Archivos Mensuales: julio 2018

Un señor alto, rubio, de bigotes de Humberto Constantini

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Un señor alto, rubio, de bigotes de Humberto Constantini

000181256 ConstantiniMaría de los Ángeles Sanz

Un hombre y el espacio. Un hombre, una silla y el espacio. Un hombre que busca desesperadamente un lugar en el mundo donde todos parecen tenerlo menos él. Para lograrlo guarda una tarjeta, una dirección y un nombre, una esperanza, y entonces comienza los rituales que le permitan obtener el éxito necesario: acomodar el nudo de la corbata, no mirarse los zapatos, sonreír, fijarse que los puños del saco se mantengan simétricos. Avanza y retrocede en su búsqueda, el actor, Pablo Mariuzzi realiza una excelente performance caminando hacia atrás mientras relata su circunstancia, en una coreografía en líneas diagonales y en círculos alrededor de la silla, de acuerdo al momento del relato, ese momento exacto en que busca un trabajo que le permita funcionar dentro de un sistema que por el momento lo rechaza. Su cara ensaya una sonrisa, en un rostro que sostiene la claridad de un espíritu que se siente devastado. La vida duele para Fernando, Fernandito; le duele el aire al respirar, y la ciudad indiferente, sus calles y su gente que parecen una mole que se le viene encima como una fatalidad. Constantini escribe una serie de cuentos titulados como el que da nombre a la puesta, entre los años 1963 /1972; en una época donde los personajes, tanto de la narrativa como del teatro, son habitualmente de clase media, seres que no encuentran la llave de la felicidad, cuando ésta se visibiliza en el éxito económico: las vacaciones en la costa, el fitito, la casa propia, el trabajo seguro que nos lleve a una jubilación compensatoria de tanto sacrificio. El sueño argentino que no ha muerto aún, a pesar de estar herido de muerte. De a poco la angustia que transita Fernando en esa espera que se reitera, en ese camino espiralado e infructuoso, se va trasladando a la platea. Como espectadores sentimos su impotencia cada vez mayor, su esperanza traicionada una y otra vez; testigos de una realidad que muchos años después nos mira una vez más con su cara impiadosa. La muy buena dirección de Leonardo Odierna logra extraer con pequeños detalles la fuerza de esa lucha interna entre el personaje y su entorno, y junto a la iluminación y el vestuario, que en su aspecto también conforma lenguaje, su color el gris como metáfora de la vida que el personaje tiene, ver el interior que encubren las palabras. Voz y silencio, diálogos que suponemos, porque alguna vez también protagonizamos o leemos en los labios del actor, que establece un juego en que el otro, aparece a través de él.

Ficha técnica: Un señor alto, rubio, de bigotes de Humberto Constantini. Intérprete: Pablo Mariuzzi. Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrero Pons. Diseño de iluminación: Miguel Solowej. Operación técnica: Sofía Constantino. Fotografía: Malena Figó. Producción ejecutiva: Lorena Szekely, Armando Saire. Diseño gráfico: IB Producciones creativas. Dirección: Leonardo Odierna. Teatro El Crisol.

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¡¡¡Bacacay!!! De Adrián Blanco y Mario Frías

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¡¡¡Bacacay!!! De Adrián Blanco y Mario Frías

Un crimen premeditado

Cuando la carne comienza a degradarse, el dedo justiciero de la ley caerá infalible en busca de un culpable, hasta que todo estalle… pero nunca olvidemos que detrás de este cuento duerme el sarcasmo de Gombrowicz. Adrián Blanco (programa de mano)

000177551 BacacayMaria de los Angeles Sanz

Hay un universo Gombrowicz que lucha con sus propios fantasmas y con las debilidades de un tiempo polaco que asoma en su escritura como un fantasma, siempre. Un universo oscuro, poblado de irreconciliables sentimientos donde la hipocresía de la sociedad se evidencia desde las relaciones básicas, íntimas, las que conforman a los integrantes de la familia. Allí en ese nudo duro, ácido, con ironía y sarcasmo, el escritor que habitara nuestro mundo por años, pone el dedo en la llaga. El amor es una utopía, sólo existen las relaciones fijadas en la necesidad. Adrián Blanco y Mario Frías tienen claro este universo, y desde un tipo de actuación maquietada, dura, con una proxemia entre los personajes, que es una provocación y a la vez una imagen escatológica en el abrazo entre la ley y la muerte, de la niña y su instinto, nos llevan a un mundo que fuera de la realidad cotidiana se nos presenta como el escenario de un crimen, que parece no ser cometido por nadie. El espacio escénico, despojado en un principio, solo un sillón y un perchero, objetos de oficina, desde donde el juez, detective y fiscal, nos iniciará en el rito de la justicia, narrándonos una historia que lo tiene como testigo y participante. De allí al espacio de la familia del amigo, donde un artefacto con una tela en movimiento abrirá la posibilidad a diferentes escenas, con los integrantes de la casa: la madre, los hijos, el padre muerto, los criados. Los lugares que no vemos están construidos desde la palabra, y son entonces parte del enigma. Las actuaciones son muy buenas, pero no busquemos en ellas un tipo de registro convencional, porque no lo es nada de lo que se nos ofrece como espectadores. En una atemporalidad atravesada por un conflicto bélico, las diferencias fundamentales en lo íntimo se dan en el plano de las ideas: padre católico no practicante, madre judía conversa que práctica su nueva religión con fanatismo, aunque de tanto en tanto se le escape el nombre de su dios anterior: Yahvé, que mantienen una relación de odio que sostiene su relación y el funcionamiento de todo. 000177548 BacacayEl nacionalismo polaco también aparece, su sometimiento es por la envidia que despiertan el cúmulo de cualidades que el ser polaco guarda, y su defensa en la voz del hijo que ha estado en la guerra, es toda una declaración de principios. El reto final es entre la ley humana no la divina, y su logro de descubrir la verdad de los hechos, en esa lucha entre lo real y lo metafísica triunfa lo concreto. La iluminación guarda y produce el clima de sombras y medias luces que guarda la historia con sus frases a medias y sus no dichos, y el vestuario, tiene la simbología necesaria, el negro y la cruz para la madre, el vestido rojo para la hermana que guarda una pasión por la vida incontrolable, las cruces para el hijo como héroe del ser polaco, y la arrogancia desde la ropa del padre y de su amigo el juez. Los colores, negro para quien porta la muerte, y beige, un color neutro para aquél que debe emitir juicio sin prejuzgar. Desde la ruptura de la cuarta pared, el juez nos involucra como espectadores de una narración que ocurrió y que para él fue trascendente, por eso necesita transmitirla a los demás. Bacacay, lugar grito de rebelión, un sapucay polaco, para sacarse la presión de las tradiciones sobre los hombros, para edificar un futuro sin el pesado bagaje de lo viejo. “Bacacay es el nombre de una calle del barrio de Flores o un grito que sale de las tripas”.000177550 Bacacay

Ficha técnica: ¡¡¡Bacacay!!! De Adrián Blanco y Mario Frías. Elenco: Fito Yanelli, Mario Frías, Gabriela Ramos, Eva Matarazzo, Pía Fonseca y Ariel Haal. Espacio Sonoro: José Páez. Diseño de luces: Sergio Iriarte. Diseño gráfico: Gabriela Ramos. Vestuario: Milena Amado. Dispositivo escénico: Adrián Blanco. Realización escenográfica: Gustavo Coll. Prensa: Silvina Pizarro. Producciòn ejecutiva: Martina de Pablo. Asistencia de dirección: Silvina Cassou. Dirección; Adrián Blanco. El Portón de Sánchez.

La que va de Patricia Díaz Bialet

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La que va de Patricia Díaz Bialet

Prólogo de Jorge Dubatti

Contratapa Juano Villafañe

Editorial Atuel, Colección Poesía, 2015

Páginas 226

LA QUE VA_PATRICIA DÍAZ BIALETAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El título del libro de poemas de Patricia Díaz Bialet nos introduce en un viaje, un recorrido por calles y ciudades, como también por la literatura. Las voces que aparecen como epígrafes en cada una de sus poesías son disparadores para la escritura que luego irá deviniendo en cada verso, en cada estrofa de la poeta, que cierra con la indicación clara del espacio que le dio nacimiento: una calle, un bar, un lugar en el norte o en el sur del país:

en Ascot es así

el hombre más lozano es un puñadito de fécula

y yo lo sobrevivo (59)

Confitería Ascot, Buenos Aires, 1978

Años, fechas, lugares que van indicando el viaje único, el que todos realizamos aún sentados en la comodidad de un sillón, frente a una máquina de escribir, una computadora; o en un café con una lapicera en ristre, y una arrugada servilleta de papel. Dar cuenta, para darnos cuenta de nosotros mismos, a través de jugar con las palabras, y tejer, enhebrar, o pincelar la realidad según el cristal de nuestros ojos y nuestra alma. Borges, Paco Urondo, Juarroz, Pierre Jean Jouve; propios y ajenos ayudan a Díaz Bialet a construir su imaginario de vidas posibles, de energías vividas, de amores y desencuentros. El amor como un punto ciego y constante está siempre presente hasta en su ausencia, hasta en el dolor de la nostalgia. El amor entre la vida y la muerte, entre el principio y el final, el ignorado, el que se sabe que vendrá pero siempre es una incógnita; el amor y el arte son entonces los lugares de los encuentros y el del olvido de esa realidad, que a pesar de todo se fuga entre líneas, y se nos presenta en una imagen. En la sutura invisible poema de 1987, que contiene el intertexto de la canción de Charly García, No voy en tren, la voz de la poetisa expresa la levedad de todo:

Entre los bajos y las baterías

puede percibirse un eco errante

bailen fumen amen alardeen

porque después

la evocación de este instante tendrá la consistencia de un pájaro medroso (65)

una casa en el pasaje San Lorenzo, Buenos Aires, 1987

Su poesía de verso libre y blanco, guarda sin embargo una música interna que trastoca los parámetros de lo narrado y nos aventura en el camino de las imágenes, las metáforas intensas, las anáforas que guardan el sonido de las letanías, procedimientos que producen que nos introduzcamos en ese mundo personal, tan suyo, que gira entre lo real y lo metafísico. En “Al moscardón de mi acompañante” nos encontramos con esas dos instancias:

La obsesión impostergable le da vida

Sin ella no haría nada de todo esto

Ni la nariz de encantamiento que me presta a medianoche

Ni la razón de sabandija agradecida

Ni la turgencia de toro que lo anima (71)

una claudicación en un restaurant

La subjetividad que construye Díaz Bialet en La que va está enredada entre el recuerdo de las figuras masculinas y de un continente cotidiano, paisajes que los incluyen, por los que a través de la memoria se pasean atrapados por la espiral sinuosa de los hilos del pasado, donde la naturaleza se une a ellos y los animales toman el nombre de lo conocido y admirado:

Gardel tiene una panza gorda y naranja

Columpia la cola cuando trina

Recorre mi huerta en busca de alimento

Feliz de hospedarlo

Lo tiento con manjares para su arte

Entonces Carlos entona Rubias de New York

Y engalana mi cuello con su ala (214)

una huerta, Santa Teresita, 2003

La que va, es una textualidad poética que contiene en sí no un momento, una secuencia de vida de la poetisa sino por el contrario un camino, un devenir en el tiempo, donde la escritura da cuenta del acontecer de su vida, de sus emociones, de sus paisajes cotidianos, del dolor del amor y la ausencia, de los contextos donde esos sentimientos fueron posibles. La que va, es un compendio de vida a través de la poesía, con la pasión por la literatura, que nos enfrenta a nuestras propias líneas de memoria, a volver a pensarnos. Por lo tanto, es una lectura necesaria para poner entre paréntesis nuestra ajetreada cotidianidad.

Lápices. Un musical con memoria de Sol Cardozo y Paula Grosse

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Lápices. Un musical con memoria de Sol Cardozo y Paula Grosse

Yo respondo por mi juramento, que está basado en los últimos minutos de convivencia.

Ellos me gritaban que no los olvide y que los recuerde siempre. Como sobreviviente respondo a eso. Pablo Díaz.1

8Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Sol Cardozo y Paula Grosse en Lápices. Un musical con memoria recrean el sentido de lucha de una generación y de noches que todos conocemos como la Noche de los Lápices (1976); cuando alumnos del secundario son secuestrados por un grupo de tareas en La Plata, en la dictadura cívico- militar, luego que habían luchado y logrado el boleto estudiantil. Como bien señala la puesta ese logro, no era su única ambición, sino ayudar a los más necesitados y apoyar a la causa de la conquista de una sociedad mejor, más justa, más igualitaria. Esa noche fatídica, que se unirá a otras, como la Noche de las Corbatas (1977), donde fueron secuestrados los abogados que pedían por los presos políticos, es el nudo de la temática que la puesta aborda, pero no se detiene allí sino que expone con crudeza pero sin golpes bajos las consecuencias de aquella presunta osadía y desobediencia al poder de una dictadura que acusaba de subversión a los otros, mientras la cometía en la figura presidencial, dando un Golpe de Estado, que nos llevaría a siete años de noche y horror. Un tema difícil, que está trabajado con aciertos en la elección de los temas musicales que marcaron una época y una generación, en el cuidado del vestuario, en el límite preciso de mostrar al espectador para recuperar la memoria, sin atravesar la barrera de lo escatológico. Con ritmo sostenido, la música en vivo sobre el espacio escénico, los grandes paneles que se abren y cierran, muros que muestran y ocultan, las rejas que señalan el infierno y dejan afuera el purgatorio de los que buscan desesperadamente a sus familiares, son elementos que se mueven en su propia coreografía, y delimitan la de los personajes en escena. Otras veces es la iluminación la que en su cono de luz busca el borde entre un mundo u otro. 000180959

Rara vez el género se hace cargo de la atroz historia reciente. Lápices… es un musical distinto y necesario para que todos alcemos la voz al grito de “Nunca Más”, una historia compartida que duele a flor de piel. Los intérpretes de manera orgánica le ponen el cuerpo a esta dolorosa narrativa, al comienzo con la frescura propia de los jóvenes pero luego son los cuerpos torturados, que caen, que se desploman. Una textualidad dramática cuya matriz es la memoria social que muchos parecen haber perdido. Sus mentoras respondieron en una entrevista:

Escribimos el musical basado en una entrevista que le pudimos hacer a Pablo Díaz y en una investigación que hicimos para poder entender a cada uno de los personajes, estos chicos que cada uno tenía una vida muy particular. Queríamos mostrar principalmente la militancia que ellos tenían y sus ideales, diferenciarlos a cada uno pero a la vez mostrar lo que los unía, los ideales de cambiar el mundo. También incluimos en la historia a Emilce Moler, que si bien no le pudimos hacer una entrevista a ella en persona la incluimos por una entrevista en la que dijo que ella era una doble desaparecida, porque no estuvo en la película porque su testimonio llegó después.

La inteligente escritura dramática y escénica de la dupla Sol Cardozo / Paula Grosse construye el musical dando cuenta que no es necesario una puesta grandilocuente para interpelarnos como sujeto sociales que somos. Un relato indispensable para los jóvenes porque los hace reflexionar más allá del artificio. Esa voces que fueron silenciadas habitan en el espacio escénico de El Galpón de Guevara, nos emocionan y nos ayudan a construir y/o a fortalecer nuestra memoria colectiva.

Lápices,  reafirma la premisa de que el arte puede cambiar el mundo.”2

L1Ficha técnica: Lápices. Un musical con memoria de Sol Cardozo y Paula Grosse. Actúan: Camila Giudice, Ignacio Bernardez, Federico G. Rampello, Carolina Gestoso, Santiago Banegas, Octavio Cristaldo, Antonio Franze, Bianca Gerenstein, Julián Mercado, Sofia Forte, Tamara Zazulie, Lucio Grammatico, Ana Laura Virgo, Camila Rosenfeld, Sergio Martinez, Carolina Silva Martin, Ivan Visconti, Bruno Olivieri, Marina González Pesce, Julián Gianetti, Antonella Valese, Julio Kandel, Ramiro Iglesias. Músicos: Joel Lescano, Lucio Nicolás Hortas, Rodrigo Agustín Chantada, Luca Eizaguirre. Fotografía: Ailén Ciordia. Diseño Gráfico: Wilfredo Parra. Diseño y Redes Sociales: Máximo Díaz Arévalo. Diseño y Realización de Vestuario, Diseño Escenográfico: Wilfredo Parra. Realización de Escenografía: Kevin Bukovac. Intervención Artística de Escenografía: Bea Blackhall. Prensa y Comunicación: Shirly Potaz. Dirección Vocal: Ariel Madrides. Coach Actoral y Asistencia de Dramaturgia: Micaela Narodowski. Producción Ejecutiva: Luciana Cuenca. Tutores: Sergio Lombardo y Cleria Zangari. Dirección y Coreografía: Sol Cardozo y Paula Grosse. El Galpón de Guevara. Reestreno: 07/07/2018. Duración: 90’. Funciones: sábados 23 hs.

1Según programa de mano

2Según gacetilla de Prensa

 

 

La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat

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La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat

Un manifiesto sobre el amor y los universos diversos que lo contienen

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

DguswULX4AEUPhD¿Quiénes son las dos Coreas?, son las miradas diferentes entre las parejas, en la falsa unidad de dos, la disputa está siempre presente. Más allá de las edades y los géneros, el amor es siempre una incógnita, ¿qué amamos cuando amamos a alguien, cuando la pasión nos desborda? ¿cuánto dura ese estado de maravilla, cuánto la realidad del amor verdadero? ¿qué es el amor verdadero? ¿Cuánto de relato existe en nuestra forma de ver el amor? Interrogantes que la puesta y la textualidad de Pommerat no responden sino por el contrario ponen en escena para que a través de las palabras, del humor y del absurdo de algunas situaciones, reflexionemos sobre nosotros mismos y nuestra propia mirada sobre el amor. Es decir, es una puesta que cuando abandonamos la sala, nos deja una experiencia teatral y una mirada interior. Dieciocho cuadros dice el programa de mano, no los contamos solo los vemos devenir uno detrás de otro, cada uno con una problemática que abarca: desde el desapego hasta la enfermedad que entraña el olvido. Los actores y las actrices asumen diferentes personajes, y transitan las situaciones con oficio y talento. Algunos cuadros mantienen la expectación con mayor intensidad, debido a las excelentes actuaciones y a una problemática que nos duele: la decisión por la vida, el dolor de ganarse la vida, y la ausencia en presencia del ser amado a partir de una enfermedad que borra nuestros recuerdos más queridos: el Alzhéimer. El espacio despojado nos recibe, salvo por una iluminación a piso, que marca el límite de lo escénico. A fondo una pantalla muestra paisajes, algunos fluyen otros son imágenes fijas, y el resto de la escenografía, entra y sale con los personajes. R1CTPAh9tzEVExIGR52r

El autor y director francés propone desde su título, La reunificación de las dos Coreas estrenada en Odéon-Théâtre en 2013- una metáfora de las relaciones humanas, un entramado de distintas texturas pero sin derecho ni revés. Pequeñas historias privadas que son expuestas, quizá a modo de un desfile, por un elenco le pone el cuerpo, con algunos altibajos, a estas criaturas casi cotidianas. El relato no tiene un orden cronológico sino que se articula como un collage, cuyos tonos están dados por los vínculos y los afectos. La iluminación, el vestuario y la música terminan por construir el clima necesario que oscila entre lo dramático y lo cómico según la escena. La disposición del espacio para el espectador en forma de U permite una cercanía que nos involucra más allá del artificio. 000183063

Ficha técnica: La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat. Traducción: Guillermo Pisani, María Luisa Gingles. Elenco (por orden de aparición): Ingrid Pelicori, Pablo Lambarri, Maruja Bustamante, Natalia Cociuffo, Caro Solari, Esmeralda Mitre, Javier Pedersoli, Mario Alarcón, Agustín Rittano, Alejandro Viola. Coordinación de producción: Federico Lucini, Julieta Sirvén. Asistencia de dirección: Victoria Rodríguez Cuberes, María Leiva, Cata Rivero. Producción técnica: Ángel Ariel Porro. Asistencia artística: Emanuel Biaggini. Asistencia de iluminación: Sebastián Evangelista. Entrenamiento de movimiento: Elizabeth Rodríguez. Entrenamiento vocal: Natalia Cociuffo. Voces en off: Silvina Quintanilla, Rolo Sosiuk. Selección musical: Helena Tritek. Diseño y puesta de video: Matías Ferreyra. Diseño y edición de sonido: Gabriel Busso. Arreglos musicales: Pablo Bronzini. Iluminación: Verónica Alcoba. Escenografía y vestuario: Sebastián Sabas. Dirección: Helena Tritek. Teatro San Martín: Cunill Cabanellas. Duración: 120’. Estreno: 04/07/2018. Funciones: miércoles a domingos a las 20.30 hs (miércoles y jueves días populares)

Molinete Conventillo, diez piezas teatrales de Florencia Aroldi

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Molinete Conventillo, diez piezas teatrales

Florencia Aroldi

Prólogos de Jorge García y Guillermo Parodi

Arte fotográfico y curaduría de imágenes Ana Nieves Ventura

Contratapa Gastón Marioni

Libro disociado Editores, 2018

Páginas 291

[…] pienso en la mejor manera de arropar al silencio y convertirlo en relato. (Florencia Aroldi)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

LDAROLDIcopyUn libro interactivo le suma a la relación entre el escritor y el lector un plus diferente. El escritor siempre tiene presente a la hora de su trabajo, en su imaginario, la figura de un lector ideal, un destinatario a quien va dirigida su palabra y el sentido de la misma. La sorpresa de encontrarse con la posibilidad de intervenir en esa acción primaria es una oportunidad de sentirse mucho más cerca, del pensamiento del autor, y aseverar como lo hacían las vanguardias que la mirada subjetiva del observador es el que completa la obra. Desde el prólogo la autora se conforma como sujeto literario, que no esconde su cabeza de la realidad social, las palabras no son la manera de escapar, sino por el contrario de darle especificidad, cuerpo, a un recorrido donde el otro está presente siempre, aunque no se encuentre el cómo:

Voy porque soy blanca descendiente de inmigrantes europeos. Voy, renga, rota, negra, india, mestiza, enamorada, entusiasmada, violada, desaparecida, perdida, sangrando, apasionada, enajenada, puta, analfabeta, muerta, voy sabiendo que ninguno de ellos podrá habitar ninguna de las diez piezas teatrales, de este Molinete Conventillo. (10)

Por otra parte, el título elegido para nominar el conjunto de diez obras, es un significante que nos lleva, a la infancia, y a una cotidianidad que tiene que ver con la inmigración y con el teatro. Molinete algo que gira y promete en las manos de quien juega, el teatro es lúdico; conventillo como espacio donde las acciones se mueven entre la risa y el llanto, forma para dibujar desde la escena el rostro del que emigra. Rostro constituido por un imaginario que tipifica y cristaliza, pero permite ver y verse. Florencia Aroldi tiene una profusa trayectoria como dramaturga, tanto para niños como para adultos, y en sus obras reina un rico imaginario que se nutre de la materia que ofrece la realidad, la memoria, y su experiencia como actriz.

En Caprichosa, del alma mía, la metáfora se traslada de las iniciales de las tres primas: Alma, Adela y Amanda, “[…] las tres A como decía el abuelo, ¿Se acuerdan? (32); a la pequeña corporeidad de colita, la mascota “desaparecida” de la que no se conoce su final, y que pasa a ser una víctima NN. “Adela: Convéncete, no va a volver. Colita murió. Murió. Y no fuimos capaces de darle cristiana sepultura. (Ambas hacen la señal de la cruz)” (36). El padre desaparecido de Alma, se convierte en analogía con el cuerpo inocente del animal, que corre su misma suerte: la incertidumbre. La elipsis temporal luego de la huida de Alma con Luciano nos lleva del 76 al 82, y a la muerte de la tía Malvina. La tragedia familiar sirve de metáfora para la nacional. En 1982, 2 de abril, Guerra de Malvinas, el dolor de la pérdida nuevamente de gente joven, los golpes y el encubrimiento, cajas de chocolate y cartas que la tía no recibió, a pesar de haber sido enviadas, y un velatorio a cajón cerrado; la hipocresía de pretender ser quien ya no se es:

Amanda: ¿Por qué mentís Adela, decile que no es cierto, pagamos religiosamente todos los meses.

Alma: Dieron mis datos, no paran de llamarme y de llegar cartas.

Amanda: No estoy entendiendo ¿Debemos un mes, dos?

Adela: Debemos ocho meses. Llamaron para sacar a mamá y a papá. (43)

El próximo salto temporal nos encuentra en la época menemista, las tres primas en una reunión familiar, el té como la excusa para decirse todo lo que el tiempo ha guardado, y realizar hacia el final la justicia poética requerida.

Candy Crush Saga, grotesco contemporáneo, nos presenta una situación mínima, el robo de una caja de caramelos importados, y la tensión de saber quién es el criminal que ha cometido tamaña hazaña. El primer acto: la denuncia, como un policial se presenta el caso, hay un comisario, la víctima, y un falso abogado. El robo no es lo importante, sino nuevamente la analogía con el contexto social. Aquellos que se atreven a disfrutar de aquello que por clase, les está vedado:

Dominique: Y si tengo que ir presa por haberle dado a mis hijos, a María y a Titina de probar el sabor de lo inalcanzable, iré presa con mucha honra. Si mi pecado es haberles dado el néctar de los dioses, la ambrosía, o por tirarnos en el somier King Size… (101)

La grieta presente entre la relación de las dos hermanas y un secreto que flota en el aire, y que avanza como un siniestro fantasma. Versión tras versión de los hechos, las verdades ocultas revelan su espejismo, y todos y cada uno van desnudando su rostro verdadero, la caída de la máscara es precisa y necesaria. Y por último la conciencia de comprobar que todos de alguna manera, fueron los que metieron la mano en la lata de los caramelos, aunque uno sea el que pague las consecuencias. El encadenamiento de las situaciones, provoca la risa y un humor irónico, que busca la sátira de una sociedad, la nuestra.

En Glamour de camping desde la primera didascálica se nos presenta una situación extraña, la relación asimétrica entre el espacio físico y la apariencia de los personajes. Un concepto que ya aparece en el oxímoron del título de la obra; nada menos glamoroso que un campin, donde reina la vida natural. Florencia Aroldi, con un diálogo fluido va develando el mundo de clase media que aspira a más, y vive en un mundo de apariencias, Rosa, Julián y finalmente el enigmático J, el espejo donde se miran, pero no se reconocen, el hijo. No llevan una vida de emociones familiares, sino la de la pretensión de ser diferentes, poseer aquello que les puede brindar status, sin darse cuenta que ese camino los lleva al abismo.

Rosa: Me dijiste que esto no era una aventura, que podíamos pasar a una casa más grande con jardín y pileta, que si vivíamos acá un año, hacíamos esa diferencia con lo que cobrábamos de alquiler para los extranjeros. Pero la diferencia no está a nuestro favor, Julián. (165)

Una chejoviana situación, ante la parálisis y la indiferencia sobre el dolor de los otros, una pasividad que encierra un dolor profundo, que no quiere ser expuesto, la negación.

La edad de las máquinas es una textualidad de poética absurdista, presenta sus personajes sin nombres referenciales, sòlo el uso de pronombres, y los ubica en una situación atemporal y a espacial. Cinco personajes, tres masculinos, dos femeninos. Los personajes se mueven mecánicamente.

La pronunciación es mecánica, alternativamente acelerada y monótona, casi como un zumbido. Cada personaje, inmediatamente, se dirige a su cubo y lo ubica en fila paralela al proscenio. Luego, cada uno se coloca a la derecha de su respectivo cubo, y todos comienzan a trotar en el lugar hasta agotarse físicamente. Suena de nuevo el silbato, y al mismo tiempo los personajes se callan. (194)

Diálogos fragmentados, transgredidos, de sentido que se construye a partir de ciertas palabras que van conformando una línea de significados, en un collar de significantes; humor y ambigüedad. Los nombres, el tiempo, una identidad en proceso, y la memoria que se escurre entre los pliegues de la historia.

Ella 1: Pero hubo tiempo que sabía.

Ella 2: Pero.

Ella 1: Hubo un tiempo.

Ella 2: Que sabía.

Él 1: Yo tampoco sé. […]

Ella 1: ¿Cómo le gustaría que me llame?

Él 1: No sé. Eso me lo tiene que decir usted.

Ella 2: No me llamo Catalina.

Ella 1: No me llamo Clara. (197)

La extensión de las mariposas al igual que La edad de las máquinas, está construida en una poética no realista, donde la metateatralidad, lo lúdico, están en función de un sentido, que nos habla de nuestra propia inercia, de nuestra dificultad para recordar y luego ser. Fragmentación de los diálogos, entre personajes que son de una identidad difusa, nominados por su condición de género: Hombre, mujer. El epígrafe de Dalí, nos da una pista, una huella de que la trama busca el camino de la identificación: “No te empeñes por ser moderno, por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar(245). Ser de nuestro tiempo es siempre destino, nadie escapa al destino inmerso a su tiempo. El uso de pronombres, con la fuerza de imprimir presencia. La reiteración de los parlamentos, las voces que surgen de una temporalidad ciega, y un espacio sin límites. La cosificación del ser humano, cubos por personas:

Hombre 3: Esa mujer pare porque usted lo imagina.

Mujer 2: Sea más delicado es un hombre después de todo.

Mujer 3: Un hombre que confunde cubos con personas no es un hombre.

Hombre 3: Si usted no sabe dónde tiene su alma no es mi problema.[…]

Fragmentos de cuerpos, de tiempo, de memoria, de alas de mariposas, que siempre vuelven, y un dolor que es difícil de compartir por quien está cosificado, por quién no piensa por cuenta propia, por quién se niega a imaginar, y a sentir.

Hombre 3: Usted sabe que no es posible que yo sienta

Hombre 1: Usted sabe que no es posible que yo sienta su dolor…

Hombre 2: Usted sabe que no es posible que yo sienta su dolor en mi cuerpo. (269)

Las textualidades de Florencia Aroldi, se apropian de todos los procedimientos posibles para hablar de aquello que la hiere profundamente y se niega a olvidar y a convertir en un pasado de arqueología. Su presente es este, y lo sufre de manera artística, con su dolor por el país y sus contradicciones, sus errores, sus muertos insepultos, sus mariposas; ella teje una urdimbre de palabras que rescatan la memoria colectiva. Sin dejar de permitirnos, que más allá de seguir el recorrido de sus palabras, podamos construir el propio, para seguirla o volver sobre sus pasos y dejar en la arena de la suma de palabras, nuestra identidad.

Molinete Conventillo nos permite, a partir de su texto impreso y de su material multimedia, realizar este interesante recorrido por las diez piezas (hemos comentando de forma azarosa sólo cinco textos). Libro Disociado Editores potencia el placer individual por la lectura en esta perfecta conjunción que nos sumerge en el particular estilo de la dramaturga y directora, quien nos interpela desde cada intersticio. Un material profuso y necesario para estudiantes y docentes, investigadores y críticos, espectadores y lectores.

El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman

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El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman

Por la Compañía Buenos Aires Escénica. Proyecto Pruebas

El arte presupone la trascendencia de sí mismo. Quién tiene en mente el arte, se ha olvidado de sí mismo. El arte crea una “lejanía del yo”. Olvidado de sí mismo, se dirige hacía lo inhóspito y extraño… (Byung-Chul Han)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

36687831_2131898370157807_3474562395672674304_nHipervínculos, relaciones entre cuestiones, temas, objetos que no tienen aparente relación, un rizoma que integrando el mundo a partir de sus diferencias, en busca de sus coincidencias, para entender un todo que se construye desde la fragmentación, desde el detalle: “Dios está en los detalles”, y Dios sea quien sea, construye con materiales diversos, distintos. ¿Somos los hombres y las mujeres los que constituimos la unidad en lo diverso? Matías Feldman implosiona las formas del teatro, y presenta en el espacio de la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, su séptimo trabajo, está vez desde el lugar de las relaciones, de sentidos, -todos aparecen en escena-, desde las diferentes disciplinas artísticas: ballet, pintura –Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp de Rembrandt y Barco de esclavos de William Turner. Dos pinturas no elegidas al azar, ya que la primera pertenece al Barroco1, y la segunda al Romanticismo inglés con lo cual el vínculo entre una estética y otra tiene una correspondencia ya que el Barroco es la fuente junto con el Gótico principal del Romanticismo; audiovisuales, la música, el lenguaje de la palabra, la poesía, las crónicas de Indias, las conferencias de arte, el lenguaje del cine, y sus escenas en movimiento. Desde las teorías últimas sobre el capitalismo tardío, o la posmodernidad y sus maneras de someter a los individuos desde la acumulación de objetos, y la autoexplotación, la textualidad dramática dialoga con el marxismo, o su derivación en el Estado Socialista Soviético, y busca en la conquista y la colonización, de la mano de la espada y la religión, el origen de una sociedad capitalista. Desde el pensamiento mismo del mundo occidental, el dramaturgo introduce una bomba que produce el estallido del relato, la Historia, para dar cuenta de la multiplicidad de las formas posibles de ser narrado. 000184556En una de las primeras secuencias, en una situación de reunión de pares en un bar, uno de los personajes femeninos describe en segundos de tiempo el nudo constitutivo de su poética, cuando declara que a ella le gusta reunir objetos diversos que no tienen aparente relación pero que ella es especialista en buscársela. De allí parte la idea, el mundo es un caos, el teatro su representación, pero para ser absolutamente realista, el azar y la fragmentación se imponen, para que podamos entender no la circunstancia inmediata, sino el concepto, la causa, por más lejana que parezca que le dio origen. Principio, origen, que no tiene otro igual, por lo tanto, imposible de encontrar. La conceptualización de la realidad es posible a partir de una multiplicidad de lecturas que buscaron en los veintiún siglos que atravesó nuestra civilización, comprender las preguntas básicas de toda filosofía, ¿Quiénes somos? y ¿Por qué estamos aquí?, podríamos agregarle que le puesta se interroga sobre el para qué de nuestros actos y nuestros movimientos, de tanta agitación. Los cuadros se suceden y tienen una belleza visual acentuada por el fondo de pantalla y sus revelaciones, por la coreografía de sus movimientos y por la calidad de un vestuario que busca la extrañeza y la admiración del espectador. El tiempo sin una temporalidad lógica, establece vínculos con el pasado y el presente como una premonición para el futuro de una humanidad, que como “la niña” que abre y cierra la puesta: observa, es observada y está absolutamente sola. La verdad cae ante la relatividad de la mirada, el otro, siempre es un distinto que contiene una verdad propia. Internet y sus verdades a medias; como afirma Byung-Chul Han:

La comunicación digital me interconecta y al mismo tiempo me aísla. Destruye la distancia, pero la falta de distancia no genera ninguna cercanía personal. Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio acelerado de información. No entabla ninguna relación, sólo una conexión. (2017: 119)

A diferencia del teatro, donde el espectador es indispensable para dar entidad a su expresión artística, el arte necesita de un otro que dialogue con él. 000184558.jpg

Ficha técnica: El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman por la Compañía Buenos Aires Escénica. Proyecto Pruebas. Elenco: Luciano Suardi, Maitina De Marco, Mara Bestelli, Delfina Dotti, Eddy García, Paco Gorriz, Walter Jakob, Javier Lorenzo, Vanesa Maja, Ariel Pérez De María, Paula Pichersky, Claudio Rangnau, Valentino Alonso, Martín Bertani, Pablo Brignoccoli, Gonzalo Carmona, Nicolás Gerardi, Augusto Ghirardelli, Juan Jiménez, Lucila Kesseler, Lina Lasso, Glenda Maislin, Agostina Maldino, Dora Mils, Aldana Nasello, Julieta Raponi, Pilar Rozas, Néstor Segade, Norberto Simone. Coordinación de producción (CTBA): María La Greca. Asistencia de dirección (CTBA): Rosana Rodríguez y Jeremías Sapire. Producción técnica (CTBA): Magdalena Berretta Míguez. Meritoria de producción: Tamara Belenky. Meritorios de vestuario: Marcos Di Liscia, Inés Zysman. Meritorias de escenografía: Sofía Davies, Lara Treglia. Meritoria de asistencia de dirección: Valentina Durante. Asistencia de escenario: Malena Juanatey, Tatiana Mladineo y Lucas Fernando Scott. Asistencia de diseño de sonido: Simón Pérez. Asistencia de iluminación: Verónica Lanza. Asistencia de vestuario: Ailén Zoe Monzón. Asistencia de escenografía: Agustina Filipini. Dramaturgista: Juan Francisco Dasso. Producción Compañía Buenos Aires Escénica: Melisa Santoro. Asistencia artística: Juan Francisco Reato. Diseño de sonido: Nicolás Varchausky. Video: Alejandro Chaskielberg. Iluminación: Alejandro Le Roux. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Escenografía: Cecilia Zuvialde. Dirección: Matías Feldman. Teatro San Martín: Martín Coronado. Estreno: 18/07/2018. Duración: 165’ (con un intervalo). Funciones: de miércoles a domingos 20 hs. (miércoles y jueves días populares)

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2017. La expulsión de lo distinto. Barcelona, España: Editorial Herder.

1 Del Barroco también aparece las pinturas de Brueghel, El viejo, pintor flamenco, (1525 – 1569) cuyas pinturas recuerdan mucho a las del Bosco.

Almacenados de David Desola

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Almacenados de David Desola

Una pequeña historia sobre el sentido de la vida

1Azucena Ester Joffe, Maria de los Angeles Sanz

Almacenados es una pieza que, desde el minimalismo: dos personajes, un espacio despojado, metáfora del vacío de sentido, la uniformidad del guardapolvo, todo lo que hace a la presencia de la ausencia, es decir, a un vivir sin sentido en la vida del Sr. Lino. Un hombre viejo a punto de jubilarse, un muchacho, Nin, que ingresa a su mundo para reemplazarlo, pero también para desestabilizar esa armonía sostenida en la repetición y el tedio. Un joven cuya presencia, y a partir de su nombre se presenta como una incógnita, un misterio, dentro de la cotidianidad de sus actos. La nada que se desarrolla en la jornada sostenida por el hábito del primero, y la fuga que propone el segundo, estalla cuando lo normal empieza a mostrar su irracionalidad. Con pocos elementos la dirección de Susana Hornos y las muy buenas performances dan consistencia a un relato que desde lo no dicho, nos hace testigos a esa zona gris que tiene la vida, alienada por el trabajo, y el abismo que presupone para muchos el abandono de una rutina, que es la estructura ósea de su existencia, cuando esta se desvanece. unnamedLa sociedad ejerce sobre los cuerpos una violencia que como afirma Byung-Chul Han, no parte del exterior sino de las entrañas mismas del individuo, de su propia iniciativa:

El sujeto de rendimiento es prisionero y vigilante de s.f. mismo. No puede protegerse de esta violencia, porque es el mismo quien la provoca. [] La sociedad de rendimiento se desarrolla siguiendo su propia lógica hacia una sociedad del doping1. Una vida reducida a la mera función vital es una vida que hay que mantener sana bajo cualquier concepto. La salud se convierte en la nueva diosa. Por eso la vida nuda es sagrada. La particularidad que distingue a los mohines sacri de la sociedad de rendimiento de los de la sociedad de la soberanía es que los primeros son incapaces de morir. Su vida se parece a la de un no – muerto. Están demasiado vivos para poder morirse, y están demasiados muertos para poder vivir. (2016: 195/197)

En esta temática que la textualidad desarrolla y que queda explicita en la puesta, es la distancia entre una generación y otra; sobre el universo de lo viejo, se aproxima una forma de aceptación, ante la posibilidad de conseguir un lugar, cualquier lugar en una lucha desigual por la sobrevivencia. Ambos protagonistas se mueven con comodidad entre la tensión y la comicidad, en un depósito apenas habitado -un escritorio con su silla, un viejo reloj para ficha, un teléfono,…- a la espera de los camiones con la ansiada carga: mástiles para barcos y/o las astas para banderas. La iluminación termina por construir el clima necesario para una historia que transcurre en cinco días laborables y donde espacio público condiciona la relación entre dos los trabajadores. 1unnamed.jpg

Ficha técnica: Almacenados de David Desola. Elenco: Juan Luppi (Nin), Horacio Peña (Sr. Lino). Asistencia: Leidy Gómez Roldán. Produccion ejecutiva: María Velez. Escenografia: Marcelo Valiente. Vestuario: July Harca. Iluminación: Alfonsina Stivelman. Diseño Gráfico: estudiopapier. Música: Leandro Calello. Fotografía: Akira Patiño. Prensa: Marisol Cambre. Dirección: Susana Hornos. La Carpintería Teatro. Estreno: 08/07/2018. Duración: 85’. Funciones: domingos 17:30 hs.

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2016. Topología de la violencia. Barcelona, España. Editorial: Herder.

1 Para sostener el Estado capitalista actual el sistema incentiva entre otros un tipo de comportamiento denominado doping: que es acudir a ayudas externas como por ejemplo las drogas, o las dietas para la salud con el presupuesto de lograr una vida mas sana y por mucho más tiempo.

 

Gabriel Fernández Chapo a propósito de Migrantes

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Gabriel Fernández Chapo a propósito de Migrantes

Lidia: […] No hay maleta suficientemente grande para meter 30 años de vida. Y finalmente fracaso. Renuncio. “Qué mami te deja sus cosas, mi niña. Con su abuelita que me las cuidan hasta que me las lleve conmigo.” ¿Y qué objeto reemplaza a una hija a la distancia? ¿Qué objeto?1

Chapo4Azucena Ester Joffe

Gabriel Fernández Chapo, modeló a sus personajes a partir de numerosas entrevistas realizadas a inmigrantes latinoamericanos en España. Y construyó una historia en la que se cruzan las fronteras físicas y las privadas, los sinsabores de una partida que duele en el alma y la pregunta de cómo hacer para que los afectos quepan en un equipaje. Cuando, al comienzo, las distancias parecen inconmensurables y, luego, la nostalgia por el lugar de pertenencia se invisibiliza ante la necesaria adaptación a una tierra que es ajena. El dramaturgo y director teatral -además investigador y docente- respondió amablemente a nuestras preguntas:

Gabriel, ¿cómo surge esta temática latinoamericana? ¿Es una búsqueda personal?

Siempre me fascinó el tema de los viajes y las migraciones. Soy fanático de “La Odisea” de Homero y me atrajo la figura de Ulises como aquel personaje que tiene un rol como rey en su tierra pero que en sus viajes y aventuras tiene que desafiar continuamente quién es. Hay tantos viajes posibles como necesidades distintas: están los viajes de placer, de descanso, los de aventura, los de exilio por trabajo, guerra, hambruna, cuestiones políticas, religiosas o incluso por amor. Tuve breves migraciones, no en forma prolongada; pero siempre me intrigó la capacidad de refundarse o no que tiene quién migra a otro lugar, cultura o país. 

Por otro lado, el tema de la migración me interpela por la cuestión de la identidad. ¿Cuánto hay de nuestra identidad que está dada por la cultura y la región en la que uno se crió? ¿Cuánto de ello se transforma, muta o se pierde al migrar? Estos interrogantes siempre me resultaron desafiantes para investigarlos desde la escritura. 

Además me preocupa cómo las sociedades modernas tienden muchas veces a ser discriminatorias con los extranjeros, cómo se prejuzga a los que migran. Por eso me interesaba entrar en contacto con inmigrantes latinoamericanos que estuvieran residiendo en Europa para conocer de primera mano sus vivencias, sus emociones y poder ver desde un lado humano cierto fenómeno que se lo trata más desde lo estadístico. 

¿Al momento de la escritura cómo imaginabas la puesta en escena de Migrantes?

Pensé la escritura de una forma muy abierta, entendiendo que el texto funciona como un caleidoscopio de ciertas realidades posibles de personas que migraron. Esta condición de lo abierto está inscripta en el texto, de tal modo que se pueden hacer sólo fragmentos del texto y que puede ser abordada desde espacios convencionales de teatro como también desde lugares no convencionales. Así que lo escribí procurando que esas historias y personajes fueran una herramienta que se la pudiera tomar libremente desde lo espacial.

¿Estos seis personajes encuentran un equilibrio entre el desarraigo y la búsqueda de cierta estabilidad social?

Entrevisté a medio centenar de migrantes latinoamericanos en España, procurando que fueran de distintas nacionalidades. Me encontré con razones distintas para migrar y diferentes problemáticas de adaptación. Traté que los personajes reflejaran esa variedad, desde aquellos que migraron en pos de un trabajo o mejor calidad de vida, hasta aquellos que fueron en busca de nuevos desafíos pasando por los que creían hallar en el viaje un posible ascenso social. Pero algo en común parece ser la dificultad de vincular esa vida del pasado, arraigada en una tierra, cultura y vínculos, con el tener que conectarse con ese presente en un nuevo país. Me encontraba con personas que durante 4 o 5 horas de charla raramente mencionaban su país de origen y otros que residen desde hace años en Europa y tienen todavía en el reloj la hora de Sudamérica.

¿Cómo fue la puesta en España y en qué ciudades se presentó?

En España tuvo unas presentaciones un poco alternativas, particulares y por fuera del circuito teatral ya que se realizaban en espacios no convencionales. Un grupo de actores latinoamericanos se presentaron en edificios tomados de Valencia y Barcelona, donde en distintas habitaciones se hacían las escenas, en un formato muy similar a una fiesta con pequeños cuadros teatralizados. Y después se hicieron algunas escenas en restaurantes peruanos o mexicanos en las mismas ciudades. 

¿La respuesta del público en ese momento?Chapo2

El público era mayoritariamente inmigrantes latinoamericanos y, según me han contado, funcionaba de un modo muy movilizador para los asistentes, casi catártico. Al ser de una forma marginal, prácticamente clandestina, no tuvo casi cobertura de medios españoles. Me gustaba este carácter casi oculto de estas presentaciones porque funcionaba como una metáfora de cierta clandestinidad que atraviesan también muchos migrantes en diferentes partes del mundo. 

¿Qué te comenta el espectador una vez finalizada la función en el Teatro del Pueblo?

Creo que los espectadores logran sentir mucha empatía con estos personajes que están transitando una experiencia de tantas aristas y complejidad como es la migración. Y que en esa cercanía con los protagonistas se suelen emocionar y profundizar en la mirada sobre los contrastes que tienen estas situaciones. Todos han tenido experiencias cercanas (ya sea personales o de seres queridos) relacionadas con este tema y les renueva ciertas inquietudes.

Después de presentarse en nuestra cartelera, está prevista una gira nacional e internacional…

Migrantes es llevada a cabo por la compañía franco-argentina “Mirando al sur”, bajo la dirección de Greta Risa, una mujer que justamente vivió en carne propia la migración porque nació en Argentina pero residió 25 años en Francia y ahora volvió al país. El espectáculo cuenta con el apoyo de Iberescena y de varias embajadas latinoamericanas por lo cual luego de la temporada en el Teatro del Pueblo de Buenos Aires emprenderá un recorrido por otros países como Chile y Colombia.

Por último y por fuera de Migrantes, qué le dirían al espectador/ra que no apaga su celular al ingresar a la sala…

Que se pierden la oportunidad de tener la concentración y la disposición ideal y necesaria para poder disfrutar de una experiencia siempre movilizante como es el teatro. En tiempos donde cada vez nos encerramos más en nuestros hogares, es una oportunidad importante aprovechar la fuerza de energías que implica el acercarse al teatro. Y para ello, estar plenamente conectado con el aquí y ahora del espectáculo es fundamental.

*****

Migrantes de Gabriel Fernández Chapo y dirección de Greta Risa se presenta en el Teatro del Pueblo, los lunes a las 20 hs.

https://lunateatral2.wordpress.com/2018/07/16/migrantes-de-gabriel-fernandez-chapo/

1Fragmento del texto dramático

Mamita! de Sol Gilgorri

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Mamita! de Sol Gilgorri

Danza teatro

MAMITA! Soy yo, y mi mama. Y las hijas que aún no tuve. Son mis amigas. Y tus hermanas. Puede ser tu madre, o la mujer que alguna vez amaste. Al fin y al cabo (o al principio) todos fuimos gestados en un vientre de mujer”1

000180902Azucena Ester Joffe, María de los Angeles Sanz

Mujeres, cuerpos de mujeres que relatan una situación social que las mantiene en un statu quo, sostenido desde la ley y desde la ficción; los cuentos de hadas y su final feliz que se casaron y fueron felices; un relato que aparece fisurado por una lucha que cada vez tiene mas fuerza, que cada vez tiene mas voces para definirse a sí misma, y definir a las integrantes que toman la decisión de oponerse a la cosificación de su subjetividad. La danza y el teatro unen sus lenguajes, los entrecruzan y los potencian para producir una puesta feroz y bella, que produce una ola de sensaciones, que sostenemos hasta el final, cuando se abre la posibilidad de explotarlas y dejar que corran y nos atraviesen. Veintidós bailarinas se mueven por el espacio de El Galpón de Guevara, y a través de diferentes cuadros nos van llevando de la mano de los “deberes ser” impuestos, al límite del despojamiento de esa segunda naturaleza que nos impone la sociedad, y que no nos define, sino que nos provoca un enmascaramiento. Desde la figura de la Mujer Maravilla, con su atuendo tradicional pero sin su brillo, nos aparece la metáfora de la exigencia sobre el cuerpo y la mente de la mujer, para que rinda sin darse tregua: dar, dar, la gran dadora, de vida, de amor, de tiempo. Tiempo es lo que nos constituye, somos en la vida un espacio de tiempo entre el nacer y el morir, y las mujeres no somos dueñas de el, porque nos debemos a las obligaciones impuestas, y a los deseos programados, no a nuestra propia idea de realización y placer. Una trampa que nos convierte en víctimas y victimarios de nosotras mismas. Cuadros como el de la mujer ama de casa, o de aquella que sueña con el vestido blanco de novia, hasta la que tiene su hijo en la relación sororizada con sus compañeras de ruta. 23380104_243983872799658_6738327189299352995_n

Mamita! le pone el cuerpo a un recorrido inteligente que construye en escena la corporalidad femenina y, a la vez, da cuenta que la danza tiene un lenguaje propio que relata más allá de las palabras. El despojado espacio escénico es el marco perfecto para las intérpretes, no es necesario más para crear el clima acorde a cada narrativa coreográfica. Una puesta en escena con la precisión creativa para sostener el intenso ritmo desde el inicio, sin ser caótica dada la cantidad de bailarinas-actrices. Los otros sistemas significante -la iluminación, el vestuario y la música- son acordes a lo dicho anteriormente, porque construyen la densidad visual y auditiva que se amalgaman en la sucesión de escenas de manera orgánica. En esta 2da temporada, El Galpón de Guevara explota, literalmente, de un público ávido por una experiencia distinta y necesaria que aborde temas que nos atraviesan en un fluir dinámico por el profesionalismo de todos los integrantes -artistas y equipo técnico. 000168096

Ficha técnica: Mamita! de Sol Gilgorri. Intérpretes: Ana Azcurra, Ana Zanelli, Emilia Tiemroth, Sabrina Cejas, Martina Liendo, Emilia Reinhold, Agustina Galinsky, Camila Di Nardo, Catalina Pilotto, Pamela Frank, Lara Escolar, Sofía Sivo Reuntemann, Francisca Zabala, Florencia Sardo, Sofía Bovino, Rebeca Dunkler, Cintia Torres Garcia, Luz Comissoli, Flavia Siutti, Magalí Zato, Antonela Simone, Karina Novelino. Guión, Coreografía y Dirección: Sol Gilgorri. Asistente de Dirección: Emilia Reinhold. Asistente Coreográfica: Sofía Bovino. Vestuario: Sabrina Cejas – Sol Gilgorri. Fotografía: Alejandro Carmona. Diseño Escenográfico: Lucila Rojo. Stage Manager: Vicky Plaza. Asistente de Escenario: Majo Romero. Diseño de Luces: Leandro Fretes. Operador de Luces: Carolina Rabenstein. Edición Musical: Emilia Reinhold. Mastering de Audio: Abel Zamudio. Operador de Sonido: Diego Rassati. Diseño Gráfico: Ignacio Igounet – Vicky Plaza. Prensa: BMZ Comunicaciones. Producción Ejecutiva: Oh!-Tero Producciones. Produccion General: Sol Gilgorri. El Galpón de Guevara. Segunda temporada. Duración: 70’. Funciones: sábados 20:30 hs.

Según programa de mano