Los Monstruos de Emiliano Dionisi

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Los Monstruos de Emiliano Dionisi

El lado oscuro de pensar que nuestros hijos son “especiales”

000125069Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

¿Cómo se construye un monstruo? ¿Qué apariencia tiene un monstruo? ¿Qué es lo monstruoso, lo que se hace en lo cotidiano sin responsabilidad, o lo que resulta de las acciones acumuladas, controladas, sofocadas, reprimidas? ¿Los padres construyen la estructura monstruosa de sus hijos? La puesta que dirige Dionisi nos plantea como espectadores estos interrogantes en una sucesión de acciones interrumpidas por la música y las canciones que refuerzan la semántica y la profundizan. Desde la literatura, Ana María Shua da una respuesta diferente, a pesar de hacerse en su última novela La hija (2016) las mismas preguntas:

Las madres somos hoy esos monstruos a los que se nos acusa constantemente de filicidio, o como mínimo, de marcar el destino de nuestros hijos con trazos imborrables y destructivos. En particular, las madres burguesas, las que ni siquiera tenemos la excusa de la pobreza y el abandono, las madres obligadas a controlar cada uno de nuestros gestos o palabras porque todo deja su huella en esa masa arcillosa que es, al parecer, la conciencia de nuestros niños. Somos nosotras, en resumen, las que tenemos la culpa de todo. Con una pequeña posibilidad de descarga: hemos sido hijas. (Diario 23, 218)

Desde la mirada de la narradora, de una madre que cuenta su historia Esmé, las acciones de todos los días no tienen la carga negativa de la puesta, pero obtienen un mismo resultado. El punto de vista del musical, hace caer la responsabilidad sobre los adultos, tanto hombres como mujeres. No saben ser padres y eso los lleva a convertir y a convertirse a la vez en monstruos inesperados, cubiertos por la máscara de la cotidianidad. A los padres de la pieza los hijos se les van de las manos, no los conocen, no tienen tiempo o no quieren llegar a saber quienes son sus hijos, extraños desde que nacen, enemigos silenciosos. Y de nada sirven las advertencias de profesionales, las huellas que ellos mismos van dejando como llamados desesperados de auxilio, desde la desmesura en el deseo: la comida; o un mundo sin palabras, ni relaciones. Otra afirmación que surge tanto de la novela de Shua como de la pieza de Dionisi es que la disfuncionalidad de las familias es un continente propicio, un caldo de cultivo para el nacimiento de monstruosidades. Aunque en la narración de Shua, la violencia social atraviesa los personajes, y en Dionisi aparece el tema de la discriminación entre pares. 000126339Las actuaciones de Natalia Cociuffo y Mariano Chiesa son de una excelencia que su construcción de esos padres negadores que dibuja la textualidad dramática, es tan contundente que atraviesa la platea con una fuerza arrolladora. La música en escena, no sólo crea climas con los sonidos que acompañan algunas de las acciones, sino que son un momento de alivio a la tensión dramática, aunque sus letras narrativas sigan reforzando su semántica. Desde su estreno, Los Monstruos, cuandoresultó ganadora de la convocatoria para proyectos de Teatro Musical de la Bienal De Arte Joven 20151”, ha cosechado numeroso premios junto al aplauso del público y de la crítica. La escritura escénica da cuenta de un sólido andamiaje, más allá del perfecto desempeño de ambos actores/ cantantes. El espacio escénico es un verdadero ring donde se lleva acabo este enfrentamiento actoral. El cuadrilátero tiene sus límites precisos, nadie sale ni entra, pocos elementos -una repisa/ biblioteca, dos sillas,…- pues no es necesario más para crear el clima tenso entre Sandra y Claudio. En algunos momentos, uno de ellos dos quedará como en la esquina del ring después de un duro round, mientras la iluminación lo oculta con la precisión necesaria para no romper el ritmo intenso de la obra. Por lo tanto, cada cambio de escena tiene la sutileza intrínseca para que nuestra focalización siga atrapada en ese espacio íntimo. Otro acierto, es el cuidadoso vestuario que denota varias aristas de los personajes. Una historia que nos conmueve y, a su vez, nos provoca distintos sentimientos. Un hecho escénico donde todos los sistemas significantes encastran con precisión de una maquinaria de relojería. 000126341

Ficha técnica: Los Monstruos de Emiliano Dionisi. Elenco: Natalia Cociuffo (Sandra) y Mariano Chiesa (Claudio). Músicos en vivo: Juan Pablo Schapira (teclado y guitarra electroacústica), Matías Menarguez (batería), Martín Rodríguez (guitarra), Gianluca Bonfanti Mele (bajo). Música y letras: Martín Rodríguez. Vestuario: Marisol Castañeda. Asesor de arte en fotos y vestuario: Ezequiel Galeano. Realización escenográfica: Compañía Criolla. Arte en escenografía: María Chevalier. Diseño de Iluminación: Claudio Del Bianco. Asistencia de iluminación: Martín Fernández Paponi. Fotografía: Akira Patiño. Directores asistentes: Juan José Barocelli y Julia Gárriz. Producción ejecutiva: Sebastián Ezcurra. Desarrollo de proyecto: Compañía Criolla. Tutores: Joaquín Bonet y Pablo Gorlero. Prensa y comunicación: Tommy Pashkus. Dirección musical: Martín Rodríguez. Dirección general: Emiliano Dionisi. Teatro El Picadero. Reestreno

Bibliografía:

Shua, Ana María, 2016. Hija2. Buenos Aires: Editorial Emecé.

2Hija de Ana María Shua tiene dos líneas narrativas: la de la historia de Esmé, Guido y Natalia que involucra la historia del país desde el setenta en adelante; y por otra parte, la línea que se sigue en el Diario, bitácora de su escritura, donde narra las vicisitudes y los obstáculos en la construcción de los personajes y su historia.

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