Archivos Mensuales: diciembre 2019

Balance de Fin de año

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Terminar un año de Tiempo compartido
El teatro y su circunstancia

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Terminar un año es siempre un tiempo de balance, ninguna novedad, pero este año 2019 no es para la sociedad argentina, un año màs, es un año transitado desde el conflicto permanente con la verdad y los medios, con la economìa y la pobreza, con la pobreza y la educaciòn, y con la cultura y su construcciòn de identidad desde lo simbòlico. Mi interès permanente, mi pasiòn, es el teatro, este es un blog que està dedicado a esa disciplina y a todas aquellas que se resumen en èl; desde la literatura hasta el cine, desde la mùsica hasta la plàstica. Todos elementos que se conjugan para la realizaciòn de una puesta en escena creativa, que interese por su bùsqueda, a veces inquietante, de nuevos lenguajes que clarifiquen un panorama social de una complejidad inaudita.

La relectura de los clàsicos o de textos que pareciera que estàn atados a una coyuntura distante en el tiempo han tenido una presencia casi excluyente en el campo. Porque la dramaticidad de algunos de ellos en la mano de directores talentosos, y de grupos de actores y actrices de igual nivel, supieron entender entre los pliegues sinuosos de las frases conformadas con las palabras de los autores, un presente que revitalizaba lo dicho y le daba una intensidad nueva. Los ejemplos son muchos, desde la poesìa de Lorca, la escritura de Ibsen, el eterno de Shakespeare, o la imposible ausencia de Discèpolo, el campo utilizò gèneros y textualidades para hablarnos del presente desde la trama intensa de un Hamlet, o de un Stèfano.

La figura femenina, tuvo en textos fuertes y lacerantes, un protagonismo que se une, junto al campo de la performance en las calles, para exponer e imponer ante la ceguera de muchos una realidad que nos rodea como un fantasma de crueldad y de muerte: los feminicidios, la violencia de gènero, la trata de personas. La calle una vez màs fue escenario propicio, para dar cuenta de una temàtica que la mayorìa prefiere ignorar. Sin olvidar la memoria que sigue luchando denodadamente contra el olvido obligatorio que se pretendìa imponer desde un neoliberalismo, indiferente al dolor del otro, y dueño de la posverdad.  Martìn Seijo, Victoria Roland, Iride Mockert, las rondas de las madres de la trata, compartiendo plaza, con las madres de plaza de mayo, tienen màs allà de las perfomances, un alto grado de tetralidad que evidencia ante una sociedad, con la herramienta de la expresiòn oral y corporal, una desgraciada realidad.

Por otro lado, la calle tambièn fue escenario no sòlo de la denuncia sino del empoderamiento de las mujeres, en un tiempo donde apropiadas de su voz, y liberàndola al viento, luchan por derechos y se defienden de los abusos en todos los lugares donde su presencia està. El teatro se debe personajes femeninos, que no sòlo nos muestren el dolor y la desesperaciòn de la vìctima, que es el lugar que la sociedad pone a la mujer, sino que construya personajes que nos demuestren su lucha, su fuerza, el manantial inagotable de su reivindicaciòn. Una dramaturgia que exprese el movimiento, que dè cuenta del estado de situaciòn que se opone a la violencia sobre los cuerpos y las mentes femeninas.

Un gènero que tambièn se vio revitalizado este año, y que venìa abrièndose camino en el circuito independiente de autogestiòn, es la comedia, con todos su matices, el humor, como procedimiento para hablar tambièn de nuestras problemàticas, pero desde un lugar que nos permita mirarnos y reirnos juntos de nuestras debilidades. Bienvenido el avance de la comedia.

Por ùltimo, a la tristeza del cierre de salas que tambièn tiñò el campo este año, una feliz concreciòn, la apertura en el Abasto, con sala propia, del legendario Teatro del Pueblo, en el espacio que ocuparon, Puerta Roja y La Nube, y que hoy de la mano de la Somi, abriò sus puertas este año simbòlicamente, para comenzar en el 2020 con su temporada en ese espacio nuevo.

No quise llenar esta pàgina de nombres y apellidos, todos ellos valiosos, imprescindibles, aunque estàn presentes en cada lìnea de mi escritura, pero fueron muchos: dramaturgos /as, actores y actrices, directores y directoras, escenogràfos y escenògrafas, mùsicos y mùsicas, iluminadores e iluminadoras, las fichas tècnicas estàn atravesadas por un talento que no distingue gèneros, ni franjas etarias.

Fue un año difìcil, pero eso no amilanò a un campo acostumbrado a lidiar con la adversidad y a pesar de, y desde de su propia incertidumbre lograron concretar una profusiòn de propuestas diversas, intensas, que nos dieron muchos momentos de felicidad intelectual. Quiero agregar que el teatro para niños no fue la excepciòn, pero ese campo dentro del campo merece un anàlisis propio.

Hasta el 2020, con toda la fuerza depositada en la esperanza de un tiempo mejor para todos, donde el teatro sea una vez màs constituyente de una identidad que estos cuatro años pasados se intentò por todos los medios, y los tenìan y muy fuertes, destruir; resistimos, resistiremos, y desde allì escalaremos hasta la concreciòn de un sueño que una vez màs como dirìa mi director, Osvaldo Pellettieri, fue interrumpido.

El partidito – Un delirio patronal

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El Partidito de Tamara Dawidowicz
Un delirio Patronal

elpartidido

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Una puesta teatral, o un partido de fùtbol, o ambas cosas, en un espacio deportivo, un club de barrio: Club Estrella de Maldonado; es la propuesta de Tamara Dawidowicz y el grupo de actores y actrices que los domingos nos ofrecen con talento, y mucha gracia un momento diferente, donde las disciplinas se mixturan, para contarnos una historia cruel. La posmodernidad, la posverdad, la construcciòn de relato, envuelven lo real concreto de los hechos, y el partido entre los empleados de la compañia de Seguros es sòlo la metàfora de una verdad ocluida, el abuso patronal, y de una incògnita que no deja vivir a los empleados: la muerte de uno de sus compañeros.

El trabajo de un call center, porque los llamados son la obligaciòn cotidiana de los integrantes de ese equipo improvisado por el delirio de los dueños de la Empresa, es develado en toda su crudeza, cuando el partido se interrumpe y cada uno de los personajes van contando la sistemàtica persecuciòn de que son objetos en esas horas que viven entre el cuadrado de sus cabinas. Mientras uno de ellos desarrolla su monòlogo, a tiempo de juego interrumpido, el resto con un dispositivo que llevan y con el que tapan sus rostros, permanecen como una fotografìa, en un tempo detenido.

El vestuario es heterogèneo, porque no son jugadores, y salvo algùn fanàtico de su club, que lleva la camiseta y parece saber màs que los otros del deporte de la mitad màs uno, el resto luce ropa deportiva al uso. Escena y platea comparten espacio, ya que las acciones se desarrollan en la cancha, y la cuarta pared no existe entre espectador y personaje, porque desde un principio intercambian saludos, opiniones, votan o aplauden jugadas, mientras toman o comen algo ofrecido por una boleterìa devenida kiosko.

El humor, la intriga, las rivalidades entre los compañeros, los deseos reprimidos, y finalmente la complicidad para lograr la verdad, transcurren fluidamente, y todo lo que sucede es el disfrute de una puesta, a la que le interesa sobre todo dar cuenta de la multiplicidad de situaciones que viven los personajes, sus orìgenes distintos, de tierra y clase, por ejemplo, Alejandro es colombiano, y como a partir de la solidaridad se puede quebrar un discurso falaz, entre la comprensiòn y la represiòn, – dos de los personajes cercanos a la patronal, funcionan como el polìcia bueno y el polìcia malo-, y romper desde la uniòn la violencia de un sistema naturalizado.

Una propuesta distinta, inteligente, llevada adelante por muy buenos actores que de la mano de la direcciòn, pone el cuerpo y desarrollan su talento para hacernos sentir que estamos viendo un partido de fùtbol, dentro de una pieza teatral, o al revès.

Ficha tècnica: El partidito, Un delirio patronal. Idea, dramaturgia y direcciòn. Tercera Temporada. Actùan: Cristian Bernal Niño, Magdalena Brignolo, Jesùs Caraballo, Pablo Ferreyra, Nayla Golvas, Martina Kobrinsky, Victoria Reyes Benz, Brenda Taubin, Eduardo Yañez, Verònica Zelwianski. Asistencia de direcciòn: Loana Pagani, Santiago Piva. Diseño de vestuario: Mariano Salvador Castillo. Diseño gràfico y audiovisual: Fermìn Kalesnik Vissio. Club Estrella de Maldonado.

Es necesario entender un poco de Griselda Gambaro

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Es necesario entender un poco de Griselda Gambaro
(Los desdichados no se reconocen)

“La amabilidad del saludo se basa en el dialogismo del reconocimiento. (…) En la reverencia profunda la postura corporal se opone al enfrentarse, a esta postura de diàlogo. (…) Uno se inclina ante el otro, enfrentàndolo directamente. En todo caso, las prolongaciones de las lìneas de los cuerpos en profunda reverencia se cruzan. Este cruce anula definitivamente a la contraparte como persona. La reverencia no es ante otro, sino hacìa el vacìo.” (Byung- Chul Han, 125)

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Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Oriente y Occidente en una trama que habla de la imposibilidad del diàlogo, de la extrañeza ante lo diferente, de los falsos valores, los religiosos, y los polìticos: para Dios todos somos iguales, dice el cristianismo; libertad, igualdad y fraternidad, reza el lema de la Revoluciòn Francesa, la biblia laica desde el siglo XVIII. Gambaro con sutileza y profundidad nos introduce en la desazòn del personaje de Hue que cree, que es un hombre de fe. Una fe que siente dentro y fuera de su cuerpo, una cuestiòn de estar con el otro, de contacto para transmitirle al necesitado un amparo, la sensaciòn necesaria de que no està solo en el mundo.

En el medio, el lenguaje, anulando toda posible relaciòn, interrumpiendo cualquier posibilidad de entendimiento entre una manera y otra de ver el mundo, y a partir de allì una crìtica feroz a los discursos aprehendidos sin reflexiòn ninguna, naturalizados por la costumbre, repetidos por cansancio. Asì todo es como es, la pobreza, la locura, la vida, la muerte. Los personajes como sombras de sì mismos, se mueven en un tinglado que no redime ninguno de sus pedidos, ninguna apuesta a ser mejores, sino que los hunde en un lodazal, ni siquiera el teatro puede lograr sacarlos de ese estado; en una puesta en abismo, lo intenta el marquès, pero no consigue que los considerados locos entiendan su propuesta.

Una obra que nos habla de los interrogantes y los fantasmas de la dramaturga en un mundo que no puede salir de la vòragine de la violencia y la crueldad humana, y que afirma que las mismas, sin decirlo, son sòlo producto de la ignorancia: “los desdichados no se reconocen.” La direcciòn de Guillermo Ghio, atraviesa el punto de vista de esta ignorancia y clava con eficacia la daga de la incomprensiòn en el desarrollo de la puesta, que cuenta con excelentes performances de los actores y de las actrices, logrando un clima de intensidad dramàtica, que al mismo tiempo que nos emociona nos distancia por revulsiòn de las imàgenes, o por reconocer en ellos nuestros propias carencias.

Una escenografìa que reproduce con pocos elementos los paisajes diferentes: un telòn con cerezos en la casa de Hue, para ambientarnos en China, que cambiarà de color para marcar el transcurso del tiempo; un dispositivo escènico conformado por unos trebejos de madera, que van conformando los diferentes y necesarios elementos de los distintos espacios: el barco, la carreta, la bañera, la mesa en la posada o en el loquero. Una iluminaciòn que construye al igual que el maquillaje y el vestuario, a los personajes, que son llevados adelante por los actores cambiando de roles, salvo los tres centrales: la madre, Hue, y el padre jesuita; la trìada que darà lugar al conflicto dramàtico, y que recorreràn un camino que se inicia y termina en China, todo igual, pero todo tan distinto; la vida a todos nos deja sus huellas.

Una puesta intensa, con excelentes actuaciones, dura, contemporànea a pesar de los años de haber sido escrita por Griselda Gambaro, allà por los noventa, porque el horror que encierra la ignorancia del otro, nos sigue llevando a la violencia, por miedo a aceptar lo diferente como parecido a nosotros mismos, o por la comodidad de rechazar, de ser intolerantes antes que intentar comprender.

Bibliografìa:
Byung – Chul Han, 2019. Ausencia. Acerca de la cultura y la filosofìa del Lejano Oriente. Buenos Aires: Caja Negra.

Ficha tècnica: Es necesario de entender un poco, (los desdichados no se reconocen) Elenco: Liliana Moreno, Patricio Schwartz, Mucio Manchini, Pablo Turchi, Marcelo Sain, Nicolàs Meradi, Leticia Cabeda. Diseño de vestuario: Pheonia Veloz. Asistencia de vestuario: Nadja Jorge Veloz. Realizaciòn: Silvana Morini – Antonio Lazalde. Dispositivo escènico: Guillermo Ghio. Diseño de luces: Tamara Turczyn. Diseño gràfico: Paloma Marìn. Fotografìa: Sergio Torilo. Prensa: Correydile. Asistencia de producciòn: La Domenica. Asistentes de direcciòn: Tamara Turczyn – Norberto Portal. Versiòn escènica y Direcciòn general: Guillermo Ghio. Teatro: Espacio Pan y Arte.

Mortajas de Agustìn Soler

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Mortajas de Agustìn Soler
El agua pasa rozando un muelle. Ranco la reconoce, todo eso anda por debajo de su piel, Beto, en cambio, nada sabe de eso ni de los secretos que el rìo se lleva hasta el mar, pero fortuitamente se encuentran para quitarle a una historia su punto final. (Flyer)

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Mariàngeles Sanz
sanz897@yahoo.com

 

Dos personajes en escena, una poètica que estructura la actuaciòn del clown, una textualidad que le debe al absurdo sus procedimientos, son los elementos que junto a una escenografìa sencilla y simbòlica, y un vestuario que responde a lo dicho anteriormente, nos ofrece la puesta dirigida por Agustìn Soler, sobre su propia textualidad dramàtica.

Beto o Daniel, llega al muelle de un rìo, en un lugar indefinido, a cumplir un rito ancestral, sin saber, que allì se encontrarà con Ranco, un habitante de la zona con el que pareciera no tener nada en comùn, y que luego de desopilantes diàlogos, que parecen conducirnos a una cinta de moebius, se darà cuenta de su error.

La suma entre una coreografìa estudiada, y diàlogos que juegan con el lenguaje, provocando la risa de los espectadores, oculta tras su aparente liviandad una historia de amor romàntico, con todos sus condimentos: pasiòn, ausencia, dolor, nostalgia, muerte, y eternidad. Con muy buena complementariedad de la mùsica y la iluminaciòn.

Simpleza y magia en juegos como el de los insectos luminosos, voces impostadas, sonidos que nos llevan a ese universo propio que van tejiendo las acciones y las palabras; un universo cerrado entre el presente y el pasado de los dos personajes, se desliza a travès de los minutos y nos hace disfrutar, emocionarnos y derramar alguna làgrima, que desearìamos, tal vez, que alguien la viera interiormente para hacer de lo que ve, el mejor de los cuadros posibles.

Nacer y morir, y en el medio una vida con sus blancos, grises y negros, màs los colores que pintamos como los cuadros de Ranco en el medio del dolor y las làgrimas. Muy buenas performances de Carmen Tagle y Pablo Algañaraz, en la pre – presentaciòn de esta pieza de Soler, que apela a la emociòn, y lo logra desde la risa y la làgrima.

Ficha tècnica: Mortajas dramaturgia y direcciòn: Agustìn Soler. Actuaciòn: Carmen Tagle y Pablo Algañaraz. Mùsica original: Santiago Blomberg. Coreografìa: Ana Gurbanov. Vestuario y escenografìa: Pia Drugueri. Diseño de iluminaciòn: Lucas Orchessi. Diseño gràfico: Romina Salerno. Supervisiòn dramtùrgica: Pilar Ruiz. Producciòn general: Vagòn Producciones + Agustìn Soler. Asistencia de direcciòn: Abril Piterbarg. Teatro: La Carpinterìa.