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Juicio a una zorra de Miguel Del Arco

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Juicio a una zorra
de Miguel Del Arco

Helena de Esparta, Helena de Troya, Helena la argiva, Helena la aquea, la mujer más hermosa del mundo, la divina entre las mujeres, la hija de Zeus, la de níveos brazos, la de cabellos de oro… la bella Helena (Del Arco)

Cartel-Juicio-a-una-zorra-750x1066Azucena Ester Joffe, Leticia V. Coseani

Una obra intensa, singular, que desde su estreno en el Festival de Mérida 2011, ha cosechado premios y aplausos; con vuelo rasante pasó por Buenos Aires con sólo cinco funciones y tuvimos la oportunidad de disfrutarlo en la Sala mayor del Maipo. Un monólogo intimista que actualiza el legado de la mitología griega y escrito especialmente para Carmen Machi, quien interpreta a su Helena cruzando distintas miradas. Como dice el autor y director: “En Juicio a una zorra hemos querido jugar a cambiar el punto de vista: una de las mujeres más famosas de la historia, y posiblemente, una de las más vilipendiadas, reclama el derecho de elegir las palabras que conforman su historia” [1]. Helena de Troya lleva sobre sus hombros el peso de haber desencadenado la guerra más famosa de la antigüedad. Los griegos sitiaron la ciudad durante diez años con un formidable ejército, movilizado para forzar a los troyanos a devolver a su legítimo dueño, Menelao, a la reina de Esparta, convertida en Helena de Troya desde que ella misma decidiera abandonar su reino, su marido y su hija para seguir a Paris, hijo de Príamo, rey de Troya. De este conflicto bélico, se la culpó solamente a ella, a la que se representó como una mujer egoísta e infiel, con una belleza divina que hacía enloquecer, responsable de la muerte de griegos y troyanos. De hecho, cada vez que surgía una nueva interpretación, servía para responsabilizarla de nuevos males. Así sabemos que la bella inmortal se nos aparece desde un lugar al que ha sido condenada por la historia, pero también sabemos que la historia depende de cómo ha sido contada y por quién. Condenada también por ser la hija de Zeus, su única hija con una mortal, y por su insolente acercamiento a la belleza divina, pero ella se revela contra dios y se somete al juicio de los hombres, relatando los sucesos con sus propias palabras. Pues, en esta oportunidad será Helena quien se adueña de las palabras que den forma a los hechos, reivindicando la necesidad de revisar la historia escrita por hombres con poder y ambición. La suya, es la historia de una mujer enamorada que tomó una sola decisión en su vida: la de seguir al hombre que amaba. Así se presentó ante nosotros, aquí y ahora, una mujer de vuelta de todo, una Helena consumida por el tiempo, por el alcohol y el dolor, en un apasionado e intenso monólogo que atraviesa momentos de agudo humor desafiando a Zeus y arremetiendo contra los hombres de aquella época con lengua afilada y con reflexiva ironía, en definitiva, una Helena de Troya que ya no tiene nada que perder. Carmen Machi [2] construye a su personaje de manera orgánica, íntegra, sin dobleces, con una textura donde están imbricadas la mujer de hoy y la mujer inmortal, donde una se funde en la otra. La actriz comentó sentirse como “poseída” por el mito y esto es lo que convoca la perfecta escritura dramática / escénica. Juicio a una zorra tiene varios niveles que circulan en el mismo sentido y con un ritmo vital. Desde lo visual, en el amplio espacio escénico, una larga e Juicio a una zorra 111©SergioParraimportante mesa ceremonial, con botellas de vino y copas por doquier, pues es necesario para que la protagonista de la historia / del relato pueda hundirse en largas noches de borracheras y así calmar su dolor, para pedir a gritos salir del “limbo imperecedero” en el cual está sumergida. La iluminación es precisa, por momentos es tenue y escurridiza pero en otros es intensa colmando el espacio lúdico / mítico de un rojo intenso, el color de la sangre y del amor. Como rojo es el vestido de la protagonista, que ha sufrido “los estragos del tiempo”, un personaje eterno, mítico y un estigma femenino – que se actualiza antes nuestra atenta mirada. Desde lo auditivo, esta reescritura del mito, que “grita” su verdad y que da cuenta de la contemporaneidad de sucesos que son invisibilizados por el poder de turno. Helena fue el objeto – mujer, el motín de guerra, a disposición de los asuntos de estado, una construcción realizada por aquellos hombres con ansias de mayor poder. El texto dramático teje un canevas complejo a partir de fuentes concretas como La Ilíada, La Odisea, Las Troyanas,…, pero también a partir de la mirada subjetiva, doliente, de una mujer que lleva en su ser el drama que la destruye. Así se presenta, al inicio:

Si no adivináis entre los escombros del tiempo la belleza divina de Helena, tal vez lo hagáis con los otros nombres por los que se me conoce: Helena la zorra… y no precisamente por mi astucia. Helena la puta, la casquivana, la ramera, la meretriz, la desvergonzada, la seductora. La poseída por los furores de Afrodita. La calientapollas… que rima con Troya. La ruina de Ilión y de la casa de los Atreos. La culpable de desencadenar la guerra más famosa de la historia… Se me podría considerar un arma de destrucción masiva. Y claro, había que arrasar una ciudad entera y aniquilar a toda su población para encontrarme… Una noble y humanitaria afición que no se ha perdido con el transcurrir de los siglos.

Juicio a una zorra 222©SergioParraUn texto teatral que tiene voz, cuerpo y alma, y que va más allá del relato mítico, pues esta Helena, ni de Esparta ni de Troya, se apodera de nosotros desde el momento que comienza la obra, con ella de espalda como invocando al mundo de los dioses. Aceptamos el artificio y seguimos cada desplazamiento, a veces relajado y en otras agresivo y desafiante, cuando camina como poseída por el alcohol o cuando se derrama torpemente algo de vino. En un ritual, donde el vino es necesario para poder seguir, no como en una fiesta bacanal sino para adormecer el dolor voraz. Un hecho escénico que, sin duda, seguirá cosechando aplausos de los dioses del Olimpo y de los simples mortales que somos.

Ficha técnica: Juicio a la zorra de Miguel Del Arco. Interprete: Carmen Machi. Música: Arnau Vilá. Iluminación: Juanjuo Llorens. Sonido: Sandra Vicente (Studio 340). Cartel y Fotografía: Sergio Parra. Producción: Aitor Tejada. Prensa: Duche – Zarate. Dirección: Miguel Del Arco. Teatro Maipo: Sala mayor. Duración:… Estreno en Buenos Aires: 28/09/2015.

[1] Según el programa de mano

[2] Según gacetilla de Prensa: CARMEN MACHI es una de las actrices más renombradas y prestigiosas de España, cuya carera comienza en teatro en 1994 y donde ha participado de títulos como “El mercader de Venecia”,  “Almuerzo en la casa de los Wittgenstein” , “Falstaff”,  “Agosto” , “Quien le teme a Virginia Woolf?”  y “Antígona”.  Su nutrida participación en cine arranca en 1998 e incluye –entre otros títulos- “Hable con ella”, “Los abrazos rotos” y “Los amantes pasajeros” de Pedro Almodóvar y nuestro público también  pudo verla en la recientemente estrenada “8 apellidos vascos”. Pero fue en televisión, donde protagonizando sucesivamente entre 2000 y 2014 las exitosas series  “7 vidas” y “Aída”  consigue la popularidad masiva que ese medio otorga a quienes como ella poseen el talento e histrionismo necesarios para calar profundo en el gusto de la gente.  Ha sido nominada y ganadora en varias oportunidades, a todos los premios más importantes que otorga la industria del espectáculo en España, como los Goya, los Max, y los que otorgan la Academia de la Televisión y la Unión de Actores.

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