Mesa Arte y Política en La escuela de Teatro Político

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Presentación en la Mesa Arte y Política en

La escuela de Teatro Político

Pueden quemar la Biblioteca de Alejandría. Por encima y fuera de los papiros hay fuerzas, nos quitarán por algún tiempo la facultad de encontrar otra vez esas fuerzas, pero no suprimirán su energía y conviene que las facilidades demasiado grandes desaparezcan y que las formas caigan en el olvido; la cultura sin espacio ni tiempo, limitada sólo a nuestra capacidad nerviosa, reaparecerá con energía acrecentada. (A. Artaud)

1468041068-1María de los Ángeles Sanz

Muchas veces vemos como los conceptos de arte y política son definidos como compartimientos estancos. Como si el ejercer la función artística, en cualquiera de sus disciplinas, no tuviera a su vez una postura política o no implicara una definida toma de posición. El arte y su torre de marfil, como quería la estética modernista, la búsqueda de experimentación en los procedimientos técnicos formales que estarían desligados de un contexto social, que serian con simplismo el resultado de un proyecto creador que se opone al anterior, o que busca modificar los problemas de una estética epigonal, son exhibidos como un arte neutral, apolítico, que busca en sí mismo su necesidad y el autor. Años atrás, en el 2007, en el campo del teatro, uno de los mayores representantes de la dramaturgia de la década del ’90, Rafael Spregelburd, veía con agrado que el teatro por fin había dejado de lado “decir lo importante” para construir un teatro lúdico, innecesario. Afirmaba en una entrevista a Alejandra Ballester para la revista Ñ, del 14 de abril de 2007: “Nuestra generación ha logrado recuperar una situación gozosa del teatro, liberado del imperativo de decir ‘lo importante’ de los ’80.”Afirmación que provocó la rápida respuesta de una dramaturga comprometida desde el comienzo de su trabajo con el contexto socio político, aunque en un principio su dramaturgia no fuera comprendido así, ya que se expresaba a través de la poética del absurdo, metáfora de una realidad que agobiaba a la sociedad y que ella dejaba atravesar en sus textos.

El teatro es muchas cosas entre ellas ideológico, aunque Spregelburd use la palabra, supongo refiriéndose a ese teatro donde las ideas son un peso moroso en la ficción. Sin embargo, en términos generales, ficción e ideología vienen juntas, y aún el tema menos comprometido con la ideología descubre la del autor, y por consecuencia la de las obras en su lectura y puesta en escena con la misma claridad que el denostado “teatro de ideas”. La ideología no precisa expresarse con una serie de declaraciones: ficción, estructura, lenguaje, intencionalidad, la revelan, tanto como la economía revela la ideología del poder. (Gambaro, página 35, 5/5/ 2007)

En el polo opuesto está un arte que se llamó comprometido en un tiempo no muy lejano pero que con otras definiciones se ubica dentro del conflicto social que le toca vivir y sin eufemismos se asume como político. El movimiento Arte Urgente, Debates y Contrapuntos de Ideas Visuales, tuvo este año dos presentaciones una en julio, cuyo tema fue la independencia, y otro en noviembre donde el punto de reflexión son los acontecimientos de 2001 y su relación con el presente, ya que se proponen como un colectivo que busca rescatar la memoria histórica y los saberes colectivos:

Arte Urgente no calla su deseo de romper con el modelo dominante de acumulación de capital (real y simbólico) que determina todo lo que sucede hoy en día y que el arte reproduce y normaliza con notoria naturalidad. Arte Urgente procura hacer pensar sobre la alternativa misma para poder empezar a construirla. Arte Urgente propone: 2001, es nuestra Odisea del presente. (Hernán Cardinale y Juan Pablo Pérez) Afiche de la muestra en el Centro Cultural de la Cooperación.

El teatro tampoco escapa a esta mirada, y muchas veces nos encontramos con la disyuntiva de si el teatro tiene o no que tener una función social a la hora de desarrollar su poética. Podemos afirmar que el teatro es juego, búsqueda de reconocimiento de parte del espectador, una profesión pero también puede además de ser todo lo expuesto una expresión de una situación social, de un malestar que culturalmente aparece a la superficie a través de una puesta teatral, o de un movimiento que quiere legitimarse a sí mismo a partir de la integración con el espectador.

Me gustaría hablar de esa relación hoy, en un campo minado como el campo cultural que atravesado por un nuevo paradigma político y económico busca las formas de seguir produciendo arte sin olvidarse de dar cuenta de una situación cada vez más preocupante. La relación teatro y política, como arte y política, en los tiempos que corren, está en el hacer. No bajar los brazos, buscar lo alternativo, insistir en el deseo, es un acto político, como lo fue en 1981 y lo fue en el 2001, por dar sólo algunos ejemplos. Cuando el contexto nos muestra su cara más amarga, levantarse e imaginarse andando, es un imperativo categórico, es un acto político. Por eso, el teatro hoy busca, lejos de la discusión de las poéticas, las formas, los espacios, las temáticas que llevan a hacer de su quehacer una respuesta política a los problemas que atraviesan a toda la sociedad. Voy a hablar de algunos trabajos que me parecen representativos de esto que estoy afirmando:

Relato Situado de Martín Seijo, las Performances de los cuervos, con el evento “Esto huele mal”, la de las actrices que vestidas como promotoras, están en las puertas de los más importantes shoppings, para dar cuenta de la necesidad de una ley de aborto; Los pompas un grupo de talentosos actores que toman la plaza de Parque Patricio para informar a todos de la historia del barrio, al igual que Villurqueros hacen en Villa Urquiza y el recuerdo de la tragedia de la fábrica Grafa en los tiempos de la dictadura cívico –militar de 1976 y por último para esta reseña, el Festival de Teatro Urgente (Lo más seguro es que sea el primero y el último) dirigido y producido por Lisandro Rodríguez en el espacio Elefante Club, que en un horario continuado desde las once de la mañana hasta las once de la noche ofrece obras teatrales de tiempo y poéticas diversas a un precio reducido, que intenta paliar la crisis económica que atraviesa al campo y también captar un público diferente:

Invitamos a personas que puedan y quieran y deseen abrir su cabeza y que no piensen que hay un solo modo de pensar el teatro o la escena o la actuación. Personas que no limiten el juego y que consideren solo un punto de vista y crean que el actor /actriz es o puede ser un mero interprete o muñeco manipulable que dice o calla o que crea que impone las “verdades” del otro. (…) Sólo me interesa abrir espacios expresivos de compromiso, no superficiales, si de mucho trabajo, estudio e intercambio, amables en ese andar, que profundicen en lo que nos inquieta del mundo de la forma que cada uno pueda y quiera. (Manifiesto del Festival)

También es teatro político, sin que se lo propongan como tal, los últimos trabajos de teatro para niños que encaran la problemática de diversidad de género como El vestido de mamá de Gustavo Tarrío. Voy a desarrollar sintéticamente dos de las propuestas enunciadas: Relato Situado, y “Esto huele mal”. El trabajo de Seijo en Relato Situado, tiene dos instancias la que ocurre en octubre y noviembre de 2015, Acción de memoria urbana, frente al edificio donde se encuentra la figura de Eva Perón, trabajo realizado con la dupla de artistas visuales: Virginia Corda y María Paula Doberti; y el que se realizó luego en 2016 en el barrio de Almagro, Una topografía de la memoria, en colaboración con las mismas artistas visuales, que tuvo además una función especial dentro del marco 1 Simposio sobre Teatro Contemporáneo, Política y Sociedad en América Latina. Recuperar la memoria de un barrio a partir de posters pegados en sus paredes para informar lo que seguramente sus habitantes desconocen, o seguir como espectadores el recorrido de las baldosas de los militantes desaparecidos es una propuesta que nos habla de una teatralidad que busca como comunicar un hecho político y que se busca a sí misma para lograrlo. El barrio de Almagro cuenta con 147 personas desaparecidas, algunas ya tienen su placa o su baldosa recordatoria, para que nadie olvide o pueda decir que nunca supo porque nadie lo dijo. En ese contexto, y desde el espacio Umbral, dentro del barrio, partimos en el marco del Simposio del Proyecto: Manifestar la Historia, a recorrer algunas de las cuadras que guardan los pedazos de un relato fragmentado que necesita ser reconstituido. Con un mapa y un marcador en mano, actores y espectadores en comunión, compartiendo un mate, integrantes de varios países latinoamericanos: argentinos, los anfitriones, peruanos, chilenos, mexicanos, para ser parte y arte de un proceso artístico, de una performance, que nos puso de cara a nosotros mismos a través de la historia de los otros. El nombre del espacio1, El Umbral, es por definición una apuesta a una ideología, una manera de pensar la teatralidad. Como afirma Lorena Verzero:

La distinción entre artistas y pueblo se disuelve y se refuerza en el acto mismo de trasladar la experiencia artística. El espacio común construido en el momento de la representación licua las distinciones sociales y, al mismo tiempo, las expone. El espacio construido es un espacio de umbral, que conecta y divide a la vez. (L. Verzero, 2013, 270)

La FACC (Fuerza Artística de Choque Comunicativo) cuyo lema de grupo encierra en pocas palabras el sentido de la propuesta: “En la inacción somos cómplices; en la acción, compañeros”, nació cuando un grupo de artistas, a partir del cambio de gobierno nacional, sintió que les urgía poner el cuerpo fuera de sus teatros. Si bien sus encuentros comienzan a partir del triunfo de Cambiemos, los artistas que conforman la FACC aclaran que no son un colectivo antigobierno, sino que “quieren instalar una simbología en la calle que hable de un grado de resistencia y que explicite que una parte de la sociedad está enojada y en pie de protesta”. La chispa que encendió la primera acción fue la llegada de Obama a la Argentina y su presencia el 24 de marzo en el país. Los integrantes de la FACC dicen que sintieron la necesidad de salir hacia los espacios públicos por una combinación de motivos políticos y sociales, que van desde del constante atropello a los espacios culturales hasta la violencia social general. ‘Frente a un Estado policial que reprime el arte, la respuesta que encontramos fue salir a hacer lo que sabemos hacer. No nos interesa el teatro panfletario. No es nuestra estética, ni nuestra búsqueda poética, por eso seguimos en la investigación para ser claros con el mensaje, prepararnos y aprender a ponerle el cuerpo a la calle’. Utilizan las técnicas de la creación teatral para realizar sus acciones. “Tenemos esa herramienta. Somos artistas escénicos, artistas performáticos, gestores culturales, y tenemos los espacios. Todo eso ahora lo queremos poner en función de lo que pasa”. La FACC2 lleva 15 acciones en pocos meses de trabajo intenso, entre ellas:

Una pila de cuerpos desnudos que simbolizó, entre otras cosas, la violencia estatal argentina y estadounidense sobre los cuerpos de la sociedad. Fue la acción que marcó el nacimiento de la FACC y se hizo, primero, para publicar en la revista MU. Luego, se realizó en el espacio público tres veces. “

El teatro militante, se propone hoy como ayer transgredir los límites de lo teatral, para producir un evento que interpele no al espectador cautivo sino aquél que sin ser protagonista del suceso, sea testigo involuntario pero testigo al fin de lo que la teatralidad les ofrece en ese espacio que se expande hacia la calle, y busca su otredad.

Bibliografía:

Verzero, Lorena, 2013. Teatro militante. Radicalización artística y política en los años 70. Buenos Aires: Editorial Biblos / Artes y Medios.

Hemeroteca:

Revista Lavaca Mu, 2016. FACC, arte y política. Cuando el cuerpo habla. Noviembre, 15.

Revista Ñ, 2007. Gambaro responde a Spregelburd. Mayo, 5. Página 35

1Bordieu en 1997 introduce la noción de “distinción”, de esta manera el concepto de espacio se fundamenta en la idea de diferencia. El espacio es el: “conjunto de posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas en relación una de otras por su exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vencidad o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (Verzero, 2013, 267)

2 El lunes 7 comenzaron a desplegar esta nueva acción poética; que se hilvanó a partir de la presencia de un mismo signo, que llamaron “pájaros de mal agüero”: personas con largos picos, traje y guantes negros. Pocos adivinaron que la mayor parte de esos pájaros eran mujeres. Ese lunes se plantaron frente al ministerio de Cultura de la Nación. Al día siguiente, la performance implicó dos acciones: por un lado, Promotoras se instaló en el Congreso de la Nación a la hora que debería reunirse la comisión legislativa encargada de impulsar el tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Las promotoras repartieron impecables sonrisas y una postal: “Queremos Abortar”. La polémica consigna refleja el espíritu de esta propuesta artística: “No hacemos publicidad, hacemos arte. Y si el arte no interpela, no es arte”. Luego, a la hora de la caída del sol, otro grupo se plantó frente al ministerio de Energía: fue la única intervención interrumpida por la policía, lo cual dejó en claro que ese sigue siendo considerado el punto más álgido en la actual coyuntura política, tarifazos mediante. (Revista Lavaca Mu, 15/11/2016)

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