Anarquía de Maximiliano Ramirez

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Anarquía de Maximiliano Ramirez

Un collage de situaciones cotidianas

fe372b_62dd364a13b141e9b2752fce03f47b80mv2_d_5100_1923_s_2Azucena Ester Joffe

Durante Agosto y Septiembre se presentó en el Galpón de Guevara Anarquía, la obra contó con buena repercusión en el público y en la crítica. Su propuesta tiene varias aristas. En primer lugar, se podría pensar que su título, como aglutinador sémico, es más un llamado de atención que un llamado a la acción, como es el ideal anarquista. En nuestra sociedad, cuyos principales valores están impuestos por el mercado y el libre comercio, el ideal parecería estar orientado sólo al consumo; consumismo que nos devora sin que nosotros, como sociedad, logremos realizar algún intento para estar en los márgenes del sistema. Siendo su principal aliado la publicidad, comunicación que nos ha transformado en simples vasallos anómimos. Este es el hilo conductor que plantea el texto dramático de Maximiliano Ramirez, quien ha comentado ser anarquista en una entrevista radial1. La idea de teatralizar estas cuestiones tienen un punto de encuentro con aquellos primeros escritores, directores o músicos de las primeras décadas del XIX:

[…] que trataron de aportar, a través de su obra, la denuncia oportuna, el apoyo pertinente, el arte vivificante capaz de hacer comprender de manera sencilla, clara e inmediata, las ideas anarquista que profesaban de modo intuitivo, emocional o teórico. (Taboada, 2007: 210)

000144678En segundo lugar, las imágenes visuales y auditivas tienen la intensidad necesaria para expandirse más allá del espacio lúdico. La impecable escenografía realizada con material descartable no es caótica, no es acumulación de basura, sino que tiene un claro rol dramático. Columnas de envases de plástico, un banco sostenido por viejos neumáticos, latitas de aluminio, tapitas de gaseosas,… Nada más acertado para nuestra actual sociedad globalizada donde la prioridad de la mayoría es el frenético consumo. Mientras el acertado vestuario, sin anclarnos en una epóca precisa, nos muestra a estos personajes cotidianos y, a su vez, sumidos en el anonimato. En tanto, la precisa iluminación envuelve a estos seres, por momentos, con colores luminosos y, en otros, con colores más oscuros. Mientras la perfecta música original subraya estos estados de alienación cotidiana. El tema de cada escena será de nuestro domino: un robo, un reclamo en las tareas laborales, la obligada visita al shopping, superar la burocracia para realizar un trámite, las mentirosas promesas en los actos políticos, … Y, una historia de amor que quedará trunca por los malos entendidos a la hora de comunicarse a través de los “benditos” celulares. Ella intenta en distintas oportunidades pero él está atrapado por lo laboral, o sea por el “salvaje capitalismo”. Quizá se podría ajustar esos breves momentos entre cada cuadro, para que no se fisure la magia escénica. Otro acierto es la utilización de las máscaras, sin misterio sólo para evitar la identificación, que subsumen a los personajes en un devenir algo oscuro, donde se mueven como en bloque y donde la falta de comunicación entre ellos está naturalizado de tal forma que ya todo daría lo mismo. Un hecho teatral que le da visibilidad a distintas situaciones de nuestro diario trajinar y deja el camino abierto para diferentes lecturas, pero sin la “rebeldía viseral” del anarquismo. Para algunos será una mirada algo apocaliptica y para otros un intento por comenzar a buscar y/o intentar alguna opción posible. En tercer lugar, la escritura escénica de Christian Giménez, las coreografías de Maximiliano Ramirez y las coreografía de vuelo de Sofía Sposaro forman un complejo entramado que focaliza nuestra mirada desde su inicio. Un ritmo vertiginoso donde cada integrante del elenco, Compañía de Arte Proscenio, con la precisión que requiere este tipo de obra, le otorga la textura acabada a su criatura. Un recorrido laberíntico, como es nuestra percepción sensorial, llevado adelante con el humor necesario para reírnos de nosotros mismos. 000144673

Ficha técnica: Anarquía. Idea, libro y coreografía: Maximiliano Ramirez. Elenco: Josefina Barone, Micaela Baylac, Josefina Fernández, Lucía Ferrari, Emiliano Giannotti, Maribel Khazhal, Gastón Lorenzo, Gisela Martínez, Mariano Mulero, Virginia Peroni, Ana Paula Pintos, Micaela Principi, Paula Rosen, Micaela Sigalov, Gustavo Viñes. Coreografía vuelo: Sofía Sposaro. Vestuario: Calandra-hock. Realización Escenografia: Joana García Holdener. Máscaras: Ayelen Rappongi. Diseño de Luces: Christian Giménez. Fotografía y Video: Be Virule. Diseño de Gráfica: Tamara Cereminati. Redes: Federico Fedele. Asistencia de Dirección: Yasmín Occhiuzzi. Producción Ejecutiva: Pía Fernández Paz. Producción General: Proscenio. Dirección y Composición Musical: Nicolás Di Lorenzo (Colaboración de Nicolás Ramirez). Puesta en escena y Dirección: Christian Giménez. El Galpón de Guevara. Estreno: 15/08/2016.cr_40lpxeaaogl4

Bibliografía

Taboada, Pablo Dario, 2007. “Anarquismo y arte popular en la Argentina” en El anarquismo frente al Derecho. Buenos Aires: Libros de Anarres: 185-210.

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