La boda de Fanny Fonaroff de Roxana Berco

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La boda de Fanny Fonaroff de Roxana Berco

Hundida en el fondo de mi sueño

hay un niño que busca mis rodillas,

hay un niño que apoya su cabeza

en el hueco ancestral del vientre.

Ya es tiempo, amor, le digo, que

descanses tu cabeza entre mis brazos.

img_5999María de los Ángeles Sanz

Aquello que nos relata la dramaturgia de Roxana Berco, es un momento fundacional más de una identidad, una idiosincrasia de país que se va tejiendo a partir del entramado de diferentes subjetividades. Un espacio, Entre Ríos, un espejo, el río Paraná, y un conjunto de seres a los que los une el espanto del presente y del pasado, allá en la lejana geografía de Odessa, Rusia, y la desolación que provocan los progoms. Un día marcado, la Navidad, que hace que todos festejen la llegada del salvador para unos, la vida para otros. La poética realista de la obra está atravesada por la fragmentación del relato y por la ruptura de la cuarta pared al proponer un diálogo con el público que busca la complicidad y la inclusión en la historia que nos pertenece. Nuestros gauchos judíos, en la década del veinte, se unen a los italianos y los criollos, en un momento, el gobierno de Irigoyen, donde el anarquismo, en la vereda de enfrente de la democracia burguesa, se encuentra defendiendo los derechos de los siempre ninguneados, los obreros. La Patagonia Rebelde es tema de conversación mientras se pesca la cena, y la Liga Patriótica es el fantasma que asola el sur como los cosacos asolaban las planicies europeas y tiene en esos parajes, su representante desclasado, en el personaje de Rufino. Aquellos que reclamaban centavos para sobrevivir, o una vela más para alumbrarse, son las presas de un mundo donde el capital es el centro del deseo, y la ambición el centro del poder. En grupos corales, y en monólogos individuales, el relato va tejiendo el presente de un realismo trasgredido también por el tiempo del recuerdo. No hay una lógica causal, no hay linealidad de la historia, sino un movimiento espiralado, que por momentos complejiza la comprensión pero luego desata sus nudos para aclarar el lugar que cada uno ocupa en la historia. Un relato encierra otro, y los cuentos forman parte de la necesidad de que la imaginación supla al temor, le cambie el rostro a la desgracia, convierta la vida en un espacio donde todavía se pueda respirar. El relato del pez clown es una metáfora del personaje que lo narra, y de la sociedad que lo contiene. img_6027La temporalidad está marcada desde el afuera: el vestuario y el suave maquillaje que nos señala una época, desde la elección de los vestidos y los peinados de las hermanas, y de la madre; la túnica del abuelo que sobreviviente sigue sin embargo viviendo en ese pasado de horror, la quipa del hermano, el traje negro y su sombrero para el relator, objeto de deseo de una de las hermanas, Zhenia y de Damasia y por fin Fanny, quien con sus ganas de boda da título a la pieza, que tiene también un recuerdo que brindar a partir de la fragilidad de su apariencia y un tiempo donde la vida se escapa sin remedio. Los personajes entonces se construyen desde la forma, pero también desde un conjunto de discursos fragmentados, que devienen en deseos, en sueños, en el medio de una vorágine de violencia que los ronda como una maldición. La de un pueblo, el judío que arrastra su estigma, y la del criollo que teje su destino en la encrucijada del dolor propio y ajeno. El amor entre los personajes es sobre todo, un canto desesperado al abrazo necesario para curar un alma que ya no puede soportar tanta herida. El choque entre la naturaleza abierta del Paraná, su inmensidad y la oscuridad, el encierro que produce en las subjetividades la persecución, es un clima trabajado por la iluminación, que tiene pocos momentos de claridad y mantiene a los personajes en una semipenumbra. La música y los sonidos acompañan con talento los movimientos coreográficos de todos, y el desplazamiento de una escenografía de buen diseño, funcional a los requerimientos de las acciones. La tensión no siempre se mantiene en el ritmo requerido para la ligazón de las secuencias y por momentos baja su intensidad produciendo una fisura que puede ser subsanada con una mayor fluidez en las actuaciones, manteniendo el equilibrio entre las imágenes corales y las individuales. La textualidad dramática de Berco, está cargada de flujos de subjetividad que requieren desde lo más íntimo una respuesta única y personal, cargada de significados. img_6059

Ficha técnica: La boda de Fanny Fonaroff de Roxana Berco. Elenco: Julieta Raponi, María Gracia Garat, Maximiliano Fridman, Félix Völker, Pablo Toporosi, Daniela Godoy, Victoria Marroquín, Agustín Meneses, Leopoldo Davis. Músico: Mariano Schneier. Diseño de escenografía: Marcelo Valiente. Diseño de luces: Lamberto Arévalo. Diseño de vestuario: Silvia Zavaglia. Diseño de maquillaje y peinado: Silvia Zavaglia. Asistentes de maquillaje y peinado: Lucía Cruz, Katia Schenk y Pilar Lorenzo. Realización escenográfica: Andrés Bailot, Tamara Romero y M. Valiente. Arte gráfico: Matías Olivera Avellaneda y Gabriela Ramos. Fotografía: Marcela Russarabian. Asesor histórico: Carlos Noval. Prensa: Correydile. Asistente de dirección: Pía Fonseca. Colaboradores en dramaturgia: Maximiliano Fridman y Silvina Gianibelli. Sala: Patio de Actores: Estreno setiembre 2016.

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