Archivo de la categoría: Violencia de Género

Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

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Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

Creemos profundamente en el teatro como arma de construcción masiva, de sanación y de verdad. Creemos en esto porque somos esto. Y entonces la denuncia se vuelve un arte que envuelve. Que llega y conmueve. Que golpea y cuenta. 1

000164006Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tres mujeres y sus cajones nos esperan en escena, son sólo tres, pero su pregnancia invade todo el escenario, sin embargo, su trabajo está delimitado por un cuadrado dónde ellas llevarán adelante sus movimientos, una coreografía funcional a la palabra que surgirá de sus gargantas: voz, grito y llanto. Las historias se suceden y ninguna nos puede dejar indiferentes. Todas son espantosas, por la falta de humanidad de parte de aquellos que las protagonizan en su accionar violento, los victimarios, y la falta de posibilidades de defensa de aquellas que la sufren, las víctimas: niñas, adolescentes, jóvenes mujeres, que son torturadas, violadas, despojadas de su identidad de personas, para luego ser quemadas, muertas, tiradas como basura, al costado de una ruta, en un basural, dentro de un contenedor. La cosificación del cuerpo femenino, y la violencia ejercida sobre él, no es una novedad en una sociedad que durante siglos nos limitó en nuestra ciudadanía, considerando a la mujer al mismo nivel que los niños y los deficientes mentales, siempre bajo la tutela masculina; y una Iglesia que tardó siglos en entronar la figura de la virgen María, y que cuando lo hizo, fue con el sólo pretexto de inducir a la virginidad para conservar la línea paternal de los bienes; que discutió también por siglos, si contábamos o no con alma. Siempre ninguneadas en las disciplinas artísticas, vistas como prostitutas cuando nos atrevíamos a cruzar los límites y transgredir un universo de exclusividad masculina, las mujeres botín de guerra, y territorio de venganza de los pueblos2, somos las víctimas propiciatorias de las disputas ajenas, y los intereses de otros. Somos lo otro, lo distinto, el continente negro, que no puede ser comprendido, de una sensibilidad que ofende y a la vez provoca. Las historias cuentan como las violadas, lo son dos veces, en el momento donde actúa la manada, o el lobo aislado, y luego cuando hacen la denuncia. Momento en el que pasan a ser acusadas de busconas, por su manera de vestir o comportarse. Lo que no se cuestiona en el accionar masculino, si es objeto de reprimenda en la mujer. Siempre sospechada de ser Eva y su fatídica manzana. Los crímenes contra ellas, contra todas, son de lesa humanidad, porque son muchos, porque son universales, porque cuentan con el aval del Estado, que en sus dependencias: policía, abogados y jueces hacen la vista gorda, cuando no están directamente comprometidos en el delito: la trata. 24232910_10211988487321925_5772206266790690586_n

Piel de Cordero. Estoy Acá es mucho más que una obra de teatro, es una fuerte denuncia y un llamado de atención que nos involucra a todos, como sujetos sociales que somos. En el espacio escénico totalmente despojado no hay ficción sino testimonios que se cruzan y multiplican sin color local y un punto en común: mujeres latinoamericanas. Zuleika Esnal tuvo la difícil tarea de unir las verdades que le iban llegando, como pedazos de vidrios rotos que lastiman más allá del cuidado. En ese espacio de la sala habitamos todas las mujeres sin importar la edad, porque la potencia actoral de las actrices no tiene matices, no tiene medias tintas, es todo o nada. La intensidad expresiva, los dolorosos tonos e inflexiones de la voz y el sonido de las cajas peruanas, a modo de lamento y de rebeldía, hurga en nuestra piel. No hay nada que pueda distraer nuestra atención, ni el simple y cuidadoso vestuario de color negro, quizá a modo de luto por tantas voces acalladas, mientras la precisa iluminación solo acompaña sin sobresalto el descenso a los infiernos. El tiempo real de la obra es corto pero será eterno para nosotros, pues una vez concluida casi no podemos aplaudir y será imposible olvidar la experiencia. Sólo nos resta decirles a todas/os que hicieron posible la escenificación, sin caer en lugares comunes y con mucho respeto por las víctimas, de una realidad que nunca debemos invisibilizar: Muchas gracias por semejante entrega!!!000173328

Ficha técnica: Piel de cordero. Estoy acá de Zuleika Esnal. Elenco por orden alfabético: Cecilia Cósero, Antonia De Michelis, Zuleika Esnal. Diseño de movimiento: Omar Saravia. Música original: Willy Díaz. Diseño de Iluminación: Leandro Calonge. Ilustración: Vanesa Costabile. Asistencia de dirección y producción: Maxo Belevicius. Producción Ejecutiva: Gabriel Cabrera. Puesta en escena y dirección: Patricia Tiscornia. Patio de actores. Estreno: 2017. Duración: 55’. Funciones: lunes 20:30 hs.

1 Programa de mano

2 Durante la guerra civil española (1936 – 1939) para dar sólo un ejemplo, Gonzalo Queipo de Llano, referente de la falange española, una vez que ésta tomó la ciudad de Sevilla, desde la radio de esa localidad, emitió más de seiscientas soflamas incitando a violar a las mujeres republicanas, aunque griten y pataleen entre 1936 y 1938. Queipo de Llano utilizó la violación como propaganda de terror en la contienda. “La República, -decían las mujeres entonces – mujeres españolas, nos ha elevado a la categoría excelsa de ciudadanas, reconociéndonos la plenitud de derechos iguales al hombre”. ”La dictadura –de Franco- supuso para la mujer un drástico retroceso histórico en esa igualdad de derechos jurídicos y políticos, que la retrotrajo al papel doméstico y servil de la pasada centuria.” De la misma manera, actuaron los militares en la última dictadura cívica – militar en la Argentina. (Blogs de la memoria, por Félix Población, 5 / 4 / 2018. El salto digital.

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Vientre [El hueco de donde venimos] de Marcos Arano y Gabriel Graves

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Vientre [El hueco de donde venimos] de Marcos Arano y Gabriel Graves

Cuando la historia necesita ser desenterrada

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanzunnamed

Desde la calle acompañamos el cortejo, el grupo de lloronas y los músicos que le dan un toque de color diferente a cualquier entierro común. Maquilladas esperpén- ticamente, las mujeres ya en la sala, no cesan de llorar mientras nos enfrentamos al momento crucial que la tierra como un gran vientre reciba el cuerpo de ella, el cuerpo femenino que está dentro de la caja. Colores fuertes para los féretros en verde y rojo, y un clima entre el llanto y el festejo. Metáfora de la vida, y su ciclo entre el principio y el fin. La mujer no quiere ser enterrada, sino que en ese cementerio tan particular, otras mujeres de nuestra historia se enfrentan a sus enterradores, y desordenan el espacio donde todo parece tranquilo y seguro, mientras se encuentre sepultado. Un joven y un viejo, pala en mano, intentan por todos los medios, en un contrato eterno con la muerte, otra mujer, mantener el status quo que sostiene la debilidad física y mental de las Evas de todos los tiempos; su necesidad de ser gobernada, educada y silenciada por la presencia masculina; única voz con fuerza suficiente para correr los velos de la historia, para escribirla en primera persona. En un mes donde el 8M, está tan cercano como el 24 de marzo, donde las mujeres fueron y son protagonistas de los acontecimientos ocurridos hace 42 años, Marcos Arano y Gabriel Graves, construyen desde una estructura a cuadros y de la mano de los géneros populares, los que les permiten desacralizar, parodiar, y escribir una farsa feroz, un recorrido sobre el relato oficial de nuestra historia para deconstruirlo, invertir sus términos y sacar a la luz la presencia femenina en todos los tiempos y formas: desde la rebeldía por amor de Camila O’Gorman, hasta la huelga de las escobas de 1907 en los conventillos porteños, desde la negación a la complicidad con los asesinos de sus clientes, los obreros, de las putas de San Julián, hasta la figura eternizada de Eva Perón; políticas, intelectuales, científicas, van desfilando por la escena, con firmeza en sus convicciones sin olvidar el humor; interpelando al espectador, para entre- tenerlo y provocarlo. América como naturaleza a explorar y conquistar es el gran cuerpo que recibe el maltrato que sus mujeres sufren en la medianía de su consideración, y la culpa ancestral de haber pecado, y condenar a la humanidad a sufrir el destierro del paraíso. IMG_9375Vientre… es una metáfora, de la mujer como dadora de vida, vientre es la tierra que nos cobija al final, vientre es el hueco profundo donde la creación anida, donde la voluntad es el humus de la historia. Podemos decir que la dupla Arano / Graves con esta segunda obra ya tiene una marca registrada y un público cautivo, sin olvidarnos de la dirección musical de Ian Sifres. Si en Tierra partida, lo demás no importa1 abordan un determinado período de nuestra historia nacional en Vientre [El hueco de donde venimos] también recorre nuestra historia pero desde otro eje más preciso. Es una perfecta mixtura donde cada interprete da cuenta de su energía particular que hace a un todo perfectamente encastrado. Los continuos desplazamientos no son caóticos, las canciones y la música en vivo, el vestuario y la escenografía, y la precisa iluminación construyen un espectáculo dinámico, fresco, con mucho humor pero no por eso superficial o digerible sino que, por el contrario, nos hace reírnos de nosotros mismos y pensar en la violencia estructural de nuestra sociedad. Dos obras en cartel y una sola definición: un hecho teatral sin fisura.IMG_9252

Ficha técnica: Vientre [El hueco de donde venimos] de Marcos Arano y Gabriel Graves. Dirección Musical: Ian Sifres. Dirección: Marcos Arano. Elenco: Alejandro Jorge Dubal, Carolina Maldonado, Florencia Catenaccio, Lala Buceviciene, Luciana Ramos, Luna Ventura, Manuel Oucinde, Manuela Bottale, Marcelo Sapoznik, Paola Sanabria, Rocio Rodriguez Paz, Rodrigo Frascara, Victoria Pescara, Viviana Lastiri. Músicos: Agustín Vanucci, Bruno Leichman, Eugenia Blanco, Franco Lopez Lameiro, Gina Locatelli, Jazmín Laurenza, Olivia Dalez. Cantantes: Eugenia Encina, Liliana Isaguirre. Diseño de luces: Alejandro Velazquez. Escenografía: Marcelo Valiente. Vestuario: Jazmin Savignac. Utilería: Ileana Vallejos. Coreografía: Gabi Goldberg. Diseño de esqueletos: Paola Sanabria. Máscaras: Andrea Picón, Nicolás Roura Picón. Diseño de arte: Romina Salerno. Prensa: Más Comunicación, Cecilia Dellatorre / Analía Cobas. Asistencia de Dirección: Julia Pinedo, Carolina Portnoy. Producción Ejecutiva: Viviana Lastiri. Co-Producción: Fundación CYC Arte Industrias Culturales. La Carpintería. Estreno: 18/03/2018. Duración: 80’. Funciones: domingos 20 hs.

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A continuación compartimos el comentario de Marcos Arano, quien respondió amablemente a nuestra pregunta en relación a la insinuada nariz del clown.

M. A. Es una decisión estética que tiene que ver con varias cosas:

1. Están muertas y representan a otras mujeres. La nariz de clown es más vital.

2. Son payasos que muchas veces bajan línea y pivotean entre lo ingenuo y lo combativo. El que esté pintada hace que el recurso sea más difuso. 

3. A nivel estético buscábamos algo más oscuro que la nariz roja y no nos convencían las narices negra. Optamos por este especie de intermedio. La nariz roja de látex, como cualquier máscara tiende a asimilarse rápidamente como código y deja de verse el recurso de distanciamiento. En esta obra buscamos que ese recurso sea diferente y obvio porque “a veces también hay que aclarar lo obvio”. 

4. La nariz pintada se va borrando a medida que transcurre la obra. Así sucede con lo payasesco y naif del principio del espectáculo. De a poco, salimos de la ficción y el mundo onírico y delirante del payaso para comenzar a reflexionar sobre nuestra realidad. Es una invitación a hacer ese viaje con la obra.

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1Tierra partida, lo demás no importa se estrenó en el 2016 y realizará funciones durante el presente mes de abril los viernes 22 hs, también en La Carpintería.

Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil

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Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil

Sobre mí, decido yo.

rayito con mariposaQué he sacado con el lirio, ay, ay, ay 
Que plantamos en el patio, ay, ay, ay
No era uno el que plantaba, ay, ay, ay
Eran dos enamorado’, ay, ay, ay
Hortelano, tu plantío, ay, ay, ay 
Con el tiempo no ha cambiado, ay, ay, ay

(Violeta Parra, Lamento mapuche)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una puesta conformada por una tríada de mujeres: textualidad, interpretación y dirección, que promete una lectura diferente de situaciones comunes donde la mujer es el centro del conflicto, al menos su locus de controversia, una promesa que se cumple. En un espacio despojado, solo un artefacto que simula un quiosco, que luego se convertirá en un pequeño nido de amor, diseño funcional al relato de José Escobar, el cuerpo de la actriz nos cuenta su vida, y en ella la fuerza que se necesita y el despojamiento para cumplir con el mandato de ser, y lograr una pizca de paz y felicidad. El cuerpo femenino entre el deber ser, madre y esposa, y el amor, que es un bicho que cuando pica no se encuentra remedio ni en la botica, como decían las viejas, se presenta como un campo de batalla, como un jardín de otros que sólo puede florecer al contacto con lo masculino. El cuerpo femenino, campo arrasado por la medicina desde el vamos, desde el sentirse mujer, por el matrimonio, con amor o sin él, y por último, por el deseo, que finalmente lo hace libre, para moverse hacia donde lo lleva la tormenta de sentimientos que lo atraviesa, para poder tomar la decisión desde la autoconciencia de que se quiere y con quien. Los hijos como amor y dolor al mismo tiempo, y la mirada de los otros sobre ese cuerpo femenino y sus acciones, es el que se propone el texto de Natalia Villamil, entre el humor sencillo y la declaración de principios y expresa con la estructura del monólogo, para una actriz que interiorice el complejo mundo que allí se describe. 000173797Leticia Torres logra construir esa mujer que el texto propone, lo hace verosímil y querible, lleva con ritmo sin pausa y muy buena energía el diálogo con un espectador, al que le hace llegar el caudal inagotable de sus palabras para explicarle a todos, aquello que la sociedad vería sólo desde el prejuicio patriarcal: el dominio que la mujer debe ejercer sobre sí misma, al aceptarse en sus contradicciones, y ser capaz de decidir, a pesar de la mirada cuestionadora que sabe caerá sobre ella. La pregnancia escénica de la intérprete nos atrapa desde el inicio porque le otorga la textura perfecta al sujeto de la acción, que es sensible y fuerte a la vez. En tanto la iluminación la contiene en un habitad que le es adverso y la música parece ser su liberación. Un hecho teatral sin fisura y un relato que nos interpela a partir de un código común y sin golpes bajos.000173799

Ficha técnica: Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil. Con: Leticia Torres. Escenografía: José Escobar. Vestuario: Paula Molina. Música original: Daniel Quintás. Iluminación: Sebastián Evangelista. Diseño gráfico: Sebastián Villamil. Producción: Bárbara García Di Yorio. Asistente artística: Natalia Villamil. Dirección: Cintia Miraglia. Espacio Callejón. Estreno: 16/02/2018. Duración: 55’. Funciones: viernes 20 hs.

Corromper el alma de Jorge Valdez

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Corromper el alma de Jorge Valdez

Frente a nuestros ojos, suceden muchas cosas que no queremos ver.

finalMaría de los Ángeles Sanz

El teatro tiene la voluntad de hacernos reconocer y reconocernos a partir del arte, a partir de la construcción de personajes que como espejos vivientes nos devuelven una imagen, a veces, una que no queremos ver. El Archibrazo es un espacio teatral donde gente joven y talentosa, lleva adelante con las herramientas que tiene, el teatro, una lucha generosa para evidenciar ante el posible espectador relatos que ponen en acto temáticas sociales, difíciles de entender para una sociedad que habitualmente da vuelta la cara ante el dolor ajeno. Una de ellas es la trata de personas, una realidad que nos sobrepasa por el entramado que sostiene el delito: jueces, políticos, policías, empresarios, y sobre todo la indiferencia social. El trabajo que el grupo presenta, que tiene una dramaturgia a partir de la investigación y el aporte de las Madres víctimas de la trata, pone en escena situaciones que develan los mecanismos sinuosos que llevan al tráfico de mujeres. Niñas casi, cada día más jóvenes, engañadas en la búsqueda de un trabajo que les depare un futuro mejor, o secuestradas cuando la seducción fracasa, cosificadas y obligadas a venderse, tienen como única defensa el mantener disociado el cuerpo del alma. Lo que no puede lograr quienes las torturan hasta la muerte, en todos los sentidos, física y psicológicamente, es atravesar un alma que no se entrega, que permanece firme en el deseo de la huida, de escapar del infierno, de no convertirse aunque lo parezca, en una pieza fiel al engranaje de la prostitución. DSC03539 (1)Con leyes que no se cumplen, declarada ilegal desde 1936, en paralelo con el narcotráfico, las redes de tratas atraviesan el mapa del país y son una problemática que crece ante la ausencia de un Estado que limpie de sus filas a los cómplices. Sus nombres son una lista del delito a gran escala, y la lucha que las madres llevan para rescatar y reinsertar a la vida a las chicas, es titánica. Por eso es tan importante el trabajo que el grupo lleva adelante con un compromiso que abarca tanto lo ético como lo estético. La fuerza de las imágenes, desde los cuerpos de las actrices, con un maquillaje y un vestuario hábilmente confeccionados, las máscaras y su monstruoso ocultamiento, la tensión de sus voces, las palabras y las historias que encierran son de una potencia que atraviesan a los espectadores, impactados por los hechos narrados. Una escenografía minimalista, funcional, basta para construir ese continente de desolación, donde la vida transcurre sin distinción entre la luz y la noche, sin atisbo de piedad. La dirección de Jorge Valdez logra armonizar las tensiones que cada situación presenta en la construcción de un todo que nos atrapa en la sensación de asfixia de impotencia ante los hechos. La puesta se cerró con la presencia de Margarita una de las integrantes de Madres…que expuso su historia de veinticinco años de lucha, en la búsqueda de su hija, y en defensa de otras hijas de la vida, con un destino parecido al que ella sufrió. Saber, tomar conciencia de un problema que cala mucho más hondo de lo que suponemos comúnmente, exponerlo para que la verdad se expanda y sirva de prevención, es un deber de todos. Gracias entonces al grupo de actores y su director por el compromiso asumido desde la sensibilidad del arte escénico. 1

Ficha técnica: Corromper el alma de Jorge Valdez. Elenco: Facundo Buggiani, Florencia Maluf, Gisella Mis son, Susana Morales, Nadia Oñatibia, Claudia Rodríguez Kotliar, Verónica Romero. Vestuario: Gimena Ruiz Díaz. Escenografía: Gimena Ruiz Díaz. Diseño gráfico: Gustavo Obregón. Dirección: Jorge Valdez. Centro Cultural Archibrazo.

Dashau de Omar Pacheco

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Dashau de Omar Pacheco

El valor y la fuerza de las imágenes en el teatro

Cuando hablo del Teatro Inestable, hablo del futuro, del presente y del pasado1

pachecoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Imagen, sonido, cuerpos en escena, una luz espectral, que aparece y desaparece como en un acto de magia, y que lo hace con una coreografía precisa, en tempos precisos, y motivos que se reiteran espacialmente, arriba y abajo, de derecha a izquierda, a fondo del espacio estético, segundos contados entre un haz de luz y una oscuridad profunda. Las imágenes dibujadas por la iluminación, nos hablan del amor posesivo, de una dominación sobre los cuerpos sustentada por el poder político y religioso, por un deseo profundo de libertad, de llevar adelante los sueños sin violencia, y del peligro de no tener más que la violencia como instrumento para lograrla. Un baúl a cada lado del escenario, una luz sobre una mesa, un cárcel arriba, puertas que se abren y se cierran, dejando pasar la luz y el cuerpo delineado por ella, telas de diferentes colores que contrastan con la oscuridad del espacio, y con la uniformidad de las vestimentas, un falso espejo que acerca los rostros de ella y de él y nos muestra la desesperación y la falta espacio libre. El espejo que el personaje femenino no puede atravesar para salir del encierro al que se encuentra sometida. El lenguaje que produce la comunicación entre ellos y el desconcierto en el espectador que no comprende desde allí las acciones, y sigue la trama desde las acciones mismas, donde el movimiento, el sonido, y la luz sobre los cuerpos son una cadena de significantes a develan en un sentido, singular y universal a la vez. El idioma es una barrera que los cuerpos trascienden en escena, a partir de otros procedimientos que conforman la poética de Pacheco y su grupo de trabajo. El lenguaje lejos de ser instrumento de comunicación, es en escena, una herramienta más de la violencia, y hacia el espectador un muro que sólo las imágenes podrán atravesar. omarPor otra parte, es una manera que tiene la poética de la puesta de universalizar la temática, que nos dice que no necesitamos palabras, palabras que a veces esconden la verdad, para entender, comprender, y despertar nuestras conciencias. En un mundo donde la mirada es fundamental, bombardeados como estamos por flash de instantáneas que muestran y ocultan, el teatro nos da la imagen, nos interpela desde el ver para que podamos decodificar un mundo que deshumanizado en el tratamiento al otro nos enfrenta a las luces y las sombras de nuestra carencia de amor, de solidaridad, de libertad. Omar Pacheco y su grupo dan cuenta de su firme compromiso, primero, con la vida y, luego, con el teatro. Las potentes imágenes visuales de manera sumamente poética fusionan, como en un estado de vigilia, la musicalidad intrínseca de los cuerpos con la corporalidad violenta que caracteriza a toda nuestra sociedad globalizada. Sin caer en el lugar común de la violencia explícita se lleva a cabo el ritual una vez más. Un punto de encuentro que atraviesa a cada espectador según su vivencia y su sensibilidad. Dashua no es solo un hecho teatral estéticamente perfecto sino que es “una metáfora viva”2, pues produce ese “choque” que nos impacta y nos transforma en tanto sujeto social que somos.

Ficha técnica: Dashau. Idea, guión y dirección: Omar Pacheco. Actúan: María Centurión y Valentín Mederos. Actores no visibles: Hernán Alegre y Kaio De Almeida. Diseño de Luces: Omar Pacheco. Operación de Luces: Ivana Noel Clara y Agustina Miguel. Operación de Sonido: Samanta Iozzo. Realización de Objetos y Maquinaria: Hernán Alegre y Laido De Almeida. Video: Daniel Gómez y Fabián Pettine. Vestuario: Ivana Noel Clara y Lucía Pablo. Teatro La Otra Orilla. Estreno: 2017. Duración: 55′. Gral Urquiza 124, sábados 21:00 hs y Lunes (a precio popular) 22:00 hs.

1Pacheco, Omar (2015) Cuando se detiene la palabra. Buenos Aires: Colihue Teatro: 69.

2 “Retomando a Ricoeur y su concepto de “metáfora viva”, consideramos que se produce un “choque” entre la dureza del tema real, concreto, y la inagotable poesía de las imágenes visuales y auditivas: “recuperar el dinamismo en virtud del cual un enunciado metafórico, una nueva pertinencia semántica, emerge de las ruinas de la pertinencia semántica tal como aparece en la lectura literal de la frase” (32). Nunca el espectador volverá a ser lo que era antes de ingresar al teatro La Otra Orilla, porque no ha podido con anterioridad imaginar la intensidad de cada breve escena / secuencia, de cada pequeño fragmento de un todo inacabado. Este “choque” es lo que transforma a cada sujeto espectador según su vivencia personal y social, quien una vez finalizada la obra se quedará en su asiento sin aplaudir, suspendido en un tiempo otro, sólo aferrándose de esa última imagen que ya le pertenece y jamás olvidará. Pues la ficción se ha fundido con la cotidianidad”. https://lunateatral2.wordpress.com/2016/01/18/la-cuna-vacia-de-omar-pacheco/ [20/08/2017]

 

Los golpes de Clara de Carolina Guevara

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Los golpes de Clara de Carolina Guevara

Carolina Guevara_Foto por Nicolás Finoli Blanco_verticalLas mil y una caras de Clara

Azucena Ester Joffe

La pregnacia escénica de Carolina Guevara hace que el unipersonal que nos ocupa sea, realmente, impecable. Si su trayectoria está muy ligada a El Bachín Teatro1, pertenencia estética e ideológica con el reconocido grupo desde su formación, allá por 1999, ahora va por más con una impronta humorística fuerte.

Carolina es de contextura menuda pero realiza un trabajo actoral de una intensidad física poco habitual. El principio constructivo de la obra es el lenguaje gestual, una “corporalidad graciosa” a partir de elementos de la técnica del clown acompañada por el relato en clave de comedia. La actriz de manera visceral juega entre la expresión exaltada y el gesto natural, con sus tonos e inflexiones de voz, con su mirada cómplice, otorgándole un entramado coloridamente polifónico a su personaje. Los hijos pequeños y las maestras, el ex-esposo con sus lagunas mentales, las amigas y aquellas otras mujeres que intentarán no hacer justicia por mano propia sino estar preparadas para dar un buen golpe cuando sea necesario, intentando una sociedad más equitativa al grito de “Ni Una Menos”. De esta forma, la comediante hace habitar en el espacio lúdico a esas otras voces que en el día a día provocan que su bronca se convierta en furia desmedida -para esos momentos tiene los guantes de boxeo, o en llanto y sonrisa a la vez -mientras amasa algo para cenar- o en absoluto cansancio cuando se queda dormida sentada en la soledad de su cocina. La narración tiene una sensibilidad distinta, en primera persona y sin la cuarta pared, que encuentra la empatía del público y la risa espontánea que no se hace esperar. La comicidad y lo cotidiano se conjuga de forma perfecta, pues el humor es una excelente opción que tenemos ante los estados de cierto vacío y de tristeza.

En el centro del espacio escénico observamos sobre un tapete pocos elementos que nos ubican en la intimidad de la cocina -una mesa con su mantel de hule, una silla,…, y un puching ball de boxeo inflable. Un cuadrilátero doméstico, un ring-cocina, en el que Clara se transforma en laboxeadora” toda terreno y a partir de ese momento todas somos Clara. La protagonista es una mujer actual, jefa de familia, recientemente desocupada que busca re-direccionar la violencia acumulada por su entorno practicando boxeo en su casa. Bronca contenida que, como ella misma afirma y repite: “viene desde acá”. Su mentora respondió sobre la temática y el humor como medio para poder transitar la violencia de género:

Las obras sobre el tema, muchas veces se basan en hechos históricos o noticias, Clara es una mujer urbana cualquiera y decidí abordarla a partir de la comedia por gusto estético acerca de la impunidad otorgada por el género y porque existe una enorme alegría en nosotras, bastante evidente cuando nos reunimos. En la puesta, la protagonista se junta con pares, la mayoría está en la lona, y surge el proyecto de elaborar y salir a vender panes caseros por las ferias. La puesta habla también de la gesta de las mujeres al organizarnos, con el alimento en el medio.2

El ritmo intrínseco de su cuerpo es lo que imprime el ritmo sostenido al relato desde su inicio y pone entre paréntesis nuestra realidad. El vestuario, la musica original y la iluminación terminan por construir este hecho teatral sin fisuras. La mirada inteligente de Guevara-Rosati apela a la subjetividad femenina para expresar situaciones domésticas con un compromiso artístico que nos demuestra que se puede abordar una temática compleja sin caer en un lugar común. Al continuum hilarante de esta historia particular, que se va transformando en una historia de todas, la platea respondió con un caluroso y merecido aplauso. Carolina Guevara_ Foto por Nicolás Finoli Blanco_horizontal

Ficha técnica: Los golpes de Clara. Texto y actuación: Carolina Guevara. Dramaturgia y dirección: Leandro Rosati. Música original: Mariano Travella. Canción final: Leandro Rosati, Mariano Travella. Asistencia Técnica: Julieta Grinspan y Marcos Peruyero. Escenografía: Alfredo Aguirre. Vestuario: Julieta Grinspan. Fotografía: Nicolás Finoli Blanco. Iluminación: Víctor Guidoli. Prensa y comunicación: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Centro Cultural de la Cooperación: sala Osvaldo Pugliese. Estreno: 06/05/2017. Duración 50′.


1 El Bachín Teatro es un grupo que se formó en 1999, cuando cinco estudiantes de la ENAD (Escuela Nacional de Arte Dramático), Manuel Santos Iñurrieta, Marcos Peruyero, Julieta Grinspan, Carolina Guevara y Gonzalo Alfonsín decidieron reunirse (de este grupo fundador hoy continúan los primeros cuatro) http://elbachin.blogspot.com.ar/ [11/05/2017]

#NosotrasParamos #NiUnaMenos #VivasNosQueremos

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#NosotrasParamos #NiUnaMenos #VivasNosQueremos

La Marcha del dolor, del duelo, del miedo…

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Intentamos ir temprano para encontrarnos con amigas, que no encontramos, porque a pesar de que faltaba tiempo ya eramos una multitud. No nos encontramos con los rostros conocidos, pero compartimos con mujeres y hombres, a los que nunca vimos antes, a los que seguramente no veremos después, una tarde como ninguna otra por lo que significó para todos, para hombres y mujeres, los de ahora y sobre todo los que vendrán. Porque el camino que intentamos armonizar para que no haya más femicidios ni violencia de género, es largo y pedregoso pero el único que no debemos abandonar por todos aquellos que nos sucederán, para que sus vidas no tengan que vivir en la falta de respeto, el dolor, el miedo y la vergüenza de ver a los hombres asesinando mujeres y violando sus derechos. Un día inhóspito, un cielo negro, un suelo negro de cuerpos enlutados a los que sólo distinguían los paragüas. Primero el Obelisco, luego Plaza de Mayo. La Plaza de las plazas. La historia argentina pasa por las plazas, la porteña y todas, las de las provincias, la de los pueblos pequeños; espacios, escenarios dispuestos para aquellos que no dejan de gritar las injusticias. Un dolor, una violencia que atizada por los medios de comunicación, los mismos que en cámara se quejan y lloran por las víctimas, mantienen el status quo de una sociedad patriarcal, donde el machismo crece en las familias, se multiplica en las escuelas, y se propaga geométricamente en la televisión. Una muerte por día es una estadística desoladora que no podemos ignorar, en la que no podemos dejar de pensar cómo, de que manera, terminar con la pesadilla, de educarnos en el respeto de unos y otros. Reunirnos en la plaza es fundamental, el por qué, debería ser una celebración y no un duelo. La Marcha del dolor, del duelo, del miedo, porque “Vivas Nos Queremos”. La lluvia constante no nos amedentró, y miles de mujeres nos hicimos presentes para que de una vez por todas el gobierno lleve adelante una real política de educación, prevención y de castigo. Para que no lloremos más por la violencia de género que parece tener, lamentablemente, más adeptos. Violencia tan naturalizada que ya es, por lo tanto, constitutiva de nuestra sociedad. En esta marcha nos acompañaron pocos hombres, pero sabemos que aquellos que lo hicieron son y serán nuestros aliados incondicionales, porque no miran ni mirarán para otro lado. Pues debemos entre todos, mujeres y hombres, terminar con el flagelo del femicidio.

Gracias Daniel Gaguine por tu reflexión, compartimos dos fragmentos de su nota1:

 

Como hombre, no me puedo hacer el otario ni mirar para otro lado, frente a lo que está ocurriendo. El reciente ganador del Premio Nobel de Literatura decía, allá por el año 1963, “Cuantas veces gira la cabeza el hombre, para simular que no ha visto nada. Cuantos años debe tener un hombre para que pueda escuchar a la gente llorar. Cuántas muertes deben ocurrir para que se dé cuenta que mucha gente ha muerto”. Los tiempos han pasado y el hombre, como género, sigue anquilosado. Continúa repitiendo patrones de manera constante pero sin ponerse a pensar al respecto. Estamos en el siglo XXI y atrasa años. Congéneres que siguen exigiendo algunas cosas por el simple hecho de ser “hombre”. Pero, al día de hoy, mal que les pese, los tiempos han cambiado.

Reflexioná, debatí, pone en duda todas las pavadas que te inculcaron y contrástalas con lo que ocurre hoy en día. Nosotros somos parte de esta sociedad en la que, en este mes de octubre, murió una mujer por día. Alguna vez, sentí orgulloso de algo que realmente vale la pena como el crecer como ser humano. Enriquecerte como individuo, como…. ¿hombre? ¡Je!

César Brie en Buenos Aires

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César Brie en Buenos Aires

¿Te duele?

el golpe de un peso mosca difícilmente podrá dañar a un peso pesado

000144652Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Esta es la cuarta obra que estrena el dramaturgo y director en nuestra ciudad1, y aún se podrán disfrutar de su talento durante el presente mes en la cartelera porteña. La pregunta que nos hacemos al ver la puesta de César Brie, es una pregunta que atraviesa lo teatral y que busca una respuesta desde la sociología y la psicología social. Porque lo que duele es sentir como la violencia que no cesa sobre el cuerpo de la mujer es la misma que se ejerce desde lo institucional sobre los cuerpos indiscriminadamente, y en la intimidad del hogar, lugar que se supone de contención donde reina la paz y la protección de los integrantes de la familia, es sobre el cuerpo femenino donde se descarga su furia incontrolada. Como un león enfurecido el personaje masculino de la puesta, venga su frustración sobre los cuerpos débiles de su mujer y su cría. ¿Cobardía? Si, ¿miedo? También. El violento está lleno de furia y detrás de esa máscara oscura, se oculta el temor. En un cuadrilátero, delimitado con guirnaldas de luces, una pareja ingresa por una puerta estrecha hacia lo que será desde ese momento su hogar. Una historia común, sencilla, que a lo largo de la intriga y como en un match de boxeo, se irá complejizando en una espiral inacabada de dolor y golpes, amor y golpes, desencuentros, encuentros y golpes, que se traducen, en violencia también verbal: sos una puta; en puños que son látigos, en objetos cotidianos que son armas. Ante el silencio de todos, ante la mirada extendida y testigo de los hijos, ante el propio dolor que es saber que no podemos controlar nuestra ira. Las imágenes se suceden en rounds, un timbre le da inicio y final, aun estadio cada vez más brutal, que deja marcas que se borrarán con el tiempo sobre el cuerpo, que nunca dejarán de sentirse en el alma, que son aún más terribles porque provienen de quien dice amarnos.000144646

La particular escritura dramática de Brie tiene la poesía necesaria para abordar estos temas tan duros y tan caros para nuestra sociedad. ¿Te duele?2 Es un recorrido que comienza con las dulces promesas hechas en la noche de bodas. Ella con su traje de novia y él con su elegante traje cierran la “puerta” para:

Marido: Que no entre el frío

Mujer: ni el miedo

Marido: ni el lobo

Mujer: ni el suegro

Marido: ni la suegra

Mujer: ni el cura

Marido: ni el doctor

Mujer: ni el dolor

Marido: ni el infierno

Mujer: que no entre nada

Marido: a salvo de todo

Mujer: a salvo de todo

Marido: que no entre nada.3

Todo se desarrolla en quince breves escenas / rounds para delimitar cada doloroso enfrentamiento, verbal y físico. La escritura escénica subraya de manera metafórica esos desencuentros / encuentros, lo cual nos permite tomar cierta distancia y son un necesario alivio para nuestra respiración contenida. El excelente trabajo actoral, Vera Dalla Pasqua y César Brie, tanto desde los tonos y la inflexión de la voz, de las miradas como desde lo gestual y sus movimientos precisos nos devuelven la imagen de una danza lúgubre. Ambos de manera visceral, orgánica, dan cuenta de que modo cada uno es protagonista / antagonista a la vez. ¿Amor y odio? ¿Ternura y violencia? ¿Caricias y rechazos? Un relato devastador que involucra a los niños -pequeñas siluetas colgadas con un broche de la red:

Mujer: Me llamaron de la escuela. Julián había roto un vidrio.

No le pegues con el cinto. Es un niño todavía.4

Guantes de boxeo para ambos y en posición de guardia, platos y cubiertos que caen por los golpes de él en la mesa y ella levanta con sumisión, también las sillas y la mesa correrán la misma suerte. Ya no hay equilibrio en el espacio íntimo. Ella se maquilla para ocultar las marcas pero aparecen otras más recientes, más salvajes.

Un hecho teatral acabado e intenso, un knock-out técnico que nos deja fuera de combate a todos los espectadores. Pero ninguno gana, nadie se llevará la victoria hasta que el flagelo del femicidio no se haya desterrado de nuestra cotidianidad.000144650

Ficha técnica: ¿Te duele? de César Brie. Actores: Vera Dalla Pasqua, César Brie. Música: Pablo Brie. Fotos: Mariana Fossatti. Diseño Gráfico: Martín Bolaños. Prensa: Simkin & Franco. Producción en Argentina: Larisa Rivarola y Banfield Teatro Ensamble. Escenografía y Dirección: César Brie. Teatro Santos 4040. Estreno en Argentina: 10/09/2016. Duración: 55′.

2 La obra se estrenó en Bolivia, en 2007, y se ha presentado en varios países. Nada más actual y más necesario ante el aumento de casos de femicidios.

4Idem

Trópico del Plata de Rubén Sabadini

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Trópico del Plata de Rubén Sabadini

Me puse la carterita chota, me pinté los labios pintados de magenta, todavía media boleada por la fiesta de anoche, me dejé puesto el disfraz – Aimé.

10268658_310256022456311_5274560397691228345_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La textualidad dramática de Trópico del Plata atraviesa por cuarta temporada1 el cuerpo de Laura Nevole para dar cuenta de una historia de violencia que no cesa como una vorágine que gira en su cuerpo y en los de todas aquellas mujeres que sabemos o imaginamos están hoy en la misma situación. De la denuncia objetiva y fría de los casos policiales, que siempre regatean el informe del dolor, Sabadini elige la voz del sujeto, construir un texto desde la mirada íntima de la víctima, elige la subjetividad. Una fiesta de máscaras, metáfora de la hipocresía de la sociedad que afuera de las paredes del prostíbulo crítica los abusos, y que luego se ofrece en una bacanal sin importarle lo que le sucede al cuerpo de una mujer, de todas, que es sólo un pedazo de carne para ser debidamente masticado. En el medio, el juego perverso del amor que justifica tanta desesperación y horror, que se nutre de la soledad y el ansia de ternura, que defraudado una y otra vez, sin embargo, renace en la ilusión del próximo encuentro. Laura Nevole compone su personaje y el de su ejecutor a través de pequeños objetos y de la voz que va incorporando un diálogo posible, así como el de la corte de amigos del “Baile de los Enmascarados” con una maestría que nos lleva hacia el centro de su desgracia, que nos envuelve en su atmósfera de encierro y angustia. La escenografía crea un espacio isla, tablado de madera, donde ella ejerce su oficio y nos lo relata, del que no puede escapar, ni bajándose de él, ni subiendo por el camino sinuoso que Guzmán recorre en sus visitas, el techo de chapa que se abre y se cierra para él pero no para ella; otra manera efectiva desde lo visual de presentarnos la vida de Aimé y su prisión. Metáforas, formas transversales de decir, la más cruel sea tal vez la de la comida, el asado. Un texto y una puesta de belleza dolorosa, que nos hace por momentos retener el aliento casi sin que nos demos cuenta, en un rictus de protección que nos lleva a tener el cuerpo contenido, crispado. Una puesta que a través del cuerpo de la actriz y la calidad de su actuación lleva el texto a un lugar donde lo cruel guarda una relación de belleza obscena y a la vez en su voz un resto de peligrosa ingenuidad. 13939601_645742465574330_1583422547252319764_nEs interesante la forma en que la iluminación y la escenografía construyen los límites de esa angosta habitación, en un lugar cualquiera. Sin coordenadas precisas dicho espacio parece contener dos climas distintos; por un lado, un clima opresivo para el espectador que atento al desarrollo dramático intenta imaginar una posible salida para la joven. En cambio, para ella que ha naturalizado la violencia ejercida sobre todo su cuerpo y su mente pareciera ser el único lugar donde sabe esperar a ese hombre “amoroso” que conoció en un baile de primavera. Podríamos decir que tanto la escritura dramática como la escénica construyen una narrativa del cuerpo que encuentra su punto sólido en la figura de la actriz. Pues Laura Nevole, con intensidad y algo de ingenuidad, no solo le da la voz Aimé y a Guzmán sino que construye una corporeidad atrapada entre la historia y el relato. Laura / Aimé es un solo cuerpo “narrador-narrado”2, un cuerpo atravesado por una historia privada pero, por sobre todo, por una realidad social que, lamentablemente, parece devorarnos.

14100547_651962504952326_1232031473890403_nFicha técnica: Trópico del Plata de Rubén Sabadini. Actúa: Laura Nevole. Diseño de Luces: Alejandro Le Roux. Asesoramiento en Escenografía: Rodrigo Gonzáles Garillo. Diseño de Vestuario: Jam Monti. Música: Matías Niebur – Nicolás Bari. Diseño Gráfico: Sergio Calvo. Fotografía: Paula Herrera Nóbile. Prensa: Correydile. Asistentes de Dirección: Juan Lapargo – Federico Fernàndez. Dirección: Rubén Sabadini. Espacio Callejón. Cuarta temporada: 13/08/2016. Duración: 55′.13903208_645742318907678_5743560291123721597_n

1Trópico del Plata desde su estreno, en 2013, cuenta con el aplauso del público y de la crítica, y a participado de festivales nacionales e internacionales.

2Concepto utilizado por Elina Matoso, en El cuerpo, territorio de la imagen. Buenos Aires: Letra Viva, 2007: 175.