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El Padre de August Strindberg

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El Padre de August Strindberg

Adaptación Marcelo Velázquez

La casa está que arde

El Capitán: ¡Ciertamente!..¡Y todas vosotras me habéis tratado como a un enemigo! Mi madre, que me hizo estropear para evitarse los dolores del parto; mi nodriza, que me inyectó sangre de mujer en las venas; mi hermana, que me enseño a soportar su voluntad; la primer mujer a quien conocí, que me dio, a cambio de las primicias de mi corazón, una enfermedad de diez años; mi hija, que reniega de mí, y tú, mi esposa que me envías a la tumba. (Strindberg, 179)

Afiche-imagen-el-padre-con-type-webAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El padre es una pieza teatral que data de 1887, su autor de conocida misoginia vuelca en ella mucho de sus propias vivencias y de sus prejuicios y construye personajes dicotómicos, buenos y malos, víctimas y victimarios, divididos por la cuestión de género, según el concepto que maneja el patriarcado. Las víctimas son los hombres sometidos a los caprichos de mujeres sin corazón que los llevan sin piedad a la locura, después de arrebatarles su valor, sus bienes, y su dignidad. Los impiadosos personajes femeninos son entonces los victimarios de una lucha sin cuartel que abre un abismo imposible de suturar, donde el amor verdadero es el real ausente. El dinero, el poder se juegan a través de los hijos, rehenes propiciatorios, botín de guerra de ambos contendientes, pero donde la mujer tiene para Strindberg siempre las de ganar, porque sólo ellas tienen hijos, ya que la paternidad para el hombre es una incógnita, una cuestión de fe. La dirección de Marcelo Velázquez resalta cada uno de los elementos que construyen la textualidad del dramaturgo sueco, y es muy inteligente su armonización y elección del elenco que constituye el universo de esa casa diseñado por el autor. Las muy buenas actuaciones de todo el grupo y los duelos que se establecen entre los personajes del padre, Edgardo Moreira, y Laura, Marcela Ferradás, conmueven porque le dan la carnadura necesaria para un relato que pone en evidencia la construcción del patriarcado y de los actores sociales necesarios para sus fines, por un lado, y por otro pone en evidencia que la lucha por el poder encierra un grado de maledicencia, y perfidia que lejos del prejuicio no tiene sexo. Strindberg podemos pensar que necesitaba hacer una denuncia de un comportamiento femenino que amenazaba su machismo, pero al mismo tiempo que defiende y se defiende de él, tal vez sin querer, deja en claro cuál es el lugar que la mujer ocupaba a fines del siglo XIX; lugar del cual quería escapar, demostrar que podía vivir sin custodia masculina obligatoria aunque sus métodos no fueran los mejores. Las tretas del débil llamará Josefina Ludmer al procedimiento de algunas mujeres que saben que en una sociedad que las menoscaba, ir de frente no es la mejor solución para sus deseos en la guerra declarada de los sexos y toma entonces iniciativas sinuosas para llegar a obtener su cometido, engañando y mostrando debilidad en el entorno cuando guarda sus cartas, las que le darán la victoria.19059279_1738913029734326_2001119871854208125_n El elenco que acompaña a los personajes principales, tienen una muy buena performance y son el marco necesario para una intriga cruel que atraviesa la platea, y conmueve, en todos los sentidos. El mismo se desplaza por un espacio diseñado de manera perfecta para hacer posible la coreografía, la suma de movimientos, entradas y salidas de los personajes; un largo recorrido que une el escritorio con el pasillo que da a la extraescena, a las habitaciones interiores y que los actores recorren en un diseño ajustado a la intriga. El vestuario, nos remite al momento de la primera enunciación, a su referencialidad epocal, datando los acontecimientos sin mencionarlo, y proponiendo desde la dirección un mirada histórica hacia una problemática tan cara en estos momentos, cargados de lucha en contra de la violencia de género. Coincidimos con la definición que establece el concepto de género no desde la sexualidad sino desde el rol que la sociedad le asigna a cada uno de sus integrantes. Esta versión, El Padre, construye un relato intenso que conjuga de forma acabada la escritura dramática y la escritura escénica en un hecho teatral sin fisuras.000156426

Ficha técnica: El Padre de August Strindberg. Elenco: Edgardo Moreira (El Capitán), Marcela Ferradás (Laura), Denise Gómez Rivero (Bertha), Ana María Castel (Margarita), Enrique Dumont (Dr. Ostermark), Luis Gasloli (Pastor), Santiago Molina Cueli (Nöjd). Diseño y realización de escenografía: Ariel Vaccaro. Diseño y realización de vestuario: Paula Molina. Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux. Música original e intérprete en escena: Alejandro Weber. Coreografía: Verónica Litvak. Diseño gráfico: Ruth Miller. Fotografía: Alejandra Villers. Prensa: Alfredo Monserrat. Producción ejecutiva: Lucía Asurey. Asistentes de escena: Gonzalo Jalile Luna, Alan Monserrat. Asistencia de dirección: Christian Di Desidero. Dirección y adaptación: Marcelo Velázquez. La Carpintería. Estreno: 17/05/2017.

Bibliografía:

Strindberg, August, 1994. August Strindberg. Teatro Completo I. La señorita Julia, Acreedores, Padre. Buenos Aires: Fray Mocho.