Archivo de la categoría: Teatro y Ciencia ficción

Un canario de Luis Cano

Estándar

Un canario de Luis Cano

Hoy es el aniversario de mamá… / Es hora de que tomes una decision…

flyer-2016Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La dirección de Miguel Israilevich le impone al relato de Cano toda la fuerza de lo esotérico que el texto construye desde las palabras. Una madre que no está, un hijo que va a recoger lo que queda de su recuerdo, que intenta reordenar la memoria para exorcizarla de algún modo y escapar al cerco de posesión en el que se encuentra. La voz de la madre que surge del cuerpo del hijo es un efecto contundente para establecer esa relación enfermiza, donde el reclamo es constante, y no deja espacio a la respiración normal. El cuerpo del actor se desdobla en la voz y en el constante movimiento por el espacio, con los gestos propios de un ama de casa que teje la tarea diaria entre la fatiga, el aburrimiento y el goce del deber cumplido; al mismo tiempo, que intenta, sin lograrlo, escapar a la rutina de los gestos conocidos pero ajenos. Del desorden del principio todo queda en pie otra vez, en un ambiente kitsch, y la conexión con la extraescena, en el espacio cocina. Desde una poética expresionista, desde la penumbra de ese espacio que guarda demasiadas capas de olvido, el cuerpo del actor desdobla su performance para darnos como espectadores una clase de muy buen teatro, y dibujar en el aire de la sala la respiración de su alma y el de una madre que no quiere dejarlo ser. Tiempos otros, que aparecen en la voz de una mujer que es a la vez el eco en los labios del hijo, que está atrapado en los pliegues de su historia, la de ella. Atmósfera de encierro, de ahogo entre los objetos que la recuerdan, los patines por ejemplo y la casa que se empeña en traerla en cada rincón, en cada anécdota teñida de un tiempo que pasado es sin embargo un presente constante. Nada tendría sentido sin ese cuerpo que Alejandro Ojeda hace vibrar en todos sus músculos, y en esa voz que es y no es la propia, en una maravillosa interpretación de un personaje difícil no sólo por la temática sino por la exigencia que le imprime el desarrollo de la intriga que construye la escritura de Cano. Una escritura a la que el dramaturgo nos tiene acostumbrados: fragmentada, lindando con el absurdo, el grotesco o el expresionismo subjetivo, o en una conjunción que abarca las tres poéticas con la intensidad de su mirada. portadaUna actuación que ya ha obtenido no sólo el aplauso de un público agradecido, si no también el de una crítica especializada que descubre y disfruta un excelente trabajo. Por otro lado, son también cómplices perfectos del encuentro entre el niño y el hombre / entre el hijo y su madre: la esceografía -cajas, juegos de mesa, trastos viejos por doquier, el vestuario -traje sobrio y corbata, la iluminación -contraste del claroscuro- y el sonido -suspenso y tensión. En Un canario cada sistema significante encastra con precisión para construir el clima oscuro y desolador que requiere la situación dramática. Se nos presenta la dificultad de seguir escribiendo sin emitir juicio de valor, sin ser redundante, como debería intentar todo crítico. Pero al ser perfecta la conjunción de la triada Cano / Israilevich / Ojeda que, a su vez, contiene a los otros profesionales del hacer teatral, sólo nos queda decir para después de las últimas funciones que restan: ojalá se siga reestrenando para que los potenciales espectadores puedan encontrar en esta breve obra el “punto ciego”, de conexión inconsciente, entre la creación artística y la individualidad atrapada en la butaca.3

Ficha técnica: Un canario de Luis Cano. Actor: Alejandro Ojeda. Asistente de dirección: Ana Schmukler. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Iluminación: Sandra Grossi. Diseño sonoro: Tián Brass. Entrenamiento físico: Cristian Vega. Diseño gráfico: Miguel Israilevich. Fotografía: Cristina Pereyra. Realización de vestuario: Guillermo Hermida. Dirección: Miguel Israilevich. Sala: Espacio Polonia. Reestreno. Duración: 40′. www.uncanario.com.arimg_8768

Anuncios

Paraná Porá de Maruja Bustamante

Estándar

Paraná Porá
de Maruja Bustamante
“La Tierra se congeló cerca de los mares”

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

998666_596785287028480_1602839443_nUn espacio teatral no convencional, en su centro, lo que parece un bote grande, una escenografía en un lugar preciso, el agua, pero en un tiempo que suponemos lejano, en algún futuro apocalíptico donde todo está rodeado por el frío intenso, el hielo, la nieve, la soledad y la muerte en donde hubo selva, calor, vida, naturaleza en estado permanente. Esa naturaleza ha mutado, como todos aquellos que devienen de ella, las vacas, los peces, los hombres, el destino. Dos mujeres quieren salvar y salvarse huyendo hacia el centro de la tierra prometida, Córdoba, llevan el futuro en el vientre de una, y la fuerza en el brazo de la otra, y además tienen un territorio en común: el deseo compartido por el mismo hombre, Santo. En ese viaje hacia lo desconocido, los diálogos se confunden con la necesidad de sobrevivir, y con la búsqueda imperiosa de un motivo para continuar. Las actuaciones son tan sobresalientes que como espectadores sentimos el impacto de su tragedia, que es la del país conocido, y no podemos dejar de conmovernos con una situación que nos parece no podrá tener un final feliz. Maruja Bustamante escribe una dramaturgia que ahonda en la subjetividad de sus criaturas, en las que deposita casi instintivamente sus propios miedos, sobre todo aquel que se sucede ante el despojo del amor, la soledad, y la paranáincertidumbre de lo que vendrá.

¿Anda o no anda la brújula? Mirá si estamos volviendo. No quiero volver, Polaca, no quiero que nos metan donde lo metieron al Santo…Calzate bien las botas que ayer me dio mala espina esa brea azul que sale de los cráteres… Nos vamos a morir…Nos vamos a morir… (100)

A veces lo hace desde la performance, o el biodrama, en esta oportunidad ponen el cuerpo a su voz dos actrices que comprenden el drama propuesto, y utilizan las herramientas, cuerpo y voz, en un espacio mínimo, que recorren ancladas a él por unas cuerdas, que sostienen su continente en movimiento y lo hacen de cara a sí mismas, sin ruptura de la cuarta pared, en una proxemia que las acerca en la desgracia, y las aleja en el rencor. Así, la Gringa y la Polaca no solo están condicionadas por el medio en el que vivían 10672336_972697939437211_3648228131991978444_nsino que ahora es también el clima o mejor dicho la situación climatológica, y desde ahí, ambas mujeres, llevan adelante una historia de ciencia ficción con una desoladora mirada futurista. En el espacio escénico, por un lado, restos de materiales descartables: cajones, cartones y plástico por doquier mientras, por otro lado, la suave melodía de la ejecución del arpa en vivo. Música casi constante que funciona como contra punto a la persistente tensión desde el inicio, que a pesar del humor y del artificio nos sumerge en esas aguas heladas a la espera de llegar pronto al lugar deseado y del nacimiento de El Santito. Otro acierto es la iluminación que va creando los diferentes climas durante el relato según el discurso verbal y corporal que ambas actrices van cruzando. Aunque siempre limitadas en el precario bote a vela, los diferentes registros dan cuenta de los distintos estados de ánimos durante la travesía, en la que no faltará el temor a la vaca mutante o a la luna verde, o bien ese algo que acecha en la oscuridad y que es difícil de describir. Un hecho teatral sólido de color local pero con una temática, lamentablemente, por el cambio climático que es universal

11210491_970563569650648_7174588739116823012_n

Ficha técnica: Paraná Porá de Maruja Bustamente. Elenco: Monina Bonelli, Iride Mockert. Arpista: Sonia Álvarez. Escenografía: a77 – Gustavo Diéguez & Lucas Gilardi. Diseño de luces: Javier Casielles. Diseño de vestuario: Candelaria Hazte. Producción: La Mafia. Asistencia Técnica: Lucas Sánchez. Asistencia general: Nicolás Capeluto. Dirección general y puesta en escena: Maruja Bustamante. Teatro El Extranjero. Duración: 70’. Re-estreno: 2015.

Bibliografía
Bustamante, Maruja, 2014. Hija boba y otras obras. Buenos Aires: Editorial Blatt y Ríos

Tempeste de Pepe Márquez y Azul Borenstein

Estándar

Tempeste de Pepe Márquez y Azul Borenstein

Fragmentación sensitiva de La Tempestad de William Shakespeare

Que el aliento gentil hinche mis velas, o sucumbirá mi propósito, que agradarles (Próspero)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tempeste 1Un grupo de danza – teatro que incursiona en un clásico del teatro universal, La Tempestad de William Shakespeare, y lo hace transgrediendo la convención no sólo desde la musicalización dodecafónica que por momentos vuelve a la armonía, y un vestuario que utiliza materiales no naturales para cubrir los cuerpos y sus personajes; sino en la incorporación de objetos y muñecos construidos con materiales que provienen de la industria, el plástico. Con un ritmo repetitivo que refuerza el sentido que construiría la palabra, que sólo se hace presente en la orden a un ejército simulado por muñecos conformados con botellas, o similares, la dramaturgia de Shakespeare se desarrolla en la fuerza de los personajes danzarines que muestran su tensión en un enfrentamiento desigual. Piedra fundamental de la estructura el movimiento no sólo de cuerpos sino de elementos que simulan el viento huracanado, la tormenta, y el mar encrespado, la naturaleza en plena actividad que logra reproducir los sentimientos de los protagonistas de una historia que atraviesa los siglos.

Fernando: ¿De dónde viene esta música? ¿Del aire o de la tierra? No se oye ya…y seguro que se dirige a alguna divinidad de la isla. Sentado en la playa, llorando el naufragio del rey mi padre, se deslizó junto a mí esta música sobre las aguas, aplacando su furia y mi dolor con su dulce melodía. La he seguido hasta aquí -o más bien me ha traído ella-; pero ha cesado…No, comienza de nuevo. (Shakespeare, La Tempestad)

tempeste 2Una conjunción entre los elementos de la naturaleza y el hombre que provoca el barroco y luego desatará con toda su fuerza el romanticismo, y que mueve los hilos de la tormenta desata en el corazón de los hombres: sus ambiciones, sus dudas, sus deseos, y el amor que siempre estará atravesando un camino de obstáculos. La tensión de los cuerpos se sostiene entre la fuerza de Próspero y los movimientos sutiles de la figuras de Miranda, Fernando y Ariel.

Esa conjunción y desborde del barroco se actualiza en El Galpón de Guevara, donde se multiplican los centros de esta propuesta estética. Por un lado, la fuerte presencia de la música; por otro, los actores / bailarines y las marionetas, y, por ultimo, la iluminación precisa. Todo encastra perfectamente para crear las imágenes visuales de una plasticidad única y las imágenes auditivas que se filtran constantemente en el espacio real representado. Un encuentro escénico donde el discurso verbal no es necesario, pues más allá de conocer o no el texto dramático, el hecho teatro-danza nos sumerge en estado de vigilia. Otros dos importantes aciertos son el vestuario y la coreografía. En tanto que, en un espacio totalmente despojado el vestuario se transforma mágicamente en parte de escenografía: las altas olas y los fuertes vientos le otorgan de este modo un volumen especial mientras nos sumergen, necesariamente, en la acción dramática. Mientras, la coreografía pareciera tener una fuerza contraria, pues si los movimientos ondulantes del material utilizado casi nos roza, los movimientos coreográficos tienen un vocabulario distinto, en especial por forma lineales, con cierta austeridad y una clara simplicidad en las formas. Simplicidad que requiere de una técnica especial para lograr que los desplazamientos se vean como distorsionados en relación a la cabeza, al torso y los pies, manteniendo por momentos los brazos en posiciones angulares. Una danza centrada en la experimentación, en la búsqueda de un lenguaje propio que permita la construcción de diferentes sentidos en el espectador. Una obra original que puede provocar en un espectador distraído cierta inestabilidad al no entregarse al proyecto creador del Grupo Teatral Ensamble Tempeste[1]

tempeste 3

Ficha técnica: Tempeste, creación de Pepe Márquez, Azul Borenstein. Música original: Fabio Zurita. Luces: David Seldes. Elenco: Rodolfo Romero, Mauricio Guzmán, Natalia Ayzenberg, Lisi Gay, Jhon Agust, Agostina Venturelli,  Pedro De Simone, Oscar Rousset. Coordinación y Realización de tocados y pelucas: Lucia Lossada. Maquillaje: Tamara Varela. Realización de escenografías dinámicas, vestuarios, marionetas: Clara Valente, Maria Viginia Pioli. Realización de Vestuarios: Betania Rabino. Producción: Pier Paolo Olcese. Una producción RES TEATRO. Prensa: Octavia Gestión Cultural y Comunicación. Dirección: Pepe Márquez. El Galpón de Guevara.

[1] http://www.tempeste.com.ar/