Archivos Mensuales: junio 2019

Invocaciones IX Stanislavski /Fantasmatic de Ciro Zorzoli

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Invocaciòn IX
Stanislavski / Fantasmatic

De Ciro Zorzoli
“Nos hallabamos tras los pasos de alguien que hasta sus ùlltimos dìas se atreviò a poner en duda sus propios postulados.” (Ciro Zorzoli, programa de mano)

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Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Un joven Stanilavski nos mira desde los afiches y el programa de mano, una mirada serena y penetrante, tan joven; sin embargo, en esa imagen fijada en la fotografìa podemos intuir, el deseo de esos ojos de penetrar en las emociones de aquel a quien dirige su mirada. (1) Muy extenso serà su recorrido desde la observaciòn escrutadora hasta el teatro de las acciones fìsicas, (2) y desde las acciones es el momento donde se detiene la mirada de Zorzoli, para construir un relato, fragmento de una historia que nos atraviesa teatralmente.

La Novena Invocaciòn està dedicada al trabajo sobre un director ruso que tiene sobre nuestro sistema teatral una presencia que no puede obviarse, que estarà siempre en la memoria emotiva de muchos. Desde los tiempos del teatro independiente, desde Hedy Crilla y antes, las formas del mètodo, la llegada de Strasberg, y el recuerdo como herramienta para la emociòn, ha corrido mucho agua bajo el puente, y otras poèticas y otros nombres de directores con ruptura al sistema, problematizando sus postulados han llegado a nuestro campo. Sin embargo, la presencia y la fuerza que tuvo la impronta de sus libros y sus dichos sobre la actuaciòn merecìa un reconocimiento como el que de la mano de Ciro Zorzoli se presenta en el escenario de la Sala 3 en el Centro Cultural San Martìn.

En un espacio de ensayo con cortinas como falsos telones blancos, que se corren oportunamente, con un vestuario funcional a las acciones que se llevan adelante ante nuestros ojos, ropa de trabajo: cascos de cuero, pieles, Rusia y sus tempos climàticos, polleras cortas para ellas, remeras negras y cintos de cuero, pantalones de trabajo, remeras negras y anchos cinturones de cuero, para ellos, las acciones y la bùsqueda de sensaciones y emociones a partir de la mirada, de una recreaciòn de la realidad a partir de la memoria, es la constante en cada situaciòn. Notas cuadernos que el director ruso llevarìa por 61 años sobre la actuaciòn, sus problemas y sus posibles soluciones, estàn en la escena, ante nuestros ojos, en su preocupaciòn constante en construir las emociones que las palabras sòlo enuncian, y una vez que el actor logra incorporar, como atravesar la lìnea entre la ficciòn y la realidad, como volver a ser uno mismo.

Situaciones que tal vez en parte de la platea traigan tambièn recuerdos que provoquen una emotividad traducida en risa còmplice de las acciones. Su amor por la mùsica, (quiso ser cantante pero un problema en la voz se lo impidiò) està tambièn presente en el personaje cuando afirma, la mùsica, todo es mejor con mùsica. Lo real concreto observado a detalle para trasladarlo al escenario, era su preocupaciòn. Zorzoli, lee y dirige a sus actores y actrices, que llevan adelante una excelente performance, desde la mirada del director ruso, y los hace jugar a ser aquellos que mientras ensayaban estaban creando una poètica que transcenderìa las fronteras, tal vez, sin saberlo.

(1) El joven artista de entonces con 14 años comienza en sus cuadernos a guardar las impresiones, las problemàticas por las que atravesaban los actores y las actrices de su època.
(2) El Sistema Stanislavski consiste básicamente en hacer que el actor experimente durante la ejecución del papel emociones semejantes, parecidas a las que experimenta el personaje interpretado; para ello se recurre a ejercicios que estimulan la imaginación, la capacidad de improvisación, la relajación muscular, la respuesta inmediata a una situación imprevista, la reproducción de emociones experimentadas en el pasado, la claridad en la emisión verbal, etc. Su método para la formación del actor se basaba sobre el proceso psicológico del personaje y sobre la búsqueda de afinidades entre el mundo interior del personaje y aquél del actor. Los resultados de sus estudios fueron compilados en varios volúmenes.

Ficha tècnica: Invocaciones IX Stanilavski / Fantasmatic de Ciro Zorzoli. Elenco: Paola Barrientos, Juan Ignacio Bianco, Matìas Corradino, Hilario Laffitte, Marianela Pensado, Diego Velàzquez. Asistencia de iluminaciòn: Taller Proyectual 1 UNAD. Asistencia de escenografìa: Juan B. Selva / Paula Vichareli. Asistente de direcciòn: Victoria Bèhèran. Colaboraciòn en diseño de movimientoy en dramaturgia: Diego Velàzquez. Vestuario: Julio Suàrez. Iluminaciòn: Eli Sirlin. Escenografìa: Diego Siliano. Director: Ciro Zorzoli. Ciclo Invocaciones. Concepto y Curadurìa: Mercedes Halfon. Producciòn general: Carolin Martìn Fierro. Coordinaciòn: Mercedes Halfon y Carolina Martìn Fierro. Centro Cultural San Martìn.

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Todo el tiempo que se pueda de Sol Rodrìguez Seoane, Facundo Zilberberg

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Todo el tiempo que se pueda de Sol Rodrìguez Seoane / Facundo Zilberberg
Teatro – Danza

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

En un cuadrilàtero bordeado de luces a piso, un cuadrado armado de cubos de encaje nos recibe en silencio, y en un clima de penumbra. Los personajes se haràn presentes en sus trajes atemporales, en grises y blanco, indefinidos, neutros, como ellos mismos y rigurosas zapatillas de ballet. Uno de ellos se sentarà frente a un piano electrònico y darà la contenciòn musical necesaria a los escasos diàlogos, y a los desplazamientos coreogràficos que nos narraràn en procedimientos sin jerarquìa, sino en horizontalidad de presencia, la vida con sus grises y sus pequeños destellos de luz y felicidad. Promesas y realidades de un continuum que va enlazando el mandato social y patriarcal.

Dos parejas, dos relaciones, una que comienza y termina y otra que se mantiene a partir de los gestos repetidos mecànicamente hasta el silencio del apagòn. La reiteraciòn serà uno de los procedimientos que acompañan la mecànica de giros en escena, una forma desde el cuerpo de darnos la sensaciòn necesaria de agobio y asfixia de los cotidiano, de lo pedido por los otros, que a su vez tambièn son eslabones de la misma cadena. Otro es una gestualidad entre contenida y penetrante, proxemia de acercamiento, mirada directa a los ojos, discursos fragmentados. La vida como juego, los dados y el azar, el avance y el retroceso de los casilleros, la ganancia y la pèrdida. Y el amor, ¿hasta cuàndo?, Todo el tiempo que se pueda.

Muy buenas performances de los bailarines – actores, tanto en los movimientos corporales como en la gestualidad que le imprimen a los rostros, las sensaciones y las emociones que el cuerpo nos trasmite en las diferentes situaciones que se presentan. Un texto difìcil por lo minimalista, horadado por un silencio que imprime metafòricamente la asfixia y la abulia de un mundo que nos permite ciertos desplazamientos y nos castiga si nos salimos del curso prefijado. Matrix, Dios, un poder intangible, no sabemos, de donde proviene ese mandato ancestral, ese discurso naturalizado que nos obliga a elegir entre dos caminos: el corto, los negocios; el màs largo una carrera universitaria, y en el medio la vida, sin color, gris, en un semitono sin estridencias, sin pasiones, una vida cuadriculada como los cubos que sostienen los cuerpos, como el cuadrilàtero en donde los personajes se mueven, sin salida.

Ficha tècnica: Todo el tiempo que se pueda asesoramiento dramatùrgico: Sol Rodrìguez Seoane, Facundo Zilberberg. Intèrpretes: Diego Aramburu Lucero, Fèlix Ezequiel Coll, Laura Mickelsen, Mariana Estensoro, Marìa Eva Verde, Paula Garaviglia Martìn. Mùsica y diseño sonoro: Alejandro Vergara Becerra. Direcciòn: Mariana Barcelò. Asistencia de direcciòn: Andrea Guerrieri. Diseño de vestuario: Analìa Morales. Diseño de luces: Daniela Garcìa Dorato. Diseño de estructuras mòviles: Mariana Barcelò. Diseño gràfico: Diego Sztajn. Espacio Sìsmico.

La fiesta del viejo de Fernando Ferrer

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La fiesta del viejo de Fernando Ferrer
Tercera Temporada (1)

Una versiòn barrial de la tragedia de Shakespeare: El Rey Lear

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

En el espacio de un club de barrio, Polonia, rival de años del club Francès, una famila lleva adelante una fiesta para festejar el cumpleaños del padre, un rey con corona de cotillòn, bufo, y sirvientes, tres hijas y sus respectivos yernos, y una herencia, fruto del esfuerzo de los años que tras su enfermedad desea repartir en vida. Un Shakespeare que el vate hubiera escrito si viviera en Almagro, y hubiera conocido la composiciòn de sus habitantes, fugitivos de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, arrastrando tras de sì los rencores de aquella contienda, mantenìendo la divisiòn de lo tuyo y lo mio, como un homenaje a una lucha que los despojo de todo, menos de la esperanza de encontrarse mejor, en un mundo nuevo: la Amèrica.

Fernando Ferrer realiza un desplazamiento temporal situando los conflictos en el presente de la enunciaciòn y en el recuerdo de la guerra, los años 30/40 al siglo XXI y espacial de la corte de un reino, a un espacio donde èste es minimalista en su poderìo, pero tan concreto y fuerte como aquèl. Desplazamiento posible, porque en una lectura inteligente ve no los personajes primarios, sino las tensiones eternas que se establecen entre ellos. Hoy como ayer, la vigencia de los males humanos nos persiguen como un estigma, como una maldiciòn: la ceguera ante lo evidente, el rencor, el odio, la venganza, los celos, la envidia, la ira, la codicia, la traiciòn.

Los personajes guardan la esencia y las tensiones de los que propuso Shakespeare en el siglo XVII, la pieza se estrenò en 1606, y mantiene el nombre de la hija que sufriera su desprecio, Cordelia, y la figura de Francia en el pretendiente que la acompaña en todo momento, y el eterno enfrentamiento entre ambos reinos, como pistas para seguir una historia que ya tiene numerosas versiones, entre ellas la primera de todas la que hizo el dramaturgo inglès, de una obra de ese nombre de autor anònimo.

La puesta tiene una escenografìa minimalista, porque apunta como en el teatro isabelino a la construcciòn de la palabra para constituir un paisaje, un lugar, si bien presenta algunos elementos que no van dirigidos a constatar las acciones, sino a construir ese espacio diferente, el del club de barrio. Las actuaciones que crecen en la medida que lo hace la intriga, son por momentos excelentes, y exceden el espacio escènico para abarcar tambièn el escenogràfico. La mùsica en escena, por Stine Helkjaer Engen, es fundamental para lograr el clima de un personaje, el padre, que enfermo de Alzehemeir, confunde presente y pasado, olvida su circunstancia, y vuelve a los tiempos de los trenes que llevaron a sus padres a la muerte.

Todo se confabula para alcanzar la emociòn de un final potente que conmueve a la platea donde los espectadores en absoluto silencio atiende a las palabras y las acciones finales de una tragedia que se reedita una vez màs en escena, en la ficciòn, o tal vez, en alguna vieja historia familiar.

Una puesta, interesante por la forma de traerla a nuestro tiempo, por la construcciòn escènica, y sobre todo por el trabajo de sus actores que llevan adelante con talento y excelencia sus personajes, alrededor de la figura de ese padre tirànico y enfermo, que sufre y hace sufrir reeditando la injusticia en el mundo.

Ficha tècnica: La fiesta del viejo de Fernando Ferrer. Elenco: Moyra Agrelo, Agustina Bebedettelli, Julieta Cayetina, Demiàn Gallitelli, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Henàndez, Gonzalo Ruiz, Juliàn Smud, Ezequiel Tronconi, Abian Vainstein. Composiciòn y Bandoneòn: Stine Helkjaer Engen. Producciòn: La familia del viejo / Producciòn ejecutiva: Laura Quevedo. Asistente de Direcciòn: Marisol Scagni. FX: Guillermo Toledo. Diseño gràfico: Juan Francisco Reato. Foto: Romina Giorno. Prensa: La familia del viejo. Vestuario: Peta Moreno – Marina Claypole. Iluminaciòn: Fernando Ferrer. Espacio y Arte: Fernando Ferrer y Romina Giorno. Representante Internacional: Dèbora Staiff. Direcciòn: Fernando Ferrer. Teatro Metropolitan Sura.
(1) La puesta recorriò varios espacios dentro y fuera del paìs.

De ilusiones se vive de Paula Marròn

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De ilusiones se vive de Paula Marròn

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Yo la vì florecer como el lino / de un campo argentino maduro de sol/ Si la hubiese llegado a entender / ya tendrìa en mi rancho el amor / Yo la vì florecer pero un dìa / Mandiga la huella que se la llevò / Flor de lino se fue y hoy que el campo està en flor/
Amalaya me falta su amor.
(Flor de lino, vals 1947, de Hèctor Stamponi – Homero Expòsito)

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Una habitaciòn de hospital, una mujer en la cama que espera, un hombre màs joven que la mujer que llega y le trae lo que necesita, pero sobre todo le trae la esperanza de un dìa màs, y la posible concreciòn de un sueño. La muerte es una invitada que espera paciente la entrega de un ser que se resiste en la tenacidad de un deseo, volver a bailar. En ese deseo se fundan los ùltimos dìas que transcurren entre esas paredes. Paula Marròn lleva a sus personajes de la mano al lìmite de sus posibilidades con ternura y una mirada piadosa sobre sus criaturas, logrando que las acciones tengan la misma intensidad del tiempo que pasa, lento pero preciso, sin detener su paso jamàs.

Las actuaciones logran transmitir màs allà de las palabras esa sensaciòn de un fin esperado y a la vez detenido en el sueño por cumplir, y de un amor entre dos seres tan diferentes, pero que guardan en su corazòn un secreto deseo. Los espectadores acompañamos ese momento fundamental en la vida de todos, sabiendo que no seremos testigos del propio. Marìa de Cousandier le da a su personaje, calidez y fuerza a la vez, y una gestualidad de resignaciòn cuando advierte que contra el tiempo marcado ya nada se puede hacer. Fausto Guerra, es un buen parteneire de esa mujer, a la que ama pero no se lo dice con palabras, sino con cada gesto que tiene con ella, con una fidelidad que sostiene hasta el ùltimo momento.

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Una puesta minimalista, despojada, con una escenografìa funcional al relato, cuidada por Josè Escobar en sus mìnimos detalles, y eficaz en el uso que el espacio del ventanal da a su trabajo; acompañada por la iluminaciòn de Ricardo Sica, que crea los climas necesarios, para la conformaciòn de ese presente en la vida de los personajes, un presente acotado como la vida misma, entre los brazos de la ternura y la ausencia.

Ficha tècnica: De ilusiones se vive dramaturgia y direcciòn: Paula Marròn. Elenco: Marìa de Cousandier y Fausto Guerra. Diseño de escenografìa: Josè Escobar. Diseño de luces: Ricardo Sica. Diseño de vestuario: Julia Moretti. Diseño gràfico: Leandro Torres. Fotografìa: Paula Marròn. Producciòn: Paula Marròn. Asistente de direcciòn: Jimena Palma. Prensa: Correydile. Teatro: El Camarìn de las Musas.

5to Round de Pacho O’Donnell

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5to Round de Pacho O’Donnell

El ùltimo round

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Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Si hubiera que definir la realidad de los boxeadores que inician su carrera la palabra serìa la precariedad. Una vida que pende en el delgado lìmite que se extiende entre su fuerza y rapidez para derrotar al oponente, en esa acciòn de ir en contra de alguien que està, la mayorìa de las veces, en su misma situaciòn, es decir, peleando por algo màs que el precio de la bolsa, en la lucha por encontrar un lugar en el mundo. Bùsqueda de respeto y reconocimiento, la mirada de los otros que le den valor al desvalor de la pobreza que los rodea.

Pacho O’Donnell construye desde ese lugar el cuadrilàtero donde tendrà que defender su vida el sujeto de la obra, Renato, quien deberà no sòlo preparse para defenderse en el de las cuerdas, en el gimnasio, sino en el que forma èl mismo con su entrenador, su amante, y el que arregla las peleas, su representante, y le ofrece una oportunidad que es un acta de defunciòn a sus sueños. Renato, Sòcrates, Mili y Pascarolli, son dentro de las paredes de un departamento en decadencia evidente, el cuadrilàtero que lo tiene como centro y vèrtice de la vida de todos.

La escenografìa realista, dibuja para el espectador un paisaje desolador, vidrios rotos, en un ambiente, gimnasio y dormitorio, abandono y dejadez, y otro pequeño espacio tras las cortinas de plàstico donde suponemos el baño y la cocina. La miseria es la presencia, y la necesidad pronta de dinero se transforma en la utopìa del terrenito para Sòcrates, y la sobrevivencia para Renato. Las acciones: los golpes sobre la bolsa de arena, la cuerda, los guantes, fragmentan las palabras, que entrecortadas nos van delineando el pasado y el presente de los personajes. Entre esos discursos cortados nos vamos enterando de la corrupciòn del deporte del boxeo, los sucios manejos en favor de unos y en detrimento de otros. A Renato le toca perder. Sòcrates el que tuvo que morir por corromper a los jòvenes, duda, quiere y no quiere arrojar a su pupilo a los leones, pero el dinero es ley, es Dios.

Las actuaciones son impecables e implacables en la composiciòn de esos personajes desangelados, perdidos en el barro de la necesidad y de la ambiciòn. Atraviesan el cuerpo de los espectadores y nos permiten sentir el dolor de ese hombre que como un Quijote de los guantes, se enfrenta a los molinos de viento, a gigantes, a un entramado en el que se encuentra sin poder salir.

Una puesta potente, que nos deja suspendidos en el tiempo entre round y round, hasta el golpe final que cierra de impotencia la realidad.

Ficha tècnica: 5 Round de Pacho O’Donnell. Elenco: Osvaldo Santoro, Ramiro Martinez, Juan Carlos Ricci, Lìa Bagnoli. Escenografìa: Josè Escobar. Iluminaciòn: Ricardo Sica. Fotografìa: Juan Ignacio Tapia. Diseño gràfico: Pablo Bologna. Asesor boxistico: Pablo Paoliello. Prensa: Marisol Cambre. Asistencia de direcciòn: Ana Sancho. Direcciòn: Gerardo Otero. Timbre 4

La reina de la belleza de Leenane de Martìn Mc Donagh

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La reina de la belleza de Leenane de Martin McDonagh

Armida Còrdoba
armida.cordoba@gmail.com

La reina de la belleza de Leenane de Martìn McDonagh (1) se puso en escena, por primera vez en Buenos Aires, en febrero de 1999, en el Teatro Ateneo, bajo la dirección de Oscar Barney Finn. Se volvió a estrenar en nuestra ciudad en El tinglado el este año 2019, es decir, veinte años despuès. La acción se desarrolla en la sórdida cocina de una casa aislada a la que se accede, al decir de los personajes, subiendo trabajosamente una colina en Leenane, pequeño pueblo del Condado de Galway, situado en la costa Oeste de Irlanda, y se centra en la vida de Maureen, una mujer soltera de 40 años, obligada por las circunstancias que la rodean a atender a su autoritaria y manipuladora madre, de nombre Magde, anciana de 70 años La llegada de los hermanos Pato y Ray Dooley, alterará la vida de ambas hasta desembocar en un trágico final.

La pieza cuenta con la excelente dirección y puesta en escena de Oscar Barney Finn, la traducción como siempre impecable de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, la escenografía naturalista de Eduardo Espíndola y el vestuario de Mini Zuccheri. Las mujeres, interpretadas por Marta Lubos (Magde) y Cecilia Chiarandini (Maureen) componen sus personajes con mucha fuerza, viviendo en escena repetidas situaciones crueles y opresivas de las que las mismos no tienen salida. Su lenguaje es sucio y subyace en él un odio y una agresividad que se expresan cotidianamente de las peores maneras.

La aparición en escena de Rey (Sebastián Dartayete) invitándolas a una fiesta en el pueblo, y más tarde, la presencia de Pato (Pablo Mariuzzi), acompañando a Maureen, muestran un atisbo de salida del infierno para la joven mujer. En ese pequeño y sórdido mundo no existe lo que expresa Antonin Artaud acerca del Teatro de la crueldad:

“…representación donde el espectador experimentará un ‘tratamiento emotivo de choque’ destinado a liberarlo del dominio del pensamiento discursivo y lógico, para reencontrar una nueva experiencia inmediata en una nueva catarsis y en una experiencia estética y ética original. Sin embargo, el teatro de la crueldad no tiene nada que ver, al menos en Artaud, con una violencia directamente física impuesta al actor o al espectador. (P. Pavis, p. 481).

Nuestro autor, para esta, su primera obra estrenada en su país, muestra una vertiente extrema del teatro de la crueldad, conocida desde la década de los ‘90 como In-yer-face que enfatiza el aspecto descaradamente agresivo, violento y grotesco de su pieza para captar la atención y las fibras más íntimas del espectador. Aquí, no muestra los sucesos en escena de forma imparcial para que el espectador forme su propia opinión, sino que se busca que el mismo sienta emociones extremas y golpear sus sentimientos primarios a través de escenas groseras y violentas.

Esto, como espectadores, lo vemos en Maureen que ante lo irremediable, en su impotencia y su locura, no tiene oportunidad de impedir el fracaso de su vida y, sin saberlo, vivirá esa espiral que la llevará, por el resto de sus días, a repetir la vida y la locura de su madre.

(1) Martin Faranan McDonagh nació el 26 de marzo de 1970, en Camberwell, Londres, Dramaturgo y director de cine -hijo de padres irlandeses- fue conocido en sus inicios por la gran brutalidad y estilo cinematogràfico de algunas de sus piezas teatrales. En 1996, con su primera obra, (The Beauty Queen of Leenane), ganó el premio del Círculo de la Crítica Teatral británica al dramaturgo más prometedor del año. Esta pieza inicia una trilogía ambientada en el Condado de Galway, Irlanda, con gran éxito de crítica y de público Su segunda trilogía irlandesa está ambientada en unos islotes frente a la costa de Galway la última nunca fue dada a conocer dado que su autor no la considera bastante buena.
Su obra más famosa, es la primera pieza no irlandesa, se titula (The Pilowman 2003) y recibió en 2004 los premios Laurence Olivier y del Círculo de la Crítica de Nueva York a la mejor obra extranjera, así como con el Tony 2005 al mejor texto teatral.

Ficha artística y técnica: Autor: Martin McDonagh; Traducción: Fernando Masllorens & Federico González del Pino; Elenco: Marta Lubos, Cecilia Chiarandini, Pablo Mariuzzi y Sebastián Dartayette; Escenografía: Eduardo Spíndola; Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco; Asistente de iluminación: Estefanía Piotrkowski; Vestuario: Mini Zuccheri; Asistente de vestuario: Josefina Veliz; Diseño Gráfico: Leandro M. Correa; Fotografía: Lucas Suryano; Diseño musical: Sergio Klanfer; Voz en off: Pablo Flores Maini; Producción Ejecutiva: Alberto Teper/Cynthia Nejamkis; Asistente de dirección: Florencia Laval. Dirección & Puesta Oscar Barney Finn. Teatro el Tinglado.

Ensoñada 1968 de Gabriela Villalonga

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Ensoñada 1968 de Gabriela Villalonga

Una memoria necesaria, La imaginaciòn al poder.

Mariángeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

La huelga que nos trae a la memoria Gabriela Villalonga en Ensoñada 1968, (1) nos es la nostalgia de un pasado terminado, es sobre todo una mirada sobre la historia, su historia, y una llamada a la reflexión sobre un presente que tiene a los obreros y a las huelgas como protagonistas cotidianos, en un hoy que los medios oficiales disfrazan, descalifican o simplemente ignoran para llevar a la mesa del consumidor de noticias la imagen de un país de ficción.

En tiempos de crisis, Ensoñada nos habla de solidaridad, tambièn de las bajezas de algunos pero que señalados deben bajar la cabeza por sus acciones; pero lo hace no desde el discurso de los acontecimientos cronològicos, sino desde la subjetividad de un grupo de niños que sufren las consecuencias de lo que sucede y buscan a su manera con las herramientas de su edad, entender, interpretar los acontecimientos, y una acciòn que los ponga a ellos tambièn en el centro de la lucha. Ensoñada es a pesar de saber como puede terminar todo, un canto de esperanza, y asì termina con las banderas en alto, y apelando a la uniòn para salir adelante: ùnico camino posible.

En un espacio con una escenografìa entre referencial y simbòlica, con un ritmo temporal intenso, los personajes son ellos mismos, niños que juegan y esos mayores donde ellos se miran y admiran o desprecian, con la misma visceralidad. Las performances de los actores son muy buenas, ya que el relato les exige cambios de voz y actitud en escena, y lo hacen despertando la risa y la emociòn ante la parodia de sus padres, abuelos, o vecinos, para al instante dejar de “jugar” y volver a su edad, con sus miedos, y sus dudas. Un miedo que se resume en la confusiòn de Faustino cuando llama guerra a la huelga.

La polìcia y la represiòn se ve con claridad cuando conforman una oficina para repartir documentos a todos, ya que era un imperativo para circular por la ciudad, obligados sus habitantes a presentarlo ante la autoridad. Para los que tenemos unos añitos vividos, esas imàgenes nos atraviesan, dejan de ser ficciòn para convertirse en memoria presente en la sensaciòn que todavìa a veces nos acompaña. Del encuentro para comer ranas, ya que la huelga hace que la comida escasee, a la participaciòn directa, la obra nos lleva de la mano, entre el recuerdo de la solidaridad y el miedo.

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El vestuario, la mùsica, los giros del lenguaje, la gestualidad de los actores y actrices, todo està cuidado por la direcciòn de Gabriela Villalonga, para que la recreaciòn sea verosìmil, para pintar un fresco de un momento històrico que marca un antes y un despuès en la vida del paìs, para advertirnos en la analogìa que no miremos a un costado porque Ensenada sigue siendo hoy para el mal de todos, una realidad presente. Pero tambièn desde la ternura nos recuerda como eramos capaces desde la imaginaciòn construir un mundo, representar el existente, y sembrar una cadena de relaciones donde el otro era tan importante como uno.

(1) En septiembre de 1968 comienza en la ciudad de Ensenada (provincia de Buenos Aires) una huelga que se extendiò por tres meses. Protagonizada por obreros de la Destilerìa, Flota Petrolera y Taller Naval de Yacimientos Petrolìferos Fiscales (YPF), su detonante fue la extensiòn de la jornada laboral, pero la lucha de esa ciudad ademàs, denunciò y combatiò las polìticas antipopulares de la dictadura autodenominada “Revoluciòn Argentina” (…) (Programa de mano)

Ficha tècnica: Ensoñada 1968 de Gabriela Villalonga. Elenco (por orden de apariciòn): Cecilia Balmayor (Hortensia), Guillermo Ferraro (Faustino), Lola Mega (Martina), Juani Pascua (Bebè Guille), Ligûen Pires (Candela), Marianela Caresani (Juanita), Fernando Atìas (Gustavo), Carlos Gonzàlez (Juliàn), Gabriela Fernanda Andrada (Jesusa), Luciana LLado (Ramona) Diseño y realizaciòn de vestuario: Virginia de los Santos Fernàndez. Diseño y realizaciòn escenogràfica: Amelio Cardozo Gill. Diseño de luces: Gabriel Virtuoso. Entrenamiento corporal: Silvia Alejandra Spinelli. Gestiòn Cultural: Carla Peluso. Diseño gràfico: Luciana Llado. Fotografìa: Gabriel Insaurralde. Prensa: Simkin&Franco. Colaboraciòn Psicosocial: Fernando Fabris. Supervisiòn dramatùrgica: Gabriel Virtuoso. Asistente de dramaturgia: Gisella Crimi. Asistente de direcciòn: Luis Cardozo. Coordinaciòn grupal: Gabriel Gendelman. Direcciòn: Gabriela Villalonga. Espacio teatral: No Avestruz. Puesta auspiciada por la Municipalidad de Ensenada, Gestiòn Mario Secco.

Tardes de teatro para niños en el Centro Cultural 25 de Mayo

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Tardes de teatro para niños en el Centro Cultural 25 de Mayo

Musiquitas de Jorge Maestro y Sergio Vainman
La gran Farándula de Gastón Marioni

Armida Còrdoba, Marìangeles Sanz
armida.cordoba@gmail.com- sanzm897@yahoo.com

Los sábados y los domingos a la tarde el Centro Cultural 25 de Mayo, un espacio recuperado por los vecinos de Villa Urquiza, presenta dos piezas teatrales cuyo destinatario son los niños. La primera Musiquitas de Maestro y Vainman, un dúo de escritores que tiene en su haber varios éxitos teatrales y televisivos, y que saben cuáles son los procedimientos que provocan en sus espectadores una atención suspendida entre el fluir de los diálogos, el color de un vestuario atrayente, el seguimiento de canciones que juegan con el lenguaje, y provocan la risa, de personajes queribles y divertidos, y una relación con los pequeños desde la escena, y abajo en la platea, que provoca un puente de intensidad entre los pequeños y los personajes.

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Musiquitas es una comedia musical que produce desde el desarrollo de una pequeña anécdota, la reunión de una tía muy particular, Ana Cores, de excelente desempeño, con sus sobrinos, vendedores ambulantes: la que lleva a pasear en caballito, el vendedor de globos, el que ofrece flores; y con sus amigos para festejar su cumpleaños, un sin fin de encuentros y desecuentros que producirán la emoción de todos. El espacio, un parque, un lugar abierto donde sean posibles los desplazamientos de las coreografías de Lucila Sanles, que acompañan las canciones de Sergio Dantí. En ese espacio diseñado por Vanesa Abramovich, se lleva adelante un juego entre las palabras, el pentagrama y el movimiento que se luce dentro de una escenografía a puro color, al igual que el vestuario de Calandra -Hock. La pieza mantiene atentos durante todo el transcurso de las acciones a los espectadores, tanto adultos como niños, y ese es el acierto mayor de una puesta que está pensada para ellos, hecha con profesionalidad. Ana Cores tiene una extensa trayectoria en el género, la Comedia Musical, tanto para niños como para adultos, y maneja con soltura su presencia en escena. Al igual que los queridos sobrinos que aguardan a una tía tan especial, que sostienen una muy buena performance, donde reina el disparate y la imaginación. Creada para darle al niño la posibilidad de pensar en el juego a partir de la sencilla realidad que nos rodea, un charquito de agua, las nubes, y sobre todo la compañia de buenos amigos. Como afirma el programa de mano Musiquitas es: “Ese mágico momento donde el alma es abrazada en una hora y minutos, para que sueñe. Y cuando el alma sueña, es teatro, artistas y público.”

Ficha técnica: Musiquitas de Maestro y Vainman. Elenco: Ana María Cores, Hernán Lewkowicz, Federico Rodríguez Salcedo, Silvana Tomé, Cabo Illanes, Agustina Bouzo. Música y letras: Sergio Dantí. Coreografía: Lucila Sanles. Direcciòn musical: Juan Ignacio Lòpez. Direcciòn General: Pablo Gorlero. Stage manager: Agustina Bouzo. Diseño de sonido: Josè Poty Frìas. Diseño de iluminaciòn: Daniela Garcìa. Diseño y realizaciòn de escenografìa: Vanesa Abramovich. Asesor artìstico: Rubèn Cuello. Asistencia de direcciòn: Maite Giribaldi Pochat. Fotografìa: Nacho Lunadei. Prensa: Agencia AB. Producciòn ejecutiva: Vilma Villaamil. Direcciòn de producciòn: Elida Mohana. Producciòn 25: Christian Rìos Covaleda y Mirta Àlvarez. Centro Cultural 25 de Mayo.

000203150 la gran farandula

La gran Faràndula de Gastòn Mariani tiene para los espectadores una fuerte carga de emociòn ante un campo teatral donde la posibilidad y el cierre de teatros es una constante en su presente inmediato, y donde la memoria de los precursores de nuestro campo estàn lejos en la memoria de la mayorìa del pùblico. La faràndula, la que iluminaba los escenarios desde principios del siglo XX, la que compartìa los escenarios con la carpa del circo, luego con el incipiente cine nacional, mudo o sonoro, la que le daba voz y cuerpo a la imaginaciòn de los radio teatros, està presente en la puesta en el cuerpo de los cinco personajes, que de alguna manera representan a tipificidades de la escena, el Jettatore, creado por la pluma de Laferrere, la dama joven y apreciada, el galàn de los melodramas, los caricaturescos tipicos de nuestro sainete y nuestro grotesco, son traidos en un homenaje necesario y merecido, en las secuencias que se suceden en la puesta, sino tambièn a travès de sus imàgenes en el fondo del escenario, convertido en enorme pantalla donde sus rostros, algunos tan olvidados, nos sonrien, lloran, y se estremecen una vez màs para nosotros. Con un cuidado vestuario de època, con mùsicos en escena, con muchos gags de humor, con desplazamientos que rompen la cuarta pared, los personajes ingresan desde la platea, y la utilizan para dar cuenta de la turba que viene a pedir el remate del teatro. Que no es otra cosa, que su eterno estado de pròxima defunciòn ante la crisis recurrente que supimos conseguir. Pero el teatro, nos demuestran los pesonajes a travès del relato de su historia no muere, porque ni actores ni espectadores estàn dispuestos a aceptarlo. Es asì, que para recordar tiempos de peligro inminente, el recuerdo de Teatro Abierto 81 en plena dictadura cìvico – militar es un ejemplo de resistencia y resilencia, ante los embates de los poderes de turno que quieren terminar con una voz que nos representa. Con muy buenas actuaciones el grupo lleva adelante las diferentes acciones, provocando la risa y la emociòn. El ùnico problema que podemos encontrarle al trabajo, es nuestra preocupaciòn ante un espectador niño, destinatario de la pieza, si siente, màs allà de la necesidad de conocimiento que puede serle maravilloso para entender nuestra cultura, un interès en lo que se le ofrece desde el escenario.

Ficha artística y técnica: Libro: Gaston Marioni: Música original: Hernán Matorra: Coreografía: Diego Bros: Elenco: Omar Calicchio, Anita Martínez, Julián Pucheta, María Rojí, Nicolas Scarpino; Músicos: Federico Fernández, Hernán Matorra, Juan Cristóbal Sleigh; Diseño de vestuario: Renata Schussheim; Diseño de escenografía: Jorge Ferrari; Diseño de luces: Gonzalo Córdova: Diseño Audiovisual: Joaquín Daglio: Realización de escenografia: Hernán Pérez; Letras de las canciones: Gaston Marioni; Fotografía: Alejandra López; Diseño gráfico: Eduardo Asplanato; Asistencia de escenografía: Luciana Uzal; Asistencia de vestuario: Cristina Tavano; Asistencia de dirección: Daniel Cinelli; Prensa: Maria Lapadula; Producción ejecutiva: Gisela Cantero, Christian Ríos Covaleda; Dirección musical: Hernán Matorra; Dirección: Gaston Marioni. Centro Cultural 25 de Mayo.

Alfa de Felicitas Kamien

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Alfa de Felicitas Kamien

La importancia de sobrevivir

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Una textualidad distòpica, en un mundo apocalìptico donde reinan los agrotòxicos y el aire es irrespirable, la comida y los elementos primarios escasos, y la sobrevivencia de la especie un enigma encerrado en un tubo de laboratorio que guarda el semen de un macho alfa, un semental que pueda dar curso a la continuidad de la vida. En el medio de esa realidad, la tragedia patètica de una familia que es capaz de todo para lograr seguir respirando màs que los demàs en esa tierra planetaria asolada. Respiraciòn acotada por el uso de màscaras antigas que obligatoriamente deben llevar al salir de su casa.

Felicitas Kamien nos lleva de la mano a un futuro, 2050 o 2060, màs o menos, en donde todo es un delirio provocado por nosotros mismos. Un pensamiento que nos ronda ante tanto disparate y tanta ignorancia sobre lo que las grandes corporaciones estàn haciendo con el planeta. Dando una vuelta copernicana, la dramaturga, propone una sociedad que se muere porque los hombres ya no pueden procrear, su savia vital no contiene la suficiente fuerza para dar lugar a la creaciòn de otro ser humano, y la desesperaciòn cunde. De un mundo conocido que lucha por los derechos de las mujeres a elegir la maternidad, nuestro presente, ella coloca al colectivo femenino en estado de desesperaciòn, buscando un hombre capaz de procrear.

La ambiciòn, la avarica, el deseo, la violencia presente en todos y cada uno de los actos de los personajes, son el abanico de sentimientos que la puesta desplaza hacia la platea, sin dejar pequeños toques de humor, que matizan en su desborde grotesco, el drama que los envuelve a todos, y que suena como una advertencia con sabor a amenaza. Las performances de los cinco actores y actrices que llevan adelante la historia son excelentes, no decaen en su tensiòn dramàtica desde un principio, cuando una mujer que toma y fuma en la penumbra de una cocina / laboratorio / oficina, escucha las alarmantes noticias desde una pequeña radio portàtil.

El espacio està barrocamente instalado, todo desborda de objetos propios y ajenos, los utensilios de cocina, junto a los tubos de ensayo sobre la mesa, una computadora, al lado de viejos biblioratos, y una heladera de farmacia que guarda el precioso tesoro blanco, al lado de la pileta y la cocina. Una estanterìa que se mueve peligrosamente guarda numerosos elementos, y entre esa encrucijada espacial, los cuerpos se trasladan, salen e ingresan por las dos puertas enfrentadas, una al interior de la casa y la otra que da a una extraescena siempre amenazante.

El mundo afuera se va convirtiendo en un desierto donde la vida se escapa entre los dedos de la humanidad viciada por el deseo de obtener dinero, y que en su desenfreno produjo la esterilidad y la falta de recursos. Un mundo donde la violencia se divide entre clases y entre gèneros una vez màs, con el agravante que el destino de todos parece estar, tambièn nuevamente en manos de inescrupulosos. La autora nos deja un mensaje alarmante y fatal: a pesar de la tragedia, la humanidad no aprende a ser mejor.

Una puesta inquietante, con un tema polèmico, con excelente performance de actuaciòn y direcciòn, que nos deja entre la sonrisa nerviosa un interrogante audaz.

Ficha tècnica: Alfa de Felicitas Kamien. Actùan: Valeria Roldàn, Diego Quiroz, Abian Vainstein, Mariana Cavilli, Marta Haller. Escenografìa: Victoria Kamien. Realizaciòn escenogràfica: Mariano Sivak. Diseño de luces: Matìas Sendòn. Diseño de sonido y objetos: Beto Bit. Diseño de vestuario: Estefanìa Bonessa. Diseño gràfico y fotos: Xavier Martìn. Realizaciòn radio: Gustavo “Pollo”Dvoskin. Voces radio: Federico Lis, Carolina Andrè y Beto Bit. Apoyo tècnico y moral: Beto Bit. Producciòn ejecutiva: Carola Parra. Asistencia artìstica: Rodrigo Ochonga. Asistencia de direcciòn: Sebastiàn Sabio. Asesoramiento dramatùrgico: Javier Daulte, Nacho Bartolone. Direcciòn: Felicitas Kamien. Camarìn de las Musas.

Perla Guaranì de Gabriela Pastor

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Perla Guaranì de Gabriela Pastor

Te voy a contar como fue…

000187571Perla

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

La escenografìa nos recuerda el paisaje del litoral, totoras en cuadrados en las paredes, restos de barro y paja en el suelo, y al fondo un hombre, sentado, con anteojos negros, pulsa una guitarra. La mujer apoyada en la pared, enfrentada al paisaje, de espaldas al afuera que entra por una ventana, espera. Como sola espera, tiene una ropa gastada en tonos tierra, una larga mata de pelo negro adornado con pequeñas flores, vestida como una guerrera, guarda un machete en su mano. Es joven, es bella. En la pared de la ventana un mapa de toda la Amèrica del Sur nos ubica espacialmente, el acento y la lengua que atraviesa el cuerpo de la mujer, nos señala el lugar, la frontera entre el Paraguay y la Argentina. En su cuerpo la puesta se vuelve polifònica, si sumamos el lenguaje de la mùsica, aùn màs.

Su cuerpo entero es un mapa narrativo, su mirada rompe la cuarta pared e interpela a un espectador que sigue su recorrido de voz y movimiento. Un pequeño banquito le servirà de plataforma, de lugar de expresiòn màs alta, màs erguida, narra: su infancia de desnudez de todo, entre el barro y la ilusiòn de salir de la verde càrcel donde habita. El tren como fantasìa de huida hacia un lugar de maravillas, donde todos rien y son felices, o eso es lo que adivinan, imaginan, los chicos que corren con ella por el suelo de su pueblo. El tren.

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Nos mira y se mueve como un animal atrapado que intenta salir de su red como puede, vendiendo zapatos que arrastra como un espinel o entregando su cuerpo a quien no debe. El litoral, su mùsica, sus miserias, sus pueblos perdidos entre la naturaleza, los niños que corren detràs de los sueños que nunca alcanzaràn, y la vida que corre sin saber quien le dio comienzo, como se le darà fin. El presente de desolaciòn, el pasado de ignominia, la Guerra de la Triple Alianza, o de la Triple Infamia, como la recuerdan en su tierra. Y todos escuchamos el dulce acento guaranì, su melodioso sonido, y sentimos el dolor de un pueblo desvastado por una contienda que nunca debiò ser.

Gabriela Pastor construye un relato orgànico, entre la textualidad entre el castellano y la lengua guaranì, entre la corporalidad y la oralidad, entre el lenguaje de las palabras y el de la mùsica, que como fondo nos lleva espacialmente a un lugar desconocido. Una impresionante actuaciòn, que nos deja deseando màs relatos, màs historias. Como los cuentos de la selva de Horacio Quiroga, cada pequeña narraciòn nos pide otra, y el final nos deja esperando el pròximo. Perla Guaranì, es un texto que nos pide que nos acerquemos a una realidad en el entramado de su bùsqueda. Ser una perla, es querer marcar la diferencia, como el sujeto que narra, que siempre quiso ser otra en la monotonìa de lo mismo.

Ficha tècnica: Perla Guaranì de Gabriela Pastor. Versiòn: Fabiàn Dìaz. Actùa: Gabriela Pastor. Mùsica en escena: Josè Andrès Pawlìn. Iluminaciòn: Omar Possemato. Escenografìa y vestuario: Julieta Italiano. Diseño gràfico: Sebastiàn Mogordoy. Fotografìa: Lucas Van Esso. Producciòn: Carola Parra. Direcciòn: Fabiàn Dìaz. Teatro: Espacio Polonia.