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Clarividentes de Javier Daulte

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Clarividentes de Javier Daulte

Apocalipsis Now, Poética de los noventa en estado puro

La realidad copia a la ficción porque la realidad es nada, es caos puro (J. Daulte)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

000157025Con muy buenas actuaciones en el Espacio Callejón podemos ver la puesta de Javier Daulte, en su doble condición de dramaturgo y director, de la pieza Clarividentes; una textualidad que obedece al juego escénico del que es defensor el autor que en los noventa perteneció al grupo Carajají, junto a Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian entre otros. Un juego que mixtura lenguajes diferentes, relatos que provienen del cine con aquellos que construyen la teatralidad, una ambientación cinéfila que refuerza la música, la construcción de personajes para una finalidad que luego resultará fatídica. Todo es una ficción, en varias capas de la historia, donde lo que queda como certidumbre es la falta de una verdad unívoca, y la realidad de la construcción de verdades relativas, algunas que obedecen al deseo de uno de los personajes, Validia. El lenguaje y sus significados, la relación arbitraria con su significante siempre está en discusión: el desear no es lo mismo que querer, el idioma de Validia es una mezcolanza que no llega a ser cocoliche, y las circunstancias hacen que actuemos de manera impensada, ya que el continente condiciona el contenido. Mientras el deseo ajeno, fuera de los límites de la jaula de vidrio / cámara gesell improvisada, es el que ejerce el mando; una vez dentro de ella sus integrantes son sólo objetos de manipulación. image001Personas como cosas, el no saber cómo herramienta de dominación, el amor como un estado de enfermedad, el pasado que trastoca el presente y lo inestabiliza, son conceptos que atraviesan la puesta, y ponen en acto el sentido que fragmentado nos permite sacar ésta u otras conclusiones, depende del ojo y el oído del espectador, de la sensibilidad o el conocimiento, como les sucede a los mismos personajes que como conocen la película, poseen una mirada que va más allá de los hechos presentes, dándole sobre el resto un plus de poder.

El juego tiene su realidad propia; es un mundo paralelo, un mundo en sí mismo, infinito y cerrado al mismo tiempo; infinito porque sus posibilidades y variantes están regidas por el azar, y cerrado porque es infinito no traspasa nunca los límites del juego. Quiero decir que no hay dos partidas de dados iguales, pero nunca dejaremos de jugar a los dados. (Daulte, 2010:14)

Esta definición del propio autor, constituye la estructura de la textualidad dramática y su puesta en escena. El teatro como un juego, implica que construye realidad y no se conecta con lo real concreto porque no es su territorio, al contrario afirma el teatro tiende a desprenderse de la realidad (14). Lo real, aquello que sucede en la extraescena, que podemos escuchar pero no ver, saber sólo por el relato parcial de quienes vienen de allí, es como un decorado, que si bien provoca las acciones en el interior, no las controla, porque lo azaroso prima, y porque ellos mismos son los causantes de sus acciones. A pesar de que como afirma el dramaturgo en la entrevista a Ivanna Soto, el fantasma de una Tercera Guerra Mundial, tras el triunfo de Trump, está presente. 000158013

Ficha técnica: Clarividentes de Javier Daulte. Elenco: Mauro Álvarez (José), Matías Broglia (Gera), Rubén De la Torre (Almeida), Jorge Gentile (Claudio), Silvina Katz (Validia), Juan Ignacio Pagliere (Isa), Daniela Pantano, Carla Scatarelli (Nora), Luli Torn. Vestuario: Jam Monti. Iluminación: Sebastián Francia. Prensa: Duche&Zárate. Gráfica: La Pianola Audiovisual. Asistente de dirección: Gonzalo de Otaola. Dirección: Javier Daulte. Espacio Callejón. Estreno: 08/05/2017. Duración: 120′.

Hemeroteca

Daulte, Javier, 2010. “Juego y compromiso. Una afirmación contra la riña entre lo lúdico y lo comprometido en el teatro.” En Revista Teatro XXI, sección artículos, páginas 13/18.

Soto, Ivanna, 2017. “Voy al teatro feliz de que me engañen” entrevista en Revista Ñ, 5 / 5/ 2017. Sección Escenarios. Clarín. com.

India de Silvia Gómez Giusto

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India de Silvia Gómez Giusto

000144472Realmente ¿qué nos hace felices?

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

India es un espacio físico, un país, una cultura, una religión, y una posibilidad de asistir a lo exótico, cuando uno busca en el afuera lo que sólo se puede encontrar dentro de sí, la paz de espíritu. La dramaturga con ese principio de un viaje hacia el exterior que termina siendo un viaje al interior del propio deseo, construye una comedia hilarante, conformada por dos matrimonios de clase media alta, una psicóloga, un visitante sueco y una mujer por horas, Bendita, que es fundamental en sus vidas. En el Espacio Callejón, la sala parece estar habitada por los distintos espacios que requiere la situación dramática. La precisa iluminación recorta cada sitio dejando al descubierto la intimidad de los personajes. Un dispositivo escénico, sólido, construido con bancos y/o estructuras de madera de diferentes tamaños. Es interesante de que modo la escenografía (Gustavo Coll) le otorga dinamismo al relato y va cumpliendo funciones que desde la sencillez construye espacios habitacionales: la sala de espera en el aeropuerto, el cuarto de hotel, el living, el consultorio de la psicóloga embarazada, y luego la geografía formoseña. Desde lo formal, lineas rectas para las situaciones de crisis, no solo de pareja, como intentando encastrar, o forzar, sin la movilidad o porosidad necesaria que demanda nuestra cotidianidad. Mientras que el vestuario contemporáneo se apoya en un par de objetos, una máscara de la diosa cara de elefante, Ganesha, y una pashmina, para indicar la procedencia de la pareja en ese viaje de iniciación a la posibilidad de una nueva vida. Foto India en Alta2_Daiana LongoniEl movimiento es el nudo central de ese número preciso de personas que abarcan una historia común; todos ellos se trasladan en un autoexilio, búsqueda de un equilibrio existencial. Las actuaciones tienen una buena performance que logra la risa de los espectadores, que tal vez se vean reflejados en esa permanente insatisfacción que poseen aquellos que parecen tenerlo todo; ya que el personaje que mantiene el equilibrio es aquél que no posee el mismo rango social. Todos los discursos que sostienen las certidumbres están horadados, sobre todo el religioso que es parodiado en el acto sexual, y el del psicoanálisis que es descripto como una cuestión clientelar. India, aquí o allá, es la comedia que nos hace reír de nosotros mismos, pequeñas historias quizá absurdas pero que todos conocemos, y que deja flotando la pregunta ¿qué necesitamos para ser realmente felices?Foto India en Alta1_Daiana Longoni

Ficha técnica: India de Silvia Gómez Giusto. Elenco: Mauro Álvarez, Julia Catalá, Paula Manzone, Elvira Massa, Claudia Mac Auliffe, Gabriel Yamil, Guillermo Rovira. Iluminación: Matías Sendón. Escenografía: Gustavo Coll. Vestuario: Paz Maciel. Foto: Roy Di Tursi. Supervisión en dramaturgia: Javier Daulte. Colaboración artística: Diego Brizuela. Asistencia de dirección y producción artística: Aliana Alvarez Pacheco. Prensa: Débora Lachter. Dirección: Silvia Gomez Giusto. Segunda temporada. Espacio Callejón. Duración: 75′.

UZ El pueblo de Gabriel Calderón

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UZ El pueblo de Gabriel Calderón

No creo ni en el actor ni en el personaje: creo en un actor haciendo un personaje. Me interesa crear una máscara para un actor y que el espectador se la crea aunque el tipo de actuación sea extrema. Lo que a mí me entusiasma de la escritura y de la dirección es ver ese movimiento. (G. Calderón)

000157354Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Si hoy la infamia da el sendero
y el amor mata en tu nombre,
¡Dios!, lo que has besao…
El seguirte es dar ventaja
y el amarte sucumbir al mal
1.

El dramaturgo uruguayo desde la farsa como poética se atreve a parodiar y desestabilizar uno de los discursos más controvertidos de la sociedad, la religión, en el hilo de una trama que se teje a través de la voz de Dios en una casa donde todo parece ser paz y armonía. Ya desde la escenografía la distribución de los objetos y los colores empleados recuerdan a las revistas de diseño, por su calidez y su prolijidad, todo es orden a pesar la dificultad de que la familia cuente con un integrante que padece autismo. La fe, es fundamental en la vida de los personajes y del pueblo de UZ. La figura del sacerdote, una palabra legitimada, cuando irrumpe desde lo inesperado otra, la de aquel que le dio desde el principio de los tiempos forma y contenido a todo lo creado. Como en el antiguo testamento, ese padre Dios todopoderoso, le exige a uno de sus hijos dilectos una prueba de esa fe que esgrime; un Abraham femenino, que debe cumplir el mandato divino, matar a Isaac. De aquella tragedia, que finalmente el señor detiene a tiempo, Calderón construye una situación donde prima el humor, un humor cargado de ironía y develador de todo lo que se esconde tras la fachada de la normalidad. El hijo primigenio será el elegido para la devastadora prueba, que a dos puntas va a demostrar el fanatismo de ciertas personas que internaliza lo religioso, y el derrumbe del instinto materno en el personaje que ante la disyuntiva elige obedecer a su Dios. Además de dejar al descubierto la fragilidad de nuestras creencias, la construcción de nuestra fe y de nuestros dioses, y el prejuicio destructor que no duda en arrebatar vidas para obedecer sinuosos y falsos mandatos. DSC_9726 (2)Una pieza que obedece a un concepto de mundo que se origina en 1989 con la caída del muro de Berlín, que relativiza la verdad, que fragmenta las subjetividades, que discute con los discursos consagrados: el imaginario posmoderno, y su secuela la pos-verdad. Desde las actuaciones que son brillantes en su totalidad, la puesta nos lleva de la mano y a un ritmo intenso a seguir las acciones de una intriga que crece a cada minuto doblando la apuesta a la secuencia anterior. Todo se desacraliza, se rebela hasta que la claridad de lo cierto aparece y comprendemos que el mundo vive en una burbuja de engaños que nosotros solos nos creamos. UZ El pueblo fue estrenada en Montevideo, en el teatro Circular, en 2005; y no es la primera pieza de su autoría que se pone en Buenos Aires; Muñequita (2009) participó del VII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). La escritura de Calderón tiene siempre una acidez devastadora que logra interesar al lector / espectador al que arrastra a la misma vorágine de sarcasmo que ofrece. Una puesta que nos trae los aires de una dramaturgia de los noventa en cuanto a la búsqueda de desestabilizar nuestras más arraigadas creencias, pero en su mejor expresión, que logra desde la atemporalidad y una geografía indiferente arrastrar nuestra mirada hacia nuestro contexto más cercano, y hacernos pensar en nuestra unívoca manera de pensar el mundo, sin reflexionar sobre él, cegados por los discursos que nos constituyen. DSC_9787 (2)

Ficha técnica: UZ El pueblo de Gabriel Calderón. Elenco: Silvina Bosco (Grace), Pablo Finamore (Jack), Matias Odorico (Tomás), Lucia Villanueva (Dorotea), Agatha Fresco (Fiona), Zuleika Esnal (Leona), Mucio Manchini (padre Maykol), Mariano Cáceres (José), Cecilia Cósero (Catherine), Mateo Chiarino (voz off Dios). Diseño de iluminación: Ricardo Sica. Diseño de escenografía: Alejandro Mateo. Diseño de vestuario: Abril Raineri. Música: Tomás Carnelli. Diseño gráfico y fotografía: Pablo Vega. Prensa: Duche&Zárate. Producción: Claudio Santibañez. Asistente de dirección: Manu Fernández. Dirección: Mateo Chiarino. Espacio Callejón. Estreno: mayo del 2017. Duración: 90′.DSC_9828 (2)

Hemeroteca:

Solomita, Mariàngel, 2016. “Las máscaras de Gabriel Calderón” en El País de Montevideo, 27/2.

1 Tormenta de Enrique Santos Discípulo