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Los pacientes de Ana Rocío Jouli

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Los pacientes de Ana Rocío Jouli

Un ensayo sobre la fragilidad

La exigencia de suavidad, una paciencia blanda y sin forma, un pavor apacible en todo caso no puede sostenerse sin la locura de la cortesía

d80da0fe202fcbb277d8596f76d5707eAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La puesta dirigida por Laura Conde sobre la textualidad dramática de Ana Rocío Jouli nos ofrece una mirada del desamparo, de la inevitable fragilidad de los cuerpos en el estado de enfermedad, metáfora de muchos estados dentro del marco social, cuando los sujetos se encuentran en una situación asimétrica con respecto a los estamentos poder. Una dramaturgia construida a partir de la coreografía de los cuerpos en una habitación de hospital, donde las palabras casi ausentes ya que son las acciones sobre ellos y su propia incapacidad los detonantes de la búsqueda de la metáfora, a partir de la poesía, para dar cuenta de una situación que nos obliga a una cárcel donde las rejas somos nosotros mismos. Los personajes, como en la poética de Kantor cumplen funciones, o pueden ser nombrados por los objetos que arrastran: la mujer mayor de la silla de ruedas, el joven del arnés.Elenco Los Pacientes_ Foto por Daniela García Dorato y Wily Poch Los actores no están atravesados por la emoción sino que son seres vivos representando un papel. Son tan reales como fantasmas, de los cuales nos emocionamos solo por el cuadro que conforman. Como en una pintura. El espacio y la muerte como una niebla que lo cubre todo son también elementos que recuerdan su teatro. La dramaturgia de Ana Rocío Jouli, requiere también una poética actoral que se despoje de todo aquello que no guarde relación con los cuerpos indefinidos de personas, lejos de la construcción de un personaje individualizado. La presencia de la enfermedad, y de aquellos que son los encargados de recuperar la salud, conforman una disciplina de ritual, en la reiteración de gestos y palabras, donde todo está milimetrado por la necesidad de seguir los pasos indicados en una orden médica. La asepsia como una forma de marginalidad, de crueldad disfrazada de caridad. Un espacio con camas, una enfermera de noche que vigila, y al mismo tiempo examina tejidos que ve en una pantalla, un médico, y la poesía como detonante, como exorcismo, como catarsis para un dolor controlado desde la reiteración de piezas como engranajes de un reloj que señala las horas que separan la salud del malestar. El reloj en la pared de fondo guarda relación con el tiempo de enunciación, va marcando el tiempo de la intriga con precisión.

La única presencia definida es la de la enfermera que se acerca a poner en palabras el dolor, en una excelente performance de Vanesa González. El resto de los intérpretes, con solidez, le otorgan la carnadura especial a cada personaje. El estilo poético de Ana Rocío Jouli1 permite que un texto que no fue pensado inicialmente para ser representando pueda ser teatralizado a través de una narrativa coreográfica. Pues las coreografías se suceden en el mismo ritmo que marca la fragilidad de un todo, que atraviesa los cuerpos. Un acierto de su directora, Laura Conde, que supo poner en escena la indeterminación del texto primero. Ya desde su título, como aglutinador sémico, Los pacientes podría hacer referencia a la paciencia como la capacidad de soportar determinadas situaciones o bien al paciente que aguarda en un hospital durante una larga vigilia. Un relato donde los cuasi diálogos a media voz nos sumergen en el tiempo indefinido de la espera, entre la vida y la muerte, salvo en la niña que pareciera desprenderse de los cuentos infantiles. Un hecho escénico sin fisuras que atrapa al espectador desde su inicio.pacientes

Ficha técnica: Los pacientes de Ana Rocío Jouli. Elenco: Vanesa González (enfermera), Mr. Miguelius / Javier Bustos (farmacéutico), Roberto Dimitrievitch (paciente), Stella Maris Isoldi / Jorgelina Martínez D’Ors (paciente), Liza Rule Larrea (paciente / médica), Pablo Emilio Bidegain (paciente / médico), Angelina Casco Guiñazú (paciente), Paula Coton (técnica en diagnostico por imagen / performer). Diseño de movimiento: Eleonora Cornelli. Creación coreográfica: Eleonora Cornelli en colaboración con los intérpretes. Diseño de escenografía: Magali Acha. Asistencia de escenografía: Vanessa Giraldo. Realización escenográfica: Los Escuderos y Federico Conde. Voces en off: Horacio Peña y Angelina Casco Guiñazú. Diseño de iluminación: Daniela García Dorato. Diseño de video: Paula Coton. Diseño y realización de vestuario: Laura Staffolani. Caracterización: Agustina Tagle y Paula Conde. Maquillaje para fotografía: Laura Barracchia. Diseño sonoro: Miguel Rausch y Mr. Miguelius. Músicos: Irina Rausch (clarinete), Gisela Weisz (guitarra) y Bruno Weisz (violín) Asistencia de dirección: Daniela García Dorato. Producción ejecutiva: Camila Castro. Asistencia de producción: Ana Paula Figuerero. Diseño gráfico: Pablo Amadeo. Prensa: Débora Lachter. Fotografía: Daniela García Dorato y Willy Poch. Dirección: Laura Conde. El Portón de Sanchez. Estreno: 07/10/2017. Función: sábados 23 hs.

Bibliografía:

Rosenzvaig, Marcos, 1995. El teatro de Tadeusz Kantor. Buenos Aires: Leviatán.

1 Según gacetilla de Prensa: Prof. en Comunicación Social, Magíster en Escritura Creativa por la Universidad Tres de Febrero, y alumna del Doctorado en Letras (UNLP).Redactora y editora de la revista/editorial EME, y reseñista en la revista digital Bazar Americano. Coordinó y participó de antologías poéticas, publicó  los fanzines Tarde, Los viajes y Polaroid, De baúles o jardines; y los libros de poesía Constelaciones (Erizo, Argentina) y Los pacientes (Pez Espiral, Chile; La Bola Editora, Argentina). Fue premiada en concursos y festivales de poesía reconocidos dentro y fuera del país.

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Lo lindo de calzarse es pisar en cualquier lado de Julián Rodríguez Rona

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Lo lindo de calzarse es pisar en cualquier lado de Julián Rodríguez Rona

Una metáfora del agua y la vida

lo lindo de calzarseAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El agua se desplaza sin que haya obstáculo que le impida su paso definitivamente, igual que la vida que se abre paso a través de los infinitos caminos de su otra cara, la muerte. El agua y la vida se conjugan en las imágenes y las palabras de la pieza de Rodríguez Rona para construir un acontecimiento, no una historia, desde una lógica temporal, sino imágenes y relatos que se tejen fragmentariamente, de forma horadada, para dar cuenta de los tres personajes que habitan la escena. Un espacio escénico que conforman rollos de cartón prensado y dos mesas que son a la vez, camino, tierra, lugar de la no humedad, lo que aparece sobre el río, isla. Pero ellos se desplazan también por ese universo acuático, con o sin piragua, y lo hacen porque tienen herramientas, recursos para enfrentarse a la furia del agua, que a veces se complace en la amistad con las criaturas vivientes, y otras las ignora con total indiferencia arrastrándolas a su paso incesante. Una joven pareja, y un personaje que viene del pasado y que guarda entonces una carga de relatos que los jóvenes ignoran, que los traban en la relación con el hombre que los representa, pero que cuando saben, entienden, pueden establecer un hilo conductor de diálogo. Metáfora de la historia del país, del que las nuevas generaciones deben conocer la mochila de sucedidos otros, que al desconocerlos vuelven una y otra vez, como imágenes fantasmales que nos impiden el paso hacia adelante. Construir y saber no a partir de la nada presente, sino desde el pie que hacemos en la memoria, de la tierra sólida al agua que fluye. Los tres participantes de esta relación en su estado de asimetría están muy bien conformados por las performances de los cuerpos y la voz de los actores, que llevan adelante una puesta por momentos desconcertante pero que sin embargo logra atraparnos hasta el inusitado final. La pareja del presente de la enunciación trabaja en espejo con la pareja del pasado donde el enunciado es tumultuoso, y nos ofrece un diálogo en ausencia. lo lindoLa obra ofrece un espacio diferente para los espectadores con marcada porteñidad, que nos devuelve a una mirada abarcativa de otros paisajes, como el de nuestro litoral. La música compañera necesaria en la búsqueda de unir lo distinto, es un complemento que desempeña un rol interesante en el planteo de la dirección. Es interesante el rol dramático que cumple la perfecta escenografía, pues contiene a los personajes sin un clima claustrofóbico, sin opresión, y con el ritmo lento que tienen las crecidas en nuestro delta. No hay lugar para la desesperación ni el malhumor en los isleños porque saben que solo tienen que esperar que comience a bajar el río nuevamente sin prisa. Un ritmo interno que de forma acabada se transmite a partir del trabajo actoral y que la iluminación acompaña de forma precisa, sin clausurar o cerrar ninguna escena, ya que así es la cotidianidad isleña. Un hecho teatral cuyo tiempo real es breve y sin embargo construye un relato sin fisuras.lo lindo de

Ficha técnica: Lo lindo de calzarse es pisar en cualquier lado de Julián Rodríguez Rona. Elenco: Andrés Caminos, Eugenia Blanc, Iván Moschner. Diseño de vestuario y escenografía: Cecilia Zuvialde. Diseño de iluminación: Matías Pendón. Música: Brian Zditowski y Julián Rodríguez Roma. Realización escenográfica: Nicolás Botte. Asesoramiento coreográfico: Luciano Posso. Diseño gráfico: Lucía Vanin. Fotografía: Nicolás Levín. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Asistencia de dirección y promoción: Natalia Badgen. Dirección: Julián Rodríguez Roma. Teatro: El Portón de Sánchez. Estreno: 23/05/2017. Duración: 40′.

Gurisa de Toto Castiñeiras

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Gurisa de Toto Castiñeiras

Una lectura de la gauchesca talentosa y diferenteC_p3BhtXUAY66G8

Quizás las dos mujeres por un instante se sintieron hermanas; estaban lejos de su isla querida y en un increíble país.1

El mundo, para el europeo, es un cosmos, en el que cada cual íntimamente corresponde a la función que ejerce; para el argentino, es un caos2

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pampa como escenario a la constitución de una violación, la de la tierra, en el cuerpo de la mujer, considerado naturaleza pura, y en la puesta en abismo de un género, la gauchesca, que resulta también de una apropiación del lenguaje, la manera, y los personajes que la élite toma como referencia de un sentimiento que oscila entre la admiración y el desdén. La gauchesca como género, atravesado por el melodrama, coloca a la figura femenina supeditada a los avatares de la narración sometida al deseo del hombre. Desde el romanticismo de Esteban Echeverría y su propuesta del desierto en La cautiva, el tema del indio como depredador de la civilización es una constante que renueva sus miradas, las reproduce o las invierte. La propuesta de Toto Castiñeiras lleva ese condición hacia un punto sin retorno, donde a partir de los procedimientos del teatro físico, y la parodia, logra contar una historia que ya es leyenda: los malones arrasando la civilización y la dicotomía entre la Pampa Bárbara y Europa, en las medio hermanas que se reencuentran luego de la muerte de la madre. Un relato que recuerda a Borges, y su cuento “Historia del guerrero y de la cautiva”. La media hermana que viene de Londres para quedarse, y su pariente pampeana que sueña con los paraísos europeos y dejar la barbarie. El choque de las dos miradas, en el cuento al autor le sirve para expresar sus dos líneas genealógicas, su sangre entre inglesa y federal, la chusma y el five o’clock; para el director de Gurisa desde nuestra mirada, es una forma de hablar de lo iniciático de nuestra sociedad, de allí de ese culto a la violencia desatada, de esa antinomia venimos, y es constitutiva a nuestra idiosincrasia. La Pampa como un espacio de luces y sombras, de perseguidos y cazadores, que ven en el otro sólo lo animal, de desprecio por la vida, de lucha de intereses; campo propicio, escenario único para desarrollar la potencia de los cuerpos, desde una dirección que se involucra en el tempo literario, pero que vuelve la narración intemporal, situando al espectador en ese presente único, abarcativo y doloroso. El grupo a partir de una precisa y potente coreografía construye una geografía, un relato, sus personajes protagonistas, en entregas fragmentadas que van incorporando a partir de las reiteraciones, el canto y la poesía, las huellas, los indicios necesarios para incorporar al espectador a la historia. El juego de la iluminación en manos de los actores desde un comienzo, ilustra cada universo en particular, se ciñe al momento de la acción y provoca un choque de fuerzas con la vacuidad de las sombras que lo rodean. Luces y sombras, día y noche, adentro de la estancia y afuera, son todas metáforas de la dicotomía que la puesta afirma desde el principio: la tierra, la naturaleza inhóspita, los valores de una cultura no propia, de la que algunos de los personajes desean apropiarse sin medir consecuencias. La aceptación y el rechazo, lo propio y lo ajeno, las raíces y las ramas de una entidad construida a golpe de lanza y chusa. El otro cruce literario que tiene la pieza la podemos encontrar en un texto de César Aira que parodia el relato gauchesco, El vestido rosa de la década del ochenta.

En cuanto Asís; no bien se hubo apartado del arroyo se topó con una banda de indios, melenudos, engrasados, fantásticos en su pequeña multitud caracoleante. Se movían como agua pintada en remolinos que desconcertaban al ojo. Eran fantasmas, entre lo individual o colectivo […] Y gritaban, no hacían más que gritar; era menos que una palabra articulada, pero más que la voz en la boca. Se comunicaban su risa anómala por la manifestación en el vacío del objeto de sus violencias […] Decidieron llevárselo de regalo a su rey bárbaro allá en el sur, que no tenía un gabinete de curiosidades pero a quien no le faltaba espacio para un ejemplar raro. (1984: 25)

gurisa-01El objeto de deseo en El vestido rosa es un muchacho ambiguo, en Gurisa son también cuerpos masculinos, que en su ambigüedad de género reclaman a Dios un milagro: “La Rosa- Soy la pobre gurisita. La gurisita sin senos…Soy la chiquita llorando: ¿Por qué no tengo senos? Tata Dios, haga un milagrito en mi cuerpo”. Secuencia que abre el relato, aún antes que comience la acción, que luego se repite varias veces en la misma secuencia una vez comenzada, que se vuelve sobre la misma para acentuar una identidad provocativa desde los cuerpos de los actores, que se manejan según las circunstancias, hombre o mujer, pero que el vestuario de largas polleras, ambigua nuevamente. La textualidad escénica de Gurisa nos permite decir que es un hecho teatral que hace estallar los límites de cualquier categoría o género. Una propuesta interdisciplinaria e inteligente que para algún espectador podría ser hermética o difícil; pues es un devenir que nos atrapa y a su vez parece rechazarnos, en el cual necesariamente debemos abandonar el rol de receptor pasivo. El excelente trabajo actoral le atribuye a cada personaje su precisa carnadura y habitan en el espacio lúdico a partir de la intensa narrativa coreográfica. La particular escritura, dramática y escénica, de Toto Castiñeiras construye potentes imágenes visuales y auditivas otorgándole a la obra un lenguaje expresivo y un ritmo constante, una mixtura imposible de olvidar. Lamentamos que no haya sido seleccionada para el FIBA 2017.

Ficha técnica: Gurisa de Toto Castiñeiras. Actúan: Juan Azar (El Chancho), Francisco Bertín (La Humita), Marcelo Estebecorena (La Rosa / Mamucha), Nicolás Deppetre (La Marica), Pablo Palavecino (Mary), Fred Raposo (El Indio / Casimira). Música original: Javier Estrin. Iluminación: Omar Possemato. Aparatos lumínicos: Valeria Junquera. Diseño de vestuario: Daniela Taiana. Realización de vestuario: Eli Di Bussolo. Diseño gráfico: Romina Salerno. Coreografía “Soy la pobre”: Valeria Narvaez. Comunicación y Prensa: Debora Lachter. Fotografía: Lucas Shlott. Producción ejecutiva: Karmen López Franco, Valeria Casielles. Asistencia técnica: Enzo Bonardi. Asistencia de dirección: Maqui Figueroa. Dirección: Toto Castiñeiras. Teatro El Portón de Sánchez. Estreno: 2016. Duración: 60′.

Bibliografía:

Aira, César, 1984. El vestido rosa, Las ovejas. Buenos Aires: Ada Korn Editora.

Borges, Jorge Luis, 1968. El Aleph. Buenos Aires- Barcelona. Empecé Editores.

_______________, 1960. Otros Inquisiciones. Buenos Aires: Empecé Editores.

1 Borges, El Aleph, 59

2 Borges, Otras Inquisiciones, 52

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Una buena preguntita banal de Jean Tardieu

un preguntita“Nunca voy a ser esa sombra loca
un extraño que guarda sus secretos […]
Y cuando miro en el espejo, veo a un extraño.
Un astuto y malvado extranjero, que viene a por mí. “1

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio atemporal, aunque en el curso del diálogo se puede conocer el espacio geográfico: el subte B, Retiro, Formosa o Mar del Plata; traslación espacial del texto originario del dramaturgo y poeta francés2 a nuestra cotidianidad. Desde el surrealismo más que desde el absurdo, aunque la propuesta recuerda al círculo vicioso de la burocracia en Kafka y a los diálogos existenciales del absurdo beckkettiano; la dirección de George Lewis traspone el mundo creado por el dramaturgo, a uno que nos resulte más cotidiano. Tal vez, eso le quite la fuerza extraña que necesita mantener la textualidad dramática, y banalice de algún modo su potencia intrínseca. El teatro surrealista bucea en el inconsciente, en aquello marcado por lo onírico, sus personajes son tan reales como los otros, porque para el surrealismo la realidad incluye lo racional y lo irracional; lo que se puede pensar existe, es. Desde la subjetividad en estado puro, la poesía que encierran las palabras toma en el imaginario surrealista múltiples dimensiones.

El fenómeno del lenguaje es una de las manifestaciones más curiosas creadas por el hombre. Esa emisión de sonidos articulados o inarticulados que establecen el puente levadizo de nuestra comunicabilidad, tiene un poder que escapa a toda vigilancia. (A. Pellegrini, 117)1url

Por eso, tratar de conforma una referencialidad que no es tal, reste en vez de sumar al proceso creativo. Sin embargo, las muy buenas actuaciones, logran interesar en los vaivenes de una aparente simple anécdota; una oficina cerrada y abierta a la vez, que la escenografía construye con un contundente artefacto escénico, extraño y funcional a la vez. Qué mantiene la luz en el cono de sombras del espacio. Un empleado que usa indistintamente, el sarcasmo, la ironía, y raramente los buenos modales; un hombre que se acerca a pronunciar una pregunta que luego devendrá en un diálogo sobre la vida y la muerte, sobre la finalidad del hombre y su sentido último. La frase que se encuentra incorporada al flyer es como una huella para la lectura de la propuesta: “Solo hay dos cosas ciertas en la vida: una es que vamos a morir. La otra, es que no sabemos cuándo” El viaje, la vida, metáfora usual para definir nuestro camino en la tierra; y la eterna pregunta, que rumbo tomar: Formosa o Mar del Plata, están atravesadas por el humor ácido de Tardieu quien testigo de su época se reunió con los nombres más significativos de la literatura. Es interesante de qué modo el dispositivo escénico -un gran octágono regular cuya estructura está construida como si fuera un complejo andamio- de líneas rectas se desplaza por el espacio escénico otorgándole un dinamismo especial al relato y destaca, a su vez, la diferencia entre ambos personajes. El administrativo más rígido, más seguro, quizá por las normas y por el encierro, mientras el viajero que consulta tiene una expresión corporal distinta, más orgánica e inestable. En tanto, la música elegida acompaña y se distancia de lo vital para sumergirnos en la textura de esa geométrica estructura y la precisa iluminación recorta y acompaña en sus movimientos, sin independencia para pasajero en tránsito, pues como un imán lo retiene hasta que su destino pareciera estar decidido: un camino por realizar más allá de sus deseos personales.url

Ficha técnica: Una buena preguntita banal de Jean Tardieu. Actuación: Diego de Paula y Federico Falasco. Dirección: George Lewis. Asistente de dirección: Alejandra Endler. Música: Steve Reich, The Chiffons. Diseño de Luces: Christian Gadea. Diseño de Escenografía: Sandra Iurcovich. Realización de Escenografía: Duilio Della Pittima. Realización de Vestuario: Sandra Iurcovich. Diseño Gráfico: “Bombazul” Lucas Avellina. Fotografía: Santiago Legon. Prensa: Caro Alfonso. Producción: Alejandra Endler. Producción General: Gustavo Maggi y George Lewis. El Portón de Sánchez. Estreno: 03/06/2017. Duración: 55′.

Hemeroteca:

Necrológicas en el diario español El País “Jean Tardieu, escritor francés”, 2 /2 /1995.

Bibliografía:

Pellegrini, Aldo, 1987. Para contribuir a la confusión general. Buenos Aires: Editorial Siglo Veinte.

1 J. Tardieu, extranjera, El Río escondido (1933)

2 En teatro, él estreno en 1950 de su comedia Un mot pour un autre (Una palabra por otra), con una absoluta subversión del lenguaje, teatral, hizo que algunos lo consideraran como un autor cómico y otros como cercano al teatro del absurdo. Y aunque algunos de sus personajes podrían abonar esta tesis especialmente su Profesor Froeppel, que expone tesis como la siguiente: “A fuerza de ser meticuloso, el espíritu corre el peligro de morir de onanición”-, su experimentación formal con el lenguaje estaría más en la línea de autores como Raymond Queneau o Georges Perec. Aunque, en definitiva, puede que haya sido él mismo el que mejor se ha definido: “Un pesimista, pero con buena salud”. (El Paìs, 2/2/1995)

Una buena preguntita banal de Jean Tardieu