Eva en la hoguera / Molly Bloom por Cristina Banegas

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Eva en la hoguera / Molly Bloom por Cristina Banegas

Dos textualidades para el mismo cuerpo de mujer

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el 2016, Cristina Banegas incluyó ambas obras en la convocatoria al festejo de su espacio, El Excéntrico del 18, que a treinta años de su fundación, y de forma gratuita las obras se sucedieron para que todos los que lo desearon y se acercaron a disfrutar del muy buen teatro y a reflexionar sobre nuestro presente y nuestra memoria social. Este año, durante los meses de febrero y marzo, para celebrar sus 50 años con la actuación Banegas vuele a poner en escena a estos dos unipersonales para el placer de todos los espectadores

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por él. / a él. / para él. / al cóndor él si no fuese por él. / a él.

brotado ha de lo más íntimo. de mí a él: de mi razón. de mi vida.

lo que es un cóndor él hasta mí: un gorrión en una inmensa.

hasta mí: la más. una humilde en la bandada. (Lamborghini)

El largo poema de Lamborghini, tuvo en los años noventa una puesta recordada, dice la actriz sobre la obra:

Cuando en 1994, en el auditorio de la Librería Gandhi estrenamos ‘Eva Perón en la Hoguera’, con dirección de la gran Iris Scaccheri, sabíamos que ese fantasma sobre fondo del menemismo, era un fantasma furioso. Ver nuestra patria arrasada sostuvo esa furia. Fue una temporada exitosa, con mucho público, excelentes críticas y premios.1

Casi veinte años después, la presencia escénica de Cristina Banegas realiza la encarnadura de la figura histórica, Eva, y de la mujer que aparece fragmentada en sus palabras, en el poema que la deconstruye y construye para la memoria colectiva en una sinfonía popular que no ha dejado de escucharse a través de los años. Desde aquella realización, la de la Casa del Bicentenario, en 2013, el panorama político ha vuelto a cambiar en un giro de ciento ochenta grados, y otra vez las palabras que la actriz dice recordando la puesta de los noventa, son de una actualidad que nos persigue como una sombra que retorna con su carga conocida. La Eva del poeta se desliza en sus palabras, con la sencillez de un escritorio engalanado con nuestra bandera, y una lámpara de época, que nos sitúa con sus formas en un tiempo otro. Allí sentada y firme, con su característico peinado, pero de negro vestido y descalza, la actriz se deja atravesar por la historia personal y política del personaje y nos brinda una actuación que nos deja sin aliento. Eva que narra su historia, su vida, y además su misión, aparece en ese cuerpo que se entrega con docilidad para ser lo que las palabras le exigen, y producir ante el espectador una transformación que desdibuja a la actriz para traernos a la persona nombrada, en sus contradicciones, sus dudas, y sus fortalezas. Lamborghini escribió su poema Eva Perón en la hoguera en el año 1972, un año antes del regreso de Perón al país, de las elecciones que le dieron el triunfo a Héctor Cámpora2, el hombre que guardaría para el general el puesto hasta su esperado retorno.

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La actriz y directora comenta sobre el intenso soliloquio de Molly Bloom de James Joyce3:

Si no es en velocidad, cómo traducir el pensamiento, el fluir de la conciencia a la voz hablada? Y la velocidad implica vértigo, precisión, es como hacer surf en ese río de palabras. Es un viaje vertiginoso. Molly canta, recuerda fragmentos de canciones, se emociona, se ríe, se erotiza, se enoja. Molly es la música de la cabeza de una mujer.4

Un texto adaptado por Ana Alvarado, Cristina Banegas y Laura Fryd, que pide del cuerpo del intérprete una excelencia en la técnica narrativa, un conocimiento sutil y fino del uso de la voz, de las posibilidades de matices que ofrece. Requisitos necesarios en escena, fundamentales para la profundidad del pensamiento del personaje de la mujer, que en una noche de insomnio hace de su vida un relato que incluye a los hombres que la marcaron, inclusive su marido que duerme a su lado. La pequeña figura recortada por la iluminación y un atril donde seguir las palabras, un vestuario austero, son suficientes para recrear esa instancia en la que para sí misma va develando los detalles que la llevaron precisamente a ese lugar y ese tiempo en el que se interroga. En su devenir de la conciencia, las palabras se tejen en la musicalidad del ritmo sin pausa, y la voz entregada a las canciones que son también materia del recuerdo. Cristina Banegas maneja su voz con maestría para regalarnos una paleta de matices que hacen que la historia se pinte de colores, olores y sabores; apoyada en una gestualidad limitada en el espacio físico, ilimitada en el devenir de su voz. Una memoria que se expande en una figura femenina que se reconoce a sí misma a partir de los hombres que atravesaron su vida, y de la manera que influyeron en sus decisiones.

Ambos relatos coinciden en tener el hombre como meta y guía, a pesar de la fuerza de las propias convicciones, y de la necesidad de imponer una voluntad que exceda el imaginario social que las destina a un lugar de sombras y silencios. La pregnancia escénica de la actriz da cuenta de su ductilidad expresiva; los dos personajes femeninos, disímiles entre sí, habitan el espacio de la sala con la intensidad que solo puede otorgarles Cristina Banegas

Ficha técnica: Eva en la hoguera de Leónidas Lamborghini. Actúa y dirige: Cristina Banegas. Actúa y dirige: Cristina Banegas. Asistente de producción y dirección: Matías Macri. Producción: Valentina Fernández De Rosa. Diseño de iluminación: Verónica Alcoba. Duración: 50′.

Ficha técnica: Molly Bloom de James Joyce. Adaptación: Ana Alvarado, Cristina Banegas, Laura Fryd. Traducción: Cristina Banegas, Laura Fryd. Actúa: Cristina Banegas. Asistente de producción y dirección: Matías Macri. Producción: Valentina Fernández De Rosa. Dirección de arte: Juan José Cambre. Diseño de iluminación: Verónica Alcoba. Dirección: Carmen Baliero. Duración: 60.

Hemeroteca:

Casa Nacional del Bicentenario / Presidencia de la Nación, junio 2013, “Eva en la hoguera, con Cristina Banegas”

1Según gacetilla de Prensa

2El poeta por su militancia peronista –fue guionista del programa radial “El toto te la canta justa”, – de la campaña de Héctor Campara. Estuvo exiliado en México entre los años 1977 y 1990.

3El capítulo final de Ulises, exento de signo de puntuación alguno, es llamado a menudo el “Soliloquio de Molly Bloom”. Se trata de un largo y atropellado monólogo interior que en español ocupa unas 90 páginas. En él Molly da rienda suelta a su imaginación y su memoria, mientras yace en el lecho junto a Leopold.

4Según gacetilla de Prensa

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