Archivo de la categoría: Teatro y Cine

Perfectos desconocidos de Paolo Genovese

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Perfectos desconocidos basada en la película de Paolo Genovese

Adaptación Teatral de Guillermo Francella y Luis Scallella

Todos tenemos una vida secreta en nuestro celularperfectos-desconocidos_gr1

Azucena Ester Joffe

Una historia que podríamos transitar en cualquier momento: la propuesta de un juego que aparentemente es ingenuo puede abrir la caja de Pandora . ¿Quién no siente cierto temor al dejar su celular al libre albedrío de los amigos y/o pareja? Hoy, lamentablemente, todos tenemos una pequeña “caja negra” en nuestro poder, personalizada con fotos, contactos y demás. La historia transcurre durante una cena de amigos de años, en el departamento de Rocco y Eva, en una noche de eclipse que promete ser distinta. Las pequeñas intrigas de los anfitriones junto a las de Cosimo y Bianca, de Lele y Carlotta y de Peppe, se van entrecruzando en clave tragicómica ya que la comicidad del inicio va mutando a lo dramático posterior. El film, Perfetti sconosciuti de P. Genovese (2016) tuvo su remake español, que tiene mucho de la primera, en el 2017 a cargo de Álex de la Iglesia.

En general, la adaptación teatral de alguna película, al cambiar de soporte, pierde algo de la esencia del original. Pero este no es el caso, puesto que Guillermo Francella y Luis Scallella no sólo mantienen ese mundo ficcional sino que lo potencian logrando una narración precisa y sin dobleces. Además, la sólida dirección de Francella construye un relato en el cual cada sistema significante encastra perfectamente. En el amplio espacio escénico de forma acertada, visibilizamos cada rincón, quizá en oposición a lo que cada uno podría ocultar. A modo de un plano secuencia, la iluminación y los elementos de la escenografía van focalizando nuestra atenta mirada por los sitios en que se desarrolla la situación dramática, a veces en grupo y otras en intimidad. En tanto el vestuario le otorga la necesaria cotidianeidad a estas criaturas. El trabajo coral nos permite decir, sin miedo a equivocarnos, que es un “elenco de calidad”, porque cada uno, con sus particularidades, le otorga la carnadura vital y los matices a su personaje. Pues estos seres ficcionales, disímiles entre sí, tienen sus momentos de humor y de ironía, entre lo irrisorio y la tensión, tal vez hasta lo absurdo, para crear a partir de ellos el clima del que parecieran no poder salir. La estabilidad emocional y afectiva de cada uno parece desmoronarse, en distintos grados, a partir de un simple e inofensivo ringtone. No hay héroes, no hay protagonistas, sólo actrices / actores que desde su gestualidad, las inflexiones y tonos de su voz, con sus movimientos, denotan profesionalismo y una química especial. Con buen ritmo desde su inicio, con la fluidez del género y con la complicidad del espectador, la obra genera una empatía distinta y nos interpela más allá de la teatralidad. Desde nuestra butaca, somos más que simples voyuers ya que nos une la terrible dependencia que muchas veces nos lleva a ignorar a nuestros seres más queridos sin darnos cuenta que la tecnología sigue avanzando sobre nuestra intimidad, e identidad, globalizando los afectos. En estos momentos donde la movilidad de los conceptos nos deja sin un punto real de anclaje, a la deriva en la inmediatez de las redes sociales, a veces para bien y otras no tanto, las nuevas generaciones de teléfonos móviles desdoblan nuestra experiencia entre lo real y lo virtual.

Ficha técnica: Perfectos desconocidos basada en la película de Paolo Genovese. Adaptación Teatral: Guillermo Francella y Luis Scallella. Intérpretes: Alejandro Awada, Agustina Cherri, Mercedes Funes, Gonzalo Heredia, Peto Menahem, Carlos Portaluppi, Magela Zanotta. Dirección: Guillermo Francella. Asistente de dirección: Franco Battista. Diseño de Escenografía: Jorge Ferrari. Diseño de Iluminación: Eli Sirlin. Diseño de Vestuario: Pablo Abal. Cover de rolos femeninos: Florencia Moeremans. Cover de rolos masculinos: Franco Battista. Asistentes de Escenografía: Luciana Uzal, Natalia Ugrina. Realización de Escenografía: Hernán “Willy” Perez. Operador de Luces: Leo Muñoz. Operador de Sonido: Pablo Abal. Microfonista: Sebastián Estraviz. Fotografía Estudio: Alejandra López. Comunicación Audiovisual: Rodrigo Cecere. Prensa: Punto Tiff Prensa y Comunicación. Asistente de Producción: Federico Brunetti. Producción Ejecutiva: Mariana Correa. Producción General: Luis Scallella y Guillermo Francella. Teatro Metropolitan Sura. Estreno: 28/03/2018. Funciones de miércoles a domingos.

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La soledad de las estrellas fugaces de Carlos Diviesti

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La soledad de las estrellas fugaces de Carlos Diviesti

Una pequeña historia de película…

Captura de pantalla 2018-05-15 a la(s) 13.14.44Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio despojado nos recibe, sólo dos butacas como en el cine, antes, sin farol, un hombre silba un tango, y luego lo tararea, se presenta, y nos narra que lo que vamos a ver es una historia de amor y crimen. El policial, género narrativo atravesando la textualidad dramática. El cine como lenguaje atravesando el lenguaje teatral. Una época, fines de la década del cuarenta, gobierno popular peronista, y las mujeres, dos hermanas que sueñan con el éxito en las cintas, ser artistas famosas como Zully Moreno, o Fanny Navarro. En el medio, el melodrama, una historia de amor como la que sueñan las mujeres en la soledad y la oscuridad de una sala de cine, un estafador, y un dolor que se transforma en tragedia. No falta el humor para que en el medio de la recreación de un tiempo ajeno, podamos introducirnos en el sentimiento de los otros, con la tranquilidad de la ficción. De eso se encarga el personaje masculino, que nos recuerda que el relato es pasado, y que él como en un flashback abarcador, totalizador de su estructura, nos proponga la representación en el presente de la enunciación, de un momento de su vida, el definitivo, que las involucra. Para explicarlo necesita hablar primero del contexto, de cómo influía el lenguaje del cinematógrafo en la vida de las mujeres que veían en sus historias un ideal de vida, un sentido a su muerte. 000162916Desde el vestuario, los personajes se construyen y marcan cronológicamente su época, desde el lenguaje reafirman su pertenencia no sólo a un tiempo sino también a una clase social, desde su comportamiento nos hablan de la situación de la mujer en ese contexto, la Argentina, Buenos Aires, la década del cincuenta. La problemática de la figura femenina sin la contención del hombre, y de las formas que encontraba para sobrevivir en una sociedad que cobraba caro el cumplimiento de sus deseos. Las actuaciones guardan para sí la constitución no sólo de un personaje sino de una condición epocal, y el actor y las actrices, logran encontrar el tono, y el ritmo que lo evocan.

La precisa iluminación crea, dentro de los límites establecidos por una alfombra cuadrada, el clima necesario para un relato que nos recuerda al film La rosa púrpura del Cairo de Woody Allen. Y al igual que aquel personaje, Valentino (Facundo Abraham) rompe la cuarta pared y, como si fuese una caja china, va cruzando esta doble ficción. Por momentos, la luz es tenue para no romper la ilusión y, por otro, más intensa sobre los rostros de Delia (Catalina Krasnob) y Zully (Vera Czemerinski) a modo de un primer plano; mientras el reflector a sus espaldas, como un proyector, tímidamente nos ilumina y nos sumerge en un tiempo suspendido. Pues la soledad ha contaminado la “realidad” de las jóvenes con la fantasía que las envuelve.000162919

Ficha técnica: La soledad de las estrellas fugaces de Carlos Diviesti. Elenco (por orden de aparición): Facundo Abraham (Valentino), Catalina Krasnob (Delia), Vera Czemerinski (Zully). Arte y Vestuario: Merlina Molina Castaño. Diseño Lumínico: Lucas Orchessi. Diseño Sonoro: Alejandro Cohen. Producción artística: Vera Czemerinski, Catalina Krasnob, Emiliano López. Prensa: Luciana Zylberberg. Diseño Gráfico: Andrés Mendilaharzu. Dirección: Emiliano López. Teatro Payró. Segunda Temporada. Duración: 60’. Funciones: sábados 20 hs.

Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez

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Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez

labios negros flyerMelodrama cómico en cuatro fragancias

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Nuestro cine nacional, su historia chiquita la que guardan los extras, los que aspiran a un protagónico que los lleve al éxito de las grandes figuras, pero que se conforman a la fuerza con un papelito mudo y festejan un par de parlamentos. Los nombres se suceden en la boca de los tres personajes, que construyen para sí un imaginario a partir de lo escuchado entre los pasillos de filmación, mentira y verdad. Los tres personajes parten desde 1950, pleno gobierno peronista y la filmación de una de las películas emblemáticas de Enrique Santos Discípulo: El hincha. Vestidos como jugadores, van entre escena y escena desgranando chismes del ambiente, como mucho humor, pero también con una mezcla rara entre ternura y rencor. La cabalgata del circo en la memoria, y el cruce entre las dos figuras emblemáticas de diferentes modos de ver la vida y la política: Eva Perón, Evita, y Libertad Lamarque, la novia de América; y los entretelones de las esperas y los fracasos de las secuencias filmadas que nunca aparecen en la pantalla, son los puntos de cruce de los cuadros que se van sucediendo en el relato, fragmentado en el tiempo pero unidos por el mismo sentimiento de los tres, de ilusión y fracaso, de decepción y esperanza en un futuro de gloria. Los dos actores y la actriz, travestidos, en el opuesto de su género, con los procedimientos propios del actor popular, dentro del star system hollywoodense incorporado a nuestro cine, van en proscenio desarrollando las escenas que son acompañadas por las imágenes que aparecen en la pantalla de fondo, que van constituyendo como un decorado móvil, el entorno necesario para acompañarlos en la desnudez de una escenografía que los deja asumir con su cuerpo y su voz en el entramado de las historias. Mientras el espectador debe, desde el conocimiento de la cinematografía nacional, recuperar el sentido de los diálogos, el espesor de los nombres que se suceden en una catarata verborràgica, a veces difícil de seguir, pero que sólo nómina y no llega a profundizar sobre lo mencionado. El recuerdo, la memoria y la nostalgia juegan un papel trascendente para lograr la expectación del público que se ve invitado a participar de un recorrido hacia el pasado, un pasado muy particular, ligado a un momento político que guarda a los dos mitos que aún tienen sobre el panorama nacional un peso específico directo: la figura de Perón, y el mito de la vida y la muerte de Evita. 000179437

El elenco (Claudio Pazos, Francisco Pesqueira y Claudia Pisanu) de manera perfecta le otorga la textura a las distintas criaturas que van surgiendo en un relato atravesado por la comicidad en clave de fragancias: 1950 Olor a hombre; 1952 Olor a crisantemo; 1954 Olor a viento y sal; 1956 Todavía hay olor a quemado.

Ficha técnica: Labios negros de Laura Coton, María Rosa Pfeiffer y Patricia Suárez. Actúan: Claudio Pazos, Francisco Pesqueira, Claudia Pisanu. Música original: Rony Keselman. Diseño de Vestuario: Alejandro Mateo. Artes visuales y Diseño Gráfico: Lucio Bazzalo. Diseño de Luces: Matías Canony / Carlo Argento. Coreografías: Carlos Argento. Pelucas: Miriam Manelli. Diseño de Maquillaje: Norberto Poli. Maquilladora: Cholu Dimola. Fotografía: Matías Astorga. Prensa: Andrea Feiguin. Asistente de Dirección y Programación Multimedia: Jose Poty Frías. Producción: Carne de Crítica. Dirección: Carlo Argento. Teatro La Comedia. Estreno: 21/05/2018. Duración: 80’. Funciones: lunes 21 hs.

Humanidad S. A. de Costa, Parola, Muzio, Misuraca, Di Chenna

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Humanidad S. A.
de Costa, Parola, Muzio, Misuraca, Di Chenna
Un homenaje a Chaplin, siempre Chaplin

humanidAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La poética de Charles Chaplin llevada al teatro de la mano y bajo la dirección de Jorge Costa es una experiencia que de a poco nos va introduciendo en aquel imaginario, el del cine mudo, y que para muchos fue el recuerdo de algunos de los momentos de nuestra infancia, por haberlo visto como corto antes de la película, o por habernos iniciado con su arte en las pantallas de una incipiente televisión, allá por la década del ’60, que ponía en su programación de cine, sus cortometrajes o sus películas más famosas. Los actores clownescos que dan carnadura a la propuesta llevan adelante una muy buena perfomance, a pesar de que en algunos momentos el ritmo decae, y no se humanidaestablece, sobre todo al comienzo una relación efectiva con la emoción y el humor en el espectador. Con una búsqueda en reproducir los movimientos y los tics hasta el más pequeño de los detalles de aquella forma de arte, todos encuentran su momento de consecuencia feliz para extraer del público una sonrisa, o una mirada cómplice. Una pantalla al fondo, como en las viejas salas de los biógrafos, pone en palabras aquello que en el escenario es sólo mímica. Historias simples que sin embargo reunidas dan cuenta de un relato sobre las secuelas del materialismo y el consumismo, la marginalidad, el abandono, la ley parodiada y la institución vista en su más cruda realidad. Un supermercado, bolsas de basura, el consumo y el exceso, en el medio la necesidad, hombres y mujeres que viven de los restos, acuciados por el hambre y la ley que está para proteger a los que tienen de los que no. A partir de un muy buen desempeño en la realización de los gags por los actores, que sobre todo en la segunda parte tienen un ritmo ágil y sostenido. Un vestuario que reproduce aquél de los años del cine mudo, personajes que buscan la empatía con el espectador a partir de una gestualidad desmesuradamente necesaria para dar cuenta de la imagen que los filmes nos devolvían de aquellos personajes que sin palabras nos hacían humaniparticipar de sus historias. El eterno Charles Chaplin, y la magia de un arte que introdujo una nueva percepción, construyendo un nuevo espectador, un nuevo lenguaje a decodificar, una impronta diferente para dar cuenta de un mundo en estado permanente de ebullición en los inicios del siglo XX, y que aportó entre la bohemia y la industria los procedimientos que hoy todavía nos fascinan y nos permiten hacer el camino inverso, pasar los personajes de la pantalla al teatro para lograr el encantamiento de los cuerpos, la gestualidad y la ternura, la risa y la carcajada, sin olvidar dar cuenta de un continente social que necesita ser expresado y modificado.

humanidadFicha técnica: Humanidad S. A. de Jorge Costa, Esteban Parola, Julia Muzio, S. Misuraca, L Di Chenna. Elenco: Esteban Parola, Julia Muzio, Jorge Costa. Producción: Jorge Costa, C.C. Adán Buenos Ayres. Asistente de dirección: Julia Muzio. Guión: Concepción, Puesta y Dirección: Jorge Costa. Teatro Pan y Arte. Duración: 60´. Estreno:…

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