La savia de Ignacio Sánchez Mestre

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La savia de Ignacio Sánchez Mestre

El proceso de la escritura, la memoria y el tiempo.

unnamed2Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La fragmentación del tiempo es uno de los procedimientos que la textualidad de La savia utiliza para el desarrollo de su trama. Un tiempo que en el presente va construyendo un relato a partir de la búsqueda de aquellos momentos grabados en la memoria que marcaron significativamente la vida de Elsa. Una memoria que al correr de las acciones irá perdiendo su carácter mítico, y será reemplazada por la voluntad de la que escribe en un presente construido a la medida de su necesidad. Un texto que se construye con una lógica causal alterada por la intervención de lo onírico, del recuerdo que se corporiza a partir de las palabras, y que desmiente su carácter realista hasta el final en que uno de los personajes reales o salidos de la mente del personaje, El Chino, construye a su vez la persona de la narradora y pone en orden todas las piezas del puzzle, como en los viejos recursos del realismo de tesis. Las acciones tienen como espacio una sala de una casa, donde además de la mesa donde Elsa piensa en el futuro de su escritura, aparecen como marco varias bibliotecas que contienen no sólo libros sino macetas con plantas, que se deslizan hacia un piso también cubierto de macetas con plantas. La escenografía de Laura Copertino elige lo natural para ese jardín interior encantado que puebla la escena, y las plantas son de verdad. El verde entonces es predominante en la puesta, un verde que no tiene que ver con lo ecológico sino con el gusto y el deseo de quien habita el lugar. Un jardín con libros, como aquél que los guardo en el vientre tierra en los oscuros tiempos de la dictadura. Así comienza el relato, una hija joven es despertada por su padre de madrugada para que ambos sepulten en un jardín salvaje al fondo de la casa, los libros de la facultad, porque la casa va a ser allanada. 000155938Desde allí la historia se bifurca a la vida de Elsa pero de todos los caminos posibles que su vida tomó, el dramaturgo elige el familiar: su matrimonio, sus hijos, su casa, su divorcio, el reconocimiento de la traición, la ida de los hijos, el regreso, la soledad, y la necesidad de construir una compañía a medida. La iluminación de David Seldes marca con acierto los climas que se van tejiendo en esa labor de construir una vida a partir de dejar definitivamente atrás los recuerdos, la memoria de un pasado, no demasiado feliz.

Una comedia atravesada por la intertextualidad del clásico film de Alain Resnais, Providence (1977), una historia algo bizarra donde el protagonista, un viejo y enfermo escritor, intenta terminar su novela adormecido por el dolor y el alcohol en una vigilia laberíntica. Una temporalidad ligada a la memoria, en un presente incierto anclado en el pasado. Por lo tanto, estas fragmentaciones temporales en constante movilidad, siguiendo a Gilles Deleuze, son “capas de pasado que coexisten y se confrontan precisamente en relación con ese punto fijo [el presente]… Este trabajo del viejo novelista ebrio presenta muchas dificultades, muchos fallos: por ejemplo, tres bancales tomados de tres edades, ¿de qué capa ha salido el futbolista [que corre cruzando algunas secuencias]? (2007: 168)unnamed3

En ambas historias, aunque en diferente soporte -cine / teatro, la errática narración sumerge a estos seres en el limbo, entre la “realidad” y la ficción, entre los recuerdos vívidos y los personajes en construcción, en un espacio acotado por los límites precisos mientras la imaginación los deriva para crear un espacio onírico y subjetivo.

Ficha técnica: La savia de Ignacio Sánchez Mestre. Elenco: Mirta Busnelli (Elsa), Constanza Herrera (Mariel / Dolores), Agustín García Moreno (El Chino / Sebastián / Quique). Producción: Lucero Margulis. Asistencia de dirección: Gladys Escudero. Colaboración artística: Tomás Mesa Llauradó. Iluminación: David Seldes. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Escenografía: Laura Copertino. Dirección: Ignacio Sánchez Mestre. Teatro Cervantes: sala Luisa Vehil. Estreno: 08/04/2017. Duración 70′.

Bibliografía

Deleuze, Gilles, 2007. “Puntas de presente y capas de pasado” en La imagen-tiempo. Buenos Aires: Paidós: 135-170.

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