II Festival Latinoamericano de Teatro (Bolivia y Chile)

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II Festival Latinoamericano de Teatro

Del 25 de agosto al 4 de septiembre de 2016 en el Teatro Nacional Cervantes

festival_latinoamericano_teatro_caleidoscopioBolivia / Brasil / Colombia / Costa Rica / Chile / El Salvador / México / Paraguay / Uruguay

Azucena Ester Joffe

Desde el 25 de agosto el II Festival Latinoamericano de Teatro está desarrollando con éxito un interesante recorrido artístico y comprometido con nuestra actual coyuntura latinoamericana, en general, y con la propia de cada país, como son los casos de Bolivia y Chile, y las dos obras que nos ocupa.

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Princesas de Claudia Eid Asbún (Bolivia)

Cuentos de hadas y la construcción de género

captura_de_pantalla_2016-08-19_a_las_18.28.44-740x0La primera obra que se presentó dentro del marco del Festival fue Princesas, por el grupo El Masticadero1 de Cochabamba, Bolivia. Una propuesta interesante que ha combinado teatro, danza y performance para dar cuenta de un tema universal desde una mirada humorística y crítica a la vez. El punto de partida, cuenta su directora, fue un taller que dirigió sobre nuevas escrituras sólo para mujeres, y necesariamente surgió en ese encuentro la problemática femenina. Pensar cómo se construye socialmente la figura de la mujer y/o la del hombre es mirar hacia atrás e investigar el mundo infantil, el de los cuentos de hadas, donde las princesas de Walt Disney fueron construyendo el ideal de lo femenino a través del tiempo. Las cuatro actrices fueron, de a una por vez, tomando la voz de Blancanieves, Cenicienta, Sirenita y Pocahontas mientras el resto, entre movimientos de gimnasia y de baile, le realizaban preguntas retóricas. ¿Por qué esperar que llegue el principie azul para ser salvada? ¿Casarse con un apuesto principe es garantía de felicidad? ¿Ser bella y joven es suficiente para ser feliz? ¿Por qué casarse con un principe al que no conocen y por lo tanto no aman? Preguntas que se reiteran y nos movilizan, que nos cuestionan en tanto que las mujeres también somos parte de la actual sociedad machista. Una sociedad en la cual, a pesar de la mayor visibilidad de la violencia de género, como un boomerang, los femicidios aumentaron. Cuatro actrices/princesas que son llamadas por sus propios nombres mientras el performer, primero, en su rol masculino las observa poniendo los límites, los “no” socialmente aceptados para, luego, transvestirse ante nuestra mirada en una esbelta mujer. En un despliegue con glamour, no es necesario encasillarlo con una palabra, pues queda demostrado que Álvaro ha ejercido su derecho a elegir cómo ser. Las historias infantiles universales se cruzan con pequeñas historias personales atravesadas por la universalidad de la temática. Al ingresar a la sala Orestes Caviglia escuchamos en off la conversanción de dos niños que podría parecer trivial, también de dos adultos pero ya con un peso específico. Mientras, ellas y él están en puntos equidistantes, separados por una alfombra roja y en su centro un pequeño círculo de manzanas. Quizá por el estigma del pecado original que aún, en nuestra actual coyuntura, para muchos sigue vigente; frutas que son destrozadas contra el piso con cierta furia contenida de las jóvenes en escena que, seguramente, compartimos las mujeres que nos encontranos en la sala. A los costados de la alfombra, cuatro marcos, “espejos”, donde ellas se reflejan en nosotros, espectadores, de líneas rectas que no pueden atravesar. Un relato que podríamos decir que no pone en escena una corporalidad femenina sino que plantea de modo preciso un conjunto de situaciones complejas y ambiguas que nos compromete a todos. Si el paradigma actual de juventud, salud y delgadez, imagen de cuerpo que es reproducida y difundida por los medios de comunicación y la publicidad, responde a una determinada idea de belleza, lo cual, a su vez, nos sumergen en el anonimato, por qué no tener el derecho a elegir si ser madre o no, si vivir sóla o no, a vestirnos o comportarnos con total libertad sin avasallar el espacio íntimo del otro, del par, no del “diferente” pues sería caer en la falsa tolerencia. Princesas tiene una escritura dramática polifónica que en el juego escénico encuentra con humor el punto justo para el tratamiento de un tema complejo. Además, cuenta con un elenco comprometido y con la ductilidad expresiva necesaria, que incluso pueden improvisar en algunos momentos del relato, para sumergirnos en un recorrido laberíntico que tiene la cara de mujer pero nos involucra sin distinción de género. Pues cada uno de nosotros, sin importar el sexo ni la edad ni la condición social, debería poder tener la total libertad de decidir sobre sí mismo.

Perico4-e1470345826384Ficha técnica: Princesas de Claudia Eid Asbún. Con texto: Georges Bataille, Jessica Freudenthal, Claudia Eid, Daniela Gabela, Paola Salinas, Isabel Fraile, Lía Michel, Álvaro Eid y Camila Urioste. Actúan: Álvaro Eid, Claudia Eid, Isabel Fraile, Lía Michel, Paola Salinas y Camila Urioste. Luces y técnica: Marcelo Sosa. Dirección: Claudia Eid Asbun. Teatro Nacional Cervantes: Orestes Caviglia. Estreno en Buenos Aires: 25/08/2016.

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Hilda Peña de Isidora Stevenson (Chile)

En la tele dijeron que fueron los del Lautaro.

Nunca más la prendí.

Ahí está.

IMG_4122HildaPeña62El solitario relato de Hilda Peña fue la obra de Chile que se presentó en el FLDT 2016. Pieza ganadora del Concurso Nacional de Dramaturgia 2013, en la categoría Emergente y, desde su estreno, en 2014, ha realizado temporadas exitosas2 Un texto dramático desgarrador que es habitado, a través de la pregnacia escénica de Paula Zuñiga, por el intenso dolor de una simple mujer ante la inesperada muerte de su joven hijo. Si bien el punto de partida es un hecho real que ocurrió3 en 1993 en Chile, década que inició la llamada Transición a la democracia bajo la presidencia de Patricio Aylwin, no es una obra política sino que es una obra que plantea el tema de la fugacidad de la vida y la perdurabilidad de la muerte. La sala Orestes Caviglia nos permite cierta cercanía al desarrollo dramático; en el centro del espacio escénico observamos la figura de una mujer en penumbras, sentada en su cocina al lado de una pequeña mesa, mientras un halo sobre su pecho apenas ilumina un rostro. Un rostro que parece estar deformado y solo en el avanzar del relato nos daremos cuenta que así es, pues se ha deformado por el inmenso sufrimiento. Hilda comenta su sueño, un sueño que se reitera: ella está en un lago cuyas aguas son muy verde, llueve sin nubes, y le da temor no ver sus pies al ser tan verde el agua. Luego comienza a sentirse inmersa en una pesadilla cuando ve flotar en el lago miles de bolsas de plástico hasta que despierta. Un simple cambio del regalo de Navidad encuentra a su hijo y a su nuera en el medio de una balacera por parte de los carabineros. Mientras prepara el almuerzo para los tres escucha palabras sueltas desde la TV: Lautaro, Banco O’ Higgins, ocho muertos,…, policías utilizaron sus armas de forma imprudente. Y, cuando detiene su mirada en la noticia, en ese momento, la pantalla le devuelve una imagen que le resulta insoportable sin saber bien por qué: la bolsa en el suelo es igual a la que contenía el pantalón para cambiar en el centro comercial. De ahí en más se inicia el tortuoso camino donde cualquier palabra está hueca de sentido. Paula Zuñiga de forma perfecta modela a su Hilda con una textura difícil de lograr, entre el duelo y las lágrimas secas, en la precariedad de una mujer que estaba al margen de las luchas políticas pero que es atravesada por esa coyuntura. Por momentos, es una simple madre al borde de la locura, se come las uñas, se rasca la cabeza, se frota sus piernas entre sí como si no las sintiese, sus manos ya no le responden y, por lo tanto, ha tenido que cambiar su tarea en la peluquería. Pero, en otros, es una fiera moribunda que para seguir viendo a su hijo ya muerto es capaz de cualquier cosa. Un trabajo actoral orgánico que no le da respiro al espectador, la profundidad del lenguaje verbal se potencia a través del lenguaje gestual. Más allá de la teatralidad del unipersonal, en esta obra en particular, por la intensidad de la mirada y de las inflexiones de la voz que focalizan nuestra atención, se hace difícil no involucrarse con la ficción. El acertado vestuario da cuenta de la sencillez de esta madre doliente, y sólo a través de su relato nos damos cuenta de su humilde condición social. Ella no quería tener hijos, porque hay “mucha gente” y “mucha hambre”, hasta que “adopta” a un niño de la plaza. Otro acierto es la precisa iluminación, al detenerse en determinadas zonas de su cuerpo -pecho, rostro, piernas, manos,..- sin contrastes y solamente en algunas pocas escena toda su figura está iluminada. Hilda Peña es una historia privada, la desolación ante la muerte del hijo, que se hace carne en el espacio escénico; un hecho teatral sin fisuras y sin caer en golpes bajos.

HildaPeña2-e1470340564948Ficha técnica: Hilda Peña de Isidora Stevenson. Intérprete: Paula Zuñiga. Producción: Caro Quito. Diseño integral: Rocío Hernández. Música: Fernando Milagros. Traducción: Constanza Brieva / Royal Court Theatre. Dirección: Aliocha De la Sotta. Teatro Nacional Cervantes: Orestes Caviglia. Estreno en Buenos Aires: 31/08/2016.

1 Según gacetilla de Prensa: El Masticadero es una compañía de teatro que nace en 2005 en Cochabamba. Actualmente, y desde su inicio, trabaja bajo la dirección de Claudia Eid, priorizando la producción dramatúrgica propia. Entre las obras montadas por el grupo están La Partida de Petra, que se representó en festivales internacionales de Cochabamba, La Paz, Santa Cruz y Córdoba-Argentina. Además representó obras como El feo de Marius von Mayenburg, Posible Pozo de Claudia Eid, que fue ganadora del Premio Agua, Conflicto y Encuentros. Entre sus últimos montajes está La carga, escrita por Eid y merecedora del Premio Nacional de Teatro Peter Travesí 2011, además de menciones a mejor dirección y mejor actriz en el Festival Bertolt Brecht 2011. Entre sus obras estrenadas también están Mujer de Juan, El miedo, invitada a festivales internacionales de Santa Cruz, Sucre, Neuquén y Formosa, en Argentina, además de Los infelices y Princesas, esta última obra ha girado en festivales dentro de Bolivia, Chile y Brasil.

3Yuri Uribe Toro (24 años) 21 octubre 1993. Militante del Movimiento Juvenil Lautaro. Junto a 4 compañeros más, asaltaron el Banco O’Higgins de Avenida Apoquindo 6417. El móvil fue la recaudación de fondos para el rescate de “prisioneros políticos”. Al huir se subieron a un microbús de recorrido intercomunal. El bus es interceptado por un furgón de Carabineros de la 17ª Comisaría de Las Condes, frente al centro comercial Apumanque. Gran cantidad de vehículos policiales y un helicóptero rodearon al microbús; se inició un baleo que duró varios minutos. El bus recibió de 300 a 500 impactos de bala. Mueren 3 militantes, 3 pasajeros, un pako y en el banco, un guardia. http://todosnuestrosmuertos.blogspot.com.ar/ [01/09/2016]

 

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