Archivos Mensuales: febrero 2020

Claveles Rojos de Luis Agustoni

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Claveles Rojos de
Luis Agustoni

Cuando la protecciòn sòlo encierra el interès
“Vivan los humanos que les da por construir
que con sus manos dan màs que pedir” (Oscar Chàvez) (1)

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

En el programa de mano se nos aclara que la textualidad dramàtica està basada en una historia real, es decir, se nos habla de la ficcionalizaciòn de lo cierto, pero aunque asì no fuera, no es difìcil pensar que lo que le sucede a Liliana Doblas con su familia no es un hecho aislado, sino una situaciòn que se da màs de lo deseado dentro de una sociedad que evalùa cada vez màs, al èxito y al dinero como ùnica medida de valor, y que desprecian al diferente, o se aprovechan de èl.

La historia es simple y cruel, una mujer que no tiene “capacidades normales”, y siempre me preguntarè como medir la normalidad, con respecto a què, si la lìnea que separa a unos de otros es mòvil, labil, y acomodaticia; pide su parte de la herencia de su padre fallecido, y la familia que ha dilapidado la fortuna, teme que todo salga a la luz y tomaràn las dificultades de Liliana como pretexto para inhabilitarla a ejercer sus derechos, y obligarla al tutelaje de la madre. La ley juega en su contra, la ciencia tambièn, y el miedo a lo distinto hace lo suyo, sòlo que un abogado que a su manera tambièn es un diferente, toma su defensa y obtiene por fin una ventana de luz a su problema.

Los claveles rojos son la insignia del triunfo, de la lucha por la verdad y la justicia, y de la mano de ambos sellaràn un acuerdo. La puesta multiplica un ùnico espacio, que serà juzgado, oficina, casa, de acuerdo a las secuencias, los personajes esperaran como testigos fuera de èl, mientras las acciones se aproximan a proscenio. Todos los personajes tienen una muy buena performance, pero no podemos dejar de destacar el trabajo de Julieta Bermudez, en la construcciòn de Liliana, desde la postura corporal, el habla, acompañada por un vestuario simple sin brillos, en tonos pastel, que acompaña la personalidad del personaje. Su trabajo es impecable.

La lucha del personaje, es la reivindicaciòn de todas las diferencias que la sociedad trata de ocultar o controlar desde la violencia directa, o aquella que se ejerce desde la hipocresìa de la protecciòn. La direcciòn de Agustoni, logra con recursos genuinos, dar la fuerza necesaria a su propia textualidad, y logra la verosimilitud de las situaciones y del caràcter de los personajes. Una puesta para reflexionar, sobre la justicia, sobre la verdad, y sobre todo sobre la humanidad de los humanos.

(1) Òscar Chàvez Fernàndez es un cantante, actor y compositor mexicano. Se lo considera uno de los màximos exponentes del Canto Nuevo en Mèxico, a pesar de sus 85 años. En julio de 2019 fue reconocido, por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, como Patrimonio Cultural vivo de la Ciudad de México en la Fiesta de Trova y Canción Urbana Cantares. (Wikipedia)

Ficha tècnica: Claveles Rojos de Luis Agustoni. Elenco: Julieta Bermùdez, Matìas Durini, Teresa Solana, Constanza Fossatti, Yamila Mayo, Christian Bellomo, Alejandro Marticorena, Miranda Caride, Nadia Brom, Santiago Rapela. Direcciòn: Luis Agustoni. Asistencia de direcciòn y producciòn: Diego Gomez Leite. Diseño, fotos y jefe de Escena: Santiago Rapela. Vestuario y Escenografìa: Nadia Casaux. Iluminaciòn y sonido: Diego Gòmez Leite. Teatro Metropolitan Sura. Duraciòn: 75 minutos.

Tòxico una historia de Resilencia

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Tòxico de Lot Vekemans y
Traducciòn de Ronald Brouwer

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Un espacio escènico recortado por un desk que contiene sòlo un banco y una pequeña mesa, donde descansan unos vasos y una botella de agua, fuera de èl una sepultura pequeña, a ese recinto ingresan los personajes, hace diez años que no se ven, y en diàlogos lentos, y fragmentados en un principio, iràn recuperando el coraje para decirse aquello que quedò perdido, tantos años atràs.

El centro del conflicto no es la separaciòn, sino la causa que provocò que èl se fuera y dejara el matrimonio: la muerte del ùnico hijo de la pareja. Un accidente que causò un quiebre y una herida cuyas cicatrices tardan en cerrarse sobre todo para la mujer, para la madre, que no logra encontrar sentido, por màs que siga su vida dentro de la “normalidad”, luego de la pèrdida que sigue producièndose dìa tras dìa en su corazòn.
Ante la doble pèrdida, ella trama una manera de hacer volver a su ex marido, porque necesita ese ùltimo diàlogo que le permita cerrar por fin la triste historia que los une. Desde allì, los diàlogos, triviales en un comienzo, van tornàndose en un crescendo, en encuentros personales que suben la intensidad dramàtica hasta llegar al punto central del conflicto.

La direcciòn en un principio, lentifica demasiado la relaciòn, y a lo largo del desarrollo tambièn se suceden momentos de vacìo, de baja intensidad, que cortan la dramaticidad conseguida por los personajes, minutos antes. Marìa Bestelli logra una performance intensa que no decae, mientras los momentos de menos intensidad estàn a cargo de Javier Pedersoli, que realiza la mayor cantidad de entradas y salidas a extra escena, y que aporta en esa relaciòn con el afuera, la clave para entender una situaciòn que parece detenida.

Una temàtica fuerte elabora la dramaturga holandesa, o de los Paìses Bajos segùn la nueva denominaciòn, pero no profundiza tanto en ese dolor sino en las consecuencias que produjo en la relaciòn de pareja de los personajes, en la antìtesis que se produce en la forma de resolver la pena de uno y de otro, pasando su punto de vista por el hombre, marido, padre, que consigue tras la escucha, en este caso de una canciòn, pero podrìa ser en la escucha de sì mismo, encontrar la manera de resilencia que le permita recuperar su vida. La mujer, madre, esposa, el orden no es azaroso, no puede cicatrizar, y necesita cerrar con èl, escucharlo a èl, para poder encontrarse a sì misma. La historia tiene un final feliz, y cierra con la posibilidad del encuentro de ella como mujer, ” te mando saludos, otra vez, dos veces” le dice èl por un otro èl que tome su lugar.

Tòxico, serìa entonces detenerse en el dolor, regodearse en èl, ante el temor de perder para siempre la memoria de lo ausente, sin embargo, la autora apuesta, a que sì podemos, no dejar de recordar, pero desde un lugar diferente, recuperar la vida con serenidad. Una puesta minimalista, ìntima, como requiere la temàtica, es la que se ofrece, desde un texto que deja muy claro, cuàl es la moraleja que nos ofrece la historia.

Ficha tècnica: Tòxico de Lot Vekemans. Traducciòn: Ronald Brouwer. Actùan: Mara Bestelli, Javier Pedersou. Vestuario: Magda Banach. Iluminaciòn: Aquiles Gotelli. Diseño de espacio: Fèlix Padròn. Asistencia de direcciòn: Franca Boletta. Prensa: Daniel Delgado. Diseño gràfico: Bis. Producciòn: Franca Boletta y Pablo Di Paolo. Producciòn ejecutiva: Marìa Marta Acevedo. Direcciòn: Pablo Di Paolo. Teatro El Extranjero. Duraciòn: 60 minutos.

Rojo en el Centro Cultural de la Cooperaciòn Poesìa, mùsica, performance

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Presentaciòn de Rojo de Silvina Pizarro en el
Centro Cultural de la Cooperaciòn
Performance poesìa, mùsica, teatro, y video

palabras de revoluciòn

mientras el viento

me muerde la nuca

esa bocanada libertaria

que me calza (anarquìa)

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Silvina Pizarro, en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperaciòn, presentò su libro de poemas “Rojo”. No fue una presentaciòn màs, ya que contò con las voces de Pepa Luna, Silvia Kanter, Marito Falcòn, Marcelo Bucossi, la misma autora, Gonzalo Javier Àlvarez, y la direcciòn de Alfredo Martìn, para construir no sòlo una lectura de poemas sino para establecer un nexo, que està en la textualidad poètica de Pizarro, entre los versos, y entre los blancos que la poetisa propone. De esta manera, compusieron un coro de voces que fueron enhebrando versos, en una performance diferente. Cada una con su manera de decir, o de cantar.

Con mùsica en escena, con videos que van mostrando el territorio de escritura de Pizarro, su casa, el recorrido de su intimidad, de su geografìa, aunque el cuerpo sea el de una actriz, Fernanda Iglesias, sus gatos, tan inquietantes como ciertos, que tambièn aparecen en su poesìa; ” mi gato acaricia / la noche trèmula / y me mira” (Alquimia, I) como no podìa ser de otra manera; ante una sala llena, expectante y en silencio, las palabras van construyendo la urdimbre necesaria para que disfrutemos de la sonoridad engarzada de las mismas, y nos lleven como en un oleaje suave, hacia el camino de la pasiòn que el libro encierra.

Pasiòn en todos los sentidos posibles, hacia los demàs, hacia el alma que la habita, hacia la escritura, que salva y redime, hacia la eternidad que nos da saber que al expresarnos dejamos huella. “¿dònde està el presente? / ¿dònde el contorno del tiempo?” se interroga en “sepia”, para contestarse luego, en “La Perla del escombro”, en su poema “V”, toda una definiciòn, que con muy buen criterio, eligiò Martìn, para repetir como estribillo en la presentaciòn: “escribir es / reìrse a carcajadas / de la muerte”.

Versos como melodìa, una subjetividad puesta en el abismo de la mirada de los otros, desplegada al viento con la alegrìa de saber haber llegado a puerto, y de ser el comienzo, la primera ventana que se abre a un mundo de inquietudes a desplegarse en palabras, silencios, imàgenes y metàforas que describan y construyan mundo, para el placer de la lectura. Versos que merecen leerse en voz alta, para que vibren en el espacio, y nos conmuevan en su esmiralado perfil.

Principio de un camino de poeta, que abre, deviene en caminos que se cruzan con otras disciplinas; la poesìa encontrò otra voz que la ilumine, y tiene en el Centro Cultural de la Cooperaciòn un espacio de expresiòn en libertad, maravillosa conjunciòn.

Ficha tècnica: Rojo de Silvina Pizarro, poesìa. Intervienen en la performance: Gonzàlo Àlvarez, Marcelo Bucossi, Silvia Kanter, Pepa Luna, Marito Falcòn, Silvina Pizarro. En el piano: Fidel Araujo. Audiovisuales: Ignacio Verguilla. Direcciòn: Alfredo Martìn. Sala Solidaridad. Centro Cultural de la Cooperaciòn.

Rojo de Silvina Pizarro Reseña

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Rojo de

Silvina Pizarro

Poesía

Buenos Aires / Editorial El bien del Sauce

82 páginas

000220570 Rojo

Mariángeles Sanz

sanzm897@yahoo.com

“Rojo” no es cualquier color, es un color representativo de un sentimiento fuerte y sensible a la vez. Rojo es el color de la subjetividad pasional del romanticismo, es el color de la sangre, es el fuego hecho color, llama viva, que quema o conforta, según. La poesía tiene ese algo ambiguo, escondido, que hace que sea más importante aquello que sugiere, que aquello que la palabra escrita expresa. Pero de todas maneras, el poeta escoge con cuidado cada una de ellas para exponer como la punta de un iceberg, una conmoción de sentimientos, que sabemos estarán en el fondo, cada vez más profundos, sutiles y múltiples, deviniendo unos en otros, sin pausa, esperando el lector que sepa bucear en el océano que las contiene, para alimento del alma. Esto es lo que uno siente cuando lee Rojo de Silvina Pizarro, versos que contienen y sugieren, y brindan al lector un mundo donde cada uno escribirá, a partir de allí, su propio relato.

Dividido en temáticas y pulsaciones la poeta nos presenta y se presenta a sí misma a través de “La perla del escombro”:

III

ahora

que soy la otra

la oculta

la que se escabulle de mí

aparece una soledad estrépito

 

mis manos

un motín del lenguaje

y el piso se pone inquieto (…) (11)

El sujeto se asume en su dimensión con el mundo, y se refugia dentro de su propio imaginario, para dar cuenta de la fragilidad del todo:

Botiquín

me quedé quietecita

no vaya a ser que

se abra una hoguera

en círculo

por debajo de los pies

esquivo pozos de sal

y una sola palabra bonita

ataja. (…) (13)

Alquimia II

bálsamo del lenguaje

fuego lento que amansa

la caducidad de todo

lo que guarda

el cuerpo (…) (15)

Del fuego que inició mi análisis a la segunda parte de una poesía visceral, “La tenacidad del fuego”, deviene en un crescendo de sensaciones, de búsqueda también de un yo que se defina, desde el fondo de sí mismo:

Condicional

Puedo tejer

Con volutas de miel

El sigilo de la noche

Descender

A lo más hondo de la bestia

La sombra que todo lo tiñe

Con su manto de sal

De lija (…) (28)

El frio II

(…) un puñado de chocolate

en el bolsillo del uniforme

con el que me visto de niña

 

esa pandilla de libélulas

que acaricia el sigilo

de la penumbra (31)

Con una estructura de haiku japonés, donde la síntesis y la fragmentación de imágenes, producen el efecto de una espiral que invita a seguirla en la profundidad de un espejo, entre el yo de la poetisa y el yo del lector. Una singular intimidad entre los sentires de la palabra dentro del poema, y la mirada que las recorre, comuniòn, sìntesis emocional.

Anarquía

palabras de revolución

mientras el viento

me muerde la nuca

esa bocanada libertaria

que me calza (33)

Las palabras, el lenguaje, es también un sujeto que crece dentro de la poeta: “Las palabras gimen / ese fuego / que me habita (I, Ars poética, 10) las imágenes no son desde la mirada equidistante del orfebre, son producto de una alquimia que nace en el punto central del sujeto que se expresa.

El amor, el cuerpo del amor, el deseo, se hacen presentes en:

El antojo de tus dedos

Definida, el diálogo ahora se hace posible con un otro a quien le corresponde la exaltación del deseo del cuerpo hecho instrumento musical, o animal salvaje:

Azar de fiesta I

(…) soy una felina reina de feria

en el antojo de tus dedos. ( 56)

Azar de fiesta II

pura matriz

de una sensaciòn

estrépita (57)

Sin Mayùsculas, sin estridencias de un yo omnipotente, sin puntos ni comas, la poeta va marcando el ritmo de su cuerpo atravesado por el cuerpo del amor al que define de acuerdo a las sensaciones que experimenta:

Sala de ensayo

(…) tiene en las pupilas

un hilo de imán

imperceptible

tengo un temblor

en las yemas

en la garganta

en las vértebras (…) (66)

Silvina Pizarro, nos contiene en ese instante que todas soñamos, deseamos, amamos y sufrimos con la ausencia de un amor donde el cuerpo es el centro de un fuego incandescente. El texto está acompañado por un prólogo de Beatriz Pustilnik, y los dibujos de Romina Salerno, que también produjo los de la tapa y la contratapa del libro.

 

Teatro Anònimo de Valparaìso, Chile

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Carnaval de Trinidad Gonzàlez
Compañia Teatro Anònimo

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Un espacio a oscuras, luego veremos tachos de luz estratègicamente ubicados, para iluminar el monòlogo de uno de los personajes, o para delimitar con ella la sutil divisiòn de una frontera, que no sòlo es geografìa, sino decisiòn polìtica, ideològica, estigma, o supremacìa segùn de que lado te acerques a ella, segùn quien tenga un arma en la mano. La guerra, es la consecuencia directa de la codicia y la estupidez humana, una de las màs tristes consecuencias, y entre los corderos para el sacrificio, los niños, los cuerpos màs vulnerables, los màs dèbiles. Pero no sòlo la guerra, sino la codicia, la perversidad, el miedo al diferente, el abandono en todas sus figuras macabras los tendràn como inocentes destinatarios, de la humillaciòn, la violencia, y la indiferencia màs cruel. 

Una textualidad dramàtica fragmentada en cuadros, que tienen la escritura y la direcciòn de Trinidad Gonzàlez, y que guardan cada uno de ellos, un juego entre la inocencia y la crueldad, que nos hace estremecer. Juego que metàforicamente aparece en el uso de los objetos, un arma que se transforma en guitarra, una pelota de juego de niños que se transforma en arma. Las perfomances de los tres cuerpos actorales que vemos en escena, son de excelencia, la mùsica, sus movimientos de una coreografìa estudiada, la gestualidad, el uso de una lengua incomprensible pero que intuimos en un espacio de medio oriente, en el primer cuadro, guarda ademàs un ritmo musical, que sin saber nos hace comprender lo que se pretende comunicar, màs allà que luego una posible traducciòn nos enfrente a una verdad contundente.

La guerra, la humillaciòn de las niñas casadas con hombres viejos por dinero, de la mano de su propia familia, como ùnica forma de sobrevivencia, nos trae a una realidad concreta que preferimos no ver; o la venta de un hijo a trabajo esclavo por la misma situaciòn; el abandono de los niños ya adolescentes que pasan de familia en familia sin ser aceptados por ninguna en sus singularidades, el horror de los niños ratas, que viven en las alcantarillas para darse calor, y que son menos que humanos, pero aùn asì guardan una solidaridad que en el afuera, en el arriba se desconoce por completo.

La mùsica en escena, aporta fuerza y semàntica a la puesta, el vestuario en grises y verdes militares, guardan relaciòn con la temàtica y sumados a una iluminaciòn exacta producen climas, ni todo es explìcito, ni todo es sugerido, si no una mixtura, que no deja dudas, aùn en lo no dicho, en lo supuesto, porque el dolor no sabe de fronteras. La niñez que nos venden las publicidades, edulcorada, de niños rubios con padres jòvenes y felices, tomando una bebida soda, o corriendo por la playa, se hace añicos cuando pensamos que el mundo tambièn està construido, con otras, estos pequeños cuerpos a los que ronda la muerte, y el desamparo, y que muchas veces encuentran en la primera, un territorio de paz.

El grupo chileno universaliza una problemàtica que nos atraviesa tambièn como latinoamericanos, pero la lleva a un registro planetario para darle la dimensiòn exacta a un interrogante que nos agobia de tanto en tanto en las tapas de algùn diario. Como cuando vemos el cuerpo moribundo de un niño en una foto en Àfrica, o en las playas mediterràneas, y nos dice aquello que el vèrtigo de la vida nos impide ver, porque nos sumergimos en èl para no hacerlo.

Una puesta dura, cruda, y que a la vez que produce en las imàgenes, ternura, en la inocencia mancillada, en su inùtil defensa, en la picardìa de hacer entender lo que son de los tres amigos en el cuadro final, o en el patetismo de un ser que sòlo quiere que lo quieran, entre los brazos de aquella “normalidad” que para una sociedad hipòcrita funciona como familia. Carnaval si, porque todos usamos una màscara no para festejar un dìa de desenfado, sino para ocultar y ocultarnos del dolor ajeno, y vivir como sì aquì nada pasara.

Ficha tècnica: Carnaval Idea Teatro Anònimo (1) Dramaturgia y direcciòn: Trinidad Gonzàlez. Actùan: Trinidad Gonzàlez, Matteo Citarella, Tomàs Gonzàlez. Vestuario: Teatro Anònimo, Martina Citarella. Diseño de luces: Nicole Needham. Mùsica: Tomàs Gonzàlez. TABA. Duraciòn: 95 minutos.
(1) El Teatro Anònimo de Valparaìso lleva cuarenta años de trabajo, desde 1979, es una Academia de formaciòn de Arte dramàtico.

Uruguay en el TABA

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Terrorismo emocional de
Josefina Trìas
Vivir se puede, pero que està difìcil

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

En la sala Mèxico de Timbre 4, Uruguay se hace presente con la puesta de dramaturgia y actuaciòn de Josefina Trìas, “Terrorismo emocional”. Una textualidad dramàtica que recuerda por la franja etaria a quien va dirigida como espectador, por la estructura en que està presentada la temàtica, un seudo-monòlogo, ya que diàloga fantasmalmente con su padre, Gustavo, su novio Lucas, y con diferentes personajes que van apareciendo en el relato, incluida una gata; por las problemàticas intimistas y propias de jòvenes mujeres que rondan los treinta: la estètica, la maternidad, la salud, la ginecologìa, la pareja, el amor y el desamor, la soledad, la necesaria, y la impuesta; a un stand up, que se proyecta desde un marco escènico, con escenografìa, cambio de vestuario, y una coreografìa pensada para darle al discurso una resonancia no sòlo desde lo gestual sino tambièn desde el trabajo con el cuerpo.

Con un principio de baja intensidad, la emociòn y los diferentes tonos de sensibilidad van creciendo, a medida que desde el humor, el desenfado, y la bùsqueda de una verdad sobre sì misma, la actriz nos ofrece una muy buena perfomance. En un espacio, la habitaciòn de Clara, cama -colchòn a piso, mesita de luz y silla, un ventilador, el infaltable celular, cuaderno y lapicera; donde un artefacto de metal contiene luces que se van prendiendo de acuerdo a la situaciòn, con mùsica en escena, a travès de la ejecuciòn del piano por Leandro Aquistapacie, con un vestuario que cubre y desnuda los cambios que el cuerpo del personaje sufre a lo largo del relato, altibajos emocionales que le dan nombre al tìtulo de la pieza; el relato discurre por una problemàtica que en cada una de sus partes encierra una sola cuestiòn, como darle sentido a la vida, como crecer definitivamente, como ser uno mismo, sin imposiciones modèlicas, sin bastones paternales, sin miedo a la opiniòn de los demàs.

De la Anarquìa a Disney, a Clara, el mundo se le aparece como un territorio adverso, enemigo, un monstruo desconocido donde el personaje siente que le faltan herramientas para construir desde su propia verdad; salvo, salvo la escritura, el lenguaje le da la posibilidad de interrogar e interrogarse sobre ella y sobre los demàs, y encontrar tal vez en èl una isla de silencio que le permita la contradicciòn de hablarse a sì misma, desde el centro de su desazòn.

Ficha tècnica: Terrorismo emocional de Josefina Trìas, intèrprete: Josefina Trìas. Direcciòn general y dramaturgismo: Alejandro Bello Contenti. Mùsica en escena /Composiciòn musical/ Arreglos: Leandro Aquistapacie. Escenografìa/ Utilerìa/ Vestuario/Fotografìa: Brian Ojeda. Diseño y realizaciòn de iluminaciòn: Ivana Domìnguez. Entrenador actoral: Bruno Brandolina. Producciòn: Sofìa Antonaz. Las canciones “One” y “Âmbar Violeta” le pertenecen a Harry Nilsson y Fito Paèz, respectivamente. TABA. Duraciòn: 75 minutos.

Norma Martìnez teatro y sensibilidad

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Sòlo cosas geniales de
Duncan Macmillan y Jonny Donahoe
Traducciòn de Lucho Tuesta y Norma Martinez
El dulce encanto de vivir

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

 

Una tarde en Timbre 4 otra vez con dificultades en la luz, casi ubicados en la platea, quedamos semi a oscuras, sin embargo, la actriz Norma Martinez de un lugar a otro, comenzò a intercambiar con el pùblico, a dialogar con los espectadores para mantener la calma en la tensa espera de que llegara finalmente la luz, como para alegrìa de todos sucediò. Nora Martìnez, en el cuerpo de la niña – mujer nos lleva con sensibilidad y humor, a un territorio difìcil, que sin embargo, entre sus palabras, sus gestos, sus coreografìas, baila, y canta junto al pùblico, transitamos felices de participar y construir entre todos una mirada sobre su historia.

La puesta pasa su punto de vista por el relato de esa mujer que nos cuenta su vida desde los siete años, atravesada por la presencia de una madre con depresiòn crònica, e intentos de suicidio. Una niña que confecciona una lista con todas aquellas cosas que existen y merecen disfrutarse, y nos deberìan hacer perder la idea de morir. La lista crecerà casi hasta el infinito a lo largo de su vida, y serà tambièn construida por otros, entre ellos, Samuel, su esposo. En escena, seràn los espectadores los que iràn reconstruyendo desde su voz aquellos pequeños objetos, o sentimientos que nos hacen la vida deseable, querible.

El texto dramàtico no se queda en la superficie de las anècdotas, sino que pone en tela de juicio, la oportunidad de dar cuenta desde la informaciòn periodìstica de los suicidios, y de la epidemia que como efecto no deseado puede llegar a producir el convertirlo en noticia. Mientras la escuchaba no podìa dejar de pensar en los feminicidios, y en la causa que su nùmero no disminuya, a pesar de la lucha de las mujeres, y de que ya no quedan en el anonimato. Como se maneja la informaciòn desde el periodismo es un tema a replantearse en este y en otros muchos casos.

Tambièn sin producir una clase magistral, expone con sencillez pero firmemente el rol que los adultos cumplen en el desarrollo de la personalidad del niño, y como ellos absorben el malestar desde el cuerpo mismo, aunque no intervenga del todo, la razòn o el entendimiento, asì la protagonista supo que algo no estaba bien cuando el padre la fue a buscar al colegio, y le pidiò que ingresara al auto, o ante la explicaciòn del veterinario, que por confianza tuvo fe en sus palabras, aunque no supiera muy bien que le habìa querido decir. La pieza propone la transformaciòn a partir del deseo por todo lo que nos rodea de bello y brillante, pasar de la tristeza a la alegrìa de ser y estar, y logra en escena transformar los objetos en aquello que quiere representar, aùn los cuerpos de los espectadores.

La performance de Norma Martinez es excelente, no le cabe otro calificativo, y su cuerpo dentro de un vestido rojo pasiòn, es una caja musical, una caja de resonancia de la voz de la niña, de la adolescente, de la mujer y de muchos de nosotros, que nos veìamos en alguna situaciòn muy cercanos a ella. Su carisma le hizo sortear la dificultad en el comienzo de la obra, y la llevo a seducirnos a todos y cada uno a medida que el tiempo narrado se sucedìa en el escenario.

Objetos, deseos, paisajes y personas para admirar y conocer, tiempo con otro, los gatos, los perros tambièn, el sol y la luna, las estrellas, los colores, los sabores, las notas musicales, los boleros, el rock y el jazz, las pelìculas que verìamos mil veces, un puente, un beso, el abrazo a un ser querido, un cafè con un amigo, la voz, los pàjaros, y el teatro, siempre el teatro, que nos hace la sìntesis perfecta de la lista interminable de las cosas que merecen ser vividas.

Ficha tècnica: Sòlo cosas geniales de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe. Traducciòn y Direcciòn: Lucho Tuesta, Norma Martìnez. Actùa: Norma Martìnez. Producciòn general: Animalien. Producciòn ejecutiva: Fiorella Pennano, Janice Villalobos. Asistencia de producciòn: Tammy Alfaro Cubas, Franco Pennano. Direcciòn de arte: Juan Sebastiàn Domìnguez. Iluminaciòn: Lucho Tuesta. Vestuario: Garua. Entrenamiento y ejecuciòn musical: Pamela LLosa. Realizaciòn de la lista: Vanessa Geldres. Renovaciòn de la lista 2019: Alessandra Rissi. Diseño gràfico: Dèbora Silva – Arrieta Ontaneda. Fotografìa: Alejandra Ipince, Diego Nobel, Rodrigo Flores. Prensa: Pilar Ramos. Redes sociales: Estefani Tomas. Operaciòn de luces y sonido: Ivàn Baltazar. Mural Animalien. TABA. Duraciòn: 90 minutos. (Perù)

Concepciòn – Chile y un estremecimiento que no cesa

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Amanecerà con escombros en el suelo
Compañìa La Laura Palmer
Teatro BioBio
Cuando la naturaleza devela lo escondido

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

Desde Chile, el teatro testimonial, o biodrama, nos trae el relato conmovedor de cinco sobrevivientes, tres mujeres y dos hombres, del terremoto con epicentro en Concepciòn que ocurriò en 2010, y se sintiò con menor intensidad en otras partes del paìs, como en Santiago, por ejemplo. De lo ìntimo, privado, del dolor personal, y familiar de los cinco, a una narraciòn que tras el desastre esconde una realidad social: la pobreza, la corrupciòn, la violencia estatal, el desapego y la indiferencia con el semejante de parte del poder, y la empatìa entre pares, que en la desesperaciòn buscan la manera del socorro, o del abrazo.

Una pantalla a fondo, enorme, nos devuelve las imàgenes de lo que sucede en piso, con una càmara en mano que Francisco Arias no dejarà en ningùn momento y tambièn aporta algunos de los hechos, imàgenes, o metàforas como la cita fìlmica de la pelìcula “Titanic” en el momento que se quiebra en dos, que les recuerda los sonidos del estremecimiento. No son actores, sino testigos del terremoto, salvados por la oportunidad, o el azar, que guardan cicatrices, aquellas que quedan en el cuerpo, o las que guardan en la memoria del alma, que no hay tiempo que pueda borrar.

Cada uno irà exponiendo su historia, con detalle, mientras los objetos en escena iràn componiendo la trama – imagen que construyen las palabras, en un tono sin estridencias, amplificado por los micròfonos, y sin que en algùn momento, en alguna situaciòn no transcurra la sonrisa, por lo disparatado de los hechos que el mundo al revès que produjo el tsunami.

Las cosas que ya no estàn, son sòlo en un montòn de escombros, que hacia el final intentaràn recomponer como piezas rotas y desparejas de un puzzle incompleto, porque a lo material, se le suman las personas, los gestos, las miradas, el futuro de aquellos que no volveràn a verse. Pero quieren de alguna forma decirnos que, a pesar de todo, la vida sigue, con un movimiento que no se detiene, ni en el dolor, ni en la ausencia.

Una puesta intensa, dura, que nos deja como espectadores sin aliento, pensando en la fragilidad de todo, en ese segundo donde lo real concreto se transforma sin motivo aparente en una suma de calamidades. El bio – drama es un gènero que crece, en el juego entre los cuerpos en escena, la narraciòn oral, y la reconstrucciòn a partir de materiales filmicos, fotografìas, documentos, restos, trozos, pequeños rastros de objetos perdidos y recuperados para la construcciòn de la memoria, que cobran un significaciòn diferente al valor, o al precio, porque tienen en sì la pàtina de lo intangible, de lo irrecuperable.

Ficha tècnica: Amanecerà con escombros sobre el suelo. Texto Italo Gallardo y Pilar Ronderos. Compañia La Laura Palmer. Producciòn: Teatro Bio Bio. Asistente de direcciòn: Francisco Arias. Direcciòn: Pilar Ronderos e Ìtalo Gallardo. Actùan: Juan Pablo Aguilera, Susana Badilla, Alicia Escudero, Guillermo Meneses, Cecilia Parada. Video y mùsica original: Roberto Collìo. Càmara: Francisco Arias. Diseño: Teatro BioBio, Îtalo Gallardo, Pilar Ronderos. TABA. Duraciòn: 85 minutos.

Los Alonso en el Teatro del Pueblo

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Biodrama en el Teatro del Pueblo
Papà Bianco y Los Alonso de
Irina Alonso – Ingrid Pelicori
Las hermanas Alonso

000220708 Las A

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com

En el nuevo edificio del mìtico Teatro del Pueblo, propio y definitivo, el clan como ellos se denominan a sì mismos, se nos hizo presente, en una puesta de bio- drama, el nuevo concepto para hablar de un teatro documental, màs ìntimo, màs profundo, en el indagar y exponer de sus protagonistas. Lo social y lo personal, se unen en una sintaxis imposible de separarar, lo artìstico y lo familiar, tambièn, porque la vida de los personajes, son a la vez una parte importante de la historia de nuestro teatro, nuestro cine, y la incipiente televisiòn, que albergaba, no sin prejuicios, a los grandes profesionales, dramaturgos, directores, actores y actrices, desde sus comienzos.

Con un profuso material que incluye fotos, pequeños fragmentos de pelìculas, y de programas televisivos, entrevistas a algunos de los compañeros de aquellos seres hoy intangibles pero presentes en los corazones de muchos, algunos de ellos presentes en la platea: Ana Marìa Picchio, Marta Bianchi, Claudia Lapacò, entre otros; con mùsica en vivo, a travès de las guitarras y las voces de Irina e Ingrid, el relato transcurre entre la risa, la emociòn, y la nostalgia de tanto trabajo presente, y tantos protagonistas muchas veces injustamente dejados en un pasado neblinoso.

Nuestro campo necesita la recuperaciòn de tantos nombres, de tantos rostros, figuras que lo conformaron y hoy estàn en la lìneas perdidas de un libro de memorias, o de historia del teatro, cuando en el pasado brillaron en las marquesinas de los teatros, y fueron un reguero de tinta en diarios y revistas, especializadas o no. Un entramado precioso, del que las actrices fueron al rescate, y màs allà del merecido homenaje a gran parte de su familia, es tambièn un reconocimiento a toda una època, que no debe, que no debemos olvidar. Humus nutriente, de nuestro presente. Si tenemos el campo teatral que tenemos, si nos enorgullece la calidad y cantidad de salas y de grupos humanos que las llenan, arriba del escenario y en la platea, se debe a un largo camino, a un trànsito de talentos, que supieron cruzar disciplinas, vivir con alegrìa su trabajo, no siempre fàcil, no siempre brillante.

Nombres como los hermanos Alonso, el cantor de tangos, el boxeador, y los tres actores: Carlos, Pola, Irina, madre de Ingrid Pelicori y de Irina Alonso; Ernesto Bianco, el excelente actor, el padre que se fue demasiado temprano, dejando huèrfanos a unos y a otros, que lo admiraban. Su trayectoria, su voz, sus palabras, sus humores, se hicieron presentes en escena en la voz, de Claudio Da Passano, mientras la prima Àngeles le darà carnadura a Irina Alonso, su esposa; el recuerdo de Marìa Rosa Gallo, del chacho Dragùn, marido de Pola, y muchos màs, que fueron sumàndose para construir un edificio artìstico que perdura hasta el presente.

El centro fue la figura de un Ernesto Bianco, y dos de sus màs recordadas interpretaciones: “El hombre de la Mancha” y “Cyrano de Bergerac”, sus discusiones con la crìtica, su presencia en el cine, el rescate de una voz a travès de un pequeño grabador. Como se afirma en el programa de mano: “Lo veremos en la pantalla, escucharemos su voz. Contaremos con la participaciòn de actores invitados. Habrà relatos, y recuerdos. Tambièn poemas y canciones. Y por supuesto daremos nuestro testimonio sobre lo que significò para nosotros pertenecer a esta familia.”

Tanto Irina como Ingrid, iràn tambièn asumiendo pequeños roles, que nos llevaràn a la emociòn contenida. Supieron transmitirnos su emociòn, y su orgullo. A todos los que amamos el arte en cualquiera de sus manifestaciones, pero no lo practicamos, testigos espectadores del talento de los otros, sòlo nos resta un enorme agradecimiento, una intensidad de sentimientos para aquellos que salen al ruedo, noche tras noche, dejando todo en escena, y nos llenan el alma de mùsica, voces, relatos, sueños, pesadillas, una mixtura que nos ayuda a pensar, en el mundo y en nosotros mismos. Con la ilusiòn de hacer entre unos y otros, un lugar mejor para vivir, con màs justicia.

Ficha tècnica: Papa Bianco y Los Alonso de Irina Alonso – Ingrid Pelicori. Actùan: Irina Alonso e Ingrid Pelicori, junto a un actor invitado y la participaciòn de Àngeles Alonso. Direcciòn: Irina Alonso – Ingrid Pelicori. Operador de video: Tomàs Serio. Asistente de direcciòn: Ariel Cortina. Diseño de escenografìa: Eva Còrdova. Diseño de vestuario: Belèn Pallota. Diseño de iluminaciòn: Lucas Orchessi. Diseño de movimiento: Verònica Litvak. Ediciòn de video: Ariel Cortina. Diseño sonoro y arreglos musicales: Juan Pablo Maicas. Gestiòn: Zoilo Garcès. Community manager: Facundo Ramìrez. Prensa: Silvina Pizarro. Teatro del Pueblo: Sala: Carlos Somigliana.

Mèxico en Timbre 4

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Desde Mèxico
Josefina la gallina puso un huevo en la cocina
Dramaturgia Damiàn Cervantes
Compañìa Vaca 35 Teatro en grupo
“Les va a sonar raro lo que les voy a decir, pero soy una gallina”

Mariàngeles Sanz
sanzm897@yahoo.com
¿Què fue primero, la gallina o el huevo?

Un singular espacio nos espera en la sala de Mèxico de Timbre 4, varios aparatos colgados del techo que contienen huevos, blancos huevos de gallina, hacia el fondo un panel de papel con dibujos que podrìan ser de niños, una inquietante caja de madera atravesada por una cruz de madera, llena de arena, de huevos, flores, una silla, un mùsico en escena y su acordeòn, que luego sabremos que toca con maestrìa, dàndole a la tensiòn dramàtica el tono definitivo. Y en el centro de la escena un hombre, que se siente mujer, o mejor dicho gallina, que como nos iremos enterando luego, es casi lo mismo, porque las mujeres o los que se sienten mujeres son tratados como tales, y les tocarà en una sociedad machista, patriarcal dos destinos: poner huevos, o ser cocinadas.

Con un principio donde prima un humor sencillo, y que se hace un tanto extenso, donde el espectador se pierde entre la risa y la incertidumbre de hacia donde va el relato, pasamos en una segunda instancia al tono que llevarà la puesta hasta el final. Porque no es una comedia, ni una parodia, ni un juego de niños lo que el unipersonal de Josè Rafael Flores nos propone, sino una metàfora de un paìs, de dos de sus ciudades paradigmàticas Ciudad Juàrez y Mèxico DC, y el recorrido por la vida de alguien que a pesar de ser una gallina siente que quiere y necesita volar y ser lo que desea, y no lo que las convenciones le ordenan. Desde la infancia de su protagonista, una pequeña filmaciòn nos la trae, su adolescencia, y la entrada a una madurez que lo tiene como a tantos sobreviviente de un mundo cruel y violento.

En ese relato personal nos va trasladando a una problemàtica nacional que lo envuelve, como lo hace con todos los mexicanos: la concreta realidad de la Maquila, la trata de personas para la esclavitud de trabajo en ellas, o la prostituciòn, el desprecio por el diferente, el riesgo del amor prohibido, la muerte, como una constante, sombra permanente que asola a las mujeres, tratadas como objetos de satisfacciòn o como màquinas de producciòn. Y como dirìa el tango, “el dolor que representa el coraje de querer”. (1)

El actor lleva adelante una muy buena performance, acompañado con excelencia por la mùsica en vivo, con un trabajo sobre el cuerpo y sus movimientos en escena, que habla de bùsqueda y rigurosidad en el trabajo. La performance recorriò varios Festivales en distintos paìses: Mèxico, Brasil, España, entre otros. Y es la primera aproximaciòn al gènero performàtico que el grupo Vaca 35 expone. De la risa, a la intensidad de un drama contemporàneo, que es uno y muchos.

(1) Cuesta abajo, de Carlos Gardel, mùsica y letra de Alfredo Le pera.

 

Ficha tècnica: Josefina la gallina puso un huevo en la cocina dramaturgista: Damiàn Cervantes. Performance: Josè Rafael Flores. Diseño de espacio: Natalia Sedano. Mùsica original: Alberto Rosas. Diseño de iluminaciòn: Damiàn Cervantes. Asistencia de direcciòn: Mari Carmen Ruiz. Producciòn ejecutiva: Josè Rafael Flores. Producciòn: Vaca 35 Teatro en grupo. Co – direcciòn: Damiàn Cervantes. Direcciòn: Diana Magallòn. Duraciòn: 75 minutos. Timbre 4. Festival TABA