Cuatro barrios y una dulcísima nostalgia…

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Cuatro barrios y una dulcísima nostalgia…

Teatro (60)Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

En “La Botica del Ángel”, el emblemático espacio creado por Eduardo Bergara Leuman, Norberto Vázquez Freijo, presenta Cuatro barrios. Posiblemente, sea éste el lugar más adecuado para la evocación que propone el dramaturgo. Cuatro barrios pueden caratularse como un recorrido autobiográfico. Roberto, el protagonista (alter ego del dramaturgo) recorre con sus recuerdos los cuatro barrios donde transcurrió su vida: Monserrat, Flores, Barracas y Belgrano. Infancia soñadora, poblada de héroes… “… yo era Sandokán, Tarzán o a veces un ilusionista…”, tierra fértil para el niño que ya adolescente y adulto recorrerá la vida del arte. Esos recuerdos traen al presente a la tía China y a su ayudante Julia, con gracia sin igual para contar telenovelas como aquella que ha quedado como el arquetipo de la novela romántica, Rolando Rivas, taxista, la exquisita caricatura del compromiso del Rolo con la Tere y del personaje de Soledad Silveira, la jovencísima Mónica Helguera Paz. Todo un homenaje a la telenovela argentina, en su momento de mayor relieve y donde la voz de Julián Pucheta interpreta “Taxi mío” el tango que recordamos en la voz de Carlos Paiva y que Pucheta parodia con muchísima gracia.

Alusiones a espacios, temas y profesiones de una época que ya fue pero que marcó el ritmo de la ciudad en un momento determinado: la plaza, las reuniones en la vereda o la mirada cómplice y soñadora de las jovencitas en el balcón, el viaje en tranvía, la hora del té o del mate, las visitas de familia (siempre anunciadas), el noviazgo de la prima, los chismes del barrio, la Academia Pitman.

La pieza tiene momentos pregnantes que intensifican el sabor de la nostalgia, tan agradable y tan sabroso como aquel, el de la escena llena de ternura que evoca el momento en que el padre entrega a su hija la receta de la torta de coco, con toda la magia de la herencia más preciada. O el recuerdo de la casa de calle Brandsen, calle larga donde pasaba el tranvía, cuando Francesca dice a su niña que cuando una mujer está triste debe trenzarse el cabello para que la tristeza no se filtre por todo el cuerpo, mientras entona una Nana dulcísima la voz de Geraldine Farhat. Dos escenas que, como la de la telenovela, son narradas por Miriam Bigliano con un encantador y cálido manejo de los tonos. Teatro (34)

El espacio utilizado como escenario, pequeño y apto para el music hall o café concert mantiene, sin embargo, la distancia de la cuarta pared, salvo alguna mirada que el espectador no puede dejar de recibir y festejar. Ese espacio está muy bien utilizado y la prolongación de la escalera hacia la platea le da a algunas escenas una perspectiva sumamente productiva. Los desplazamientos por el espacio escénico, la ductilidad para componer cada uno de los personajes (una misma actriz interpreta más de uno), el manejo de la voz, muestran muy buenas actuaciones y una muy cuidada dirección de actores. El vestuario da el aire de época que conviene a la historia y los escasos elementos de la escenografía colaboran para que el espectador pueda sumergirse en cada uno de los espacios narrados. Una mención especial merece los títeres que maneja, con profesionalismo, Irati Figueroa, la escena y la belleza de los muñecos generan una ternura muy especial. Y no podemos obviar la excelente interpretación y arreglos en guitarra de Nahuel Larisgoitía.

Julián Pucheta, protagonista narrador, con gran calidad vocal interpreta con amplio lucimiento tangos y valses, un ejemplo elegido por quien escribe: “Pobre Colombina” (Virgilio Carmona y Emilio Falero) y además hay que nombrar a su compañera Geraldine Farhat, ambos, a dúo, hacen una maravillosa interpretación de “Gota de lluvia” (Félix Lipesker y Homero Manzi). Las voces y afinación de los cantantes, así como las diferentes formas de interpretación, muestran elegancia, gracia y capacidad para la comicidad. La excelente selección musical es un elemento fundamental en la recreación de cada momento de esta historia.

La producción es de “Volver a ser pibes”, nombre del Taller de Juegos Teatrales creado en 1984 por el autor. Y esta pieza, como lo dice el narrador en algún momento, es eso… encontrarse con el niño que todos tenemos dentro, lo que implica reencontrase con la capacidad de soñar.Teatro (42)

Cuatro barrios de Norberto Vázquez Freijo. Martes 20:30, en “La Botica del Ángel”, Luis Sáenz Peña 541-Monserrat-T.E. 4384-9396- Elenco: Miriam Bigliano. Geraldine Farhat. Itatí Figueroa y Julián Pucheta. Guitarra, arreglos y dirección musical: Nahuel Larisgoitía. Asistente de dirección: Karina Belmonte. Producción: “Volver a Ser Pibes”. Idea, dramaturgia y dirección general: Norberto Vázquez Freijo.Teatro (73)

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