Archivos Mensuales: mayo 2018

Oigo tu voz de Sergio Bermejo

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Oigo tu voz de Sergio Bermejo

Miedo de morir, / ansia de vivir, / ¿sueño o realidad?…
Algo quiere ser / un amanecer / en mi soledad…
1

3 Oigo tu voz -rostrosAzucena Ester Joffe

Oigo tu voz es una obra con sabor a arrabal que nos involucra desde el inicio, por la forma en que se materializan los recuerdos cuando el pasado avanza sobre el presente y el futuro es incierto.

La escritura dramática y escénica de Sergio Bermejo2 tiene la cadencia del tango y la poesía de la vida. La historia es dicha a media voz y es por todos conocida: cuando la parca empieza a rondar nuestra esquina, el momento en el cual comienzan a cruzarse los fantasmas que habitan en la memoria. Son los últimos días de Lautaro, “artista de vuelo bajo que maneja un espectáculo de tango por escenarios mistongos del sur de la capital”, y quien intenta escribir su tango, quizá a modo de racconto para cerrar su etapa en esta vida. Los primeros recuerdos de niñez y el velatorio de una abuela que no conocía; ese amor de juventud y las palabras no dichas que vuelven a brotar de manera espontánea; la navidad, la última, que tiene la urgencia del brindis antes de tiempo y una gira que queda sin fecha. El protagonista tiene el cansancio de los años y piensa que aún vale la pena aquerenciarse a los sueños.

El elenco de manera precisa le otorga a cada personaje la carnadura necesaria, entre “corte y quebrada”, con la ductilidad que se requiere para tratar un tema difícil con cierta comicidad a flor de piel. Tal vez si los cambios de escena fueran algo más cortos el ritmo del relato ganaría en intensidad. La escenografía, la iluminación y el vestuario son acordes a la narrativa escénica y terminan de cerrar un mundo con mucho de bohemia y de complicidad. Porque además están Ivone, Cata y Peralta, quizá ya también sombras en el camino, y el deseo de todos de ser una familia.2 Oigo tu voz sentados

Ficha técnica: Oigo tu voz de Sergio Bermejo. Elenco: Sergio Bermejo, Giuliana Regazzoni, Cristina Pérez Pol, Natalia Furchi, Omar Ferraro. Asistente de dirección: Benjamín Carvalho. Música Original: Gustavo Hernandez. Make-up FX: Alex Mathews.Escenografía: Luis Curzi. Carpintería: Nicolás Bustamante. Vestuario: Ana Julia Figueroa. Fotografía: Marcia Ruetsch. Musicalizador: Camila Porreca. Voz en Off: René Sagastume. Diseño Gráfico: Sergio Bermejo. Prensa y Difusión: Tedrys Teatro. Dirección General y Puesta en Escena: Sergio Bermejo. Teatro La Comedia. Duración: 75’. Funciones: los viernes de junio en el Auditorio UPB a las 22 hs.

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Amablemente Sergio Bermejo respondió a nuestras preguntas a propósito de Oigo tu voz:

Sergio ¿cómo surge la escritura dramática de esta obra?

En principio, por la necesidad estética de volver a los escenarios contando algo que me represente, por otra parte, por una condición emocional de peregrinar angustias personales en un hecho artístico.

Estas dos circunstancias, unidas al hecho de mi interés por la vida de los artistas y la poesía tanguera, dieron como resultado Oigo tu voz.

Sobre el estreno

Tuvimos el placer de estrenar este espectáculo el 3 de marzo de este año en el teatro La Comedia, en CABA. Después de un proceso creativo de un año en la dramaturgia, de la selección de actores y colaboradores (músicos, vestuaristas, artista de maquillaje artístico, escenógrafos, etc) y ocho meses de trabajo intensivo en la composición actoral, la puesta en escena y el ensamble de todos los elementos.

¿El tango Oigo tu voz estructura el relato?

Como suelo hacer desde mi labor como dramaturgo, las palabras y los personajes van surgiendo a medida que avanza la historia que quiero contar y del mismo modo sucede con el título. Luego de haber avanzado bastante con la historia, por esas cosas que no son casualidades sino hechos mágicos, me cruzo con ese hermoso tango escrito por Francisco G. Jiménez y musicalizado por Mario Canaro y percibí que su poética se entallaba fortuitamente con lo que yo estaba contando, entonces comprendí que ése debía ser el título del espectáculo.

La obra, Oigo tu voz, va más allá del tango, es una historia de vida y una manera de escudriñar en nuestros temores que podría darse en cualquier ambiente, aunque sí creo que la poética y la cadencia tanguera, enaltecen la historia y la hacen muy nuestra.

¿Cómo es la actual relación con la Secretaría de Cultura de Vicente López?

Tengo el agrado de dirigir los talleres de Producción teatral que dependen de la Secretaría (aunque me dedico a estas lides desde hace más de 20 años) desde hace 15 años y mi relación con la misma es de respeto mutuo. Entiendo la posibilidad que concede la Secretaría a la comunidad y a mi trabajo y ellos respetan mi intención organizativa y artística.

¿Proyecto en lo inmediato?

En principio, seguir disfrutando del éxito de Oigo tu voz, de hecho, luego de tres meses en la cartelera de La Comedia, iniciamos a partir del 1° de junio una nueva temporada en otra sala de Capital: el teatro de la Universidad Popular de Belgrano (UPEBE), sito en Campos Salles 2145, Nuñez, todos los viernes a las 22 hs. Y por otra parte, ya estamos realizando gestiones con distintas salas del conurbano y el interior para realizar giras con el espectáculo, que es una de las cosas que más me entusiasma. Me deleita la situación juglaresca de ir de pueblo en pueblo contando una historia.

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1Fragmento del tango Oigo tu voz, música: Mario Canaro; letra: Francisco Gracia Jiménez. http://www.todotango.com/musica/tema/1004/Oigo-tu-voz/ [28/05/2018]

2 Sergio Bermejo es el creador de Tedrys Teatro, grupo independiente que funciona desde 1998.

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PREMIOS ATINA 2017- XII EDICIÓN

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PREMIOS ATINA 2017- XII EDICIÓN

ATINA –Asociación de Teatristas Independientes para Niños y Adolescentes- el martes próximo pasado realizó en el Teatro “La Comedia”, la entrega de los premios 2017 a la labor teatral, edición N° XII.

Un público muy numeroso acompañó a los premiados con grandes muestras de apoyo y reconocimiento. Todo, en un marco de profunda camaradería. Los Premios ATINA poseen una significación muy especial porque el Teatro para Niños, normalmente, no tiene el reconocimiento de los grandes medios como lo tiene el Teatro para Adultos. Tal como lo señaló la secretaria de ATINA, María Inés Falconi, éste es un evento y un premio dedicado, exclusivamente, al Teatro para Niños con el único objetivo de celebrar a sus hacedores, sus esfuerzos, la evolución y el crecimiento del género. La fiesta contó con la conducción de Carlos de Urquiza.

En esta oportunidad, el jurado estuvo integrado por Susana Llahí, Marisa Rojas y Nora Lía Sormani.DSC_0523

Premios Otorgados por la Comisión Directiva

Premio a la trayectoria: Mecha Fernández

Premio a la Difusión del Teatro para Niños y Jóvenes: Beatriz Molinari

Premio a la Investigación Teatral en el Teatro para Niños y Jóvenes: Cristian Palacios

Premios otorgados por el Jurado de los Premios Atina:

Premio a la Labor destacada del Año

Up, la Fórmula de la Felicidad. La periodista e investigadora Marisa Rojas leyó la justificación que señalaba los méritos de la pieza que la hizo acreedora del premio mayor.

Menciones especiales

A los Actores Niños del espectáculo, Alicia en el país de las maravillas morisquetas de la provincia de Salta dirigidos por Cristina Idiarte.

A los Actores Niños del espectáculo, La Familia Fernández, producción en el Parque del Conocimiento de Posadas, Misiones, dirigidos por Lala Mendía y la coordinación general de Griselda Rinaldi.

A César Brie y al Banfield Teatro Ensamble por El Viejo Príncipe, versión de la obra de Antoine de Saint Exupery, El Principito.

Espectáculos para Niños

La vuelta al mundo en 80 días

Vivitos y Coleando 2

Aquel Loco Elenco

Espectáculos para adolescentes

Up, la Fórmula de la Felicidad

El Fausto Criollo

La Isla Desierta

Espectáculos de música para Niños

Deseos Inquietos

Orquesta Papelones

Valor Vereda en Banda

Intérprete masculino

Julián Pucheta (Vivitos y Coleando 2)

Roberto Peloni (Cyrano de más acá)

Fernán Cardama (La vuelta al mundo en 80 días)

Gustavo Monje (Mi perro López)

Intérprete femenina

Virginia Kaufman (Aquel Loco Elenco)

Laura Oliva (Vivitos y Coleando 2)

Andrea Sirota (Mantay Grillo)

María José Colonna (Hilitos de un Viaje)

Dirección

Adelaida Mangani (La Isla Desierta)

Alejandra Rubio (Up, la Fórmula de la Felicidad)

Cecilia Miserere (Aquel Loco Elenco)

Dramaturgia

Martín Palladino, Virginia Kaufmann y Cecilia Miserere (Aquel Loco Elenco)

Calos Pelaez y Ramiro Soñez (Mantay Grillo)

Alejandra Rubio (Up, la Fórmula de la Felicidad)

Adaptación

Claudio Gallardou (El Fausto Criollo)

Adelaida Mangani (La Isla Desierta)

Emiliano Dionisi (Cyrano de más acá)

Música Original

Ian Shifres (Up, la Fórmula de la Felicidad)

Leandro Iglesias (Aquel Loco Elenco)

Roberto López (Mantay Grillo)

Vicentico (La isla Desierta)

Diseño de Escenografía

Carlos Di Pasquo (La Isla Desierta)

Gonzalo Córdoba Estévez (Cyrano de Más Acá)

Sara Bande (Mantay Grillo)

Diseño de Títeres y Objetos

Alejandra Claudia Farley (Mantay Grillo)

Walter Lamas (La Isla Desierta)

Gabriela Civale (Lua, una Pirata entre Telas)

Diseño de iluminación

Omar San Cristóbal (La Isla Desierta)

Producción

Teatro Nacional Cervantes (Cyrano de Más Acá)

Complejo Teatral Buenos Aires (La Isla Desierta)

Centro Cultural San Martín (Up, la Fórmula de la Felicidad)

Espectáculo extranjero

Oliverio y la Tormenta de Ismael Serrano y Jimena Ruiz Echazu

Touda et Paki, Toddy Paki de Compañía de Guignol Á Roulettes

Madrijo de Mariano Saba

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Madrijo de Mariano Saba

unnamed madrijo3María de los Ángeles Sanz

Desde el título la obra de Mariano Saba nos da la primera pista sobre el sentido de su dramaturgia. Madrijo es una síntesis de una relación que va màs allà de la edìpica conocida, nos presenta una situaciòn que se basa en la manipulación a través de la culpa, que no sòlo se da en las relaciones filiales, pero que sì es una constante cuando èstas no son sanas. Una madre que guarda màs de un secreto, que se relaciona con el màs allà, el fantasma de Alfonsina, que teme a la soledad, y que cifra en el hijo el salvoconducto a su vejez; enfrente el hijo, Walter, que busca en los compañeros de trabajo y en el salvataje de la fuente de trabajo del pueblo, y del pueblo mismo, un sentido de pertenencia por fuera del vientre materno. Una noche, en que las tensiones se desencadenaràn, donde la traición està presente, otra vez, en alguien que no mide acciones para lograr sus propósitos. Saba propone un dueto entre dos grandes actores, que le ponen el cuerpo y la intensidad a los dos personajes, logrando la tensión necesaria, y hasta la cuota de humor precisa para que la pieza fluya con naturalidad. La estructura textual se sostiene en sus cuerpos y en las tonalidades de sus voces en el decir, que es a la vez componer el personaje; cada uno marcando la diferencia de fuerzas que se propone, la intensidad de esa ambivalencia entre el amor y el odio, dirigidos hacia la misma persona. La figura paterna, como el fantasma de Macbeth le propone al hijo una puerta no hacia la venganza o la justicia de su muerte, sino hacia la libertad y la justicia sobre su propia vida, que hasta el presente de la acción sòlo està supeditada a los designios maternos. El muñeco que podría ser el camino de rescate no es suficiente y la inhabilidad para lograr hacerlo hablar por cuenta propia, es la propia para lograr la autonomía necesaria. unnamed madrijo2En el contexto, la lucha por la sobrevivencia que se une a la posibilidad ìntima de un sentido abarcador, social y colectivo que redima a su alma de la mediocridad que la sujeción materna le impone. Un marco de los noventa, que se repite hoy con mayor salvajismo, con la misma crueldad e indiferencia desde los estamentos de un poder que imagina y dibuja un país donde la gente real de carne y hueso tengan poco peso especìfico, o ninguno. En el espacio prácticamente vacío, se encuentra una casilla para controlar la entrada y salida de la fàbrica, que ya cerrada, està ocupada por sus antiguos obreros, quienes buscan reabrirla a como dè lugar. La bicicleta con la que se traslada Marta es también una huella de cercanìa de los espacios, el de la escena, y el que se menciona: la casa familiar. Todo es uno en un lugar donde los acontecimientos singulares están concatenados a los sociales, donde el saber sobre el otro es un murmullo que se traslada con la rapidez de las ruedas de la bicicleta, es decir, con la fuerza y la velocidad que le imprima quien la maneje. Un espacio donde los secretos tienen poco tiempo de sobrevivir. ¿ A quien representan los personajes en ese tiempo que marca una tensión de fuerzas en desequilibrio, el individualismo sin lìmites y la manipulación materna, y la digna debilidad del hijo que a pesar de todo vence su miedo y se entrega a lo que cree? Tal vez, màs allà del relato, la metáfora colectiva se nos presente con claridad. unnamed madrijo

Ficha técnica: Madrijo de Mariano Saba. Elenco: Ingrid Pelicori, Martìn Urbaneja. Asistencia de dirección: Manuela Roca. Escenografìa: Carlos Di Pasquo. Vestuario: Julio Suàrez. Diseño de iluminación: Leandra Rodrìguez. Asistente de iluminación: Susana Zilbervarg. Sonido: Martìn Pavlovsky. Maquillaje: Ana Make Up. Realizaciòn de escenografía: Agustìn Garbellotto. Realizaciòn “Mimì”: Daniel Caruso. Diseño gràfico: Sebastiàn Mogordoy. Fotografìa: Russarabian. Prensa: Marisol Cambre. Espacio Callejòn. Duraciòn: 75 minutos.

Podemos ser felices todavía de Adriana Tursi – Patricia Suárez

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Podemos ser felices todavía de Adriana Tursi – Patricia Suárez

Si nos dejan
Nos vamos a querer toda la vida
Si nos dejan
Nos vamos a vivir a un mundo nuevo
Yo creo que podemos ver
El nuevo amanecer

De un nuevo día
Yo pienso que tú y yo 
Podemos ser felices todavía (Luis Miguel)

María de los Ángeles Sanz

El cine, el bolero, y el género chico se aúnan en el trabajo dramatúrgico de los autores para desde un humor desopilante, y una situación que parodia la real concreta e histórica: la llegada de Gina Lollobrigida al Primer Festival Internacional de Cine en Mar del Plata, en el apogeo de su carrera., brindarnos una puesta atravesada por la nostalgia. Un evento que sucede un año antes de que caiga el gobierno de Juan Domingo Perón, a dos de la muerte de Evita; temática que también formará parte de la intriga que se nos presenta en escena. Un sainete, o una comedia asainetada, donde todos los elementos se hacen presentes: el cocoliche, los apartes en complicidad con el público, los personajes estereotipados; el tano, el judío, la teatralidad presente, la dirección desde la cabeza de compañía, en escena, desde la mirada del capo cómico y el engaño como elemento constitutivo, para dar cuenta de la famosa picardía criolla, y de nuestra habilidad para atarlo todo con alambre. La necesidad del reemplazo de la diva, y la cuestión del dinero; fundamental en el género, y en la mirada del inmigrante, que viene a hacer la América, y que busca por todos los medios de lograr salir de la marginalidad e ingresar a ese medio que por un lado los parodia y se ríe de ellos y por otro los admira por su capacidad de sobrevivencia.

Es interesante ver que el fragmento temporal del gobierno peronista, se ha convertido en materia para piezas teatrales que utilizan el humor para hablar sin tapujos de nuestra idiosincrasiai y del cine como lenguaje a ser revisado para que los nombres que le dieron brillo y esplendor no se pierdan y permanezcan en nuestra memoria colectiva. Porque de eso se trata el sainete, y sus derivados en el tiempo que se convirtió en criollo, para hablar de nuestra composición poblacional y de la relación no siempre pacífica entre criollos y extranjeros, por un lado, y por el otro, para hablar de nuestros deseos y fanatismos, nuestra relación con el arte nuevo que tempranamente llegó a Buenos Aires, y con la música, con la fantasía que desplegaba en las cabezas de todos, como un puerto de arribo que nos sacaría de la mediocridad, que nos ayudaría a ser felices. En una escenografía que recuerda los decorados de las puestas del género, con una entrada hacia el interior y otra que conecta con el afuera, lo real amenazante; los personajes llevan adelante con fluidez y talento la historia que desde la risa nos propone una mirada sobre nuestra forma de ser, una posibilidad de entender nuestro presente a partir de volver la cabeza hacia un pasado reciente. El humor, y reírnos de nuestras debilidades es un ejercicio necesario para afrontar el mar de vicisitudes que nos atraviesan. El humor es una herramienta eficaz a la hora de pensar sobre el entorno; nos vamos acercando de a poco al presente, pero tenemos también personajes que deberían ingresar en el material de nuestros dramaturgos, nuevas inmigraciones, nuevas idiosincrasias, y una relación tan conflictiva como aquella y a la vez presa de la gracia y el humor que le da la lucha cotidiana por la vida. El bolero que le da nombre a la pieza, reemplaza al tango, ya que ambos guardan la tensión dramática del amor pasional, que se admira en la pantalla del cine pero que para los personajes de la obra es un bien escaso. Podemos ser felices todavía es una propuesta interesante, con un buen desarrollo actoral, que con un ritmo sin pausa, nos provoca la risa y la reflexión, y una mirada de ternura sobre nuestro forma desesperada de salir de las crisis a como dé lugar. 000177714 podemos

Ficha técnica: Podemos ser felices todavía de Adriana Tursi y Patricia Suárez. Elenco: Daniel Alvaredo, Maximiliano Pezzoni, Silvia Kalfaian, Eugenia Belavi. Voz de Gina: Adriana Tursi. Prensa y difusión: Silvina Pizarro. Operación técnica: Afo Arona. Asistencia de escenografía y vestuario: Julieta Muro Frangi y Lara Treglia. Realización escenográfica: Sebastián Mouriño. Diseño gráfico: Patricio Azor. Fotografía: Gianni Mestichelli. Maquillaje: Susana Rabello. Música original y banda sonora: Rony Keselman. Coreografía: Mirta VonSemasco. Diseño y montaje de iluminación: Fabián Molina Candela. Escenografía y vestuario: Sabrina López Hovhannessian. Asistencia de dirección: Nicolás Arias Chirinos. Dirección: Silvia Kalfaian y Daniel Alvaredo. Teatro Tardón. Estreno: Mayo 2018. Duración: 75 minutos.

i En cartel en este momento, hay tres piezas que tocan el tema tanto del período histórico, como del lenguaje cinematográfico, desde el humor o el policial: Labios negros, de Laura Cotos, María Rosa Pfeiffer, Patricia Suárez, La soledad de las estrellas fugaces, de Carlos Diviesti y la que nos ocupa en esta nota.

El hombre que perdió su sombra de Eleonora Comelli y Johanna Wilhelm

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Las sombras cuentan la historia …

Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

3D4A0537¿Cómo contar una historia? ¿Qué elementos conforman la estética de una narración? Y más aún si esa narración es teatralizada. Sin lugar a dudas, las directoras de la pieza eligieron el camino más creativo y acorde al tema: contar con sombras, la historia de El hombre que perdió su sombra. La adaptación y dirección de la pieza convergen en la dupla Johanna Wilhelm y Eleonora Comelli, responsables de haber elegido una opción estética sumamente atractiva.

La obra pertenece a Adelbert von Chamisso (1781-1838), poeta y botánico del romanticismo alemán. Producto de la literatura del romanticismo, Peter guarda cierto paralelismo con el Fausto de Goethe, no obstante no tiene los ribetes elitistas y gloriosos que hacen que Fausto, soberbiamente se alce por encima de los demás luego de pactar con el diablo, no, Peter sólo quiere riquezas para poder ser aceptado en ese mundo donde habita la mujer que lo enamoró, quizás, respondiendo al avance del capitalismo que la revolución industrial venía preparando y que comenzaba a generar cambios fundamentales en el pensamiento de la sociedad. De hecho, cuando el “hombre de tapado gris” (personificación del diablo) le propone cambiar la prenda de posesión (la caja de la riqueza) por la entrega del alma, Peter se niega, prefiere enfrentar cualquier temeridad antes que perder su alma. Y es aquí entonces cuando alcanza los rasgos del héroe romántico: ya no luchará por los bienes materiales sino para lograr el amor de la bella Fanny manteniendo su alma intacta. Sin temor, aunque con terribles esfuerzos cumplirá las tres prendas que le impone el hombre que se apropió de su sombra. En un comienzo, a Peter le pareció una insignificancia eso de perder la sombra, pero… ¿qué es la sombra sino la gran metáfora de nuestra existencia?, la presencia, el desdoblamiento casi como un “otro” que da testimonio de nuestro paso por el mundo. Hay otro tema a observar en la obra de Chamisso, ese periplo que desarrolla Peter para recuperar su sombra: la partida, el dejar su hogar para enfrentar graves peligros, vencerlos y regresar victorioso es el viaje exterior que implica el viaje interior que hace el ser humano para crecer en virtudes, para comprender el sentido de la propia existencia. Esta estructura está presente en los cuentos tradicionales y aunque éste no lo sea, cumple con los mismos pasos. 3D4A0698

La puesta, impecable en todos los detalles, cuenta la historia con lenguaje muy sencillo (como conviene para los chicos) pero que conduce a una profunda reflexión. El espacio escénico está dividido por una tela traslúcida que abarca toda la superficie frontal: ancho y alto del escenario. De esta manera, tenemos la historia delante de la tela con actores y detrás de la tela, con sombras. Las sombras se logran con un retroproyector y las de colores que generan marco en las esquinas del enorme telón, con un proceso de filmación. Un trabajo de gran belleza visual, con música en vivo, excelente coreografía, voces y actuaciones de muy buen nivel. Con relación al trabajo actoral debemos destacar la sincronización en los movimientos, muy necesaria para actuar como doble: el personaje y su sombra. Por supuesto, la iluminación juega aquí un papel fundamental. Un espectáculo que captura de inmediato la atención de los chicos, que simpatizan con el acompañante de Peter, el pícaro y tramposo Bendel y con “el hombre de tapado gris”que tiene esa dosis de crueldad que tanto gusta a los niños.

Sin duda, esta puesta será uno de los grandes trabajos de la temporada, que merece la asistencia de los chicos y por supuesto, de los adultos que disfrutarán tanto como los niños.3D4A1183

Ficha técnica: El hombre que perdió su sombra, versión libre y dirección de Eleonora Comelli y Johanna Wilhelm. Teatro Nacional Cervantes. Sala María Guerrero. Libertad 815 – CABA- 011-4816-4224 / 4815-8883 al 6. Domingos 15 hs. Elenco: Pablo Fusco. Sebastián Godoy. Griselda Montanaro. Santiago Otero Ramos. Gastón Exequiel Sánchez. Isol Misenta. Música en escena: Axel Krygier (piano) y Alejandro Terán (Clarinete y Viola). Retroproyectistas en escena: Gisela Cukier y Johanna Wilhelm. Colaboración dramatúrgica: Isol Misenta. Coreografía: Eleonora Comelli con colaboración de los intérpretes. Música, Canciones y Dirección Musical: Axel Krygier. Iluminación: Ricardo Sica. Vestuario: Paula Molina. Diseño audiovisual: Gisela Cukier y Johanna Wilhelm. Escenografía: Johanna Wilhelm. Producción: Francisco José Patelli. Asistencia de dirección: Vanesa Campanini. Asistencia de escenografía: Martina Nosetto.

1Adelbert von Chamisso de Boncourt (Louis Charles Adélaïde de Chamissot; 30 de enero de 1781 – 21 de agosto de 1838) fue un poeta y botánico del romanticismo alemán. Escribió La maravillosa historia de Peter Schlemihl, en la que un hombre vende su sombra al diablo. Algunos lieder de Robert Schumann tienen como texto poemas de Chamisso. La adaptación y la versión son vehículos fundamentales para la actualización y el reajuste de la forma y el contenido, colocando al texto en un espacio predeterminado de significación y sentido.

El ocaso de un estafador de Marcelo Velázquez y Edgardo Moreira

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El ocaso de un estafador de Marcelo Velázquez y Edgardo Moreira

Versión libre de Juan Gabriel Borkman de Herink Ibsen

Una metáfora en época de crisis, una adaptación que lee a Ibsen desde hoy.

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Borkman es un estafador, y al mismo tiempo un ilusionista, como en el mejor melodrama su crisis económica obedece al amor de una mujer, pero sobre todo es alguien que sueña con un mundo donde el capital sirva para llevar adelante un progreso indefinido, un delirio que llevó al fascismo a la guerra, cuando veía en el desarrollo industrial y en la técnica bélica, una imagen del arte más alto. Marinetti, y el futurismo inspirado por él, acompañó a Mussolini y su empresa delirante. Mezcla de financista y artesano en el sentido de constructor del destino propio y ajeno, el personaje se convierte en el instante que por fin puede poner en palabras el significado de sus actos, y de hallar para sí la absolución. Elegir un punto de vista desde el lugar de la encrucijada no la pasada, la estafa, sino sobre la presente en la enunciación, la guerra, es un acierto para expandir el sentido de las acciones de los personajes, que nuevamente se enfrentan entre sí tras veinte años de silencio, para poner en acto toda una vida de rencores y resentimientos; en el momento exacto que se juega para Noruega una encrucijada social que los involucra a todos sin excepción. Lo pequeño de la tragedia íntima, se convierte en la tragedia del mundo, y el futuro en manos de los jóvenes, la hija del vencido y el hijo del vengador, debe ser construido por ellos que conllevan la enorme misión de resistir para mantener no el honor de un apellido sino el de toda una nación. De lo pequeño a lo grande, la necesidad propia debe ser dejada de lado y aceptar el sacrificio de entregar lo que más queremos. En esta nueva mirada, Borkman crece porque apoya a la hija, Ana, Denise Gómez Rivero, cuando ve en ella parte de la osadía que por otros motivos y en otras circunstancias lo llevaron a él al límite de sus fuerzas. 20180522_203821La escena se desarrolla en tres ambientes diferenciados: la sala de estar de la casa, el reino de Brunilda, su mujer, Mónica Salvador; la habitación de Borkman, y la calle, el afuera, siempre latente como una amenaza que crece según transcurren las acciones, de donde aparecerá el ayer en el personaje de Ema, el amor, Silvia Pérez, y en el de Guillermo, Alejo de Santis, su único contacto real con el pasado financiero. La muerte ya no es necesaria por mano propia, porque el mundo se ha convertido en un gran Baal, donde la inocencia y la credulidad mueren antes que los hombres, como la verdad muere antes del fracaso. En una escenografía de arquitectura funcional, despojada, que permite ver la tensión dramática, y que esta acapare el centro de nuestra atención; los personajes discurren entre el hoy y el ayer, entre el adentro y el afuera. Borkman vive en su casa como en una prolongación de la cárcel donde cumplió por siete años su condena. Encerrado como un lobo enfermo, teme y espera una reivindicación que no llega, transgredida además por el conflicto de la guerra. Edgardo Moreira de forma visceral construye a su Juan Gabriel Borkman, con sus gestos y sus tonos le otorga la carnadura necesaria a ese ser atrapado en su propio delirio, y que necesita el aire fresco de la calle para poder seguir. La precisa iluminación termina por cerrar el clima opresivo y gélido que requiere la situación dramática.unnamed2

Ficha técnica: El ocaso de un estafador de Marcelo Velázquez y Edgardo Moreira. Versión libre de Juan Gabriel Borkman de Herink Ibsen. Dirección: Marcelo Velázquez. Productor: Juan Iacoponi. Elenco: Edgardo Moreira (Juan Gabriel Borkman), Silvia Pérez (Ema Reintheim), Mónica Salvador (Brunilda Borkman), Denise Gómez Rivero (Ana Borkman), Alejo De Santis (Guillermo Foldal). Escenografía: Ariel Vaccaro. Diseño sonoro: Alejandra D’Agostino, Sebastián Pascual. Vestuario: Paula Molina. Iluminación: Alejandro Le Roux. Fotografía: Manuela González Mendiondo, Alejandra Villers. Diseño audiovisual: Sebastián Pascual, Alejandra D’Agostino. Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia. Prensa: We Prensa & Comunicación. Producción ejecutiva: Lucía Asurey y Paula Uccelli. Asistente de dirección: Sofía Nemirovsky. El Cultural San Martín: sala B. Estreno: 15/05/2018. Funciones: martes y miércoles 20:30 hs.

Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez

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Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez

labios negros flyerMelodrama cómico en cuatro fragancias

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Nuestro cine nacional, su historia chiquita la que guardan los extras, los que aspiran a un protagónico que los lleve al éxito de las grandes figuras, pero que se conforman a la fuerza con un papelito mudo y festejan un par de parlamentos. Los nombres se suceden en la boca de los tres personajes, que construyen para sí un imaginario a partir de lo escuchado entre los pasillos de filmación, mentira y verdad. Los tres personajes parten desde 1950, pleno gobierno peronista y la filmación de una de las películas emblemáticas de Enrique Santos Discípulo: El hincha. Vestidos como jugadores, van entre escena y escena desgranando chismes del ambiente, como mucho humor, pero también con una mezcla rara entre ternura y rencor. La cabalgata del circo en la memoria, y el cruce entre las dos figuras emblemáticas de diferentes modos de ver la vida y la política: Eva Perón, Evita, y Libertad Lamarque, la novia de América; y los entretelones de las esperas y los fracasos de las secuencias filmadas que nunca aparecen en la pantalla, son los puntos de cruce de los cuadros que se van sucediendo en el relato, fragmentado en el tiempo pero unidos por el mismo sentimiento de los tres, de ilusión y fracaso, de decepción y esperanza en un futuro de gloria. Los dos actores y la actriz, travestidos, en el opuesto de su género, con los procedimientos propios del actor popular, dentro del star system hollywoodense incorporado a nuestro cine, van en proscenio desarrollando las escenas que son acompañadas por las imágenes que aparecen en la pantalla de fondo, que van constituyendo como un decorado móvil, el entorno necesario para acompañarlos en la desnudez de una escenografía que los deja asumir con su cuerpo y su voz en el entramado de las historias. Mientras el espectador debe, desde el conocimiento de la cinematografía nacional, recuperar el sentido de los diálogos, el espesor de los nombres que se suceden en una catarata verborràgica, a veces difícil de seguir, pero que sólo nómina y no llega a profundizar sobre lo mencionado. El recuerdo, la memoria y la nostalgia juegan un papel trascendente para lograr la expectación del público que se ve invitado a participar de un recorrido hacia el pasado, un pasado muy particular, ligado a un momento político que guarda a los dos mitos que aún tienen sobre el panorama nacional un peso específico directo: la figura de Perón, y el mito de la vida y la muerte de Evita. 000179437

El elenco (Claudio Pazos, Francisco Pesqueira y Claudia Pisanu) de manera perfecta le otorga la textura a las distintas criaturas que van surgiendo en un relato atravesado por la comicidad en clave de fragancias: 1950 Olor a hombre; 1952 Olor a crisantemo; 1954 Olor a viento y sal; 1956 Todavía hay olor a quemado.

Ficha técnica: Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez. Actúan: Claudio Pazos, Francisco Pesqueira, Claudia Pisanu. Música original: Rony Keselman. Diseño de Vestuario: Alejandro Mateo. Artes visuales y Diseño Gráfico: Lucio Bazzalo. Diseño de Luces: Matías Canony / Carlo Argento. Coreografías: Carlos Argento. Pelucas: Miriam Manelli. Diseño de Maquillaje: Norberto Poli. Maquilladora: Cholu Dimola. Fotografía: Matías Astorga. Prensa: Andrea Feiguin. Asistente de Dirección y Programación Multimedia: Jose Poty Frías. Producción: Carne de Crítica. Dirección: Carlo Argento. Teatro La Comedia. Estreno: 21/05/2018. Duración: 80’. Funciones: lunes 21 hs.

El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood

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El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood

Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino

La escena de la guerra es muy clara para nosotros: esa resistencia cultural frente a los avatares de todo tipo que hay en el país. Es como que escuchamos caer la bomba y ahí nos levantamos. A mí me llena de orgullo la verdad, los actores siempre estamos muy comprometidos. Yo creo que lo único que hace de nuestro oficio una profesión es una manera de ver la vida, saber que no es solamente una herramienta de trabajo. (Oski Guzmán)

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La frase de Oski Guzmán sobre la pieza de Harwood si bien no es el nudo gordiano de la pieza, es sin embargo, dentro de la hostilidad presente en las relaciones de sus personajes, una mirada tangencial fundamental para elevarlos del sólo juego de egos de la actuación, a un lugar donde el compromiso y la resistencia ante los avatares que les toca vivir afuera de las paredes del drama contenido del teatro es una pieza fundamental en sus vidas, en su trabajo, en su arte. El artista, se sostiene a partir de la creencia de la verdad del drama que desarrollan, pero también ante el embate de un enemigo común, de la lucha por su libertad y el convencimiento en los valores que se exaltan más allá de los rencores y las miserias cotidianas. La puesta dirigida por Corina Fiorillo, desplaza este punto de vista y centra su mirada en los rigores de una tenaz fuerza de orgullo que sostiene al personaje que lleva adelante Jorge Marrale, y que lo hace mantener en una relación humillante a su vestidor, Arturo Puig, y al resto de su elenco, con quien mantiene una actitud distante y orgullosa. Se lo admira, y respeta por su presencia en escena, pero se sabe de su pequeñez humana fuera de allí, y se lo soporta porque es la cabeza de una compañía que lo necesita. En un espacio decadente, el camarín de un teatro de provincias, las mezquindades se desatan dentro del espíritu de Shakespeare y su imaginario inmortal, y entre el afuera y el adentro de un momento crucial para la vida del país. La Alemania nazi desata una tormenta sobre el cielo de Inglaterra, mientras otra se produce entre las frágiles paredes del teatro. La vida y la muerte como un oxímoron se dejan sostener entre los pliegues de una lucha que no cesa de atravesar los cuerpos de los personajes. Las actuaciones mantienen un semitono y tienen buenos momentos en algunos de los encuentros personales que se producen. unnamed2

El punto de partida para el texto dramático, estrenado en 1980, fue la propia experiencia del escritor, guionista y dramaturgo sudafricano, Ronald Harwood, al unirse a la Shakespeare Company y ser el vestidor personal de Sir Donald. Luego, en 1983, se realizó el film homónimo dirigido por Peter Yates1. El autor deja plasmado en este vínculo personal entre ambos protagonista la dependencia que se ha construido a lo largo de los años. Una relación íntima que se clausura más allá de la actividad teatral. En ese juego Puig y Marrale le otorgan el ritmo oscilante entre la tensión y distensión, entre el drama y la comicidad, que se modifica según la situación dramática. Un dueto que desde el lenguaje verbal y corporal construye el clima de cierto ocaso más allá de la metateatralidad.

Ficha técnica: El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood. Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Elenco: Arturo Puig – Jorge Marrale, Gaby Ferrero – Ana Padilla – Belén Brito. Dirección: Corina Fiorillo. Música Original: Ángel Mahler. Diseño de Escenografía: Gonzalo Córboba Estévez. Diseño de Iluminación: Ricardo Sica. Diseño de Vestuario: Silvina Falcón. Diseño de Maquillaje y Peluquería: Sofía Núñez. Diseño Gráfico: Pablo Bologna. Fotografía y retoques: Nacho Lunadei. Prensa & difusión: WE Prensa & Comunicación. Asistente de Dirección en preproducción: Mercedes Torre. Asistente de dirección en funciones: Marcos Moriconi. Vestuarista: Celestes Bulfoni. Maquilladora: Sofía Núñez. Producción comercial: Guillermo Masutti. Producción ejecutiva: Sebastián Arcos. Producción asociada: Mac Lambrich. Producción general: Ángel Mahler – Leo Cifelli. Paseo La Plaza: sala Pablo Picasso. Estreno: 09/05/2018. Funciones: miércoles y jueves 20.00 hs, viernes 21.00 hs, sábados 20.00 y 22.00 hs, domingos 20.00 hs. 

Hemeroteca:

Guzmán, Oski, 2006. “Una visión del mundo” en Suplemento Radar en Página 12. Diciembre 17.

El Legado de Merceditas Elordi

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El Legado de Merceditas Elordi

Una obra de ficción inspirada en hechos y testimonios reales

El Legado 1María de los Ángeles Sanz

Una voz en penumbras nos recibe detrás de un biombo donde figuras chinescas a través de la luz de una vela, nos cuenta en silencio y movimiento parte de una historia que conoceremos después. Una sala, una pequeña mesa preparada para servir un té o un café, un mueble simple de madera y una maleta antigua sobre él. De pronto la luz, y la figura de una mujer mayor, munida de un andador, nos recibe entre sorprendida y agradecida de nuestra presencia, y nos invita a participar con ella de la narración de un relato que la involucra y que también a nosotros nos involucra en nuestra memoria colectiva, en nuestra responsabilidad social. Mercerditas Elordi, es la actriz que da cuerpo a esa mujer y a esa historia que se desarrolla desde el presente hacia el pasado, para poder entender que fue de su hija, como de tantas otras, que tras una utopía, una ilusión de crear un mundo mejor, fueron atravesadas por la furia de la última dictadura cívico – militar. El cuerpo de la actriz se transforma, desde el afuera, tras el biombo y la penumbra, desde adentro delante de nuestros ojos, que ven con asombro como la anciana se convierte en una joven mujer que ríe y canta una canción armenia, que recuerda la alegría de sus hijos queriendo cambiar el mundo, de su ayuda materna, de la búsqueda infructuosa de su nieta, Silvia, porque así se llamaría la pequeña si estuviera donde debiera estar en el seno de su familia de sangre. La violencia, la sinrazón, la apropiación de bebés, el terror impuesto como una mordaza a la conciencia, van haciéndose presentes ante nuestra mirada atenta, y nuestra escucha que contiene el aliento ante la tensión dramática que desde la sencillez de la textualidad dramática se produce en la voz y la corporeidad de la actriz. Tras cuarenta años de lucha contra el silencio y el ocultamiento, las madres, y la de la escena que representa a todas, siguen en pie con una constancia que nos admira por su perseverancia en el amor, en la verdad y en la justicia. Relatos fragmentados, voces que aparecen en el momento menos pensado trayendo retazos de un rompecabezas que parece que nunca será terminado definitivamente, la complicidad de una sociedad que como los monitos de la prudencia, prefiriere no saber, no oír, no hablar. El Legado 2La culpabilidad de quienes tienen la información y la guardan en su perversión bajo siete llaves, pero al mismo tiempo reclaman perdón y olvido. La discusión por el número como si eso fuera lo importante, no el crimen, la vejación, la impunidad, que son los cimientos de una construcción que nos va dejando como estamos atomizados y aterrorizados de nosotros mismos, olvidados de nuestra capacidad de cambiar la historia. El nunca más será un significante vacío si dejamos que lo que nos pasó, porque nos pasó a todos, aún a los que tuvimos la suerte de sobrevivir sin cicatrices propias, se convierta en relato pasado que debemos superar olvidando y construyendo un futuro desde la ignorancia. El legado que el personaje nos trasmite en la última escena es un compromiso profundo con nuestro pasado y con la concreción de nuestra realidad posible en el tiempo. La actriz logra con su talento que sintamos en el cuerpo la pasión que la recorre, ella es esa madre que no cesa de parir a su hija / o todos los días para que no muera definitivamente. La que sabe que su nieta / o está allí, en una calle cualquiera, y que seguramente a esta altura de los acontecimientos ya tendrá también sus propios hijos, que crecen y respiran en una mentira y en una confusión entre su genética y una crianza que le niega sus deseos más profundos, los que nacen del legado de la sangre. Una obra dura, sin desmesuras, en un medio tono, que pone toda su fuerza en ese cuerpo que se transforma para darnos a nosotros testigos insospechados, la posibilidad de repensar y reflexionar sobre lo vivido, y a aquellos que lo descubren por primera vez, la posibilidad de abrir los ojos y querer a su país con sus blancos radiantes, sus grises y su oscuridad más terrible. El sol y la sombra, la vida y la muerte, como la mujer de la escena que llora, lucha y a la vez canta con toda su voz, la canción armenia, o la que su hija cantaba bajo el gomero junto a sus compañeros de ideales. El Legado 3

Ficha técnica: El legado de Merceditas Elordi. Intérprete: Merceditas Elordi. Escenografía e Iluminación: Edgardo Aguilar. Vestuario: Silvina Zorzoli Carrasco. Fotografía: Marcelo Núñez. Prensa: Antonella Santecchia. Dirección: José Toccalino. El Ópalo Espacio Teatral.

Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

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Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Por Los Internacionales Teatro Ensamble

20180521_104759War is over!

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una sala que se adecua tras la colocación de un lienzo traslúcido como pantalla, no en el fondo del escenario sino como límite entre el espectador y la acción. El cuerpo del actor detrás de ella, nos interpela desde una escenografía que contiene un perchero que guarda el vestuario que va a acompañar su fluido y profuso relato, una serie de banquitos, una pequeña guitarra roja, objetos y símbolos de una revolución que necesita ser revisada. El actor se introduce en el cuerpo y el pensamiento de Carl Marx, el actor se declara un payaso, que busca esclarecer la palabra del economista y filósofo más famoso de los últimos tiempos, y para ello le pone el cuerpo y la voz a la escena. Marx y el presente, Marx y la tecnología que solemos frecuentar, su teoría y la lectura de la misma a partir del Twiter, el WhatsApp, el Facebook. En el medio de la presencia y en relación con ella, el rock, la música, y las figuras rebeldes de los sesenta: Los Rolling Stones. Dos personajes más aparecen haciendo pequeñas intervenciones: Atilio Borón, un singular taxista que mantiene un sabroso diálogo con el viejo Marx, y Raúl Serrano que propone la discusión estética, y la dialéctica del escenario. La dialéctica, viejo término que se renueva ante cada crisis mundial, concepto que se dio por muerto allá en los noventa, tras la caída del muro, y que sigue vivito y coleando por todos los rincones, y por las ya casi intransitables rutas de nuestro país. La lucha de clases, la dicotomía entre pobres y ricos, entre el capitalismo y el socialismo, que propone una nueva manera de relación pero que para ser sinceros, cada tanto, y contexto histórico mediante, necesita ser revisada. El actor toma para sí el desafío de ser uno de los personajes más admirado y más vilipendiado de la historia; creador de una teoría económica que luego daría lugar a más de una revolución, pero sobre todo a una, la Revolución Rusa de 1917, que cumplió ya sus primeros cien años. A partir de ahí, a fines del siglo pasado, y el comienzo de éste, la caída del muro, la de las torres gemelas y una nueva definición sobre la historia y su presencia, y el avance de una post – modernidad que suma los avances tecnológicos en materia de comunicación, y el avance de una verdad construida desde la mirada subjetiva, sin recurrir a los hechos, sino a los sentimientos y sensaciones de quien enuncia, la post- verdad, la figura de Marx debe ser traída a nuestra presencia desde la escena para con humor, a través de la parodia, mezcla de admiración e ironía, nos deje a los potenciales espectadores más dudas que certezas, como corresponde a nuestro tiempo, pero la posibilidad una vez más de comprender que el arte, el teatral, es una herramienta posible y necesaria, potencial arma de develamiento siempre lista para despertar conciencias, manipuladas desde otras formas de interacción lingüística. Una vez fuera de personaje, la verdad escénica, las figuras de Claudio Gallardou, y Diego Maroevic, y el diálogo con lo hecho, con el acto en sí. 000177558

Un acontecimiento teatral con mucho de humor e ironía, y, a la vez, profundo e inteligente que lleva adelante Manuel Santos Iñurrieta1. Hablar de su ductilidad y de su potencia actoral podría parecer redundante pero en este unipersonal convoca de manera perfecta a los distintos personajes, “padres”, reales y ficticios, de nuestra realidad y de nuestra historia. Santos Iñurrieta le otorga un ritmo especial a cada escena, a veces más intenso y en otras no tanto, que mantiene al espectador atrapado en una vorágine que se construye ante nuestra atenta mirada. A partir de su “payaso de valija” el dramaturgo, quien primero se considera actor, actualiza los escritos de Marx como si recobraran vida de una biblioteca cualquiera, y con la inmediatez de las redes sociales ese pasado se convierte en presente. El excéntrico vestuario acorde a la propuesta y la precisa iluminación, que se desplaza por distintos espacios y tiempos, terminan por crear el clima que requiere cada situación entre la comicidad y la teoría, entre la construcción del artificio y El Capital. Un continuum escénico atravesado por el teatro y por la praxis. Un hecho teatral vertiginoso, interesantemente brechtiano, que nos interpela desde su inicio. 000177557

Ficha técnica: Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación. Por Los Internacionales Teatro Ensamble. Texto y actuación: Manuel Santos Iñurrieta. Asistencia técnica general: Marina García – Diego Maroevic. Diseño gráfico y audiovisual: María Eugenia Summa. Escenografía y utilería: Diego Maroevic. Vestuario: Marina García: Peluca y Pato: Alejandra y María Alonso. Música: Pablo De Caro. Fotografía: Agustina Haurigot. Sonido: Daniel Alvarenga. Iluminación: Horacio Novelle. Prensa: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Participación en video: Raúl Serrano, Atilio Borón, Claudio Gallardou, Diego Maroevic. (Engels) Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta y Los Internacionales Teatro Ensamble. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: 12/05/2018. Duración: 60’. Funciones: sábados 22:30 hs.

1 Manuel Santos Iñurrieta dirigió durante 17 años a El Bachín Teatro y en la actualidad a Los Internacionales Teatro Ensamble, con otra obra en la cartelera porteña: Buenos Aires Épica

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/09/07/buenos-aires-epica-de-manuel-santos-inurrieta/ [15/05/2018]