Como si pasara un tren de Lorena Romanin

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Como si pasara un tren de Lorena Romanin

como-si-pasara-un-tren-t_21308chLita LLagostera – escena3@yahoo.com.ar

Un espectáculo teatral atrapa en ocasiones por algún aspecto del mismo: dramaturgia, actuaciones, puesta en escena…..En “Como si pasara un tren” todos los aspectos merecen se los considere de excelencia. La dramaturgia de incuestionable calidad en su estructura y gradación de conflictos, en el dibujo preciso y sin exageraciones (ni golpes bajos) del diseño de cada uno de los personajes, en la agilidad de una puesta en escena que no recurre a reiteraciones en la concatenación de las escenas, todo esto induce al espectador para que transite de la risa al lagrimeo. La obra en su propuesta despierta estadios a veces dormidos de quienes desde la platea acceden al mundo sensible y auténtico de Juan Ignacio, a la rigidez de la madre que deviene en sensatez y comprensión y de la ternura sincera de Valeria.

La historia nos instala en el Universo infantil de un adulto que no perdió la inocencia: sus miedos, en ocasiones infundados y en otros incentivados por Susana, su madre, lo enfrentan con la necesidad de salir de la tutela de la casa – útero donde ella lo protege ¿De qué lo protege? ¿Del miedo a la calle, a las trampas de una vorágine de autos y trenes? Esto es así, pero el Miedo, con mayúscula, el fantasma que lo tortura, está agazapado tras una figura ausente: la de su padre. Miedo de una madre que evita el dolor de la ausencia y la crueldad que ésta encierra. Un párrafo aparte para las actuaciones: precisas, convincentes, creíbles, con el mismo nivel de efectividad en cada una de ellas. Destacable por el compromiso con el personaje es el que asume Guido Botto Fiora: fiel reflejo de seres tangibles, de seres que transitan a nuestro lado y de quienes a veces sólo miramos su apariencia física. Espíritu puro que sabe trasladar a las palabras, a las intenciones corporales, aún desde los silencios, reitero, Guido Botto Fiora. La excelencia de los aspectos que señalé en cuanto a las actuaciones no hubiera sido posible de no contar con una dramaturgia y una dirección impecable de Lorena Romanin. Espectáculo muy recomendable en particular para un público adolescente y adultos en general. ¿Por qué para adolescentes? Porque estamos transitando tiempos de violencia, de incomunicación, de autismo social, en esta obra los sentimientos se despiertan y la reflexión espontánea al salir del ámbito del teatro sería deseable que aflore espontáneamente en charlas con sus pares o en diálogos con adultos y maestros.

Ficha técnica: Guido Botto Fiora es Juan Ignacio, Silvia Villazur es Susana, Luciana Grasso es Valeria. Escenografía y vestuario: Isabel Gual. Coreografía: Juan Manuel Branca. Diseño de iluminación Damián Monzón. Asistencia de dirección: Mariano Mandetta. Dramaturgia y dirección: Lorena Romanin. Teatro El camarín de las musas

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