Archivo de la categoría: Teatro y Género

Nenina de Olga Viglieca, Iván Moschner, Luciana Morcillo

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Nenina de Olga Viglieca, Iván Moschner, Luciana Morcillo

Ni Una Menos – 8 de Marzo

romina-por-lu-afiche-3Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En Nenina los autores toman un hecho puntual, de nuestra triste y reciente historia policial, que cada vez más tiene a las mujeres como protagonistas y víctimas de la sociedad y su construcción androcéntrica dentro de un capitalismo salvaje que en algunas de nuestras provincias constituye una situación endémica. Una joven, casi una niña es violada, de ese hecho surge un embarazo, la sociedad juzga a la víctima siempre, como culpable en alguna instancia de provocación para que aquello sucediera, y es por eso que la niña oculta su desgracia, y cuando da a luz, a escondidas, mata a su hija, porque es la prueba de su vergüenza y su dolor. La pregunta entonces es cómo está estructurado un conjunto humano gregario para que cometido un hecho vergonzante sobre el cuerpo de una mujer, ésta se sienta culpable, y sea estigmatizada por todos. A que oscura forma de pensamiento ancestral nos lleva a pensar un hecho, que debería avergonzar al criminal y no lo hace, rebelar a la justicia, y no lo hace. Siglos de sometimiento, sostenido por hombres y mujeres, hace posible negar un pensamiento que arraigue en una mirada más profunda que perfore con justicia la superficialidad de los acontecimientos. En un encuentro coral, el grupo de actrices toman protagonismo a su vez, para la grabación de un video dedicado a Romina Tejerina. La pieza que fue estrenada en 2008, con un elenco de dieciséis actrices, lleva un recorrido de denuncia clara que excede el caso puntual de Romina, aunque a él se refiera, sino que pone en el centro de la mira, el lugar de la mujer en nuestra sociedad, el estado de la justicia, y el abismo que se abre entre los derechos de unos y otros donde no está tampoco ausente la situación de clase social a la que pertenece Romina. En esta oportunidad el grupo está integrado por quince personajes, que son uno sólo, ya que todos representan a Milena, la constructora de las grullas, siguiendo la tradición japonesa de llegar a mil para lograr un deseo o un propósito determinado. Milena la que no quiere abandonar a Romina a su suerte y desea que su voz llegué a ella para que sepa que en su desesperación y lucha no está sola, sino que las mujeres, o por lo menos algunas de ellas, han tomado conciencia de una situación que debe ser no sólo expuesta sino también modificada.

Hace años Nenina estaba presa y se planteó colectivamente la necesidad de luchar por su libertad. Entonces nació esta obra de teatro. Hoy ella está libre, pero la situación de opresión de la mujer sigue, se agudiza, y toma diariamente ribetes de horror1. 000029514

En un espacio teatral las sillas donde las actrices esperan tomar el cuerpo de Melina para hablarle a Romina y darle aliento y fuerza, se suceden los hechos ocurridos, las anécdotas de una abuela que ya no está, y cuya casa está siendo desmontada, y los diálogos que se tejen con ella, y con el hermano. Pequeños fragmentos que matizan el tema central, el punto ciego por donde pasa el punto de vista de la obra: la violencia sobre el cuerpo de la mujer, desde lo particular y desde el Estado, que decide por ella, que no apoya la legalidad del aborto, que no procura una manera sana de enseñarle la sexualidad y el conocimiento de su cuerpo. Temas duros, que son tratados por el grupo desde la realidad pero matizados por la poesía del recuerdo y de la historia de las grullas; historia que encierra además la fuerza del deseo, la convicción y el amor.

Ficha técnica: Nenina de Olga Viglieca, Ivan Moschner, Luciana Morcillo. Actrices: Sara Cordoba, Florencia Cristaldo, Mara Daglio, Mirna Doldan, Romina Incarbone, Carla Lopez, Carolina Maldonado, Luciana Morcillo, Mariel Noguera, Natalia Pascale, Natalia Santillan, Olga Stella, Silvia Strasser, Ana Tula, Florencia Zothener Ciatti. Diseño gŕafico: Steve Krammer, Marcos Rey. Asistente de dirección: Juan Santiago. Dirección: Iván Moschner. Club Teatral Belisario. Reestreno: Duración: 40′.

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1Según programa de mano

Descansa de Pilar Ruiz

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Descansa de Pilar Ruiz

Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas (Mary Wollstonecraft)

Azucena Ester Joffe

12742316_193787107649991_209446535074472015_nUna frase dicha en el siglo de XVIII por la filósofa y escritora inglesa que se actualiza en esta puesta en escena. Descansa le da voz a numerosas mujeres que no se atreven a no cumplir con el mandato patriarcal y, a veces, por el temor a la violencia de género prefieren callar a decir su cuerpo y su maternidad. En una sociedad que sigue marcada por los femicidios, un mal que parece no tener solución, un claro síntoma de la desigualdad que está atravesado por lo social, lo cultural y lo político. En este contexto, ser madre o no parece no ser una decisión personal. Desde la tierna infancia siendo aún niñas nos preparan para cumplir el rol maternal y nos enseñan el valor “supremo” de la maternidad. Pero dentro de las nuevas generaciones hay un segmento que cada vez es mayor de jóvenes mujeres que tienen un proyecto claro de vida profesional, cuya motivación no depende de la “norma” ni del “mandato”, ni tampoco es para ellas la única opción sino que defienden su individualidad e identidad, como mujer y como sujeto social, dentro de la coyuntura a la que pertenecen. Hoy ya se pone en duda si el “instinto maternal” es sólo biológico, sino más bien cultural y por eso se ejercen ciertos mecanismos de presión, en especial en el ámbito privado:

La relación de las mujeres con la maternidad es un proceso tan naturalizado y mitificado que “elegir” no ejercerla, sobre todo de manera voluntaria, se convierte en un factor de tensión, que se expresa en la estigmatización y la presión social. (Ávila González, 2005: 125)

descansa-1004La escritura dramática y escénica de Pilar Ruiz nos ubica en el momento en que la protagonista, Lucrecia, debe tomar la última de una serie de pastillas abortivas. Una situación angustiante que es interrumpida por la llega inesperada de su madre, quien no entiende mucho por qué se demora tanto en el baño. Como futura abuela le ha traído a su hija una caja con algunas pertenencias de cuando ella era una bebe. En el centro del espacio escénico en una tarima está delimitado el pequeño baño, y en su inodoro Lucrecia está tratando de tomar la decisión más acertada. Mientras la joven es asediada por una figura extraña que le es hostil. Un personaje fuerte que podría parecer andrógino pues es la voz del patriarcado y se encuentra en un mundo algo oscuro con algunos juguetes infantiles -cajita de música, sonajero,… En tanto, del lado opuesto, su madre que sueña con su futuro nieto/a y que supone que su hija está feliz por su nuevo estado. Tres espacios unidos, por un lado, el deseo de una maternidad que no le es propia –sino de la abuela, por otro, la norma que recurre a distintas extrategias para sostener su presión y, por último, la joven que intenta llevar adelante la decisión que ha tomado, pues está segura que sólo a ella le pertenece. Tal vez la obra ganaría en intensidad si hubiese algunas breves situaciones donde el espectador pudiera reflexionar desde su propia perspectiva. Un tema importante que se instala en el público, un relato profundo donde todo está dicho. El ritmo es sólido en un presente que se dilata debido a la presión que sufre la protagonista y la adecuada iluminación contribuye a crear la atmósfera que requiere el desarrollo dramático.descansa-1032 Baja

Ficha técnica: Descansa de Pilar Ruiz. Actúan: Romina Oslé, Susy Figueroa y Verónica Cognioul Hanicq. Diseño sonoro: Pedro Donnerstag. Escenografía y Vestuario: Eliana Itovich. Diseño de Luces: Lucia Feijoó. Diseño gráfico: Juan Pablo Rodríguez. Prensa: Simkin& Franco. Producción: LugarOtro, Estudio Teatral. Producción ejecutiva: Pilar Ruiz. Asistencia de Dirección: Florencia Peralta. Dirección: Pilar Ruiz. (La Pausa)Teatral. Estreno: 21/02/2016. Duración: 60′.

Bibliografía

Ávila González, Yanina, 2005. “Mujeres frente a los espejos de la maternidad: las que eligen no ser madres” en Desacatos, núm. 17, enero-abril, pp. 107-126. Universidad Autónoma del Estado de México http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13901707

La última vez de Mónica Salvador

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La última vez
de Mónica Salvador
Malo, malo, malo eres
No se daña a quien se quiere (Bebe)

000117389Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El femicidio, debidamente, tiene hoy día una visibilidad que necesitaba para que la sociedad en general tuviera una idea acabada de la dimensión de un problema que abarca todas las clases sociales. El teatro se ha convertido una vez más, en herramienta necesaria para dar cuenta desde su arte de la problemática de la violencia de género, y como no sólo constituye un crimen sobre el cuerpo de la persona afectada sino que como una onda que se expande lo es también sobre el continente que la abarca. Ese es el punto de vista de la puesta cuya dramaturgia corresponde a Mónica Salvador, actriz que forma parte del elenco de La última vez, conformando a esa mujer que en pareja, en la persona de Alejandro Fiore, se convierte en la víctima de la posesión enfermiza de la misma, mientras su hija Belén Santos, es sin esperarlo, víctima y victimario en una sucesión de hechos que la involucran. Desde el programa de mano, la función del teatro como documento de denuncia de una realidad muchas veces obturada, queda declarada en forma explícita, cuando está conformado con toda la información posible para que aquellos que se vean envueltos en esa situación tengan a su vez la forma de empezar a defenderse, sepan a quienes pueden acudir, como deben actuar, como prevenir una situación que comienza con pequeños gestos y termina casi siempre en tragedia. Las muy buenas actuaciones, en especial la de Fiore que le otorga una textura irritante a su personaje, nos introducen por 11737939_448633365308527_7537857953581487410_ncompleto en tan dolorosa realidad. En el espacio escénico muy pocos elementos para dar lugar al drama que se corporaliza y adquiere un volumen tenso, asfixiante, con el trágico desenlace. Una puesta en escena que no deja nada librado a la imaginación del sujeto espectador, quizás donde todo está explicitado en escena puede resultar demasiado agobiante para el receptor. Sin embargo, ante la sucesión de casos la necesidad de la denuncia es cada vez más apremiante. La obra ha recibido numerosos premios y está considerada de interés nacional, por su temática y el compromiso de los integrantes del grupo escénico con una realidad que nos agobia cada día que abrimos un diario o vemos un canal de televisión. Una realidad que nos supera, que se profundiza y que necesita de todos nosotros para la concientización de una manera de encarar las relaciones entre los sexos que nos pueda llevar a modificar las conductas, a encararlas desde el respeto por la subjetividad del otro, para no aceptar la condición de enfermedad en el amor, y pensar que podemos desde nuestro imaginario cambiar la conducta de alguien que actúa desde la violencia. 11156281_413510952154102_8423412253411075122_nSolas no podemos, solas nadie puede salir de una vorágine que cada vez envuelve más y más a su víctima como una araña siniestra que teje su tela, con una cara hacia el afuera y una verdad hacia dentro. Muchas veces, quien ejerce violencia de género es para los demás, un ser carismático, amable, que cuida a su familia con devoción, demasiada, y se vuelve como en el Dr Jenkill y Mr. Hyde, en un monstruo de implicancias desconocidas para el que está a su lado. La última vez es una puesta necesaria, más allá de lo estético, o como los griegos entendían lo estético como una disciplina que provenía de la ética, donde lo bello era consecuencia de un estado de verdad. El femicidio es una de nuestras mayores tragedias contemporáneas, la otra es la guerra, y también guarda con el femicidio su cadena de horrores. Gracias al elenco por darle carnadura a sus personajes de tal forma que ningún espectador puede salir indiferente, sin sentirse atravesado por la indignación.11156247_413510982154099_6884187297484422168_n

Ficha técnica: La última vez de Mónica Salvador. Elenco: Mónica Salvador, Alejandro Fiore, Belén Santos. Escenografía y vestuario: Lorena Renatar. Fotografía: Gianni Mestichelli, Carolina Bentivoglio, Ingrid Bjensonn. Música original: R. Raffetto – A. Zarranz. Diseño gráfico y concepto: Luis Crecelli. Realización programa y gráficas: Matías Vega. Sinopsis: Milagros Senders. Prensa: Alejandro Veroutis. Puesta en escena y dirección: Alejandro Fiore. Espacio Pan y Arte. Duración: 90’. 3ª Temporada.

La Sirena de Luis Cano

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La Sirena
de Luis Cano

Ya no puede recorrer las rutas de nuestro país sin mirar a los costados y saber que en esas casitas precarias llamadas whisquerías, algunas o muchas mujeres eran víctimas de este flagelo.(Torres Cárdenas, 51)

nonameAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una mujer lleva adelante como Sherezade en una noche orgiástica un pacto: alcohol a cambio de relatos, cuentos, pequeños algunos, otros cada vez más ciertos, más cercanos a lo real. Su cuerpo bajo la luz de los reflectores, en un improvisado tinglado, con una tela decorada al fondo, el de la pintura de Françoise Louis Thomas, en estado de indefensión, cuerpo cosificado, ante los ojos ávidos de los parroquianos, de nosotros, mudos testigos, convertidos en jueces de moral, ángeles vengadores de un crimen, pero sin saber juzgar al que le dio origen. Un piano como en las viejas películas, suena lánguido sus melancólicas notas, el pianista es también un cuerpo cosificado que da lo que piden de él, sin voluntad propia, cómplice necesario de la escena que se desarrolla sobre el banquito que sostiene a la improvisada actriz. El derecho de apropiación del cuerpo femenino, el deseo del hombre que debe saciarse sin importar como, la indiferencia de todos, propios y ajenos, y el castigo cuando ese cuerpo se rebela, quiere huir, se niega a ser sólo un objeto de placer. Luis Cano con procedimientos minimalistas, pone en escena una FOTO La sirena 2cuestión que arde en la sociedad toda, la atemporaliza, la convierte así en el hecho imperecedero de un tiempo cíclico, el abuso sexual, el crimen sobre la figura femenina, la cuestión de género, y como desde allí comienza, el descendente camino de la desesperación y del trabajo de la prostitución1. Entre el cuerpo concreto y el mitológico, una sirena, se tejen dos miradas diferentes pero la misma condición fatídica. La sirena que con su canto seduce a los marineros en la Odisea, Ulises atándose al palo mayor para no acudir a su ruego; y la mujer bruja que pacta con el demonio para seducir y manipular al hombre, hay dos culturas, pero el mismo desafío. Sin embargo, en algunas culturas pre – cristianas, la virginidad y la sexualidad femenina estaban ligadas a los dioses, los babilonios, tenían la costumbre considerada infame por Heterodoto:

La costumbre más infame de los babilonios es esta: toda mujer natural del país debe sentarse una vez en la vida en el templo de Afrodita y unirse con algún forastero. (…) Cuando una mujer se ha sentado allí, no vuelve a su casa hasta que algún forastero se una con ella sexualmente fuera del templo y le eche dinero en el regazo. Al echar el dinero debe decir: “Te llamo en nombre de la diosa Milita”. Los asirios llaman “Milita” a la diosa Afrodita. (65)

Foto de escena La sirena 3La actriz da cuenta de la teatralidad de sus actos, los propios y los de su personaje, que también se construye a sí misma como otra, el gesto de sacarse la peluca, hasta develar ante todos, quien es, que esconde de sí misma. Monina Bonelli, emplea un registro que va desde el tono menor, casi intrascendente hacia una tensión que nos lleva como espectadores a sentir en el cuerpo las heridas que nos narra, para lograrlo además de su talento, cuenta con la buena disposición lumínica Julio Alejandro López, y el fondo de sonido de la música original, en la creación de Ana Foutel. Cuerpo expuesto en el escenario, cuerpo frágil que contiene en sí mismo la falta y la fuerza, y que ella desde su gestualidad y desde su voz, sabe como hacernos sentir la dicotomía en que la sociedad envuelve a la figura femenina. A la que se le exige docilidad y al mismo tiempo fortaleza para soportar la agresión sin defensa. El relato ubica al personaje en el punto exacto de un acto par, el que se permite el débil al asumir su propia fuerza y en un acto de coraje, defenderse y contraatacar. Una puesta potente, fuerte, que nos atraviesa y que nace de la unión de un texto y una actuación en perfecta sincronía. Foto de escena La sirena 1

Ficha técnica: La Sirena de Luis Cano. Actriz: Monina Bonelli. Pianista Ana Foutel. Escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo. Iluminación: Julio Alejandro López. Operador de Luces: Javier Casielles. Música original: Ana Foutel. Pintura del telón: Margarita López Doufour. Sastrería: Patricio Delgado. Asesoramiento Peinado y maquillaje: Cecilia Mendi. Beatriz Andiloro. Realización escenográfica: Gustavo Di Sarro. Fotografía: Marcelo Zappoli. Diseño gráfico: Lucía Vanín. Prensa: Octavia. Pre- producción: Lourdes Sole Dolphyn. Producción: Nico Capeluto. Asistencia: Lucas Sánchez. Dirección: Luis Cano. Teatro El Extranjero. Duración: 60’. Estreno: 15/07/2015.

Bibliografía:
Torres Cárdenas, Mariana, 2013. “Los cuerpos como mercancías” capítulo 3 en Se trata de nosotras. Buenos Aires: Las Juanas editoras.

[1] La sociedad ha naturalizado la apropiación del cuerpo femenino por el masculino en el comercio habitual de la prostitución, en otras culturas, la iniciación sexual de la mujer tenía inclusive carácter divino, sin embargo, con las religiones judeo – cristianas, y musulmanas, el placer femenino es visto como pecado, y la dominación y castigo de su cuerpo es la forma de controlar el deseo masculino y su dependencia. Negarle valor al cuerpo de la mujer, considerarlo no persona, es la manera de trasladar la impureza del propio deseo en el del otro, es la fémina la que con su conducta provoca el deseo en el hombre y lo lleva a manifestarse desde su instinto animal. Ella ya es culpable desde el vamos, sólo por su condición de mujer.