Archivos Mensuales: abril 2019

Chorus Line

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Chorus line.

Con el brillo de una gran realización

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Susana Llahí

chumbitoplus@yahoo.com.ar

Chorus line, el excelente musical creado, dirigido y coreografiado por Michael Bennett tuvo su presentación en Broadway en 1975 y significó un extraordinario éxito de público y de crítica durante quince años ininterrumpidos. Hubo una primera versión porteña en 1980, con producción de Alejandro Romay y en esta temporada viene de la mano del popular coreógrafo y director Ricky Pashkus.

 La pieza pone en escena la dura experiencia del artista que debe probar a los que lo examinan y a si mismo,  que es capaz de superar y de aprobar el riguroso casting para acceder al escenario, único espacio al que desea llegar. Curiosamente, la “línea del coro” o ensamble que según el director debe ser armónica, uniforme, donde nadie debe desentonar del conjunto, donde se debe mostrar un perfecto trabajo de equipo, sin embargo,  en la selección es absolutamente personal.

Los bailarines se saben solos en el momento de la prueba, son individualidades, cada uno quiere y debe superar al otro para permanecer. Y el director acentúa esa individualidad en el momento en que desea conocer cómo sienten, cómo aman, qué es lo que los asusta, a qué aspiran. Y así de esa invitación al “hablame de vos”, va surgiendo la personalidad de cada uno, con la inocencia, la audacia, la rebeldía, la agresividad que los define. La iluminación a cargo de Marcelo Cuervo focaliza y acentúa la soledad del concursante.

La escenografía, sólo el gran espejo, es más que suficiente para multiplicar a los integrantes como metáfora del mundo del arte donde el egocentrismo se transforma en una necesidad. Una puesta muy bella donde juega un papel muy importante la orquesta dirigida por Gaspar Scabuzzo. Con actuaciones destacables como es el caso de Martín Ruiz, Gustavo Wons, Laura Conforte, Mariu Fernández, Sofía Pachano y en general, un elenco que como lo pedía Zach en la ficción, tuvo una actuación preciosista. El cuadro final, un lujo para los ojos del espectador.

 

Chorus line de Michael Bennett en Metropolitan Sura. Corrientes 1343. Elenco por orden alfabético: Jessica Abouchain. Mariana Barcia. Evelyn Basile. Menelik Cambiaso. Laura Conforte. Juan Martín Delgado. Nicolás Di Pace. Mariú Fernández. Augusto Fraga. Clara Lanzani. Emi Obern. Sofía Pachano. Matías Prieto Peccia. Martín Ruiz. Gustavo Wons. Ezequiel Carrone. Martina Loyato. Nicolás Repetto. Dirección: Ricky Pashkus.

 

 

 

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Convocatoria

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Convocatoria a conferencia de prensa del sector teatral independiente para denunciar la situación límite que está atravesando la actividad

ARTEI, organización que nuclea a 100 salas de teatro independiente de CABA, convoca a una conferencia de prensa, el próximo viernes 3 de mayoa las 15 h en TIMBRe4 (México 3554) para dar a conocer un documento donde se expondrá la cantidad de circunstancias que, en su conjunto, afectan de forma simultánea el desenvolvimiento de la actividad y los principales motivos por los que se llega a esta situación límite.

Además de dar a conocer el documento, se denunciará las políticas de Estado que ponen en riesgo todo el aporte que el sector realiza al desarrollo económico, social y comunitario y a la cultura independiente de la ciudad.

Se expresará la necesidad de poner un freno y hacer llegar el reclamo a las autoridades gubernamentales que tienen el deber de sostener políticas culturales que fomenten, protejan y mantengan la relevancia que tiene el sector teatral independiente como patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires y el país en su conjunto.

Por acreditación de medios y notas, enviar mail: cambremarisol@gmail.com

-Se agradece difusión de la presente información-

Los Imprenteros de Lorena Vega y hnos.

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Imprenteros de Lorena Vega y Hnos

 

El retrato de una familia atravesada no solo por el oficio sino por las vicisitudes de un paìs, de un tipo de clase y la idiosincrasia que de eso resulta. Un espejo para todxs de una marca de època que està cambiando pero que encuentra resistencias. (Lorena Vega, programa de mano)

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Teatro documental, biodrama, una constataciòn de que las historias, todas, tienen fuerza escènica, porque los personajes que aparecen con sus sueños, pèrdidas y deseos, son seres comunes, con historias con h en minùscula pero estàn siempre atravesados por los vaivenes de la sociedad en la que viven y los transforma. Hechos incomprobables, cuyos documentos forman parte tambièn de un legado privado, compartido entre pocos, los afectados de una u otra manera y que recuerdan de manera personal las mismas acciones. Porque la memoria tiene esos vericuetos que se entrelazan en las sensaciones propias, y no son la memoria de todos, sino un espejo roto donde los pedazos de cada uno, tal vez armen el todo.

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En el marco de Proyecto Familia del Centro Cultural Rojas, Lorena Vega y sus hermanos, producen bajo la mirada de la actriz y directora, una performance donde un acontecimiento, la pèrdida del taller del padre, los lleva a recuperar momentos, situaciones, palabras que sòlo pueden ser nuevamente dichas por aquellos que recogen el guante, ayudados por la tecnologìa: la filmaciòn de un video, entrevistas, las fotos. Y por la coreografia de un proceso, el de la impresiòn, que de un acto mecànico pasa a transformarse en el cuerpo de todos, los protagonistas y aquellos que los representan, en una danza sonora, porque si se quiere todo acto humano guarda poesìa.

La estructura pasa del monòlogo inicial de Lorena, a la participaciòn de los actores invitados a darle carnadura a los que ya no estàn, pero permanecen vivos. Todo con una dinàmica àgil, un tempo cargado de nostalgia, ternura, humor, y un reproche velado hacia alguien, el padre, que Freud mediante sabemos la impresiòn eterna que deja en el corazòn de las hijas, y de que manera diferente se relaciona con sus hijos varones. Tres hijos, tres miradas distintas de un solo recuerdo. Tres hijos màs que son los fantasmas de la historia, los saqueadores de una realidad desde el comienzo de su existencia, y que en el presente de la enunciaciòn, se convierten en lo otro, en los otros, ahora sì, en los villanos de la historia.

Que el teatro es sanador, lo sabemos, que el teatro es necesario, porque la vida misma es una escena que no acaba, tambièn, por eso, la propuesta de Lorena Vega y hnos, nos interpela a bucear en nuestro propio mundo representable, en momentos que guarda la historia ìntima de nuestra vida, lo absurdo de algunas situaciones que sentimos tràgicas y que expuestas nos develan su comicidad, su pasaje efimero aunque nos marquen para siempre.

De lo èpico de las grandes narraciones al relato en susurro de una èpica acotada, pero intensa, la que protagonizan los seres que tal vez nunca aparezcan en ninguna tirada de impresiòn, pero que van como piezas de un puzzle, conformando una identidad nuestra, de tan difìcil construcciòn desde el lugar de lo macro social, si no reparamos en el mìnimo gesto de lo cotidiano. El teatro està ahì, para recuperar, lo perdido, el tiempo que Proust buscaba en el olor y el sabor de una magdalena.

 

Ficha tècnica: Imprenteros de Lorena Vega y hnos. Elenco: Sergio Vega, Federico Vega, Lorena Vega, Julieta Brito, Juan Pablo Garaventa, Lucas Crespi, Vanesa Maja y Mariano Sayavedra. Diseño de espacio: M. Celeste Etcheverry. Vestuario: Julieta Harca. Iluminaciòn: Ricardo Sica. Diseño gràfico: Horacio Petre. Diseño web http://www.imprenteros.net: Javier Jacob. Sonido y musica original: Andrès Buchbinder. Fotografìa: Cèsar Capasso. Audiovisuales: Gonzalo Zapico, Agustìn Di Grazia, Franco Marenco y Andrès Buchbinder. Montaje en audiovisuales: Emi Castañeda. Colaboraciòn en movimiento: Margarita Molfino. Asistentes: Fabiana Brandàn y Santiago Kuster. Colaboraciòn artìstica: Damiana Poggi. Direcciòn: Lorena Vega. Centro Cultural Rojas.

La elegida de Laura Nevole y Paula Fanelli

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La elegida de Laura Nevole y Paula Fanelli

La subjetividad desde el mandato

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Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Laura Nevole y Paula Fanelli, construyen un encuentro con los recuerdos para ver la construcciòn de una subjetividad, la de Lau, que desde la fatalidad de ser la elegida, termina siendo aquello que los demàs depositaron en ella como deseo. Porque que otro te elija para determinado rol, produce en ciertos casos, una sumisiòn a la mirada ajena, cuyo efecto puede ser la catàstrofe: Dios, el padre, la mujer de la iglesia, el cura, el profesor de teatro.

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Todos ellos y cada uno depositan en el sujeto Lau una proyecciòn de sì mismos, que busca en ella su realizaciòn. Por eso, cuando en el flyer se afirma que “es una obra atravesada por la fe sobre la fe”, la tentaciòn de pensar en la fe divina que està presente en los sucedidos deja lugar a pensar en la fe que Lau deposita en la percepciòn y las palabras de los otros. Los mandatos no solamente los divinos sino los màs terrenales, van tejiendo una subjetividad en ella, hasta que logra romper con ellos y ser por fin alguien que obedece a sì misma.

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El formato, la estructura de biodrama, hace que la dinàmica sea ligera, y la excelente performance de Laura Nevole nos mantiene expectantes, en satisfecha tensiòn ante el relato, muchas veces cargado de humor, del relato de una niña que nos cuenta los caminos que recorrìò hasta convertirse en una mujer. Las temàticas se suceden: el juego, la escritura, el diàlogo con lo divino, la obesidad, el aborto, la relaciòn con el padre y la madre, las hermanas como coro, ella es la mayor, el deseo, el amor, la pèrdida, y por fin el arte como medio de sublimaciòn de un re-co-rri-do, a toda velocidad, como una meta a conseguir a partir del propio esfuerzo.

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La disposiciòn espacial, deja entre dos pequeños muebles que se convertiràn en los cajones de un museo de juguetes, que contienen los elementos de la fràgil lìnea entre lo real y la ficciòn, el espacio para los desplazamientos de la actriz, mientras que la mùsica en vivo, a fondo de escena, es parte de la ambientaciòn, necesaria para la interpretaciòn de la canciòn del grupo Pimpinela, que de alguna manera transversal le mostrarà el camino hacia la realizaciòn.

 

Biodrama, documental construido con filmaciones y fotos caseras, con una memoria selectiva, que elije y desecha los recuerdos, expulsiòn de los demonios, la religiòn como un corset del deseo de ser, un relato que necesita ser contado para encontrarse a sì mismo, sin perder la fe, gracias a Dios.

Ficha tècnica: La elegida de Laura Nevole y Paula Fanelli. Actriz: Laura Nevole. Mùsica en vivo y composiciòn musical: Gabriel Ventura Guli. Vestuario y escenografìa: Paola Delgado. Diseño de luces: Estefanìa Piorkowski. Realizaciòn de set elèctrico: Paul Pregliano. Diseño gràfico flyer: Sergio Calvo. Pr+media+CM: Muturruvìa PR. Asistente de direcciòn y producciòn: Luciana Caisutte. Madrina: Camila Mansilla. Direcciòn: Paula Fanelli. Espacio: El Callejòn.

El Enganche (Hotel por horas) de Julio Mauricio

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El enganche de Julio Mauricio

Hotel por horas

La tragedia de la vida en una comedia cotidiana

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Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Cuando Julio Mauricio escribiò El enganche en la dècada del setenta, la relaciòn de una prostituta y su cliente era todo un desafìo para el campo teatral y para la mirada de un espectador acostumbrado desde el realismo a mirarse a sì mismo a travès de las relaciones familiares. Que la encrucijada en la vida de los personajes los llevara a un posible amor verdadero, era otra transgresiòn. Hoy ya no es lo es tanto, sin embargo, el lugar de la mujer como objeto, es decir, la mujer que ante la falta de posibilidades, no tuviera otro destino que no fuera el del servicio domèstico, o el de mercantilizar su propio cuerpo, no ha perdido vigencia.

Pero el dramaturgo elige para hablarnos de esa tragedia cotidiana marcada por la sensaciòn de fracaso ante una economìa que no alcanza a satisfacer ni las necesidades del cuerpo ni de las del alma, el humor; y la direcciòn de Dai Tanoni, pasa su punto de vista por el lado lùdico que plantea el texto, y màs allà de un contexto adverso: necesidad, desamparo, persecuciòn que atraviesa al personaje de Carmen, y de la sensaciòn de no tener futuro que embarga a Diego, la pieza los muestra en una coreografìa que recorre el espacio, el de la cama y su entorno, para provocar situaciones que nos llevan a desplazar nuestra mirada hacia lo absurdo de las acciones y la risa que nos provocan.

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Las muy buenas perfomances de los actores, Rosario Ramos Isola y Alejandro Guerscovich hacen que esa mirada fluya con libertad, y que la pieza tenga una dinàmica y un ritmo intenso hasta el final, sin fisuras. Sus personajes provocan la empatìa con el pùblico, se hacen queribles desde el lugar de ese cruce impensado con los sentimientos desde lo que comenzò como una transaciòn econòmica. Una puesta intensa en su ritmo continuado, y que nos deja una sonrisa ante la promesa de un final feliz.

Ficha tècnica: El enganche. Hotel por horas de Julicio Mauricio. Elenco: Alejandro Guerscovich, Rosario Ramos Isola. Direcciòn: Dai Tanoni. Espacio: Andamio 90.

Copenhague de Michael Frayn

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Copenhague de Micheal Frayn
El destino de la humanidad, en sus manos
La voluntad pone en marcha al bien o al mal en el màs puro sentido de esas palabras, es decir, segùn una voluntad con la que alguien estè conforme y otro no, porque todo motivo debe relacionarse con el bien o con el mal. (Schopenhauer, 36)

 

Mariàngeles Sanz
sanz897@yahoo.com

Dinamarca ocupada, 1941, una Alemania triunfante que cree que se comerà al oso ruso, y que necesita porque sospecha la posibilidad cierta de que los aliados lo estèn intentando, construir un arma que sea fundamental para el triunfo, la bomba atòmica. Todos sabemos el resultado de esa bùsqueda, pero lo que Micheal Frayn expone son los entretelones posibles en ese duelo ètico que se produce entre los protagonistas de los hechos, en quienes tienen en sus manos el destino de toda la humanidad. Los tres ya no existen pero como un holograma necesario, vuelven sobre el pasado para dar cuenta de lo no dicho, de lo podìa haber sido dicho, de lo que hubiera sido imprescindible decir. Los tres personajes plantean una cuestiòn que màs allà de los datos duros de la ciencia, de tèrminos que a veces nos es difìcil seguir, una problemàtica que los excede, porque el planteo en todo momento es humano demasiado humano.

La ciencia planteada como un juego siniestro, por fuera del bien y del mal, deja paso a la conciencia que se pregunta una y otra vez si debe dar los datos correctos para que el artefacto letal se construya. Desde la mirada del dramaturgo, el alemàn duda, y va hacia su maestro para saber si se debe llevar adelante la empresa, si esta es posible, el danès, no quiere y teme que se construya, pero ellos seràn superados por los acontecimientos; entre ambos la figura de la mujer, Margarita, en la muy buena performance de Alejandra Darìn, que conserva algo que no tiene que ver con càlculos y protones, sino con el sentido comùn, de quien ve las cosas desde el punto equidistante de lo objetivo, ¿còmo la ciencia? Pero la ciencia en este caso fundamental està atravesada por la emociòn y la subjetividad de sus cientìficos que se mueven en una espiral donde la desconfianza puede con los sentimientos de amistad que los unìa, e impide un diàlogo posible.

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En un espacio circular, como lo es la trama que se desarrolla en escena, las làmparas de luz blanca en el suelo, una mesa y sillas del mismo color, son el lìmite de un conocimiento que por fuera de esa frontera es pura oscuridad e incertidumbre. Luces y sombras de una època que nos atraviesa aùn hoy, en la terrible realidad de un final apocalìptico que nace en el caminar bucòlico de dos hombres en los jardines de Copenhague. Un simple objeto, la campana que tocarà Heinsenberg, nos remite a la casa de Bohr, y un timòn que cuelga sobre sus cabezas, al hijo perdido en el mar; una escenografìa que deja paso a lo simbòlico. El vestuario de Vanesa Abramovich cumple la funciòn de llevarnos a la dècada del 40, y la mùsica original de Rony Keselman, profundizar los momentos de mayor tensiòn dramàtica.
Como la serpiente que se muerde la cola, la obra de Frayn se interroga sobre lo inevitable, para encontrar una explicaciòn al horror, y encontrar en esa situaciòn posible, los vericuetos que nos llevaron como gènero al exterminio.

Como espectadores nos deja la sensaciòn ante el duelo verbal de los personajes, que construyen Patricio Contreras y Sergio Griffo con correciòn, una sensaciòn de la soledad de los que buscan una verdad oculta en los designios de la naturaleza, que sienten que todo està ahì a nuestro alcance para ser develado por el ejercicio agobiante del pensamiento, y que cuando se acercan alguna respuesta concreta se dan cuenta que la pregunta no es como se producen los hechos, sino que consecuencia tendrà para el mundo su manipulaciòn. Lo humano finito y lo no humano y su infinitud, cuando se cruzan convierten el juego de la fìsica en un acto polìtico de consecuencias èticas.

Bibliografìa:
Schopenhauer, Arthur, 2000. La supremacìa de la voluntad. Buenos Aires: Longseller.

Ficha tècnica: Copenhague de Michael Frayn. Elenco: Patricio Contreras, Alejandra Darìn, Sergio Griffo. Mùsica original: Rony Keselman. Escenografìa: Nicolàs Nanni. Realizaciòn escenogràfica: Bea Blackhall. Vestuario: Vanesa Abramovich. Realizador vestuario: Roberto Martìn. Make up: Flora. Iluminaciòn: Horacio Novelle. Fotos: Nacho Lunadei. Diseño gràfico: Nahuel Lamoglia. Asesor en Fìsica: Prof. Juan Carlos Imbrogno. Prensa: Tommy Pashkus Agencia. Redes: Juan Gabriel Yacar. Comunicaciòn visual- CCC: Claudio Medìn. Asistencia de producciòn: Fausto Labraña, Frecia Chirinos, Natanael Fernàndez, Giselle Obregòn. Asistencia de direcciòn: Esmeralda Gimènez. Coordinaciòn de producciòn: Anita Lòpez. Producciòn Ejecutiva: Pablo Silva. Producciòn: Laura Cerati. Direcciòn: Mariano Dossena. Sala Solidaridad. Centro Cultural de la Cooperaciòn.

 

Un instante sin Dios de Daniel Dalmaroni

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Un instante sin Dios de Daniel Dalmaroni

Un inteligente juego de ajedrez

El ser percibe la oscuridad de su tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo. (Agamben, 2011, 22)

Los artistas debemos contar la Historia y los dolores de nuestro paìs que no coinciden con la que se cuenta en los libros. (…) Debemos testimoniar y subvertir los actos, debemos trabajar por contribuir a mejorar la humanidad pensando en el futuro, para que otros no pasen por lo que nosotros pasamos y para que otros no vivan lo que otros, aùn màs lejanos, vivieron. (Maritza Farìas Cerpa, 2017, 41)

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Mariángeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Se podrìa decir, que el pasado siempre nos condena, no sòlo porque reclama justicia sino porque somos aquello que fuimos construyendo de nosotros mismos, es decir, el pasado es nuestro presente. Dos personajes, en un espacio tablero donde dos sillas, y dos mesas se convertirán en fundamentales hacia el final de la historia, y donde las jugadas se asemejan a las de ajedrez, donde los peones mueven sus fichas hasta el jaque mate final. Dalmaroni construye una trama atravesada por la teatralidad de Shakespeare: El rey Lear, y la teología: los evangelios, la última cena; en el medio un pasado històrico doloroso, que vuelve y vuelve, una y otra vez en busca de justicia.

Un diálogo que se transforma en un interrogatorio y en una confesión. Un sacerdote, en un lugar alejado de la capital, un límite seguro en tiempos dificiles, en ese pasado convulsionado en la medida que el país lo estaba, los setenta, la dictadura, los crímenes, los desaparecidos, y el coraje de unos y la cobardía de otros. Un muchacho que llega con una oferta irrenunciable, con una condición moral: necesita saber.

Durante un tempo los encuentros personales girarán sobre ese nudo gordiano, y todo parecerá el raconto de un pasado oscuro que necesita ser aclarado, un pasado que los une en un punto a descubrirse; sin embargo, nada es lo que parece. La textualidad dramática de Dalmaroni va tejiendo con precisión su intriga, sostenida por los tiempos subjetivos de ambos personajes, ya que el tiempo cronológico se detiene entre las cuatro paredes de la habitación, y en la brillante interpretación de Arturo Bonín y Nelson Rueda; que transitan por el espacio en una coreografía que hace que se acechen, se midan, se enfrenten, o se alejen, de la mano de una aguda direcciòn.

En un duelo verbal donde lo filosòfico atraviesa el rosario de palabras, donde las preguntas son acicates para la desestabilizaciòn del sacerdote, el espectador està entregado al devenir de los acontecimientos que giran sobre sì mismos entre lo dicho y lo ocluido, entre el dar la cena, la ùltima, que ofrece el visitante, y la resistencia del invitado a decir, a develar su verdadera condiciòn humana. Un juego no exento de un humor que orilla lo ominoso, pero necesario para aliviar la tensiòn que logra la presencia extraña en ese àmbito donde todo pareciera ordenado y armonioso.

Rodolfo, ¿quièn es?, una vìctima, un victimario, un benefactor, un detective en busca de informaciòn, no lo sabremos hasta un final que nos deja sin aliento, y nos hace comprobar una vez màs, cuàntos seres habitan en un solo cuerpo.
Dalmaroni es un dramaturgo que ha obtenido numerosos premios por su trabajo, que tiene puestas dentro y fuera de las fronteras del paìs, y que logra con su corrosiva manera de ver nuestra historia y nuestra sociedad, impactar en el espectador, en el centro mismo de sus creencias.

Bibliografìa:

Agamben, G, 2011. Desnudez. Buenos Aires: Hidalgo.

Farìas Cerpa, Maritza, 2017. “La insurrecciòn del horror” en Poèticas del dolor. Universidad de Chile. Ediciones: Oximoron.

Ficha técnica: Un instante sin Dios de Daniel Dalmaroni. Elenco: Arturo Bonín, Nelson Rueda. Fotografía: Nacho Lunadei. Diseño: Karina Hernández. Redes: Maia Segal. Comunicación y prensa: Varas Otero. Producción General: Nün Teatro Bar. Dirección de arte: Marcelo Salvioli. Dirección: Daniel Dalmaroni. Espacio: Nün Teatro.

Musiquita para tomar el tè Idea de Marisa Rojas

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Tardes con ritmo enriquecen el mundo infantil: Musiquita para tomar el té

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Susana Llahí
chumbitoplus@yahoo.com.ar

En el bar “Bargoglio”, el sábado 13 de abril dio comienzo el ciclo dedicado a los más pequeños: “Musiquita para tomar el té”. La organización de este tipo de encuentros surgió por iniciativa de Marisa Rojas y tiene como objetivo poner al alcance de los niños y de sus familias a aquellos grupos de música que dedican su creatividad al mundo infantil. Los encuentros se realizarán el segundo sábado de cada mes y por supuesto, los nombres irán variando en el transcurso del año. En este primer sábado se presentó la agrupación Naranja Dulce. Previamente, a medida que las chicas y chicos entraban a ese hermoso lugar del barrio de Flores, los recibía Javier García con sus títeres en miniatura, un trabajo muy bien logrado del que iban disfrutando individualmente.

Luego, ya ubicados en las mesas podían pintar las láminas que había en cada una mientras esperaban que llegaran los artistas al escenario y la merienda solicitada por quien los había acompañado. Naranja dulce, grupo integrado por Cecilia Allende (voz), Santiago G. Bienes (guitarra y voz), Hernán Fernández (bajo), Martín Sosa (batería), Gastón Fernández (percusión) y Nikanor González Bienes Aybar (guitarra y piano) con el profesionalismo que lo caracteriza recorrió los géneros más diversos: folklore nacional, cumbia, samba brasileño, algo de tango, mientras los chicos y las familias coreaban también.

Se desarrollaron juegos cantados: trabalenguas y adivinanzas en el que todos participaron con entusiasmo generando un clima cálido, muy divertido y sobre todo, con el disfrute de música excelente. una alternancia instrumental que despertó la curiosidad de las niñas y niños, los llevó a preguntar y en consecuencia, les regaló un bagaje que los introdujo en un mundo estéticamente bello, muy bien realizado.

El ciclo continua el próximo sábado 11 de mayo con el grupo Bigolate de chocolate a las 16:30
Bar Bargoglio – Bacacay 2414- Reservas al 4637-3915

Yatencontrarè de Guadalupe Bervih y Daniel Casablanca

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Yatencontraré de Guadalupe Bervih y Daniel Casablanca

Nada es lo que parece…

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Susana Llahí
chumbitoplus@yahoo.com.ar

En el siempre luminoso y alegre paisaje del litoral se desarrolla esta historia protagonizada por dos integrantes de las únicas familias que pueblan la Aldea Miní: los Pereyraté, que tienen siete hijos varones y los Garciareté, que tienen siete hijas mujeres. Con la estructura del cuento enmarcado se van sucediendo las secuencias de esta historia narrada por dos de los miembros de esas familias tan numerosas: Mateo y Teresita, que alternadamente son narradores e intérpretes, junto con el sapo y el chancho. Esas familias guardan un terrible secreto que los narradores develarán al final. Se cumple la leyenda del lobizón, por supuesto, variando los animales.

En las noches de luna llena, Mateo se transforma en yacaré y la séptima hija mujer, Teresita, en yaguareté. Vemos así, el miedo recíproco de estos jóvenes pero por sobre todo, el que sienten el sapo y el chancho ante la posibilidad de ser devorados. Finalmente, nos enteramos de que no hay peligro, ellos en su transformación no atacan a los animalitos del monte sino que los protegen de los peligros nocturnos. La pieza avanza hacia la develación del secreto y en ese camino, se repiten excesivamente las secuencias, lo que por un lado causa mucha gracia a los más pequeños pero que a los más grandecitos les resulta un tanto monótono. No obstante, las excelentes actuaciones, la música y las sombras de arena dinamizan la acción allí donde flaquea la dramaturgia.

Podemos observar un pormenorizado trabajo actoral y de dirección. Daniel Casablanca demuestra una vez más esa plasticidad corporal y gestual, que lo distinguía en “Los Macocos”y que brinda tanta comicidad a su desempeño, Guadalupe Bervih aporta gracia y muy buen manejo del espacio escénico. La música de chamamé interpretada en vivo por Dolores Usandivaras (voz y acordeón) y Ricardo Scalise (guitarra, voz y dirección musical) nos transmite la calidez, la armonía y el exuberante colorido del litoral. La vestimenta está muy bien ambientada.

Creo, que las sombras de arena merecen una mención especial, no sólo por el profesionalismo demostrado por el artista que las realiza sino también porque autores y director demuestran el interés, que felizmente hoy es una constante en los realizadores de Teatro para Niños, para encontrar nuevos recursos que enriquezcan la estructura dramática, dándole belleza y un toque de originalidad.

Ficha técnica: Yatencontraré de Guadalupe Bervih y Daniel Casablanca. Centro Cultural de la Cooperación. Corrientes 1543. Informes 011-5077-8000, Sábados y domingos 16:00 horas. Elenco: Daniel Casablanca. Guadalupe Bervih. Ricardo Scalise (voz y guitarra). Dolores Usandivaras (voz y acordeón). Alejandro Bustos (sombras de arena). Dirección musical: Ricardo Scalise. Dirección de arte: Analía Cristina Morales. Diseño de iluminación y fotografía: Sebastián Ochoa. Diseño de sonido: Martín Scalise. Escenotécnica: Duilio Della Pittima. Maquillaje: Daniela Tolini. Diseño gráfico: María Ana Tapia Sasot. Comunicación: Varas Otero. Comunicación visual CCC: Claudio Medín. Realización de utilería: Walter Lamas. Realización de vesgtuario: Jorge Maselli y Beatriz Pertot. Asistente de producción: Melanie Gómez Moschen. Dirección: Andrés Sahade

Las Promesas de Juan Andrès Romanazzi

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Las Promesas de Juan Andrès Romanazzi

La sensaciòn del surco de làgrima que va abrièndose por la cara / el pecho comprimido por alguien que vuelve / el cuerpo / el resto es relato / el relato no es lo importante (nunca) (entregado en mano en la puesta)

Marìa de los Àngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Las Promesas es la primera parte de una trilogìa: “De las veces que imagino”; es ademàs un relato que expresa la voz de su personaje desde un discurso horadado, fragmentado, recurrente, que va dejando en el espectador pequeñas huellas, signos, que unidos van construyendo una historia: la de la mujer que entre susurros y cuasi diàlogos, entre lo imaginario y lo real puede finalmente decir, hablar de lo ocluido, de lo secreto de una vida en espera permanente de aquèl que se fue y no se sabe cuando retornarà. Todo comienza en penumbras, casi oscuridad plena, para luego enforcarse en el cuerpo de ella, que nos mira y nos cuenta su sueño, un sueño metàfora de su vida, luego sabremos; hombres que caen al rìo y miran desde allì a la otra orilla donde estàn los hijos, a quienes les prometen volver.

Un texto que le debe mucho al surrealismo, una presencia en escena magnìfica que dice sus palabras con el ritmo justo, con los silencios precisos, con las miradas còmplices, o desangeladas, con el dolor en ese cuerpo que se puede sentir a travès de sus gestos y sus acciones. El espacio: un cielo de pequeñas làmparas, que iràn descubriendo su luz en el momento indicado, y cajones de madera de diferentes tamaños, chicos para guarda las làgrimas de la madre, grandes o medianos para formar en su asimetrìa, uno sobre otro, el cuerpo del ausente, hasta desbordar su equilibrio en un caerse sin remedio.

El afuera y el adentro en disputa permanente, en un proceso donde lo siniestro marca territorio, y expande el miedo a lo otro, que puede de vez en cuando asomar a esa vida detenida en la espera: el cartero, el colorado, el que trae del espacio abierto e inmenso las noticias que no se pueden aceptar. Metàfora de lo individual a lo colectivo, de nosotros como sociedad a la espera del milagro.

El tempo nos mantiene como espectadores en actitud de espera tambièn, atentos, atrapados en la trama que lentamente van construyendo las palabras elegidas, inconexas muchas veces, pero que van hacia un punto de fuga, el deseo por el que aùn no ha llegado: la figura de un padre necesario, que permita saber quièn es, quienes somos.

Ficha tècnica: Las promesas de Juan Andrès Romanazzi. Actriz: Paula Fernàndez Mbarak. Diseño de espacio y vestuario: Julia Camejo. Iluminaciòn: Leandro Crocco. Fotografìa: Clara Romanazzi / Beto Repetto. Diseño gràfico: Bàrbara Delfino. Colaboraciòn artìstica: Julieta De Simone. Asistencia de direcciòn: Iñaki Vergara. Direcciòn: Juan Andrès Romanazzi. Espacio Polonia. Duraciòn: 45 minutos.