosa [di Giorgio], a Juana [Ibarbourou]. Empecé a ver quién era a partir del texto. Pedí libros y me prestaron uno de las cartas que ella se escribó con Reyes. Delmira viajaba mucho a Buenos Aires porque la madre se hacia atender acá por los médicos. Se escribía con Reyes y después con [Manuel] Ugarte. Una amiga mía, Anahí Gadda, me prestó una novela de ella.

¿Hay planes de llevar la obra a Uruguay?

Se está haciendo allá y es dirigida por Marianella Morena. Había una idea de llevarla para hacer dos versiones. Le tiramos la idea de un intercambio de puestas, como posibilidad. Después si salen viajes está buenísimo. Estamos contentos, trabajándola en cada función porque estrenamos con muy poco ensayo. La obra tiene algo un tanto peligroso como es el ritmo. Al hacerla una vez por semana es una maquinaria que tiene estar muy bien aceitada. Son tres registros, tres dinámicas y tres actuaciones supuestamente diferentes. Después empiezan a jugar más cosas del personaje que le tocó actuar a cada uno. Pero hay un caos, en la parte del medio, que necesita imprimirle más ritmo.

Además pasa algo, que habíamos hablado con Marianella -ella sabe más que todos nosotros-, y es que había algo que, de pronto, pasa a tomar más poder y reverberancia que es la forma de su muerte que la obra misma. En un momento de la obra, Reyes le dice a Delmira, “Nadie te leerá, no sos nadie, ¿para quién escribís?, sos una niña mimada”. Eso a mí me resuena de Delmira y de ver que nos toca a todos los que somos artistas: ¿hacia dónde va lo que uno está haciendo? El valor que le pone el otro es muy subjetivo.

Es un personaje totalmente distinto a lo que haces en Yiya, el musical:

Sí, Yiya es otra cosa. En las dos obras me divierto mucho, aunque en Delmira sufro. Me formé con Guillermo Cacace. Soy de las que cree en la actuación en red, en la acumulación y de que uno no está solo en el espacio. Se atraviesa con el otro. Hay algo de No daré hijos, daré versos y el laburo que hizo Francisco, como director, que me hace acordar mucho a Guillermo y a mi formación. Me volvió como amigar con el teatro. Había quedado muy dolida con La Fiera el año pasado y me bajé de muchas obras. No tenía ganas de actuar en teatro. Uno hace las cosas que elige hacer y lo que representa como artista, por amor. Cuando ocurren proyectos así, te vuelven las ganas y decís “¡Qué bueno que soy actriz!” Te resignifica todo y en ese punto, más allá del sufrimiento del personaje de Delmira, lo paso muy bien. Siempre es una aventura, por esto de que no hay plata en el Festival. La pollera que uso, está retocada pero es la que usaba en el 3er año del IUNA, cuando hacía Lorca y a O’Neill. Para mí es muy fuerte estar actuando trece años después, con esa pollera en algo más profesional. Eso me emociona. Son las vueltas de la vida… Al final, la obra entra en un registro muy heavy metal, al estilo Lorca, y justo estoy con esa pollera. Es emocionante el verse uno en el recorrido que hace y sumar.

foto-skefingtonSos una actriz intensa, todo terreno: televisión, teatro, cine y ahora un musical:

La comedia musical es otro planeta. En Yiya, el musical canto a tres voces a diferencia de No daré hijos, daré versos que cantamos al unísono o en La fiera que cantaba sola. En Yiya,… nosotras somos las amigas de la protagonista. Hacemos la armonía y eso es difícil. Pero también lo es porque la comedia musical no es como el teatro. Está bueno porque es un color que nunca hago y es diferente. Entrené mucho. Siento que, con Yiya, aprendí un montón de cosas como lo del oído musical, entrenar, cantar a tres voces -que es dificilísimo-, las coreografías. Hice muchas obras con coreografías, como Marathon de Ricardo Monti, dirigida por Villanueva Cosse en el Cervantes. Eran dos horas en las que estábamos bailando todos pero nunca tan rigurosamente como siento con Yiya. Es una disciplina, en el mejor de los sentidos, a veces yo siento que como actriz uno no la tiene. Con Patricio Contreras decíamos que es como otro planeta, es entrar en otro código. Hay marcas en el piso y tenes que respetar las posiciones. Un segundo que te colgas… La música es en vivo, y también hay algunas pistas superpuestas. El otro día se nos cortó la luz, a los 20 minutos de obra y dije ¡qué loco! Ahí tomé aún más dimensión de lo que es la comedia musical. Hay un juego del artificio -en el buen sentido de la palabra-. Se sostiene mucho a partir de lo espectacular, el sonido, la música en vivo. Depende mucho de la luz, de la energía eléctrica. De otra manera, es imposible seguir. Pensaba que, en La fiera, cantaba sin micrófono y con la música en vivo. Si se cortaba la luz se podía seguir. Era poder hacerlo incluso en una plaza. Cuando se arma un gran show, con luces estroboscopias, plataformas que suben y bajan como en Yiya, sin luz no se puede.

¿Se está filmando la película de Yiya?

Lo único que escuché es que el hijo estaría filmando un documental. Creo que es sobre su vida, para juntar plata y filmar después la película en la que él haría de su padre.

Hablemos de tu trabajo en Yiya, el musical

La obra es Karina K. El elenco está buenísimo pero Karina es impresionante. Yiya es Karina. Es una capo cómica, muy Tita Merello. La idea es que es una revista y ella es como la que remata todo. Para mí está buenísima la experiencia. Aprendo y el verla a Karina también. Es muy grosa Karina. Tiene un laburo del cuerpo con gran precisión. Se nota que hace años que hace esto. Hay que tener mucha concentración porque es cantar, bailar, actuar, el ritmo… Son un montón de micro-pensamientos al instante en la comedia musical. Siento que, cuando uno actúa en las obras de teatro, hay algo más del vértigo de no saber bien por dónde se va a ir. Pero en la comedia musical hay una velocidad, un ritmo, una posición y una música que te van corriendo el tiempo. Tenes que ser una maquinita, pero bien. Es a otra velocidad. Todo es mucha más atención y en ese punto, es un entrenamiento que está buenísimo. En mi caso, que soy muy visceral y doy todo, me vino bien estar en Yiya. Por ejemplo, tengo un micrófono y soy la única que acoplo porque hablo muy fuerte. Entonces me joden. “Tenés mucha sensibilidad” me dicen pero es que uno está acostumbrado a otra cosa. En eso siento que suma muchísimo, en todos los sentidos. Después el elenco, como laburar con Patricio Contreras a quien admiro y adoro. Uno tiene esa cosa de cantar y siento que Pato se dio ese permiso. Es conmovedor ver eso en un actor con tantos años de trayectoria, que encuentra un nuevo desafío. Cuando se labura tanto es difícil encontrar desafíos, algo que te conmueva.

Me gusta pensar la actuación como un acto de fe. Uno tiene que tener fe a la hora de salir al escenario, en eso que está haciendo. Vas sumando material y back up asi como conociendo gente y elegís con quien laburar y con quien no. Uno está avisado y se pone como después de muchas rupturas de pareja. Ya se sabe. Esto si, esto no. Uno va viendo donde quiere poner su fe.

¿Cómo encontrás el equilibrio entre el proyecto que te proponen y tu búsqueda personal?

Creo que es la impronta que uno le pone. En Paraná Porá el personaje que hacía lo había hecho antes Valeria Lois. Hacía otra cosa y el personaje por escrito era lo mismo. Pasa lo mismo en las Delmiras de No daré hijos,… Hago la Delmira en la parte del realismo pero antes somos tres y bastante diferentes entre nosotras. Siento que tengo una naturaleza pero también la elijo. Por ahí me domo la fiera que hay en mí como en Yiya, o en la tele.

En el verano hice mi primer protagónico en un largometraje. Se estrenó en Corea y ganó un premio. Se llama Los decentes. La historia es tremenda. Me encanta la historia y en Corea hicieron merchandising de mi. ¡No lo podía creer! Es una mucama que no se sabe de donde viene. Llega a una consultora y comienza a trabajar cama adentro en el country. En la casa de una mujer con mucha plata que vive con su hijo. Mi personaje casi no habla en toda la película. Tengo muy poco texto. Medio que no entendes para qué vive. En un momento descubre, bordeando el country, que hay un club nudista y se empieza a liberar, al final se arma una revolución. La película pone en juego a las clases sociales. Hay desnudos obviamente, pero el tema que toca es quiénes son los decentes. ¿Los del country que tienen plata? Expone a los vínculos que se construyen así como a la gente que se deja ser libre. Que deja su vida en la puerta del club y se abre a jugar a ser lo que realmente es. La película fue dirigida por el director austríaco Lukas Valenta Rinner. Se filmó en diciembre, enero y los primeros días de febrero. El elenco cuenta con la participación de Pablo Seijo, Martin Shanly, Mariano Sayavedra y Andrea Strenitz. Recuerdo haber pensado, cuando fui a hacer el casting, “tengo que ir modo clonazepam, para bajar las revoluciones”.

En teatro me gusta vibrar una energía que no se puede en la tele ni en el cine porque no lo permite el formato. El año pasado hice Un gesto común con dirección de Maruja Bustamante. Ella me conoce bien y me dijo que está bueno como para probar otro color. Hay algo que me agrada de eso. Me gustan los personajes con transformaciones importantes. Que le pasen cosas y si le pasan muchas, mejor.

Contános algo de tu trabajo en la película “Topos”

Ahí hago de pareja de Osqui Guzmán. Fue hace un montón de tiempo y estuvo buenísimo. Emiliano Romero tiene una búsqueda personal y específica. Me interesa cuando aparecen directores como él, porque hace cosas muy disímiles. Ahora está dirigiendo Sucede como un espectáculo interdisciplinario con poesía, canciones y performance. Tiene un humor que va mutando como si fueran sketchs pero es otra cosa. Es muy particular.

¿Vas a hacer tele proximamente?

Tuve dos casting para TV y nada que ver con lo que venía haciendo. Eso me alegra porque hace que uno pueda probar cosas distintas, lo cual es muy difícil en la tele. Una cosa era un delirio, un descontrol, obviamente en lo que quisiera quedar. Fui relookeada y me dieron ganas de actuar. A los cincos días me llaman para castear para una serie, un tema que a mi me interesa como el de trata de personas, con una actuación más lavada.

¿El proyecto trabaja sobre la trata de personas?

Si. También estoy en otro proyecto con Emiliano Romero. Estamos armando una serie con un equipo que está buenísimo. Es medio en clave de comic. Una suerte de Kill Bill, una vengadora por causa personal pero, a su vez, nacional. Estuvimos investigando y juntándonos mucho con Margarita, de Madre Victimas de Trata, y nos pasábamos datos. Por ejemplo, hace poco detuvieron a un pastor en Mar del Plata que reclutaba personas con la excusa de la iglesia y se le descubrió que, junto con su mujer y un par más, tenían 25 personas trabajando. La idea es que cada capítulo está basado en un hecho verídico y para eso tenemos mucha información.

¿Cómo fue el contacto para llegar a esa información?

Se fueron dando cosas de mucha casualidad. Filmé en febrero la película y una de las extras estaba ayudando a esta madre víctima de la trata, con la Asociación que recién se había armado. Esta madre es una super héroe urbana. Le desaparecieron la hija en los 90′. Sabía donde estaba y la iban cambiando de lugar. La entrevistamos varias veces y hablamos también con otras madres. Me quedó grabado lo que nos dicían: “cuando uno pierde una hija por la trata, perdés tu trabajo y es lo primero que necesitas para darle comida para tus hijos -si tenes-, porque lo único que haces es salir a buscar a tu hija todos los días. Lo otro es que empezás a hacer política”. Esas fueron como las dos cosas más contundentes. Empezás a tocar todas las puertas: la policía, el juzgado de menores,… Entonces haces política. Nos contaron de todo, muy duro. Me llamó mucho la atención aunque hice La fiera, la leyenda de la mujer tigre.

¿Cómo se sigue el camino de tu trabajo?

Ahora estoy en un proyecto con Maruja. Le dije que no a registrarlo en nombre de las dos pero si que aparezca que la idea es mía, ya que yo no escribo. Los personajes son los que yo quiero actuar y contar. Así que ahora estoy armando eso y lo de la serie. Después estoy con otras cosas, pero bueno, eso es lo que un poco a mi moviliza, como hablar de la trata, de la violencia, del abuso.

¡Cómo son las vueltas de la vida que Mané Pérez, la actriz que está haciendo La fiera en Uruguay, hace el personaje de la mucama de No daré hijos,… ¡Es chico este mundo!

¿Cómo ves el campo teatral hoy? ¿Qué podés decirnos sobre nuestra actualidad?

Está muy complicado. Por ejemplo, Silvio Lang y el grupo de danza van a realizar como un Congreso de política y arte. Yo creo que en la crisis es cuando más se caldea el buen teatro. Como que el teatro se estaba medio aplanando, se estaba poniendo un poco más panqueque y digestivo. Eso es lo que yo rescato, en esta situación de emergencia, en la que no hay casi plata ni gente que pague las entradas. O sea, todo te cuesta más. Uno de verdad decide que hacer y como denunciar, como activar para que el espectador piense sobre todo lo que está pasando. Entonces, me parece que en ese punto ganamos todos dentro de la crisis. Siento que todo se va a poner más revulsivo y revolucionario. Después me parece terrible que empiecen a pasar cosas, como a jugar con las listas negras o a señalar. Como hizo Lopérfido, antes de su renuncia, con [Luis] Machín, Rita Cortese. Gente que uno conoce y sabes como trabaja, que no son millonarios. Entonces vos decís: “no puede ser que una persona porque es ministro y tiene ese poder malverse la información, que esté diciendo mentiras, falacias. El actor es un ser político, de otro modo no haría lo que hace. Lopérfido fue un supuesto trabajador de la Cultura y se ocupaba teoricamente de promover la Cultura, entonces cómo puede decir esas cosas. Espero que de esta crisis el teatro salga fortalecido.

La entrevista se termina, entre tazas de café y risas por la alegría del tiempo compartido. Un buen momento para reunirnos hablar de lo que amamos y es nuestra pasión: el Teatro.

* No daré hijos, daré versos de Marianella Morena, en Timbre 4.

* Yiya, el musical de Osvaldo Bazán, en Teatro El Nacional.

Trópico del Plata de Rubén Sabadini

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Trópico del Plata de Rubén Sabadini

Me puse la carterita chota, me pinté los labios pintados de magenta, todavía media boleada por la fiesta de anoche, me dejé puesto el disfraz – Aimé.

10268658_310256022456311_5274560397691228345_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La textualidad dramática de Trópico del Plata atraviesa por cuarta temporada1 el cuerpo de Laura Nevole para dar cuenta de una historia de violencia que no cesa como una vorágine que gira en su cuerpo y en los de todas aquellas mujeres que sabemos o imaginamos están hoy en la misma situación. De la denuncia objetiva y fría de los casos policiales, que siempre regatean el informe del dolor, Sabadini elige la voz del sujeto, construir un texto desde la mirada íntima de la víctima, elige la subjetividad. Una fiesta de máscaras, metáfora de la hipocresía de la sociedad que afuera de las paredes del prostíbulo crítica los abusos, y que luego se ofrece en una bacanal sin importarle lo que le sucede al cuerpo de una mujer, de todas, que es sólo un pedazo de carne para ser debidamente masticado. En el medio, el juego perverso del amor que justifica tanta desesperación y horror, que se nutre de la soledad y el ansia de ternura, que defraudado una y otra vez, sin embargo, renace en la ilusión del próximo encuentro. Laura Nevole compone su personaje y el de su ejecutor a través de pequeños objetos y de la voz que va incorporando un diálogo posible, así como el de la corte de amigos del “Baile de los Enmascarados” con una maestría que nos lleva hacia el centro de su desgracia, que nos envuelve en su atmósfera de encierro y angustia. La escenografía crea un espacio isla, tablado de madera, donde ella ejerce su oficio y nos lo relata, del que no puede escapar, ni bajándose de él, ni subiendo por el camino sinuoso que Guzmán recorre en sus visitas, el techo de chapa que se abre y se cierra para él pero no para ella; otra manera efectiva desde lo visual de presentarnos la vida de Aimé y su prisión. Metáforas, formas transversales de decir, la más cruel sea tal vez la de la comida, el asado. Un texto y una puesta de belleza dolorosa, que nos hace por momentos retener el aliento casi sin que nos demos cuenta, en un rictus de protección que nos lleva a tener el cuerpo contenido, crispado. Una puesta que a través del cuerpo de la actriz y la calidad de su actuación lleva el texto a un lugar donde lo cruel guarda una relación de belleza obscena y a la vez en su voz un resto de peligrosa ingenuidad. 13939601_645742465574330_1583422547252319764_nEs interesante la forma en que la iluminación y la escenografía construyen los límites de esa angosta habitación, en un lugar cualquiera. Sin coordenadas precisas dicho espacio parece contener dos climas distintos; por un lado, un clima opresivo para el espectador que atento al desarrollo dramático intenta imaginar una posible salida para la joven. En cambio, para ella que ha naturalizado la violencia ejercida sobre todo su cuerpo y su mente pareciera ser el único lugar donde sabe esperar a ese hombre “amoroso” que conoció en un baile de primavera. Podríamos decir que tanto la escritura dramática como la escénica construyen una narrativa del cuerpo que encuentra su punto sólido en la figura de la actriz. Pues Laura Nevole, con intensidad y algo de ingenuidad, no solo le da la voz Aimé y a Guzmán sino que construye una corporeidad atrapada entre la historia y el relato. Laura / Aimé es un solo cuerpo “narrador-narrado”2, un cuerpo atravesado por una historia privada pero, por sobre todo, por una realidad social que, lamentablemente, parece devorarnos.

14100547_651962504952326_1232031473890403_nFicha técnica: Trópico del Plata de Rubén Sabadini. Actúa: Laura Nevole. Diseño de Luces: Alejandro Le Roux. Asesoramiento en Escenografía: Rodrigo Gonzáles Garillo. Diseño de Vestuario: Jam Monti. Música: Matías Niebur – Nicolás Bari. Diseño Gráfico: Sergio Calvo. Fotografía: Paula Herrera Nóbile. Prensa: Correydile. Asistentes de Dirección: Juan Lapargo – Federico Fernàndez. Dirección: Rubén Sabadini. Espacio Callejón. Cuarta temporada: 13/08/2016. Duración: 55′.13903208_645742318907678_5743560291123721597_n

1Trópico del Plata desde su estreno, en 2013, cuenta con el aplauso del público y de la crítica, y a participado de festivales nacionales e internacionales.

2Concepto utilizado por Elina Matoso, en El cuerpo, territorio de la imagen. Buenos Aires: Letra Viva, 2007: 175.

Yiya, el musical de Osvaldo Bazán

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Yiya, el musical de Osvaldo Bazán

En “Yiya, el musical” se juntan el crimen y la banalización del crimen. Como si todo fuese un espectáculo en donde vida y muerte, locura y espanto estuvieran en exhibición1

000136989Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Beto Gianola en su papel de presentador, abre y cierra el espectáculo, en el escenario del mítico teatro El Nacional. Entre líneas nos informa que la Yiya real había estado en ese teatro como espectadora muchas veces, y que ahora por esas cosas que tiene el teatro de subir la vida al escenario, Yiya está presente en la misma sala pero como protagonista y en la piel de Karina K, que compone una Murano tan convincente que además de risa produce estupor. La puesta basada en el texto de Osvaldo Bazán da cuenta de su vida desde el momento en que conoce a quien será su marido y aquél que se convertirá en amante y padre de su único hijo. Como críticas teatrales nos preguntamos de la necesidad de llevar a escena desde una mirada contemplativa las circunstancias de una vida que en su ambición y llevada por un contexto de violencia de todo género, la década del ´70, la dictadura cívico militar, y la famosa tablita de Martínez de Hoz, comete un crimen sobre el cuerpo de sus tres amigas, pensando tal vez que por sus relaciones familiares, tendría toda la impunidad que necesitaba. El punto de vista, de la dirección busca, sin embargo, encontrar el lado humano de Yiya y en el último cuadro, el de los presos – asesinos famosos nos invita a verlos a todos no como monstruos sino como seres humanos que tuvieron a pesar de sí mismos, su día de furia. Si seguimos el pensamiento de Todorov, los monstruos no son peligrosos porque son pocos, los verdaderamente peligrosos son los hombres comunes capaces de hacer en algún momento de su vida cosas monstruosas. Este sería el caso de una mujer que si bien tiene una personalidad donde reina el egoísmo y el desafecto, parecía llevar una vida normal hasta el momento en que la realidad le presenta la encrucijada de elegir entre ella o los otros. El trabajo que la actriz lleva adelante en su composición del personaje es excelente y el manejo que tiene del escenario, sola o acompañada, es de una pregnancia única. Las tres amigas conforman un coro imprescindible para la historia y las actrices, donde se destaca Iride Mockert, bailan y cantan, cumpliendo con los requisitos que el musical impone, aunque no tenga la puesta un gran despliegue en escena. La escalera, típica de la revista porteña, donde se exhiben los cuerpos de vedettes y coristas, se ilumina a medida que Yiya baja o sube por sus escalones, y su sola presencia nos hace olvidar por un momento que el recurso pertenece a otro género. Las canciones contienen la mayor parte del relato, y las figuras se lucen a partir de un vestuario y maquillaje que nos ubica temporalmente, y que le da diseño a los momentos que se narran. Los personajes masculinos: marido, amante e hijo, tiene cada uno un perfil bien delineado, y los encuentros personales con la protagonista tienen una fuerza que inevitablemente cae en los hombros de la actriz.5723c76f536f0_579x386

Ficha técnica: Yiya, el musical de Osvaldo Bazán. Elenco: Beto Gianola, Karina K, Tomás Fonzi, Virginia Kaufmann, Tiki Lovera, Iride Mockert, Patricio Contreras. Banda: Batería (Bruno Valera); Bajo (Diego Goldzsein); Piano (Bruno Delucchi) Música original: Ale Sergi. Dirección musical: Bruno Delucchi. Diseño de escenografía: Magalí Acha. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Diseño de luces: Eli Sirlin. Diseño de sonido: Osvaldo Mahler. Pelucas y Peinados: Fabián Sigona. Diseño de maquillaje: Florencia Ortells. Fotografía: Fuentes2 Fernandez. Diseño gráfico: Patricio Morales. Adaptaciones de diseño gráfico: Lucila Gejtman. Asistente de dirección musical: Lenadro Becker. Asistentes de escenografía: Vanesa Giraldo y Sofía Francis. Asistente de vestuario: Laura Croce. Asistente de iluminación: Verónica Alcoba. Asistente de prensa: María Agustina Bettini. Coreografía: Alejandro Ibarra. Dirección general: Ricky Pashkus. Producción general: Gabriel García – Juan Pelosi. Prensa: Tommy Pashkus Agencia. Teatro El Nacional. yiya-musical-teatro-nacional

1 Según programa de mano

Daniel Gaguine y 50 Años Rock. Lado A

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Daniel Gaguine y 50 Años Rock. Lado A

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tarde con cafecito, un encuentro para una charla informal que terminará en una muy interesante entrevista con el periodista Daniel Gaguine. La edición de su libro 50 Años Rock. Lado A junto con Miguel Angel Dente y Matias Recis es la excusa para este encuentro, que va a ser tan productivo y esperamos con ansiedad la segunda parte, el Lado B.

gaguine-con-columna-luna-teatralEsperaban la repercusión que tuvo el libro a partir de la reciente publicación?

Sinceramente, no. Es una mezcla de alegría y también de mucho asombro. La verdad es que cada día se convierte en una grata sorpresa el eco que va teniendo en diversos medios. Esto lo digo tanto por los blogs y páginas webs como diarios y revistas. El salir en Pagina/12, Perfil o Telam es sorprendente. Más aún, en mi caso, que de chico solía leer Página junto con la Maga. Nos llamaron para hacer notas de Córdoba, Rosario, Neuquén y fuimos a Chascomús a charlar con la gente que nos convocó para la Feria de Rock que realizaron, a partir de la edición de #50AñosRock y el planteo que hacemos de escribir tomando en consideración la voz de los músicos junto con ingenieros de sonidos, productores y managers. Aprovecho para recordar que el libro (las dos partes, el lado A y el lado B) gira en torno a la idea de la selección de 50 bandas, 50 discos y 50 canciones en la cual hay 99 testimonios al respecto.

Por otro parte, me agrada el hecho que se pregunte desde la lectura del libro o de la curiosidad en pos de saber sobre nuestro rock el cual está cumpliendo 50 años. A partir de ahí, se abre el debate y el intercambio el cual es riquísimo y esclarecedor.

Cómo fue la presentación en Chascomús el domingo 21 de Agosto?

Estuvo genial porque estuvo picante, con intercambios entre el público presente. Esto fue en el marco de la Feria de Rock que se organizó en Chascomús. Fuimos a presentar #50AñosRock junto con la biografía de Miguel Cantilo que realizó Alejandro Petruccelli. Nos tocó abrir la mesa y en nuestra exposición fijamos algunas cuestiones que planteamos en el libro. Una de estas cuestiones fue que, los dos libros (el Lado A –el que ha sido editado en la actualidad- y el Lado B –de próxima salida en marzo/abril del año que viene-) de #50AñosRock van desde 1966 hasta la actualidad aunque el último disco que tomamos es “Jesico” de Babasónicos. Algunos de los concurrentes no se tomaron a bien que hayamos cerrado el ciclo de discos ahí, esbozando la idea que, al día de hoy, no hay grandes referentes en el rock. Esto es lo que consideramos y lo explicamos en la charla, argumentando el porqué de lo afirmado. Hubo algunos participantes que coincidían con nuestro punto de vista y otros que no, armándose un lindo intercambio entre todos. ¿Ves? Ahí es donde me gusta la situación. Que el libro abra el campo al debate y al intercambio. Después del intercambio en la charla, siguió fuera de la misma. ¡Hasta en el baño me encontré con gente hablando del tema! Finalmente, terminamos charlando entre todos, con algo rico para tomar mientras sonaban diversos vinilos de fondo (¡¡vinilos!!)

En este primer capítulo, tenemos 25 bandas y más de uno nos preguntó, “¿Cómo dejaron afuera a Jade y a Aquelarre?”. Si, lo hicimos. Fue una toma de decisión en la que preferimos abrir el abanico a más expresiones. El libro cuenta con bandas de rock, pop, blues, heavy, punk, sinfónico y hasta folk.

Si la música es uno de tus tópicos a la hora de la escritura que más les interesa abarcar, dentro de su amplia gama de géneros, por qué el rock y con cuál otro género musical lo asociarían?

Tomamos el rock porque, amén de nuestro gusto personal al respecto, es el género que ha brindado una gran cantidad de exponentes de alta calidad. Si bien, para muchos, los más reconocidos pueden ser Luis Alberto Spinetta y Charly García, no podemos olvidar a Javier Martínez, Pappo, Lito Nebbia, Miguel Abuelo, Miguel Cantilo, Federico Moura, Luca Prodan. Los menciono en el marco de bandas, que fue el recorte que hicimos en el libro, en esta primera parte, que llega hasta 1986. Después, vendrán los Gustavo Cerati, Indio Solari o Ricardo Iorio –aunque también está en la primera parte por su aporte en V8.

Inclusive, Sandro es otro músico que se lo nombra en los orígenes del movimiento rock el cual no se lo puede obviar.

Cómo fue la selección de los grupos que integran el libro?

La selección fue ardua. Somos tres personas con diferentes edades. Miguel va por los 50 y pico, yo por los 40 y Matias por los 35. O sea, vivimos el rock de maneras diversas. Cualquier tipo de recorte es difícil por lo que tratamos de ser lo más abiertos en cuanto a los géneros. Cuando había algún tipo de disputa por tal o cual banda o disco (ahí también hubo intercambios varios), lo decidíamos por votación, por lo que no tuve necesidad de usar la Hattori Hanzo que tenía en casa.

Lo importante fue que no primó el gusto personal sino el abrir el abanico lo más posible a diversos géneros. Hay algún grupo que se incluyó que no es de mi gusto, alguno que tampoco es del agrado completo de Matias o de Miguel pero nos interesó la obra general del libro. Por eso, elegimos MIA como una de las 50 bandas porque nos pareció fundamental su aporte a lo que después fue la independencia. Lo mismo con V8 que, si agudiza el ojo y el oído, antecede al sonido que, más tarde, haría famoso a Metallica. En el segundo capítulo, para Soda Stereo, elegimos tres discos diferentes cada uno. Si quieren saber cual salió, van a tener que esperar a que salga el próximo libro! jajajajajajajaajajjaja

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50 años de rock. Miguel Dente y Daniel Gaguine, escritores. Ciudad de Buenos Aires, 19 de julio de 2016. Fotos Rocío García/ ANCCOM

Cómo se realizó el trabajo de campo? Los tres co-autores se abocaron a la recopilación de testimonios y fotos?

Matias y yo fuimos quienes realizamos las entrevistas, en una gran mayoría, los dos juntos. Hubo reportajes –muy pocos- en los que alguno de los dos no pudo ir pero el que lo hizo, llevó a cabo la tarea con sapiencia. Tenemos un promedio de duración de cada entrevista de dos horas. Quien se encargó de cortar las notas y editarlas fue Miguel, quien además, es el diseñador del libro. Fue él quien se encargó de las fotos, los colores, la estructura y la forma de armar el libro. Es todo mérito de Miguel que hizo un trabajo sublime.

Una vez terminada la investigación fue muy difícil llegar a la edición del libro?

No tanto porque íbamos haciendo los reportajes y le enviábamos los crudos a Miguel para que los vaya cortando. O sea, dependía más que nada, de la rapidez para encontrar a los entrevistados. Quizás nos falte alguno pero si seguíamos teniéndole la vela a alguno, no sacábamos más el libro. Por eso, evaluamos si había reales posibilidades de realizar la entrevista y cuanto tiempo nos demandaría. Tampoco queríamos que fuera un libro eterno, que nunca se terminaba….

Alguna anécdota que quieras contar desde que se inició el proyecto?

Anécdota…a ver….Mirá, recuerdo cuando fuimos a hacerle la nota a Gustavo Spinetta, el hermano de Luis Alberto. Llegué unos minutos tarde a la casa de la calle Arribeños por lo que, cuando toqué el timbre y sale Gustavo a atender, me quedé sorprendido. Fisonómicamente y en la forma de hablar ¡era muy parecido a Luis! Fue un tanto shockeante pero no tanto cuando después, dentro de la casa, nos dice “en esa habitación, se formó Almendra y Pescado Rabioso”. ¡Se te cae la mandibula!

Otras tienen que ver con cierta cuestión de “pertenencia”. En mi caso, soy de Floresta pero hice el colegio secundario en Flores, por donde pasé parte de mi adolescencia asi como Parque Avellaneda, Mataderos, etc. Fue muy loco hablar con gente como Mariano Martínez (Attaque 77), Adrián Barilari /Hugo Bistolfi (Rata Blanca), Fachi de Viejas Locas, Roy Quiroga (Ratones Paranoicos) o los integrantes de Memphis La Blusera sobre lugares “representativos” de estos barrios a los cuales uno concurría por su amor por la música. Con la gran mayoría de músicos nos encontramos en bares de diversa índole (Gustavo Bazterrica en Mataderos, Pipo Cipolatti en el Bar de Cao o Daniel Melingo en Parque Chas).

Matías le hizo la nota a Hugo Fattoruso en el embarque de Buquebus para Uruguay y tuvo una sesión de seis horas de charla con Pablo Potenzoni, baterista de Todos Tus Muertos. A mi me tocó hablar con Andrew Loog Oldham (ex productor de The Rolling Stones y Ratones Paranoicos) y Nigel Walker (ex productor de Los Rodríguez y Viejas Locas, discípulo de George Martin –productor de The Beatles-). Te juro que me temblaban las piernas cuando me llegaba un mail de Andrew. ¡¡Me escribía el ex manager de los Stones!!

Hay algo que no harían o cambiarían en el segundo libro?

Nos gustaría meter más info pero tenemos una estructura predeterminada en tanto el formato de los libros. En este sentido, nos debemos acotar al respecto. Es como si fuera un disco. Más de un disco doble, no podemos hacer y, en cierta forma, es como lo estamos encarando! Jajajajajajajajajajaja.

En qué etapa se encuentra el Lado B?

Fuimos armando las dos etapas de manera conjunta ya que queríamos hacer un libro único pero por la cantidad de material que teníamos, decidimos cortarlo en dos. Ahora estamos buscando algunos testimonios para cerrar el lado B para el año que viene. Tenemos tiempo pero no somos de dejarnos estar. Con viento a favor, estará para marzo/abril del próximo año. Igualmente, quien quiera saber que bandas van a estar incluídas, se pueden leer en las primeras páginas del lado A de #50AñosRock.

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50 años de rock. Miguel Dente y Daniel Gaguine, escritores. Ciudad de Buenos Aires, 19 de julio de 2016. Fotos Rocío García/ ANCCOM

Nuestro próximo encuentro será el 23 de septiembre, a las 19 hs, en Café Vinilo para la Presentación oficial de 50 Años Rock. 50 bandas argentinas fundamentales. Lado A

50AñosRock se presenta en Café Vinilo

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#50AñosRock se presenta en Café Vinilo

El próximo viernes 23 de septiembre, a las 19 hs, se llevará a cabo la presentación oficial del libro “50 Años Rock. 50 Bandas Argentinas Fundamentales” (Ediciones Disconario, 2016). La misma, contará con la presencia de los autores Miguel Angel Dente, Daniel Gaguine y Matias Recis. El evento contará con la coordinación del periodista y docente Emiliano Scaricaciottoli y la presencia de Ignacio Arigós y Marcelo Filippo como músicos invitados. Habrá música y charla sobre nuestro rock argentino.

img-20160919-wa0000¡Las/os esperamos a todas y todos!

Café Vinilo. Gorriti 3780, esq. Salguero, a las 19 hs.

50 Años Rock. 50 bandas argentinas fundamentales. Lado A”

-La historia contada en la voz de sus protagonistas-

Tras la publicación de seis biografías de reconocidas figuras del rock argentino, Ediciones Disconario publica “50 Años Rock. 50 Bandas Argentinas Fundamentales. Lado A”. Con un prólogo a cargo de Litto Nebbia, esta primera parte transcurre desde Los Gatos a Sumo. Se tomarán 25 bandas de las cuales serán los músicos quienes relaten los acontecimientos.

El libro traza un recorrido cronológico por la trayectoria biográfica, anécdotas y curiosidades de las bandas a las cuales se les destinará un capítulo. Además, se destacará un disco de su carrera y una canción emblemática, de esas que quedaron en el inconsciente colectivo.

 Testimonios exclusivos de Litto Nebbia, Ciro Fogliatta, Alfredo Toth, Hugo Fattoruso, Jorge Álvarez, Alejandro Medina, Claudio Gabis, Rodolfo García, Emilio Del Guercio, Alberto Ohanian, Ricardo Soulé, Willy Quiroga, Rubén Basoalto, Cacho Onarato, Jorge Durietz, Miguel Cantilo, Billy Bond, Kubero Díaz, Juan Rodriguez, Black Amaya, David Lebón, Pomo, Conejo Jolivet, Coco Córdoba, Chuchu Fasanelli, Bocón Frascino, Carlos Cutaia, Gustavo Spinetta, Nito Mestre, Rinaldo Rafanelli, Amilcar Gilabert, Machi, Bernardo Baraj, Juan Del Barrio, Portugués Da Silva, Lito Vitale, Liliana Vitale, Esther Soto, Mex Urtizberea, José Luis Fernández, Vasco Bazterrica, Renata Schussheim, Gustavo Gauvry, Pedro Aznar, Vivi Tellas, Fabi Cantilo, Mundy Epifanio, Michel Peyronel, Boff, Vitico, Carlos Rodriguez Ares, JAF, Alvaro Villagra, Jorge Pistocchi, Gustavo Rowek, Beto Zamarbide, Pesadilla Colantonio, Daniel Beiserman, León Almará, Giuseppe Puópolo, Alberto García, Gustavo Villegas, Lucas Sedler, Mario Breuer, Cachorro López, Daniel Melingo, Alfredo Desiata, Gringui Herrera, Pipo Cipolatti, Hilda Lizarazu, Alejandro Mateos, Pablo Guyot, Chino Sanz, Patricia Sosa, Oscar Mediavilla, Sergio Gramática, Pil Trafa, Stuka, Polaco Zelazek, Roberto Jacoby, Julio Moura, Marcelo Moura, Daniel Sbarra, Quique Mugetti, Mario Serra, Timmy Mc Kern, Germán Daffunchio, Geniol, Willy Crook, Gillespie, Tito Fargo, Pepe Gil Vazquez

 Sobre los autores

 Miguel Dente ha transitado el diseño desde la gráfica y la arquitectura (UBA) llegando a obtener el 1er premio en Desarrollo teórico arquitectónico de la Bienal de Arte Joven ’91 organizada por la Municipalidad de Buenos Aires. En 2000 da a conocer Transgresores: Spinetta/García/Páez (Editorial Distal) y desde 2010 desarrolla esta colección para Ediciones Disconario. Colaboró con las revistas Sudestada y Arde Rock & Roll y participó en el ciclo televisivo Historias reales de E! Entertainment.

 Daniel Gaguine es periodista y escritor. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Fue jurado de los premios de teatro Trinidad Guevara y Luisa Vehil. Redactor de las revistas Noticias Urbanas, Elixir, Probá Acipesu y el portal PuraCiudad.com, en los que escribió sobre cultura (música y teatro). Es miembro del Área de Comunicación, Artes Escénicas y Artes Audiovisuales de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA, y de la editorial Escénicas.Sociales. Publicó análisis críticos de teatro en “Diez por diez. Literatura dramática y escritura escénica” y entrevistas en “Comunicación y Artes Escénicas I”, presentado en Córdoba en el festival Mercosur 2015. Cubrió los conciertos de artistas como U2, Paul Mc Cartney y The Cure, entre otros, para su blog cultural “El Caleidoscopio de Lucy”. En 2013 publicó en España y Argentina junto con Matías Recis la biografía de Metallica. Furia, sonido y velocidad.

 Matías Recis es docente y periodista. Colabora en distintos medios alternativos de cultura desde 2006 y ha entrevistado a importantes figuras de la música. A partir de 2012 y hasta la actualidad publica ensayos y opiniones sobre rock en la revista Dale y en el sitio rock.com.ar. En 2013 editó en España y Argentina junto con Daniel Gaguine la biografía de Metallica. Furia, sonido y velocidad. Paralelamente, dicta clases de arte contemporáneo y cultura.

50 Años Rock. 50 Bandas Fundamentales

ISBN: 978-987-26829-9-6

Formato: 20.5 cm x 20.5 cm.

Paginas: 180

Precio: $320

 Contacto de prensa:

 Daniel Gaguine – 15-5562-7446 – danytoar2000@yahoo.com.ar  –

FB Daniel Gaguine – TW @gaguinedaniel

Risópolis

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Risópolis

Cuando es posible aplicar un viejo adagio: “La unión hace la fuerza”

risopolis-1Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

En el muy hermoso y cómodo auditorio de la UOCRA, se presenta durante los cuatro domingos de septiembre la compañía “Catárticos” con Risópolis, obra de Teatro para Niños escrita y dirigida por Leonardo Saggese.

La pieza es una gran metáfora de lo que se puede lograr cuando se abandona la individualidad y se suman los esfuerzos. Los payasos convocados para un encuentro de profesionales de la risa, quedan encerrados en un gran cubo de cristal. La Bruja Funesta, organizó esa mentira para agruparlos, encerrarlos y dejar al mundo sin la felicidad que proporciona la risa. Los payasos luego de algunos desencuentros se unen, cantan e interpretan música tan fuerte que logran romper el cristal del cubo. Liberados, se dan cuenta que Funesta es, en realidad, la Gran Payasa que quiso ponerlos a prueba para demostrarles que no hay fórmula segura para alcanzar la felicidad. Que la felicidad se logra día a día, cuando se comparte con “el otro”.

risopolis-2La puesta comienza con la proyección de un video de animación (muy bonito, muy bien realizado) que va presentando a los once payasos a medida que van subiendo al escenario: Costurera charlatana, Científico sabiondo, Músico optimista, Deportista fanfarrón, Bailarina hiperquinética, Panadero glotón, Aviador temeroso, Jardinero pesimista, Peluquera chismosa, Cantante egocéntrica, profesiones que concuerdan bastante bien con sus adjetivos. Cada payaso se presenta con una valija que tiene el nombre que lo identifica. Y cada payaso tiene su nariz roja, pues bien sabemos que payaso sin nariz, no es payaso. Y un aspecto fundamental de la actuación es la mirada, cuando el payaso mira al público debe hacerlo con mirada amplia, abierta, franca, buscando la complicidad, mirada inocente que desea gustar y conmove, ese detalle, está muy bien logrado en la puesta de Saggese. Hay un trabajo rítmico muy marcado, cuando se camina en orden o desorden, cuando se acompaña con la cabeza las amenazas de la bruja, en el momento de la danza y del canto. Actuaciones muy pautadas que deben seguir un ritmo de aislamientos, de individualidad hasta el momento del encuentro final. La iluminación juega mucho con los contrastes, por momentos sobre fondo muy luminoso resaltan los personajes y sus movimientos en oscuro, lo que genera un efecto estéticamente muy bello. La vestimenta, de líneas y colores bien definidos reafirma la identidad de cada uno. La música está muy bien seleccionada, colabora para crear el clima de cada uno de los momentos de la pieza. La escenografía totalmente despojada, a foro, once bandas luminosas de distintos colores, el resto de la escena en negro. A derecha e izquierda, un fino marco de hierro negro como si fueran los lados del cubo, la puerta que abre y cierra la bruja, es dibujada mímicamente por ella, acompañada por un fuerte chirrido. Todo alienta a que el niño imagine. Los signos escénicos juegan a favor de una poética sumamente teatralista, con procedimientos que apelan al absurdo: reiteración de gestos, de palabras, de acciones que parecen no conducir a nada, aparentemente caótica, que incentivan al pequeño espectador para que desee ayudar a los payasos, sacarlos de ese encierro, alentarlos al trabajo en conjunto. El texto, muy rimado por momentos, divertido y con interesantes reflexiones.

Una puesta muy creativa, que señala una búsqueda consciente por parte de su autor. Además, cuidada en todos sus los detalles, aquello, que quienes historiamos el teatro para niños decimos que fue el gran mérito de Hugo Midón. Primer trabajo de Leonardo Saggese para el público infantil. Nuestro deseo: que siga creciendo, el género necesita de jóvenes dramaturgos que cuando lo encaran, se tomen el tiempo para estudiar y reflexionar sobre qué y cómo lo pondrán en escena.risopolis-3

Risópolis de Leonardo Saggese, por la compañía “Catárticos”en el salón de la UOCRA, Rawson 42, CABA, domingo del mes de septiembre a las 15 hs. Elenco: Johanna Aravena. Lucas De Stasio. Naira Lobos. Leandro Lombardi. Juan Manuel Navarro. Marina Pacheco. Vanesa Pallotti. Pablo Pandolfi. Matías Rossomando. Damián Segovia. Gabriela Seminara. Diseño gráfico y comunicación: Gabriel Piacenza. Animación y diseño de caricaturas: Antonella Cuozzo. Entrenamiento vocal: Vera Howlin. Escenografía, Vestuario y Producción: Grupo Catárticos. Dirección general: Leonardo Saggese.