Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

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Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

[…] buscamos acomodar una imagen corporal propia a la imagen corporal social,

en general muy exigente, que tiene que ver con una crueldad social que le cuesta

mucho respetar a las personas desde su vitalidad…1

cartel okAzucena Ester Joffe

El dramaturgo y actor español redobla su propuesta anterior, Alacrán o la ceremonia2, y si bien también es un unipersonal se adentra en los oscuros espacios, públicos y privados, de una clínica clandestina de cirugía estética.

La pregnancia escénica de José Antonio desde el inicio focaliza nuestra mirada en ese ser que, como un sobreviviente, mira hacia afuera esperando algo que nunca llegará. Durante la noche, cuando los pasillos parecen estar desolados, comienzan a surgir los distintos personajes, con sus miserias y sus miedos, espectros de un mundo que impone la imagen modelada por la sociedad de consumo y que, a la vez, esconde los fantasmas en el propio cuerpo sumergido en el anonimato. El hilo conductor es llevado adelante por Botones, un ser casi siniestro, que responde a las órdenes del doctor Don Ramón, quien tiene en su haber un pasado dudoso, y mientras limpia el lugar, hurga en la intimidad de los pacientes -la joven Charco, Piluca e Índice- con cierto humor trágico y de la enfermera Regina -ciertamente cómplice de todo este perverso sitio. Más allá de la teatralidad del género, José Antonio Lucia construye cada situación dramática, cada breve historia, con un sólido trabajo actoral. Pues a partir del discurso -verbal y corporal- cada criatura se adueña de su alma y de la nuestra. Especialmente con sus diferentes registros, su rostro y la intensidad de su mirada nos devuelve la fragilidad oculta de cada personaje. Imposible desviar nuestra atención ante algo que se construye y se desvanece al mismo tiempo, quizá a imagen de nuestra actual existencia.

En el espacio escénico observamos algunos elementos de limpieza, una camilla / mesa, sábanas verdes,…, y, en el otro extremo, la pequeña mesa con un juego de ajedrez y un reloj que tiene la urgencia del tiempo detenido en los límites que el intérprete van creando a partir de la ficción. Por otro lado, la precisa iluminación, con mayor o menor intensidad, acompaña esta trama inquietante y nos ubica como mudos pacientes en una noche cualquiera. En determinados momentos, la música irrumpe creando un clima especialmente corrosivo.

Una historia intrincada y un relato dicho de modo visceral; un hecho escénico sin fisuras que demuestra que la escritura dramática y actoral, en este caso, se conjugan de manera perfecta en primera persona: José Antonio Lucia.000171527

Ficha técnica: Ramón no es nombre para un gato blanco. Dramaturgia y actuación: Jośe Antonio Lucia. Dirección: Pedro Luis López Bellot. Producción: Muratica Teatro/Glauka Producciones. Foto y video: Félix Méndez. Timbre4: sala Boedo: Estreno: 04/05/2018. Duración:60′. Funciones: viernes 23:30 hs. y domingos 21 hs. Hasta el 27 de mayo.

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Muy amablemente José Antonio Lucia respondió nuestras preguntas a propósito de Ramón no es nombre para un gato blanco:

¿José, cuál fue el punto de partida de la dramaturgia de Ramón…?

La primera idea surge a raíz de la reflexión sobre la imagen que tenemos de los demás y de nosotros mismos y de cómo el que es diferente no es aceptado en el grupo o le cuesta un sacrificio enorme.

¿Cómo definirías al protagonista, Botones?

Botones es el que narra en primera persona la labor que realiza, como celador y guardián, en una clínica de cirugía estética clandestina. Es el que tiene más desarrollo y, por tanto, al que se le ven mejor las costuras de la miseria humana: traiciona, miente y juega con el resto de los personajes. Un sobreviviente sin demasiados escrúpulos. Aunque con ciertas dosis de empatía que dan que pensar.

¿Cuántos personajes se van cruzando en el relato?

Botones cuenta cómo cuida a personajes que vienen a cambiar partes de su cuerpo e ingresan en la clínica en busca de la transformación… Charco -una muchacha de 17 años que viene huyendo de un tal Pepe Los Ajos, Índice, Piluca, Regina -la enfermera especialista en sangrías. Todos personajes grotescos. Y situaciones surrealistas con momentos para el  humor, con algunas carcajadas aunque muy oscuras.

¿Los breves momentos del tema musical están relacionados con generar más corrosividad a la puesta en escena?

Exacto, es también la búsqueda de romper el carácter íntimo que el unipersonal tiene. Apoyar y darle también sentido a la hora de dibujar la personalidad de Botones por medio de la música y no sólo de la palabra.

Esta obra es más intensa y oscura que la anterior, Alacrán… ¿Tiene qué ver con una búsqueda personal?

No sé si es más intensa que Alacrán o la Ceremonia porque El Alacrán es el Alacrán y tiene su enjundia. Creo que es más oscura. Pienso que el teatro siempre tiene que ver con una búsqueda personal. Esta realidad de hoy es muy oscura.

Soy más optimista pero porque creo que ahora es obligatorio serlo como una forma más de compromiso. Hay una invitación a la reflexión en la obra. 

El sentirse único y diferente, el aceptarse, es también una forma de revolución consciente porque va en contra de la alienación del pensamiento y del comportamiento unidireccional. La obra habla también de eso, en segundo plano del conocimiento, que no será un valor al alza en estos días porque no siempre va ligado a la realización profesional. Pero el que conoce tiene más opciones siempre.

El Doctor Ramón, álter ego de Botones, sabe mucho más que los pacientes que vienen a su clínica y por eso acaba haciendo con ellos lo que él quiere.

Interesante reflexión…

La obra es de alguna manera metáfora de esta realidad tan presente. Hoy deberíamos más que nunca estar leyendo, pensando y compartiendo de verdad. Por eso el teatro es bueno, porque en él convergen estas tres herramientas vitales: pensamiento, palabra y acción.

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Cerramos nuestra nota con un importante anuncio: Alacrán o la ceremonia realizará tres funciones en Junio -1, 7 y 8 a las 21hs- en el Paseo La Plaza: Espacio Código.

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1Matoso, Elina, 2008. El cuerpo, territorio escénico. Buenos Aires: Letras Vivas, pág.23.

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