El fantasma de la normalidad de Saara Turunen

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El fantasma de la normalidad de Saara Turunen (Finlandia)Festival

Vivir es quemar la vida, quemar esa vida cárcel que me sigue a donde quiera que vaya. Quemar la vida es vivir por y para una idea. Esa idea es muy concreta: hacer del querer vivir un desafío. Y eso se consigue utilizando el no – futuro como palanca, haciendo la experiencia de un nosotros, abriendo un mundo. Cuando estas condiciones no existen, el intento de desafío rompe nuestra vida. Una vida rota se rompe desde adentro, cuando nos hacemos imposible vivir. (…) una vida rota es aquélla que –porque no posee ningún proyecto propio – deja de funcionar para la movilización global y por eso no encaja en la realidad. Una vida rota, en tanto que es en ella misma un acto de sabotaje, es capaz de encender la noche. (Lòpez Petit, 2015, 122/23)

María de los Ángeles Sanz

La normalidad es el concepto de lo cotidiano, del consenso, es lo que la mayoría asume como el mito constituyente de su colectivo social. Es una singularidad aprobada por una pluralidad, que conforman subjetividades, y que señala el límite entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, el deber ser y la marginalidad, y deja afuera la imaginación, la irracionalidad, el deseo. Vivir acechado por lo normal es una obsesión, una carga para aquellos que sueñan con el vuelo de los pájaros, y una forma de control para los que sienten el miedo a la diferencia, al otro que no sólo no es como nosotros sino que se atreve a demostrarlo. La pieza surrealista, que nos trae la dramaturgia de Saara Turunen desde Finlandia, apelando más a la imagen, y al cuerpo que a la palabra, nos ofrece una continuidad de cuadros que desmitifican los lugares comunes de una sociedad constituida a partir de la naturalización de las convenciones que la integran como tal. En un espacio homogéneo desde el color beige, en el piso, las paredes y el vestuario, la diferencia la marcan la música que surge del piso, una pantalla de televisor que transita el espacio, con imágenes de pájaros en bandada, en familia, o en soledad, el color verde del pino de Navidad, en el vestido de uno de los personajes, en la cabeza de loro que señala la diferencia. 2.1 FOTO NACHO IASPARRA - Teatro - El fantasma de la normalidad - Sebastián Kalt - FinlandiaLa sexualidad, en el matrimonio, o fuera de él, en la figura del lobo que acecha como lo prohibido, o en el deseo que se cumple en la individualidad de cada uno, y el rechazo por aquello que trasgrede los límites, son formas que existen, conforman la vida a pesar de la norma y de la manera de invisibilizaciòn presente. Las actuaciones mantienen una actitud distante entre sí, en su proxemia fría y en relación con un espectador que encuentra por momentos difícil acceder al código propuesto. La música propone un momento de distensión donde los cuerpos finalmente pueden salir de su corsé social y entregarse a un movimiento que les permite un halo de libertad posible. Los objetos se transforman funcionalmente, los jarrones son copas de champagne, el televisor es mesa, el mantel es velo de novia. Las máscaras son también no sólo ocultamiento de una identidad, sino cosificación y homogeneización de unos frente al distinto. Todo transcurre a través de una vida marcada por las secuencias de una vida programada desde el nacimiento hasta la muerte. La escena final, casi con el mismo sin sentido que todo lo demás, si se vive, se muere, y el dolor y el vacío que dejan los cuerpos ausentes es una jornada más en el encadenamiento de la vida. Hacia ese fin esperado, el reproche, las palabras no dichas, el amor escondido, o la ternura negada, se hace presente tarde cuando el destinatario ya no está. El fantasma de la normalidad, es una puesta en abismo de lo cotidiano, de nuestra propia existencia, a través de la geografía de los lugares comunes, de la simpleza de las cosas en las que creemos a partir de una reiteración que les da una lógica temporal, inestable, movediza y escurridiza pero que la sociedad sostiene con el avatar de sus cuerpos.

Bibliografía:

López Petit, 2015. Breve tratado para atacar la realidad. Buenos Aires: Tinta Limón. Colección Nociones Comunes.

Ficha técnica: El fantasma de la normalidad de Saara Turunen. Traducción: Luisa Gutiérrez Ruiz. Elenco: Josefina Boscaroli, Bautista Duarte, Benjamín Lahitte, Jorgelina Pérez, Guillermo Weiss. Escenografía: Sebastián Kalt. Video: Juan Pedro Yelpo. Asesoramiento técnico: Ariel Silvestre. Iluminación: Jorge Ferro. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Asistencia de vestuario: Gabriela Muñoz. Realización de máscaras: Axel Caponi. Fotografía en gráfica: Nacho Iasparra. Dirección: Sebastián Kalt. Coproducción: Festival Internacional de Dramaturgia, TINFO, Nordic Drama Corner, Instituto Iberoamericano de Finlandia, El Cultural San Martín, Plataforma Fluorescente. Sala Alberdi.

 

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