Un tango anarquista de Claudio Grillo

Estándar

Un tango anarquista de Claudio Grillo

Un aguafuerte porteña

tango-anarquista-2Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Desde el mínimo relato de las vidas de los empleados de una sombrerera y sus patrones, los fines de la década del veinte asoman en la figura de Simón Radowitzky, su indulto de la mano de Hipólito Irigoyen y de la demanda de la propia Salvadora Medina Onrubia, la esposa de Botana, como se la conocía, además de la Venus roja, por su conocido anarquismo. Una pequeña anécdota, Salvadora quiere que a la salida del penal de Ushuaia, el anarquista tenga buena presencia, que señale el triunfo de su libertad, y le pide a Meyer, el dueño de la más reconocida sombrerería porteña, la confección de un sombrero para él. A partir de ese pedido, que sabremos, no en un comienzo sino luego cuando las piezas del relato vayan tomando cuerpo en las voces y los cuerpos de los actores; se da inicio a una serie de movimientos que van como el ácido en el metal grabando las subjetividades de cada uno de los participantes. Todo comienza esa noche, donde empleados y empleador brindan por diferentes motivos por la libertad del ácrata en el taller, donde su mujer ensaya pasos de tango con Rufino. El tiempo entonces se vuelve espiralado y las acciones como cuadros van sucediendo la historia hacia atrás y hacia delante, proyectando en su devenir, un contexto que ubica el avance del fascismo, el rol de la mujer, la vida de la prostitución y el juego; un aguafuerte porteña que es fotografía de una época, en el espacio semiluminado del taller que se transforma a través de las palabras en aquello que relata. Una vieja víctima de las luchas obreras, una aprendiz ciega que despliega más de un sentido, un empleado todo terreno, un patrón sensible al sexo débil y una mujer que a pesar de su fuerza y su decisión no consigue ejercer su voluntad, son el conjunto de personajes que une el trabajo y la música de tango. Con un cuidado vestuario de época que expresa las contradicciones de clase de los personajes, y que conlleva además una relación con el erotismo permitido según el rol que cada uno desempeña, con los elementos precisos para las secuencias, la escenografía busca su referencialidad en la reproducción del afiche de Parravicini, en el diario que sostiene Raquel, en las cajas que guardan los sombreros, en la radio que transmite las voces del tango más reconocidos de esos años: Azucena Maizani, Rosita Quiroga, entre otras. Claudio Grillo ha construido una estética a lo largo de estos años que lo identifica y deja en sus trabajos la impronta del interés en una época de nuestra historia no tan lejana, generadora de nuestro presente. Las décadas del ’20 y el ’30 desde el contexto o desde la literatura y la dramaturgia son centrales en la búsqueda de un sentido. La conflictividad dentro del cuarto poder en cuanto a la figura de Hipólito Irigoyen, la mirada negativa del diario de Botana sobre los indultos producidos por el presidente al que considera inepto, se contradice con la voluntad de su esposa en liberar a Simón de la cárcel, y proponerle una salida digna. La foto que reproduce el flyer, donde aparece el anarquista bajando las escaleras, como escoltado por dos policías, nos lo presenta como en el imaginario de Meyer y el deseo de Salvadora, de traje y con el sombrero puesto, en una actitud desafiante. La última imagen, el encuentro entre los cuerpos jóvenes y entregados al descanso, como las prostitutas, cierra en ese abrazo una condición que atraviesa las clases sociales, la femenina en un mundo androcéntrico, de cuya mirada objetivante no pueden escapar. La fotografía en escena, mientras se desarrollan las acciones, que no se oculta sino que se expone al espectador ubicado en alrededor del espacio escénico, es un procedimiento más que señala a pesar de los datos epocales, la teatralidad de la escena; una construcción de discurso que habla de la multiplicidad de miradas diferentes desde las cuales leer un acontecimiento histórico. Desde lo macro, las notas de un diario importante como Crítica, desde la intimidad del deseo de los personajes que guarda cada uno su propia razón.tango-anarquista-1

Ficha técnica: Un tango anarquista de Claudio Grillo. Elenco: Annie Fink, Daniel Grbec, Eliana Manzo, Pablo Tamburini, Alicia Toker. Maestro de tango: Pablo Tamburini. Diseño de luces: Matías Miranda. Diseño de vestuario: Stella Maris Müller. Realización de utilería: Noelia Torregiani – Pablo Tamburini. Fotografías: Hernán Reig. Asistente de dirección: Noelia Torregiani. Dirección: Claudio Grillo. Tadrón Teatro. Estreno: 07/10/2016. Duración: 60′.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s