El Mal de la Piedra de Blanca Domènech

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El Mal de la Piedra de Blanca Domènech

Por el grupo de Teatro El Vacìo Fèrtil

¿Què hacer hoy con El Valle de los Caìdos? ¿Còmo cerrar una herida, si la negamos sistemàticamente?

000202572 el mal de la piedra

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

La piedra parece de una dureza eterna, sin embargo, tiene en su composiciòn las fisuras que hacen que se desmorone, que se rompa. Para el relato del vencedor, la memoria del vencido es como aquello que va disolviendo la fuerza de la piedra, es como el agua que produce su deterioro, es como el huracàn que la harà caer. Memoria versus una neutralidad cìnica, que enmascara su fascismo en la negaciòn del pasado. La pieza de Blanca Domènech nos lleva a esa discusiòn a partir de una dialèctica entre dos personajes, una cientìfica, Romina Pinto, que analiza el estado del monumento de la perversiòn, El monumento en el Valle de los caìdos, un ejemplo del cinismo franquista, construido con la fuerza de los presos republicanos, y luego sostenido en sus bases con los cuerpos de vìctimas y victimarios, (1) en una falsa busqueda de reconciliaciòn nacional; y un guardia muy particular, Ivàn Steinhardt, que lee fragmentariamente libros sobre el demonio, o lo que cae en sus manos, metàfora de còmo muchos leen la realidad, sòlo en los tìtulos de los diarios, como si fueran frases profèticas, sin interiorizarse en nada, fàcil manera de desligarse de un compromiso social e històrico.

Los dos personajes mantienen un duelo donde se discute no sòlo el presente, la restauraciòn del monumento entre la puja de los neonazis, y la de los que restauran la memoria històrica, sino sobre un pasado que no puede cicatrizar como se pretende desde hace màs de cincuenta años, sin que toda la verdad oculta, es decir, toda la podredumbre del règimen salga por fin a la luz. Una historia que la puesta dirigida por Tony Lestingi recupera en las imàgenes que inician el relato, en una tela blanca como pantalla, donde una cruz dibujada nos habla de la que se erige en el valle, y de la ideologìa que sustentaba la ferocidad de los ganadores.

Ante las contradicciones de una, la monolìtica presencia del guardia, que maneja la situaciòn desde la frialdad de una falsa neutralidad, de una falsa ignorancia del pasado, que afirma su apoliticismo, una manera de ver y sentir de aquellos que eluden su responsabilidad, que esconden bajo la màscara de la no polìtica, sus preferencias con el franquismo en España, o con la dictadura militar en la Argentina. Podrìamos afirmar que ni aquì ni allà, la derecha se asume como tal.

El trabajo de los actores tiene una muy buena performance, la escenografìa es funcional a las secuencias cortadas por los apagones, las grabaciones en off, traen la informaciòn sobre los grupos en lucha en la extraescena. La relaciòn entre ambos tiene una proxemia que se asemeja a la que tendrìan un depredador y su presa. El guardia sospecha, averigua, sabe y usa lo que sabe para torturar y controlar a la mujer que està en un lugar que desprecia por todo lo que significa. La direcciòn apuesta a la textualidad dramàtica y al trabajo de los actores que van creando un clima de opresiòn y duda, una sensaciòn de desconcierto e intensidad que provoca el discurso del poder en la voz de un hombre comùn.

Este trabajo realizado por el grupo El vacìo fèrtil, nuevamente irà a los escenarios españoles, ahora con este obra; la anterior fue “De tiburones y otras rèmoras” en 2017. Todo un desafìo por la temàtica, la forma que es presentada desde la textualidad de Blanca Domènech y la puesta que lee con mirada universal una problemàtica que en España es una herida profunda aùn hoy. Como afirma la autora en el programa de mano: “Escrita desde una perspectiva presente. “El mal de la Piedra” trata de articular una mirada crìtica sobre el pasado oscuro de España. Un pasado que sigue presente. Heridas que continùan abiertas y que estàn siendo heredadas por las nuevas generaciones.” o como afirma su director: “Hoy desde el arte ponemos el foco en ese monumento pero podrìa haber sido en otros tiempos el campo de concentraciòn de Auschwitz, el Monumento de la Paz de Hiroshima o la ESMA en Argentina (…)”

 

Ficha tècnica: El Mal de la piedra de Blanca Domènech. Actùan: Romina Pinto, Ivàn Steinhardt. Voces en off: Tony Lestingi – Ivàn Steinhardt- Emilio Zineròn – Gonzalo Aranda. Asistencia: Emilio Zineron- Kike Palombo. Escenografìa e Iluminaciòn: Eduardo Muro. Diseño y Realizaciòn de Sonido y Video: Ivàn Steinhardt. Mùsica original: Quique Pareta. Diseño gràfico: Romina Pinto. Producciòn General: El Vacìo Fèrtil. Prensa: Caro Alfonso. Fotografìa: Eduardo Muro- Aìlin Moreno. Tema original: Alejandro Àvila- Ivàn Steinhardt. Direcciòn y puesta en escena: Tony Lestingi.

(1) Finalizada la Guerra Civil Española ocurrida entre 1936 y 1939, el dictador Francisco Franco, vencedor en dicha guerra, puso en marcha un plan faraònico que consistiò en la construcciòn de un monumento para honrar a los caìdos en “la gloriosa cruzada” (…) En el primer perìodo de construcciòn, la mano de obra fue la de los prisioneros republicanos esclavizados trabajando en condiciones deplorables. Antes de su inauguraciòn el 1 de abril de 1959, hubo un decreto para que el lugar honrase a “todos los caìdos”. Franco hizo llevar casi 34000 cuerpos de ambos bandos para que fuesen enterrados allì como “una forma de reconciliaciòn” (Programa de mano)

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