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El Acto Gratuito de Gonzalo Demaría

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El Acto Gratuito
de Gonzalo Demaría

Dramaturgos y teatristas, y un acto gratuito policíaco- pasional.
La razón de ello es que el aprender nos brinda el más elevado de los placeres, y no sólo a los filósofos sino a los hombres en general aunque en éstos la capacidad para aprender sea más limitada (Aristóteles, Poética)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

el actoUna clase de dramaturgia, un taller como los muchos que funcionan en la ciudad de Buenos Aires, un dramaturgo que intenta a través de la teoría proponer una estructura a respetar para luego desestabilizarla con una nueva escritura, una lucha por el campo cultural teatral con quienes llevan adelante todos los procesos, la palabra, la dirección y la actuación en su misma persona. Una clase o una verdad, y el límite entre lo real y lo verosímil, como punto ciego para dar cuenta de que materia se nutre la dramaturgia hoy. Gonzalo Demaría lleva adelante en su textualidad, una manera llena de humor e ironía, una parodia a su propio oficio, el de escritor de obras de teatro, en un juego inteligente con la palabra que es una y otra vez discutida o puesta en abismo, cuando no significada a través de la definición del diccionario. Desde la poética aristotélica y sus reglas para la ejecución de la buena tragedia, hasta la relación de los actores, los dramaturgos y la dirección, todo se resuelve en una construcción de personajes que se duplican en escena, en los cuerpos y en la pantalla de fondo que reproduce parte de lo sucedido en el espacio escénico: una cafetería de una estación de servicio en la ruta, todo como un escenario armado desde los lugares típicos del fast-food, sus colores brillantes, su empleada y su micrófono, el autoservicio, el tiempo de estadía. Los tiempos se fragmentan, y el relato se convierte en una semiverdad que circula entre el profesor y su alumno, y que se va El acto gratuito 2015 2construyendo a medida que se van sumando elementos cuando la narración lo requiere. Dos formas de pensamiento sobre el arte, la modernidad y la posmodernidad puesta en discusión, un entramado cierto en el campo cultural teatral que nos circunda y que muchas veces se ve soslayado por el ejercicio de las buenas costumbres, y la convivencia pacífica; pero la controversia existe, y el teatro se interroga a sí mismo, cuando como en esta pieza de Demaría, el centro de la tensión dramática es la polémica. La forma tiende hacia la teatralidad, y a poner en cuestión el concepto de realismo que de esta manera se lleva consigo al de la verdad unívoca. Por eso, los actores entran y salen de sus personajes, para dar cuenta de su ficcionalidad y de un referente que se construye a medida de la necesidad de la intriga. Nada es lo que parece en realidad, y la posible prostituta de ruta, terminará ejerciendo una profesión alejada de toda posibilidad con la deducción previa. La vida de hoy tiene un ritmo intenso, y unos de los procedimientos de la pieza es mantener esa intensidad en las secuencias disyuntivas; entre las entradas y las salidas de los personajes, en la verbalización de los discursos, en el tenor de la dialéctica entre pares. El teatro es juego, un juego que copia a la vida, o es la vida que copia azarosamente 000107800las reglas de juego del teatro, pareciera ser el interrogante que nos queda cuando todas las pistas nos llevan producir versiones sobre hechos concretos de los cuales nunca tendremos ninguna certeza. En esta cafetería rutera se desarrolla lo que podríamos denominar como un thriller metateatral con la representación del profesor de dramaturgia, Eduardo Veliz – con su particular parche en el ojo, y el joven teatrista / ex-alumno, Marco Antonio Copani. Ambos en un duelo verbal, entre el suspenso y la tensión cómica, intentan descifrar los reveses de la creación estética mientras el resto de las criaturas se desdoblan en alumnos, clientes, personajes de la tragedia griega, … Un relato laberíntico donde cada escena focaliza nuestra mirada en un doble juego y donde pareciera que nada quedo oculto al espectador. Pues el espacio virtual representado se incorpora al espacio escénico a través de la pantalla o bien como un pequeño e imaginario cubículo en el mismo lugar. El estacionamiento, los movimientos de los personajes en la extra-escena e incluso los baños: todo está presente y el espectador queda atrapado en este laberinto. De este modo, a partir de un excelente trabajo actoral el artificio parece multiplicarse y nos incluye, a través del juego entre el teatro, el cine y de la televisión. Al ingresar a la Sala nos llama la atención algunas tapas de inodoros escritas con frases que no alcanzamos a leer pero que descubriremos su importancia una vez avanzada la acción dramática. También nos entregan un pequeño anotador / programa como si participáramos de una clase magistral en algún reducto teatral. De este modo, el preciso dispositivo escénico contiene a estas criaturas y nos contiene, pues todos somos parte de la ficción, para luego desvanecerse ante nuestra atenta mirada y a la espera de la próxima representación.el act grat

Ficha técnica: El Acto Gratuito de Gonzalo Demaría. Elenco: Shumi Gauto (Electra / 2do doble del joven), Carolina Barbosa (Clienta / 2do doble del maestro), Guillermo Berthold (Orestes / 1er doble del maestro / 1er doble del joven / doble de la clienta / doble de Greta), Eduardo Veliz (Maestro), Marco Antonio Caponi (Joven), Manu Robillo (Pendejin / camarógrafo), Maria Velez (Greta video). Asistente de producción: Maria Velez. Escenografía y sonido: Agustín Garbellotto. Iluminación: Fernando Berreta. Utilero: Matias Teres. Asistente de escenario: Maria Verónica Nicolai. Prensa: DucheZarate. Asistente de dirección: Martin Comán. Dirección: Luciano Cáceres. Teatro El Grito. Duración: 65’. Re-estreno: 10/07/2015.

Bibliografía:
Aristóteles, 2004. Poética. Buenos Aires: Editorial Quadrata.

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