El Legado de Merceditas Elordi

Estándar

El Legado de Merceditas Elordi

Una obra de ficción inspirada en hechos y testimonios reales

El Legado 1María de los Ángeles Sanz

Una voz en penumbras nos recibe detrás de un biombo donde figuras chinescas a través de la luz de una vela, nos cuenta en silencio y movimiento parte de una historia que conoceremos después. Una sala, una pequeña mesa preparada para servir un té o un café, un mueble simple de madera y una maleta antigua sobre él. De pronto la luz, y la figura de una mujer mayor, munida de un andador, nos recibe entre sorprendida y agradecida de nuestra presencia, y nos invita a participar con ella de la narración de un relato que la involucra y que también a nosotros nos involucra en nuestra memoria colectiva, en nuestra responsabilidad social. Mercerditas Elordi, es la actriz que da cuerpo a esa mujer y a esa historia que se desarrolla desde el presente hacia el pasado, para poder entender que fue de su hija, como de tantas otras, que tras una utopía, una ilusión de crear un mundo mejor, fueron atravesadas por la furia de la última dictadura cívico – militar. El cuerpo de la actriz se transforma, desde el afuera, tras el biombo y la penumbra, desde adentro delante de nuestros ojos, que ven con asombro como la anciana se convierte en una joven mujer que ríe y canta una canción armenia, que recuerda la alegría de sus hijos queriendo cambiar el mundo, de su ayuda materna, de la búsqueda infructuosa de su nieta, Silvia, porque así se llamaría la pequeña si estuviera donde debiera estar en el seno de su familia de sangre. La violencia, la sinrazón, la apropiación de bebés, el terror impuesto como una mordaza a la conciencia, van haciéndose presentes ante nuestra mirada atenta, y nuestra escucha que contiene el aliento ante la tensión dramática que desde la sencillez de la textualidad dramática se produce en la voz y la corporeidad de la actriz. Tras cuarenta años de lucha contra el silencio y el ocultamiento, las madres, y la de la escena que representa a todas, siguen en pie con una constancia que nos admira por su perseverancia en el amor, en la verdad y en la justicia. Relatos fragmentados, voces que aparecen en el momento menos pensado trayendo retazos de un rompecabezas que parece que nunca será terminado definitivamente, la complicidad de una sociedad que como los monitos de la prudencia, prefiriere no saber, no oír, no hablar. El Legado 2La culpabilidad de quienes tienen la información y la guardan en su perversión bajo siete llaves, pero al mismo tiempo reclaman perdón y olvido. La discusión por el número como si eso fuera lo importante, no el crimen, la vejación, la impunidad, que son los cimientos de una construcción que nos va dejando como estamos atomizados y aterrorizados de nosotros mismos, olvidados de nuestra capacidad de cambiar la historia. El nunca más será un significante vacío si dejamos que lo que nos pasó, porque nos pasó a todos, aún a los que tuvimos la suerte de sobrevivir sin cicatrices propias, se convierta en relato pasado que debemos superar olvidando y construyendo un futuro desde la ignorancia. El legado que el personaje nos trasmite en la última escena es un compromiso profundo con nuestro pasado y con la concreción de nuestra realidad posible en el tiempo. La actriz logra con su talento que sintamos en el cuerpo la pasión que la recorre, ella es esa madre que no cesa de parir a su hija / o todos los días para que no muera definitivamente. La que sabe que su nieta / o está allí, en una calle cualquiera, y que seguramente a esta altura de los acontecimientos ya tendrá también sus propios hijos, que crecen y respiran en una mentira y en una confusión entre su genética y una crianza que le niega sus deseos más profundos, los que nacen del legado de la sangre. Una obra dura, sin desmesuras, en un medio tono, que pone toda su fuerza en ese cuerpo que se transforma para darnos a nosotros testigos insospechados, la posibilidad de repensar y reflexionar sobre lo vivido, y a aquellos que lo descubren por primera vez, la posibilidad de abrir los ojos y querer a su país con sus blancos radiantes, sus grises y su oscuridad más terrible. El sol y la sombra, la vida y la muerte, como la mujer de la escena que llora, lucha y a la vez canta con toda su voz, la canción armenia, o la que su hija cantaba bajo el gomero junto a sus compañeros de ideales. El Legado 3

Ficha técnica: El legado de Merceditas Elordi. Intérprete: Merceditas Elordi. Escenografía e Iluminación: Edgardo Aguilar. Vestuario: Silvina Zorzoli Carrasco. Fotografía: Marcelo Núñez. Prensa: Antonella Santecchia. Dirección: José Toccalino. El Ópalo Espacio Teatral.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s