Archivo de la categoría: Danza Teatro

La esclava de Ayelén Parolín y Lisi Estaràs (Bélgica)

Estándar

11 FIBA del 5 a 21 de octubre de 2017 [III]

Festival internacional de Buenos Aires

FIBA2017Azucena Ester Joffe

Hasta el 21 de Octubre, inclusive, se podrá disfrutar de la 11va edición del FIBA, con una interesante programación que incluye obras nacionales e internacionales junto a talleres, charlas con los creadores, ciclo de cine, presentaciones de work in progress, también de libros y otras actividades gratuitas de teatro, danza, música y artes visuales.

.

LaEsclava2La esclava de Ayelén Parolín y Lisi Estaràs (Bélgica)

La danza Es, Sucede, es Acción Pura. Queda como un sueño sin haber sido soñada. (Oscar Araiz)

Las coreógrafas argentinas radicadas en Bélgica, Ayelén Parolín / Lisi Estaràs, construyen una breve e interesante obra de danza contemporánea que no clausura posibles sentidos sino que, por el contrario, los multiplican. Una corporalidad, un cavenas de material sensible, creado a partir de fragmentos de vivencias artísticas y personales de ambas artistas. Ya desde su título, como aglutinador sémico, se deja instalada la pregunta ¿esclava de qué o de quién?: “Esclava de ella misma y de su propia historia”.

A un costado del amplio y despojado espacio escénico, casi inmóvil, observamos a la intérprete (Lisi Estaràs) con un vestuario atemporal. Y como si fuera una prolongación de su cuerpo, un gran elemento/accesorio cumpliendo un importante rol dramático, que parece protegerla naturalmente pero, a su vez, dificulta sus desplazamientos. Podría ser, por ejemplo, una especie de gran ala o también un gran caparazón, eso no importa mucho pues sólo tenemos que dejarnos llevar por la sonoridad de la danza, por el discurso corporal. No es necesario racionalizar esta narrativa en movimiento, pues tiene un ritmo que le es propio y focaliza nuestra atenta mirada. Con acotados movimientos puros comienza un relato lineal, en el aquí y ahora, que es dicho por la energía intrínseca de la bailarina que habita el espacio lúdico, en tanto un sonido marca un tiempo otro como si fueran los latidos del corazón.

Al comienzo, los movimientos son cortos y precisos, con determinado tono muscular pero es la expresividad del rostro y, en especial, la mirada la que nos conecta con las emociones. Luego, los movimientos se vuelven más cotidianos y naturales, con otra energía. Entre ambos, encontramos un claro momento de quiebre en la situación dramática cuando se despoja de esa pieza algo extraña, entre el pasado y el futuro, lo onírico y lo real, la certeza y la duda. ¿Se puede abandonar por completo las estructuras ya conocidas? Al respecto, nos comentó Lisi:

Físicamente hay una evolución de la dificultad del inicio y también de la estructura coreográfica, porque está basada en una “frase”sobre la cual está hecha la obra. Son todas las posibilidades de esa única “frase” a lo largo del relato.

Este grupo de mínimos movimientos se realiza en un determinado instante, fugaz e inaprensible, que quedará suspendido en nuestra memoria. Una historia mínima que se universaliza a través de la danza con la perfecta dupla Parolín / Estaràs, quienes se expresan a través de las cualidades específicas del movimiento, con breves irrupciones de discurso verbal y con la complicidad del público. La esclava es algo más que una danza personal, es una metáfora de nuestra propia inestabilidad y de la constante búsqueda de nuestra identidad.

Con una única función dentro del marco del FIBA, quizá por su apretada agenda, el Festival de teatro Mercosur (Córdoba, 07/10); el Festival El Cruce (Rosario, 13/10); el Cine York (Buenos Aires, Olivos, 14/10); el Festival Internacional Danzalborde (Chile, Valparaiso, 15/10), esperamos que pronto estén nuevamente en la cartelera porteña.

LaEsclava1

Ficha técnica: La esclava de Ayelén Parolín y Lisi Estaràs. Compañía: Ruda. Dirección: Ayelén Parolín y Lisi Estaràs. Interprete: Lisi Estaràs. Dramaturgia: Sara Vanderieck y Olivier Hespel. Dirección musical: Bartold Uyttersprot. Diseño de Iluminación: Carlo Bourguignon. Diseño de Sonido: Matthieu Vergez. Diseño de Escenografía: Nicolas Vladyslav. Diseño de Vestuario: Dorine Demuynck. Producción: Karin Vermeire y Agustina Fitzsimons. C C 25 de Mayo. FIBA 2017: 09/10/2017. Duración: 40’.

Bibliografía

Araiz, Ocar, 2017. “Del hacer una danza” en Creación coreográfica. Buenos Aires: Libros del Rojas: 7-21.

***

Después de la función tuvimos la oportunidad de participar de la sesión de Q&A, un momento de intercambio con ambas artistas; la misma fue moderada por el actor y director Gustavo Bendersky.

G B- ¿Cómo fue el proceso de construcción del espectáculo? ¿Cómo se reactualiza el material en el FIBA y en Bs. As.?

A P- Cuando llegué a Bélgica no encontraba trabajo y alguien me sugirió que hiciera un “solo”. En aquel momento tuve grandes problemas de códigos. No entendía nada y sentía que no encajaba en ninguna parte. Entonces pensé: ¿quién soy? y realicé un “solo” muy personal a partir de la fecha de mi nacimiento, 25.06.76. Después, al estar embarazada sentí que no podía seguir realizándolo y empecé a buscar a quién me pudiese reemplazar e interpretar algo tan autobiográfico. Entonces, se lo propuse a Lisi con cierto temor porque ella ya tenía una trayectoria y yo estaba comenzando mi carrera. Luego descubrí que había algo que era mío pero, a la vez, con movimientos de Lisi.

La idea para La esclava fue trabajar con toda la antigüedad que tenemos. Toda esa fuerza y, al mismo tiempo, toda esa fragilidad que nos pertenece. Por otro lado, traer la obra aquí fue poner en evidencia que ese límite se vuelve menos firme.

L E- Es la primera vez que realizo la obra en español y eso tiene otra significación. Porque a pesar de ser mi idioma se volvió bastante difícil, más que en inglés o francés. Pues no tengo la distancia del idioma y los valores son distintos; por ejemplo, el mate es algo más cercano y tenemos la necesidad de compartirlo con ese otro.

G B- Después de que se quita el elemento o accesorio e intenta construir su identidad… ¿Cómo se conciben esos dos momentos?¿Entre la comicidad y lo trágico de la vida?

A P- El espectáculo está construido en base a una ambigüedad y una contradicción constantes. Entonces, este elemento es algo que puede proteger a la protagonista pero, a la vez, no la deja acercarse a las cosas. Podría ser una liberación cuando se lo saca, sin embargo, finalmente, parece no ser la libertad que buscaba. Es como algo que siempre es lo mismo: aunque pase por diferentes etapas no llega a solucionarlo nunca.

L E- Físicamente hay una evolución de la dificultad del inicio y también de la estructura coreográfica, porque está basada en una “frase” sobre la cual está hecha la obra. Son todas las posibilidades de esa única “frase” a lo largo del relato.

G B- El espectáculo tiene rastros de distintas técnicas de la danza y un aporte interpretativo muy fuerte, con visos clownesco…

L E- Tiene vivencias profesionales; hay muchas partes de la obra que tienen que ver con otras. En general, trabajamos mucho con lo personal y cómo se va desarrollando este material a lo largo de los años. También con la lectura de determinados escritores.

A P- Lo que resignifica el producto final. Tiene una cuestión fuertemente interpretativa porque esta criatura va incursionando por distintas formas de moverse y pareciera no estar a gusto en ninguna.

 

Anuncios

In Spite of Wishing and Wanting de Wim Vandekeybus (Bélgica)

Estándar

11 FIBA del 5 a 21 de octubre de 2017 [II]

Festival internacional de Buenos Aires

FIBA2017Azucena Ester Joffe

El 5 de Octubre comenzó la 11va edición del FIBA para concluir el sábado 21. Durante los diecisiete días se realizará una interesante programación nacional e internacional, junto a talleres, charlas con los creadores, ciclo de cine, presentaciones de work in progress, y de libros y otras actividades gratuitas de teatro, danza, música y artes visuales.

.

In Spite of Wishing and Wanting de Wim Vandekeybus (Bélgica)

A pesar del deseo y el anhelo

La interesante propuesta del coreógrafo y bailarín belga Wim Vandekeybus, junto a su grupo Última Vez, desafía el paso del tiempo. La obra se estrenó allá por 1999 y hoy sigue atrayéndonos la dinámica e “intuitiva” puesta en abismo de los sueños, con la exquisita banda sonora compuesta especialmente por David Byrne. Un material inagotable que mantiene cierto sentimiento colectivo: el miedo ante lo distinto, un síntoma de época que no conoce de fronteras idiomáticas. Un tema difícil e inacabado como lo es construir una narrativa coreográfica a partir de algo tan difuso e inmaterial como son los sueños y que nos atraviesa a todos. Estos sueños se suceden sin un orden cronológico, a veces incoherentes y otras parecen ser premonitorios. Soñar es ingresar a un enorme laberinto cuyos límites van desapareciendo a medida que avanzamos sin saber qué encontraremos en el siguiente paso.

Con un nuevo y sólido elenco masculino, cada escena entra en tensión con la siguiente. La solvencia estilística de cada intérprete nos sumerge en el clima onírico de aquellos sueños más agradables pero también en la angustia de las pesadillas donde el miedo es paralizante y las palabras no tienen sonido. Cuerpos disciplinados que se transforman en agresivos y esbeltos caballos o en aves que buscan migrar hacia un sitio mejor, mientras alguien o algo los controla, observa y castiga. Caer en picada en la oscuridad o ir pendiendo los dientes sin ninguna explicación, buscar a esa alma gemela que posee la otra mitad de la naranja,… Son las imágenes, los sonidos casi indescriptibles y los murmullos sueltos que no tienen anclaje en el mundo consciente de cualquier mortal.

02_UV_InSpiteDesde el amplio espacio escénico, ya al ingresar a la sala, escuchamos una sonoridad algo metálica como si se intentara ubicarnos en otra dimensión. Las secuencias coreográficas se intercalan con otras más teatrales y/o con la proyección de vídeos. Si bien en la danza el movimiento es el lenguaje, la original idea de pensar que podríamos soñar en diferentes idiomas quizá no sería un argumento válido para evitar la utilización de la pantalla de traducción simultánea en los momentos de mayor discurso verbal. No todos los presentes pueden entender cuatro idiomas, con lo cual se pierde, lamentablemente, su intensidad dramática. Ésto sumado a que, tal vez a 17 años de su estreno, nuestra percepción está más saturada por los continuos estímulos visuales, las escenas prolongadas podrían provocar la pérdida de atención en el espectador común. Más allá de este breve comentario, el adecuado vestuario para cada sueño o pesadilla cierra esa intimidad inconsciente, agobiante y surrealista a la vez, instancia que está atravesada por el inevitable espacio público y el anonimato de la sociedad globalizada. Un tiempo que se contrae y se pierde de forma desorganizada en el Ello, entre las pulsiones y los deseos, cuando soñamos. Y, ese otro tiempo de la construcción mental que se dilata cuando intentamos reconstruir eso que aún hoy sigue siendo inaprensible. Los bailarines / actores con precisión subrayan la angustia y el temor de las pesadillas. Las coreografías corales o los solos tienen intensidad y perfección que de manera orgánica construyen en escena las fuertes imágenes visuales que nos interpelan más allá de nuestra cómoda butaca. Por momentos, rompiendo con la cuarta pared o perdiéndose en la penumbra de los pasillos. En otros, podemos recuperar cierta calma cuando en la gran pantalla, con subtítulos, se proyectan dos breves fragmentos del cortometraje The Last Words de Vandekeybus -basado en un cuento de Julio Cortazar y en otro de Paul Bowles, donde el “vendedor de gritos” accede a las solicitudes más bizarras1. La vital iluminación construye el clima entre la tensión y la pasión, entre el cuerpo y la mente, en ocasiones es directa y se percibe su volumen al atravesar el espacio lúdico desde los altos bárrales y, en otras, es más íntima y se corresponde al particular movimiento de cada intérprete que, como luciérnagas en una cálida noche, se mueven sin cesar a pesar del deseo y el anhelo.

La sesión de Q&A con los artistas, al terminar la función del viernes 06/10, fue moderada por la periodista Laura Ferré.

foto-Danny-Willems-2Ficha técnica: In Spite of Wishing and Wanting de Wim Vandekeybus. Compañía: Última Vez. Dirección: Wim Vandekeybus. Elenco: Rob Hayden, Eddie Oroyan, Yassin Mrabtifi, Guilhem Chatir, Grégoire Malandain, Luke Jessop, Luke Murphy, Flavio D’Andrea, Knut Vikström Precht, Cheng-An Wu, Baldo Ruiz, Wim Vandekeybus y Giovanni Scarcella. Música: David Byrne. Diseño de Iluminación: Francis Gahide y Davy Deschepper. Diseño de Sonido: Bram Moriau. Diseño de Vestuario: Isabelle Lhoas. Producción: Última Vez. Coproducción: KVS Brussels. Teatro Coliseo. FIBA 2017: 06 y 07 de octubre. Duración: 110’.

Extraña vecindad de Virginia Ravenna y Sandro Nunziata

Estándar

Extraña vecindad de Virginia Ravenna y Sandro Nunziataunnamed

[…] esa plenitud se origina porque el poema absorbe esas sensaciones corporales, las armoniza, les da coherencia y de alguna manera sintetiza en la metáfora esa expresión corporal a veces dispersa, difusa que se concentra en el lenguaje poético1. (Elina Matoso)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El espacio, la sala Biblioteca del Centro Cultural Rojas; la cita, la danza, o el teatro danza. Donde se conjugan los movimientos, los sonidos, y las palabras. Las imágenes se suceden desde los cuerpos hacia los objetos que toman otras dimensiones, otras funciones a las esperadas, y la objetivación de los cuerpos que son manipulados como si fueran pura exterioridad. Lo alto y lo bajo, en un devenir sinuoso donde los cuerpos reptan, se deslizan, se entrelazan, se elevan, pierden y ganan espacios de libertad. Se convierten en la cotidianidad de las acciones, uno sostén del otro, metáfora de la convivencia que busca la complicidad en los pequeños detalles, que busca la armonía que se conjuga en el deseo. La terraza, la cocina, y el afuera definitivo, que saque a la pareja de la rutina: la ropa tendida, la comida, el planchado, la lectura. Buscar en lo otro, lo desconocido, como la provincia hogar del pintor Vincent Van Gogh, un lugar, o un no lugar que solo habitamos en el deseo. Los cuerpos de los intérpretes alcanzan momentos de alta tensión, se expanden y se contraen, dejándose atravesar por la música: rumba, rock, tango, dejando entrar una luz diferente, en el espacio de lo real cotidiano. Dejándose también penetrar por los olores: el aroma del café, y de la cebolla y su chisporroteo en la sartén. Tal vez, un poco más extensa de lo necesario, con algunas secuencias que reiteran movimientos y situaciones, la puesta resulta interesante por el trabajo elaborado desde la técnica con el cuerpo, la funcionalidad de los objetos utilizados, la música, la comunión de los personajes que resumen la vida de una pareja que lucha en el día a día con la costumbre y la rutina.

IMG_9765

Prensa C. C. Rojas

Ambos intérpretes de amplia trayectoria en las disciplinas de danza moderna, llevan adelante con acierto la propuesta y tienen una performance trabajada, pulida en su ejecución que asombra por su plasticidad y justeza. Una narrativa coreográfica que habita en su totalidad el espacio lúdico, es el relato de ambos cuerpos en un devenir armonioso y poético. La intimidad en el contacto entre los bailarines tiene la complicidad intrínseca de la relación de pareja que lleva varios años, en la vida real, y eso se refleja en sus rostros. Por otro lado, el dispositivo escénico es similar a la vivienda de espacio reducido que ellos ocupaban u ocupan para sus clases de baile. Una propuesta que comenzó como una breve performance presentándose en distintos sitios no convencionales se fue transformando con el aporte y compromiso de Virginia y de Sandro. En Extraña vecindad el lenguaje verbal es mínimo -un poema, el fragmento de algún texto,…- en tanto, el lenguaje corporal -danza contemporánea, tango nuevo, acrobacia,…- tiene la solidez y ductilidad necesaria para construir de manera acabada las imágenes oníricas en un continuum, en un clima cotidiano y urbano atravesado por algo de humor y de absurdo.

IMG_9865

Prensa C. C. Rojas

Ficha técnica: Extraña vecindad de Virginia Ravenna y Sandro Nunziata. Intérpretes: Virginia Ravenna y Sandro Nunziata. Escenografía: Sandro Nunziata. Asesoramiento en iluminación: Agustín Garbellotto. Fotografía: Isabel Olascagua y Silvina Guevara. Diseño gráfico: Martín Malamud. Dirección: Virginia Ravenna y Sandro Nunziata. Sala Biblioteca del Centro Cultural Rojas. Marzo y abril de 2017.

IMG_9854

Prensa C. C. Rojas

1 Cita de “Cuerpo-metáfora-máscara” en El cuerpo, territorio escénico. Buenos Aires: Letras Vivas. 2008: 144-148.

Los Guardiola Tango Show

Estándar

Los Guardiola Tango Show

A talento puro

unnamedMuñequita de trapo
vestida de Pierrot,
aunque no tengas alma
te quiero sólo a vos,
pues sé que para siempre
habrás de serme fiel,
muñequita de trapo,
corazón de papel.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pareja de danza y mimo Los Guardiola que se presentan con su show en el Maipo Kabaret, despliegan sobre el escenario una magia y una seducción que mantienen en el espectador el disfrute más genuino ante el talento de la pareja de artistas. Los cuadros, pequeñas historias a partir de los tangos escogidos con criterio temporal, todos pertenecen a la década del veinte, juegan con mucho humor y picardía porteña las situaciones posibles que sus letras narran y lo hacen sin una palabra, sólo la que aparece en los carteles –Noches de Colón, Amablemente, …, a la manera del cine mudo de la época, o los fragmentos de tango que suenan de fondo y cumplen la función de epígrafe, de breve introducción al desarrollo de la temática que será interpretada con el baile. Cuyos pequeños fragmentos se pueden seguir con la lectura del programa de mano. El trabajo con la mímica que acompaña las intrigas, la danza que hace que los cuerpos se trasladen por el escenario dibujando una coreografía preciosa y precisa, son un deleite para los ojos que retienen las imágenes con sorpresa y admiración. Todo está prolijamente cuidado, el vestuario y el maquillaje, la iluminación, y los objetos que guardan una correlación simbólica con aquello que se nos cuenta desde unos cuerpos, a veces marionetas, pero siempre con una fluidez de los movimientos, con una delicadeza en los pasos de baile que hace que los responsables parezcan etéreos. Marcelo Guardiola y Georgia Marchiori, son una pareja que ha recorrido los escenarios del mundo con su trabajo. La creación de esta nueva poética de mimo y danza empezó en 1999 cuando el actor, bailarín, músico y director de teatro creo la investigación teatral que denominó “Tango Teatro” proyecto que se propuso integrar la danza, la música y la poesía del tango.

los-guardiola-444

La pareja1 se formó a partir de 2003, ella es bailarina, actriz y coreógrafa, y desde entonces siguen un recorrido de excelencia. Bellas las coreografías sobre tangos conocidos, otros no tanto, pero que guardan una correlación con el contexto que se despliega a partir de las letras: el organito, la inmigración, la caída, el amor clandestino, la traición, la venganza y la muerte; para cerrar con un dueto a pura sensibilidad a través del tango Corazón de papel (1929) de Alberto Franco y Cátulo Castillo. La relación entre el tango y el teatro es desde siempre fructífera. El género chico se nutría de sus letras para dar lugar a las intrigas en escena, o utilizaba las intrigas para construir un tango que ilustrara su trama. Las grandes actrices estrenaban en los escenarios porteños los tangos que luego aclamaría el público y cuya reproducción se vendía por centavos. Pero el trabajo que lleva adelante la pareja tiene además la característica de la incorporación de diferentes lenguajes que no apelan sólo a la palabra, sino que prescinden de ella para dar lugar a un histrionismo de honda belleza. Ambos, bailares / actores, pone en escena una narrativa coreográfica que tiene principalmente dos soportes. Por un lado, la poética que se desprende de los tangos, tanto de sus letras como de sus compases y, por otro, la disciplina rigurosa y la investigación constante. Para muchos el tango es gris, triste, pero para estos dos grandes artistas el tango tiene algo de ironía y mucho de poesía, de sensibilidad, que transmiten en cada movimiento, en cada geometría, en cada escena. Una escritura escénica donde todo fluye en total armonía. Una caricia para nuestro fatigado mirar y para nuestra alma ávida, como espectadores, de disfrutar de la creación artística.pierrot-ii-593-t-11

Ficha técnica: Los Guardiola Tango Show. Dramaturgia e Interpretación: Marcelo Guardiola, Georgia Marchiori. Estreno en Buenos Aires: 07/09/2016. www.losguardiola.com

Maipo Kabaret. Dirección artística: Lino Patalano / Carla Calabrese. Dirección: Elio Marchi. Staff técnico. Jefe de iluminación: Adolfo Gomez. Jefe de sonido: Guillermo Perulan. Operación de sonido: Cristian Belvedere. Operación de luces: Edgardo César Rodas. Jefe de maquinaria: Gustavo Ruiz. Jefe de sala: Horacio Cortes. Mantenimiento: Diego More.

1En 2004 en Buenos Aires, por su trabajo como bailarines de tango, han recibido el diploma de honor “Milongueros – bailarines: Nueva Generación”, declarada de interés Cultural por la Secretaría de la Cultura, Presidencia de la Nación. (s/ programa de mano)

8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano

Estándar

8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano

Un salto entre lo simbólico y lo real

000138927Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La propuesta que se presenta en El Galpón de Guevara y que está construida desde el teatro físico, con procedimientos que vienen de la danza y la comedia musical, es un relato que recorre la problemática del adolescente diferente, y de la relación de éste con esa diferencia, logrando entre canciones y coreografías conmover al espectador sin límite de edad. Es un teatro de adolescentes que tiene un espectador ideal en esa franja etaria, pero sin embargo, el público que reunido disfruta de la propuesta es heterogéneo. Ocho jóvenes actores /bailarines, ocho jóvenes actrices /bailarinas más el grupo musical en escena, con movimientos suaves a veces y otros desmesurados en su expresión de violencia van construyendo una historia fragmentada, que poco a poco va develándose en su integridad. La música, las canciones forman parte de una trama que a veces se delata en los cuerpos y su simetría, otras en sus desequilibrios y caídas, en los movimientos que la coreografía dibuja para una expresión más potente que la palabra. Como espacio para este género de trabajos, El Galpón de Guevara es ideal por las dimensiones de su infraestructura, lo despojado de su ambiente, que provoca las múltiples posibilidades de exploración desde poéticas que necesitan el desplazamiento territorial para expresarse en toda su potencia. De esta manera, los dieciséis cuerpos en escena se mueven y devienen en otros, componen sus personajes y la tensión dramática que la pareja central experimenta, y lleva a todos a seguir los sinuosos pasos de una cinta narrativa que crece y se desarrolla a partir de la palabra, la música y la participación activa de los cuerpos. Ocho miradas que se duplican y proponen varios duetos argumentativos bajo la ilusión de una sola temática que nos lleva a la incomprensión que sienten los adolescentes para sus problemáticas que se agudizan cuando lo diferente se suma a su ubicación en un universo adulto al que quieren entrar, y para hacerlo deben enfrentar una carrera de obstáculos que muchas veces parecen insalvables. Una muy buena sincronización de los elementos en juego hace que el espectador se sienta dentro de la vorágine de movimientos que propone la coreografía, y las canciones y los pequeños diálogos que se encuentren involucrados en el tema: difícil, áspero, como es la soledad de quien no puede hacerse entender. La diferencia vista como enfermedad es una constante en una sociedad que aparta lo que se unifica, lo que no se homogeniza a su criterio, a la “normalidad” de las presencias que responden sin cuestionamiento a aquello que su imaginario propone. El vestuario gris, el espacio vestido de esa tonalidad, ayuda en el contraste con algunos elementos de color, a resemantizar la propuesta de vacío de una existencia que no encuentra su espacio. 13882140_1098735600201679_664834210009226153_nEl punto de partida es la relación entre dos jóvenes hermanos, Josefina y Juan, cada uno tiene su personalidad, por lo tanto, necesitan encontrar un código en común, más allá del lenguaje, para poder relacionarse: “8 Miradas es cambiar el punto de vista, es mover el foco, es intentar dar cuerpo al silencio que se esconde detrás de un mundo que pocos conocen un mundo en donde lo imaginario, lo simbólico y lo real están atravesados por una lógica diferente”1. Miradas para ver a “ese otro” no como diferente sino como adolescente /joven con sus particulares y posibilidades. En el espacio lúdico desde el inicio se instalan las preguntas: ¿qué somos si no somos palabras? ¿Por qué necesitamos las palabras? … Los cuerpos en movimientos son dichos por sus pensamientos, cuerpos que se multiplican y están unificados por el vestuario para sumirlos en el anonimato y así volverlos más vulnerables. Las intensas imágenes visuales y auditivas son la puesta en abismo de la intimidad de los adolescentes y/o jóvenes. La narrativa coreográfica da cuenta de los cambios repentinos de sus estados de ánimo, de las emociones y los sentimientos, y de que forma sus acciones son inconscientes. Cada personaje está atravesado por su propio pensamiento, miedo, angustia, tristeza,… Esas ideas que surgen desde su interior y que ellos intentan canalizar a través del movimiento fragmentado, de la repetición, de movimientos cotidianos. El elenco con profesionalismo da cuenta de que modo la estructura coreográfica propone cierta indeterminación, que no es caótica sino la forma de representar una etapa de la vida donde todo es inestable y de búsqueda constante. Esos movimientos que están marcados por espacio íntimo, por los conflictos, modelarán las coreografías. Con muy poco discurso verbal y algunas canciones, el principio constructivo es el diálogo tónico entre los cuerpos de estos jóvenes bailarines /actores. Una obra de teatro físico musical que esperamos se reponga pronto, pues más allá del perfecto despliegue del elenco y de la acertada iluminación, el ritmo y el clima nos sumerge en el recorrido laberíntico como son nuestros pensamientos y en especial el de los jóvenes.14141689_1113536398721599_7844684816375847544_n

Ficha técnica: 8 Miradas de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano. Música original: Jimena Roig. Letras de canciones: Jimena Roig, Fernanda Provenzano. Coreografía: Fernanda Provenzano. Elenco: (Josefina) Melanie Quiñonez, Julia Tozzi, Carolina Dos Santos, Rocío Caldés, Nicole Benbassat, Mora Fernández, Ana Julia Franco, Lucia Perdigón, Micaela Yañez (cover); (Juan) Federico Gara, Martín Goldber, Pedro Emanuel Vega, Bruno Coccia, Román Alejo Bazzi, Joaquín Sesma, Facundo Pennesi, Lucas Noda, Juan Mauel Flores (cover). Músicos: (guitarras) Nahuel Tamargo, Jimena Roig; (bajo) Juan Manuel Dentati, (programación de batería) Alejandro Roig. Diseño de Arte y Escenografía: Lucila Rojo. Diseño de Luces y Sonido: Santiago Muñoz. Operador de Luces: Leandro Fretes. Diseño Gráfico: Antonella Scalia. Logo: Mil Ideas de Arte. Diseño de Vestuario y realización: La Costurera Teatro. Dirección de actores: Nicolás Manasseri. Dirección de movimiento: Fernanda Provenzano. Dirección musical: Jimena Roig. Arreglos vocales: Daiana Vecchio. Asistente de producción y web: Antonella Scalia. Asistencia general: Ramiro Manrique. PH y Video: Nahuel Alejandro Lozano. Puesta en escena: Nicolás Manasseri, Fernanda Provenzano. Dirección: Nicolás Manasseri. Producción: Mil Ideas de Arte. El Galpón de Guevara.

1Según gacetilla de Prensa.

Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo

Estándar

Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo

000139884¡Niebla del Riachuelo!..
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando…
¡Niebla del Riachuelo!…
De ese amor, para siempre,
me vas alejando…
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí…
esa misma voz que dijo: “¡Adiós!”
1

Azucena Ester Joffe

La sólida escritura poética de Hugo Mastrolorenzo, en dramaturgia y coreografía, se estructura en dos soportes distintos. Por un lado, las imágenes proyectadas en la pantalla que, por otro lado, se van intercalando con las seis escenas coreográficas formando un todo perfecto. Dos espacio-tiempos que se cruzan, que dialogan ante nuestra atenta mirada. El presente se proyecta como el resabio del amor y de la locura, un tiempo en el que sólo quedan los tristes recuerdos de la precariedad del entorno y de la propia vida. Una historia, el ayer y el hoy, que se hilvana a partir de fragmentos de la memoria y se actualiza como en una noche de vigilia cuando un desafortunado hombre ingresa por una ventana sigilosamente mientras lo observamos, en la pantalla, en ese espacio íntimo, abandonado, sin rastro de felicidad. El peso específico del silencio se apodera de este personaje (Hugo Daniel Gomez) y a partir de su rostro, de su penetrante mirada, sentimos su desolación y perturbación. Por momentos, su discurso verbal, sin la posibilidad del ansiado intercambio, se estructura con breves fragmentos de letras de tangos como el lamento por el amor perdido. Tal vez si éstas secuencias fueran algo más breve ganaría el ritmo interno de la obra en intensidad dramática. Por otro parte, el pasado es como una ilusión que se materializa de forma contundente ante la perfección de las coreografías, con expresividad y técnica, llevadas adelante por Hugo Mastrolorenzo2 y Agustina Vignau3.

En esta particular poética tanguera se fusionan diferentes estilos, por momentos, es sutil y sensual y, en otros, es fuerte y con cierta violencia. Las acciones físicas son el revés de las formas coreográficas pero no son opuestos sino complementarios de una narrativa del movimiento que nos transmiten los distintos sentimientos por los que atravisan estos personajes. Por último, la energía propia de cada uno de los intérpretes, dos personalidades distintas, se amalgaman formando un solo cuerpo para permitir que la danza tango sea el medio expresivo del intenso relato. Es muy interesante la incorporación en ciertas coreografías de elementos que tienen una fuerte presencia en la historia -las rosas, la soga, la jaula y el reloj. Estos objetos son como una prolongación de los cuerpos de los bailarines que se metamorfosean antes nuestra absorta mirada. La selección de los temas termina por construir el relato de forma magistral, algunos con la técnica mash up -una mezcla, una combinación musical libre. El cuidado vestuario cierra el clima onírico y lúdico, en el cual que nos ha surmergido Bailá, Vení, Volá. Desde el título, en imperativo, la obra impulsa una clara invitación a nuestros sentidos y desde el espacio escénico la historia singular se acrecienta a partir de los movimientos dancísticos, que forman imágenes visuales con una plasticidad poco habitual gracias a la pasión y a la energía interior que transmiten Mastrolorenzo / Vignau.

Bailá, vení, volá- 4Ficha técnica: Bailá, Vení, Volá de Hugo Mastrolorenzo. Intérpretes: Hugo Mastrolorenzo, Agustina Vignau, Hugo Daniel Gómez. Realización audiovisual: Javier Alitto. Fotografía: Mihoko Sakata. Edición musical: Osky WaVemaster. Asistente: Debora Mastrolorenzo. Locación corto: “Lo Rafael”. Vestuario: Gloria Bermudez / Miguel Mancera. Prensa: Laura Castillo. Producción general: Hugo Mastrolorenzo, Agustina Vignau. Coreografía y Dirección: Hugo Mastrolorenzo. El Galpón de Guevarra. Estreno: 21/07/2016.Bailá, vení, volá-3

1 Niebla del Riachuelo (1937), música: Juan Carlos Cobián y letra: Enrique Cadícamo. http://www.todotango.com/musica/tema/54/Niebla-del-Riachuelo/ [08/08/2106]

2 Bailarín, profesor y coreógrafo, su primer libro “En busca del método que nunca fue”, ha sido publicado en idioma español, ingles, japonés y alemán. Su segundo libro “Tango Danza El origen de la especie (2012) http://hugomastrolorenzo.wixsite.com/bailavenivola [08/08/2106]

3 Bailarina y docente. Estudió actuación en la Escuela de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires (EMAD) y en la escuela de teatro de Buenos Aires de Raul Serrano. http://hugomastrolorenzo.wixsite.com/bailavenivola [08/08/2106]

Un poyo rojo de Nicolás Poggi y Luciano Rosso

Estándar

Un poyo rojo de Nicolás Poggi y Luciano Rosso

Una impresionante perfomance, en su octava temporada de Danza / Teatro.

1939978_451228735019215_6368529078302429525_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Desde el título nos sorprende ¿Un poyo rojo? Pero, según cuentan en una entrevista es simplemente un juego con los apellidos de sus mentores, Poggi / Rosso. Algunas escenas, como la riña de gallos, se fueron construyendo a partir de ese nombre elegido para la obra. Luego, Barón reemplazó a Poggi y supo adaptarse, darle otra mirada a una textura que tuvo en su inicio mucho de creación artística y también algo de la intimidad de la pareja, como cierto coqueteo entre los personajes, puesta en escena por Nicolás y Luciano. Pequeños códigos que se fueron subsumiendo, modificando sin perder su esencia primigenia. Un hecho coreográfico donde los cuerpos “bordean la literalidad, la sexualidad y el humor”. Quizá el éxito rotundo, nacional e internacional, tenga varias aristas como la expresividad, la técnica, el virtuosismo,… La seguridad y la pasión los lleva a que ante cualquier comentario de su director, Hermes Gaido, no lo ensayen previamente sino que acepten “el riesgo de probarlo en el escenario […] y que la obra no pierda esa frescura que la caracteriza”1. Un juego escénico donde solo se expresan los cuerpos, sin mediar palabras, con lo imprevisible como es intentar sintonizar AM en vivo. 000114540Para algunos podría ser una obra atrevida y para otros osada, pero podemos asegurar que a lo largo de estas ocho temporadas se ha ganado el mote de “imperdible”2.  Última función en el Galpón de Guevara de Un poyo rojo, a sala llena y entusiasta ya que sus integrantes se van de gira a Europa, a llevar un espectáculo de danza, teatro, y gimnasia artística de alta calidad. Cuerpos en escena, sostenidos en la impronta de un dominio del espacio y de sí mismos a partir de una técnica que no descarta la gestualidad que flexibiliza los movimientos y les da carnadura a los personajes, que pasan de una rutina cuasi deportiva a una puesta en escena donde la construcción de los gallos de riña en el círculo construido por la iluminación produce con seguridad un relato. Relato que se conjuga con los que aparecen a través de una radio, que en vivo, va produciendo con la música y las canciones otras acciones, otras historias, contadas sin palabras sino con un cuerpo herramienta que vibra con excelente afinación. Podemos entonces hablar de danza teatro y no de una presentación exclusivamente de danza, hay composición de personajes, hay una historia entre ellos que a través de las secuencias aparece con claridad, hay humor y búsqueda de complicidad con el espectador. Las secuencias se suceden y elasticidad de los cuerpos se hace sentir, parece que no tuvieron nada que no pudiera doblarse dentro de ellos, pensamos entonces en la precisión de un tiempo de aprendizaje que involucra la pasión por la danza, y la creatividad en la búsqueda de un imaginario que pueda hacer que la técnica no sea solamente eso en escena sino una herramienta afinada para dar cuenta de aquello que se quiere decir, o no, pero que surge del momento como expresión. Un locus ávido de sugerencias por lo espacioso, habitado por un gabinete de metal, propio de los vestuarios deportivos, un vestuario que afirma la presunción que estamos en ese habitat con dos personajes que compiten entre sí, más allá de que van tejiendo una historia de amor. Un lugar que a partir de la iluminación se extiende o se concentra en una metáfora perfecta de los cuerpos y sus acciones. 000083598Podemos hablar de personajes, protagonista y antagonista, que en una danza singular, se ofrecen y a la vez se rechazan en un juego de impresionante concentración, de uso de recursos que provienen no del teatro propiamente dicho sino que nos ofrece las habilidades y los procedimientos de un bailarín. El trabajo muscular que realizan para ofrecer sin textualidad una continuum a seguir, nos atrapa y por momentos nos deja sin aliento. Una propuesta, kitsch, posnif3, una banalidad aparente, desde el pequeño melodrama en la música y en la pista, pero que da cuenta de la profesionalidad de sus integrantes para el ojo ávido del experto, y para el disfrutar del neófito, en una sala que tiene ya una trayectoria en trabajos que le hablen a un público heterogéneo, aunque mayormente joven, tanto como los intérpretes en escena. Por ahora, los extrañaremos en los escenarios de Buenos Aires, pero nos pone contentos saber que su virtuosismo va a poder ser admirado por otros públicos ávidos, de la danza y el teatro, y los diferentes cruces que ambas disciplinas tejen para el arte.

000083593Ficha técnica: Un poyo rojo de Nicolás Poggi y Luciano Rosso. Intérpretes: Luciano Rosso y Alfonso Barón. Fotografía: Alejandro Ferrer. Dirección: Hermes Gaido. El Galpón de Guevara. Temporada 8va.000114545

1Aguirre, Nahuel. “Los Poyos Detrás del Rojo” en Ballentin Dance. Sección Entrevista. Año 23 Nº 252 Abril 2016: 46/47.

2 Esta obra fue seleccionada por la Red de Teatros Alternativos, Gira España 2010. Recibió un subsidio Prodanza 2009, y fue seleccionada por los Festivales de Teatro Rafaela 2009 y 2010, Festival de Danza Contemporánea 2010, El Cruce 2009, Código País 2010, Festival Estival SMA 2010, Celebración Anual de Danza 2010, Festival Escena 2012, seleccionados por el MPA-B (month of performance arts Berlin) 2013, Encuentro Internacional de Danza, Quito, Ecuador 2013, Festival OFF d`Avignon, Francia, Julio de 2014, Festival Iberae Madrid, España Octubre 2014.

3 Posnif del francés, banalidad, trivialidad, usado como la denominación kitsch para ciertas manifestaciones artísticas. Por extensión, designa un dibujo trivial, reproducible; y en lingüística es una metáfora, que se refiere a un lugar común.

Preciosura de Pía Rillo

Estándar

Preciosura de Pía Rillo

Un cuerpo femenino que es narrador y a su vez es narrado

13096077_10210042544246997_7683120597075638469_nAzucena Ester Joffe

Al ingresar, el espacio escénico parece desolador, algo destemplado, hojas secas/ hojas muertas por doquier como en otoño después de fuertes vientos. A un costado una estructura pequeña que puede ser una mesa o una caja o una casa de muñecas. Algo frágil para contener un cuerpo que estalla por sus poros con una fuerza que sólo las mujeres podemos comprender en toda su dimensión. La iluminación es tenue, lo necesario para recorta el espacio íntimo, un refugio, primero para el cuerpo de la niña y luego para el alma de la joven. No es un dato menor pero tampoco es indispensable saberlo antes de presenciar la función que la obra participó del II Festival Nacional de Teatro sobre Violencia de Género realizado en Noviembre de 2015. El tema nos moviliza por entero y se crea un clima tenso en un “no tiempo”, donde el presente y el pasado de la historia se superponen con urgencia pero sin caer en lugares comunes. La protagonista niña/ mujer, es una y es todas, con algunas palabras sueltas y dolientes nos involucra a partir de la corporalidad creada en escena. No es la historia lineal, la sucesión de hechos violentos sobre el cuerpo femenino, sino que es la lucha interna para sobreponerse a tanta humillación y volver a nacer entre los escombros, a parirse a sí misma. Pues esas cicatrices no desaparecerán nunca. Pero ¿es posible volver a empezar? ¿Cómo seguir con la “vida normal”? Se podría decir que excede la categoría de unipersonal pues el material narrativo le da la voz a algunas de las tantas niñas/ jóvenes/ mujeres que por vergüenza, por miedo, por no tener en quien confiar se esconden en algún rincón. 1656029_998890823481097_8377688656756956354_n

La pequeña juega con el rostro oculto entre sus brazos mientras balbucea palabras sueltas porque el dolor es tan fuerte que no puede gritar. El trabajo de la actriz da cuenta de la ductilidad expresiva y de la solidez, pues su cuerpo es narrado, es dicho por todas esas voces a las que hacíamos referencia. Desde los dedos de los pies en constante tensión, como garras que se aferran a la vida, hasta en la gestualidad de su rostro, se vivencia la lucha por sobrevivir en ese contexto cruel y opresivo. Entre el juego de una niña que intenta reconocer sus partes físicas y el esfuerzo de la joven para superar los límites de lo tolerable, de los malos tratos y de los recuerdos que duelen y dolerán por siempre. 944860_998888120148034_3412873103305541551_nUna corporalidad femenina que intenta un cambio hacia una vida casi normal, casi cotidiana:

El cuerpo se somete, aquí, a una especie de autonomía, lugar geométrico de toda la servidumbre y de todos los sufrimientos. La conciencia del sujeto adquiere peso y vive la encarnación como un desgarramiento […] La víctima opone al cuerpo una voluntad salvaje en relación con la fuerza de carácter y con el deseo de sobrevivir. (Le Breton, 2006: 96)

Esta pulsión vital que lucha en esa dualidad es lo nos permite asir el relato y comprometernos como espectadores sujetos que somos. Una obra de danza teatro que no necesita del discurso verbal para transmitir los estados anímicos ni los sentimientos del personaje. Los precisos movimientos corporales son un relato coreográfico de vida y en el clima tenso de denuncia se filtran los espectros -ni vivos ni muertos- que reclaman justicia. Pía Rillo1, en la dramaturgia y dirección, le pone al alma femenina el cuerpo de una actriz (Antonella Posso – Magali Mella). Un hecho escénico que se hace cargo de un trauma social que se ha visivilizado en los últimos tiempos y que requiere del compromiso de todos, sin excepción.

preciosura abr2016 (14)

Gentiliza de Charly Borja

Ficha técnica: Preciosura de Pía Rillo. Intérprete: Antonella Posso – Magali Mella (elenco rotativo). Diseño de Escenografía y Vestuario: Isabel Gual. Realización de Escenografía: Gastón Sánchez. Diseño y realización de Iluminación: Brenda Bianco. Operador de Luces: Vero Lanza. Música Original: Solana Biderman y Aldana Bello. Fotografía y Diseño de Portada: Angie González. Video: Ignacio G. Lizziero. Diseño Gráfico: María Victoria Rillo. Producción Ejecutiva: Mariana Morán Benítez. Asesoramiento dramatúrgico: Patricia Rojas. Asistencia Técnica: Julia Cymerman. Asistente de Dirección: Denise Berler. Coreografía: Pia Rillo y Magalí Mella. Prensa: Correydile. Dirección: Pía Rillo. Beckett Teatro. Reestreno. Duración: 45′.

Bibliografía

Le Breton, David, 2006. “Una estesica de la vida cotidiana” en Antropología del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva Visión: 91-119.

1 Según gacetilla de prensa: Docente, intérprete, directora e investigadora. Es Prof. Nac. de Expresión Corporal y Docente de Entrenamiento Corporal para el Actor en la UNA/ UP/CIC. Se forma como actriz en la ENAD; con R. Serrano,  M. Savignone, entre otros. En Danza/Teatro con A. Barenstein. Estudia CI con maestros internacionales y locales.  Toma seminarios de lenguajes de movimiento y actuación con maestros como A. Morrisch, Nancy Stark Smith, Lisa Nelson, M. Bardet, J. Fiadeiro, D. Starosta, A. Frenkel, S. Lang, V. Roland, A. Folini, Gabriela Prado y Eugenia Estevez. Practica y estudia Capoeira Angola en Argentina y Brasil desde 1985. Crea e investiga Capoeira e Improvisación dictando clases desde el 2004. Trabaja como intérprete desde 1986 en diversas obras de Teatro y de Teatro Danza tales como El Fulgor Argentino, grupo Catalinas Sur, Idiota Procesión Del Tiempo, Dir J. Cardoso. La Noche Del Eclipse. De Diego Wainstein. La Ronda Dir. M. Gaspar y R. Villanueva. Silencio De Muerte Dir. O. Frontini.  Tres Hechizadas y El Redondel M. Lanterno y P. Dorin; Abasto En Sangre T. Lestingi., Baldomero Poeta Entre Los Hombres, La Puntuación De La Secuencia De Los Hechos Y Il Signore Kandinsky M. Oberzstern; Endervais Ultima Foto G. Molina, Faltaste Luis A. Basura 14 A. Cattán. Ballet Teatro Mar del Plata. C. Arbert. Dirige “Juegos Cruzados”, y “Capoeira en Juego” y Variaciones, investigaciones sobre el cruce entre el CI, la Capoeira y la danza. “GIRÓ Capoeira” obra de danza y capoeira, por la cual recibe un subsidio para la producción de Prodanza 2008. In-versiones / Palais de Glace y “Entre-Tener-Se” con G. Nicola. Investiga junto al colectivo Ningún Derecho Reservado (NDR) la improvisación escénica presentándose en el ciclo Mira Sábato/ ECART III  y en el IUNA DAM  y en la actualidad pertenece a un equipo de investigación sobre Improvisación en Danza radicado en el IUNA DAM.

Las Bernardas de Teresa Duggan

Estándar

Las Bernardas de Teresa Duggan

Que la casa se incendie, pero que el humo no salga por la chimenea.

las bernardas 4 baston y sillasbAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Lorca escribe La casa de Bernarda Alba en 1936, poco antes de ser asesinado por los fascistas en la guerra civil española. Podríamos decir que era una metáfora de la falta de libertad que existía, y como una premonición del destino de quienes se opusieran al autoritarismo que vendría luego con el triunfo del franquismo. La puesta comienza con la figura en bajo piso del gato, que se desplaza por la escena como quien juega con un ovillo de lana y va señalando las líneas del destino de las vidas de las Bernardas. Sus movimientos sinuosos, escurridizos conforman una red donde las palabras son atrapadas. Luego las mujeres vestidas de un negro riguroso porque están de luto, se mantienen en la rigidez del espacio de una casa que protege y a la vez agobia. Entre ellas una se atreve, a vestirse de colores, el verde identificará a Adela en toda la puesta, a morder la manzana, símbolo del pecado, a amar a quien no debe, y a decidir finalmente que hacer con su vida. Teresa Duggan, juega con la dramaturgia lorquiana que se mueve entre los pies de los personajes, con una luz que también recuerda a Adela. El ritmo pesado del taconeo, la rigidez del mandato 2423  Las Bernardas de Teresa Duggan Foto Carlos Furman Prensael social encarnado en la voz de una madre con autoridad patriarcal: Bernarda. Sus hijas, títeres de su voz y su mando, se desplazan, juegan y se oponen al deseo que les despierta lo que está afuera de las paredes blanqueadas de las casas andaluzas; el amor, el hombre, Pepe el Romano. Un objeto de deseo que la directora resuelve en escena a partir de un pantalón con tiradores, de los que cada una y todas tirarán como símbolo de su sensualidad a flor de piel. La tela blanca, que se extiende por sobre todas, el vestido de novia que añoran, el blanco símbolo de la pureza, la castidad, la honra virginal que debe tener una mujer que se precie, en el asfixiante mundo del pueblo. La voz en off que resemantiza lo expresado por el cuerpo en escena, que se mueve al compás de la música y las contradicciones entre el pecado, el sexo y la condición social impuesta. Sin embargo, en algunos cuadros, aunque nos lleve hacia la tragedia, la solemnidad se suaviza y la risa de los juegos aparecen hasta que nuevamente el objeto de los desvelos de esas mujeres presas de los mandatos y de su propio miedo aparezca para volverlas frágiles, vulnerables. La disposición espacial en ángulo de noventa grados, divide la percepción del espectador, y obliga a dos frentes, aunque la dirección haya privilegiado el lado a la derecha de la entrada de la Sala. Ese nudo duro lorquiano es lo que ha privilegiado Teresa Duggan, y en cuanto a los movimientos coreográficos que realizan las bailarinas/ las Bernardas 7 sillas en los piesbactrices estos “partieron de las sensaciones, del texto, de lo que se cuenta en la obra y está traducido a veces en movimientos muy impulsivos o muy cortados. Es decir, trabajamos el movimiento en relación al estado de ánimo, en vez de ponerle pasos a esos estados de ánimo”.1 Por lo tanto, es un movimiento que se ha originado en el interior de cada cuerpo y se expande hacia el exterior buscando distintos tipos de contactos de placer y desplacer. Esta estructura coreográfica/ dramática que para algún espectador podría resultarle indeterminada, por el contrario, permite que sea el receptor de estas potentes imágenes visuales y auditivas quien le otorgue un sentido particular al hecho espectacular. Con un vocabulario expresivo propio y con ductilidad cada intérprete construye a su Bernarda y como espejos se multiplican ante nuestra atenta mirada. Un mundo poético, metafórico, dicho por el cuerpo, por cada movimiento y por los precisos objetos -como las pequeñas sillas recordando los años de la tierna infancia. Un relato intenso, con escenas de tensión y de muerte y otras casi oníricas que se entrecruzan, como las apariencias se entrecruzan con la sensualidad reprimida, como se entrecruza el espacio privado, íntimo, con el espacio público, social. Otros dos aciertos de la puesta en escena son, por un lado, el dispositivo visual que proyecta sobre el piso y la pared fragmentos, palabras sueltas “como si ellas estuviesen metidas adentro del libro”2 y, por otro, la música original que por momentos acompaña y en otros se distancia del devenir ficcional. Una escritura coreográfica y dramática que actualiza el texto primero con sello propio, producto de una destacada trayectoria en el quehacer artístico de la Compañía Duggandanza.las bernardasb

Ficha técnica: Las Bernardas de Teresa Duggan. Compañía Duggandanza. Coreografía y Dirección: Teresa Duggan. Música original: Edu Zvetelman. Intérpretes: María Laura García, Daniela Velázquez, Magda Ingrey, Vanesa Blaires, Laura Spagnolo, Josefina Perés, Gabriela Pizano, Vanesa Ostrosky. Vestuario: Nam Tanoshil. Visuales interactivos: Federico Joselevich Puiggrós. Concepto de iluminación: Teresa Duggan. Fotos: Carlos Furman. Asistente: Claudia Valado. Prensa: Simkim & Franco. CELCIT. Reestreno: 03/2016. Duración: 50′.

2 Idem

DOS… lo que se disuelve de Dana Frigoli & Sergio Falcón

Estándar

Cía DNI Tango presenta

DOS… lo que se disuelve

Una creación de Dana Frigoli & Sergio Falcón sobre textos de Jorge Huertas

000131678

Azucena Ester Joffe

DNI Tango fue creada por Dana Frigoli y Pablo Villarraza, allá por 2005. La Compañía lleva adelante, por un lado, la creación artística y, por otro, la Escuela de tango, además de contar con su Tienda de indumentaria. La Cía tuvo su primera presentación en el Festival Cambalache (2006) y desde ahí ha realizado varios espectáculos tanto en nuestro país como en el exterior. En la obra que nos ocupa, DOS… lo que se disuelve, la propuesta es clara: la fusión del tango danza con otras disciplinas. En el amplio espacio escénico de El Galpón de Guevara la sucesión de los diferentes cuadros nos atrapa desde el inicio. Un relato laberíntico y a su vez circular. En este encadenamiento, algunas escenas parecieran no tener un orden lineal como si fueran recuerdos que irrumpen en una noche de vigilia. Los personajes despiertan en un tiempo y espacio que no les pertenece, con la sensación de que es algo extraño para ellos, donde los espejos por momentos duplican sus figuras y por otros las ocultan, como si ellos estuvieran observándose a sí mismos. 1El ritmo interno del espectáculo es intenso, en especial cuando las coreografías se apoderan del espacio lúdico y la música invade nuestra atención. Pero en otras escenas donde el principio constructivo es lo teatral es como que ese ritmo declina un poco. Los bailarines-actores con solvencia otorgan textura a estas criaturas para deleite de nuestra mirada. Las cinco parejas de profesionales van entrelazando con precisión las imágenes visuales y las auditivas en un devenir que excede nuestro color local. La impresión subjetiva que produce en nosotros la iluminación contribuye, junto al preciso vestuario, a generar el clima adecuado a cada situación dramática. La temática nos involucra necesariamente, pues todos sabemos de los encuentros y desencuentros con el ser amado, tanto en la relación de pareja como en la relación filial. Situaciones cotidianas que desde el nivel formal están muy bien resueltas: la seducción y el rechazo, el amor y el odio, la ternura y violencia,… Pares de opuestos que desde los diferentes movimientos coreográficos y de la mixtura de procedimientos los intérpretes duplican y atraviesan más allá de la serie de espejos. Como en todo ritual, en la danza y en el teatro los límites entre la vida y la ficción se contaminan, así la energía de cada bailarín/ bailarina parece atravesar esas superficies espejadas y también la cuarta pared incorporándonos en el acontecer escénico, con momentos de humor y con otros de tensión.2

Ficha técnica: DOS… lo que se disuelve. Creación de Dana Frigoli & Sergio Falcón sobre textos de Jorge Huertas. Coreografía: Dana Frigoli. Dirección de actores: Sergio Falcón. Primer elenco: Dana Frigoli, Adrián Ferreyra, Virginia Cutillo, Jonny Lambert, Juan Pablo Canavire, Sara Westin, Raul Palladino, Mariana Soler, Marcos Celentano, Chiara Beringuer. Segundo elenco: Gerónimo Dorkas, Josefina Stellato, Juan Alba, Sofia Frigoli, Caroline Mathias, Dulce Lauría, Gonzalo Tolaba, Pio Capucci, Lya Elcagu. Escenografía y diseño de Iluminación: Félix Padrón. Diseño y realización de Vestuario: Emilia Tambutti. Zapatos diseños exclusivos de Carlos Pattarone para DNI Tango. Diseño de espacio sonoro: Sergio Falcón. Música original: Dúo Ranas (Pablo Schiaffino y Leandro Schnaider). Versión de Come Little Children en la guitarra de Juan Pablo Greco. Fotografías: Jonny Lambert / Gráfica: Estudio EG. Prensa: Débora Lachter. Asistente de dirección: Elise Barbot. Producción: DNI Tango producciones. El Galpón de Guevara. Estreno: 15/01/2016.000131169