Archivo de la categoría: Artes Escénicas

Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo

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Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo

000139884¡Niebla del Riachuelo!..
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando…
¡Niebla del Riachuelo!…
De ese amor, para siempre,
me vas alejando…
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí…
esa misma voz que dijo: “¡Adiós!”
1

Azucena Ester Joffe

La sólida escritura poética de Hugo Mastrolorenzo, en dramaturgia y coreografía, se estructura en dos soportes distintos. Por un lado, las imágenes proyectadas en la pantalla que, por otro lado, se van intercalando con las seis escenas coreográficas formando un todo perfecto. Dos espacio-tiempos que se cruzan, que dialogan ante nuestra atenta mirada. El presente se proyecta como el resabio del amor y de la locura, un tiempo en el que sólo quedan los tristes recuerdos de la precariedad del entorno y de la propia vida. Una historia, el ayer y el hoy, que se hilvana a partir de fragmentos de la memoria y se actualiza como en una noche de vigilia cuando un desafortunado hombre ingresa por una ventana sigilosamente mientras lo observamos, en la pantalla, en ese espacio íntimo, abandonado, sin rastro de felicidad. El peso específico del silencio se apodera de este personaje (Hugo Daniel Gomez) y a partir de su rostro, de su penetrante mirada, sentimos su desolación y perturbación. Por momentos, su discurso verbal, sin la posibilidad del ansiado intercambio, se estructura con breves fragmentos de letras de tangos como el lamento por el amor perdido. Tal vez si éstas secuencias fueran algo más breve ganaría el ritmo interno de la obra en intensidad dramática. Por otro parte, el pasado es como una ilusión que se materializa de forma contundente ante la perfección de las coreografías, con expresividad y técnica, llevadas adelante por Hugo Mastrolorenzo2 y Agustina Vignau3.

En esta particular poética tanguera se fusionan diferentes estilos, por momentos, es sutil y sensual y, en otros, es fuerte y con cierta violencia. Las acciones físicas son el revés de las formas coreográficas pero no son opuestos sino complementarios de una narrativa del movimiento que nos transmiten los distintos sentimientos por los que atravisan estos personajes. Por último, la energía propia de cada uno de los intérpretes, dos personalidades distintas, se amalgaman formando un solo cuerpo para permitir que la danza tango sea el medio expresivo del intenso relato. Es muy interesante la incorporación en ciertas coreografías de elementos que tienen una fuerte presencia en la historia -las rosas, la soga, la jaula y el reloj. Estos objetos son como una prolongación de los cuerpos de los bailarines que se metamorfosean antes nuestra absorta mirada. La selección de los temas termina por construir el relato de forma magistral, algunos con la técnica mash up -una mezcla, una combinación musical libre. El cuidado vestuario cierra el clima onírico y lúdico, en el cual que nos ha surmergido Bailá, Vení, Volá. Desde el título, en imperativo, la obra impulsa una clara invitación a nuestros sentidos y desde el espacio escénico la historia singular se acrecienta a partir de los movimientos dancísticos, que forman imágenes visuales con una plasticidad poco habitual gracias a la pasión y a la energía interior que transmiten Mastrolorenzo / Vignau.

Bailá, vení, volá- 4Ficha técnica: Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo. Intérpretes: Hugo Mastrolorenzo, Agustina Vignau, Hugo Daniel Gómez. Realización audiovisual: Javier Alitto. Fotografía: Mihoko Sakata. Edición musical: Osky WaVemaster. Asistente: Debora Mastrolorenzo. Locación corto: “Lo Rafael”. Vestuario: Gloria Bermudez / Miguel Mancera. Prensa: Laura Castillo. Producción general: Hugo Mastrolorenzo, Agustina Vignau. Coreografía y Dirección: Hugo Mastrolorenzo. El Galpón de Guevarra. Estreno: 21/07/2016.Bailá, vení, volá-3

1 Niebla del Riachuelo (1937), música: Juan Carlos Cobián y letra: Enrique Cadícamo. http://www.todotango.com/musica/tema/54/Niebla-del-Riachuelo/ [08/08/2106]

2 Bailarín, profesor y coreógrafo, su primer libro “En busca del método que nunca fue”, ha sido publicado en idioma español, ingles, japonés y alemán. Su segundo libro “Tango Danza El origen de la especie (2012) http://hugomastrolorenzo.wixsite.com/bailavenivola [08/08/2106]

3 Bailarina y docente. Estudió actuación en la Escuela de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires (EMAD) y en la escuela de teatro de Buenos Aires de Raul Serrano. http://hugomastrolorenzo.wixsite.com/bailavenivola [08/08/2106]

The Funamviolistas de Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla

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The Funamviolistas

Creado y producido por Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla

No tenemos nada y no perdemos nada. Decidimos construir

                      urlAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio a la italiana, pequeño, acostumbrado a la música, al baile, al varieté entre otros géneros, el Maipo Kabaret, recibe este año, 2016, a tres músicas, actrices, humoristas; todas las definiciones les caben, dentro de la construcción de un género distinto, que entretiene, es decir, nos tiene en el entre de su propuesta, casi sin palabras, sino con aquellas que aparecen en las canciones elegidas, por voces que las transitan con habilidad, talento y emoción. Dirigidas por Rafael Ruiz, Sarai Pintado (violín), Mayte Olmedilla (viola) y Lila Horovitz (Contrabajo) componen cuadros a partir de una historia que las reúne: las tres han sido despedidas de sus orquestas, y el destino las va a reunir para llevar adelante la propia. Cuadros y situaciones que abren y cierran con la música de sus instrumentos, atravesados a veces por el humor, otras por la nostalgia o la tristeza, pero que siempre mantienen la mirada atenta a los desplazamientos en el escenario, y el oído presto para seguir los matices que aparecen en las interpretaciones de canciones muy conocidas por la mayoría de los espectadores: desde los clásicos del tango como La Comparsita, los climas construidos por los giros de la porteñeidad con los acordes de Piazzolla, la música de películas como la de Belleville Rendez Vous, o La Pantera Rosa, o la ópera, en el Intermezzo de Carmen de Georges Bizet. The Funamviolistas (3)Todas ellas construyen los episodios, las consecuencias de esa reunión azarosa, que les permite desarrollar, cada una con su personalidad e instrumento, un personaje bien delineado, desde el vestuario y los pequeños objetos que las identifican, un mate, un paragüas, unas medias, las zapatillas de ballet. Las Funamviolistas1, marcan con su denominación la característica de su arte, en la cuerda tensada de la vida, ellas, cada una con su instrumento, dan cuenta de saltos mortales, equilibrios y acrobacias varias para lograr vivir de lo que aman: su música. El grupo que ha sido premiado varias veces en España se constituyó como en el relato teatral:

Ruiz reconoció su talento y supo aprovechar todos estos componentes reales por lo que la obra tiene mucho de autobiográfico: las tres componentes también fueron despedidas, se conocieron y se plantearon formar su propia orquesta o compañía, alejadas de las tantas veces excesiva rigurosidad del Conservatorio –con cierto aire de hartazgo orquestal–, animadas ante la adversidad. Como sus personajes, entendieron que era el momento de arriesgar y se adentraron en la aventura, en la experimentación. (Zambrana, Zara, 2015)

La compañía es relativamente joven, nace en 2013, pero tiene una solidez artística muy difícil de lograr. Podemos decir que es una Obra, con mayúscula, donde las Artes Escénicas tienen un importante hito. También sería delicado definir su género -comedia musical, música-teatro,…- pues cualquier intento resultaría forzado ya que esos límites estallan ante nuestra mirada atenta. The Funamviolistas (2)La historia es simple y común a todos nosotros -el desempleo y elegir entre seguir un sueño con toda la precariedad que ello implica o aceptar la imposición del mercado laboral. Pero el relato tiene el lenguaje escénico, producto de la seguridad en cada técnica, necesario para ponerle el cuerpo a la intensidad y la pasión. Un relato fantástico que narra una situación diaria en estos momentos de brutal crisis económica y que desde su inicio se nos presenta como un hecho sorprendente, poniendo entre paréntesis nuestra cotidianidad. Los tres personajes, tres amigas que el destino las unió en un simple banco de una plaza cualquiera nos llevan por un mundo onírico como si fueran tres Alicias en un solo país de las maravillas: el espacio escénico del Maipo Kabaret. Con pocos elementos permite que cada intérprete genere una energía superlativa. Jóvenes mujeres que parecen ser con su instrumento una cuerda más o bien como si el instrumento fuera una prolongación de su figura. Esa energía propia e interna se expande en un abrir y cerrar de ojos hacia cada uno de los espectadores. Por un lado, un clima a todo ritmo, entre la complicidad de tres amigas que deben limar las asperezas en la convivencia no buscada, y, por otro, un exquisito vestuario mientras la iluminación juega con los diferentes colores y las envuelve de manera sutil. Un todo creativo y singular, un hecho escénico acabado, y una magia que nos atravesó sin previo aviso.The Funamviolistas, foto de David Ruiz (2)

Ficha técnica: The Funamviolistas de Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla. Intérpretes: Sarai Pintado (violín), Mayte Olmedilla (viola), Lila Horvitz (contrabajo). Diseño de vestuario: Maite Agorreta y Natalia Alonso. Diseño de escenografía: Marcos Carazo Acero. Diseño de iluminación: Nuria Henríquez y Miguel Ruz Velasco. Diseño de sonido: Sergio Casanova y Enrique González. Diseño de gráfica: Nuria Henríquez. Fotografía: Noah Shaye y David Ruiz. Director: Rafael Ruiz. Teatro Maipo Kabaret. Estreno: 19/07/2016. Duración: 75′.

Zambrana, Zara, 2015. “The Funamviolistas: un éxito que aúna teatro gestual y comedia musical en Culturamas: la revista de información cultural en Internet. www.culturamas.es/blog/2015/12/18/the funamviolistas-un- exito-que -auna-teatro-gestual-y-comedia-musical.

1 Funámbulo o funambulista se llama al artista que camina sobre una cuerda o alambre tensado. Puede usarse como sinónimo de trapecista, acróbata, equilibrista, saltimbanqui, volatinero y artista circense.

Tigrou de Pablo Pérez

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Tigrou de Pablo Pérez

por la Compañía de acrobacia InnovaCircoimage001

Azucena Ester Joffe

Una historia fantástica que necesariamente tiene la ambigüedad de un espacio temporal “entre dos”. Un “no lugar” entre lo onírico y lo racional. Si tratamos de encontrar el hilo conductor de la historia -según el programa de mano, el pequeño Tigrou se ha perdido en el bosque y como es de noche se ha refugiado en un viejo castillo abandonado- quizá encontremos lagunas argumentales pero si nos entregamos a la magia que tienen los cuentos infantiles nuestro disfrute será mayor. Un mundo fantástico que primero debe actuar en nuestro interior para que sin resistencia podamos descubrir ese universo donde todo es posible, incluso que cuatros jóvenes espectadores puedan realizar su número circense sin dificultad. Obviamente, los niños que se encuentran entre el público no necesitan sortear este límite que nos dan los años.12316242_952628094818782_6667494526836773961_n

La Compañía internacional InnovaCirco, fundada en el 2006 por Pablo David Pérez (argentino) y por Harald H. Krueger (suizo), presenta en Buenos Aires Polo Circo su primera producción artística, Tigrou, su “primer sueño” hecho realidad. El espectáculo desde su estreno en el 2007 ha participado de distintos eventos, giras y festivales. Un obra donde en cada cuadro los diferentes artistas -la mayoría gimnastas y de distintas nacionalidades- dan cuenta del profesionalismo, de la ductilidad expresiva, de la plasticidad corpórea y de un intensivo entrenamiento en las varias disciplinas. A partir de nuestra experiencia espectatorial, el sonido y la iluminación parecieran, seguramente como en todo estreno debido a los imprevistos de último momento, no estar en la misma sintonía, pues en algunas escenas no resultaban funcional al desarrollo, en detrimento del conjunto del espectáculo. Los artistas que integran esta puesta en escena nos sumergen en la emoción espontánea de los niños, con algunos momentos de humor. tela_Final

Cada intervención produce imágenes visuales perfectas por su destreza física, por la armonía y el ritmo interno de la obra – la acrobacia aérea, el aro aéreo, la tela acrobática, la cuerda del equilibrista, la rueda alemana, la rueda cyr, los malabares, … Cada integrante de la Cía con sus matices manipula el correspondiente elemento u objeto de tal fomar que para nuestra atenta mirada son como prolongaciones de un cuerpo que es dicho en escena. De este modo, vamos realizando el recorrido por un laberinto guiados por Tigrou, el clown o el duende del relato. Otro acierto es el colorido vestuario y el maquillaje artistico que terminan por cerrar este clima de fantasía de una noche, de un sueño para toda la familia. Un espectáculo para disfrutar donde brilla esta troupe del arte circense por su total dominio del cuerpo en el espacio lúdico, con sus precisos y envolventes movimientos, con sus divertidas coreografías.21

Ficha técnica: Tigrou. Libro y Dirección: Pablo Pérez. Elenco: Protagonista: Franco Meardi. Cantantes: Daniela Floumbaun y Emmanuel Degracia. Cyr Wheel: Martin Samanna. Power Skip: Federico Vogt y Matías Belintende. Aerial Straps: Magali Rosario & Lucas Griffo. Aereal Hoops: Micaela Monzón, Jesica Miramontes, Serena Méndez. Clown & Tire Wire: Ernesto Terri. Pelotas de Rebote: Julieta Oriol. Rueda Alemana: Javier Davis. Trapecio: Máximo Occhipinti. Música original: Sebastián Verea. Dirección musical:  Johanna Sciar. Coreografías: Gustavo Wons. Diseño de números aéreos: Analia Serenelli y Micaela Monzón. Producción: Ariel Galeppi. Asist. de Dirección: Lucas Erdociain. Prensa: Oficina de Difusión de El Cultural San Martín. Buenos Aires Polo Circo. Estreno en C.A.B.A.: 31/03/2016. Duración: 90′.

La casa canta de Isabelle Paez

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La casa canta de Isabelle Paez

La oralitura es escribir a orillas de la oralidad, a orillas del pensamiento de nuestros mayores y, a través de ellos, de nuestros antepasados. Se habla/escribe en primera persona. Así lo viví/escuché, así lo estoy viviendo/escuchando: me digo, me dicen, me están diciendo, me dirán, me dijeron. Todo ello brotando desde una concepción de tiempo circular: somos presente porque somos pasado (tenemos memoria) y por eso somos futuro. La totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de la vida y de todo lo viviente. (Elicura Chihuailaf, poeta mapuche)image002

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio escénico dividido en cuatro, tantos como personajes aparecen en escena, cada espacio un mundo que sólo a veces se cruza desde la voz y los cuerpos. La palabra desde la poesía, con su inagotable abanico de significados, metáforas que se producen en un contacto inusual del roce entre significante y significante; y una manera de decir desde el cuerpo que es un instrumento más junto al acordeón, las guitarras, la batería, y la caja. Tres poetas en escena: Luis Lucchi, Carlos Aldazábal, y Juano Villafañe afirman su presencia, en una puesta que privilegia lo estético desde una escenografía pensada desde lo plástico en el vestuario, y la iluminación, así como de la coreografía de los cuerpos que en la expresividad de cada recorrido de Isabelle Paez logra transmitir con su dulce voz el camino que las palabras han seguido desde la punta de los pies a la cabeza, hasta que la garganta pone en eco aquello que ya fue expresado antes. Las palabras caen en armonía con el movimiento, y los elementos juegan historias diferentes desde una tela, un sombrero, las hojas que simulan ser hojas, el vino y el pan del ritual, y los sonidos que buscan la raíz de la unión de la música y la poesía. La elección de los poetas es una posición estética / política, una ideología que descree de una mirada postmoderna sobre las relaciones de la palabra y su musicalidad.

[…] lo que en Leónidas Lamborghini constituía un ejercicio de musicalidad crítica, en la mayoría de los epígonos postmodernos aparece como prosaísmo afónico, donde el canto oscuro que sobrevive en los ritmos cortados de una prosa maquillada de poema, remite a la gramática kitch del pop, y a todas las banalidades de la cultura masiva ofrecida por el capitalismo en su versión neoliberal. (Aldazábal)

img56af9e784d521El teatro que siempre es un hecho político, utiliza a veces el discurso directo para decirnos aquello que necesitamos o queremos ver y escuchar, y otras veces apela al discurso indirecto, enlazando la voz con el cuerpo con la música, buscando llegar rápidamente a la emoción que desata la profundidad de un verso cuando hace uso de la policromía del lenguaje. Un relato, un “poema vivo”, atemporal construido sobre el discurso visual y auditivo que necesariamente nos involucra a partir de un mundo sensible, donde la poesía puede expresarse a partir de distintos soportes. Cada intérprete tiene una energía que fluye más allá del espacio lúdico -danza, batería y acordeón- aunque, lamentablemente, pareciera que el actor no está en la misma sintonía, en detrimento al ritmo total de la obra. Por otro lado, el vestuario y la iluminación terminan por construir a estos personajes casi oníricos que nos dicen: “Así estoy, // un poco de lo que como // un poco de lo que temo // soy mi ropa y una manera de entender. // Una opinión interrogante // una curiosidad afirmativa”1 Una propuesta escénica distinta, polifónica, que le da la voz a nuestros poetas.

 

Ficha técnica: La casa canta de Isabelle Paez. Intérpretes: Jose Luis Calbiño (actuación), Isabelle Paez (danza y actuación), Fernando Suárez (batería y actuación), Alan Haksten (acordeón y actuación). Dirección y Coreografía: Isabelle Paez. Música original: Fernando Suárez, Alan Haksten. Diseño de luces: Horacio Novelle. Asistente de dirección: Fernando Suárez. Asistente de producción: Walter Alegre. Foto y video para difusión: Lara Seijas, Esteban Bisio. Vestuario: Mariana Del Valle Zeballa. Escenografía: Isabelle Paez, Fernando Suárez. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medin. Prensa: Silvina Pizarro. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Tuñon. Estreno: 21/02/2016. Duración: 45′.La casa canta_ para imprimir  (62)

Hemeroteca:

Aldazábal Juárez, Carlos, 2015. “El canto oscuro de la poesía postmoderna” en Papeles Latinoamericanos, año XII, diciembre, ómnibus n.51

1 Según gacetilla de Prensa, fragmento del poema “Momento Poético”, de Luis Luchi

Negro Animal Tristeza de Anja Hilling

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Negro Animal Tristeza

de Anja Hilling

La cosificación de la naturaleza000132538

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La banalidad de los hechos en un encuentro buscado, un picnic en un bosque, una salida programada donde se desatan las pasiones pero con la liviandad de los tiempos. Las relaciones personales y la trivialidad de los sentimientos en el medio de ese animal vivo que es la naturaleza; que parece sólo paisaje, espacio funcional, un decorado para la acción, una cosa, una pintura, que se ve con los ojos que miran una pantalla de cine o televisión, sin emoción primaria, sin instinto atávico. La acción, los pies que horadan y violan la tierra; las manos de la inconsciencia que prenden fuego para una parrillada. El fuego y su naturaleza, el fuego y la naturaleza que se cobran la osadía. Imprudencia, desprecio; la mirada humana que objetiva, cosifica, y se apodera con la pisada del conquistador. La naturaleza herida que cosifica los cuerpos que arden por la negligencia humana, y que a su vez también serán cosificados luego por la cultura. 12572953_969440326465140_9015737163025334678_nLa puesta de la pieza de Anja Hilling1 pone el punto de vista, en el doble registro de las palabras y los cuerpos al centro de una intriga que se estructura a través de las voces protagonistas del relato, banal al comienzo, brutal y cruel hacia el final. La palabra disociada del cuerpo. Los personajes narran con una actuación declamada sus experiencias de vida, pero luego, todo se convierte de una hoguera simbólica de pasiones y vanidades reprimidas en una realidad que el fuego convierte en una pesadilla de cenizas. Las imágenes entonces, guardan en el espacio una asimetría interesante y un juego inquietante con la funcionalidad de los cubos; así golpean en el espectador en el doble sonido de la música y de la palabra. Hilling es una joven dramaturga alemana que ha participado en varios Festivales Internacionales donde obtuvo amplio reconocimiento, sobre todo por su pieza Mi joven idiota corazón (2005) La muerte siempre está presente en sus obras como en Monsún (2006)2 y la temática de la maternidad y la paternidad también es concurrente en sus trabajos. En esta pieza que hoy presenciamos, la actitud del hombre en relación a su compromiso con la hija se ve diluida en la falta de deseo de su paternidad, y en la aparente dejadez de una mujer ante su bebé que se transforma luego en una instancia de lealtad, a su hija o a su propia voluntad de ser madre. 12741899_977317365677436_3512650786653656159_nLas circunstancias en que la muerte aparece son de carácter azaroso, un accidente, donde la inconsistencia de la conciencia de los personajes, puestos a un punto límite de sus relaciones produce que lo indeseado ocurra. Pero la trama no se queda sólo ahí, sino que también describe la diferencia entre la ciudad y el campo; la diferencia en la mirada sobre el mismo acontecimiento está presente en los personajes campesinos que ven las consecuencias del incendio desde la óptica de sus propios intereses, y no desde las pérdidas humanas, porque en realidad ven su presencia como una irrupción no querida de los citadinos en su territorio. Es interesante de que modo el dispositivo escénico y lumínico construye el clima necesario para la situación dramática. En el espacio lúdico los tres bloques de aglomerado –círculos, cuadrados,…- de pequeñas partículas de madera, tal vez porque así es la fragilidad de cualquier ser vivo ante la fuerza desmedida del fuego. Mientras la precisa iluminación recorta y envuelve a esos seres presagiando el final. Una historia que parece dividirse en tres momentos. El primero, la salida planificada, quizá ganaría el total de la obra si fuera algo más breve, pues el espectador se pierde entre los seis personajes vaciados de toda interioridad. Pero, en el segundo, cuando el incendio devora todo lo que encuentra, el ritmo interno se ha tensando y nos sumerge en un devenir donde los personajes parecen haber desaparecido.12717638_979259748816531_2522715226739503354_nEscuchamos fragmentos, cuasi monólogos, como “ánimas” que observan la tragedia. El último momento, es el después cuando todo vuelve a la calma y quedan las marcas en el cuerpo y en el alma, cuando se realiza el esfuerzo solitario de volver a la cotidianidad. La particular escritura escénica de Carla Llopis -docente, coreógrafa, bailarina, cantante y directora de teatro danza- nos entrega un hecho teatral sin fisura, donde los actores tiene solidez necesaria para llevar adelante esa disociación antes mencionada. Donde cada tono de la voz, cada gesto esta mediado por algo inquietante e incluso en cada movimiento coreográfico. Nada más alejado de una puesta en escena realista pero nunca olvidaremos la fuerte imagen visual del final.

Ficha técnica: Negro Animal Tristeza de Anja Hilling. Actores: Carlos Donigian (Oskar), Esteban Lamarque (Martin), Pablo Martínez (Flynn), Yanina Martino (Miranda), Jorgelina Pérez (Jennifer), Javier Torres Dowdall (Paul). Diseño y Realización de Vestuario: María Emilia Serrano. Diseño Escenográfico: Magalí Acha. Realización Escenográfica: Jean Pierre Guevara. Diseño Lumínico: José Binetti. Composición Musical: Juan Pablo Martini. Fotografía: Maxi Bort. Diseño Gráfico: Bárbara Delfino. Trailer: Soledad Guerrero. Prensa: Correydile. Producción: Yanina Martino. Asistente de Dirección: Romina Tischelman. Dirección y Puesta en Escena: Carla Llopis. ElKafka Espacio Teatral. Estreno: 12/02/2016. Duración: 80′.

1 Anja Hilling, nacida en 1975, culminó con éxito estudios de escritura escénica en la Universität der Künste, Berlín, donde estudió de 2002 a 2006 luego de diplomarse en ciencias del teatro y filología alemana en Múnich y Berlín. En Berlín escribió también su primera pieza teatral, con la que fue invitada al concurso Stückemarkt de las jornadas teatrales Berliner Theatertreffen 2003. Allí fue distinguida con el Premio Dresdner Bank para jóvenes autores dramáticos. En septiembre de 2007 es llevada a escena en francés y alemán su obra “Sinn” (“Sentido”), que Anja Hilling escribió para una coproducción de la Comédie de St. Etienne y el Thalia Theater, de Hamburgo. En octubre de 2007 es estrenada la obra “Schwarzes Tier Traurigkeit” (“Animal negro tristeza”), que escribió por encargo para el teatro Schauspiel Hannover, donde fue estrenada bajo la dirección de Ingo Berk.

2Monsún narra la relación de una pareja de lesbianas Coco y Melanie que intenta desesperadamente acceder a un niño. Ese deseo finalmente las separa. Cuando Melanie reflexiona en su automóvil acerca de cuáles van a ser sus palabras de despedida, arrolla a Zippo, hijo de Bruno y Paula. La irrupción de la muerte en un contexto moderno y ordenado empuja a los personajes a desarrollar nuevas relaciones y los saca de las dimensiones de la telenovela. La muerte es real. De un día para el otro huyen al campo, a Vietnam. Todos reaccionan con impotencia a sus experiencias. Bruno comienza a escribir un nuevo guión, pero uno realmente bueno, ya no tonterías. Las carencias se manifiestan en el recuerdo del niño muerto, en la reconstrucción de la propia historia, en el reordenamiento de las relaciones: ¿quién desempeña qué papel?, ¿quién recuerda qué cosa?”(Página web sobre nuevas obras alemanas de Goethe Institut)

TV 60 de Bernardo Cappa

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TV 60 de Bernardo Cappa

Un teatro político, una sátira post kischneristatv60_portada

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Bernardo Cappa elige para su dramaturgia un momento histórico específico, las circunstancias previas al golpe de Estado de 1966, es decir, el golpe que Onganía perpetró contra la presidencia de Arturo Illia, un gobierno que contó con un escaso apoyo en las urnas, proscripto el peronismo, y que luego en el ejercicio de su función tuvo la oposición mediática más feroz que se había conocido. “La tortuga” como se lo llamaba no contó nunca con el apoyo del cuarto poder, y fue vilipendiado por la radio, la prensa escrita e inclusive la televisión. No es casualidad que haya elegido precisamente esa instancia que fue el momento de inflexión para todo lo que se desarrollo en la década del setenta, y que todos conocemos. Una alegoría de momentos similares en cuanto al poder de los medios y sus consecuencias, con algún tic hacia la platea cuando se menciona en la intriga la figura de un fiscal muerto o suicidado. El dramaturgo para la estructura de su poética, propone la sátira social, desde la parodia de ese contexto hacia fuera, y la que lleva adelante hacia adentro del género realista, tanto en su dramaturgia, su proceso de actuación, la memoria emotiva, y su polémica con nuevas formas tanto en la escritura como en la puesta en escena.1

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La escenografía construye un plató de televisión donde las pantallas multiplican las imágenes que se producen en él, hacia el fondo, los costados, y en la oficina de control del director artístico del canal, pero es significativo el sonido a un costado de la escena que produce la impronta de un bombo, que no tiene la clásica fuerza acostumbrada, sino que sus golpes parecen sonar a muerto. Con un vestuario que no deja dudas de la temporalidad de la pieza, las actuaciones responden al estereotipo de la exageración en la gestualidad y las palabras, para demistificar cualquier intento de teatro documental. La parodia a la actuación desde el realismo queda manifiesta en la crítica a la diva de los almuerzos, y en el hombre de traje que junto su madre van a decidir desde el lugar común quien debe conducirlos: Julián Bisbal; obra de Roberto Cossa, figura destacada del realismo en los sesenta y cuyo sujeto principal era un antihéroe gris, que no sabía cuál era su destino y menos como conseguirlo. Un tiro por elevación como crítica a la forma de cultura que la televisión produce ofreciendo aquello que considera que un espectador medio sin muchas ambiciones desea ver en la pantalla chica: diversión, entretenimiento, compañía. La muerte como un personaje más está presente desde el recuerdo de la Pocha -la empleada que pareciera no pertenecer a ese mundo televisivo- de su primer trabajo, maquillar cadáveres y del más entrañable para su vida, haber maquillado el de la señora: Eva Perón. galeria2La escena se muestra a veces caótica por lo barroco de su distribución en escenas y situaciones, lo que obliga a una mirada que sin descanso posible debe pasar de un lugar a otro, exigiendo del público un presencia activa, a veces atravesada por los personajes que surgen entre la platea. Desde esta percepción simultánea, que para un espectador desprevenido podría parecerle algo superficial, el desafío es inteligente y cuestionador: nuestra sociedad que consume imágenes y datos olvidándose que es siempre una construcción, una mirada de un determinado evento. En el amplio espacio lúdico el sólido trabajo coral de actuación pone con solvencia en marcha el siniestro mecanismo de ficcionalizar lo cotidiano, de banalizar la realidad. Así emerge la oposición entre dos fuerzas. Por un lado, la tv como medio masivo, mediático, que vehiculiza el consumo y crea ciertos mitos desde la época de las comedias de teléfono blanco y los happy end, en general desde una perspectiva funcional a los poderes de turno. Y, por otro, el teatro como el ritual íntimo, particular, que como un bien inmaterial, por llamarlo de algún modo, hurga de manera urgente en los fragmentos de nuestros recuerdos, en los dobleces de la memoria social y en los intersticios de la historia oficial.

El teatro es una performance volátil, una pura ocasión, algo que se deshace en el mismo momento en que se realiza, algo de lo que no queda nada. Y está bien que eso suceda porque lo emparienta fundamentalmente con la vida, no con la idea realista de una copia de la vida, sino con la vida como elemento efímero, discontinuo. En este sentido, el teatro parece contener, al mismo tiempo que la seriedad de la muerte, la mueca ridícula de la muerte, su patetismo, su ingenuidad. (Bartís y Rodríguez, 2010: 20)12743749_894357440679577_7919057583385550722_n

El ritmo sostenido del hecho teatral, tiene algo de la rapidez con que el telespectador del zapping se interesa por todo con el mínimo esfuerzo, nos introduce en la particular escritura aguda e intensa, dramática y escénica, de Cappa. Un mundo ficcional donde el ayer atravesado por las referencias históricas precisas -el Instituto Di Tella, el asesinato del Che,…- se amalgama en el hoy, pues somos sujetos espectadores que sentimos el espectro de la muerte sobre la cultura y en especial sobre nuestro quehacer teatral.

Ficha técnica: TV 60 de Bernardo Cappa. Elenco: Carla Appella, Martín Bertani, Brenda Chi, Fernando De Rosa, Sofía García, Diego Gens, Natalia Giardinieri, Aníbal Gulluni, Maia Lancioni, Guido Losantos, Laura Nevole, Dina Pugach, Silvia Villazur, Carla Viola. Músico en vivo: Damián Ferraro. Meritoria de dirección: Mariana González. Asistencia artística: Melisa Santoro. Coreografía: Martín de Goycoechea. Diseño sonoro y música original: Zypce. Iluminación: Claudio del Bianco. Vestuario: Paola Delgado. Escenografía, video y diseño espacial: SKN Taller. Dirección: Bernardo Cappa. Teatro Sarmiento. Estreno: 19/02/2016. Duración: 70′.

Bibliografía

Bartís, Ricardo y Graciela E. Rodríguez, 2010. “Ricardo Bartís. Dramaturgia escénica” en Antología del teatro latinoamericano. Tomo 1. Buenos Aires: Inst. Nacional del Teatro: 19-41.

1 En la década del sesenta se produjo en el campo cultural teatral una famosa polémica entre dramaturgos, actores y directores, divididos entre aquellos que apoyaban la poética del realismo reflexivo, en contacto con el realismo del sistema teatral estadounidense y en las figuras reconocidas de Arthur Miller y Tennesse Williams, y aquellos que buscando otros caminos sentían que la renovación del teatro provenía de figuras que trabajaban la neovanguardia: Beckett, Adamov, Ionesco, Pinter. La polémica no fue sólo estética sino también política porque el grado de compromiso con la realidad social estaba dado por adherir a uno u otra. Los realistas sentían que ellos eran los más cercanos a la lucha social, y a la revolución que se avecinaba, y los vanguardistas o absurdistas creían que la revolución en el teatro partía de la forma que también debía ser una manera de alejarse del teatro burgués.

Abismarse de Analía Rosenberg

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Abismarse
de Analía Rosenberg

Abismarse. Ataque de anonadamiento que se apodera del sujeto amoroso,
por desesperación o plenitud. Barthes

07_EFLYER_Abismarse_OKAzucena Ester Joffe, Leticia V. Coseani

El Centro Cultural R. R. Rojas, como ya nos tiene acostumbrados, a partir de una clara decisión en cuanto a su programación – la experimentación artística, el cruce y la búsqueda en y entre las diferentes Artes Escénicas – es el marco perfecto para Abismarse. Obra que no sólo está atravesada por las diferentes disciplinas sino que es difícil categorizar pues excede cualquier código establecido.
Por demás interesante es esta obra que multiplica los sentidos a medida que avanza el relato. En el amplio espacio escénico atemporal se observan muy pocos elementos, salvo los instrumentos musicales – flauta traversa, violonchelo, de percusión, piano y acordeón – y una falsa pared que sugiere una vieja fábrica / taller o bien que por momentos funciona como una pantalla – un video “casero”, dibujos animados “simple”,… Las diferentes escenas se van sucediendo como saltos de nuestra conciencia, memoria y/o imaginación y corresponderá a distintos estados psíquicos: la alienación, la ensoñación, la ira,… Este hecho interdisciplinario parece poner en escena lo que ha afirmado Barthes:32 (4)

Curiosamente, es en el acto extremo de lo Imaginario amoroso – anonadarse por haber sido expulsado de la imagen o por haberse confundido en ella – que se cumple una caída de este Imaginario: el tiempo breve de una vacilación y pierdo mi estructura de enamorado: es un duelo artificial, sin trabajo: algo así como un no lugar. (18-19)

Aunque anonadarse tiene varias acepciones, nos interesa en cuento a la idea de sorpresa / asombro, pues por la polifonía de texturas en el discurso escénico provoca en el espectador algo de extrañeza pero no confusión. Al inicio, en un primer nivel, cada intérprete / actor se mueve o se desplaza con movimientos quebrados y reiterativos, automatizados por un sistema donde el cuerpo es una máquina dentro de una estructura que está invisibilizada. Pero a medida que avanza el relato, cada músico irá perdiendo parte de su vestuario y 32 (17)recuperará el dominio natural de su cuerpo. En otro nivel, el personaje femenino, que explica y relata determinadas escena, va perdiendo la posibilidad de expresarse coherentemente, como si el lenguaje verbal se fuera deconstruyendo en un sin sentido. Entonces, queda sólo el arte para poder comunicar los estados de ánimos y sentimientos. Mientras, en un tercer nivel, otro interprete a partir de sus coreografías interviene en esta estructura ficcional como si fuera una expresión de la razón o bien de la condición irracional de cada individuo. Todo confluye en un ritmo sostenido y con un registro distinto, cada una de estas criaturas realiza con excelencia “un solo” – teatro, danza, música. Si al comienzo el mundo creado es el de la alienación, al finalizar ese mundo se ha transformado en un universo poético que se materializa y nos convoca como sujeto espectador, en tanto sujeto activo. La plasticidad de las imágenes visuales y auditivas está subrayada por la precisa iluminación y la perfecta utilización del espacio lúdico, que a veces recorta a cada personaje en un espacio íntimo y, en otras, amplía nuestra focalización en un espacio público. Un hecho escénico donde cada sistema significante se amalgama en un todo, en un clima onírico y de vigilia, sin subordinación a partir de la idea y dirección de Analía Rosenberg. Joven y multifacética artista que sabe como explorar nuevas posibilidades en la creación.32 (1)

Ficha técnica: Abismarse de Analía Rosenberg. Intérpretes: Rodrigo Soko (flauta traversa), Emma Chacón Oribe (violonchelo), Emanuel Gaggino (en percusión) y Analía Rosenberg (piano, acordeón). Voz: Bárbara Togander. Danza: Jack Syzard. Dibujos: Adrián Lirman. Fotografía: Mariana Cirulli. Diseño y realización de vestuario: Guido Lapadula. Realización escenográfica: Mariana Cirulli y María Maidana Corpus. Realización y edición de videos: Melina Franco. Edición y mezcla de audios en off: Rodrigo Soko. Diseño de sonido: Santi Lesca. Producción general: Abismarse. Asistencia de producción: Virginia Mazzarella. Diseño gráfico: Débora Akershtein. Prensa: Carolina Alfonso. Asesoramiento en dramaturgia y dirección actoral: Claudia Carbonell. Dirección general: Analía Rosenberg. C. C. R. R. Rojas: Sala Batato Barea. Duración: 70’. Estreno: 04/07/2015.

Bibliografía
Barthes, Roland, [1982] 1993. “Me abismo, sucumbo” en Fragmentos de un discurso amoroso. México: Siglo XXI editores: 18-19.