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Bossi Master Show. Una noche más de Emilio Tamer y Martín Bossi

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Bossi Master Show. Una noche más de Emilio Tamer y Martín Bossi

slide_bossi¡No es una noche más!

Azucena Ester Joffe

El talento artístico de Martín Bossi permite que el show, en primera persona, provoque el delirio de la platea. A sala llena, cada espectador disfrutó del gran showman. El hilo conductor de su nuevo espectáculo teatral musical es un recorrido que brinda homenaje, por un lado, a bandas emblemáticas del rock internacional y nacional y, por otro, a los capocómicos que hicieron historia en nuestro teatro.

Podríamos pensar que este Master Show tiene cuatro lados de excelente textura. El primero, es atravesado por cantantes y bandas internacionales -Elvis Presley, Bob Marley, Stevie Wonder, Prince, Mick Jagger, John Lennon,… El segundo incluye muchos elementos de nuestros actores populares y de la revista porteña -lo paródico y las imitaciones, su habilidad para improvisar, su expresión corporal,…- que aumenta la complicidad e hilaridad de la platea de forma directa. Un público responde y se anima a sacarse una selfie pero con la condición de que luego apagaran sus “benditos” celulares. El medio es la comicidad para reírnos de nosotros mismos y hacernos notar que gracias a los nuevos desarrollos tecnológicos y sus aplicaciones, que conlleva la cuestionable dependencia o mejor dicho adicción, nos sumergimos en el mundo globalizado dejando atrás las pequeñas cosas cotidianas pero importantes para cada uno de nosotros. El tercer lado, tiene como principio constructivo al teatro y a aquellos grandes capocómicos que tanto les debe hoy la escena porteña. Junto a Jorge “Carna” Crivelli le ponen el cuerpo a Alberto Olmedo y a Jorge Porcel, al capitán Piluso y a Coquito, a Tato Bores, Juan Carlos Calabró, Juan Carlos “Minguito” Altavista y a Javier Portales. En cada sketch los comediantes provocaron la risa y la emoción del público, sin nostalgia, a espaldas de la gran imagen de la Av. Corrientes o sentados en la mesa de algún bar como en aquellas habituales transnochadas. El último lado, retoma como hilo conductor nuevamente a la música, un eufórico recorrido por el rock nacional que nos lleva de la mano de algunas de nuestras míticas figuras -Luis Alberto Spinetta, Miguel Abuelo, Gustavo Cerati,…20170502_160800

Mientras la desbordante iluminación colma toda la sala del Astral, otorgándole un colorido volumen e impregnándola de un clima festivo, y construye así un mundo onírico que ha dejado atrás nuestra cotidianidad. Por momentos, las luces también están dirigidas al público y es un impacto visual más que nos involucra más allá de nuestra cómoda butaca. Otro sistema significante que provoca el entusiasmo de los presentes es el cuidado vestuario y los accesorios; con destreza y utilizando también las trampas del escenario Bossi ingresa desde todos los sitios posible. La rapidez en sus cambios de indumentaria le imprime un dinamismo extra al show. En tanto, cada integrante del elenco -músicos, bailarinas, cantantes y actores- tienen una participación precisa y sólida, sin altibajos cada uno se luce en su disciplina. Y, con la exigente precisión del musical, cada entrada o salida, cada intervención funciona siendo parte de una exquisita máquina de relojería.

Martín Bossi es un intérprete carismático -actor, humorista e imitador- que realiza un gran despliegue de todas sus facetas en un devenir que lo compromete con el arte y la vida. Su Master Show requiere de un espectador activo que se deje llevar, pues es imposible mantenerse distante de toda esta ebullición que nos atrapa sin pedirnos permiso. La platea de pie cerró esta mágica noche con un largo aplauso. MMM_1102

Ficha técnica: Bossi Master Show. Una noche más. Protagónico: Martín Bossi. Autores: Emilio Tamer / Martín Bossi. Dirección General: Manuel Wirtz-Emilio Tamer. Dirección Musical: Nito Mestre. Artista Invitado: Jorge “Carna” Crivelli. Diseño de Escenografía: Daniel Feijoo. Diseño de Coreografía: María Laura Cattalini. Diseño de Vestuario: Alejandra Robotti. Diseño de Luces: Ariel Ponce. Diseño Multimedia: Karina Barresi. Diseño de Sonido: German Brusella. Caracterización y Maquillaje: Elena Sapino. Máscaras-Prótesis: Vanesa Giordano. Diseño Vestuario Martín Boss: Victoria Acilu. Diseño Pelucas: Mariana Laspiur. Prensa y Comunicación: Alejandro Veroutis. Productores Asociados: Jonatan Kassir, Nontron SACFIA, DABOPE. Producción General: MD+. Arreglos musicales: Ernesto Salgueiro. Bateria: Juan Cordima. Teclados: Francisco Cordima. Guitarra: Federico Bianco. Bajo: Charlie Giardina. Saxo Tenor: Cristian Torres. Saxo: Luca Ongarato. Trompeta: Semilla Juarez. Trombón: Mario Álvarez. Violín: Sebastián Martínez, Cecilia Tedeschi. Cello: Lucía Gómez. Viola: Esteban Fioroni. Coros: Mariel Ballestrero, Sol Giulietti, Judith Cabral. Producción Ejecutiva: Mano Szereszevsky, Santiago Abate. Producción Comercial: Ary Hovassapian. Stage Manager-Producción Técnica Montaje: Andrea Czarny. Diseño y Creatividad: UOP! Estudio Creativo. VG Markenting: Lic Verónica Glaser. Community Manager: Ignacio “Chapu” Garrliga. Administración: Noelia Barakian. Coordinación de Producción: Gabriela Blanco. Producción Comercial: Claudio Salomone. Dirección Administrativa: Luis Penna. Manager Martín Bossi: Diego Djeredjian. Teatro Astral. Estreno: 12/05/2017.

MamaPunk. Antiópera de Karina K

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Karina K

MamaPunk. Antiópera

“Inspirado en la figura de Nina Hagen, artista de la vanguardia alemana”

c8u3wn1xyaey4zmOffenes Fenster präsentiert
Spatzenwolken himmelflattern
Wind bläst, meine Nase friert
Und paar Auspuffrohre knattern
1

Azucena Ester Joffe

La indiscutible pregnancia escénica de Karina K transforma el espacio escénico de la sala Mayor del Maipo en una vorágine interpretativa y visual. Como un remolino, Karina, encarna en ese espacio, al ritmo de su personalidad avasallante, a otra mujer que también con una energía arrolladora supo ganarse el reconocimiento y el mote de “madre del Punk”. Porque Nina Hagen es un claro referente icónico del movimiento por su rebeldía y sus canciones controversiales, con talento y de voz prodigiosa provocó y provoca el delirio de sus fans:

Nina nació en Berlín cuando Alemania aún estaba dividida, huérfana de padre, sus abuelos murieron en campos de concentración y su mamá quien también era cantante, se casó en segundas nupcias con un hombre crítico de la entonces República Democrática. La artista tuvo una formación académica estricta, fue una alumna excelente, formada en ballet y ópera, sus gestos, las conductas excesivas generalmente estaban al servicio de comunicar cierta cuestión, hoy, con más de 60 años, siguen en esa línea.2

Comentó su mentora -la propia Karina K- que el proceso de creación fue de casi dos años, durante el cual seleccionó los temas y escribió una historia a partir del pensamiento y del estilo de vida de Hagen. Un relato que nos atrapa desde la primera canción, con la particular versión de A mi manera, emblemática del movimiento punk. Un frenesí musical construido desde distintos puntos de vistas que ambas intérpretes, Nina Hagen y Karina K, comparten. MAMAPUNK 2La mixtura de las diferentes intensidades hace que el espectáculo sea difícil de definir pues va más allá de la instancia de un recital o de un musical. Una explosión de sentidos, por una lado, la impecable música en vivo a cargo de la Banda Shivagalaxina y, por otro, la “exuberante” iluminación y las imágenes proyectadas que van creando los diversos climas acorde al tema interpretado en ese momento -el humanismo y la espiritualidad, la ecología y la política, … La original escenografía se corresponde con todo este desborde, pero no es caótica, es atemporal como generando un no lugar que involucra a las generaciones pasadas y a las futuras. El llamativo vestuario, incluyendo los accesorios y las pelucas, es acorde a todo el gran despliegue. Todos los sistemas significantes construyen potentes imágenes visuales y auditivas sumado a la ductilidad expresiva y al juego escénico que puede alcanzar Karina K. Por su parte, Cynthia Manzi -la revelación del momento, es como una extraña divinidad que en el relato protege a Nina y en este hecho espectáculo es la intérprete perfecta para acompañar a la multifacética K. Hay momentos en que ambas interpretes forman un dúo musical excelente y, hay otros, en sus intervenciones como solista, en que Manzi también le otorga a su personaje, Cosme, la textura precisa. Dos artistas talentosas que construyen una narrativa musical compleja, en tanto forma y contenido, una transgresión inteligente y un devenir sinuoso que deja al descubierto aspectos sensoriales. Un placer para cada espectador que después de haber quedado suspendido a merced del gran show rompió el hechizo con un fuerte aplauso.MAMAPUNK 4

Ficha técnica: MamaPunk. Antiópera de Karina K. Interpretes: Karina K (Mamapunk), Cynthia Manzi (Cosme). Banda Shivagalaxina: Tomas Rodriguez (guitarra), Juan Kuj Gimenez (bajo), Fernando Seitz (batería). Arreglos corales: Karina K. Entrenador vocal: Ignacio Mascardi. Coreografía: Cynthia Manzi-Karina K. Diseño de luces: Gonzalo Córdova. Diseño de sonido: Guillermo Perulan. Diseño de videos y animaciones: Pablo Faive. Escenografía: Tadeo Jones. Diseño de arte e instalación en papel: Andrea Moccio. Vestuario: La polilla imagen & vestuario. Pelucas y Tocados trash: Karina K. Maquillaje: Osmar Lima. Fotografía: Gabriel Machado. Diseño gráfico: Sebastián Guioni. Asistentes de escenario: Tomas Nahuel, Juan Millozi. Redes: Belu Maffei & Sofi Spagnoletti (Alki Studio). Prensa: WE Prensa y Comunicación. Producción ejecutiva: Juan Manuel Caballé. Stage Manager: Tino Tinto. Dirección Musical: Tomás Rodriguez. Dirección general: Karina K. Maipo. Estreno:

1 Fragmento de Naturträne (1978)

2Entrevista realizada por Laura Ferré: http://www.telam.com.ar/notas/201705/189067-karina-k-mama-punk-teatro.html [22/05/2017]

Don’t stop me now! de Sebastián Prada

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Don’t stop me now! de Sebastián Prada

BAJAUna experiencia distinta con música de Queen

Tonight I’m gonna have myself a real good time
I feel alive and the world I’ll turn it inside out – yeah
And floating around in ecstasy
So don’t stop me now don’t stop me
‘Cause I’m having a good time having a good time

I’m a shooting star leaping through the sky
Like a tiger defying the laws of gravity
I’m a racing car passing by like Lady Godiva
I’m gonna go go go
There’s no stopping me
1

Azucena Ester Joffe

Si hay algo que no fue Freddie Mercury es una estrella fugaz (shooting star) y hoy podríamos asegurar que Don’t stop me now! no será una obra efímera sino que es realmente distinta en nuestro quehacer escénico. Una propuesta que fusiona de manera perfecta un concierto de rock y el teatro musical. Queen es el punto de partida que se transforma en una experiencia vivificante que va más allá, dando cuenta del compromiso artístico, de la solidez técnica y de la pasión a flor de piel puesta en escena. Dos jóvenes talentos, Prada / Zito, que logran crear ese particular universo a pesar de que por su edad no vivieron plenamente el fenómeno Queen, seguramente, sí han escuchado desde muy chicos las canciones que han marcado a varias generaciones. Ambos construyen esta narrativa musical que habita el espacio de la sala haciendo estallar los límites edilicios, aunque el espacio del relato permanece íntimo, subjetivo. Un devenir atrapante que denota las situaciones difíciles por las que atraviesa el protagonista, quien para algunos podría ser el vocalista y compositor británico, dejando atrás personas o situaciones importantes: el amor y la soledad, la creación y la adicción, la vida y la muerte. Una temática compleja desarrollada a partir de la precisa selección de los temas que se engarzan de modo coherente como diálogos cotidianos, y que nos involucra a todos más allá de la teatralización del drama. wDSC_0050Un drama atemporal que se comprende perfectamente, sin la necesidad de entender las letras en inglés, gracias a la pregnancia escénica y el registro vocal de Mariano Zito, que durante todo el desarrollo de la obra se mantiene contundente y muy bien complementado por sus dos partenaires, Maia Contreras y Melanie Lorenzo. El extraordinario rango vocal de Freddie Mercury es resuelto de forma acabada a partir de la intervención de los tres cantantes. El ritmo vertiginoso y sostenido del espectáculo tiene otras aristas: por un lado, la banda en el habitual espacio escénico del Maipo Kabaret y, por otro, los continuos movimientos de los personajes por los distintos y pequeños espacios necesarios para el desarrollo dramático. Y, un dispositivo escénico pensando en 360 grados, como ha comentado su director, Sebastián Prada, que utiliza cada rincón de forma conveniente y con muy pocos elementos -en el centro, de espalda a los músicos, un sillón; en un costado el escritorio; hacia atrás un sofá y en el medio, rodeado por la platea, otro espacio lúdico construido a partir de las acciones. Además, la iluminación, otro sistema significante de este intenso hecho espectáculo, cumple un rol fundamental pues sus efectos y detalles no sólo crea el clima entre las diferentes canciones y los estados de ánimo del protagonista sino que, por momentos, nos envuelve de manera onírica. Una propuesta escénica impecable, con una energía poco habitual, que nos emociona y nos permite disfrutar sin importar nuestra edad, tanto para aquellos que tuvimos la oportunidad de ser fans contemporáneos de Queen como para los más jóvenes que se identifican con la mítica banda británica, pero también para ese espectador ávido de una obra sin fisuras. La respuesta del público en un aplauso cerrado rompió, necesariamente, el mágico encuentro mientras aún resonaba:

It’s a beautiful day
The sun is shining
I feel good
And no-one’s gonna stop me now, oh yeah2

wDSC_0096Ficha técnica: Don’t stop me now! de Sebastián Prada. Idea: Mariano Zito y Sebastián Prada. Elenco: Mariano Zito, Maia Contreras, Melanie Lorenzo. Músicos: Lucas Crawley (guitarra), Diego Alonso (guitarra), Robert Vincent (piano), Mery Zoppi (bajo), Nico Roldan (batería). Styling: María Barrera. Diseño de Gráfica: Estudio Delta. Fotografía: Fuentes2Fernandez. Vestuario hombres: Absolut Joy. Diseño de Iluminación: Gonzalo Gonzalez, Sebastián Prada. Operador de luces: Edgardo Rodas. Operador de sonido: Cristian Belvedere. Social Media: Lucía Elsztein, LinkWay.me. Prensa y Difusión: WePrensa. Dirección Vocal: Vicky Loescher. Dirección Musical: Lucas Crawley. Dirección General: Sebastián Prada. Maipo Kabaret. Estreno: 15/04/2017.

Those were the days of our lives – yeah
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one thing’s still true
When I look and I find
I still love you
I still love you.3wDSC_0067

1 Fragmento de Don’t stop me now (No me detengas ahora): “ Esta noche tendré un buen momento para mi mismo / Me siento vivo y al mundo lo haré dar vueltas, si! / Y flotando alrededor en éxtasis / Así que, no me detengas ahora, no me detengas / Porque la estoy pasando muy bien, muy bien.

Soy una estrella fugaz cruzando en el cielo / Como un tigre desafiando las leyes de la gravedad / Soy un auto de carrera pasando como Lady Godiva / Me iré, iré, iré / No hay nada deteniéndome…”

2 Fragmento de It’s a beautiful day utilizado para cerrar Don’t stop me now! de Sebastián Prada: “Es un día hermoso/ El sol está brillando/ Me siento bien/ Y nadie va a detenerme ahora, oh si.”

3 Fragmento de These are the days of our lives (Estos son los días de nuestras vidas), último videoclip de los cuatro integrantes, mayo de 1991, poco antes de que Freddie Mercury se convierta en una eterna estrella fugaz: “… Esos fueron los días de nuestras vidas, si / Las cosas malas en la vida fueron muy pocas / Esos días ya se han ido, pero una cosa aun es verdad / Cuando miro y encuentro… / aún te amo / Aún te amo.”

La Cumbancha de Agustín Lara

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Los Amados

La Cumbancha de Agustín Laraunnamed

Solamente una vez / amé en la vida,
Solamente una vez / y nada más
Una vez, nada más / en mi huerto / brilló la esperanza, / la esperanza que alumbra / el camino de mi soledad.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el espacio del teatro 25 de Mayo, en el barrio de Villa Pueyrredón, el grupo que ya lleva 25 años de trayectoria1, propone a un espectador que lo sigue con entusiasmo un homenaje a uno de los compositores mexicanos de reconocimiento mundial: Agustín Lara, cuya figura aparece recortada sobre un piano, que luego estará en las habilidosas manos de Carolina Alberdi, Aroma, que sin palabras, a partir de la música y de una gestualidad que se expresa en todo su cuerpo, dará forma a uno de los personajes significativos para la vida del creador. La cronología de sus amores estructura el espectáculo, y su virtuosismo con el arte musical también, ya que ambos están tan ligados que es imposible separar al artista del hombre que narra su vida a través de las canciones. La parodia al contexto mexicano de la época en que brillo la estrella Lara, el grupo de mariachis2, que no lo son, una geografía de colores y bizarría que puebla el escenario, el humor y la sensiblería romántica sin complejos, una relación directa con el público que aplaude cada intervención son algunos de los condimentos de una escena que medida en todos sus detalles, nos inunda con su nostalgia y nos divierte con su manera de reírse de su propia cursilería. Como en la literatura de Puig, el rompecabezas se arma a partir de una época, y dentro de ella de los géneros populares que más hondo calaron en los corazones de la gente: la música, la radio, el cine, y la pintura de la famosa pareja que con su turbulencia hizo mito en la México de los primeros años del siglo XX: Frida Kahlo y Diego Rivera que no sólo son mencionados por sus amores pasionales, sino que un gran decorado a fondo con las famosas calas de los cuadros del muralista iluminan el escenario, y son además la bijou que luego realzarán el vestuario del último cuadro de Soberbia Hidalgo, Laura Montini, presencia y voz de la belleza que Lara admiraba. La otra belleza en ausencia, María Félix, la Doña, tal vez el único amor verdadero de Agustín Lara, la inspiradora de muchas de sus canciones, como María Bonita, pero también la causante de sus noches más negras, que dieron lugar a otra de sus famosos temas: Noche de ronda. la-cumbancha-de-agustin-lara-foto-1Una estética y una época, una identidad, la mexicana que atraviesa la vida por sus pasiones, y que fue un continente y un humus ideal para el compositor, y para el grupo que puede a partir de su homenaje dar rienda suelta a un histrionismo estudiado y que busca la perfección en la bizarría. Como ellos mismos definen a su trabajo, lo que presentan en escena una vez más, es una Cumbancha, es decir, una reunión a la que la gente asiste para divertirse, beber y bailar, según la definición del español cubano. Eso que lo que se pretende desde el escenario por Los Amados, divertir, y bailar no sólo sobre el espacio dispuesto a ello, sino que el espectador aleje sus inhibiciones, y se una con la voz o con la danza a un festejo que es un homenaje en la memoria de nuestros artistas universales. Esa complicidad con el público es espontánea, fresca, donde el espectador puede suspender su cotidianidad (tan necesario en estos difíciles momentos) y sumergirse en la particular estética del grupo. Donde nada está librado al azar, donde el profesionalismo de cada integrante queda al descubierto en todas las funciones. Así de la mano de cada personaje, con mucho de kitsch y de romanticismo, con un excelente vestuario de colores estridentes y mucho brillo, las imágenes visuales y auditivas nos incorporan a un mundo -musical y teatral- exuberante. Los Amados son una marca registra que define su desmesurada identidad para el placer de todos los mortales.la-cumbacha-de-agustin-lara-foto-3

Ficha técnica: La Cumbancha de Agustín Lara. Músicos: Alejandro Viola (Alejo “Chino” Amado) cantante. Laura Montini (Soberbia Hidalgo) cantante. Carolina Alberdi (Aroma) piano y acordeón. Oscar Duran – (Cristino Alberó)  guitarra. Hernán Sánchez (Ángel y su trompeta) trompeta. Fernando Costa (Pocholo Santamaría) percusión. Rubén Rodríguez (Mambo Méndez) percusión y voz. Wilson Ortiz (El anticuchito) bajo. Esteban Freydier (Elpidio “Cascarilla” Gutiérrez) saxo. Rodrigo López (Domingo Parrilla) trombón. Staff: Arreglos y dirección musical: Diego Vila. Diseño de vestuario y escenografía: Cristina Villamor. Diseño de sonido: Santi Lesca. Diseño de iluminación: Ariel del Mastro – Alejandro Velázquez. Realización de vestuario: Manuela González. Asistente de vestuario: Cecilia Font Nine. Realización de escenografía: María José Crivella. Stage manager: Bochi Ibañez. Asistente de producción: Luis Almeida. Producción general: Los Amados. Idea y dirección general: Alejandro Viola. Prensa: Octavia Comunicación y Gestión Cultural. Centro Cultural 25 de Mayo. Reestreno: 17/01/2017.la-cumbancha-de-agustin-lara-foto-2

1 El grupo surgió en 1989 como un sketch para una fiesta de cumpleaños. Era un juego con mucha improvisación. Después la banda se disolvió y yo la armé con nuevos músicos. En el camino se fueron yendo algunos y aparecieron otros. (Alejandro Viola, el chino)

2 Mariachi es un género musical y por extensión se denomina a sí al grupo de músicos que ejecutan su música, está el tradicional y el moderno, este último es el que más conocemos, con sus instrumentos de aire y su típica vestimenta de charros. Los Amados juegan con la dicotomía entre la presencia y su performance musical de mariachis, y su afirmación de no serlo, ya que sus integrantes pertenecen a diferentes nacionalidades, menos la mexicana.

Anarquía de Maximiliano Ramirez

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Anarquía de Maximiliano Ramirez

Un collage de situaciones cotidianas

fe372b_62dd364a13b141e9b2752fce03f47b80mv2_d_5100_1923_s_2Azucena Ester Joffe

Durante Agosto y Septiembre se presentó en el Galpón de Guevara Anarquía, la obra contó con buena repercusión en el público y en la crítica. Su propuesta tiene varias aristas. En primer lugar, se podría pensar que su título, como aglutinador sémico, es más un llamado de atención que un llamado a la acción, como es el ideal anarquista. En nuestra sociedad, cuyos principales valores están impuestos por el mercado y el libre comercio, el ideal parecería estar orientado sólo al consumo; consumismo que nos devora sin que nosotros, como sociedad, logremos realizar algún intento para estar en los márgenes del sistema. Siendo su principal aliado la publicidad, comunicación que nos ha transformado en simples vasallos anómimos. Este es el hilo conductor que plantea el texto dramático de Maximiliano Ramirez, quien ha comentado ser anarquista en una entrevista radial1. La idea de teatralizar estas cuestiones tienen un punto de encuentro con aquellos primeros escritores, directores o músicos de las primeras décadas del XIX:

[…] que trataron de aportar, a través de su obra, la denuncia oportuna, el apoyo pertinente, el arte vivificante capaz de hacer comprender de manera sencilla, clara e inmediata, las ideas anarquista que profesaban de modo intuitivo, emocional o teórico. (Taboada, 2007: 210)

000144678En segundo lugar, las imágenes visuales y auditivas tienen la intensidad necesaria para expandirse más allá del espacio lúdico. La impecable escenografía realizada con material descartable no es caótica, no es acumulación de basura, sino que tiene un claro rol dramático. Columnas de envases de plástico, un banco sostenido por viejos neumáticos, latitas de aluminio, tapitas de gaseosas,… Nada más acertado para nuestra actual sociedad globalizada donde la prioridad de la mayoría es el frenético consumo. Mientras el acertado vestuario, sin anclarnos en una epóca precisa, nos muestra a estos personajes cotidianos y, a su vez, sumidos en el anonimato. En tanto, la precisa iluminación envuelve a estos seres, por momentos, con colores luminosos y, en otros, con colores más oscuros. Mientras la perfecta música original subraya estos estados de alienación cotidiana. El tema de cada escena será de nuestro domino: un robo, un reclamo en las tareas laborales, la obligada visita al shopping, superar la burocracia para realizar un trámite, las mentirosas promesas en los actos políticos, … Y, una historia de amor que quedará trunca por los malos entendidos a la hora de comunicarse a través de los “benditos” celulares. Ella intenta en distintas oportunidades pero él está atrapado por lo laboral, o sea por el “salvaje capitalismo”. Quizá se podría ajustar esos breves momentos entre cada cuadro, para que no se fisure la magia escénica. Otro acierto es la utilización de las máscaras, sin misterio sólo para evitar la identificación, que subsumen a los personajes en un devenir algo oscuro, donde se mueven como en bloque y donde la falta de comunicación entre ellos está naturalizado de tal forma que ya todo daría lo mismo. Un hecho teatral que le da visibilidad a distintas situaciones de nuestro diario trajinar y deja el camino abierto para diferentes lecturas, pero sin la “rebeldía viseral” del anarquismo. Para algunos será una mirada algo apocaliptica y para otros un intento por comenzar a buscar y/o intentar alguna opción posible. En tercer lugar, la escritura escénica de Christian Giménez, las coreografías de Maximiliano Ramirez y las coreografía de vuelo de Sofía Sposaro forman un complejo entramado que focaliza nuestra mirada desde su inicio. Un ritmo vertiginoso donde cada integrante del elenco, Compañía de Arte Proscenio, con la precisión que requiere este tipo de obra, le otorga la textura acabada a su criatura. Un recorrido laberíntico, como es nuestra percepción sensorial, llevado adelante con el humor necesario para reírnos de nosotros mismos. 000144673

Ficha técnica: Anarquía. Idea, libro y coreografía: Maximiliano Ramirez. Elenco: Josefina Barone, Micaela Baylac, Josefina Fernández, Lucía Ferrari, Emiliano Giannotti, Maribel Khazhal, Gastón Lorenzo, Gisela Martínez, Mariano Mulero, Virginia Peroni, Ana Paula Pintos, Micaela Principi, Paula Rosen, Micaela Sigalov, Gustavo Viñes. Coreografía vuelo: Sofía Sposaro. Vestuario: Calandra-hock. Realización Escenografia: Joana García Holdener. Máscaras: Ayelen Rappongi. Diseño de Luces: Christian Giménez. Fotografía y Video: Be Virule. Diseño de Gráfica: Tamara Cereminati. Redes: Federico Fedele. Asistencia de Dirección: Yasmín Occhiuzzi. Producción Ejecutiva: Pía Fernández Paz. Producción General: Proscenio. Dirección y Composición Musical: Nicolás Di Lorenzo (Colaboración de Nicolás Ramirez). Puesta en escena y Dirección: Christian Giménez. El Galpón de Guevara. Estreno: 15/08/2016.cr_40lpxeaaogl4

Bibliografía

Taboada, Pablo Dario, 2007. “Anarquismo y arte popular en la Argentina” en El anarquismo frente al Derecho. Buenos Aires: Libros de Anarres: 185-210.

Los Monstruos de Emiliano Dionisi

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Los Monstruos de Emiliano Dionisi

El lado oscuro de pensar que nuestros hijos son “especiales”

000125069Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

¿Cómo se construye un monstruo? ¿Qué apariencia tiene un monstruo? ¿Qué es lo monstruoso, lo que se hace en lo cotidiano sin responsabilidad, o lo que resulta de las acciones acumuladas, controladas, sofocadas, reprimidas? ¿Los padres construyen la estructura monstruosa de sus hijos? La puesta que dirige Dionisi nos plantea como espectadores estos interrogantes en una sucesión de acciones interrumpidas por la música y las canciones que refuerzan la semántica y la profundizan. Desde la literatura, Ana María Shua da una respuesta diferente, a pesar de hacerse en su última novela La hija (2016) las mismas preguntas:

Las madres somos hoy esos monstruos a los que se nos acusa constantemente de filicidio, o como mínimo, de marcar el destino de nuestros hijos con trazos imborrables y destructivos. En particular, las madres burguesas, las que ni siquiera tenemos la excusa de la pobreza y el abandono, las madres obligadas a controlar cada uno de nuestros gestos o palabras porque todo deja su huella en esa masa arcillosa que es, al parecer, la conciencia de nuestros niños. Somos nosotras, en resumen, las que tenemos la culpa de todo. Con una pequeña posibilidad de descarga: hemos sido hijas. (Diario 23, 218)

Desde la mirada de la narradora, de una madre que cuenta su historia Esmé, las acciones de todos los días no tienen la carga negativa de la puesta, pero obtienen un mismo resultado. El punto de vista del musical, hace caer la responsabilidad sobre los adultos, tanto hombres como mujeres. No saben ser padres y eso los lleva a convertir y a convertirse a la vez en monstruos inesperados, cubiertos por la máscara de la cotidianidad. A los padres de la pieza los hijos se les van de las manos, no los conocen, no tienen tiempo o no quieren llegar a saber quienes son sus hijos, extraños desde que nacen, enemigos silenciosos. Y de nada sirven las advertencias de profesionales, las huellas que ellos mismos van dejando como llamados desesperados de auxilio, desde la desmesura en el deseo: la comida; o un mundo sin palabras, ni relaciones. Otra afirmación que surge tanto de la novela de Shua como de la pieza de Dionisi es que la disfuncionalidad de las familias es un continente propicio, un caldo de cultivo para el nacimiento de monstruosidades. Aunque en la narración de Shua, la violencia social atraviesa los personajes, y en Dionisi aparece el tema de la discriminación entre pares. 000126339Las actuaciones de Natalia Cociuffo y Mariano Chiesa son de una excelencia que su construcción de esos padres negadores que dibuja la textualidad dramática, es tan contundente que atraviesa la platea con una fuerza arrolladora. La música en escena, no sólo crea climas con los sonidos que acompañan algunas de las acciones, sino que son un momento de alivio a la tensión dramática, aunque sus letras narrativas sigan reforzando su semántica. Desde su estreno, Los Monstruos, cuandoresultó ganadora de la convocatoria para proyectos de Teatro Musical de la Bienal De Arte Joven 20151”, ha cosechado numeroso premios junto al aplauso del público y de la crítica. La escritura escénica da cuenta de un sólido andamiaje, más allá del perfecto desempeño de ambos actores/ cantantes. El espacio escénico es un verdadero ring donde se lleva acabo este enfrentamiento actoral. El cuadrilátero tiene sus límites precisos, nadie sale ni entra, pocos elementos -una repisa/ biblioteca, dos sillas,…- pues no es necesario más para crear el clima tenso entre Sandra y Claudio. En algunos momentos, uno de ellos dos quedará como en la esquina del ring después de un duro round, mientras la iluminación lo oculta con la precisión necesaria para no romper el ritmo intenso de la obra. Por lo tanto, cada cambio de escena tiene la sutileza intrínseca para que nuestra focalización siga atrapada en ese espacio íntimo. Otro acierto, es el cuidadoso vestuario que denota varias aristas de los personajes. Una historia que nos conmueve y, a su vez, nos provoca distintos sentimientos. Un hecho escénico donde todos los sistemas significantes encastran con precisión de una maquinaria de relojería. 000126341

Ficha técnica: Los Monstruos de Emiliano Dionisi. Elenco: Natalia Cociuffo (Sandra) y Mariano Chiesa (Claudio). Músicos en vivo: Juan Pablo Schapira (teclado y guitarra electroacústica), Matías Menarguez (batería), Martín Rodríguez (guitarra), Gianluca Bonfanti Mele (bajo). Música y letras: Martín Rodríguez. Vestuario: Marisol Castañeda. Asesor de arte en fotos y vestuario: Ezequiel Galeano. Realización escenográfica: Compañía Criolla. Arte en escenografía: María Chevalier. Diseño de Iluminación: Claudio Del Bianco. Asistencia de iluminación: Martín Fernández Paponi. Fotografía: Akira Patiño. Directores asistentes: Juan José Barocelli y Julia Gárriz. Producción ejecutiva: Sebastián Ezcurra. Desarrollo de proyecto: Compañía Criolla. Tutores: Joaquín Bonet y Pablo Gorlero. Prensa y comunicación: Tommy Pashkus. Dirección musical: Martín Rodríguez. Dirección general: Emiliano Dionisi. Teatro El Picadero. Reestreno

Bibliografía:

Shua, Ana María, 2016. Hija2. Buenos Aires: Editorial Emecé.

2Hija de Ana María Shua tiene dos líneas narrativas: la de la historia de Esmé, Guido y Natalia que involucra la historia del país desde el setenta en adelante; y por otra parte, la línea que se sigue en el Diario, bitácora de su escritura, donde narra las vicisitudes y los obstáculos en la construcción de los personajes y su historia.

Yiya, el musical de Osvaldo Bazán

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Yiya, el musical de Osvaldo Bazán

En “Yiya, el musical” se juntan el crimen y la banalización del crimen. Como si todo fuese un espectáculo en donde vida y muerte, locura y espanto estuvieran en exhibición1

000136989Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Beto Gianola en su papel de presentador, abre y cierra el espectáculo, en el escenario del mítico teatro El Nacional. Entre líneas nos informa que la Yiya real había estado en ese teatro como espectadora muchas veces, y que ahora por esas cosas que tiene el teatro de subir la vida al escenario, Yiya está presente en la misma sala pero como protagonista y en la piel de Karina K, que compone una Murano tan convincente que además de risa produce estupor. La puesta basada en el texto de Osvaldo Bazán da cuenta de su vida desde el momento en que conoce a quien será su marido y aquél que se convertirá en amante y padre de su único hijo. Como críticas teatrales nos preguntamos de la necesidad de llevar a escena desde una mirada contemplativa las circunstancias de una vida que en su ambición y llevada por un contexto de violencia de todo género, la década del ´70, la dictadura cívico militar, y la famosa tablita de Martínez de Hoz, comete un crimen sobre el cuerpo de sus tres amigas, pensando tal vez que por sus relaciones familiares, tendría toda la impunidad que necesitaba. El punto de vista, de la dirección busca, sin embargo, encontrar el lado humano de Yiya y en el último cuadro, el de los presos – asesinos famosos nos invita a verlos a todos no como monstruos sino como seres humanos que tuvieron a pesar de sí mismos, su día de furia. Si seguimos el pensamiento de Todorov, los monstruos no son peligrosos porque son pocos, los verdaderamente peligrosos son los hombres comunes capaces de hacer en algún momento de su vida cosas monstruosas. Este sería el caso de una mujer que si bien tiene una personalidad donde reina el egoísmo y el desafecto, parecía llevar una vida normal hasta el momento en que la realidad le presenta la encrucijada de elegir entre ella o los otros. El trabajo que la actriz lleva adelante en su composición del personaje es excelente y el manejo que tiene del escenario, sola o acompañada, es de una pregnancia única. Las tres amigas conforman un coro imprescindible para la historia y las actrices, donde se destaca Iride Mockert, bailan y cantan, cumpliendo con los requisitos que el musical impone, aunque no tenga la puesta un gran despliegue en escena. La escalera, típica de la revista porteña, donde se exhiben los cuerpos de vedettes y coristas, se ilumina a medida que Yiya baja o sube por sus escalones, y su sola presencia nos hace olvidar por un momento que el recurso pertenece a otro género. Las canciones contienen la mayor parte del relato, y las figuras se lucen a partir de un vestuario y maquillaje que nos ubica temporalmente, y que le da diseño a los momentos que se narran. Los personajes masculinos: marido, amante e hijo, tiene cada uno un perfil bien delineado, y los encuentros personales con la protagonista tienen una fuerza que inevitablemente cae en los hombros de la actriz.5723c76f536f0_579x386

Ficha técnica: Yiya, el musical de Osvaldo Bazán. Elenco: Beto Gianola, Karina K, Tomás Fonzi, Virginia Kaufmann, Tiki Lovera, Iride Mockert, Patricio Contreras. Banda: Batería (Bruno Valera); Bajo (Diego Goldzsein); Piano (Bruno Delucchi) Música original: Ale Sergi. Dirección musical: Bruno Delucchi. Diseño de escenografía: Magalí Acha. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Diseño de luces: Eli Sirlin. Diseño de sonido: Osvaldo Mahler. Pelucas y Peinados: Fabián Sigona. Diseño de maquillaje: Florencia Ortells. Fotografía: Fuentes2 Fernandez. Diseño gráfico: Patricio Morales. Adaptaciones de diseño gráfico: Lucila Gejtman. Asistente de dirección musical: Lenadro Becker. Asistentes de escenografía: Vanesa Giraldo y Sofía Francis. Asistente de vestuario: Laura Croce. Asistente de iluminación: Verónica Alcoba. Asistente de prensa: María Agustina Bettini. Coreografía: Alejandro Ibarra. Dirección general: Ricky Pashkus. Producción general: Gabriel García – Juan Pelosi. Prensa: Tommy Pashkus Agencia. Teatro El Nacional. yiya-musical-teatro-nacional

1 Según programa de mano

The Funamviolistas de Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla

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The Funamviolistas

Creado y producido por Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla

No tenemos nada y no perdemos nada. Decidimos construir

                      urlAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio a la italiana, pequeño, acostumbrado a la música, al baile, al varieté entre otros géneros, el Maipo Kabaret, recibe este año, 2016, a tres músicas, actrices, humoristas; todas las definiciones les caben, dentro de la construcción de un género distinto, que entretiene, es decir, nos tiene en el entre de su propuesta, casi sin palabras, sino con aquellas que aparecen en las canciones elegidas, por voces que las transitan con habilidad, talento y emoción. Dirigidas por Rafael Ruiz, Sarai Pintado (violín), Mayte Olmedilla (viola) y Lila Horovitz (Contrabajo) componen cuadros a partir de una historia que las reúne: las tres han sido despedidas de sus orquestas, y el destino las va a reunir para llevar adelante la propia. Cuadros y situaciones que abren y cierran con la música de sus instrumentos, atravesados a veces por el humor, otras por la nostalgia o la tristeza, pero que siempre mantienen la mirada atenta a los desplazamientos en el escenario, y el oído presto para seguir los matices que aparecen en las interpretaciones de canciones muy conocidas por la mayoría de los espectadores: desde los clásicos del tango como La Comparsita, los climas construidos por los giros de la porteñeidad con los acordes de Piazzolla, la música de películas como la de Belleville Rendez Vous, o La Pantera Rosa, o la ópera, en el Intermezzo de Carmen de Georges Bizet. The Funamviolistas (3)Todas ellas construyen los episodios, las consecuencias de esa reunión azarosa, que les permite desarrollar, cada una con su personalidad e instrumento, un personaje bien delineado, desde el vestuario y los pequeños objetos que las identifican, un mate, un paragüas, unas medias, las zapatillas de ballet. Las Funamviolistas1, marcan con su denominación la característica de su arte, en la cuerda tensada de la vida, ellas, cada una con su instrumento, dan cuenta de saltos mortales, equilibrios y acrobacias varias para lograr vivir de lo que aman: su música. El grupo que ha sido premiado varias veces en España se constituyó como en el relato teatral:

Ruiz reconoció su talento y supo aprovechar todos estos componentes reales por lo que la obra tiene mucho de autobiográfico: las tres componentes también fueron despedidas, se conocieron y se plantearon formar su propia orquesta o compañía, alejadas de las tantas veces excesiva rigurosidad del Conservatorio –con cierto aire de hartazgo orquestal–, animadas ante la adversidad. Como sus personajes, entendieron que era el momento de arriesgar y se adentraron en la aventura, en la experimentación. (Zambrana, Zara, 2015)

La compañía es relativamente joven, nace en 2013, pero tiene una solidez artística muy difícil de lograr. Podemos decir que es una Obra, con mayúscula, donde las Artes Escénicas tienen un importante hito. También sería delicado definir su género -comedia musical, música-teatro,…- pues cualquier intento resultaría forzado ya que esos límites estallan ante nuestra mirada atenta. The Funamviolistas (2)La historia es simple y común a todos nosotros -el desempleo y elegir entre seguir un sueño con toda la precariedad que ello implica o aceptar la imposición del mercado laboral. Pero el relato tiene el lenguaje escénico, producto de la seguridad en cada técnica, necesario para ponerle el cuerpo a la intensidad y la pasión. Un relato fantástico que narra una situación diaria en estos momentos de brutal crisis económica y que desde su inicio se nos presenta como un hecho sorprendente, poniendo entre paréntesis nuestra cotidianidad. Los tres personajes, tres amigas que el destino las unió en un simple banco de una plaza cualquiera nos llevan por un mundo onírico como si fueran tres Alicias en un solo país de las maravillas: el espacio escénico del Maipo Kabaret. Con pocos elementos permite que cada intérprete genere una energía superlativa. Jóvenes mujeres que parecen ser con su instrumento una cuerda más o bien como si el instrumento fuera una prolongación de su figura. Esa energía propia e interna se expande en un abrir y cerrar de ojos hacia cada uno de los espectadores. Por un lado, un clima a todo ritmo, entre la complicidad de tres amigas que deben limar las asperezas en la convivencia no buscada, y, por otro, un exquisito vestuario mientras la iluminación juega con los diferentes colores y las envuelve de manera sutil. Un todo creativo y singular, un hecho escénico acabado, y una magia que nos atravesó sin previo aviso.The Funamviolistas, foto de David Ruiz (2)

Ficha técnica: The Funamviolistas de Ana Hernández, Lila Horovitz y Mayte Olmedilla. Intérpretes: Sarai Pintado (violín), Mayte Olmedilla (viola), Lila Horvitz (contrabajo). Diseño de vestuario: Maite Agorreta y Natalia Alonso. Diseño de escenografía: Marcos Carazo Acero. Diseño de iluminación: Nuria Henríquez y Miguel Ruz Velasco. Diseño de sonido: Sergio Casanova y Enrique González. Diseño de gráfica: Nuria Henríquez. Fotografía: Noah Shaye y David Ruiz. Director: Rafael Ruiz. Teatro Maipo Kabaret. Estreno: 19/07/2016. Duración: 75′.

Zambrana, Zara, 2015. “The Funamviolistas: un éxito que aúna teatro gestual y comedia musical en Culturamas: la revista de información cultural en Internet. www.culturamas.es/blog/2015/12/18/the funamviolistas-un- exito-que -auna-teatro-gestual-y-comedia-musical.

1 Funámbulo o funambulista se llama al artista que camina sobre una cuerda o alambre tensado. Puede usarse como sinónimo de trapecista, acróbata, equilibrista, saltimbanqui, volatinero y artista circense.

Rufianes de Marcelo Camaño

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Rufianes de Marcelo Camaño

Esta noche tengo pena…/Canta y llora cuore mío /

A la mamma dije: “Addio…”/ pero nunca regresé.

(Malerba, Cadícamo, Canción del inmigrante, 1956)

000136109Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Rosario, la Chicago argentina, y no por su crecimiento industrial automotriz como su análoga del norte, sino por ser la sede del crimen organizado, en eso si par con la ciudad norteamericana. El juego, el turf, la droga, y la trata de blancas; mujeres de la Europa saqueada por el hambre y el fascismo, la intolerancia política, y la lucha de clases que engañadas o no eran traídas como esclavas sexuales a estas costas del río Paraná, como a las del rio dulce, la propia ciudad de Buenos Aires. De ese comercio de la infamia, donde los cuerpos eran cosificados, el tango, la novela, el teatro y el cine dieron infinitas narraciones, fueron el lenguaje de tristes historias donde las protagonistas eran las rusitas, o las polacas, las franchutas o las criollas: pardas o morenas, que iban y venían por las rutas de un país en formación con un aluvión inmigratorio, mayoritariamente masculino, que venía a buscar fortuna, nuevos horizontes y necesitaba un espacio de esparcimiento sexual, sin preguntas, sin respuestas. Crimen y criminales que parecen cosas del pasado, pero como en el final de Rufianes y en la voz de una de ellas, la prostituta transformada en madama, cabe hoy el interrogante, ¿usted se siente seguro, en un país como éste?, la mirada al espectador, nos hace sentir a todos incómodos con la seguridad de que el ayer y el hoy están unidos por el mismo hilo retorcido de la infamia y la corrupción que invade todos los estratos, es decir, un crimen posible por la complicidad de la justicia y el poder.

El poder y la prostitución no están tan lejos como ya dijimos, no es posible pensar la existencia de tantos prostíbulos sin la complicidad de las clases dirigentes. Una zona gris se traza entre la moral pública proclamada y la experiencia nocturna. Allí, entre niños bien, proxenetas, mujeres de “la buena vida” y peleas a cuchillo, se compone el tango. (Varela, 47)000137965

Rufianes, eran los hombres que explotaban a las mujeres para la organización, maridos ficticios que fingen amor mientras buscan el mejor postor para la pupila que regentean. De este material está conformada la trama de la puesta que se presenta en El Galpón de Guevara. Con la estructura del musical, coreografías, coros y muy buenos solos de cada uno de los personajes centrales se suceden las secuencias durante las dos horas que dura la obra. Desde el muy buen vestuario y la efectiva escenografía la reconstrucción resulta verosímil y a la vez funcional para el relato. Una historia íntima la de Juan y Rosa, un triángulo con el Romano, hermano de Juan, que en el submundo de la noche rosarina, nos relata el melodrama del amor y la traición, al mismo tiempo que nos pone en acto toda una realidad social, que descarnadamente aparece en escena, y que tiene con el presente una coincidencia alarmante. Otras mujeres, otros escenarios de venta y compra, otros métodos de engaño y seducción pero el mismo destino de dolor de esos cuerpos / mercancía que son la materia prima de la ambición de pocos.

Talo Silveyra - Juan Jose Marco y Flor Benitez

Un género el teatro musical, que se atreve con nuestra historia y desde la significación de los cuerpos en movimiento, y la voz que canta y narra nos atraviesa como espectadores en una puesta que nos atrapa por los muy buenos trabajos de los actores y los músicos que en armonía logran escenas de alta intensidad desde lo vocal y lo plástico, como también desde la dramatización. Una interesante propuesta, de las muchas que El Galpón de Guevara nos ofrece habitualmente, para un público experto en el género, y para aquellos que quieren disfrutar de una excelente entrega.

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Ficha técnica: Rufianes. Dirección General: Marcos Rauch. Composición Musical: Juan Ignacio Lopez. Libro de Marcelo Camaño. Letras de Canciones: Luis Longhi. Dirección Coreográfica: Juan José Marco. Diseño de Iluminación: Pedro Daniel Suárez. Escenógrafo: Giuliano Benedetti. Diseño y Realización de Vestuario: Nélida Bellomo. Diseño y Realización de Maquillaje y Peinado: Coni Montin. Diseño Gráfico: Aba Ideas. Fotografía: Nacho Lunadei. Realización de Video: Diego Saggiorato@phcuartonaranja. Fotografía de Prensa: Selena Guida (Her Majesty Fotografía). Asistente de Dirección: Ángelo Fornabaio. Asistente de Coreografía: Juan Gentile – Analía Guzmán. Stage Manager: Silvia Otero. Asistente de Escenario: Iñaki Aguirre. Prensa: WE Prensa & Comunicaciones. Producción Técnica: Santiago Questa. Idea Original: Juan José Marco, Marcos Rauch, Juan Ignacio López. Producción General: Trela Producciones. Músicos: Piano y Dirección musical: Juan Ignacio López; Violín: Emanuel Teper; Batería: Pablo Aragona; Bandoneón: Liugi Raponi; Flauta: Rodrigo Marquez; Contrabajo: Lautaro Vergara. Elenco: Flor Benítez, Talo Silveyra, Juan José Marco, Leo Trento, Maia Contreras. Ensamble femenino: Micaela Barber Clas, Karina Daniela Barda, Julieta Goncalves, Romina Julieta Ruiz, María Clementina Marti. Ensamble masculino: Juan Mende, Ignacio Pérez Cortes, Emanuel Robredo Ortiz, Marcelo Alejandro Amante, Paolo Sambrini, Gracián Agustín Quiroga Paéz. El Galpón de Guevara. Estreno: 02/052016.000137964

Bibliografía:

Varela, Gustavo, 2016. Tango y política. Sexo, moral burguesa y revolución argentina. Buenos Aires: Ariel – Historia.

Sally, una farsa de Dennis Smith

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Sally, una farsa de Dennis Smith

Un musical expresionista

1462317603_untitled-1Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una escena expresionista, desde la ambientación, la música y el vestuario, con actuaciones que recuerdan por su estética al cabaret de Berlín de principios del siglo XX, y a las técnicas de cine mudo es la que ofrece Sally, una farsa en El Cultural San Martín. Dennis Smith nos plantea un desafío, el de reconstruir una vida a partir de momentos, sucesos que serán seleccionados para dar cuenta de un personaje, que bien pudo ser real, pero que surge de la magia de un filme, y en un relato metateatral provocarnos desde el relato, en la doble dimensión de una lógica temporal y de un ensayo que propone esa historia ante nuestros ojos. Una pregunta cuasi inocente, los llevará a un viaje hacia el pasado, 1910, para comenzar como en el mejor relato lógico causal, los motivos que pudo tener la protagonista para hacer lo que hizo, y ser lo que fue. Cada salto temporal tendrá en el presentador la voz de las efemérides que nos ubiquen en el contexto de los personajes, aunque algunos suenen disparatados y desconectados uno de otros. Dos continentes, el Americano, el de nacimiento, la riqueza, la Guerra del 14, la miseria, la crisis de la bolsa de 1929, la Gran Depresión, y Europa, que abraza el fascismo y su propio infierno casi sin darse cuenta, luego de los locos años 20 y de la convicción de que lo ocurrido en la Gran Guerra no sucederá nunca más. 1462387029_untitled-4

Un musical – cabaret, un ensayo que nos habla de una vida ficcional, dando así al tempo en escena varias coordenadas que aúnan las presentaciones de Alejandra Perlusky que jugando desde el vestuario, la corporalidad, la gestualidad y la voz con una imagen masculina fuerte que ancla en la que aparece en el presentador de la película, Cabaret1. Por otra parte, Dennis Smith encarna el personaje de Sally, y al igual que su compañera, lo hace desde los mismos procedimientos. Y lo hace a partir de crear un personaje que sea el revés de la trama del original: “La Sally que conoceremos en este espectáculo es absoluta y radicalmente opuesta a la que vemos en la película.” Afirma Smith en el programa de mano. De Liza a Sally, hay un hilo que se rompe y es el de la inocencia. La Sally Bowles de la Minelli, tiene mucha noche, sin embargo, uno puede encontrar en ella ciertos rasgos de malicia ingenua cuando de sentimientos se trata.

Sally en el Cultural San Martin Temporada 2016  a)Foto Prensa CSM Sandra Cartasso

Sally en el Cultural San Martin Temporada 2016 Foto Prensa CSM/ Sandra Cartasso

La Sally de Smith, tiene un territorio de abandono, recorrido tan drástico y perverso que no logra construir a partir de allí el grado de maldad necesaria para sobrevivir en su medio y por eso huye a Alemania. Personajes que nos abordan desde el vestuario, la música, la gestualidad, la palabra, en ese orden, y que se rompen y fracturan para que desde el fragmento recuperemos el territorio del presente de la enunciación. Una directora y su actor / actriz juegan una dialéctica en escena de cómo debería ser el proceso de creación para llegar finalmente a la construcción de la subjetividad de Sally, la niña desprotegida que se ve arrasada por una realidad que no termina de comprender. Las actuaciones son excelentes, y nos llevan a partir de la música, el piano en vivo como en las películas sin sonido incorporado, a sentirnos en ese ambiente de principios de siglo XX, donde la modernidad ensayaba sus primeros pasos a sangre y fuego. La farsa como género se permite el exceso, la desmesura y el juego escénico que implica la metateatralidad, pero en la puesta tiene una doble significación, porque no sólo es farsesco en el sentido de la poética lo que vemos en escena sino que toda la historia es una farsa, una construcción ficcional que recupera la parte de la historia que el filme americano no presenta sino fragmentariamente. Una puesta potente para los que gustan de la comedia musical, y para los que seguimos el proyecto de un creador como Dennis Smith que siempre nos sorprende para bien.

Ficha técnica: Sally, una farsa de Dennis Smith. Elenco: Alejandra Perlusky, Dennis Smith. Música original: Fernando Albinarrate. Letra de canciones: Dennis Smith y Fernando Albinarrate. Concepto: Alejandro Ibarra y Dennis Smith. Diseño de vestuario: Julio César – Matías Begni. Zapatos: Alejandra Robotti. Diseño de luces: Francisco Hindryckx y Alejandro Ibarra. Fotos: Fuentes2Fernández. Diseño gráfico: Lucila Gejtman. Prensa: Débora Lachter. Difusión en redes sociales: Enchúlame Social Media. Asistente de producción: Nicolás Sorrivas. Asistente de dirección y stage manager: Luciana Larocca. Producción: Roni Isola. Dirección musical y piano: Damián Mahler. Dirección general: Alejandro Ibarra. El Cultural San Martín: Sala 3. Estreno: 10/05/2016. Duración: 65′.

1 En el Berlín de inicios de los años 30 tiene lugar una historia de amor entre la bailarina de un local nocturno de moda llamada Sally Bowles (Liza Minelli) y un estudiante de Cambridge llamado Bryan Roberts (Michael York), con los nazis en pleno auge político con la ascensión del NSDAP al gobierno alemán. Antes de llevarse a la gran pantalla, Cabaret fue un musical de gran éxito en Broadway y la película recupero el género para el lenguaje cinematográfico que no tenía en 1972, fecha de su estreno, un lugar destacado.