Archivo de la categoría: Teatro y Artes Visuales

Antígona de Sófocles

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Antígona de Sófocles

Adaptación y traducción de Elisa Carnelli y Alberto Ure

Un arquetipo vigente para una mujer que se construye a sí misma

fe372b_b573876ae5784b738dba96ee57fb6856mv2Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El Galpón de Guevara es un espacio de teatro provocador, de puestas que buscan nuevos lenguajes, nuevas poéticas de expresión. Esta vez la puesta de Antígona de Sófocles, cuya traducción fue realizada por Elisa Carnelli y Alberto Ure, y dirigida por Juan Manuel Correa, nos ofrece una lectura diferente del clásico griego, donde las oposiciones de poder entre Antígona y Creonte pueden realizarse a partir del análisis de un poder patriarcal1, que no se quiere rendir a la subjetividad femenina, y decide matar para acallar su voz y su libertad, mientras la pareja de Ismene y Antígona, aparecen como las dos caras de una sociedad, la actual, en la cual se establece un duelo entre el compromiso y el individualismo más feroz. Ismene en medio de una fiesta, de música dura, vestida con las ropas de los seguidores del heavy metal, es reclamada por su hermana para llevar adelante lo que considera un deber para con el hermano y para con los dioses; ante su pedido la respuesta no sólo es de temor por las consecuencias sino de desinterés, su mirada desencantada de la vida no quiere más que aquello que le procura diversión sin problemas, intenta disuadir a Antígona y la deja librada al destino. La condición de mujer a la que alude para convencer a su hermana de desistir, establece junto a las palabras de Creonte, una suma del imaginario griego sobre el lugar que la mujer ocupa, sus responsabilidades y su fuerza, muy parecido al nuestro. La respuesta de Antígona es aquella de quien no esconde su temor en la supuesta debilidad femenina, sino que a pesar de sentirlo, se sobrepone a él por convicción. Con una estética expresionista, en su clima de tensión, en la penumbra en que los personajes se mantienen, en el contraste de colores, negro y blanco para todos menos para Antígona que lleva un vestido túnica de color bronce, en la forma de recitado fragmentado del discurso; la eterna historia de Antígona y su lucha por imponer la ley divina sobre la humana, toma cuerpo en los actores desde una temporalidad contemporánea a los espectadores, que señala una vez más la vigencia del texto dramático, y nos permite el juego de los espejos entre el universo griego y nuestra precaria realidad. Sin caja italiana, con una disposición de espacio escénico en H, con los espectadores a un lado y otro de una larga escena de madera con luces en el piso, alargada hacia la platea por una tela roja, la propuesta establece una relación cercana con el público, en cuanto los personajes se acercan y surgen de las sombras del espacio escenográfico atravesado por la tragedia. Los personajes son los que imaginó y construyó Sófocles pero sus palabras tienen una resonancia eterna como eterno es el dilema entre los hombres, su ansia de poder, su ambición de mandar y ser obedecidos. La figura de Antígona, presa de un patriarcado, el griego, es hoy la figura de todas las mujeres que se enfrentan con valentía a los mandatos humanos para defender los divinos. La sociedad patriarcal tiene aún profundas sus raíces. La vida y la muerte juegan en escena su danza, nos muestran las contradicciones y las dudas de hombres y mujeres, que parecieran seguir un juego que nunca termina porque el hombre siempre será el lobo del hombre, pero sobre todo, un lobo cazador para la mujer. antigona-5Esta puesta en escena se entrenó en el marco del ciclo Espíritus en la fábrica2, en mayo del presente año. Es interesante la propuesta de revisitar a un clásico desde la idea de Fiesta. En ese momento su director comentó sobre el tema:

Nos preparamos para una fiesta, es por ello que desde los primeros encuentros trabajamos con el compositor y músico en el campo de ensayo. Empezamos con bases de música electrónica industrial, y a hacer los que hacemos en las fiestas: Bailar…Bailar…Bailar […]

En la fiesta hay algo de retorno a instancias de sensorialidad extremas, pues los cuerpos laten y respiran al margen de la voluntad; en la Fiesta, la Fuerzas colectivas son pura potencia de transformación; y el silencio cuando llega es arrollador… De alguna manera nuestro principal anhelo es oír en el silencio, aquello que aún no pudimos escuchar.3

Podríamos pensar que el principio constructivo es la música, en su sentido más amplio. No solo por la música en vivo sino, además, porque esos cuerpos tienen la musicalidad intrínseca necesaria, sin subordinación a la musicalizad del discurso verbal, para dale carnadura a cada personaje mítico. Mientras las imágenes visuales, por la sobreimpresión de los efectos lumínicos, son de un frenesí tal que nos sumergen a todo ritmo en la “locura” del ritual. Otro acierto, son las pequeñas escenas de forma simultáneas por fuera del relato principal, situaciones habituales donde Dionisio reina.fe372b_c22bfa7308984f95bbbd5be1a5b518afmv2_d_2048_1365_s_2

Ficha técnica: Antígona de Sófocles. Adaptación y traducción de Elisa Carnelli y Alberto Ure. Actúan: María Zubirí (Antígona), Martín Scarfi (Creonte), Mariano Páz (Hemón), Florencia Carreras (Ismene), Luca Firpo (Corifeo), Daniel Kargieman (Guardi), Eugenia Borrelli (Eurídice), Rubén de León (Tiresias); Coro: Agostina Prato, Natalia Pelayo, Sofía Vilaro. Asistencia de dirección: Laura Bambill. Diseño de iluminación: David Seldes. Vestuario: Agostina Prato. Asesoramiento vocal: Carmen Baliero. Asesoramiento coreográfico: Natalia Pelayo. Realización escenográfica: Fabián Crespi. Diseño espacial: Julio Lavallén. Composición musical y música en vivo: Daniel Quintas. Fotos: Vale Fiorini, Vicky Bornaz y Horacio Pablo Annecca. Producción ejecutiva: Sofía Vilaro. Prensa y difusión: Simkin & Franco. Diseño gráfico: María del Pilar Estevez. El Galpón de Guevara. Reestreno: 13/09/2016.

Blogoteca:

Atehortúa, Atehortúa, Arbey, 2000. “La figura femenina en la tragedia de Sófocles” en Revista Nº 24, diciembre.

1Este espacio histórico caracterizado por el hecho militar, la actividad política y el ejercicio poético como sustentador de una mentalidad aristocrática, restringió la función de la mujer en la sociedad al hogar y al cuidado de los hijos, debiendo guardar fidelidad a su marido y a las instituciones de poder que regían la polis; ésta a su vez le limitó sus derechos, prohibiéndole asistir y participar en los certámenes deportivos y artísticos y ejercer funciones públicas. Las espartanas y las lesbias gozaron de más libertad que en el resto de Grecia: las primeras por habitar en un estado esencialmente militar y las segundas por la apertura comercial y cultural que caracterizó la isla, posibilitando en este caso la creación de los tiasos dirigidos por mujeres como Safo y hasta por la misma esposa del dictador Pítaco: Andrómeda. Igualmente existieron las hetairas, mujeres que participaban de la fiesta y el jolgorio con los hombres. Las creaciones artísticas populares y literarias(2) reflejan esta mentalidad masculina donde la mujer cumple su rol exigido por la sociedad griega. La tragedia, la realizada por Esquilo, Sófocles y Eurípides en el siglo V, otorga un papel protagónico a la figura femenina, presentándola como un instrumento del destino (moiras y erinias) para la restitución y que, al igual que el hombre, incurre en transgresiones (hybris); como un ser que en mayor o menor medida contribuye a la alteración del orden cosmogónico por el tratamiento de los sentimientos de philía y de eros. (Revista N· 24, Ciencias Humanas)

2Las otras dos obras del trípico que se presentó en la sala E del Konex fueron: Hamlet y Macbeth de Shakespeare.

Las Ideas de Federico León

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Las Ideas de Federico León

¿Qué es el realismo en el teatro?

11169178_483447548473122_4410368275896587580_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Federico León pertenece a una generación de dramaturgos, los de la década del noventa, que descree de los procedimientos del teatro realista y busca la posibilidad de llevar al teatro otros instrumentos que construyan nuevas maneras de expresión. En su obra Las Ideas se propone un interrogante sobre la vieja problemática entre la convención y la realidad, entre el naturalismo en escena, se fuma no se fuma, se bebe o no se bebe, y mostrarnos como el mago que devela el misterio de sus actos, como se construye una referencialidad que parece pero no es. Para lograrlo nos lleva de la mano de dos personajes que en un ambiente de ensayo, con una mesa que es tanto escritorio como espacio de juego, el pin pon, objeto que como todos se refuncionalizará en los sesenta minutos que dura la acción, para plantearnos una situación que involucra sus propias vidas con la ficción teatral, y nos presenta interrogantes que acucian a su proyecto creador dentro un sistema que vuelve una y otra vez a contarnos una historia desde la forma aristotélica, con claridad y convicción. 000124756Como toda obra que trabaja con la incertidumbre que la posmodernidad nos obliga a atravesar, nada es una certeza, y el chiste, diría uno, está precisamente en demostrarnos que la verdad se multiplica, se desvanece, o simplemente nos deja siempre otra mirada diferente como otro camino de la certeza. En una puesta en abismo y usando la pantalla de video, de una filmación casera, las imágenes son el centro del relato, en una sociedad donde la mirada es el sentido que más atención requiere y ofrece. El bombardeo constante de avisos publicitarios, las filmaciones o las fotos que se suben al instagram, entre otras formas de ver y mirar y ser mirado, son puestas en una reiteración compleja en un espacio que se quiere teatral, pero que del uso de las formas conocidas deja sólo el cuerpo de los actores, y la palabra que construye el vacío que las imágenes fragmentadas producen. Todo puede ser otra cosa, un animal si lo disfrazo puede convertirse en otro, y al mismo tiempo en ese acto ser objeto artístico, y no sólo una mueca de una mascarada. 000124757Lo real y lo fingido pero sin el condimento ético, es decir, no se propone hacer una crítica social a la hipocresía del ser y el parecer, sino por el contrario, se busca complejizar los elementos que la poética realista propone cuando intenta pasar esa realidad objetiva al espacio de la representación, y entonces la pregunta es si debo o no hacer algo verdadero en escena o fingir que lo hago. El límite de lo permitido, y la trasgresión al mismo queda presentado en la secuencia de la botella de whisky, y su clásico cambio por té, o cuando los personajes fuman un porro en escena para mantener la identidad de una teatralidad naturalista. El teatro como la última de las artes con presencia aúrica quedaría en la mirada del autor como una actividad cuyos procedimientos de reproducción mecánica nos alejarían de la ilusión y nos plantearían una relación con el espectador de deconstrucción de esa experiencia mágica. La producción de elementos que hacemos pasar como reales a la vista del público, el uso de la máscara, y diferencia entre lo real concreto y aquello que proponemos como tal, nos quita la posibilidad del pacto implícito, y nos afirma en la creencia de la construcción del discurso tanto en el teatro como fuera de él.

000127109Ficha técnica: Las Ideas de Federico León. Actores: Julián Tello & Federico León. Escenografía: Ariel Vaccaro. Música y diseño de sonido: Diego Vainer. Diseño de luces: Alejandro Le Roux. Vestuario: Paola Delgado. Casting: Maria Laura Berch. Fotografía: Ignacio Iasparra. Actor en ensayos: Ignacio Rogers. Asesoramiento técnico: Paula Coton & Agustín Genoud. Asistencia general: Melisa Santoro Aguirre & Antonella Saldicco. Operación técnica: Laura Melchior. Cámara y fotografía: Guillermo Nieto. Gaffer: Guillermo Saposnik. Dirección de arte: Mariela Rípodas. Realización de objetos: David D’Orazio. Sonido: Diego Vainer. Edición: Andrés Pepe Estrada. Post producción: Alejandro Soler. Asistencia: Malena Juanatev. Actores en video: Alejandra Manzo, Maitina De Marco, Pablo Gasloli, Alejandro Ini, Barbara Irisarri, Ana María Monti, Patricia Russo, María Laura Santos, José Maria Seoane, Alfredo Staffolani, Martín Tchira, Emanuel Torres, Antonella Querzoli y Gabriel Zayat. Agentes: Judith Martin & Carlota Guivernau. Prensa: María Laura Monti. Diseño gráfico: Alejandro Ros. Producción y asistencia de dirección: Rodrigo Pérez & Rocío Gómez Cantero. Dirección: Federico León. Zelaya. Duración: 60′.000136031

 

Mash Up, mezcla dos: Dios es el DJ de Leo Kreimer

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Mash Up, mezcla dos: Dios es el DJ

de Leo Kreimer

La vida es música. Dios es el DJ

Flyer Mash Up Mezcla Dos_bajaAzucena Ester Joffe

Leo Kreimer es el demiurgo también de esta segunda puesta en escena, dramaturgo y director responsable de Mash Up, mezcla uno estrenada en El Galpón de Guevara, en el 2014. Si en esa primera creación el punto de partida era un simple mortal que en su espacio privado estaba sentado frente a su televisor, aquí es un espacio cósmico que abarca a los hombres y a su Dios. Así como Dios crea a sus criaturas, así el artista crea a sus obras, como si fueran fuerzas encontradas, por momentos generan un torbellino y luego, nuevamente, retorna la calma. Con algunas intervenciones de teatro aéreo, de danza y de arte digital, el principio constructivo es la música en vivo con mayor peso en la percusión –con algunas canciones. Los excelentes músicos -batería, guitarra, bajo, teclado, también algo de violín, desde la consola se graba y se repite– crean un clima especial atravesado por el genio de Prince -cantante y compositor fallecido recientemente– con algunos temas a puro funk y otros con un sonido quizá más “industrial”. Como en la propuesta “mezcla uno”, la realidad parece multiplicarse y por energías extrañas -las proyecciones digitales- otra nueva “realidad” emerge del centro de la “realidad” anterior. 20

Todos sabemos que la realidad siempre es una construcción según el punto de vista de su enunciador, en este caso por el personaje mitad dios y mitad mujer. Las imagenes visuales y auditivas son grandilocuentes y le otorgan al espacio lúdico una impronta muy dinámica. La iluminación termina por cerrar este círculo perfecto de la creación -humana y divina- donde para cada espectador connotará una existencia distinta. Un despliegue a todo ritmo que va creando un corpus con las distintas escenas en espacios reales representados y en espacios virtuales. Presenciamos, por instantes, la desmaterialización de los personajes que vuelven a surgir en otro nivel espacio-temporal, en el nivel de la representación digital. Un evento artístico donde se cruzan y confluyen distintas disciplina, y un grupo de artistas/ músicos que con solidez técnica y ductilidad expresiva se adaptan perfectamente a cada cambio de soporte. Si en la primera propuesta, Mash Up, mezcla uno, mediante el trabajo actoral coral fue un despliegue escénico de alto impacto visual y por lo tanto era necesario que el espectador estuviese de pie para poder abarcar una obra que básicamente se desarrollaba a cierta altura, tal vez porque así era el lugar de los semidioses del Olimpo. 18

Esta segunda propuesta, Mash Up, mezcla dos: Dios es el DJ, centrada en la impecable Débora Zanolli está más orientada a los amantes de la música y en especial a los más jóvenes, pero sigue siendo “la perfecta combinación entre lo real y lo fantástico”. Un puente que nos une a la expresión de la imaginación de Kreimer en una obra interactiva donde el arte digital va extendiendo nuestra percepción entre lo vivido y lo imaginado.16

Ficha técnica: Mash Up, mezcla dos: Dios es el DJ de Leo Kreimer. Elenco: Débora Zanolli, Daniel Bugallo, Carolina Borca, Luciano Bassi, Diego Grillo. Creación y dirección general: Leonardo Kreimer. Asistente de dirección: Débora Zanolli. Coreografías: Carolina Borca. Diseño de luces: Leandro Fretes. Escenografía y vestuario: Isabel Gual. Realización de video: Maxi Vecco. Diseño de sonido: Aníbal Tonianez. Música original: Daniel Bugallo – Mauro Cambarieri. Operación técnica en vuelo: Lucas Podestá – Esteban Gulias. Head Rigger: Rodolfo Aguirre. Diseño gráfico: Juliana Rastelli. Fotografía: Hernán Paulos. Prensa: Octavia Comunicación. Producción ejecutiva: Paula Taratuto. Producción de sala: El Galpón de Guevara. Producción general: RES teatro. Estreno: 31/03/2016. Duración: 60′.

La Cuna Vacía de Omar Pacheco

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La Cuna Vacía

de Omar Pacheco

Cuerpos que comunican más allá de la convención de la palabra

Azucena Ester Joffe

Durante el 2015 tuvimos la oportunidad de ver y de disfrutar muchas obras, algunas de ellas excelentes y sin duda el broche de oro, en diciembre, fue La Cuna Vacía, el último fin de semana que estuvo en cartel, después de nueve años con algunos intervalos. Con la propuesta de celebrar los diez años de la obra y los cuarenta años de las Madres de Plaza de Mayo en el Centro Cultural Néstor Kirchner en el presente año. Recordemos que se entrenó en el 2006 como un homenaje a las Madres en su 30º aniversario. Omar Pacheco después de haber recibido la llamada con la propuesta recuerda que:

[…] había un tiempo acotado para mí, que trabajo sobre el detalle, y una propuesta en la que cual traté de implementar toda la magia y todos los recursos técnicos que me acompañaron en mi formación cinematógrafica como para poder encontrar la sublimación en el horror, la belleza en la tragedia y hablar de la supresión. (2015:128)

000058973Hoy podemos decir sin miedo a equivocarnos que la obra excedió la instancia de la creación, pues es casi imposible poner en palabras la experiencia individual, en soledad, de cada espectador más allá de nuestro cómodo lugar en la Sala. Un sitio para un público reducido lo cual permite que la fuerza intrínsica que se generará desde el espacio escénico nos involucre y derribe cualquier intento de mantener cierta distancia estética. En este punto, nos parece interesante utilizar el concepto de “metáfora viva” desarrollado por Ricoeur, pues la metáfora tiene productividad porque produce conocimiento, intentando desmostrar que el texto de ficción le permite al artista intervenir sobre la “realidad”. Tiene que ver con los entramados discursivos, complejos, como parte de las estrategias y/o procedimientos que nos posibilita, a partir de la operación metafórica, ver la relación entre la obra y la “realidad”:

Así, el discurso poético transforma en lenguaje aspecto, cualidades y valores de la realidad, que no tienen acceso al lenguaje directamente descriptivo y que sólo pueden decirse gracias al juego complejo entre la enunciación metafórica y la transgresión regulada de las significaciones corrientes de nuestras palabras. Por consiguiente, me he arriesgado a hablar no sólo de sentido metafórico, sino de referencia metafórica, para expresar este poder que tiene el enunciado metáfórico de re-escribir una realidad inaccesible a la descripción directa. (Ricoeur, 1995: 33)

3ebbf5_6fb78d403e9e498d99009f841161cd44Esa “realidad” -la última Dictadura cívico-militar- es intransitable e intranferible, a pesar de la distancia histórica, es el núcleo duro de la ficción. Pero Pacheco toma como punto de partida esta dimensión politica y hurga con urgencia en nuestra memoria colectiva a partir de una metáfora “viva”, poética, y a su vez lacerante. Ya al ingresar a la Sala, un particular aroma nos envuelve como el humo a la oscuridad del espacio escéncio. Un espacio que se desbobla y se contrae constantemente, y su alternancia o simultaniedad nos remiten al estado de vigilia perpetua, al mundo inasequible entre los vivos y los muertos. En algunas de las breves escenas, algún actor o actriz se acerca a la primera fila y como un espectro desaparece en un parpadeo -o bien en la oscuridad o bien entre el público. Una criatura que excede la categoría de personaje, porque es la esencia de una estética narrativa comprometida con la construcción de la memoria social. Una historia precisa a partir de las Madres de Plaza de Mayo que se expande hacia todas aquellas Madres que han sufrido la mutilación de haber perdido a su hijo/a por apropiación o por daño colateral. Todos los sistemas significantes tienen una presencia específica y sin subordinación al resto, con lo cual cualquier intento de análisis excede esta nota pues el mismo requiere de un profuso abordaje para estar en consonacia con el hecho teatral. Por lo tanto, sólo nos limitaremos a algunas cuestiones de la puesta en escena. 3ebbf5_b710a8cbe8364a27adb2491ad89bf7fc.jpgPor un lado, es relevante la funcionalidad del silencio, de lo no dicho, como también de esas fracciones temporales de oscuridad que le permiten al espectador completar esos aparentes “vacios” a partir de su memoria particular, Además la intensidad de la música original como también la música incidental que delimitan cada secuencia, cada espacio-temporal que se materializa ante nuestra atenta mirada. En el espacio lúdico, entre dos grandes rampas, se irán construyendo dos pequeños espacios íntimos a ambos laterales y un tercero más alto, el lugar para el recuerdo, que se utilizarán con breves alternancias. Por otro, por ejemplo, el horror está planteado tanto desde una mirada minimalista como cuando se ven los pequeños muñecos en un recipiente de agua o como, en constrate, cuando los cuerpos inertes caen por las impactantes rampas al “mar”. O bien, lo insoportable cuando un pequeño es arrancado de los brazos de su madre en un pañuelo, un pecho desnudo, un grito desgarrador … El “personaje” siniestro, como un prestidigitador, rompe la cuarta pared y nos exhorta “a jugar”, quizá para convertirnos en cómplice de lo que está sucediendo o quizá porque somos títeres como los que están en escena de los intereses del Poder o de la Iglesia. La escritura escénica de Omar Pacheco es un sólido entramado “artesanal”, podríamos pensar en un tejido donde la urdimbre -hilos longitudinales que están en tensión en un telar- es la iluminación y la trama -hilo transversal con el cual se teje en la urdimbre para formar la tela – son los actores. 000058935Una “dramaturgia lumínica” que busca la profundidad en el dispositivo para narrar, el sutil equilibrio entre luz y sombra para la “desmaterialización del espacio”, como sostienen Diaz – Libonati:

[…] una de las constantes que más acabadamente definen su escritura escénica: el “espacio lumínico”, configurado por un uso cinematográfico de la iluminación, que construye una multiplicidad de espacios irreales y oníricos, no habituales en el teatro. (2015: 103)

Por último, la particular formación del grupo responde -simplificando mucho- a la necesidad de que el cuerpo sea el punto de partida y de llegada, un cuerpo que pueda romper con los hábitos, un cuerpo que borre sus propios límites físicos y psicolgóicos para convertirse en partitura. Una elección de vida y de actuación que tiene la sonoridad particular de cada uno. Sin duda, un arduo trabajo que se desarrolla en varias instancias y que para nosotros es difícil de asir. “El método y la técnica del Teatro Inestable permiten que ese cuerpo, alterando sus leyes cotidianas, construya una permanencia en un estado metafórico de lo que se desea comunicar” (85). Pues hay una emocional plasticidad en cada cuerpo que permite el estímulo inconsciente que logra la comunicación con cada espectador en el ritual. Los actores con sus desplazamientos casi coreográficos, la ralentización de su gestualidad, en general, son cuerpos-huellas de la realidad representada. Con una estructura laberíntica, como el movimiento de una cámara vagando por espacios impensados e inconscientes, el recorrido es zigzagueante por los intersticios de la mente atormentada en la profundidad de un sueño o mejor dicho una pesadilla. La particular y poética escritura de Pacheco es todo desafío que logra la perfecta conjunción entre fuerzas opuestas, y este equilibrio permite la fluida comunicación entre el espacio ficcional y el espectador, más allá de lo racional, a nivel de la percepción.

Retomando a Ricoeur y su concepto de “metáfora viva”, consideramos que se produce un “choque” entre la dureza del tema real, concreto, y la inagotable poesía de las imágenes visuales y auditivas: “recuperar el dinamismo en virtud del cual un enunciado metafórico, una nueva pertinencia semántica, emerge de las ruinas de la pertinencia semántica tal como aparece en la lectura literal de la frase” (32). Nunca el espectador volverá a ser lo que era antes de ingresar al teatro La Otra Orilla, porque no ha podido con anterioridad imaginar la intensidad de cada breve escena / secuencia, de cada pequeño fragmento de un todo inacabado. Este “choque” es lo que transforma a cada sujeto espectador según su vivencia personal y social, quien una vez finalizada la obra se quedará en su asiento sin aplaudir, suspendido en un tiempo otro, sólo aferrándose de esa última imagen que ya le pertenece y jamás olvidará. Pues la ficción se ha fundido con la cotidianidad.

Ficha técnica: La Cuna Vacía, Idea y Guión de Omar Pacheco. Actúan: Valentín Mederos, María Centurión, Agustina Miguel, Hernán Alegre, Kaio de Almeida, Emilia Romero, Ivana Noel Clara, Fernanda Catullo, Daniela Valladares, Jorgelina Revoredo, Luciana Capriotti, Lorena Villalba, Victor Flores. Titiriteros: Samanta Iozzo, Zulma Beatriz Serrano. Operador de Luces: María Silvia Facal. Operador de Sonido: Hernán San Martín. Música Original: Rodolfo Mederos. Participación Especial: Liliana Herrero. Arreglos: Colacho Brizuela. Musica Incidental: Gerardo Gardelin. Voz en Off: Liliana Daunnes. Diseño de títeres: Esteban Fernández. Diseño de Luces: Omar Pacheco. Video: Daniel Gómez. Fotografía: Antonio Fernandez. Dirección: Omar Pacheco. Teatro La Otra Orilla.

Bibliografía

Diaz, Silvina y Adriana Libonati, 2015. “Teatro y otras artes” en De la crisis a la resistencia creativa. El teatro en Buenos Aires entre 2000 y 2010. Buenos Aires: Ricardo Vergara: 87-113.

Pacheco Omar, 2015. Cuando se detiene la palabra. Buenos Aires: Colihue.

Ricoeur, Paul, 1995. “Introducción” en Tiempo y Narración. México: Siglo Veintiuno: 31-35.

Cuando vuelva a casa voy a ser otro de Mariano Pensotti

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Cuando vuelva a casa voy a ser otro
de Mariano Pensotti
Los setenta y su inquietante presencia.

CUANDOAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un fondo de pantalla que luego se mueve como un travelling, o como una cinta de moebius nos recibe a los espectadores, en una singular puesta en escena donde todo se desarrolla en ese espacio rectangular, acotado, y nos lleva desde un mundo donde se cruza Grecia antigua y los dinosaurios, para luego llevarnos hasta la etapa de los mamíferos con un león que nos mira desafiante en su quietud, hasta llegar al blanco de un presente que tiene a sus personajes sobre la cinta desplazándose con sendos equipos de medición territorial en el campo de la arqueología, hasta llevarnos de nuevo hacia atrás a la historia de los setenta y como en un museo mostrarnos los objetos, libros y cassettes, que identifican la época, en sendos atriles, que circulan como todo porque el tiempo no se detiene, y nadie es el mismo en ese constante movimiento que es la vida en el planeta, o la rotación del planeta en el universo. Los setenta como ojo ciego de un pasado siempre en vísperas de ser resignificado, como una mochila que es difícil de dejar en cualquier parte, como un cúmulo de situaciones y objetos, que aún sepultados siguen marcando las acciones de nuestro presente que no se resigna al olvido, porque no perder la memoria es necesario, para que los que no están reaparezcan en un legado vivo. Palabras encerradas en bolsas, voces escondidas en los versos de una canción, y la sensación de Manuel que la vida puede tener otro peso específico que el presente, para él que vive buscando un sentido, aquél que parecía logrado hace años en una puesta teatral: El río. Dos generaciones, dos paradigmas, dos formas de encarar los acontecimientos, o una consecuencia de la otra. Partiendo como figura en el programa de mano de un hecho real:

…a fines de los años ‘70 un militante revolucionario decide esconder una serie de objetos comprometedores que tiene por si los militares allanan la casa donde vive y los entierra en el jardín de la casa de sus padres; cuando termina la dictadura intenta recuperarlos pero no lo consigue porque no recuerda exactamente donde los enterró…cuando vuelva

Los acontecimientos que se suceden como correlato de ese episodio son el encuentro con su pasado de manera azarosa, y un misterio encerrado en la figura de un objeto, el viejo casette, que no reconoce como propio ni sabe de quien pueda ser. En esas capas arqueológicas la historia de Manuel que como todo lo que sucede en la vida termina relacionando una generación con otra, para ver las diferencias entre una generación que se movía en un mundo de fuertes certezas, aunque pudiesen ser erradas, y la contemporaneidad que transita un mundo donde la incertidumbre y el cambio es la única certeza posible. Las actuaciones en una puesta no realista, sin embargo, son verosímiles y producen empatía en el espectador que se siente identificado con una u otra línea que plantea la historia. La música en escena, no como clima sino como acontecimiento le da también junto con los carteles que señala la estructura de la obra, la posibilidad de tener diferentes puntos de fuga que provocan una mirada diferenciada. Si el hilo conductor tiene que ver con un viejo cassette y la voz de alguien desconocido, las delirantes escenas se van sucediendo casi de manera cinematográfica, en un continuum como un largo travelling que recorre varios tiempos sin corte. Y un espacio en donde cada persona u objeto parece seguir su propia línea de fuerza, sin gravitación, sin contradicción. Una escritura cuando vuelva aescénica que se desdobla y se pliega constantemente, y que permite distintas lectura según la mirada de cada espectador. Según su director, de amplia trayectoria internacional [1], “Todos nos armamos ficciones de nosotros mismos” [2] y este es el principio constructivo del hecho teatral, pues es una ficción que permite otras ficciones, todas perfectamente encastradas. Unión artificial, pues las imágenes visuales tienen una plasticidad especial y, por momentos, construyen un mundo de alucinaciones en un relato que tiene algo de suspenso y mucho de fantástico, mientras que el discurso verbal tiene otro contenido que es preciso, en algunas secuencias, y busca la complicidad de nuestra memoria individual y social.

Ficha técnica: Cuando vuelva a casa voy a ser otro de Mariano Pensotti. Elenco: Agustín Rittano, Mauricio Minetti, Santiago Gobernori, Julieta Vallina, Andrea Nussembaum. Escenografía y Vestuario: Mariana Tirantte. Música: Diego Vainer. Luces: Alejandro Le Roux. Producción: Florencia Wasser / Grupo Marea. Asistencia de escenario: Manuel Grirao, Carlos Etchevers. Dirección: Mariana Pensotti. Sala AB de El Cultural San Martín. Duración: 80’. Estreno 11/09/2015.

[1] Mariano Pensotti (Buenos Aires – 1973) se formó en cine, artes visuales y teatro. Sus obras han sido presentadas en la Argentina y en festivales y teatros de Bélgica, Alemania, Francia, Irlanda, Letonia, Brasil, Canadá, Japón, Austria, España, Chile, Inglaterra, Dinamarca y Suiza. http://marianopensotti.com/ [04/10/2015]

[2]http://www.clarin.com/extrashow/teatro/Mariano_Pensotti-teatro-Cuando_vuelva_a_casa_voy_a_ser_otro-festival_de_Avignon_0_1429657355.html