Archivos Mensuales: febrero 2019

Lo mejor de mí está por llegar de Jorge Acebo y Juan Carlos Rivera

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Lo mejor de mì està por llegar de Jorge Acebo y Juan Carlos Rivera

Marìa de los Àngeles Sanz

000195353 Lo mejor

Medea, una Medea criolla, que nos lleva al lugar del paraìso perdido, una imagen bucòlica de un pueblo pequeño y de la infancia vivida allì entre la inocencia y la mentira. Medea en el cuerpo de la actriz, Florencia Galiñanes, que va intensificando su relato, desde ese luga idìlico, hasta el momento de la revelaciòn de la verdad. El viejo cuento de hadas de la princesa escondida esperando el prìncipe que la convierta en reina, termina como la carroza de Cenicienta, cuando dan las doce y se convierte en calabaza – prisiòn. Ademàs del texto clàsico griego, sobrevuela Cenicienta, pero despuès, no cuando llega al feliz casamiento, sino en el despuès, cuando el matrimonio la lleva al agobio de pasar de ser la señora ideal con que soñaba y se convierte en la sirvienta de sus cuñadas.

Pero el cuento ya estaba roto, porque el prìncipe mostrò la hilacha, sus verdaderas intenciones mucho antes, cuando la seduce y con engaños, la viola y la abandona como una cosa, para tomarla luego en un matrimonio que solo tiene por objeto la posesiòn y el desprecio. Muchas de las ùltimas vìctimas de feminicidio en Argentina, tienen ese pasado de violencia acallada, mutilada su voz de mujer, por miedo, por prejuicio, y por el desinterès de los otros. Sòlo que Acebo busca una Medea y el personaje griego no es una sumisa mujer, sino alguien que toma la justicia en mano propia y comete venganza en su defensa sin importar quienes son sus vìctimas. De Eurìpides y el àtico, a Buenos Aires, Acebo toma de los finales posibles el màs cruel y respeta el màs conocido, el que dramaturgo griego elegì para su obra. Como afima el dramaturgo Roberto Perinelli:

Circularon varias versiones del mito de Medea, desde la comentada, las que señalan una reconciliaciòn feliz entre Jasòn y Medea, hasta aquellas que mencionan los fracasos de Medea, que no logra cometer los crímenes planeados y debe optar por el exilio en Asia o en Corintio. La elegida por Eurípides es, sin duda, la más cruel; también, sin duda, la versión más conocida, la que connota de inmediato con el nombre de la hechicera. (Perinelli, 2011, 97)

000195495 Lo mejor

El director despeja el espacio, que luega recupera con un video donde en abismo vemos al sujeto Medea, en el pueblo de su infancia. El otro es la cárcel que ya anticipa su vestido gris, donde todo lo que la rodea es vacío. Una pequeña cámara que la sigue, y la iluminación van construyendo y reproduciendo su imagen. El ojo del espectador también duplicado, y la música en escena, giran alrededor de ese cuerpo violentado, que narra, expresa, en su antes y después las causas que la llevaron a una determinación trágica.

El final se abre a la polémica, por qué elegir la muerte de los inocentes, para redimirla, para llevarla a la libertad, es una pregunta que ronda la puesta. La actriz pone el cuerpo y crece en el instante que se le revela con claridad su situación, el tema quema por lo actual. No es una simple versión de un clásico, tantas veces revisado por el campo teatral porteño; es una inquietante mirada que nos lleva a discutir la lectura de los textos fundantes de las subjetividades del teatro occidental, y pensar como podemos hoy hacerlos hablar desde el presente.

Bibliografía:
Perinelli, Roberto, 2011. Apuntes sobre la historia del Teatro Occidental. Tomo I. Buenos Aires; Instituto Nacional del Teatro.

Ficha técnica: Lo mejor de mí está por llegar de Jorge Acebo y Juan Carlos Rivera. Actriz: Florencia Galiñanes. Composición musical y música en vivo: Maximiliano Pugliese. Cámara en vivo: Nicolás Condito. Realización y edición audiovisual: Nicolás Teté y Fernando Fernández Ferreira. Diseño de iluminación: Paula Fraga. Diseño de vestuario: Priscila Laria. Diseño Gráfico: Maximiliano Pugliese. Fotos: Juli Rodríguez: Prensa: Marisol Cambre. Asistencia de dirección: Nicolás Condito. Dirección: Jorge Acebo. Teatro El Arenal.

Los amigos, un biodrama afro de Vivi Tellas

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Los amigos, un biodrama afro

Un proyecto de Vivì Tellas

 

Marìa de los Àngeles Sanz

“Sí, yo me di cuenta de que con este biodrama estaba cruzando una línea. Porque hasta ahora, siempre trabajé con personas con las que compartíamos un universo cultural común: matemáticos, filósofos, escritores, investigadoras, amas de casa, mi propia familia… Pero aquí fue necesaria una inmersión en la otredad. De alguna manera, también fue poner el dedo en la llaga por los ecos que trae la pregunta de cuán lejos o cerca estamos de quienes emigran, especialmente en términos políticos”, dice Tellas. (Entrevista, en Radar)

 

000188390 los amigos

Migrar, migrar es una constante en la historia de la humanidad y se registra desde que la misma construyò los relatos en un continuum històrico para guardar y resguardar al menos una mirada sobre lo acontecido. Dos amigos senegaleses, que llegan al paìs buscando un horizonte de esperanza, pero como tantos otros inmigrantes anteriores y posteriores, tienen y no abandonan su caudal de cultura, sus raìces, los recuerdos, los olores y sabores que los constituyeron, por màs que el ruido y el ritmo de la nueva ciudad los invite a la voràgine del desarraigo. Como afirma Ivana Romero en su entrevista a la directora y creadora del proyecto:

La palabra “biodrama” lleva el sello de Vivi porque ella creó ese proyecto a comienzos del año dos mil. Este estilo de trabajo propone crear una nueva escena con personas que no se dedican a la actuación, invitadas a hacer teatro a partir de sus experiencias, sus objetos y los destellos de sus vidas personales. Las primeras puestas crearon una nueva reverberación en la escena teatral argentina, una onda expansiva que llega hasta acá. Y que determina mucho de lo que ha podido hacerse y pensarse en términos biográficos y documentales en nuestro teatro reciente. (Entrevista, Radar)

Testigos, voyeurs indiscretos, comienza la puesta, mientras observamos a dos hombres tomarse un tè, conversando sin prestar atenciòn, a los ojos y los oìdos que los miran y escuchan aunque no entiendan lo que los hace reir, o discutir en su conversaciòn. Senegal, Àfrica, un continente del que sabemos muy poco, pero donde en los ùltimos años algunos de sus jòvenes han decido cambiar su horizonte por el nuestro.

Los senegales forman una comunidad en la Argentina que abarca unas 10.000 personas, y en la ciudad mayoritariamente los vemos en la zona de once donde ejercen su trabajo de mercadeo, como vendedores ambulantes: bijou, anteojos, carteras, ropa deportiva, son los rubros que màs frecuentemente abarcan. De ellos los desprevenidos transeùntes poco sabemos; los vemos, los escuchamos hablar muchas veces en su lengua, les compramos algo que nos seduce, pero no nos preguntamos como es su vida, como transcurre en Buenos Aires, porque eligieron este paìs, ni como eran sus dìas en su paìs de origen.

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Nuestro campo teatral se debe la incorporaciòn de etnias hasta ahora ignoradas, pero presentes en nuestro cotidiano, y Vivì Tellas con su proyecto de biodrama nos acerca por fin a un universo desconocido, pero presente en nuestras vidas. Una manera inteligente de romper el cerco del prejuicio, que circula como una ràfaga de mentiras sobre sus personas, pero que reforzado muchas veces por los medios de comunicaciòn, produce una lìnea invisible de separaciòn. ¿Quienes son, còmo es su vida, que fue lo que dejaron? la presencia de los dos amigos, no actores, no personajes, aunque haya inevitablemente una construcciòn ficcional de relato, en la elecciòn de los recuerdos elegidos para exponer, nos pone frente a una realidad ajena que en sus voces y sus cuentos, se nos presenta tan parecida a las problemàticas propias, sòlo en otro escenario, otra lengua pero tan iguales a nosotros mismos.

Mbagny Sow y Fallou Cisse, dialogan entre sì de religiòn, de costumbres, de polìtica, de sueños y resignaciones. Con el apoyo de una pantalla, y de algunos elementos que simbolizan parte de su relato, los dos amigos nos introducen en su mundo, el que dejaron, pero que sigue presente en el ahora de una cotidianidad no siempre cordial. La polìcia, la segregaciòn, la ignorancia, son enemigos que acechan un proyecto de generarse una vida distinta al paisaje natal. Hay puesta en escena, movimientos que evocan recuerdos, no actuaciòn en el sentido estricto de la palabra, pero si hay expectaciòn, de ambos lados, del que necesita ser escuchado y del que en respestuoso silencio se acerca a escuchar lo que se necesita decir.

000187922 Los amigos

Un tè de menta acompañado con magdalenas cierra la hora de diàlogo entre unos y otros, y es el puente para un diàlogo fluido entre los participantes del hecho teatral. El biodrama es un gènero diferente, pero que aceptado en el campo, nos brinda una posibilidad real de acercarnos desde el documento, a un teatro màs cercano a lo real.

Hemeroteca:
Romero, Ivana, 2019. Entrevista a Vivì Tellas: “La vida està en todas partes” en Secciòn Radar, Pàgina 12, 17 de febrero.

Ficha tècnica: Los amigos, un biodrama afro de Vivì Tellas. Intèrpretes: Mbagny Sow y Fallow Cisse. Flyer: Horacio Gallo. Fotos: Nico Goldberg. Diseño de luces: Belèn Rivero. Equipo de investigaciòn: Sol Sañudo, Ariel Nahòn, Renata Moreno, Joaquìn Allaria Mena. Asistente tècnico: Joaquìn Allaria Mena. Documentalista y archivo audiovisual: Ariel Nahòn. Asistente de direcciòn: Renata Moreno. Producciòn: Sol Sañudo. Direcciòn: Vivi Tellas. Espacio Zelaya.

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Ceremonia Bufa de Darìo Fo Adaptaciòn de Roberto Monzo

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Ceremonia Bufa de Darìo Fo
Adaptaciòn Roberto Monzo
Cuando repito ese modo en que el juglar hacia leer los textos sagrados, estoy indicando al pueblo de hoy cual era su manera de descubrir en la cultura de entonces, en estos textos precisamente la suerte que le iba a tocar. Cuàl era su manera de expresarse por boca de los juglares, y le invito a que vuelva a apropiarse de su cultura para saber enfrentarse hoy, de nuevo, a la cultura erudita y acadèmica. (Darìo Fo, programa de mano)

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Marìa de los Àngeles Sanz

Darìo Fo juega con el nuevo testamento hasta hoy, cambia personajes y tiempos para hablar del suyo y hacernos pensar en quienes eran los que dieron forma a un relato que miente a favor de sus intereses. Como dìrìa Borges, los hechos fueron reales sòlo cambian algunos tiempos y acontecimientos: “La historia era increìble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. (…) Verdadero tambièn el ultraje que habìa padecido, sòlo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.” (Borges, 79) Juega porque el teatro es juego, un juego donde podemos reflexionar y reìrnos de nosotros mismos, para seguir reflexionando sobre lo que pensamos y lo que sentimos. La puesta con la adaptaciòn y direcciòn de Roberto Monzo hace una lectura inteligente del texto de Fo para ayudarnos en el intercambio con el espectador la posibilidad de desestructurar los relatos que nos constituyen y poner a cada quien en su lugar, a travès de la sensibilidad ante la injusticia de la muerte de la dignidad y la vida, del horror sobre los inocentes, sin olvidarse que para llegar con màs fuerza, para calar màs hondo como un puñal en las costillas se necesita del humor.

En una tercera etapa de su teatro es que Darìo Fo, en los años setenta, escribe “Misterio Bufo”, y “Muerte accidental de un anarquista” con el contexto de una Italia convulsionada como nunca luego de la Segunda Guerra Mundial. Necesidad de un teatro que se preguntara por lo que parecia inamovible, por aquello que habìa que mirar y leer nuevamente desde una perspectiva diferente.

La adaptaciòn de Roberto Monzo respeta el espìritu irreverente del texto soporte, y nos ofrece en su estructura a cuadros una crìtica sobre la sociedad que el dramaturgo italiano pone en abismo desde el momento inicial de un relato que nos abarca y constituye: La Biblia. El grupo de actores y actrices, a la altura del texto nos invita a reflexionar sobre sus pasajes màs conocidos pero desde un lugar equidistante para tener de aquel verbo primario una interpretaciòn diferente, posible desde la mirada humana, muy humana. Jesùs y la Trinidad, Dios y sus criaturas, el reclamo doliente de una madre que se atreve a mirar hacia los ojos de la deidad a contradecir la significaciòn de un genocidio; cuàntos desde entonces, cuàntas vìctimas propiciatorias, cuàntos inocentes estigmatizados, y la muerte vista como acontecimiento azaroso.

000196375 CeremoniaLas actuaciones tienen el trabajo corporal como caracterìstica de un gènero que se apoya en las tècnicas de los actores populares y su manejo del cuerpo. Este se precipita hacia la tierra, o se eleva hacia el cielo, pero siempre en movimientos que contienen el desequilibrio necesario para dar cuenta de la fragilidad humana. La proxemia ìntima e intensa entre los cuerpos, o el llevar adelante otros personajes en un semi diàlogo en los monòlogos, recrea la poètica de los narradores de pueblo en pueblo, que llevan una verdad tamizada por el relato, con una versiòn diferente de los hechos. Los personajes de Fo, se apoyan en el cuento bìblico pero estàn atravesados por la picaresca, y entonces aparecen con sus miserias y sus vicios, alejados de la sacralidad, y la solemnidad.

Los cuadros se suceden, con el hilo conductor del grupo de juglares que nos van anticipando y en una tensiòn creciente, mostrando las contradicciones entre el poder y la divinidad. El vestuario nos ancla temporalmente y espacialmente, y su realizador elige los colores necesarios para destacar la impronta de cada situaciòn; donde predominan los colores arena para los personajes bajos en contraposiciòn a los que tienen poder como el blanco del jefe del papado, Bonifacio. La escenografìa cumple dos funciones: ser simbòlica en su presencia ecleciàstica, sus vitrauxs, sus lienzos blancos, pero a la vez permitir desde allì, desde lo simbòlico del relato, entrar y salir a los personajes, como salidos del fondo mismo del texto sagrado.

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Una puesta dinàmica, con un ritmo que no cesa y que nos permite seguir sin desmayos el curso de los acontecimientos, con una direcciòn que construye una muy buena perfomance del grupo de actores, que se destacan en lo grupal y tambièn en la centralidad de cada cuadro, para deleite de los espectadores, que agradecen con un nutrido aplauso, la intensidad del tiempo transcurrido.

 

Bibliografìa:
Borges, Jorge Luis, 2010. El Aleph. Buenos Aires: Editorial Emecè.

Ficha tècnica: Ceremonia Bufa de Darìo Fo, adaptaciòn de Roberto Monzo. Elenco: Tomàs Almandos, Rodrigo Audisio, Facundo Buggiani, Milton de la Canal, Constanza Canònico, Agustìn Clusellas, Julieta Correa Saffi, Camila Fuster, Bruno Iacobaccio, Rosario Ramos Isola, Catriel Labat, Ignacio Milazzo, Francisco Ramìrez, Miguel Àngel Villar. Fotografìa y difusiòn: Marcela Russarabian. Escenografia, Iluminaciòn y utilerìa: Kenneth Orellana Gallardo. Vestuario: Ariel Nesterczuk. Mùsica: Ignacio Milazzo. Producciòn: Julieta Correa Saffi, Bruno Leandro Iacobaccio. Direcciòn: Roberto Monzo. Co- direcciòn: Nicolàs Carbò, Juliàn Novoa. Prensa y comunicaciòn: Silvina Pizarro. Andamio 90.

El casamiento de Wiltod Gombrowicz

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El casamiento de Wiltod Gombrowicz

No /como puedo hablarle, si / Ella no es. / Ella fue /¡Oh, que porquerìa! / Tenìa yo un padre digno y una madre /Y tambièn una novia tenìa, pero ahora / El padre en una torre extraña, la madre dudosa / Y la novia ahogada en una ramera. / ¡Taponada y asesinada por la ramera y por siempre encarcelada en ramera! / ¡Oh porquerìa! ¡Es una canallada! ¡Una bajeza! pero lo mejor del caso / Es que me da lo mismo…Òyeme / Con què facilidad digo: me da lo mismo. (Gombrowicz, Enrique, 40)

Marìa de los Àngeles Sanz

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En el espacio El Extranjero, se presenta en su segunda temporada la pieza del autor polaco Gombrowicz, El casamiento, bajo la talentosa direcciòn de Cintia Miraglia, y la excelente performance del grupo de actores que llevan adelante una textualidad dramàtica compleja con un ritmo sin fisuras, que nos introduce en la narraciòn apelando al espectador a partir del sujeto de la acciòn, el confundido Enrique, un multifacètico y expresivo Mariano Bassi, que tras la desgracia de la guerra, vuelve o cree volver a un territorio donde el pasado y el presente se amalgaman en un delirio febril, donde los horrores se suceden; consecuencias lògicas de un orden desvastado por la contienda, lugar de valores maltrechos, junto con el amor y el deseo, que se convierten en una acciòn sin piedad.

Con el àcido humor caracterìstico del dramaturgo y novelista, en una farsa descarnada, los personajes van llevando adelante el relato del personaje que narra, y nos va envolviendo en una espiral donde lo atemporal se ve atravesado por el acontecimiento: la guerra. ¿Cuàl la primera, la pròxima de la que huye el autor, que se ve exiliado en la Argentina casi sin proponèrselo? de todas. Dicen que lo primero que muere en una guerra es la verdad; si es cierto, pero lo que seguramente no sobrevive mientras dura, es la condiciòn humana, aunque nunca sepamos muy bien como definirla.

La lectura que hace Cintia Miraglia del texto soporte, nos lleva a ese territorio, donde la humanidad està puesta en crisis, y desde donde nos reìmos de nuestra soberbia inùtil, y de la nula capacidad de empatìa. Què cercano se nos parece ese padre y esa madre tan desorientados ante el regreso del hijo, a ese Dios y su madre, el polaco es un pueblo catòlico practicante, que aparece ausente, abandonando a sus hijos en el medio del horror y la tragedia, y que cuando vuelven, no comprende del todo que se le reclama.

Todo en la puesta funciona para dar cuenta de la historia, y descomplejizar la escritura; cada elemento guarda un sentido, y la creatividad del vestuario, y el ordenamiento del espacio escènico deja lugar a los desplazamientos coreogràficos, y a las entradas y salidas de los personajes, sus cambios de roles, y los momentos donde el monòlogo se hace presente y sugiere que tal vez nada sea real sino todo producto de una cabeza desmembrada, aturdida por las bombas, que sueña con su vida anterior, y profetiza como serà su retorno.

Un pàrrafo aparte merece tambièn la mùsica en vivo, original para la puesta, y la maravillosa voz de la novia / cantante, Marìa Colloca. La iluminaciòn recorta y sugiere y finalmente cierra el cuadro esperpèntico que nos ofrecìa la escena. Una versiòn de la obra de Gombrowicz para verla y disfrutarla desde el sentido agudo de sus palabras, y desde la percepciòn de todos nuestros sentidos que se ven llamados a seguir el recorrido de una intesidad que no da tregua al espectador.

Bibliografìa:
Gombrowicz, Wiltod, 2010. El casamiento. Traducciòn de Alejandro Rùssovich y Wiltod Gombrowicz. Buenos Aires: El cuenco de plata / Extraterritorial. Ediciòn Homenaje.

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Ficha tècnica: El casamiento de Wiltod Gombrowicz. Elenco: Mariano Bassi (Enrique), Hugo Dezilio (Padre), Mònica Driollet (Madre), Marìa Colloca (Marìa – cantante), Fabiàn Carrasco (Borracho, canciller, acordeonista), Vìctor Salvatore (Pepe, guitarrista), Luciano Nobati (Dignatario, violinista) Escenografìa: Josè Escobar. Iluminaciòn: Cristian Domini. Vestuario: Cintia Miraglia. Mùsica original: Daniel Quintàs. Supervisiòn artìstica: Gabriel Guz. Diseño gràfico: Clara Frìas. Produccciòn: Natalia Gauna. Prensa: Silvina Pizarro. Asistente de direcciòn: Francisco Barcelò. Direcciòn: Cintia Miraglia. Teatro El Extranjero.

No quiero morir desnudo de Jorge Onofrì y Cèsar Brie en el 10 Ciclo de Teatro de tìteres y objetos

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10 Ciclo de Teatro de Tìteres y Objetos para niñes, adolescentes y adultes
No quiero morir desnudo

Yo busco en el arte un conocimiento de mí mismo, en realidad extraigo de mi conocimiento que aparece poetizado, se materializa en la escena. Ahí aparezco yo, eso es lo magnífico, la actividad artística es la fuente de sabiduría más importante que yo encontré. (Jorge Onofri, para Sebastiàn Busader)

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Marìa de los Àngeles Sanz

Un àmbito blanco, un hospital, un geriàtrico, camas y luego cunas, por aquello de que los viejos finalmente vuelven a convertirse en niños, indefensos y dependientes, como los tìteres de sus manipuladores, los enfermeros – titiriteros, que le pondràn voz y movimiento a los cuerpos inertes de sus criaturas. Una obra interesante y cruel, que pone en acto una realidad que nos rodea y que nos espera con el correr de los años: el desamparo en el que se encuentran los viejos. Soledad y memoria, recuerdos y tristeza, una vida que fue y que no encuentra un horizonte hacia donde dirigirse. Las consecuencias de nuestros actos en el afecto recibido o negado por nuestros hijos, nuestra familia directa, las amistades que perduran y una obsesiòn: el sexo, como si fuera la posibilidad ùnica de seguir sintièndonos vivos, en la consumaciòn de un deseo que la vejez no agota. Los muñecos tienen un excelente diseño y un manejo tècnico de una prolijidad pensada, donde cada movimiento ha requerido un estudiado ensayo previo. Dice Onofrì en una entrevista:

No hago una obra de títeres, sino que recorro mi lado interior para encontrar la mejor forma de decir lo que siento, y no me sale en dos meses. Sí he trabajado con directores con los que hemos montado obras en 35 días. Lo hicimos en Nueva York, también en Estocolmo con la “Sonata de espectros”, una obra sensacional. (Jorge Onofrì, para Sebastiàn Busader)

Dominaciòn del espacio , el terrestre y el aèreo, es el vuelo soñado de la huida hacia la libertad, que darà màs tarde o màs temprano, el abandono de los cuerpos. En la direcciòn y la temàtica se puede seguir la mirada y el pensamiento de Cèsar Brie quien junto a Jorge Onofri llevan adelante el texto soporte de la puesta, que presenta para un pùblico adulto en esta oportunidad, Atacados…por el arte, la compañia de tìteres para niños ( para un pùblico infantil, sus dos obras màs conocidas son: El niño y la estrella, Podès silbar, La niña invisible) y adultos, creada por Onofri en 1998, que desde Cipoletti, Rio Negro, trajeron para el Ciclo un trabajo tan bueno en su desarrollo como duro en su sentido.

La pieza recibiò recientemente el Premio Nacional Javier Villafañe, como mejor obra dramàtica, mejor direcciòn, mejor producciòn para adultos, mejor actuaciòn titiritera, para Dardo Sànchez. No quiero morir desnudo, es una metàfora del inicio y el final de nuestras vidas, donde desnudos llegamos y tambièn nos vamos de ellas, pero en realidad lo que los personajes no quieren es la desnudez de un alma que ha resistido sola hasta el final, y en el ùltimo instante requiere la presencia de un otro que le ayude a pasar de un trànsito a otro. Cuatro historias, dos mujeres y dos hombres, cada uno con una problemàtica diferente, donde el espectador puede encontrar empatìa, o la referencia de alguien que tambièn conforme su propia historia. La pieza podrà verse hasta el 24 de febrero, dentro del marco del ciclo.

Hemeroteca:
Busader, Sebastiàn, 2006. “Jorge Onofri: Despuès de la maduraciòn, la creaciòn y el estreno” para Rio Negro, Cultura Show, 20 de agosto.
Pèrez Castillo, Edgardo, 2007. “La magia detràs del teatrillo” en Rosario 12 en Pàgina 12, Julio 13.

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Ficha tècnica: No quiero morir desnudo de Jorge Onofri, y Cèsar Brie. Compañìa: Atacados…por el arte: Liliana Godoy, Jorge Onofri, Dardo Sànchez, Silvina Vega. Iluminaciòn: Humberto Reynoso. Direcciòn: Cèsar Brie. Sala Raùl Gonzàlez Tuñon. Centro Cultural de la Cooperaciòn.

Vida de Javier Aranda en TABA Timbre 4

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Vida de Javier Aranda

 

Toda una vida pasarìa contigo…
Cuando la magia brilla en su esplendor

Marìa de los Àngeles Sanz

Como describir un trabajo excelente sin caer en los comunes adjetivos que produce la admiraciòn, porque el trabajo de Javier Aranda, produce eso desde el segundo que sus manos se transforman en los personajes que el demiurgo en que se convierte. nos quiere traer en forma de una historia, con mucho de autobiografìa, a la mirada y a todos los sentidos. Desde un espacio recortado por una pequeña làmpara de colores, el narrador, sentado sencillamente en una pequeña silla nos introduce en la memoria de la infancia, para comenzar el relato desde allì, desde la vida misma; y nos cuenta como desde la canasta de costura de su madre, prohibida por peligrosa, sus filos y objetos encierran elementos transformadores; èl niño que fue iba produciendo historias, que el hombre pasa a relatarnos con sus manos. La infancia, la adolescencia, el amor, la vida nuevamente, la infancia, la adolescencia, la madurez, la soledad y la ausencia, son el contenido y el continente del relato, que se sucede y se transforma con pequeños elementos que desde la magia de su trabajo nos hacen ver y sentir con la misma intensidad, como si fueran reales.

La mùsica que acompaña, la luz que secuestra los momentos y los exalta, y la voz que sin palabras casi, nos transporta a los mismos sentimientos que componen la existencia de todos y cada uno de los espectadores que con los ojos abiertos del asombro, como niños nuevamente, somos testigos privilegiados de la magia en estado puro. De riguroso negro en su vestuario, el titiritero maneja sus marionetas creadas desde la habilidad transformadora de movimientos que parecen sencillos, pero que se intuyen llevan una dura tarea de ensayos rigurosos. Precisiòn en el manejo de sus criaturas, tan humanas, y en la manera fluida de un diàlogo con ellas, a partir de las miradas y las palabras còmplices que no escuchamos pero intuimos. Pocos elementos: telas, pequeñas pelucas, narices de clown, y el globo, elemento fundamental, porque es como el soplo divino quien confiere a lo creado, la vida.

2 vida Ph Ana Jimenez

Aranda da a travès de esa pieza de cotillòn, la energìa que suponemos se necesita para respirar en este mundo de lo concreto, y nos arranca, en el lapso de un tiempo suspendido, la risa, la emociòn, y una làgrima que no se resiste a rodar por nuestra mejilla. La pieza fue estrenada en su Zaragoza natal en el año 2017, su anterior trabajo se llamò Parias y se presentò en 2014 en Barcelona. La pieza puesta en el Festival viene antecedida de varios premios: en el XVI circuito de la Red de Teatros alternativos, en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca y ganò el premio al mejo espectàculo de pequeño formato en Feten, en 2018. Vida es una pieza de perfecta relojerìa, que nos deja capturados desde el primer momento y como un cometa que atraviesa el espacio escènico, nos acompaña una vez fuera de la sala de teatro.

Ficha tècnica: Vida Compañìa Javier Aranda (Aragòn) Creaciòn y manipulaciòn: Javier Aranda. Asesorìa de direcciòn: Alfonso Pablo y Pedro Rebollo. Costura: Pilar Gracia. Diseño gràfico: Vel Ortego.

Calma! Guillem Albà en TABA Timbre 4

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Calma! de Guillem Albà

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Teatro Clown

Marìa de los Àngeles Sanz

Calma nos pide desde su cuerpo y su gestualidad el personaje que construye desde la tècnica clownesca Guillem Albà en su performance. Calma en un mundo donde la alienaciòn no es sòlo la repeticiòn mecanizada de los gestos sino la velocidad del tiempo donde todo debe ser, time speed. Con mucho humor, donde cada una de las secuencias pueden ser identificadas por un espectador que ràpidamente empatiza con èl, que con destreza y talento construye para todos un universo desde donde nos interpela a vivir conectados con los tiempos de la naturaleza: el agua, el mar, y sus ritmos, sus mareas, sus idas y venidas, en un alejamiento de la prisa humana que quiere todo al instante sin paciencia posible.

Como en la vieja canciòn: No se lo quiero, pero lo quiero ya. Sonidos que pasan de lo irritable, la llamada interminable del celular, de los muchos que nos rodean, y que en una metàfora perfecta aparece ante nuestros ojos, cuando los acordes del instrumento que ejecuta, con su sonido placentero, y que se ve interrumpido por la tecnologìa convertida en un aparto tirano, que nos exige atenciòn permanente; a los sonidos tranquilizadores de la naturaleza, y a la posibilidad de conectarnos con ella: nadar, pescar, o simplemente observar como nos desplazamos por un espacio donde lo temporal coincide sin presiòn.

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Dos telas blancas, serviràn de fondo donde la iluminaciòn, le permitirà la fantasìa de llevarnos a un mundo otro, olvidado y necesario. Previamente en el juego con una marioneta, su alter ego, està vestida igual que èl, que maneja con eficacia, a quien en un gesto de violencia controlada, le va extrayendo de la cabeza todos los elementos que nos inundan desde afuera; elementos, objetos que nos limitan y nos impiden pensar en libertad: coches, diarios, celulares. Luz y sombra, tècnicas de clown, juego con tìteres de varilla o marionetas, y un intercambio con el espectador altamente productivo, que disfruta del momento de la enunciaciòn, de lo expuesto en escena y que termina aplaudiendo de pie una vez finalizado el trabajo.

Humor, belleza estètica, crìtica àcida a la sociedad de consumo y sus mandatos inhumanos, y la posibilidad de volver, de retornar a nosotros mismos, y a relacionarnos sin intermediarios, cara a cara, para jugar, jugar, para poder entender que hacemos en este mundo. Guillem Albà es un artista catalàn, que junto a un numeroso equipo logra enternecer y comprometer al pùblico con el espectàculo, que contiene la virtud de acercarnos emociòn y reflexiòn en el acontecimiento de un acto teatral.

Ficha tècnica: Calma! de Guillem Albà, Marc Angelet, Andreu Martìnez, Alicia Serrat. Intèrprete: Guillem Albà. Movimiento: Ariadna Peya. Vestuario: Irene Nenè Fernàndez. Diseño de luces: Ganecha Gil, Oriol Ibañez. Diseño sonoro, y musical: Pep Pascual. Asistencia de producciòn: Xavier Arbonès, Clara Gimènez. Management: Blai Rodrìguez. Community Manager: Anna Tisora. Producciòn tècnica: Ganacha Gil, Orio Ibañez. Direcciòn de producciòn: Blai Rodrìguez. Coreografìa: Ariadna Peya. Direcciòn: Guillem Albà. Regie: Blai Rodrìguez. Duraciòn: 75 minutos.

Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin

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Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin

Si yo encontrara un alma como la mìa…
Un alma que sin decir nada,
me lo dijera todo con la mirada…

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Marìa de los Àngeles Sanz

Hasta el martes, un compromiso de trabajo, y una promesa de un tiempo diferente, de una felicidad difìcil, buscada entre los recovecos del pasado y un presente de ausencia. Azucena los martes se dirige a la casa de Mario, un Mauricio Minetti, que lleva adelante su personaje con los tonos necesarios para que los diàlogos con Karina Antonelli, en el cuerpo de la mujer de la limpieza tengan la verosimilitud que nos lleva a sentir y participar en silencio de su historia de amor.

Porque esta historia intimista, pequeña, con mucho del vintage de la mùsica de los setenta y ochenta: Leonardo Favio, Sandro, Rafael, Rafaela Carrà, los boleros convertidos en baladas que contaban pequeños relatos sentimentales, nos llega desde la ternura de lo azarosa del encuentro entre dos soledades, distintas, pero iguales en la necesidad de encontrar un alma gemela. Pero ademàs de la historia particular de sus vidas, la obra a travès de ella, nos habla de la soledad y la necesidad de un orden en la vida, a partir de encontrarle a los dìas un sentido.

000195264 hasta el martes

Para Mario la llegada de Azucena, le da las coordenadas de su horizonte sin brùjula. Viudo, con un hijo lejos, refugiado en el trabajo y en los amigos, la rutina que lo mantiene vivo muestra su desangelada presencia, cuando la posibilidad de una promesa se hace presente, por màs complicada que sea su realizaciòn.

El espacio muestra al comienzo como una metàfora el desorden de sus dìas a partir de la desordenada y desprolija apariencia de su casa. La escenografìa de Emiliano Pandelo, es productiva y funcional a la historia. El baño a fondo, la cocina a la derecha, y la sala donde los personajes entraran y saldràn a la extraescena, para traernos fragmentos de esa vida, fuera de las paredes de la casa. Los dìas iràn poco a poco sucedièndose, como el crecimiento de ese sentimiento inesperado, cambiando el paisaje hasta convertir el espacio en un lugar acogedor; cuya alma vibra los martes cuando Azucena se hace presente. Porque su personaje no sòlo ordena, limpia y compone el lugar, sino que sin darse cuenta, construye un puente entre ambos, un espacio otro donde soñar y ser feliz. Las luces marcan la cronologìa del relato, y cierran con un apagòn una historia de final abierto, que sugiere pero no determina la culminaciòn de las acciones.

Una pieza cargada de ternura, que nos envuelve en el lento vaivèn de los acontecimientos, con una muy buena performance del actor y de la actriz que encarnan las palabras y las acciones de los personajes, disfrutable en todo momento.

Ficha tècnica: Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin. Elenco: Karina Antonelli y Mauricio Manetti. Escenografìa: Emiliano Pandelo. Mùsica adicional y asesorìa de sonido: Nico Diab. Diseño de vestuario: Luciana Montelcone. Imagen y fotografìa: Lina Etchesuri. Diseño de luces: Lucas Orchessi. Diseño gràfico: Armando Abramovich. Asistencia de direcciòn y producciòn: Felicitas Oliden. Asistencia en funciones: Rocìo Galìndez. Direcciòn: Verònica Mc Loughlin. Teatro Vera Vera.

Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin

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Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin

Si yo encontrara un alma como la mìa…
Un alma que sin decir nada,
me lo dijera todo con la mirada…

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Marìa de los Àngeles Sanz

Hasta el martes, un compromiso de trabajo, y una promesa de un tiempo diferente, de una felicidad difìcil, buscada entre los recovecos del pasado y un presente de ausencia. Azucena los martes se dirige a la casa de Mario, un Mauricio Minetti, que lleva adelante su personaje con los tonos necesarios para que los diàlogos con Karina Antonelli, en el cuerpo de la mujer de la limpieza tengan la verosimilitud que nos lleva a sentir y participar en silencio de su historia de amor. Porque esta historia intimista, pequeña, con mucho del vintage de la mùsica de los setenta y ochenta: Leonardo Favio, Sandro, Rafael, Rafaela Carrà, los boleros convertidos en baladas que contaban pequeños relatos sentimentales, nos llega desde la ternura de lo azarosa del encuentro entre dos soledades, distintas, pero iguales en la necesidad de encontrar un alma gemela. Pero ademàs de la historia particular de sus vidas, la obra a travès de ella, nos habla de la soledad y la necesidad de un orden en la vida, a partir de encontrarle a los dìas un sentido.

Para Mario la llegada de Azucena, le da las coordenadas de su horizonte sin brùjula. Viudo, con un hijo lejos, refugiado en el trabajo y en los amigos, la rutina que lo mantiene vivo muestra su desangelada presencia, cuando la posibilidad de una promesa se hace presente, por màs complicada que sea su realizaciòn.

000195264 hasta el martes

El espacio muestra al comienzo como una metàfora el desorden de sus dìas a partir de la desordenada y desprolija apariencia de su casa. La escenografìa de Emiliano Pandelo, es productiva y funcional a la historia. El baño a fondo, la cocina a la derecha, y la sala donde los personajes entraran y saldràn a la extraescena, para traernos fragmentos de esa vida, fuera de las paredes de la casa. Los dìas iràn poco a poco sucedièndose, como el crecimiento de ese sentimiento inesperado, cambiando el paisaje hasta convertir el espacio en un lugar acogedor; cuya alma vibra los martes cuando Azucena se hace presente.

Porque su personaje no sòlo ordena, limpia y compone el lugar, sino que sin darse cuenta, construye un puente entre ambos, un espacio otro donde soñar y ser feliz. Las luces marcan la cronologìa del relato, y cierran con un apagòn una historia de final abierto, que sugiere pero no determina la culminaciòn de las acciones.

Una pieza cargada de ternura, que nos envuelve en el lento vaivèn de los acontecimientos, con una muy buena performance del actor y de la actriz que encarnan las palabras y las acciones de los personajes, disfrutable en todo momento.

Ficha tècnica: Hasta el martes de Verònica Mc Loughlin. Elenco: Karina Antonelli y Mauricio Manetti. Escenografìa: Emiliano Pandelo. Mùsica adicional y asesorìa de sonido: Nico Diab. Diseño de vestuario: Luciana Montelcone. Imagen y fotografìa: Lina Etchesuri. Diseño de luces: Lucas Orchessi. Diseño gràfico: Armando Abramovich. Asistencia de direcciòn y producciòn: Felicitas Oliden. Asistencia en funciones: Rocìo Galìndez. Direcciòn: Verònica Mc Loughlin. Teatro Vera Vera.

TABA en TIMBRE 4

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Temporada Alta en Timbre 4
Del 7 al 17 de febrero
Festival TABA
Con la fuerza del teatro, para todos.

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Marìa de los Àngeles Sanz

Boedo, un verano caliente por màs de un motivo, un año eleccionario y que tiene al paìs entre las promesas de un gobierno otro, y el desastre econòmico en el que el campo cultural tambièn està sumergido; ante ese panorama poco alentador, un grupo de jòvenes en el espacio de Timbre 4, dirigidos por Claudio Tolcachir, tienen la osadìa una vez màs de dar comienzo al Festival Internacional Temporada Alta, en sus dos salas: Mèxico y Boedo. En su sèptima ediciòn, sus salas albergaràn a dramaturgos, actores, directores y a un nùmero nutrido de espectadores que todos los años festejan el evento, y esperan encontrarse con lo mejor del teatro de estas y otras latitudes. En esta oportunidad se veràn piezas de España, Uruguay, Chile, Colombia, Perù, una coproducciòn entre Suiza, Alemania, Finlandia y Argentina. Obras con temàticas diferentes que nos involucran en una historia comùn que excede los lìmites de las fronteras fìsicas, abarcando la humanidad toda. Ponencias y mesas de conversaciòn se entrelazan con las puestas en escena, un momento de bùsqueda y de reflexiòn sobre el teatro, que nos permite la propuesta de Timbre 4 una vez màs, un año màs con todo el esfuerzo y la dedicaciòn que eso implica.

 

000195220 tierra baja

 

La pieza que inicia el ciclo fue Tierra baja de Àngel Guimerà, con adaptaciòn de LLuis Homar y Pau Mirò; un unipersonal que desde el cuerpo del actor L. Homar, recrea una historia de cuatro personajes que el asume y nos relata los sucedidos en un lugar de Cataluña en otros tiempos, donde la lectura de la opresiòn amo / esclavo, da paso en una lectura contemporànea a la perspectiva de gènero. La mujer objeto entre ambos, entre el dominador Sebastiàn dueño de todo y el dominado, el pastor tiene en el medio de esa disputa el cuerpo sin voz ni destino propio de la mujer, objeto de deseo de ambos. Poseer, ser dueño de todo o de algo marca la diferencia entre uno y otro y la mujer es el premio y el castigo a la codicia y la indigencia disfrazadas de amor. En una escena dividida en dos por una gran tela blanca, la escena y la extraescena, dejan operar los movimientos de los personajes en ese cuerpo ùnico. La sala guarda una puerta hacia el interior, un perchero donde algunos elementos, como el vestido de novia, serviràn para caracterizar a cada uno de los actantes en esa disputa, una mesa y dos sillas, y un pequeño mueble con espejo. El exterior estarà sembrado de hojas secas, doradas, en gran cantidad, que ingresaràn a la sala cuando el pastor que viene de afuera, del otro lado, se haga presente en escena. Una muy buena performance del actor catalàn nos hace seguir con expectaciòn el recorrido de un relato, que va y vuelve del presente al pasado y viceversa, hasta el momento crucial de un final que le debe mucho al melodrama tradicional. Una puesta vital en ese cuerpo ùnico, que juega con los gestos y la voz para hacernos el juego infinito de la representaciòn.

000195222 Tierra baja

Desde el Uruguay llega Cheta de dramaturgia y direcciòn de Florencia Caballero Bianchi, y con un grupo de jòvenes y talentosos actores que llevan adelante una temàtica fuerte donde tambièn las diferencias de clase y el gènero se mezclan y se asimilan en la historia que nos refiere a los desaciertos y las crisis de un terrritorio localizado, Uruguay, pero que nos abarca como latinoamericanos.

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Un espacio despojado, circundando por grandes cubos que seràn luego funcionales a la historia, el 2001 se recrea en los diàlogos, en los apartes y en el fondo de una pantalla que luego nos va acercando en las figuras de los sucesivos presidentes a nuestro presente inmediato. La familia, el amor, el deseo de ser otro, la violencia, el delito y la càrcel, el sexo en los adolescentes, y sus consecuencias, el aborto y las diferencias de clase que son el lìmite a la hora de esconder lo sucedido; todo se ve implosionado por un exterior polìtico – econòmico que ciclicamente se reitera; en ese vaivèn de locura los personajes resuelven como pueden el dolor y la angustia de no ser y verse arrastrados por los acontecimientos, en esa juventud atravesada por una espiral de tornado, donde su centro es la pobreza.

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Una pieza caliente, en no sòlo la reconstrucciòn de un pasado angustiante, sino en la mirada aterrada sobre la repeticiòn de lo mismo en los ojos de los espectadores. Porque ese 2001 y el desguace de los paìses, de los nuestros, no es sòlo un recuerdo, sino un presente que se viene sobre todos, como un tsunami imparable. Muy buenas actuaciones, que sostienen el ritmo que la pieza requiere: el picadito en escena, el baile, la mùsica y la bùsqueda de cantar en la voz del imperio, la que abre la escena, cuando todavìa el pùblico no habìa terminado de ubicarse en la platea. La cumbia como la mùsica de lo propio, de lo autèntico, y en el medio, la cheta, la representante de una clase media que se disuelve en el aire, en esos años y estos, donde los signos son exteriores, el uniforme de colegio, e internos, los que su idiosincracia le permite, la posibilidad de elegir.

Fichas tècnicas:
Tierra baja de Àngel Guimerà. Adaptaciòn: Lluis Homar y Pau Mirò. Intèrprete: Lluis Homar. Cantantes: Silvia Pèrez Cruz. Composiciòn: Silvia Pèrez Cruz.
Cheta Dramaturgia y direcciòn: Florencia Caballero Bianchi. Elenco: Alejandra Artigalàs, Matilde Nogueira, Jonathan Parada, Bruno Travieso. Vestuario: Cecilia Bello. Escenografìa e Iluminaciòn: Ximena Sacra. Video y Sonido: Francesca Crossa. Fotografìa: Gonzalo Nogueira. Diseño gràfico: Marcela De Pena. Asistente de direcciòn: Gabriela Pèrez. Producciòn: Lucìa Etcheverry.