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Iride Mockert: “El teatro es vida y energía, voz y cuerpo”

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Iride Mockert: “El teatro es vida y energía, voz y cuerpo”1

Daniel Gaguine

Es de esas actrices que no paran nunca. Siempre está con varios proyectos a los que dota de su talento y frescura. Ahora, forma parte del elenco de “El avaro”, dirigida por Corina Fiorillo. Iride Mockert encara un nuevo desafío en su carrera al tiempo que da su punto de vista sobre la ficción en la televisión argentina y sus próximos pasos en cine.

Entrevista realizada junto a Azucena Ester Joffe (Luna Teatral)

-Iride! Estás participando de esta nueva versión de “El avaro”…iride_mockert_caleidoscopio

– Si! Me enteré que Corina estaba con el proyecto de “El avaro” y me llamó. Esto fue el año pasado. Hablamos un día y ella habló con los productores para proponerme. El San Martín dio el “ok” y me dijo de hacer Elisa, la hija de Harpagón. Es muy buena esta posibilidad. Más en estas épocas de escasez. No solo fue genial por laburar con Corina -nunca había laburado con ella- sino que uno desea trabajar con gente talentosa y buena por sobre todas las razones. Además, la posibilidad de laburar un Moliere, algo que no lo hacía desde que estudiaba en el IUNA, en tercer año. Tenía un recuerdo muy lúdico de haber transitado ese material.

Con la propuesta en la mano, me empecé a preguntar “¿Cómo se hace Moliere?”. Después tenía el verano para entrenarme y pensé en hacer un curso con alguien que trabaje específicamente Moliere. Pero me di cuenta que uno tiene que ver la forma de trabajo con la directora. Cual era la idea y hacia donde iba. Después, me había comentado acerca del elenco. Con algunos ya había trabajado anteriormente y con otros, no. Está buenísimo el hecho de poder trabajar y vivir del trabajo que uno realiza. Más aún si te llaman para un proyecto en el teatro oficial.

-¿Cómo es hacer Moliere hoy en día?

– Son difíciles los clásicos y creo que cada vez lo van a ser más porque nos vamos alejando de ellos. Vivimos en una ciudad muy prolífica, de mucho teatro, con muchos perfiles. Entonces uno se pregunta cómo se hace determinado material y más aún, ¿por qué lo hago hoy? Pienso el esfuerzo que implica hacer una obra. El “¿por qué hacer este esfuerzo para contar esto? ¿Qué es lo que uno quiere?”. Era el gran interrogante que tenía cuando Cori me convocó. Ella apostó al juego, lo cual es universal en la comedia. Si no hay juego, no hay comedia ni humor. La obra arranca con una obertura -un agregado al texto de Moliere- en la primera escena que tiene a Elisa con su enamorado, Valerio (Julián Pucheta). Cuando uno empieza a hacer los ensayos en el teatro oficial, se comienza desde el principio, a montar la obra. Era el cagazo de iniciar todo y romper el hielo. Ver a donde iba el código y la mirada de Corina que planteó una hipótesis en el primer ensayo. “Ellos se juntan a definir como estar juntos pero se juntan a tener relaciones”. Eso, para mi, habilitó el juego y al cuerpo, el cual es crucial en Moliere. Si no hay cuerpo, no hay nada. El cuerpo tiene que estar muy implicado más allá del ritmo. Cuando sentís que el director habilita otros campos de sentido, que van más allá del texto, es una fiesta. Siento que la manera en que Cori hizo o eligió hacer Moliere está buena porque no es un clásico a la vieja usanza ni tampoco es algo todo corrido. Es algo que juega y oscila en la idea de hacer Moliere y volver a la actualidad.

-¿La construcción de tu personaje tiene una marca determinada?

– Creo que cada uno y todos, en mayor o menor medida, pusimos el cuerpo. Hay algunos personajes que tienen una composición hasta en la forma de caminar. Tal el caso de Antonio Grimau o Silvina Bosco. Después, cada uno le pone su sello. Mi personaje, en el texto, no tiene mucha gracia. Charlando con el grupo, decíamos que Moliere escribía para los hombres. Los personajes más importantes son masculinos. En este caso, el protagonista es un varón y sus hijos son como sus enamorados. “Quieren casarse con…” y se tienen que someter a un padre déspota. En realidad, los que llevan y traen, los que tienen más escenas de puerta, de comedia, son los criados. Cuando Cori me propuso el texto, leí la obra y dije “¿Cómo le ponemos la gracia y el humor al personaje?”. El texto es situacional. Moliere es una pelota que después se resuelve en un segundo. Típico de la comedia de esa época. Lo único que me dio gracia de mi personaje, fueron las reverencias con el padre (que son tres, según el texto) y exagero.

Estuvo bueno que Cori habilitó lo físico. Antes, con Pucheta, inclusive bailábamos pero dos semanas antes del estreno, eso voló. Quizás uno se copa con el juego y se deja de contar el cuento. Sobre todo en la primera escena, que abre la obra y cuenta toda la situación y la presentación de todos los personajes para que se entienda después todo lo que va a venir.

Corina tiene muy presente lo musical. De hecho, dice que sueña con dirigir una comedia musical. El actor no es solo una boca que habla sino que el cuerpo tiene que estar generando sentido. El teatro es vida y energía, voz y cuerpo, y hay que estar ahí.

-El monólogo de Harpagon, apareces tocando el oboe. ¿Cómo surge esa idea?

– Fue una idea de Corina. Quería que toque el oboe en algún momento y pensó que estaba bueno hacerlo en el momento en que Harpagon descubre que le robaron su dinero. Cori elige que ese monólogo sea de verdad y no con la morisqueta con la que se venía desarrollando el personaje. Que sea el dolor, casi de perder un hijo. Lo terrible es que está hablando de dinero. A Corina le parecía interesante que aparezca la hija viendo ese lado más siniestro y doloroso del padre. Quería que, además de ser un ambiente musical, también fuera una escena en la que es un espectador de la casa pero que él no está solo sino que todos lo estamos viendo. Inclusive él acusa recibo del público y somos todos cómplices de la situación.

-El público contribuye al clima festivo que tiene la obra…

– La gente está recopada. Recibo un montón de mensajes privados por Facebook, casi al nivel de lo que había sido “La Fiera”. Es muy loco y me sorprendió mucho. Mejor dicho, me alegra porque uno siempre estrena y le pone todo al espectáculo. Cree que está bueno lo que se está haciendo, con sus más y sus menos. Mi hermano, que fue a ver la obra, me decía que en la boletería no vendían más entradas. Es genial que el teatro produzca esto. Estar haciendo una obra en la que la gente la pase bien y se divierta a un precio accesible para todas y todos.

-Además, llenar el Regio no es fácil.

– Los técnicos nos decían que era inédito lo que pasó la primera semana cuando no salieron críticas ni nada. El sábado no lo podíamos creer y el domingo, que estaba nublado, había público en platea y pullman arriba. No sé qué razones que hay detrás de todo esto ni con qué tiene que ver. Entre la primera semana, con la función de prensa y demás, haciendo un cálculo vinieron dos mil personas. ¡Un montón de gente! También vinieron muchos colegas, los cuales te escriben si se copan con lo que ven. No hay lógicas con estas cosas. A veces, te pasa que estas en un proyecto al cual pensas que está buenísimo pero no termina saliendo de acuerdo a las expectativas.

-¿Te pasó tener una obra a la que le ponen todas las fichas y por algún motivo, no funciona?iride-mockert_caleidoscopio

– No, sinceramente no. Tengo obras que no volvería a hacer pero por suerte, con las últimas obras estuve muy contenta. El término “éxito” para mi no existe. Lo que si me cuentan colegas de más experiencia es que la pegas una vez en la vida. Te llena de alegría pero te pasa muy poco en la vida. Eso me han dicho. Siento que hubo proyectos en los que me fue muy bien como “La fiera” que también tuvo algo coyuntural. Pero después, en general, todas las obras fueron muy importantes para mi. No se mide en premios, críticas o plata. Se aprende de todo lo que uno hace. Incluso hubo proyectos en los que cobré muy poco y aprendí un montón.  En el teatro off pasa que no te está yendo tan bien pero rescatas que estas con un material que te encanta.

-¿Vas a hacer tele este año?

– Por ahora, no. Pero estamos en un momento muy difícil. Me parece terrible lo que pasó con “Fanny” y que se esté viviendo de latas turcas, talk show y programas de chismes. Tenemos que preguntarnos el porqué de una grilla de programación basada en eso. No puede ser que las dos únicas tiras de producción nacional compitan a la misma hora. Esa cosa indiscriminada de pelear por el rating y cual canal gana la programación anual. Deberían unirse para fomentar la producción nacional. No podemos vivir de latas turcas y que la gente termine eligiendo Netflix. ¿Por qué no apostar a realizar historias como “El marginal”, que le fue muy bien? ¿O programar películas nacionales, muchas de las cuales ya entraron en Netflix? Lo único que se está grabando es “Las estrellas” y la de Estevanez que va a salir la segunda mitad del año.

-¿Y cine?

– Estoy con un par de proyectos que todavía no se han definido. Uno es relacionado con el tema de trata pero estamos esperando al INCAA por el subsidio porque hacer cine, es carísimo. Dependemos de los fondos para terminarlo. Había una fecha de clausula y no se respeto por lo que estamos esperando.

Los decentes”, la película que había filmado y se proyectó en el Festival de Mar del Plata, se va estrenar en octubre porque el director está de viaje.

-¿En el futuro se verá una Iride directora?

– Directora no pero….más cercana a la dramaturgia. Estoy escribiendo, más que nada para que no me roben las ideas (risas). Estoy haciendo, con una ayuda, el esqueleto de mi próximo unipersonal. Creo que en dos meses ya arrancamos. En el unipersonal, voy a cantar y tocar el keytar.

-Lo último, ¿hasta cuándo sigue “El avaro”?

– Hasta el 3 de octubre porque viene el FIBA. ¡Esperamos poder seguir! La verdad es que se ensaya tanto que estaría bueno estar un tiempo importante. O poder ir de gira a ciudades como Mar del Plata. Sentimos que es una obra para toda la familia. De hecho, las primeras semanas de agosto vienen colegios y creo que va a ser una fiesta.

“El Avaro”. Teatro Regio. Jueves a sábado, 20.30 y domingo, 20 hs

1Gentileza de Daniel Gaguine: http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com.ar/2017/08/iride-mockert-el-teatro-es-vida-y.html [14/08/2017]

Lisandro Rodríguez. Toma la palabra

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Lisandro Rodríguez. Toma la palabra.1

Daniel Gaguine

El pasado 29 de julio, consultado por el diario La Nación sobre los motivos por los cuales no había obras del interior seleccionadas para el Festival Internacional de Buenos Aires, su director, Federico Irazábal dijo “Entiendo los cuestionamientos, pero son criterios. Y no hay montajes del interior porque le pedí al comité curatorial que eligiera lo mejor”. El malestar fue inmediato. Quien tomó la posta para defender tanto a Irazábal como la selección de las obras fue Lisandro Rodríguez, uno de los curadores convocados.

En una charla seria y distendida, con tres pavas  para el mate, Rodríguez respondió cada uno de los cuestionamientos realizados.

Advertencia previa: Esta entrevista responde a los cánones periodísticos. Refleja lo dicho por el entrevistado que se condice con su pensamiento. Lo especificamos antes que haya algún tipo de reclamo para que tengamos en cuenta su pensamiento y no lo que dice…lisandro_rodriguez_caleidoscopio

-Estamos con Lisandro Rodríguez. Va a salir tanto su palabra como su pensamiento. No voy a tener que interpretarte más allá de lo que dígas

– No, no. Va a salir lo que yo diga (risas). Te decía recién, cuando Federico Irazábal me llamó para hacer de jurado, curador, etc. De hecho era un problema. Decíamos “¿Cómo nos ponemos?”. En un punto éramos artistas que estamos eligiendo a colegas, compañeros. Me parece que está bueno que cambie el paradigma de que los que eligen, sea gente que está en el medio, que conoce y ve obras. Que la posta al año siguiente la tome otra gente. Abrirse a ese juego. Un desafío interesante más allá que es un trabajo pago. Eso no me convierte en un funcionario público de la gestión macrista ni en empleado de Irazábal.

-Se esbozó eso.

– Si. No me voy a enojar con lo que la gente esboza, escupe o saca chapa. Estoy tratando de hacer ver como eso, lo podemos pensar entre todos como forma del lenguaje. Como se articula con un pensamiento. No me siento funcionario ni tuve presiones en seguir una determinada línea. Tuve absoluta libertad para trabajar. Con Federico no chequeamos ni le preguntamos nada. Nos dijo “Elijan lo que quieran. Dentro de las obras que mandaron, elijan lo que quieran”. Si nosotros queríamos presentar diez obras de Quilmes, La Plata o Tucumán, lo podíamos hacer. En ese sentido, trabajamos sin ningún tipo de presión. Cuando vimos la lista dijimos “¡Qué bueno que hay cinco obras de danza! Es muy difícil con 650 obras. Se va armando criterios de formas de ver. Si uno manda una obra a un concurso (he mandado obras a concursos), sé que voy a ser juzgado bajo ese criterio. No puedo estar pensando que va a tener el mismo efecto una obra que se manda en video que otra que puede ver en vivo el jurado o el equipo seleccionador. Entonces, frente a eso, es cuando uno se expone a la mirada de un tercero. Obviamente, también pienso que cuando uno manda una obra a un concurso, uno mira al jurado.

-Eso es cierto.

– “¿Quien está? Uh, a este no le va a gustar”. Pero, ¿eso significa que la obra es mala? No. Incluso cuando viene que alguien viene a ver lo que hago, pienso que puede ser que no le guste. Se puede confirmar esto pero también está la sorpresa que le haya gustado. Me parece que, en ese juego, poner en términos tan absoluto al concurso, al cómo se selecciona en un concurso, es un poco engañoso para todos. Es como si fuera “una cosa o la otra”. Es “esto o lo otro”. Nos pasó que Bartís no había quedado en la selección. Decís que todos corren con la misma lógica, se los evalúa por igual y tienen las mismas chances. Pero en el momento de llegar el nombre de Bartís…es Bartís. ¿Influye en una selección que sea Bartís el que uno esté evaluando? Un tipo con semejante trayectoria. Es increíble que ahora haya que aclarar todo en cada momento.

-Es cierto. Es lo que estás diciendo, no lo que estas pensando….

-Estoy diciendo lo que pienso. Igual hay una frase de un amigo que siempre digo y es “La casa se reserva el derecho de contradicción”. Es muy buena la frase y la uso no para atajarme ni relativizar sino que uno empieza a tener sus contradicciones. Uno va armando su pensamiento, sobre todo en un trabajo. Hablo a través de mis obras pero también el trabajo es hablar con un periodista o dar a conocer las obras. Eso también empieza ser parte del lenguaje del material. Uno tiene que estar atento a ver como expresa lo que piensa y no estar atento a no decir lo que piensa, que es lo que hacen otras personas.

-Por eso es el lío que se armó con lo que dijo Irazabal, lo que no dijo o piensa. ¿Te sorprendió eso?

– ¿A quien le importa lo que pienso yo de lo que piensa Irazabal?

-Fue la defensa esbozada al respecto…

– Si. Las defensas y discusiones en Facebook…Es una plataforma sumamente interesante Facebook. Uso mucho esa plataforma. Creo que, habiendo sido seleccionado jurado/curador, o como se llame, del FIBA y del INT, este año, siento una gran crisis del lenguaje. Facebook es una plataforma donde la gente encuentra modos muchos más pregnantes para expresarse que en el teatro.  Ves y decís “Mirá todo lo que pensabas!”. Que lastima que algo de ese pensamiento y esa fricción no se pueda ver en el teatro. Es una crisis que nos pasa, a nivel generacional, donde la potencia y la violencia del lenguaje están puestas más en un espacio como Facebook más que en nuestras obras.

-A lo que iba es si te sorprendió esa virulencia…

– No me sorprendió. Si escucho a una persona -sea Irazabal o quien sea-, que dice eso que dice la nota que dijo Irazabal, te salto a la yugular. No solo por lo del interior. Si vos me preguntas “¿Por qué no hay ninguna obra del interior’” y te respondo “porque elegimos lo mejor”, es horrible. Es impresentable que te conteste eso. Es agresivo y discriminatorio. Hay un montón de cosas que se le puede adjudicar a esa frase que no está bueno. Frente a eso, entiendo la lógica reacción de la comunidad teatral del interior, porteña o de donde sea.  Ese final…la frase es una especie de falacia. Cuando Federico nos llama, no sabe que obras se presentaron. Es una trampa del lenguaje.

-Lo planteaba de un lado puramente periodístico. Acaso si lo dijo y se equivocó, ¿no podía pedir disculpas?

–  Es muy difícil eso. Vos no te equivocas por esa frase. Además, para mí, la frase es incoherente en su sintaxis. No tiene lógica. Eso es lo que pienso. Podes estar de acuerdo o no. Después, más allá de mi vínculo con Federico, lo que pienso que piensa él, como participante/seleccionador de obras, es y lo digo “Nunca Federico me dio esa bajada de línea”. Con lo cual, puedo hablar hasta ahí. Eso fue lo que hice y lo dejé claro. Nunca me dijo Federico “elegí lo mejor y por lo tanto, excluí las obras del interior”. Podría haber dicho también que “haya obras de CABA y un salpicado de otras regiones”, “tiene que haber cuatro obras de danza, cuatro obras del interior, cuatro del conurbano bonaerense”, “El reglamento permite que se presenten obras de hasta veinte años atrás pero no quiero que sean más allá de hace un año y medio”, “Dentro de las dieciséis obras seleccionadas haya cinco directoras mujeres”. Nunca nos dijo nada de esto.

-Ese fue un tema que salió, que no hay directoras…

– Decile a Maricel Alvarez (N de R, junto a Rodríguez y Luciana Acuña, conformaron el comité curatorial del Festival) que sea elegida no por su obra sino porque es mujer. Ese es un terreno conflictivo. No sé si tengo las herramientas necesarias para hablarlo y atañe a algo mucho más profundo. Es muy reduccionista ponerlo en la selección del FIBA pero también comprendo el reclamo de un montón de personas que entienden la cuestión de cupo como una cuestión política y situacional. Se sabe que no está bueno el cupo pero en este contexto es necesario hacerlo.

-Hubo directoras como Mariela Asensio que se manifestaron al respecto.

– No estoy de acuerdo con Mariela pero entiendo su postura y la respeto. Por eso la escucho. También veo que Mariela dice eso y hay otras mujeres que no quieren saber nada del cupo. También está el cupo para artistas trans ya que no hay artistas trans en el FIBA.

Lo que pasó fue que, con esa frase de Federico, es lógico que salte todo por el aire. No me sorprende. Yo estaría saltando. Pero esta frase tiene una concordancia directa con la programación de la que 1/3 es responsabilidad mía. ¿Por qué no voy a salir a decir lo que pienso sobre el trabajo? Esto se vuelve político pero no porque me vuelva un funcionario público. En este caso, me están llamando para hacer un trabajo específico que tiene que ver con un festival que excede al gobierno de turno y un montón de cosas. Tomé ese compromiso de hacerlo amorosamente pero no en el sentido que le da Macri o los políticos. Tiene que ver con el compromiso ético-político-estético con mi trabajo.

-También se criticó la elección de la obra de Mariana Chaud en la que aparece Luciana Acuña.

– Si. Es un tema candente. Lo entiendo y discutamos al respecto. Pero una cosa es decir eso y otra ponerse en ese puterío de programa de chimento. Está bien que haya saltado la gente pero no estoy pidiendo perdón al respecto. Elegimos la obra con absoluta convicción Maricel y yo. De todos modos, a veces uno peca de ingenuo por estas cosas. Ahí tengo que reconocer cierta ingenuidad en determinadas cuestiones. Puedo mostrar la obra de Mariana y estoy convencido al respecto. La elegimos de ese lugar y Luciana nos dijo “miren que ayudé un poco”. Para nosotros, estaba buenísimo el lenguaje con una conjunción de estética teatral y contemporánea, que nos representaba muy bien a Maricel y a mi. Eso por un lado. Quedó y nunca más hablamos a hablar de la obra. A tal punto, que me olvidé de esa situación…

lisandro-rodriguez-caleidoscopio-Ahora te la recordaron…

– Exacto. Voy a la ficha técnica de Alternativa Teatral donde veo que dice “Coreografía y asesoramiento, Luciana Acuña”. Cuando miro la obra, no siento la mano de Luciana. Tampoco es una obra coreográfica. Entonces digo, ¿qué pesa más ahí? ¿El crédito de una convención? Eso no justifica la elección pero también está bueno empezar a pensar estas convenciones del teatro contemporáneo. La obra es claramente de un ciclo de Invocaciones. Está bien, tiene eso pero no es una obra que dirige ella. Ni siquiera actúa. Me parece una cuestión de clases crediticias. Si ella figuraba como prensa, ¿cabía esta discusión?

-Para mi, sería peor todavía.

– ¿Y la asistencia de dirección?

-Siempre va a estar la discusión si es miembro del jurado.

– Lo estoy pensando en voz alta. Veo que hay cierta verticalidad que engloba un montón de cuestiones. Creo que nos acomodamos mucho a determinadas situaciones (también me incluyo). Estamos en un momento muy sensible. 

-Esta selección, con estas características, cae como la cereza del postre de lo que se vive. La gente del interior no se ve representada y parece lo de unitarios y federales. Esto más allá de las calidades…

– Es que lo de las calidades es sumamente aleatorio. No hace al asunto. Te puedo mostrar las 650 obras y vas a elegir obras diferentes porque te interesa, te convoca o el criterio que vayas armando. Es muy difícil. Para mí, es una discusión inevitable.

-¿Tuvieron algún criterio de selección?

– Lo sentí como un trabajo creativo. Lo viví como un ensayo. Como director, te encontras una vez y tenes un panorama, después otra vez y tenes otro. Vas seleccionando lo que es más particular. Ahí es donde decís “lo mejor”. Es muy reduccionista y elitista así como subjetiva. ¿Quién lo determina?

-El jurado a cargo en ese momento

– Pero ¿cómo podes generar consenso con algo tan subjetivo? Ahí empezamos con los criterios. Maricel Alvarez tiene una línea muy contundente y clara de lo que piensa del teatro. La verdad, aprendí mucho de Maricel y Luciana. La forma de mirar, lo que señalaban, lo que decían. El otro día, hablé con Rubén Sabadini que me decía que se veía claramente que la programación dialogaba con este gobierno. Eso era lo que le hacía más ruido. Sentía que no había espacio para la otredad, que estaba muy cerrado a una estética determinada.

-Por eso decía que la selección del FIBA era la frutilla del postre de este gobierno y de un discurso.

– No me molesta que se ponga en tela de juicio una decisión. Lo que no está bueno es que se tome algo personal y después, que no se discuta al respecto. Con todas las personas con las que me encontré, no hablamos de lenguaje. Creo que hay un gran problema que es el vaciamiento del lenguaje. Cuesta muchísimo hablar de eso.

Pero volviendo a Sabadini, me parecía bien lo que decía. Desde ese lugar, lo podes pegar a este gobierno. Ahí es donde vuelvo a pensar de porqué este gobierno es dueño de determinadas cuestiones. Eso por un lado. Por otro lado, vi un montón de obras de las que no conocía a sus integrantes. Gran parte de la comunidad teatral porteña –que muchos son los que están discutiendo y denunciando- no los conoce. No fueron a ver sus obras. Eso es un prejuicio de lenguaje. Ven una pantalla o un tipo haciendo música contemporánea y dicen “Es muy moderno”. Son prejuicios y yo también los tengo. Cuesta porque tengo una formación más clásica teatral pero no puede negar que forma parte de la escena.

-¿Te llamó gente del interior, algún periodista al respecto?

– No. Igual, es todo muy complicado. Uno se expone a esto.

-Tu exposición fue muy importante. Hablaste más que Irazabal por lo que él dijo y que tus dos compañeras del jurado cuando se criticó la selección

– Pero no es eso solamente. Te explico. Maricel no habla en Facebook. En mi caso, suelo hacerlo. Soy consecuente con eso. Para el que no lo hace es como que te diga “venite a jugar al desierto del Sahara” y Facebook es un depositario de bosta. Entonces, hay que estar dispuesto emocionalmente. Es un gran trabajo de salud exponerse a esa situación, que todo el día te estén arrinconando. Con Lucho Bordegaray nos quedamos hasta las tres de la madrugada discutiendo sobre este tema.

También hay algo que pienso es porqué la gente del interior va a estar interesada en Buenos Aires. La entiendo si, como posibilidad de trabajo.

-¿Y de legitimidad?

– No. La entiendo como trabajo. No me interesa la legitimidad en tanto no me brinde trabajo. Esto lo digo por mí. Trabajo por el cual te pagan, por hacer lo que querés y lo que crees. Desde ese lugar entramos en una discusión en la que hablamos de posibilidades de trabajo. No de otra cosa. Desde ese lugar, hay un reclamo legítimo de cualquier persona, viva en Formosa, Quilmes, Santa Cruz o donde sea.

-El problema es que volvemos en la frase en cuestión.

-Ahí es donde digo que hay una construcción de poder, de creer que estar en determinados lugares te convierte en algo determinado. Por un lado, es cierto. Pero es muy paradójico. El teatro independiente se jacta de un montón de cosas y está en una discusión muy berreta. No se habla de lo que se tiene que hablar. Si hablásemos de lenguaje –ponele-, tenes los banners que ponemos en los halls de nuestros teatros para que venga y se saque una foto la famosa de turno, para sacar chapa con esa mierda. Eso lo hacen las salas independientes. Con agentes de prensa que ponen carteles con tu apellido en una sala para veinte personas. Es una estupidez. No se habla del trabajo ni se discuten las obras. No tenemos espacio para esto. Entonces cuando aparecen cosas repudiables como esta frase, va todo para ese lado. Es como una pareja, discute y sale todo lo que tenías adentro. “Esta selección es el fiel reflejo de este gobierno”. Entonces digo “Pará la mano”. Empecemos a separar porque no todo es lo mismo. ¿Por qué le vas a dar con un caño a los jurados? ¿Por qué todos creemos que tenemos que sentarnos en el panel de “Intrusos”? Te pueden decir “hablo por medio de las obras que elegí. Después, si querés, “nos sentamos y discutimos”.

-Pero ahí estaría hablando a través de las obras de un tema que no compete como el ser jurado.

– Cómo que no? Mi trabajo es ser jurado y hablo de las obras que elegí.

-Ok, te van a gustar las obras que vos haces dentro de esa línea.

– Es probable pero no hablaría de “gustar”. Tengo este criterio de selección para este festival. Es válido. Te puede gustar o no. No estoy de acuerdo que, porque no hayan salido a hablar, se las critique. Yo salí a hablar y a explicar algo muy concreto. No hace falta que lo vuelvan a explicar. Hablé por mí pero doy cuenta de una situación. Enumeré cada cosa y estoy dando a conocer una explicación respecto a lo que se cuestionaba. Ahí es donde la gente piensa que, porque somos jurados, somos funcionarios públicos y nos pueden decir lo que se les cante. Primero, no soy funcionario público y segundo, no me podes decir lo que se te cante. Tengo una vida, un laburo, vení a preguntarme cosas a una obra pero creer que, públicamente, voy a acusar y hacer un juego retórico para dármelas de inteligente….¡Pará la moto!

-Con la elección de obras de hace unos años, parece que la selección es para programadores extranjeros. No la vieron antes y ahora la pueden ver.

-Entiendo que una parte de las bases estaban abiertas a obras de otros años. Muchos programadores no habían venido y Federico sentía que en esta edición iban a venir muchos más. Por eso, quería darle la oportunidad a obras viejas para que se puedan presentar.

-Voy a poner una imagen fea. Es como un “Mercado libre” de obras.

– No. No lo veo así. Lo que entiendo es que abre (no digo que este de acuerdo) y no hay límite histórico de obras. Se podría haber presentado Bartís con “El pecado” y habría que evaluarla. Lo que sé es que él tenía ese criterio. No sé si está bueno o no. El criterio era ese y como todo, es discutible. ¿Está mal o bien? Es discutible.lisandro-rodriguez_caleidoscopio

-Nuevamente el tema es la explicación. Leo eso respecto de los programadores de afuera, pienso ¿el Festival sería para programadores más que para el público?

– No sé. Creo que el Festival es un espacio donde se ve teatro de distintos lugares del mundo y de nuestro país. Eso representa una sumatoria de obras. Los programadores vienen a una especie de mercado. Las obras son un producto. ¿Crees que no?

-Desearía tener una visión más romántica al respecto…

– Soy super-romantico pero digo una obra como producto. Seguramente, ahí nos meteríamos en un debate mucho más interesante que este que estamos teniendo ahora. Es producto de un ensayo, de un tiempo, de una dedicación. Pero no deja de ser un producto en el que el arte se mueve asi.

-Pero de esa manera, el festival termina más cerca del MICA que de otra cosa

– Es probable. Pero, todo el mundo se muere por viajar!

-Ah ok!

-No lo digo como juicio de valor negativo. Lo que digo es que viajar no solamente es una legitimación, chapa y toda la pelotudez sino que es un espacio concreto de trabajo. Acá hay una puja por espacios de trabajo. Esa es la legitimidad de los reclamos y está bien que sea asi. Cuando hablo de productos, hablo de que las obras seleccionadas son obras que se vuelven productos para determinadas personas que tienen el poder de hacerlas viajar a otros festivales. Moverlas, producirlas, representarlas, lo que sea. Te lo dice alguien que viajó muy poco en relación con otros colegas que produjeron menos cosas que yo o menos visibilidad. No soy una persona de viaje y estuve en los FIBA anterior con obras. Me encantaría hacerlo porque es un lugar de trabajo.

-¿Te arrepentís de esta experiencia como jurado?

– No, para nada. Es más, me gustaría tomar mucha de las cosas que estamos hablando. Es muy complicado. Ahí aparece otro tema que lo dije en las redes sociales que es el cuidar a Federico y a Marcelo. Dentro de esta gestión y con todo lo que conocemos de este gobierno, son dos personas valiosas más allá de las diferencias que podemos tener estéticas o de lenguaje. Son lugares muy difíciles de ocupar. Son espacios que implican mucha política a la vez que no. Es una zona muy difícil. Se pueden encontrar un montón de cosas que se pueden denunciar, y cosas que no están muy visibles, con un trabajo muy de hormiga e interno. Esto lo conocemos muy bien en el INT y sabemos que está enquistado desde hace muchos años. Pero nadie lo quiere hacer. Me acuerdo que, cuando estaba en ESCENA, decíamos de postularnos para el INT. Todo bien pero es un trabajo muy grande, un dolor de huevos. ok. Nadie te obliga a agarrar ese hierro caliente pero cuando aparecen personas como Federico o Marcelo Allasino, está bueno. Están haciendo un trabajo muy importante en el INT, dando batalla a una discusión con un montón de herramientas  diferentes de personas que estuvieron. En un punto, subieron la vara de la discusión y abrieron otras zonas. Está bueno poder ver otras cosas.

-Con todo este lio y tomando esto que decis que son personas valiosas, una declaración desafortunada, aclarada a medias, termina conspirando contra las buenas intenciones.

– No hablo de “buenas intenciones” sino de un laburo concreto. Te metes en la página del INT y ves la línea de subsidios, como está diseñada y como podes presentarte. Hay un montón de cosas que faltan. Haría un montón de cosas pero es muy complejo todo. Está todo hermanado a cuestiones que me exceden. Esas discusiones son muy complejas y hay que darlas. Pero no todos están dispuestos a darlas. Entrega su tiempo por un sueldo y su tiempo por eso. Tanto Alasino como Irazabal, como representantes de un equipo de trabajo, son personas que (te gusten o no) entienden el trabajo escénico. Conocen eso. En la medida que vea que hay cosas para adelante, digo que hay que cuidarlos.

María Emilia Franchignoni y El nombre de la Luna

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María Emilia Franchignoni y El nombre de la Luna

Crear un mundo propio cuando “el contacto con el otro tiene cada vez más filtros y reparos”

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Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

María Emilia Franchignoni estrenó su ópera prima, El nombre de la Luna, el 20 de agosto en el Teatro del Abasto. Para la joven dramaturga esta obra “es la historia de una desilusión extrema”. Una tardecita cualquiera respondió amablemente a nuestras preguntas.

¿Cuál fue el punto de partida de El nombre de la Luna?

Manu Fernández Vivian vino el año pasado con una propuesta para hacer un proyecto juntas. A Manu la conocí haciendo Freshwater y de algún modo, la esperé mucho -hice varias audiciones para dar con la actriz que pudiera interpretar su personaje- hasta que la encontré. Que ella haya vuelto varios años después y se hayan invertido los roles, que la propuesta viniera de ella, fue para mí algo inusual, un desafío que tenía ganas de afrontar. Sobre todo, con un material tan atípico, esos manuales de los años 60 que reflejan una educación tan opresiva y represiva dirigida a jovencitas. Enseguida me evocaron la historia de una pre-adolescente que se encierra en su habitación y decide no salir más.

¿Tenías en ese momento en cuenta a un determinado espectador?

No, en general cuando escribo no pienso en qué tipo de espectadores quiero interpelar, ya que para mí la escritura es un espacio de liberación y de reflexión íntima. Eso forma parte de una etapa posterior del proceso creativo, cuando la obra está montada y debemos emplazarla en el espacio más adecuado a lo que propone para que pueda crecer y multiplicarse de la mejor manera posible. De todos modos, mi vocación es siempre poder tener la mayor cantidad de interlocutores y de la más vasta diversidad. Afortunadamente, con El nombre… pasa algo sorprendente, sobre todo con las mujeres, desde adolescentes hasta madres y abuelas, todas se sienten identificadas, conmovidas o convocadas por la obra. Esas son las experiencias más enriquecedoras para mí como artista, ya que pienso el arte primeramente como un acto comunicacional, y también, como una instancia de encuentro, una oportunidad extraordinaria de crear y compartir con otros un espacio de reflexión y de intercambio.

¿Durante su escritura ya pensabas en Manuela Fernandez Vivian para el personaje?

La obra está escrita para Manu, no la imagino interpretada por ninguna otra actriz. Ella tiene una exquisita combinación de lucidez y frescura, un magnetismo poco frecuente en otros intérpretes. El texto es el fruto de nuestro encuentro, de nuestro intercambio y de nuestra colaboración.  Es mi ofrenda y mi regalo a ella en retribución a su entrega y enorme talento.

¿Hay algún punto de encuentro con tu dirección en Freshwater?

Creo que sí, ya que hay algunas constantes en mis intereses como artista: en primer lugar, mi voluntad y pasión por la experimentación, de entender el arte como una forma de empujar los límites de lo dicho y no dicho, de lo representable y no representable, de lo visible e invisible. Transitar el camino de la artista como una inminente zona fronteriza. También, un compromiso que siento bastante arraigado con las problemáticas de las mujeres y los proyectos feministas, desde  puntos de vista sociales, artísticos y políticos. Y sobre todo, la importancia que le doy al cruce de lenguajes artísticos: me interesa la convivencia democrática y el diálogo que se genera a nivel estético cuando varias disciplinas confluyen en una misma obra, desdibujando los límites propios que las separan. Ahí, entiendo, se desata una afectividad imprevista, como un vortex de energía que de alguna manera u otra convoca y atrae a quienes están alrededor.

5- ¿Tu prioridad para la puesta en escena fue trabajar con los procedimientos de la narración?

Bueno, al ser un monólogo, el trabajo está sostenido en el trabajo interpretativo y en consecuencia, en los modos en que la narración se despliega, contenida en ese tiempo y espacio específicos que constituyen la escena. Sin embargo, considero que la narración hoy en día es además una problemática cotidiana para todos nosotros en nuestra vida online, y me interesa muchísimo indagar las formas en que las nuevas tecnologías de comunicación, las redes sociales están transformando las maneras en que nos contamos a nosotras mismas y a los demás. 

¿El ritmo interno de la obra fue una elección al momento de dirigir?

Siempre lo es. Virginia Woolf solía decir que escribir no es otra cosa que colocar palabras sobre las espaldas del ritmo. Lo mismo pasa en la escena: tiene su pulso, su ritmo interno y todos los instrumentos de la puesta, incluso los intérpretes, debemos estar al servicio de ella. Es más, muchas veces ni siquiera miro las pasadas o funciones, a veces sólo las escucho y enseguida comprendo si los instrumentos están afinados o todavía quedan cosas por ajustar. Dirigir es para mí centralmente, un trabajo auditivo. 

Si esta niña adolescente se encuentra en un mundo paralelo, entonces su único contacto con la realidad sería a través de la tecnología?

Sí, esa ha sido su decisión, mediar el contacto con los demás a través de la tecnología, ya que pareciera ser una forma más controlada de relacionarse con los otros. Una decide cuando está online y cuando offline, si una no quiere y se va del mundo virtual, los otros no tienen forma de llegar a una. Eso me interesa particularmente, ya que veo en la actualidad que de una forma u otra, tendemos a estar cada vez más encerrados, ensimismados en nosotros mismos, en nuestras opiniones y en nuestros pensamientos. El contacto con el otro tiene cada vez más filtros y reparos.  

¿Por ese motivo el personaje se mimetiza con la escenografía a través de los efectos lumínicos?

El personaje siente una necesidad imperiosa de transformar el mundo, su mundo, pero lamentablemente, el contexto se lo impide: la educación familiar, el ambiente hostil en la escuela y la soledad que siente al no encajar muy bien en los reducidos núcleos sociales que frecuenta. Del colegio a la casa, todavía no hay mucha autonomía para elegir amigas, amigos y lamentablemente, los ámbitos sociales en los que nos desenvolvemos, sobre todo en la adolescencia, tienden a ser cada vez más homogéneos y endogámicos. Por eso, su única salida es reinventarse y reinventar el espacio que la rodea, poder plasmar en aquello que conforma su cotidianidad toda la fuerza de la fantasía interior, que es en dónde se despliega realmente su deseo. En contextos tan opresivos, la imaginación es la única herramienta que puede salir a nuestro rescate. A veces, también puede ser nuestra propia arma de destrucción.

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Estoy escribiendo hace algunos años una obra, otro monólogo pero cuya protagonista está en el extremo opuesto de la vida, o sea en el ocaso de sus días. Espero poder terminarla en el verano. Además, estoy trabajando en dos proyectos colaborativos en el que se cruzan literatura y música contemporánea: una performance para interpretar junto a un par de músicos que admiro muchísimo y en la adaptación de un texto para convertirlo en el libreto de una ópera contemporánea, con la intención de dirigirlo.

Le agradecemos a María Emilia Franchignoni por el tiempo que nos brindó.

unnamedEl nombre de la luna en el Teatro del Abasto, sábado 21 hs.

Iride Mockert, talentosa y comprometida actriz

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Iride Mockert, talentosa y comprometida actriz

Me gustan los personajes con transformaciones importantes. Que le pasen cosas y si le pasan muchas, mejor.

foto-irideAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Entrevista a Iride Mockert realizada en algún bar de la calle Corrientes, en Villa Crespo, en Junio del presente año. Con un clima distendido, nos reunimos para un diálogo ameno y la entrevista se fue dando en ese clima cordial. La talentosa actriz con generosidad se brindó a nuestro cuestionario, y lo que surgió en ese tiempo, entretiempos, es lo que publicamos hoy.

¿Qué te parece estos formatos de los Festivales, en especial 2º Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América? ¿Te parecen productivos para el intercambio de poéticas?

Para mí está buenísimo siempre el generar. En este caso, el Festival que organiza Matías Umpierrez. Está bueno lo que hacen, en tanto que acercan textos que, de otra manera, uno no llegaría a conocer. Textos más contemporáneos y más autores jóvenes. Tal fue el caso de Ivor Martinić, autor de Mi hijo solo camina un poco más lento de quien, por ejemplo, este año se realizaran otras dos obras suyas. Si no hubiese pasado lo anterior, no quedaría esta secuela buena.

Después si me parece que estamos atravesando una situación bastante complicada. Hablé con algunos colegas que están con obras en el Festival y planteábamos lo siguiente. El Festival duró 15 días, a dos funciones de cada obra con precios muy accesibles -$75, una ganga para estos tiempos-. ¿Qué pasa después? Se sale del Festival y el precio pasa a ser otro, el que está acordado con la sala que se combinó hacer ese espectáculo. Estamos en un momento muy duro, donde la gente está eligiendo mucho en que gastar y lo que más está recortando es el esparcimiento, salir a comer, salir a ver un espectáculo, ir al cine. Una amiga -que está con otra obra del Festival-, me decía que, cuando pasan estas cosas, te planteas para quién estoy haciendo lo que hago y para qué lo hago. Con todo el laburo que llevó poner la obra, arengas para que la gente vaya y quizá solo van 20 personas. Entonces, te angustias mucho. Este es un momento complicado y en ese punto siento que este Festival está moviendo un poco las turcas. Algo interesante que paso fue ver un poco el post-Festival. Había gente que pensaba que las obras no seguían. Entonces se pensó en relanzar todo. Que ellos siguieran publicando en sus páginas, porque la obra seguía viva.

¿Cómo fue tu experiencia en No daré hijos, daré versos?

Acepté la obra por las condiciones que eran. Por el material y por el grupo, se armó un equipo hermoso. No ví las otras obras. Entiendo que hay textos mejores y otros peores como en todo festival. Después, está la realidad y es que hubo poco tiempo para preparar el material. Creo que hubo una suerte de prueba. Siento que todos lo tomamos con mucho profesionalismo y también como un espacio de experimentación. Una especie de “prueba y error”. Es un texto que te llega y quizá uno le cambiaría cosas. Pasó que quizá pensás: “esto no lo haría o sacaría esto”, pero aceptás ese juego y ese desafío al mismo tiempo. En el caso de la obra que hacemos, de Francisco Lumerman, fue así: montarla, convocar a la gente y colocarse el proyecto a la espalda, meterle el cuerpo en el poco tiempo que hubo. Nos pasó que no podíamos cuajar los ensayos porque todos teníamos otras cosas y terminamos haciendo un ensayo general dos días antes y sin el músico.

¿Conocías la obra de Delmira Agustini?

No, no conocía nada. ¡Y eso que soy fanática de Uruguay! Conocía más a Idea Vilariño, a Marosa [di Giorgio], a Juana [Ibarbourou]. Empecé a ver quién era a partir del texto. Pedí libros y me prestaron uno de las cartas que ella se escribó con Reyes. Delmira viajaba mucho a Buenos Aires porque la madre se hacia atender acá por los médicos. Se escribía con Reyes y después con [Manuel] Ugarte. Una amiga mía, Anahí Gadda, me prestó una novela de ella.

¿Hay planes de llevar la obra a Uruguay?

Se está haciendo allá y es dirigida por Marianella Morena. Había una idea de llevarla para hacer dos versiones. Le tiramos la idea de un intercambio de puestas, como posibilidad. Después si salen viajes está buenísimo. Estamos contentos, trabajándola en cada función porque estrenamos con muy poco ensayo. La obra tiene algo un tanto peligroso como es el ritmo. Al hacerla una vez por semana es una maquinaria que tiene estar muy bien aceitada. Son tres registros, tres dinámicas y tres actuaciones supuestamente diferentes. Después empiezan a jugar más cosas del personaje que le tocó actuar a cada uno. Pero hay un caos, en la parte del medio, que necesita imprimirle más ritmo.

Además pasa algo, que habíamos hablado con Marianella -ella sabe más que todos nosotros-, y es que había algo que, de pronto, pasa a tomar más poder y reverberancia que es la forma de su muerte que la obra misma. En un momento de la obra, Reyes le dice a Delmira, “Nadie te leerá, no sos nadie, ¿para quién escribís?, sos una niña mimada”. Eso a mí me resuena de Delmira y de ver que nos toca a todos los que somos artistas: ¿hacia dónde va lo que uno está haciendo? El valor que le pone el otro es muy subjetivo.

Es un personaje totalmente distinto a lo que haces en Yiya, el musical:

Sí, Yiya es otra cosa. En las dos obras me divierto mucho, aunque en Delmira sufro. Me formé con Guillermo Cacace. Soy de las que cree en la actuación en red, en la acumulación y de que uno no está solo en el espacio. Se atraviesa con el otro. Hay algo de No daré hijos, daré versos y el laburo que hizo Francisco, como director, que me hace acordar mucho a Guillermo y a mi formación. Me volvió como amigar con el teatro. Había quedado muy dolida con La Fiera el año pasado y me bajé de muchas obras. No tenía ganas de actuar en teatro. Uno hace las cosas que elige hacer y lo que representa como artista, por amor. Cuando ocurren proyectos así, te vuelven las ganas y decís “¡Qué bueno que soy actriz!” Te resignifica todo y en ese punto, más allá del sufrimiento del personaje de Delmira, lo paso muy bien. Siempre es una aventura, por esto de que no hay plata en el Festival. La pollera que uso, está retocada pero es la que usaba en el 3er año del IUNA, cuando hacía Lorca y a O’Neill. Para mí es muy fuerte estar actuando trece años después, con esa pollera en algo más profesional. Eso me emociona. Son las vueltas de la vida… Al final, la obra entra en un registro muy heavy metal, al estilo Lorca, y justo estoy con esa pollera. Es emocionante el verse uno en el recorrido que hace y sumar.

foto-skefingtonSos una actriz intensa, todo terreno: televisión, teatro, cine y ahora un musical:

La comedia musical es otro planeta. En Yiya, el musical canto a tres voces a diferencia de No daré hijos, daré versos que cantamos al unísono o en La fiera que cantaba sola. En Yiya,… nosotras somos las amigas de la protagonista. Hacemos la armonía y eso es difícil. Pero también lo es porque la comedia musical no es como el teatro. Está bueno porque es un color que nunca hago y es diferente. Entrené mucho. Siento que, con Yiya, aprendí un montón de cosas como lo del oído musical, entrenar, cantar a tres voces -que es dificilísimo-, las coreografías. Hice muchas obras con coreografías, como Marathon de Ricardo Monti, dirigida por Villanueva Cosse en el Cervantes. Eran dos horas en las que estábamos bailando todos pero nunca tan rigurosamente como siento con Yiya. Es una disciplina, en el mejor de los sentidos, a veces yo siento que como actriz uno no la tiene. Con Patricio Contreras decíamos que es como otro planeta, es entrar en otro código. Hay marcas en el piso y tenes que respetar las posiciones. Un segundo que te colgas… La música es en vivo, y también hay algunas pistas superpuestas. El otro día se nos cortó la luz, a los 20 minutos de obra y dije ¡qué loco! Ahí tomé aún más dimensión de lo que es la comedia musical. Hay un juego del artificio -en el buen sentido de la palabra-. Se sostiene mucho a partir de lo espectacular, el sonido, la música en vivo. Depende mucho de la luz, de la energía eléctrica. De otra manera, es imposible seguir. Pensaba que, en La fiera, cantaba sin micrófono y con la música en vivo. Si se cortaba la luz se podía seguir. Era poder hacerlo incluso en una plaza. Cuando se arma un gran show, con luces estroboscopias, plataformas que suben y bajan como en Yiya, sin luz no se puede.

¿Se está filmando la película de Yiya?

Lo único que escuché es que el hijo estaría filmando un documental. Creo que es sobre su vida, para juntar plata y filmar después la película en la que él haría de su padre.

Hablemos de tu trabajo en Yiya, el musical

La obra es Karina K. El elenco está buenísimo pero Karina es impresionante. Yiya es Karina. Es una capo cómica, muy Tita Merello. La idea es que es una revista y ella es como la que remata todo. Para mí está buenísima la experiencia. Aprendo y el verla a Karina también. Es muy grosa Karina. Tiene un laburo del cuerpo con gran precisión. Se nota que hace años que hace esto. Hay que tener mucha concentración porque es cantar, bailar, actuar, el ritmo… Son un montón de micro-pensamientos al instante en la comedia musical. Siento que, cuando uno actúa en las obras de teatro, hay algo más del vértigo de no saber bien por dónde se va a ir. Pero en la comedia musical hay una velocidad, un ritmo, una posición y una música que te van corriendo el tiempo. Tenes que ser una maquinita, pero bien. Es a otra velocidad. Todo es mucha más atención y en ese punto, es un entrenamiento que está buenísimo. En mi caso, que soy muy visceral y doy todo, me vino bien estar en Yiya. Por ejemplo, tengo un micrófono y soy la única que acoplo porque hablo muy fuerte. Entonces me joden. “Tenés mucha sensibilidad” me dicen pero es que uno está acostumbrado a otra cosa. En eso siento que suma muchísimo, en todos los sentidos. Después el elenco, como laburar con Patricio Contreras a quien admiro y adoro. Uno tiene esa cosa de cantar y siento que Pato se dio ese permiso. Es conmovedor ver eso en un actor con tantos años de trayectoria, que encuentra un nuevo desafío. Cuando se labura tanto es difícil encontrar desafíos, algo que te conmueva.

Me gusta pensar la actuación como un acto de fe. Uno tiene que tener fe a la hora de salir al escenario, en eso que está haciendo. Vas sumando material y back up asi como conociendo gente y elegís con quien laburar y con quien no. Uno está avisado y se pone como después de muchas rupturas de pareja. Ya se sabe. Esto si, esto no. Uno va viendo donde quiere poner su fe.

¿Cómo encontrás el equilibrio entre el proyecto que te proponen y tu búsqueda personal?

Creo que es la impronta que uno le pone. En Paraná Porá el personaje que hacía lo había hecho antes Valeria Lois. Hacía otra cosa y el personaje por escrito era lo mismo. Pasa lo mismo en las Delmiras de No daré hijos,… Hago la Delmira en la parte del realismo pero antes somos tres y bastante diferentes entre nosotras. Siento que tengo una naturaleza pero también la elijo. Por ahí me domo la fiera que hay en mí como en Yiya, o en la tele.

En el verano hice mi primer protagónico en un largometraje. Se estrenó en Corea y ganó un premio. Se llama Los decentes. La historia es tremenda. Me encanta la historia y en Corea hicieron merchandising de mi. ¡No lo podía creer! Es una mucama que no se sabe de donde viene. Llega a una consultora y comienza a trabajar cama adentro en el country. En la casa de una mujer con mucha plata que vive con su hijo. Mi personaje casi no habla en toda la película. Tengo muy poco texto. Medio que no entendes para qué vive. En un momento descubre, bordeando el country, que hay un club nudista y se empieza a liberar, al final se arma una revolución. La película pone en juego a las clases sociales. Hay desnudos obviamente, pero el tema que toca es quiénes son los decentes. ¿Los del country que tienen plata? Expone a los vínculos que se construyen así como a la gente que se deja ser libre. Que deja su vida en la puerta del club y se abre a jugar a ser lo que realmente es. La película fue dirigida por el director austríaco Lukas Valenta Rinner. Se filmó en diciembre, enero y los primeros días de febrero. El elenco cuenta con la participación de Pablo Seijo, Martin Shanly, Mariano Sayavedra y Andrea Strenitz. Recuerdo haber pensado, cuando fui a hacer el casting, “tengo que ir modo clonazepam, para bajar las revoluciones”.

En teatro me gusta vibrar una energía que no se puede en la tele ni en el cine porque no lo permite el formato. El año pasado hice Un gesto común con dirección de Maruja Bustamante. Ella me conoce bien y me dijo que está bueno como para probar otro color. Hay algo que me agrada de eso. Me gustan los personajes con transformaciones importantes. Que le pasen cosas y si le pasan muchas, mejor.

Contános algo de tu trabajo en la película “Topos”

Ahí hago de pareja de Osqui Guzmán. Fue hace un montón de tiempo y estuvo buenísimo. Emiliano Romero tiene una búsqueda personal y específica. Me interesa cuando aparecen directores como él, porque hace cosas muy disímiles. Ahora está dirigiendo Sucede como un espectáculo interdisciplinario con poesía, canciones y performance. Tiene un humor que va mutando como si fueran sketchs pero es otra cosa. Es muy particular.

¿Vas a hacer tele proximamente?

Tuve dos casting para TV y nada que ver con lo que venía haciendo. Eso me alegra porque hace que uno pueda probar cosas distintas, lo cual es muy difícil en la tele. Una cosa era un delirio, un descontrol, obviamente en lo que quisiera quedar. Fui relookeada y me dieron ganas de actuar. A los cincos días me llaman para castear para una serie, un tema que a mi me interesa como el de trata de personas, con una actuación más lavada.

¿El proyecto trabaja sobre la trata de personas?

Si. También estoy en otro proyecto con Emiliano Romero. Estamos armando una serie con un equipo que está buenísimo. Es medio en clave de comic. Una suerte de Kill Bill, una vengadora por causa personal pero, a su vez, nacional. Estuvimos investigando y juntándonos mucho con Margarita, de Madre Victimas de Trata, y nos pasábamos datos. Por ejemplo, hace poco detuvieron a un pastor en Mar del Plata que reclutaba personas con la excusa de la iglesia y se le descubrió que, junto con su mujer y un par más, tenían 25 personas trabajando. La idea es que cada capítulo está basado en un hecho verídico y para eso tenemos mucha información.

¿Cómo fue el contacto para llegar a esa información?

Se fueron dando cosas de mucha casualidad. Filmé en febrero la película y una de las extras estaba ayudando a esta madre víctima de la trata, con la Asociación que recién se había armado. Esta madre es una super héroe urbana. Le desaparecieron la hija en los 90′. Sabía donde estaba y la iban cambiando de lugar. La entrevistamos varias veces y hablamos también con otras madres. Me quedó grabado lo que nos dicían: “cuando uno pierde una hija por la trata, perdés tu trabajo y es lo primero que necesitas para darle comida para tus hijos -si tenes-, porque lo único que haces es salir a buscar a tu hija todos los días. Lo otro es que empezás a hacer política”. Esas fueron como las dos cosas más contundentes. Empezás a tocar todas las puertas: la policía, el juzgado de menores,… Entonces haces política. Nos contaron de todo, muy duro. Me llamó mucho la atención aunque hice La fiera, la leyenda de la mujer tigre.

¿Cómo se sigue el camino de tu trabajo?

Ahora estoy en un proyecto con Maruja. Le dije que no a registrarlo en nombre de las dos pero si que aparezca que la idea es mía, ya que yo no escribo. Los personajes son los que yo quiero actuar y contar. Así que ahora estoy armando eso y lo de la serie. Después estoy con otras cosas, pero bueno, eso es lo que un poco a mi moviliza, como hablar de la trata, de la violencia, del abuso.

¡Cómo son las vueltas de la vida que Mané Pérez, la actriz que está haciendo La fiera en Uruguay, hace el personaje de la mucama de No daré hijos,… ¡Es chico este mundo!

¿Cómo ves el campo teatral hoy? ¿Qué podés decirnos sobre nuestra actualidad?

Está muy complicado. Por ejemplo, Silvio Lang y el grupo de danza van a realizar como un Congreso de política y arte. Yo creo que en la crisis es cuando más se caldea el buen teatro. Como que el teatro se estaba medio aplanando, se estaba poniendo un poco más panqueque y digestivo. Eso es lo que yo rescato, en esta situación de emergencia, en la que no hay casi plata ni gente que pague las entradas. O sea, todo te cuesta más. Uno de verdad decide que hacer y como denunciar, como activar para que el espectador piense sobre todo lo que está pasando. Entonces, me parece que en ese punto ganamos todos dentro de la crisis. Siento que todo se va a poner más revulsivo y revolucionario. Después me parece terrible que empiecen a pasar cosas, como a jugar con las listas negras o a señalar. Como hizo Lopérfido, antes de su renuncia, con [Luis] Machín, Rita Cortese. Gente que uno conoce y sabes como trabaja, que no son millonarios. Entonces vos decís: “no puede ser que una persona porque es ministro y tiene ese poder malverse la información, que esté diciendo mentiras, falacias. El actor es un ser político, de otro modo no haría lo que hace. Lopérfido fue un supuesto trabajador de la Cultura y se ocupaba teoricamente de promover la Cultura, entonces cómo puede decir esas cosas. Espero que de esta crisis el teatro salga fortalecido.

La entrevista se termina, entre tazas de café y risas por la alegría del tiempo compartido. Un buen momento para reunirnos hablar de lo que amamos y es nuestra pasión: el Teatro.

* No daré hijos, daré versos de Marianella Morena, en Timbre 4.

* Yiya, el musical de Osvaldo Bazán, en Teatro El Nacional.

Daniel Gaguine y 50 Años Rock. Lado A

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Daniel Gaguine y 50 Años Rock. Lado A

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tarde con cafecito, un encuentro para una charla informal que terminará en una muy interesante entrevista con el periodista Daniel Gaguine. La edición de su libro 50 Años Rock. Lado A junto con Miguel Angel Dente y Matias Recis es la excusa para este encuentro, que va a ser tan productivo y esperamos con ansiedad la segunda parte, el Lado B.

gaguine-con-columna-luna-teatralEsperaban la repercusión que tuvo el libro a partir de la reciente publicación?

Sinceramente, no. Es una mezcla de alegría y también de mucho asombro. La verdad es que cada día se convierte en una grata sorpresa el eco que va teniendo en diversos medios. Esto lo digo tanto por los blogs y páginas webs como diarios y revistas. El salir en Pagina/12, Perfil o Telam es sorprendente. Más aún, en mi caso, que de chico solía leer Página junto con la Maga. Nos llamaron para hacer notas de Córdoba, Rosario, Neuquén y fuimos a Chascomús a charlar con la gente que nos convocó para la Feria de Rock que realizaron, a partir de la edición de #50AñosRock y el planteo que hacemos de escribir tomando en consideración la voz de los músicos junto con ingenieros de sonidos, productores y managers. Aprovecho para recordar que el libro (las dos partes, el lado A y el lado B) gira en torno a la idea de la selección de 50 bandas, 50 discos y 50 canciones en la cual hay 99 testimonios al respecto.

Por otro parte, me agrada el hecho que se pregunte desde la lectura del libro o de la curiosidad en pos de saber sobre nuestro rock el cual está cumpliendo 50 años. A partir de ahí, se abre el debate y el intercambio el cual es riquísimo y esclarecedor.

Cómo fue la presentación en Chascomús el domingo 21 de Agosto?

Estuvo genial porque estuvo picante, con intercambios entre el público presente. Esto fue en el marco de la Feria de Rock que se organizó en Chascomús. Fuimos a presentar #50AñosRock junto con la biografía de Miguel Cantilo que realizó Alejandro Petruccelli. Nos tocó abrir la mesa y en nuestra exposición fijamos algunas cuestiones que planteamos en el libro. Una de estas cuestiones fue que, los dos libros (el Lado A –el que ha sido editado en la actualidad- y el Lado B –de próxima salida en marzo/abril del año que viene-) de #50AñosRock van desde 1966 hasta la actualidad aunque el último disco que tomamos es “Jesico” de Babasónicos. Algunos de los concurrentes no se tomaron a bien que hayamos cerrado el ciclo de discos ahí, esbozando la idea que, al día de hoy, no hay grandes referentes en el rock. Esto es lo que consideramos y lo explicamos en la charla, argumentando el porqué de lo afirmado. Hubo algunos participantes que coincidían con nuestro punto de vista y otros que no, armándose un lindo intercambio entre todos. ¿Ves? Ahí es donde me gusta la situación. Que el libro abra el campo al debate y al intercambio. Después del intercambio en la charla, siguió fuera de la misma. ¡Hasta en el baño me encontré con gente hablando del tema! Finalmente, terminamos charlando entre todos, con algo rico para tomar mientras sonaban diversos vinilos de fondo (¡¡vinilos!!)

En este primer capítulo, tenemos 25 bandas y más de uno nos preguntó, “¿Cómo dejaron afuera a Jade y a Aquelarre?”. Si, lo hicimos. Fue una toma de decisión en la que preferimos abrir el abanico a más expresiones. El libro cuenta con bandas de rock, pop, blues, heavy, punk, sinfónico y hasta folk.

Si la música es uno de tus tópicos a la hora de la escritura que más les interesa abarcar, dentro de su amplia gama de géneros, por qué el rock y con cuál otro género musical lo asociarían?

Tomamos el rock porque, amén de nuestro gusto personal al respecto, es el género que ha brindado una gran cantidad de exponentes de alta calidad. Si bien, para muchos, los más reconocidos pueden ser Luis Alberto Spinetta y Charly García, no podemos olvidar a Javier Martínez, Pappo, Lito Nebbia, Miguel Abuelo, Miguel Cantilo, Federico Moura, Luca Prodan. Los menciono en el marco de bandas, que fue el recorte que hicimos en el libro, en esta primera parte, que llega hasta 1986. Después, vendrán los Gustavo Cerati, Indio Solari o Ricardo Iorio –aunque también está en la primera parte por su aporte en V8.

Inclusive, Sandro es otro músico que se lo nombra en los orígenes del movimiento rock el cual no se lo puede obviar.

Cómo fue la selección de los grupos que integran el libro?

La selección fue ardua. Somos tres personas con diferentes edades. Miguel va por los 50 y pico, yo por los 40 y Matias por los 35. O sea, vivimos el rock de maneras diversas. Cualquier tipo de recorte es difícil por lo que tratamos de ser lo más abiertos en cuanto a los géneros. Cuando había algún tipo de disputa por tal o cual banda o disco (ahí también hubo intercambios varios), lo decidíamos por votación, por lo que no tuve necesidad de usar la Hattori Hanzo que tenía en casa.

Lo importante fue que no primó el gusto personal sino el abrir el abanico lo más posible a diversos géneros. Hay algún grupo que se incluyó que no es de mi gusto, alguno que tampoco es del agrado completo de Matias o de Miguel pero nos interesó la obra general del libro. Por eso, elegimos MIA como una de las 50 bandas porque nos pareció fundamental su aporte a lo que después fue la independencia. Lo mismo con V8 que, si agudiza el ojo y el oído, antecede al sonido que, más tarde, haría famoso a Metallica. En el segundo capítulo, para Soda Stereo, elegimos tres discos diferentes cada uno. Si quieren saber cual salió, van a tener que esperar a que salga el próximo libro! jajajajajajajaajajjaja

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50 años de rock. Miguel Dente y Daniel Gaguine, escritores. Ciudad de Buenos Aires, 19 de julio de 2016. Fotos Rocío García/ ANCCOM

Cómo se realizó el trabajo de campo? Los tres co-autores se abocaron a la recopilación de testimonios y fotos?

Matias y yo fuimos quienes realizamos las entrevistas, en una gran mayoría, los dos juntos. Hubo reportajes –muy pocos- en los que alguno de los dos no pudo ir pero el que lo hizo, llevó a cabo la tarea con sapiencia. Tenemos un promedio de duración de cada entrevista de dos horas. Quien se encargó de cortar las notas y editarlas fue Miguel, quien además, es el diseñador del libro. Fue él quien se encargó de las fotos, los colores, la estructura y la forma de armar el libro. Es todo mérito de Miguel que hizo un trabajo sublime.

Una vez terminada la investigación fue muy difícil llegar a la edición del libro?

No tanto porque íbamos haciendo los reportajes y le enviábamos los crudos a Miguel para que los vaya cortando. O sea, dependía más que nada, de la rapidez para encontrar a los entrevistados. Quizás nos falte alguno pero si seguíamos teniéndole la vela a alguno, no sacábamos más el libro. Por eso, evaluamos si había reales posibilidades de realizar la entrevista y cuanto tiempo nos demandaría. Tampoco queríamos que fuera un libro eterno, que nunca se terminaba….

Alguna anécdota que quieras contar desde que se inició el proyecto?

Anécdota…a ver….Mirá, recuerdo cuando fuimos a hacerle la nota a Gustavo Spinetta, el hermano de Luis Alberto. Llegué unos minutos tarde a la casa de la calle Arribeños por lo que, cuando toqué el timbre y sale Gustavo a atender, me quedé sorprendido. Fisonómicamente y en la forma de hablar ¡era muy parecido a Luis! Fue un tanto shockeante pero no tanto cuando después, dentro de la casa, nos dice “en esa habitación, se formó Almendra y Pescado Rabioso”. ¡Se te cae la mandibula!

Otras tienen que ver con cierta cuestión de “pertenencia”. En mi caso, soy de Floresta pero hice el colegio secundario en Flores, por donde pasé parte de mi adolescencia asi como Parque Avellaneda, Mataderos, etc. Fue muy loco hablar con gente como Mariano Martínez (Attaque 77), Adrián Barilari /Hugo Bistolfi (Rata Blanca), Fachi de Viejas Locas, Roy Quiroga (Ratones Paranoicos) o los integrantes de Memphis La Blusera sobre lugares “representativos” de estos barrios a los cuales uno concurría por su amor por la música. Con la gran mayoría de músicos nos encontramos en bares de diversa índole (Gustavo Bazterrica en Mataderos, Pipo Cipolatti en el Bar de Cao o Daniel Melingo en Parque Chas).

Matías le hizo la nota a Hugo Fattoruso en el embarque de Buquebus para Uruguay y tuvo una sesión de seis horas de charla con Pablo Potenzoni, baterista de Todos Tus Muertos. A mi me tocó hablar con Andrew Loog Oldham (ex productor de The Rolling Stones y Ratones Paranoicos) y Nigel Walker (ex productor de Los Rodríguez y Viejas Locas, discípulo de George Martin –productor de The Beatles-). Te juro que me temblaban las piernas cuando me llegaba un mail de Andrew. ¡¡Me escribía el ex manager de los Stones!!

Hay algo que no harían o cambiarían en el segundo libro?

Nos gustaría meter más info pero tenemos una estructura predeterminada en tanto el formato de los libros. En este sentido, nos debemos acotar al respecto. Es como si fuera un disco. Más de un disco doble, no podemos hacer y, en cierta forma, es como lo estamos encarando! Jajajajajajajajajajaja.

En qué etapa se encuentra el Lado B?

Fuimos armando las dos etapas de manera conjunta ya que queríamos hacer un libro único pero por la cantidad de material que teníamos, decidimos cortarlo en dos. Ahora estamos buscando algunos testimonios para cerrar el lado B para el año que viene. Tenemos tiempo pero no somos de dejarnos estar. Con viento a favor, estará para marzo/abril del próximo año. Igualmente, quien quiera saber que bandas van a estar incluídas, se pueden leer en las primeras páginas del lado A de #50AñosRock.

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50 años de rock. Miguel Dente y Daniel Gaguine, escritores. Ciudad de Buenos Aires, 19 de julio de 2016. Fotos Rocío García/ ANCCOM

Nuestro próximo encuentro será el 23 de septiembre, a las 19 hs, en Café Vinilo para la Presentación oficial de 50 Años Rock. 50 bandas argentinas fundamentales. Lado A

Wake up, woman de Jorge Acebo

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El dramaturgo y director argentino Jorge Acebo regresa a México para emprender la gira de Wake up, woman sobre violencia de género -México y Estados Unidos-

unnamedDesde el 19 de septiembre de 2016, el dramaturgo y director argentino Jorge Acebo se encontrará nuevamente en México para iniciar la gira con Wake up, woman de la que es autor y director. La obra, estrenada en 2014 en Argentina1, y luego en marzo de este año en México, cuenta con las actuaciones de los reconocidos y destacados actores mexicanos Fernanda Castillo y Erik Hayser2.

Wake up, woman aborda la problemática de la violencia de género. En este sentido, cabe destacar que la obra que realizó desde marzo funciones en La Teatrería, Ciudad de México y agotó las localidades en sus seis funciones semanales, habiendo tenido que agregar funciones por la cantidad de afluencia de público y repercusiones, no solo a nivel prensa, sino a nivel social, especialmente con un alto porcentaje de mujeres mexicanas que se vieron representadas en la historia del personaje interpretado por Fernanda Castillo, el cual aborda la construcción de una relación de pareja, junto al personaje de Erik Hayser. En esta relación se manifiestan los distintos ciclos que transcurren en un romance enfermizo y cómo la violencia se puede ir manifestando en pequeños actos cotidianos, a veces imperceptibles, hasta convertirse en un calvario.

Así, tras el éxito y repercusión en Ciudad de México, la obra comenzará la gira por varios lugares de la República mexicana a fin de continuar transmitiendo la reflexión sobre la violencia de género a distintos sectores del país. Uno de los objetivos de la gira es llegar, a través del teatro, a sectores más vulnerables en las afueras de la capital mexicana. Entre las ciudades confirmadas se encuentran: Monterrey, Nuevo León, Tijuana, Guadalajara, Sinaloa y Mexicali, como también algunas ciudades de Estados Unidos.

 

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Entrevista realizada el 09/09/2016

-¿Cuánto tiempo hace que la pieza está en cartel en México?

Wake up woman se estrenó en Ciudad de México el 4 de marzo y realizó funciones hasta el mes de mayo. Comenzamos con cinco funciones semanales y luego pasamos a seis. Realmente el público acompañó muy bien la propuesta, pero estaba estipulado ese tiempo por los compromisos laborales de los actores.

-Ante el éxito de público y la crítica ¿qué ciudades incluirán la gira nueva?

La temporada anterior fue netamente en la Ciudad de México. Ahora arranca la gira que incluirá lugares como Monterrey (Nuevo León), Mexicali, Tijuana, Guadalajara y otros foros de la República de México y, además, estaremos en algunas ciudades de Estados Unidos. Es emocionante ver cómo se cierran las fechas ni más ni menos que con esta obra y su temática. Cada nueva fecha que se va cerrando da mucha más alegría, porque el discurso va a llegar a más gente que no pertenece a lo que se llamaba “Distrito Federal”, sino al resto de la república, que quizás es el público al cual uno quería llegar. Lo de Ciudad de México fue un gran desafío, pero este desafío siento ahora que es otro muy distinto.

-¿Cuál fue la respuesta del público masculino mexicano al finalizar la puesta?

Exactamente a esto me refería en la respuesta anterior. Ciudad de México es una gran ciudad como Buenos aires, Bogotá, San Juan (Puerto Rico)… Ciudades que están acostumbradas a generar espectáculos. Creo que el gran desafío comienza ahora, al recorrer la república. Al ver el público del interior en sus reacciones con esta temática. No hay que olvidarse que México es uno de los países que más padece este flagelo de la violencia de género en todo el mundo. En Ciudad de México la recepción fue ciertamente muy buena. El público salía muy movilizado y conmovido. También mucho tiene que ver el respeto que le generan los dos intérpretes de allí. Fernanda Castillo y Erik Hayser son dos artistas mexicanos reconocidos y respetados. Creo que ahora viene el gran reto en estos grandes teatros con mucha capacidad de espectadores que recorreremos a partir de esta nueva etapa. Ahora comienza el gran desafío catártico. Ya lo charlaremos luego…

-¿Fue necesario incorporar algún modismo a pesar de la universalidad del tema para adaptarlo a un nuevo espectador?

Si. Hubo que adaptar el texto al hablar mexicano. Incluso las canciones de los videos de la boda que aparecen entre medio de la actuación. Se supone que los videos de la boda tienen temas que deben empatizar con la gente, como si fuera una boda de allí. Los temas que teníamos aquí eran muy típicos de los casamientos argentinos. Todo hubo que convertir. Incluso, extendí los monólogos iniciales, porque escribí más textos, ya que me resultaba un desafío importante y muy tentador el escribir para un nuevo público y quería desafiarme a ver si podía lograrlo. Tenemos una anécdota graciosa de algo que sucedió al “mexicanizar” el texto. En los ensayos, les pedí que fuéramos flexibilizando el texto, de manera que pudiéramos hacerle agregados para adaptarlo. Hay una escena en la que ella le grita a él “hijo de puta”, pero en vez de suceder eso, ella le gritó “hijo de la chingada”. Inmediatamente corté el ensayo y dije algo así como que eso no, que permitía todos los cambios, pero que eso ya me parecía una obra que no estaba escrita por mí, que para verla iba a necesitar un traductor. Lo dije con demasiada seriedad y a los instantes estábamos todos riéndonos de la situación y de las adaptaciones culturales.

-¿Qué expectativas surgen en relación al estreno en Estados Unidos?

Ciertamente, las mismas que en Buenos Aires o en su estreno en México. Siempre uno tiene nervios, ansiedades y muchas expectativas. Fernanda y Erik trabajan en televisión y en cine Estados Unidos y esto es una nueva experiencia para ellos porque es la primera obra que llevan allí. Para mí, en cambio, es la primera experiencia absoluta en Estados Unidos. Ni siquiera fui como turista. Lo único que me pasa de distinto respecto de otros lugares, es difícil de explicar. Llegar con este espectáculo me hace sentir más “latino”. Es decir, hay una delgada línea invisible que uno siempre piensa que es difícil o imposible de atravesar. Nosotros recibimos sus espectáculos artísticos siempre. Hay una “conquista” cultural que ellos logran masivamente con nosotros. Y no creo que sea recíproca. Pero esta vez, llegar con una producción mexicana, con intérpretes y técnicos mexicanos y uno (como argentino) poder realizar el aporte desde la dirección y la dramaturgia, da una satisfacción importante. Y ahí radica esto de sentir una especie de “satisfacción latina”.

-¿Cómo surgió la posibilidad del viaje y la gira a los Estados Unidos?

Fernanda Castillo y Erik Hayser son dos actores mexicanos, pero sus carreras tienen un reconocimiento importante en el público latino y en Estados Unidos. Fernanda protagoniza una serie hace cinco años que es vista masivamente en todo el mundo (“El señor de los cielos”) y, por ejemplo, acaba también de estrenar ahora una película en Estados Unidos. Erik trabaja en producciones mexicanas pero también acaba de filmar una serie para Estados Unidos. Es por esto que la obra está siendo muy esperada por el público de allí. Son dos actores prolíficos, talentosos y muy queridos. Y eso es una muy buena combinación. Lo viví con ellos en nuestra primera parte de esta experiencia en carne propia y fue muy bonito transitarlo y sentirme siempre orgulloso de los dos actores que participan de este espectáculo. Orgulloso arriba y abajo del escenario.

-Las salas ya están establecidas o se verán según la respuesta del público.

Ya están establecidas, pero se siguen sumando ofertas de más espacios, nuevas oportunidades… Y eso lo maneja la producción y nos va informando qué se puede y qué no.

-¿Cómo se siente dirigiendo fuera de su país?

Todas las experiencias que me tocaron de dirigir fuera del país fueron maravillosas. Parto de la base de que me gusta mucho viajar. A eso le sumamos que me interesan mucho las culturas. Como turista uno llega a comprender mucho de la identidad cultural de un lugar, pero trabajando y viviendo en el país, se profundiza mucho más ese conocimiento y eso me resulta siempre muy satisfactorio. Me encanta comprender, crecer, escuchar, conocer… Trabajar en el exterior siempre me resulta un viaje al conocimiento de todo tipo. Preciosos desafíos que la vida va poniendo en el camino para acrecentar el conocimiento sobre el mundo y uno mismo. Sé que puede sonar muy místico, pero es lo que creo.

-Al no ser un público totalmente latino, ¿cuáles son las expectativas sobre la recepción?

Creo que la concientización de la violencia de género no tiene un origen. Lo que genera expectativa es el nuevo destino. Ver qué pasa en otro país… Los latinos somos muy pasionales. Veremos cómo lo toma el público norteamericano. Siempre estos desafíos generan una adrenalina y una ansiedad importantes. Seguramente sumará mucho la experiencia.

1 En Argentina, Wake up, woman fue declarada de Interés social y cultural por la Legislatura porteña de la Ciudad de Buenos Aires, por la Confederación parlamentaria de las Américas y por la Red de Mujeres parlamentarias de las Américas. También contó con el apoyo de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Justicia y derechos humanos (Presidencia de la Nación), y el apoyo de la Dirección General de coordinación de políticas de género, Mujeres sin miedo y Juntas por la izquierda.

2 Según gacetilla de Prensa: Fernanda Castillo destaca: “Tuve el placer de conocer al director Jorge Acebo y conocí una pieza teatral que habla de lo tergiversado que puede estar el amor.” Al respecto, Erik Hayser afirma: “Es uno de los proyectos que más me han conmovido en mi carrera, es un texto que desde el primer momento lo sentí mío y no necesariamente porque sea como el personaje, sino porque en alguna medida todos tenemos algo de la obra.”

Andrés Binetti: “El teatro es uno de los pocos lugares donde se puede ser impune”.

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Andrés Binetti: “El teatro es uno de los pocos lugares donde se puede ser impune”.

Prolífico e hiperactivo, Andrés Binetti se desdobla para tener tres obras en cartel en su carácter de director y dramaturgo. Pero siempre, planteando diversos interrogantes y nuevas búsquedas al tiempo que se desmarca de su propia comodidad. Mate de por medio, Binetti recibe a ECDL en su casa para hablar de teatro en un todo que incluye planteos e ideas pero con una mirada lúcida y certera.

Daniel Gaguine

El Calidoscopio de Lucy1

Entrevista realizada junto a Azucena Ester Joffe (Luna Teatral)

-Andrés, ¿cómo surge “Ya nadie nota tu dolor”?andres_binetti_caleidoscopio

– La historia viene de antes. Es el grupo que dirigí en una residencia de la USAL. Habíamos hecho una obra llamada “Nadie mejora”, que logró estar dos años en cartel. Ahora me propusieron un nuevo proyecto. Les dije que si pero que íbamos a trabajar sobre ellos, con preguntas específicas. No quería ponerme hacer dramaturgia de la misma manera que venía haciendo, como la Trilogía Argentina Amateur o “Llanto de perro”…Esa cuestión más de “escritorio”, digamos. No reniego de eso. Me parece que está muy bien. No veo un enfrentamiento entre teatro dramático y posdramático. Me parece una estupidez pensarlo asi. Entonces, con el grupo, giramos sobre tres preguntas: a qué le tienen miedo, que quieren ser realmente y qué les pasa con el cuerpo. Cual creen que es un cuerpo escénico. A partir de ahí empezamos a improvisar. Cuando empezas a trabajar con este tipo de relatos más fragmentarios, necesitas encontrar es un dispositivo escénico. Ahí pensamos esto de poner sillas, de hablarle todo el tiempo al público y que no haya vestuario ni escenografía. Es lo único que hay asi como algunos elementos necesarios para contar lo que queríamos contar.

-¿Cuánto tiempo te llevó el proceso de “Ya nadie…”?

– Ensayamos todo el año pasado y la estrenamos en abril. Ensayamos mucho y se encadena con la idea de preguntarnos cosas. Investigamos mucho. Es un grupo de actores jóvenes con ganas y daba para probar. Descartamos muchísimo material. La obra me tiene contento porque es una síntesis honesta del relato que queríamos realizar. Es interesante buscar en esos lugares. Esas texturas de actuación y espacios porque sucede algo…de lo ritual del teatro. Es muy contemporáneo por un lado y también verdadero por otro. Una sensibilidad bien entendida. También entiendo que haya gente que se hinche las bolas porque los chicos le hablan o porque uno se saque una foto con el público. La verdad estoy muy contento con todo lo que estoy haciendo. Puedo elegir lo que hago y cómo hacerlo.

-Además rompe con algunas cosas respecto a quien conocía a tu obra…

– Está bueno eso. Entiendo que para construir relato haya que clasificar. Es necesario para ordenar el campo y la praxis. Pero está bueno no definirse uno cuando genera un relato. Después, que la gente diga lo que quiera. Es todo válido. Nosotros, a la hora de crear, no queremos ser biodramáticos ni posmodernos ni nada. ¿Qué queremos contar? Fue muy interesante el proceso cuando trabajamos sobre los deseos. Improvisamos mucho sobre cosas más comunes (“yo quiero ser un superhéroe”) hasta que empezaron a aparecer relatos en los que decíamos si les creíamos o no. “Quiero ser tal cosa…” y la respuesta “no te creo”. Asi fue que, con los ensayos en los que proponíamos algo nuevo pero manteniendo la consigna, surgió un “me gustaría ser una bailarina de un cabaret de ruta”, “me gustaría ser un patovica de un boliche para adolescentes”. Hay una pulsión ahí que es verdadera y empieza a generar un tono de actuación conmovedor en tanto “mover con uno”. Les crees en el sentido del acto de actuación y no porque sos buen actor, como actor creíble. Entonces, aparece eso y ahí dijimos que era nuestro espectáculo. Es lo que estamos haciendo ahora. Eso no quita que dentro de dos años, hagamos un Discepolo y está buenísimo. Pero creo que no está bueno encasillarse. No está bueno responder a cierta lógica como de “mercado”. Tiene que ver con esto…Hasta hace un tiempo, las generaciones tenían que imponer su discurso. Un teatro discutía con el otro pero creo que esto cambió. No está más en discusión el imponerse en el referente del público culto de la Capital Federal.

-Un Boedo-Florida…..

-Claro! La grieta está ahí y en su relectura. La imagen del gaucho de Sarmiento, de Borges. Hay que aprender de eso. Está buenísimo que haya una dialéctica pero también está bueno que haya una búsqueda sin que esto implique imponer un discurso legitimador lo cual no está tan bueno. Te empezás a repetir. Empezás a responder a una lógica como “le gustará a tal crítico?”, “le gustará a mi tia Tota”, “les gustará al público que vino a verme?”. Ahí se pierde cierto espacio de búsqueda que, para mí, es muy necesario en el teatro actual. Por eso hay tanto teatro con mucha producción y con mucha repetición. La búsqueda es lo único que puede generar nuevos discursos reales.

-Imagino la sorpresa del público…

– En general, se sorprenden. Hace tres meses que estamos en cartel por lo que hay público que había visto “Nadie mejora” y nota que hubo un crecimiento. Son chicos de 25, 26 años por lo que se nota que se están formando y creciendo. Esta es una obra más radical. Después está el público que me conoce, se sorprende más porque –quizas- esperaba un neogrotesco o algo asi, que venía haciendo, no es esto. Pero viene bien. El otro día, Mariela Asensio preguntaba por Facebook “por qué te preocupa tanto si no le gusta a alguien lo que haces”. No pasa nada si no te gustó. Es teatro, no estamos operando a corazón abierto. Uno hace lo mejor que puede, con todo el amor del mundo. Igual, hay teatro de Buenos Aires que me resulta insoportable, con mucho chanta que ensayó dos semanas y se manda a hacer una obra. También tenes gente que tiene mucho laburo y no me gusta la estética o piensan al espectador, como si fuera un niño de 11 años al que se le da todo armadito. No voy y listo. Las discusiones deben darlas las obras más allá de lo que decimos nosotros después al respecto.

-Pero hay obras que construyen un espectador un poco limitado, por decirlo de alguna manera.

– Si. Es un teatro de Palermo que plantea un conflicto como “se me rompió la heladera” o “discutí con mi novia” como si fueran conflictos gravísimos.  Hay algo de eso que es un poco molesto. También es cierto que tiene la ventaja de producir una identificación inmediata con un público de clase media que concurre a ver este tipo de obras. Pero achata un poco.

-Pero….¿No baja el nivel del espectador?

– Hummm….no creo que tenga tanto poder el teatro como para generar eso. Poder que si tiene la televisión. Creo que hay relatos que apuntan a ser “cómodos”, a representar la realidad tal cual es. Esto permite la identificación con un actor o un tipo de relato. Al respecto, retomo lo que dice Pompeyo Audivert y el “piedrazo al espejo”. El teatro no puede ser un espejo de la realidad. Tiene que ser deformado por un piedrazo, sino terminamos copiando un mal llamado “realismo”. A la vez hay que ser consciente –y uno se pone medio brechtiano-, que ese teatro tiene un poder muy fuerte como el de la identificación. Por ese motivo, mucha gente va a ver stand up –que no es bueno el que se hace en Buenos Aires en su gran mayoría-. Van a verlo porque te habla de vos y de tus “cositas”. Si te subiste al avión y te ataste mal el cinturón o si tu novia se fue con otro. Son “cositas” y eso es muy placentero para mucha gente. Se supone que el teatro debe ser más pretensioso –en el buen sentido de la palabra-  con el lenguaje. Pelearse un poco con eso, sabiendo que tenemos la herramienta. Tratar de trascenderla y generar lenguaje. Las obras más extraordinarias generan lenguaje. Tal es el caso del fenómeno de “Terrenal” que es extraordinario por donde lo mires. El mito de Caín y Abel, tan conocido pero con un lenguaje neobarroco,  es el éxito más importante del off de los últimos años.

También hay que pensar qué fue a ver el público. Sobre todo el teatro que convoca más gente. Si uno piensa a como era el teatro en los 90 y como es ahora, no tiene nada que ver. Hubo un gran crecimiento a esta parte. En los 90, lo que más vendía era “El champagne las pone mimosas”, que es un clásico de esa época. Después aparecen otras cosas que tienen más búsquedas, apelando a un espíritu más norteamericano o europeo. Un dramaturgo argentino o boliviano no tiene el mismo peso que uno francés. Eso pasa. Se apunta a los éxitos porque hay una inversión de guita de por medio. Pero en el teatro independiente no tenemos esa necesidad. Por el contrario, nos permite ser impunes al respecto. El teatro es uno de los pocos lugares donde se puede ser impune. Está bien serlo aunque sea una palabra denostada y compleja en otros ámbitos. Esta bueno no responder a la lógica de lo que está de moda. No tratar de hacer la obra que ya funcionó.

-Noté en tus últimas obras que estas con muchas preguntas y con una búsqueda referida al teatro pero usando otros lenguajes como un recital de rock.

– Si. Tengo un tema con la teatralidad. De hecho ahora estrené una residencia en la UNA, una obra llamada “La Rascada”, que trata sobre los actores de Costanera Sur. Investigamos mucho sobre esos actores de los cuales aparecieron artistas como Chasman y Chirolita, Pepitito Marrone o Pepe Arias. Me interesa mucho la idea de la actuación. ¿Qué cuerpo actúa? Estoy tratando de tomar distancia –de lo que me sentía un tanto incomodo-con cierta idea de neogrotesco o lugar estético que me gusta mucho pero que sentía que no podía progresar más.

-¿Tenías miedo de copiarte a vos mismo?

– Si, aunque suena un poco mucho, no? (risas) La idea es esa. Sentir que estaba un poco agotado o que estaba canchereando. El verano pasado, monté “La patria fría” en la Comedia Municipal de Bahía Blanca. Un proyecto alucinante porque es una de las pocas comedias que quedan con presupuesto, con los actores laburando. Se alquiló una carpa de circo para hacerla en la plaza. Ensayándolo ahí, con una dinámica más cercana al teatro oficial, me di cuenta que no sentía mucho desafío ahí. Amo “La Patria fría” pero cuando volví de Bahía Blanca, empecé a buscar por otro lado. Surgió esa inquietud. Sorprenderse es lo mejor que te puede pasar.

-Abordás otros mundos. Con “Proyecto Garage” tirabas muchos guiños a músicos y melómanos.

– Es cierto. Ese es texto mío, de “gabinete”. Kartún dice una gran verdad en el sentido que “no se puede escribir sobre lo que no conoce”. Lo que uno hace –que es lo genial de la escritura- es conocer mundos. Para poder escribir, tenes que investigar y buscar mucho. A mi me gusta mucho el rock. Era de ir a recitales y seguir bandas. Hay algo de ese mundo que me gusta de por si. Cierto tipo de rock y cierto tipo de teatro están emparentados. Siento que soy una especie…o pensarme como un rockero del teatro y no tan intelectual. El teatro también tiene un lugar muy emocional, sensible o sensibloide, lo cual me rompe un poco las pelotas. Vas a un estreno y están todos a los abrazos y besos. No es lo que más me gusta. Está bien. Cada uno hace lo que le gusta pero me interesa una cuestión más “rockera”. Más dura y verdadera, o un lenguaje en el que me siento más cómodo para manejar, que es la forma en que me relaciono con mis alumnos, mis actores y mi gente.

Los que tienen más conocimientos del rock se engancharon con guiños como la pregunta de cual bajista tuvo una carrera solista exitosa y está con un bajo Hofner o la forma en que piensa el baterista. También se interesaban mucho sobre que sería el éxito y el fracaso para una banda. El rock tiene algo que es demoledor, que es que maneja otros parámetros. Preguntas como ¿Por qué los Piojos llenan River y Me Daras Mil Hijos, no? Musicalmente no hay tanta distancia. Ahí está el tema del “hit”. Hay una magnitud –que el teatro no tiene- que empieza a mover cuestiones más reales relacionadas con la guita. Un rockero se puede hacer millonario en cinco años.

-Un actor, ¿no?

– No, para nada, porque en la tele tampoco se gana tanta guita. Habrá cinco “rockeros” de la actuación que lo podrán hacer pero no es la mayoría. No digo que sea una carrera más dura pero está la fantasía de un salto “exponencial” más claro en el rock. En el teatro independiente no existe esa fantasía. Hay gente que le va bien y hay muchos que vivimos del teatro. No me quejo ni en pedo pero es un oficio más artesanal.

-En los últimos años se dio el fenómeno que varios actores del off han llegado a estar en producciones importantes de la tele y hay colegas que quieren lo mismo…Lo ves asi?

– Si, pero esto es histórico. En “La rascada” decimos la frase célebre de “un día comemos faisán y al día siguiente, comemos las plumas”. Es asi para la mayoría de los actores. Por eso el actor agarra todo lo que puede porque, al año siguiente, podes no tener laburo y tenes que remarla. Eso es muy difícil. Después tenes el tema de la fama que es distinto al tema de la guita y el laburo. Debe ser difícil bajarte de firmar autógrafos y que las chicas o los chicos te miren a que no te reconozca nadie. Ser reconocido….me parece que a los actores les pasa eso y es parte del asunto. En eso si, hay similitudes con el rock. El ser conocido no implica que cortes tickets en teatro. Habrá diez actores que cortan tickets hagan lo que hagan. Darin, Francella, Susana o Peretti. En algunos actores debe rondarle la idea de llegar a ese lugar porque no hay tanta distancia artística por llamarlo de alguna manera. En la música es más jodido eso. Estoy seguro que muchos tipos pueden componer un tema de Los Piojos pero estos tuvieron la “genialidad” de hablarle a la gente y que los escuchen. Juegan muchas cosas…No es algo matemático.

-Después de ser dupla tanto tiempo con Mariano Saba, ¿cómo fue ahora trabajar con Michelle Weijman, en “Proyecto Garage” y “Proyecto Posadas”?

– Fue distinto….Michu fue alumna mia y asistente en “La patria fría”. Después se recibió de directora. Conocía mucho su evolución. Cuando ella dirige, no me meto para nada. Soy medio calentón y veo un ensayo…No vi ensayos. Solo uno en el medio y un par de funciones el año pasado pero no hablo con los actores. Hablamos por teléfono y le digo lo que pienso pero como “espectador” y un invitado al ensayo. Trato de respetar ese lugar porque Michu tiene mucho talento como directora y ese es nuestro código. Escribo para que ella dirija por lo que no me voy a poner a dirigir.

Con Mariano estamos en un parate. Hicimos ocho obras en tres años. Fue un amasijo de escritura y dirección por lo que está bueno renovarse en varios aspectos.

-¿Hubo gente que fue a ver “Garage” como si fuera una segunda parte de “Posadas”?

– Si, pasó. Sobre todo porque había mucha gente que la vio a “Posadas” y se armó un circuito de gente. Lo pensamos como una continuación y los que vinieron se sorprendieron…no sé si para bien o para mal. Cada obra tiene lo suyo. “Posadas” tenía algo que generaba….Si bien la temática era más dura, generaba una atmósfera más amable en la función. “Garage” es más hostil en ese sentido. Probablemente algo de eso haya pasado. Está la frase de “sacarle las tripas al ministro de cultura”…y la escribí hace poco más de un año. No estaba Lopérfido y es bueno como se va resignificando.

En torno a una cuestión más generacional, me definí como parte del “nuevo teatro político” post neoliberal. No en vano estoy en el Teatro del Pueblo y me reuna todas las semanas con Tito Cossa o Perinulo. Hay una continuidad y creo que parte del aprendizaje que hizo  nuestra generación, post Caraja-jí y teatro alemán refritado, tiene que ver con que no tenemos respuestas sino preguntas. Todo mi teatro propuso preguntas. Esto tiene que ver con la caída de los grandes relatos. Uno quiere ser de izquierda y lo ve a Hollande. ¿Eso es izquierda? Esta es una época de preguntas. Uno necesariamente, pone el cuerpo desde el lugar que laburamos nosotros, con cierta ingenuidad y honestidad. No me siento un director o un dramaturgo al estilo “Yo soy tal…”. Es más, cada vez se me hace cada vez más dificultoso el generar relatos que sean contundentes. Uno tiene oficio para escribir o dirigir pero si uno quiere ser honesto, tiene que enfrentarse con las preguntas que surgen. Esto también va a nivel político, el preguntarse porqué ganó esta derecha, con este nivel de relato y la tolerancia de la sociedad. Es para preguntárselo.

-¿Cómo fue el proceso de “La Rascada”?

– El texto es una mixtura. En estos procesos, tiro una idea a la hinchada y cuando prende una, vamos adelante. Siempre empezamos jugando, improvisando, entrenando. Hacemos lo que dice Kartún de “tirar imágenes”. De hecho, Mauricio vino a charlar con nosotros. Les tiré la idea del actor popular y se armó algo lindo. Kartún me pasó unos textos maravillosos sobre las investigaciones sobre la Rascada y la Costanera, unas entrevistas que había hecho a algunos cómicos y un ensayo que escribió para un congreso de Getea. Le pasé esos textos a los chicos y se coparon. Se armó y después escribí en base a las improvisaciones. También hago algo de dramaturgia en vivo en la que les doy algunos papelitos. Tienen una lógica impecable para improvisar. Es muy bueno el nivel de la UNA. Se trabaja sobre el lenguaje para lograr un verosímil de época. Me meto mucho en las escenas. Los vas guiando y se va armando. Es una especie de creación colectiva pero de la dramaturgia me ocupo yo directamente.

-¿Van a estar hasta fines de agosto?

– Quizas sigamos. El proyecto de graduación es cuatrimestral. Armaron algo que está muy interesante. Se ensaya un cuatrimestre, 20 hs por semana, cuatro días. Se estrena a finalizar el cuatrimestre y después se hacen 20 funciones. Es una temporadita. Se armó algo muy lindo ahora. Es como el potrero. Los chicos quieren actuar y hay una energía muy fuerte y genuina. Es la esencia más pura. La lucha después, es conservarla. Es un mundito más relacionado al grotesco donde hubo muchos actores que quedaron en el camino y no les tocó ser como Pepito Marrone o Pepe Arias. La idea de las variedades te permite un relato muy abierto como para integrar a los quince actores.

-¿Cual es tu opinión con respecto a la gran cantidad de obras de teatro que hay?andres-binetti_caleidoscopio

– Está buenísimo. No me peleo con la idea que un director se queje porque hay mucho teatro. Esas ideas un poco tenebrosas para mi gusto. Creo que hay un problema serio que habría que pensar que es que el off ha sido tan abarcativo que incluyó al teatro vocacional, que antes era una especie de “cuarto espacio”. Al integrarlo, te pasa que vas a ver obras o materiales que no tienen la calidad de una obra. Obras que se hacen entre amigos que terminaron un taller hace unos meses. Terminaron, se juntan tres y dicen “Hagamos una obra”. Me pasa como autor que me escriben “Andrés, ¿tenes una obra con dos femeninos y un masculino, que tenga humor?”. Si estas pensando algo asi, te aseguro que no. Por más que la tenga, ¡no te la doy! (risas) Ese es el lugar del teatro vocacional que toma el parámetro del teatro comercial, pifiándole de aquí a la China. Puedo entender que actores profesionales, con años de estudio y perfeccionamiento, un director que sepa muchísimo, se reúnan un mes y medio y resuelvan el problema de hacer una obra. Pero si tenes 22 años y pensas que eso es hacer teatro, es teatro vocacional. Cuando el teatro vocacional se mezcla con el alternativo, terminas viendo cosas de una ingenuidad pasmosa. Te dan ganas de pelearte con eso pero habría que generar distancias para que eso mejore. ¿Cuál sería la solución? No sé. En un punto, decanta todo. Por el movimiento que vivimos desde hace tantos años, tiene que ver con las crisis del país y la vocación que ya tenía. Hago teatro porque mi imagen era “si me voy a cagar de hambre, que sea al menos por algo que me gusta”. Laburé de mil cosas mientras me formaba. Mucho de lo que se ve hoy, también sale del mismo lugar. Es cierto que se estrena mucho pero a la gente más joven le digo que estrene algo de lo que este orgulloso. Pero también pasa con el oficial y el comercial. Es penoso escuchar actores que decían “Estoy en el San Martín –cuando estaba abierto, no como ahora- pero no vengas”. Era porque “dirige tal”, “estoy por la guita”. Es terrible eso. Tenes que ir cuatro veces por semana a hacer algo que no te gusta y encima te da vergüenza. Eso pasa mucho. Ahí es donde tenes un tema fuerte. Uno lo entiende a un actor de cierta edad cuando te dice “lo tuve que hacer”, “tengo un pibe”, etc. Lo haces pero a pesar de tu vocación. Cuando un tipo estrena su primera obra, en esas condiciones y junta la guita para pagarle al prensero, se equivoca. Ese es el teatro vocacional. Si no podes estrenarlo ahora porque no ensayaron lo suficiente, estrénalo el año que viene. ¡No te corre ni te presiona nadie! Tomate un tiempo y estrená algo de lo que estes orgulloso. Ahí está algo que es una síntesis de mi situación. Cuando estrenas algo de lo que vos estas orgulloso –aunque suene un poco ingenuo-, en el punto para estrenar, lo que venga no te preocupa tanto. Viene mi tía Tota y no le gusta, está todo bien. Me ha pasado algunas veces, en el Rojas, con proyectos como los Decálogos, que uno hacía por el prestigio…Después si vienen y te dicen “Esto es feíto”, ¡tiene razón! Esos proyectos, con la presión del tiempo, salen cosas interesantísimas con lo que diría Brook del “teatro tosco”. Ensayamos tres semanas y sale algo interesante. Cuando sale mal, sale mal y no está mal que salga mal. No hay que castigarse tanto al respecto. El teatro tiene que ser un lugar más lúdico, cercano al placer.

-¿No está muy solemne el teatro?

– Si. Hay una cosa seria y solemne…búsquedas que están en ese sentido pero después ves “Tarascones” que me encantó. Es extraordinario y ves una fiesta teatral, con Ciro Zorzoli dirigiendo y cuatro actrices superlativas. El tono de la actuación y ver esas actrices haciendo eso. También “Terrenal” y “La denuncia”, que está muy bien. Hay un montón de teatro extraordinario.

-Sos docente ¿Tus alumnos quieren estudiar o ser estrellas?

– Enseño actuación en cuarto año, en las residencias,y los agarro muy avanzados. Hay como una cierta cachetada de la realidad. Siempre los jodo con Nicolás Cabré que nunca estudió, porque fue a una clase, se aburrió y ahora es una estrella, lo cual está muy bien. El primer impulso tiene que ver con la idea de la fama y salir en la tele, pero cuando los agarro ya están curtidos y están más cerca de una teatralidad, y de las condiciones de producción más que de reconocimiento. Siempre jodemos con que “cuando salgas en la tele no me vas a saludar más”. Siempre hay algo que sobrevuela….pero el tipo que es famoso, la “rock star”…Cuando uno empieza a laburar y construir lenguaje, aparece algo más poderoso. Importa el público pero no el reconocimiento en términos de la fama. Los premios importan porque con ellos viene más gente, para confrontar con ese material. Para eso hacemos teatro. Después está qué público quiere uno que venga….

-Ese es otro tema…

– Ahí hay que trabajar. Me da la sensación que se quiere que venga la gente del último éxito. Ahora será la gente que está viendo “Mi hijo solo camina un poco más lento”, que antes vio a “La omisión de la familia Coleman” y antes “Máquina Hamlet”. Ahí hay un lugar complejo en el que el teatro independiente se cierra en si mismo y termina mordiéndose la cola. Eso se puede ver en las salas off Corrientes, que tienen poco vínculo con el barrio. En nuestro caso, con “Ya nadie nota tu dolor”, estamos volanteando y publicamos en los periódicos del barrio. La gente viene y es del barrio. Pero ese tipo de vínculo…o los lugares que nuclean gente, cuesta mucho hacer circular las obras. El off convoca menos gente que el comercial y es minoritario necesariamente. Creo que debería haber más articulaciones pero también creo que es porque el teatro está perdiendo su lugar en varios ámbitos. Es una pena porque hay muchas obras del off que toman el modelo convencional de la calle Corrientes, lo hacen mejor, actúan mejor, con una dirección mejor y lo hacen en una sala para 60 personas por lo que podes verlo mucho más cerca….pero Francella es Francella. Es una pena que no haya circulación pero también es comprensible que se quiera ver a Francella y no otra cosa.

Es más, la obra que no funciona, no lo va a hacer ni aunque le regales la entrada. Hay obras que tienen al azar de su lado y otras que no.

-¿Crees en el azar que pueda tener alguna obra?

– Si. De hecho “Ya nadie nota tu dolor” es una obra con azar. Estrenamos hace cuatro meses y dijimos de hacer un par de funciones para probarla, antes de hacer prensa. Era para los amigos únicamente y empezó a caer gente. Es más, ni la subíamos a Facebook. Caía gente que pasaba y preguntaba “¿Qué hay hoy?”. “Estamos mostrando un ensayo…”, “¿Se puede pasar…?” y asi fue la cosa. Ahí digo que tiene azar. “La patria fría” fue una obra con azar y “Al servicio de la comunidad” no lo tuvo. En un punto, no la vio nadie. Si te muestro, la vio el 10% de gente que vio “La patria fría”. Es más, cuando hicimos la trilogía en Apacheta, “La patria fría” se llenaba a las 18 hs, pero “Al servicio de la comunidad”, a las 21 hs, no se llenaba. Tenía menos gente. “Después del aire” anduvo bien en el Teatro del Pueblo la primera temporada, en Apacheta más o menos y en la Casa del Bicentenario, se llenaba. Las obras van andando y tienen azar. Con “Ya nadie nota tu dolor” quiero ver que pasa cuando deje de venir un poco de gente.

-Todos los directores tienen una obra que podría ser “maldita” en tanto que está buenísima pero no anduvo por algún motivo. ¿Cuál sería la tuya?

– A ver…la mitad de mis obras….(risas) pero “Al servicio de la comunidad” sería una de esas. Tampoco me quejo ni reniego ni nada. Es más, creo que es la mejor de la trilogía. Tenía algo muy poderoso como la idea de ese Hamlet en un cabaret pero no terminaba de cuajar…pero bueno…

-Si Andrés Binetti no era dramaturgo/director, ¿Qué hubiera sido de su vida?

– Mafioso! (risas). Hice Ciencias de la Comunicación. Imagino que laburaría de alguna cosa de esas. Empecé a estudiar la carrera muy fascinado con Fabián Polosecki y el Lanata de esa época. Todavía tenía cierta imagen romántica del periodismo. Leía mucho a Arlt, Walsh y de a poco me fui dando cuenta de lo que era la realidad.

-Si por la puerta de la casa, entrase el Andrés Binetti de su primera obra, ¿qué le dirías?

– Es difícil. Cuando uno empieza tiene mucha soberbia pero es un mecanismo de defensa. Entonces, me acuerdo que cuando empecé a mirar teatro, me parecía todo una mierda. En realidad, lo que te pasa ahí es que te aparece la angustia por el no poder hacer, que la transformas en ira y bronca. Es porque te faltan herramientas, conocimiento, formarte..y decís que todo es una mierda. Lo veo mucho en alumnos que te dicen “este actor no me gustó tanto”. Ahora, desde la madurez, uno ve que es una boludez pero ese mecanismo de defensa te ayuda a pararte y producir. Si no uno dice “Después de ‘Terrenal’, ¿para qué vamos a ensayar otra obra?”.

Suelo trabajar con “Edipo” cuando doy dramaturgia, por lo que la leo varias veces. Uno lee “Edipo” o “Hamlet” y…no hay obra mejor. Le diría eso, que sea menos soberbio y esté menos enojado con la vida.

Ya nadie nota tu dolor”. Patio de Actores. Lerma 568. Sábado, 21 hs

La Rascada, un teatrito de las orillas”. UNA –sede French-. French 3614. Domingos, 19 y 21 hs.

Sainete radiofónico”. Teatro El Crisol. Scalabrini Ortiz 567. Sábado, 20 hs.

Eugenia Guerty: “Ser exitoso es vivir de la profesión”

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Eugenia Guerty: “Ser exitoso es vivir de la profesión”

Actríz de teatro de pura cepa, retorna con la excelente “Tarascones” en el Teatro Cervantes. Eugenia Guerty abre nuevos rumbos en su carrera como actriz al tiempo que es madre tiempo completo. Simpática y de ideas firmes, cuenta como es este regreso a los escenarios, su paso por el fenómeno “Toc Toc” al tiempo que recuerda otras puestas de gran calidad como “No me dejes asi” o su unipersonal “Llorando me dormí”.

Daniel Gaguine1

http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com.ar/

Entrevista realizada junto a Azucena Ester Joffe (Luna Teatral)

-Eugenia, ¿cómo surge trabajar en “Tarascones”?eugenia_guerty_caleidoscopio

– Según cuenta la leyenda, Gonzalo Demaría la había escrito…no sé si pensando en Alejandra Flechner o si eran amigos, pero se la acerca y le dice que era para que ella la haga. Alejandra la lee y le encanta pero queda ahí. Luego en un encuentro casual en Villa Crespo, entre Alejandra y Claudio Gallardou, éste le dice que le gustaría que venga al teatro. Tienen una reunión y Alejandra le dice que tiene la obra. Pasa el tiempo y la llaman para hacerla. Ahí surge el nombre de Ciro Zorzoli para dirigirla porque el teatro quería trabajar con él. Susana Pampín ya había trabajado con Gonzalo en una obra del Cervantes hace un tiempo. En mi caso, a Ciro lo conocía pero nunca había trabajado con él algo que sí había hecho Paola. Se terminó de armar todo un poco a los apurones porque el teatro venía atrasado con la programación. Nos juntamos a hacer la primera lectura en el estudio de Alejandra, tres semanas antes de empezar a ensayar. Estuvo preciosa. Ahí nos empezamos a dar cuenta que va a estar bueno todo el proceso. Ya el hecho que te llame Ciro Zorzoli para decirte que vas a trabajar con estas actrices en el Cervantes es un lujo. Le dije que si a todo.

Hicimos esta primera lectura y ya tenían la maqueta con el dibujo de la escenografía y el vestuario. La vestuarista nos mostró unos fotomontajes muy buenos, con nuestras caras con las propuestas de peinados. Los trajes estaban hablados con respecto a quien iba con vestido. Detrás de cada boceto, estaba un corte de tela para que lo pudiésemos ver.  Ahí podía ver la seriedad con que se encaraba el proyecto.

Me había imaginado a Estela, mi personaje, con un pantalón palazzo, super elegante, que pareciera una pollera y con pelo corto. Todo muy fino pero con un aire sofisticado. Sin embargo, era pollera y traje. Quedó lo del pelo corto. ¡Las pelucas son un lujo!

-El proceso de creación y de ensayos fue muy ameno…

– Si. Tenía muchas ganas de trabajar con Ciro, y superó lo que era el deseo con la realidad. La verdad fue muy agradable el trabajo. Quizás venía de experiencias un poco duras a nivel de comunicación. Es una persona muy tranquila. Fue un proceso muy lúdico aunque el hecho que el texto sea todo en verso, era todo un tema. Era la primera vez para varios de nosotros el trabajar con un texto asi, incluído Ciro. Había una zona a explorar para todos, que lo hicimos con entusiasmo y valentía. El único que sabía bien al respecto era Gonzalo que venía a los ensayos y le preguntábamos las dudas. Le pedíamos algo para cambiar y lo hacía para el día siguiente. Un tipo con una rapidez y una visión, increíbles.

El trabajo con Ciro fue asi…tranquilo, con sus idas y vueltas propios de un trabajo pero para nada costoso. Hubo un momento en que yo estaba…un tanto perdida ya que no sabía si estaba bueno o me estaba mandando cualquier cosa. Además, no es de los directores que te dicen “esto está bueno! Dejalo!” y yo estaba acostumbrada a otra cosa. Por eso, como no decía nada, hacía algo y lo sacaba. Ahí me preguntaba por qué lo había sacado. “No te reprimas. Para eso estoy yo”.

-Te dejaba total libertad para crear.

– Claro! Cuando era no, te lo decía pero eso ocurrió pocas veces. Estaba muy abierto y nosotras estábamos muy conectadas. Eso sí, nos pidió que vayamos con la letra sabida a esa primera lectura que hicimos. Era la primera vez que lo hacía esto pero consideraba que era necesario. Nos juntamos diez días antes, para ver como estábamos, en la confitería del hotel Savoy, que es muy paqueta. Había unos sillones individuales muy lindos. Al final terminamos el equipo contra la pared, en una butaca larga y nosotras cuatro en esos sillones individuales. Pero a Ciro le gustó algo de las cuatro apoltronadas en los sillones. Esa quietud para todo. Fijate que ellas se mueven mucho pero no hacen nada. La otra vez, en la función, se cayeron unos sándwiches y nadie los levantó aún sabiendo que había sido Paola la que los tiró. Nadie levantó el plato! Pero ya había algo de los sillones que le había gustado a Ciro. Por esto fue muy importante entrar el primer día con la obra casi sabida. Arrancamos un sábado, con los sillones que –creo- son los mismos. El ensayo salió perfecto. Hicimos la pasada el primer día y quedaron muchas cosas de ese día. El texto hace que sea una red de la que no podes salir. El verso no te permite agregar nada ni decir cualquier cosa salvo alguna “morcilla gestual” como algunas caritas. Hubo un momento del proceso en que el verso se nos ablandó demasiado.  El riesgo era que termine siendo solemne o aburrido (que no lo es) pero en un momento, parecía prosa. Ahí fue cuando Ciro paró todo y empezamos a valorar cada una de las palabras. Su puntuación, acentuación y cadencia. Nos hizo mucho hincapié en las consonantes y en la rítmica.

-También es importante el trabajo de los silencios…

– Hicimos un trabajo muy importante con Juan Branca a nivel físico para ablandar los cuerpos y entrar en otras dinámicas. Con Ciro hicimos unos trabajos de rítmica para entrar a tiempo, ni antes ni después. Estuvo buenísimo este trabajo aunque no daba pie con bola. Ciro me decía “no quiero que te salga bien sino que entiendas lo otro”. Ahí entendí como iba esto que me terminó cambiando todo. Fue fundamental para el trabajo con la palabra. Ciro nos hacía mucho hincapié en separar algunas palabras en una frase, con silencios y tonalidades en la voz que estaban para desarrollar. Es una forma de articular la frase que le da otra vida. Hubo que trabajar en algo que nos ayudo Gonzalo fue en los encabalgamientos, esos versos partidos en los personajes, distribuidos entre varias. A veces, una palabra dicha por cada una. Sobre esto hubo que trabajar bastante.

Eugenia_Guerty_caleidoscopio-Imagino que fue una sorpresa para el público el escuchar el texto…

– Los que sabían que era en verso –incluido mi marido- pensaban que iba a ser un embole.  “¿Qué voy a ver?”. Hubo amigos que no me reconocieron entre los personajes. A la gente le encanta integrar el espectáculo. Se sientan en la butaca y ya se siente cooptados por la puesta. Les gusta la dirección el texto, las actuaciones y la escenografía  es atrapante.

-¿Qué te dicen del texto en si?

– Gusta mucho. Le encanta a la gente por como está escrito y que ha cobrado una feroz actualidad en su planteo. Es muy político y actual pero creo que el disparate que hay, trasciende más allá de esto. Vimos gente de clase social más cercana a los personajes o con cierto acartonamiento que, al principio, miran de costado pero después terminan divirtiéndose.

El verso se da que tiene una adrenalina que, si no estamos conectadas, es un recorrido de zonas muy difícil. Requiere mucha atención. El trabajo con Ciro fue tan tranqui que uno no siente “Ahora tengo el verso y tengo que hacer tal cosa…”. Terminamos la obra y estamos muy cansadas por todo lo que se realizó en el escenario. Tenemos muy internalizado el texto, con un ritmo muy aceitado.

-Improvisar no se puede…

– No, para nada. En “Toc toc” habían surgido algunas cosas que se iban recortando. Podía surgir algo, un día, de manera espontánea, que al resto le gustaba y lo dejábamos. Después, el director decía que no y volvíamos atrás; otras las defendíamos. La obra ya tenía su duración pero iba surgiendo un recambio en el tono y la intencionalidad. No era “morcilla” pero se le deba otro cierre al mismo texto. De eso había bastante para mantener vivo todo y no se convierta en una especie de mantra.

-¿Te costó salir del ritmo de “Toc toc” para meterte en el de “Tarascones”?

– Fue difícil y renovador ya que en el medio tuve una licencia por maternidad. Tenía muchas ganas de actuar al tiempo que no sabía como iba a ser esta vuelta, pero fue maravilloso. Igualmente creo que hubo un crecimiento y maduración en la vida que se plasma en el escenario o en la forma en que se encara el trabajo. Se te acomoda el balde más rápido. Además, en “Tarascones” va a haber pocas funciones en relación con los años que tuve con “Toc toc”.

-Al día de hoy, y después de haber trabajado años en la puesta, ¿te sorprende el fenómeno de Toc Toc?

– Si y no…En su momento, Carlos Rottemberg había dicho que podía andar hasta diez años. Y ya van seis. Le queda mucho todavía. En la época que estaba yo, hacíamos ocho funciones semanales. Pensá que pueden bajar el número de funciones e inclusive ir a una sala más chica. Se irá achicando pero tiene vida por mucho tiempo. Lo tremendo y loco es que estuve cuatro años…..¡Es casi una carrera universitaria o una pareja! (risas). Pasó volando el tiempo porque es un vértigo muy fuerte. El haber hecho tanto te da una dinámica muy importante. Las funciones de “Tarascones” son de jueves a domingo y el miércoles ya quiero ir porque son pocas. Lo veo a la distancia y estuvo buenísimo. Además en “Toc Toc” entré con la obra ya estrenada. Me subí arriba de un toro. Con “Tarascones” se dio algo que extrañaba mucho como era el proceso de ensayo en pos de un estreno. Laburar desde el minuto 0, de base. Desde “Agosto”, en el 2009, que no estaba preparando un estreno.

-Te tengo que hacer la pregunta de siempre. ¿Vas a hacer otro unipersonal?

– Tenía alguna idea por ahí, ahora con la maternidad se me agregó una posibilidad de personaje. Con el embarazo y el nacimiento de mi hijo, en un momento lo pensé y le tiré a mi hermana si me lo quería redondear. Pensaba que este era el momento y ser mi propia patrona….Justamente, la otra vez mi hermana me dijo de volver con “Llorando me dormí”, mi unipersonal. Me dice “Aggiornalo” pero pienso que ya fue. Uno piensa que lo que se hizo en otro momento…no da para hacerlo de nuevo pero bueno, veremos.

-“Llorando” siempre tuvo vigencia. Esa preceptora, el secundario…

– Bueno, te cuento que en el comienzo de “Tarascones”, me viene “Llorando…” a la cabeza cuando digo “En latin y media res, que no es decir media vaca”. Ahí miro al público y me acuerdo de “Llorando…”. Me lo dijeron hasta algunos amigos que habían visto el unipersonal. En ese momento estaba medio durita. Tuve que aceitarme porque Ciro nos hizo trabajar primero el segundo y tercer acto. El motivo era porque estábamos todas juntas y quería formar el grupo de amigas. Recién después hicimos el prólogo. Por eso, cuando lo encaré, al final de los ensayos, tenía otro estilo. No había cuarta pared y medio que me costaba. ¡Pero si yo hacía el unipersonal! Lo hice en todos lados, con una dicroica. Ahí lo traje de nuevo para sacarlo adelante.

-¿Tenes planes para hacer cine?

-Me encantaría. Me llamaron para unas pruebas pero ojala se de. Hice varias cosas como “Nosotras sin mamá” y “Norberto, apenas tarde”, la ópera prima de Daniel Hendler asi como un par de participaciones en “Chiquita, un amor” y “La suerte en tus manos”. Pero no sé si ahora es el mejor momento. Se hicieron muchas “opera prima” pero no se sabe que va a pasar al respecto. Ojala que eso no se corte.

-¿Tele?

– Tuve alguna propuesta pero justo estaba en el proceso de ensayo de lo que es teatro oficial. Seis veces por semana, cinco o seis horas. Una era una miniserie web de la UTREF, que era sobre vampiros. Se la veía muy interesante, con trece capítulos pero eran dos semanas de grabación a full, que coincidían con el preestreno de “Tarascones”. Con un bebe y tanto ensayo, se complica. Capaz que a la noche no dormis bien, ¿cómo encaras doce horas de trabajo? También hubo una propuesta para Telefe, pero era también arrancar con los ensayos en ese momento. La experiencia te da eso. Te dicen “es solo los martes” y después estas como loca, corriendo para todos lados, con el nene y llegando tarde. Por eso…

– ¿Qué tenes en cuenta para elegir los proyectos que encaras?eugenia_guerty_2016_caleidoscopio

– Lo primero es que me divierta y eso, en el teatro, es muy importante. Ahora cumplo veinte años viviendo de la profesión lo cual me produce mucha alegría. Para mi, eso es el éxito. El poder vivir de lo mio. Cuando era chica pensaba “si yo pudiera vivir de esto….”. El tema económico, obviamente está pero también me tiene que gustar. Tiene una entrega muy importante al igual que una constancia muy grande. En una película, por ejemplo, vas a hacer tus partes aunque no te parezcan….pero las haces. Después se editará y te quedas con que, al menos, hiciste el esfuerzo, etc. En el cine, tenes que irte todos los días a hacer algo que no te convence…ahora no puedo, más con un hijo. En el teatro independiente, hacer algo que no te gusta, no tiene mucho sentido y en el teatro comercial, son muchas funciones. Una vez me pasó, de estar ensayando en el San Martín,  no la estaba pasando bien en los ensayos y tenía un trabajo en tele que lo levantaron. Me quedó solo el teatro y me terminé yendo porque la estaba pasando mal. Venia corriendo, desde Martínez a La Boca, y llegaba diez minutos tarde después de cruzar la capital. Me decían de todo a pesar que les gustaba tener actores de televisión en los elencos. Tampoco me sentía cómoda con el material y a la mitad me fui. Cuando se hacen las cosas solo por plata o prestigio… Cuando uno está opaco en el escenario, no la pasas bien ni tampoco te trae más trabajo. Por eso, tengo que pasarla bien con lo que estoy haciendo.

-Igual en teatro tenes varios obras de gran reconocimiento. Desde “No me dejes asi” hasta “Toc toc”, pasando por “Agosto”, el unipersonal “Llorando me dormí” y “La noche canta sus canciones”. Ahora “Tarascones”…

– Si, pero eso tiene que ver con las elecciones. También recuerdo “Pasado carnal” que hicimos con Jorgelina Aruzzi, que estuvo muy buena. Pero también tiene que ver con gente que arma buenos equipos y el clima de trabajo, como el caso de Tolcachir o ahora Ciro. Con “No me dejes asi”, si bien hubo olfato, fue una creación colectiva. Surgió y lo hicimos. Lo mostramos a alguna gente con el riesgo de saber que era algo bueno o una porquería que no se podía ver. Al final, terminó siendo un fenómeno terrible que no lo podíamos creer. Al día de hoy, es como de culto. Hay gente joven que me dijo “Te fui a ver a ‘No me dejes asi’ cuando era pendeja y estudiaba teatro”. Debutó en el Piccolino y después fue por el Beckett, el Teatro del Pueblo. También hicimos mucho por el interior del país. En realidad, no hice tantas obras como pocas obras, muchas veces. Eso pasó con “Toc toc” y “No me dejes asi” lo mismo “Llorando me dormí”. No tengo tantas obras en mi haber pero son muy intensas.

Tarascones. Teatro Cervantes. Libertad 815. Jueves a sábado, 21.30 hs. Domingos, 21 hs.

Valerio Cocco: “La finalidad de Barquitos de Papel es sembrar conciencia”

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Valerio Cocco: “La finalidad de Barquitos de Papel es sembrar conciencia”

La cartelera porteña de teatro es rica en propuestas, con gemas que brillan con luz propia. Una de ellas es “Psssikiatry” de la compañía Barquitos de Papel, que pone sobre tablas problemáticas que giran en torno a la locura. Valerio Cocco, el capitán de la nave teatral, habló con ECDL sobre la psiquiatría, la reinserción social y la función del teatro, entre tantos temas que atraviesan la obra. 

Daniel Gaguine1

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Entrevista realizada junto a Azucena Ester Joffe (Luna Teatral)

-Valerio, ¿cómo surge “Psssikiatry”?valerio_cocco_caleidoscopio

-Todos los hechos artísticos tienen un fundamento en la locura. Asi como todos los artistas admiten que la locura es otra cara de algo más complejo donde no se puede separar al cuerdo del loco. “Psssikiatry” nace de visiones de una perspectiva artística. Algún psiquiatra la definiría como esquizofrénica desde su arrogancia médica. El tema de la psiquiatría, para mis actores es muy fuerte y de mucha presencia porque siguen siendo pacientes psiquiátricos. Nuestro trabajo es una creación colectiva y como director, pensé en el cierre de un círculo. Hombres y mujeres salen del hospital y emprenden un camino de vuelta a su propia esencia de seres humanos, liberándose del estigma de pacientes psiquiátricos por medio del teatro. Se convierten en actores que interpretan el papel de un loco.

-Un paciente que se vuelve actor para interpretar a un paciente.

– Exacto. Era meterse en algo en lo que ellos son expertos. Álvaro Murias -el doctor, en la puestas- cuenta con una formación muy importante. Tiene casi dos licenciaturas, una en física y otra en matemática. En su caso, convertirse en el psiquiatra fue toda una experiencia personal. Es una persona muy analizada y cambió mucho de psiquiatra por lo que sigue sufriendo esa opresión que parte de la psiquiatría genera. Es muy interesante porque hay mucho material humano interesantísimo. Muchos años de experiencia propia personal y la visión propia nuestra sobre la psiquiatría.

-¿Cómo surgió la dramaturgia de “Psssikiatry”?

– Fue igual que en el anterior espectáculo, “Ciudad”.  En el ámbito de la salud mental y del teatro que hacemos nosotros –que llamaría teatro social-, dejamos que la producción sea propia de los actores. Estamos con poblaciones que no pueden expresarse hacia afuera. La idea es darles esa apertura y uno de los canales para que salga todo ese mundo –mágico y bello en muchas oportunidades- que tienen ellos y salga hacia afuera es el teatro. El texto lo hacen los actores. Hay un ida y vuelta todo el tiempo. Puedo proponer alguna escena de acuerdo a las visiones que vayan surgiendo o determinada dinámica como la del doctor que cambia de personajes siendo siempre él. Caigo con una propuesta y vamos analizando con los actores cuales podrían ser los personajes, los nombres y las historias que podrían tener. Es un viaje de muchas visiones y de creatividad.

– Ese cambio de rol del doctor, se resignifica y termina siendo una imagen muy fuerte. 

– Es un poco nuestra visión. Los que necesitan cura son más los psiquiatras que los usuarios. Al menos, el tipo de cura que ellos postulan, que no es muy sana ni sanadora. Deberían curar un poco el ego. Frente a un delirio psicótico, nadie sabe nada. No hay origen cierto ni de dónde viene. No hay origen genético. Es muy difícil y delicado intervenir en el tema con formas agresivas, tal como sucede hoy en día. Hay una responsabilidad muy grave. Nosotros somos un poco la voz de aquellos que no la tienen. En los manicomios pasan cosas terribles, que llegan casi a la tortura.  Los chalecos de fuerza o el estar atados a la cama…esas situaciones aún persisten. El electroshock se usa. Entonces, es inevitable llegar y chocar con eso. Pero lo nuestro es un lenguaje teatral y todo pasa por una reconstrucción de la realidad que podemos generar en escena en la que nos podemos reconocer al tiempo que queremos que haya una reflexión.

-La puesta implica una experiencia muy fuerte con respecto a lo que ocurre en el escenario.

– Si, porque hay un mix de muchas cosas, contado por alguien que lo vivió y lo dice ahí arriba. No son cuerpos normales y los movimientos son diferentes. Eso, arriba del escenario, implica una verdad escénica impactante. Después hay que construir. Viene el trabajo teatral, de técnicas e investigación. Ahí hay una gran luz. Ponerle palabra a eso es muy difícil. En las últimas dos funciones no pude evitar llorar. Sigue siendo muy conmovedor para mi. En algunas partes se percibe una revancha en la que uno dice “Miren. No hay loco. Hay otra cosa. Somos esto. ¿Somos seres despreciables? ¿Nos tienen que excluir?”.

-Es muy impactante el personaje de Laura, en su forma de expresarse…

– Partimos del punto que todos los que hacemos arte, lo hacemos para salvarnos de algún infierno. Laura, al principio, tenía muchísima dificultad para entrarle al personaje. Nos clavamos mucho en la primera escena por las limitaciones que tiene en su crecimiento personal e interior. Antes de su primer episodio psicótico, ella tenía un peso normal pero con los psicofármacos, engordó. A raíz de eso, empezó a tener problemas con las articulaciones por el sobrepeso. Un día, se dobló el tobillo y nunca terminaba de recuperarse. Para este espectáculo, ella baila mucho. La llamé para contarle que había muchas escenas de baile y que no tenía reemplazo para ella. Le dije de ir a un nutricionista -lo cual aceptó- y quedó todo ahí. A los dos meses, vino a un ensayo y contó “Chicos, tengo una gran noticia! Bajé siete kilos”. De ahí, no paró. Es otra persona a como se la ve ahora en el espectáculo. Empezó un cambio radical en su vida. Ella está volviendo a si misma, a sanarse. Es algo muy groso. Muchas veces me dijo que Barquitos de Papel son sus únicas horas felices de la semana. El teatro es ese elemento amplificador tremendo. Es una herramienta. El tema del nutricionista fue la llave para abrir todo esto. Si lo hubiera hecho del lado terapéutico, psicológico, con todo lo de “es por tu bien, vas a volver a tu identidad”, probablemente hubiese obtenido el mismo resultado…o no. Pero abordándolo desde el teatro, era seguro. Necesitaba estar en ese lugar de la escena, donde está feliz con un rol protagonista. Ella canta y baila. Esa danza que realiza cuando rompe el chaleco de fuerza… Entonces esa herramienta tendrá otra motivación y lo haces por vos.

En cambio, Fran, el enfermero de la obra, es asi. En el teatro social que hacemos, respetamos a la persona con toda la humanidad que tiene encima. Él es asi en su vida. ¿Por qué debería cambiarlo? Si el teatro es tan bello y permite hacer a cada uno lo que quiere, ¿por qué no podes ser vos tal como queres? El tipo es muy interesante. No habla, pero en su vida es asi. No verbaliza pero dice mucho. De los tres actores, es el más mimo mientras que Álvaro es más clásico como actor y Laura es la más bailarina. El trabajo con Fran es lograr que aquello que hace en los ensayos lo lleve a las funciones. Sería aún más poderoso pero le respetamos la forma de hablar que tiene. A veces, parece que no está pero está presente, mirando todo, con esos ojos tan reveladores que tiene. Todas las frases que hace son las voces que escuchan. Hicimos un trabajo de investigación –con su consentimiento- al respecto. Si escuchamos una voz que dice tu nombre, ¿que podemos hacer con eso? ¿como podemos resignificarlo? Es un material muy interesante para trabajar, más en la cuestión teatral.

-¿Qué te dice la gente cuando termina la función?valerio-cocco_caleidoscopio

– El otro día, vino la gente de un centro de día de Moreno.  Vinieron a ver la obra porque van a reinaugurar un teatro en Paso del Rey y están haciendo lo mismo que nosotros. Nos conocen y nos invitaron a ir al teatro. Por eso vinieron a ver la función. Uno de ellos me dijo “Tu obra es muy linda. Me impactó muchísimo y me hizo acordar los veinte años que pasé en el manicomio. Mis compañeros que siguen estando ahí, atados a la cama, con mucho sufrimiento. Te agradezco que lo pusiste en escena y le diste una vuelta de tuerca a todo”. El arte te transforma y te da la posibilidad de regenerar y volver a renacer y sanar. El Ave Fenix que resurge de sus cenizas. La flor de loto que surge de lo sucio. Es uno de los procesos humanos más interesantes. Es una verdad, nuestra verdad, que los actores están viviendo hoy en día.

-¿Fue algún psiquiatra a ver la obra?

– ¡Que buena pregunta! ¿Sabes que no? Se rehúsan a verla. Hasta ahora, que yo sepa, fueron psicólogos fueron pero no psiquiatras. Cuando íbamos a los Congresos de Psiquiatría a dar charlas o cursos, nunca venían a vernos. Solo operadores, gente que pone las manos en el barro o le interesa una dinámica. En este sentido, son muy estructurados los psiquiatras. No aceptan otra visión, lo cual es un error. Igual, no es que el teatro cura todo…No seamos banales porque nada cura nada. El fármaco es la punta de diamante del tratamiento que adoptan. A veces, harán algo de terapia pero el fármaco va seguro. Hay una industria muy importante al respecto pero el fármaco no cura. Te anestesia y anula. Tapa el síntoma que no es el problema sino lo que se ve afuera. El problema no es que se escuchan las voces pero detrás de esas voces, ¿Qué hay? Para obtener el estado de no escuchar las voces, tienen que estar todos decaídos por la medicación. Estas siempre dormido, tenes hambre, engordás….Obvio que quiero que el otro no sufra pero ¿es el fármaco la única salida? Es muy invasivo y no se buscan alternativas más naturales. Me ha pasado de dialogar con psiquiatras y me terminan diciendo “yo soy médico”. Ahí ya no hay más diálogo pero los actores no obtuvieron los resultados que tienen por la psiquiatría sino por el teatro. La psiquiatría no ofreció una salida laboral ni la reintegración de la persona en su vida o la reinserción social. El otro día, la reconocieron a Laura cuando venía en tren. Eso lo dio el teatro y no la psiquiatría.

-¿Cómo fuiste contactando a los actores?

– Entré en el Hospital de Clínicas en el 2006, en el departamento de Psiquiatría. Éste tiene un hospital de día para personas que ya están externas del hospital, que siguen un proceso de rehabilitación e inserción social. Entonces, en este hospital de día, toman talleres, hacen terapia, musicoterapia, expresión dramática. La persona que coordinaba el taller de expresión dramática me llama para dar un taller de mimo. Doy el seminario para los usuarios (me gusta más que la palabra “paciente” porque es una persona que recibe todo de manera pasiva y el usuario es más activo). Me convocan y me quedo en el Hospital de día coordinando el taller de expresión dramática, que ya era teatro. Duró dos años la experiencia hasta que decidimos salir del hospital y hacer la “desmanicomialización”. Ahí es cuando surge la compañía Barquitos de Papel en el 2008, rompiendo la pared hospitalaria. Si bien está abierto al público, seguís encerrado en una lógica que aún sigue siendo manicomial. No es una lógica que va hacia la sanación de la persona sino que la mantiene en una transición indefinida.  Te cuento una anécdota para que se entienda. Un día, el jefe del Departamento de Psiquiatría, una eminencia en el campo, convoca a una reunión en el piso. Empieza a hablar y dice “Ustedes tienen que tener en cuenta que un paciente psiquiátrico lo va a ser por toda su vida. Va a tomar fármacos y tener atención psiquiátrica”. Era muy fuerte lo que estaba diciendo. Esta forma de discriminación es la que se sufre a través de una categorización de la que es muy difícil salir. Te ponen un sello y listo. Esa son las lógicas manicomiales de las que se habla. El hospital público tiene un servicio buenísimo.  No critico a los profesionales que tienen un nivel de compromiso muy alto a nivel humano pero si la cabeza es esa…El sistema es así. Este director encarna unas formas que ya están preestablecidas. Si las formas son esas, rompemos esas formas –que es lo que hay que hacer- como artistas. Salimos en el 2008. Eramos como quince actores, dos pasantes de psicología de la UBA. Salió todo el grupo. Por un tiempo seguimos estando en el Clínicas con algunos usuarios. Todo era ad honorem. Soy psicólogo aunque no haya ejercido. Mi título está y me avala.

– El 2008 es cuando empieza a navegar “Barquitos de papel”.

– Si. Acompañan los pasantes, la otra persona que fundó la compañía Gustavo Reverdito, yo y los demás. Después, como en todo ámbito artístico –y más aún si está atravesado por el tema de la salud mental-, es muy complejo. Estas con personas que sufren una problemática  muy fuerte. Eso no se puede negar nunca. La crítica a la psiquiatría es que hay situaciones de alto sufrimiento. Nosotros ofrecemos mucha comprensión del otro. Como todo grupo humano tuvimos nuestras bajas pero era por esto que decía. Uno tuvo un intento de suicidio, otro se quedó deprimido en su caso por un caso de anorexia en relación con su madre. Los tres actores de Psssikiatry son del primer grupo de Barquitos, en el Clinicas. Hace diez años que trabajamos juntos. Ellos se formaron conmigo como actores y yo, con ellos, como director.

-Contame de la Red de la cual forman parte.

– Formamos parte de la Red Argentina de Artes y Salud Mental. Está conformada por todas las agrupaciones que trabajan en el ámbito de la Salud Mental a partir de la herramienta artística. No solo hay teatro sino plástica y música. Hay agrupaciones de hace muchos años como el frente de artistas del Borda que ya tiene treinta años. Cada dos años hacemos un festival en Mar del Plata de arte y locura en el que participan todas estas agrupaciones. El tema es que la sociedad no está abierta para esto. Hay que romper mucho imaginario de la locura. La Red impulsa el uso del arte como herramienta de acercamiento y sanación en la resolución de los problemas de las personas.

Esto es a nivel nacional y en el Festival ya vinieron agrupaciones de Paraguay y Ecuador. Es interesantísimo. El Estado nos prestaba el complejo de Chapalmalal y teníamos alojamiento y comida gratis asi como un convenio con un teatro en el que una semana teníamos funciones a pleno. Ahora se haría el año que viene. Queremos para el 2017 cambiar la fecha para que no coincida con las elecciones y es un problema burocrático y político. Quizás haremos uno más chico. En el marco de la Red hacemos la Jornada Contemporánea de Arte y Salud Mental que hicimos en el Olimpo.

Una vez, Álvaro dijo que la finalidad de Barquitos de Papel es la de “sembrar conciencia”. Me atengo a esa máxima de Álvaro que, me parece, es una gran verdad. El paso siguiente será seguir desarrollando nuestra arte, tener nuestra asociación civil y recaudar fondos para difundir y tener herramientas. Otro paso sería la liberación total cuando un día venga alguno de los actores y me diga “Valerio, muchas gracias por todo!” para hacer su propio camino. 

Psssikiatry”. Espacio Sísmico. Lavalleja 960. Viernes, 19.30 hs.

Entrevista a Walter Velázquez: El circo, la trayectoria y Los Podestá

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El circo, la trayectoria y Los Podestá.

Entrevista a Walter Velázquez por Julia Giorgio [1]

1- ) ¿Cuando empieza tu interés por la actuación y por ser clown?
Son dos cosas que en mi caso se dieron por separado, pero venían juntas.
Primero comencé estudiando teatro aprox. a los 16 años en forma convencional como todo aspirante a actor que se aprecie, pero nunca daba en “la Nota” del drama, todo lo que fuera que encarara dramáticamente concluía en humor, muchas veces muy a mi pesar.
Así fue que ante la insistencia de mis profesores de teatro conocí que se trataba el Clown, y, una vez subido a la autopista del humor de la mano de esta técnica nunca más me bajé.

2- ) ¿Cómo influyó la Historia de la Familia Podestá, de Pepino el 88?
Influyó muchísimo, ya que no es posible que no lo hagan si trabajas de esto.
Fueron los primeros artistas en representar teatro de claro perfil nacional y popular. Dado que en la segunda mitad del programa circense que ofrecían en su carpa, también ofrecían teatro, los clásicos del Juan Moreira, Martín Fierro y don segundo Sombra…allá por 1886 Los Hermanos Podestá presentaron por primera vez el Juan Moreira hecha obra de teatro por Eduardo Gutiérrez, fueron las primeras producciones locales que hablaban de problemas locales con un lenguaje accesible. Por eso cada actor argentino está influenciado sin saberlo por el circo y los Hermanos Podestá…porque nuestro oficio aquí nació de un payaso del circo criollo.

3- ) ¿Qué otros Artistas consideras como referentes?
Muchos, y no solo de esta técnica, ni de un país en Particular.
Admiro mucho a Leo Bassi un payaso mitad Italiano, mitad estadounidense que es de una generación de payasos y es un gran bufón que hoy combate el sistema con sus espectáculos.
También admiro profundamente a los clásicos Charles Chaplin y Buster Keaton, pero adoro por ejemplo el humor de los Ingleses Monthy Python, Los catalanes de El Tricicle, el ruso Slava, al irlandés Johnny Melville, Pepe Biondi, Los Hemanos Marx, El humor físico de Jerry Lewis, The Umbilicals Brothers, Omar Caliccio, Alejandro Paker, Niní Marshall, Las Mexicanas Reinas Chulas, Liliana Felipe, Jesusa Rodriguez… en fin hay muchísimos, no terminaría nunca de nombrarlos.
Es que soy un afortunado, amo y admiro a mis colegas clowns y comediantes contemporáneos. Vivo en una época muy fértil de comediantes por suerte.

4- ) ¿Cómo fue tu participación en la Obra “Pepino el 88”? ¿Qué tipo de Clown protagonizaste?
Lo recuerdo con especial amor. Era una obra preciosa, a la que le dieron la espalda aquellos que levantan los pulgares de premios…
Llegue al proyecto de la mano de Alejandro Paker y Karina K. Amigos generosos si los hay. Primero fui aceptado (bajo la simpática presión de mis amigos) como entrenador de clown del elenco, luego de unos días me dieron un personaje en la obra, el Payaso TONY. Tony era el Familiar directo de los Hermanos Videla, los geniales payasos que regentean la Escuela de Circo Criollo. Todo un Honor!

5-) ¿Cómo fue la construcción narrativa y estética de la obra?
La construcción narrativa era lineal en el tiempo, ya que era un homenaje a los Podestá, pero con saltos a lo largo de una vida larga y próspera en anécdotas.
La estética de la obra era una de las más cuidadas que yo vi dentro del teatro municipal, y en el circuito comercial. Los vestuarios eran geniales, de Renata Schussheim con una correspondencia casi absoluta a los vestuarios de esa época. La forma y lo que contaba ese espectáculo lo hacía casi imprescindible para que sea representada ante colegios secundarios…claro, eso no pasó… Una de las cosas mas destacables de la obra, para mi gusto fue la decisión del director Daniel Suárez Marzal de hacer que todo el elenco, músicos incluidos entrenasen clown para que hubiere un código común, eso fue genial.

6- ) ¿Qué características se destacan en el personaje de Pepino el 88? Como fue tu experiencia como coach del protagonista?
El personaje de Pepino es para mí precioso, porque sería como una especie de Tato Bores de fines del siglo 19 comienzo del 20. Es para mí el primer capo cómico nacional. Podemos decir que hacia stand up en 1900.
Sumamente destacable la valentía y llegada popular de sus monólogos donde ya hablaba cuestiones políticas, retenciones al campo y pseudos golpes de estado… solo un payaso puede tener esa brillantez, esos huevos y ese sentido del humor para contar lo que sucedía por aquellos años.
Mi experiencia coucheando A Víctor Laplace como protagonista fue increíble. Porque se mezclaba lo lindo y lo duro de ser couch. El trabajo fue exitoso (Víctor ganó premios por esa actuación) mas allá de mi humilde trabajo Laplace es un gran actor. Pero era su primera vez con el clown y nos separaban años de trayectoria, prestigio y generaciones… entonces de comienzo es difícil que alguien que tiene todo en su carrera se ponga a hacer el ridículo y se ría de si mismo…imagínate: el Marido de Nélida Lobato!!!… pero luego de un tiempo entendió que se trataba y consiguió un resultado maravilloso.

6- ) ¿Qué tipo de Clown protagonizás en la actualidad? Que estética elegís para la construcción del personaje “ Carlos Calostro”?
Ahora mismo hace muchos años que sólo trabajo con el Clown Carlos Calostro Meconio…que no sé si es “mi “clown, porque es un personaje técnicamente clown, pero muy emparentado al bufón. Es un Carablanca con pinceladas de Augusto. Este es tal vez más una construcción actoral que un clown puro. Es uno de los pocos payasos Blanco y negro que existe desde su concepción, Y es un concepto estético. Tanto el traje como el maquillaje responden a un diseño anteriormente concebido. Manos inmensas, cuerpo y acciones en oposición constante al igual que sus palabras amargas pero tiernas y divertidas. Un Tango Clown!!

7- ) Qué conceptos atraviesan tus obras? Que mensajes te interesan transmitir?
Los conceptos tienen que ver primero que nada a la historia que quiero contar, esa historia tiene que contener un alto contenido social, humor y ternura, pero sin dejar de ser oscura, dura y retorcida… como la humanidad misma.
Escribo teatro, por lo cual es difícil que veas una obra mía con sketches, con una producción pobre en cuanto a lo estético, técnico. Genero grupos de trabajo donde todos nos enseñamos y contenemos.
No dirijo más obras sin una producción que respalde, no me interesan los vestuarios de “cotolengo” ni las peluquitas de cotillón, creo que es una falta de respeto que un clown se presente así.
No realizo espectáculos donde haya un virtuoso improvisando solo y todo un grupo de actores intentando meter un bocadillo detrás esperando que el ególatra se calle.
Creo que el teatro es un divertimento, pero para mi la consigna es que el espectador salga mejor de lo que entró.

8- ) ¿Cómo intervienen los medios tecnológicos en tus obras?
Son fundamentales, en lo poco o en lo mucho que se necesite para contar la historia. Ante todo la historia que quiero contar, el cuento que asaltara tu mente, tu corazón…
En “el Capitán Beto” el trabajo de Fran y Gianni con los fondos animados fueron fundamentales, por ejemplo para que la Nave Invisible del Capitán sea protagonista exclusiva del espectáculo. Una explosión inesperada que te vuelta de este mundo en el momento menos esperado; en” DOS ALMAS QUE EN EL MUNDO” o un quinteto de títeres-almas de bolsas de basura sobrevolando y bailando en la escena, para “She Smiles”.Son más que recursos para mi… son la posibilidad concreta de hacer lo que no puedo con un actor.

9- ) Además de tus proyectos, además de la actuación, que otras actividades desarrollás.
Soy actor, director, dramaturgo y docente…Trabajo hace más de 11 años fijo en España, México y Brasil
Pero también soy músico, y papá esto último es lo que más me gusta en el mundo, cambiaria todo lo que tengo por seguir siendo papá siempre.

10- ) ¿Qué opinión podes dar referente a la Actividad Circense Nacional de las últimas décadas?
s.f. que preguntita, eh? No soy exactamente un estudioso del circo, pero me mantengo al dia e informado y conozco a todos los artistas que surgieron y surgen.
Creo que hasta hace unos 5 o 6 años hubo un crecimiento imponente del circo Urbano…Aquel que se realiza en calles y espacios no convencionales…la migración y las compañías en constantes giras por Europa en los años del euro fácil era alucinante, artistas argentinos sorprendiendo con altísimo nivel técnico en todos los rubros, constantemente en las calles del mundo y en las compañías mas importantes del mundo. Un poco el boom paso, los artistas comenzaban a copiar las fórmulas de otros artistas consagrados y el monopolio de algún que otro director del rubro lo achancho un poco, un Polo Circo puede congelar y aburguesar una actividad tan en movimiento y nómade como lo es el circo, no está mal la existencia del Polo circo… pero debería ser más abierto, a pesar de que a mí me convocaron para el festival que organizan creo que aún es muy cerrado, es una crítica que tiende a ser constructiva.

11- ) ¿Cuáles son los grupos actuales que te gustan y les ves un potencial desarrollo?
Actualmente me gustan mucho los BLABLA, pero no les veo mucho potencial de desarrollo porque son sus integrantes muy buenos e histriónicos y con una carrera individual en alza y lamentablemente temo que los perdamos con la actual formación, ojalá me equivoque.

12- ) ¿Qué lugar ocupa la improvisación y la intervención del publico e tus obras?
Ambas cosas son fundamentales. Si bien mis obras son de texto, o de secuencias de acciones físicas y sonoras precisas, concretas, la impro y el feedback con el público es una de las herramientas que mas usamos en pos de la construcción dramatúrgica y de identificación del público con los personajes. Porque todo lo que trabajo, por más dramático que sea esta pasado por el color del Clown.
Soy un dramaturgo y un director que trabaja para el público, no entiendo otra forma de hacer teatro, es muy interesante ser vanguardista, pero si el espectador no disfruta no viene a verte y si no viene publico a verte tus amigos y tus familiares te odiaran porque tendrán que ir muchas veces a ver tus espectáculos para que sigas en esta profesión.
Yo amo hacer humor, pero no por eso dejaré de contar historias con una dramaturgia. Por eso diferencio muy bien mi trabajo de director de Varietés y Cabarets de humor donde lo importante es cuanta gracia causa un número, del trabajo de director y dramaturgo teatral.

[1] contacto: juliagiorgio@gmail.com