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La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

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La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

El erotismo de la palabra

000155703Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Mariano Dossena y Gustavo Pardi eligen con cuidado las voces y los cuerpos que pondrán en acción el conjunto de palabras que conforman el universo amoroso, el erotismo de la palabra que tan bien construye la poeta Patricia Díaz Bialet. Con una larga trayectoria en su haber, la escritora nos brinda un imaginario de sensualidad y de relaciones amorosas que se mueven en primera persona, utilizando todos los sentidos que son expuestos para un banquete de sabores sensoriales, de sonidos que acarician los sentidos. Una escena a fondo de un telón rojo sangre, y dos fotos de grandes dimensiones donde el cuerpo es protagonista, es el contexto que aguarda a los personajes que su imaginario irá construyendo a lo largo de los 60 minutos que dura la performance. El tejido de palabras voluptuosas se proyecta hacia la platea que con respetuoso silencio se deja atravesar por las ondas cálidas que produce el fino hilado textual. La música en escena de María de Vittorio y su saxo nos transportan y llevan de la mano las palabras que integran cada una de las poesías, que en la voz y la pregnancia de los tres integrantes de la puesta cobran un sentido tras la muy buena selección de los textos y su integración en tensión dramática. Pitonisa del deseo la autora, nos lleva por sus intrincados caminos, y nos invita a un recorrido personal que interpela nuestra memoria, nuestro recuerdo y el presente de la pasión. Un universo erótico, plástico desde las imágenes que forman parte de la escenografía, musical en las voces y los sonidos que acompañan y suman a las palabras de la poeta una magia que existía en ellas, pero que de ese modo vibran en escena y llenan el espacio. Los cuerpos de los actores son entonces instrumentos que se dejan atravesar por la musicalidad de los poemas de Díaz Bialet y logran transmitir al espectador la voluptuosidad que los recorre. Tanto Ana María Cores, como Florencia Carreras y Gustavo Pardi, se entregan a la presencia de la poesía y construyen un clima y personajes que transmiten la sensualidad requerida. Un momento donde comprobamos la relación imperiosa entre el teatro y la poesía, en la intensidad que ambos géneros producen desde la concentración y la búsqueda de imágenes que recuperen la memoria o la construyan a partir de la palabra. Una intensidad que se funde en las pequeñas historias amorosas, pasadas y presentes, con el glamour de la noche en algún club nocturno mientras el atractivo vestuario también se funde con la precisa iluminación en un relato que tiene su musicalidad interna, una pulsión de vida engendrada por Eros. Imágenes visuales y auditivas moldeadas por la dimensión poética, en sus distintas expresiones, que clausuran un hecho teatral “apasionadamente” perfecto.000155704

Ficha técnica: La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet. Adaptación: Mariano Dossena1 y Gustavo Pardi. Elenco: Ana María Cores, Florencia Carreras, Gustavo Pardi. Saxofonista en vivo: María De Vittorio. Escenografía y vestuario: Nicolás Nanni. Realización de vestuario: Claudia Olivera. Música original y diseño sonoro: Gabriel Senanes. Entrenamiento vocal: Nancy Ocampo. Técnica de grabación: More Fernández Núñez – Estudio La Posada. Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco. Iluminación asociado: Martín Fernández Paponi. Prensa: Varas & Otero Comunicaciones. Diseño gráfico: En Diseño. Fotografía: Fuentes? Fernández. Asistencia oral: Natanaél Fernández. Asistencia de producción: Gabriela Benni y Emilia Nudelman. Producción artística: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: marzo del 2017. Duración: 60′.

1Dossena volvió a aceptar el desafío de teatralizar poesía, y como en su anterior puesta en escena, Absorta y Desnuda, también logra la perfecta conjunción entre ambas artes:

https://lunateatral2.wordpress.com/2016/04/11/absorta-y-desnuda-de-leonor-manso-e-ingrid-pelicori/ [17/06/2017]

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Los invertidos de José González Castillo

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Los invertidos de José González Castillo

fe372b_940287c5f6f845cd88cde337fb7dbe89~mv2El higienismo en acción

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pieza de José González Castillo fue controvertida y polémica desde el momento de su estreno en 1914. Ese año el dramaturgo estrenó también otras cuatros obras: El grillete, El mayor prejuicio, Aires de la sierra, El rey de los detectives; luego de su regreso de Chile, país al que se había exiliado en 1910 por cuestiones políticas1. El texto está atravesado por la corriente higienista de la época, por el determinismo social y biológico que en el teatro iba de la mano del realismo – naturalismo y que se incluía junto a los procedimientos del melodrama en las piezas de tesis social. Dar cuenta de la inmoralidad de los personajes y su final trágico, era para el autor una manera de encarar una problemática que la sociedad evitaba reconocer, y una forma de advertir a aquellos que llevaban un camino considerado equivocado por el mandato social. Por eso, acudió a la justicia cuando la puesta fue prohibida y levantada de escena por inmoral2, ya que él como declara en un discurso que leyó en su reestreno nunca pretendió avalar esa manera de concebir la vida y el amor. Si bien su autor era de pensamiento anarquista, era un anarquista activo, que proponía entre otras cosas el amor libre, la época tiene sobre él y sobre la sociedad toda una impronta moral burguesa que ve al amor entre iguales como enfermedad y desvió. Es por eso que en el final, el dramaturgo, pasa el punto de vista por el personaje que acciona por mano propia sobre uno de ellos y obliga al suicidio al otro, para por un lado, evitarse el deshonor y la vergüenza si la verdad saliera a la luz, y por otra parte, y la más importante, para señalar el castigo ejemplar que deben recibir los individuos que se atreven a tanto, advertencia para un espectador que pudiera tal vez encontrarse en la misma situación. El teatro como herramienta de las buenas costumbres y el cuidado de la moral. La muerte temprana como destino para aquellos que se atrevieran a transgredir las leyes naturales, era un final aceptado de parte del espectador que veía la ejecución de la venganza como un acto de justicia, invirtiendo la causa y a sus responsables. Mariano Dossena respeta el texto de González Castillo en su totalidad, y nos presenta una reconstrucción de época desde la escenografía que recrea los dos espacios: el bulín de Pérez, y el escritorio de Flores.

El vestuario acompaña con eficacia el proceso de búsqueda de llevarnos al tiempo en que se desarrollan las acciones, de corte bello y preciso ilustra la subjetividad de los personajes, sus diferencias de clase. Divido en dos el espacio escenográfico se expande a la platea en el ingreso de los actores pero sin romper, como lo requiere el género, la cuarta pared. La división de clases que trabajaba dicotómicamente González Castillo, tiene en la corporeidad de Petrona, Livia Fernán, la voz de la memoria y la sabiduría popular; ella que se mueve entre ambos mundos, sabe lo que todos ignoran o quieren ignorar, y calla, porque responde su lealtad con el silencio. Es la clase que se asume como tal sin rebelión, y que también es denunciada por los escritores de tesis social, porque acepta su condición y el estado de las cosas con sumisión. Los invertidos es una pieza teatral que tiene varios vértices de análisis además de la temática central que aborda, la homosexualidad; la forma que tiene de hacerlo hoy nos puede provocar cierta crispación sino tenemos en cuenta el contexto en el que fue escrita y para el espectador que sería su destinatario. El positivismo como filosofía que recorría la columna vertebral de la sociedad de principios del siglo XX, y su afán cientificista, ofrecía a unos y a otros un modelo a seguir que algunas veces, como sucedía con el anarquismo, producía tensiones en el interior del movimiento en la manera de concebir la libertad y sus límites. El dramaturgo no escapó a ellas, y por eso, tiene sobre la homosexualidad una mirada descalificadora. La puesta respeta su mirada y nos ofrece un fresco de época, con muy buenos recursos artísticos. _F2F9139envio

Ficha técnica: Los invertidos de José González Castillo. Adaptación: Silva – Dossena. Elenco: Fernando Sayago (Pérez), Florencia Naftulewicz (Clara), Hernán Muñoa (Flores), Ulises Pafundi (Julían/Juanita), Livia Fernan (Petrona), Daniel Toppino (Princesa), Osky Ramaglia (Benito), Alejandro Falchini (Emilio), Gabriel Serenelli (Fernández), Mora Monteleone (Lola). Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Realización de escenografía: ON Realizaciones Escenográficas. Realización de vestuario: Claudia Olivera y Belén Ficarra. Música Original: Diego Lozano. Diseño de Iluminación: Claudio Del Bianco. Asistencia de iluminación: Martín Fernández Paponi. Fotografía: Fuentes2Fernández. Diseño Gráfico: ENdiseño. Prensa: Silvina Pizarro. Redes: Belu Maffei y Sofi Spagnoletti para Aki Studio. Asistencia de Producción: Esmeralda Giménez. Asistencia de Dirección: Gonzalo Quintana. Producción Artística: Pablo Silva. Dirección general: Mariano Dossena. El Galpón de Guevara. Estreno: 13/05/2017. Duración: 80′.

Bibliografía:

González Castillo, José, 2011. Los Invertidos. Buenos Aires: Ediciones r/r, Biblioteca Militante.

1 En mayo de 1910, debió exiliarse a Chile a raíz del Estado de sitio decretado contra la huelga de la FORA, con la cual se reclamaba la derogación de la Ley de Residencia.

2 Prohibición Municipal: El Intendente Municipal, no obstante el informe del inspector general señor Pablo Lazcano y la opinión de los inspectores García Videla y Antonino Lamberti, enteramente favorables a la obra prohibió la representación de Los Invertidos, cuando llevaba ocho repeticiones y por consejo del secretario de Higiene Dr. Ghigliani y del inspector Sr. Blamen Lafont. Pedida por el autor la revocatoria de ese decreto o, en subsidio la apelación para ante el Concejo Deliberante, el Sr. Anchorena negó ambos recursos, obligando, en consecuencia al autor a presentarse de hecho ante el Concejo con el escrito que se produce a continuación:

Honorable Concejo Deliberante

José González Castillo autor de Los Invertidos, ante V. H. como mejor proceda digo: (…) 2° Que mi obra es francamente moralizadora y persigue un alto objeto de mejoramiento social, sin atentar contra las buenas costumbres ni contra la moral media de la sociedad (…)

Carmencita de Patricia Suárez

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Patricia Suárez

Las hermanas sean unidas

Foto de PrensaMaría de los Angeles Sanz

La comedia de Patricia Suárez gira en torno a dos centros, la figura de Carmencita que sólo aparece a través de la voz y la presencia de las hermanas, y el reencuentro de Rosario con María Elena, en la vuelta de la primera a la casa natal. Una llegada cargada de sorpresas y falsas expectativas. La dramaturga como en una espiral va desde el centro hacia los bordes desplegando una serie de verdades que parecen pero no son. En esa sucesión de algunas cosas ciertas, y un tendal de malentendidos, aparecen el prejuicio; pueblo chico infierno grande, la generosidad, el egoísmo, los celos, las mentiras, la política y la sexualidad como la frutilla del postre. En un espacio minimalista, que recrea la entrada de una casa de las afueras de un pueblo, la escenografía supone el límite entre el adentro, la casa familiar, y el afuera el territorio de Rosario. Con el condimento del humor, que no se priva de un nivel escatológico de la lengua, las acciones se suceden, entre los diálogos picantes que las hermanas desarrollan para tejer un relato que no sólo construye su historia sino el imaginario de un lugar, de una idiosincrasia. La muerte de la madre, es la excusa que reúne a los personajes, y de ese punto de inflexión la mirada hacia atrás, con su peso específico, y la necesidad de ver un futuro que no albergue la soledad, son los vértices de un triángulo que en el presente conforman las tres mujeres centrales de la obra. Entre ellas, la figura de un padre militar, que no es un modelo a seguir, Pancho una posibilidad de amor, y la diferencia en Menena que finalmente es descubierta en su elección de vida. El espectador presente en el Teatro Nün, disfrutó de la puesta, que buscó desde la dirección concretar el carácter lúdico de la pieza. Mariano Dossena pasó el punto de vista por la fuerza irónica del discurso de Menena enfrentado al falsamente ingenuo y victimizado de Rosario. Del contraste entre ambas características surge el gag, la risa franca. Las actuaciones, logran buenos momentos aunque todavía, ya que era el estreno les faltaba fluidez, una encarnadura más segura de su criatura. El vestuario que construye personaje desde el afuera, del mismo modo que el maquillaje, y una iluminación que marca las elipsis temporales necesarias para las idas y vueltas de la historia, completan los elementos de la puesta. La casa, triste herencia perdida, como los frutales, y Carmencita que es algo más que una criada, son los puntos de quiebre de esa relación que se recompone en la desgracia, y en la comprensión de una por la otra. Una pieza aparentemente ligera, una comedia que nos entre – tiene, y que además se atreve a mostrar aquello que no es políticamente correcto, pero que es constitutivo de más de una historia familiar. Todos tenemos un muerto en el placard.

Ficha técnica: Carmencita de Patricia Suárez. Elenco: Graciela Clusó, Diana Kamen. Diseño de escenografía y vestuario: Nicolás Nanni. Música original: Rony Kesselman. Fotografía: Mariana Jacob. Diseño gráfico: Kari Hernández. Iluminación: Claudio Del Bianco. Asistencia de iluminación: Martín Paponi. Realización de escenografía: ON- Realizaciones escenográficas. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia y producción ejecutiva: Pablo Storcelli. Dirección: Mariano Dossena. Teatro Nün. Estreno: 12/ 3 /2017.

Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

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Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

Teatro y poesía

Basado en poemas de Leonor García Hernando

Soy la que atraviesa descalza el monte fúnebre donde 
brillan los dientes de jabalí.

000133098Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Con la sutileza en escena de la palabra poética, se construye en el escenario de la sala Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación, imágenes de belleza plástica a través de un vestuario de un cálido color crema, de la música del laúd y de la iluminación que va marcando como un lápiz sobre el papel la semántica que las palabras de Leonor fue enhebrando a lo largo de su corta vida. La selección de los poemas de la mano de Ingrid Pelicori y Leonor Manso guarda un hilo conductor que es la cronología de la poetisa, desde su infancia, hasta la madurez que temprano la encontró, en otro territorio, otra geografía, infinitamente más hostil que la de su casa natal. De allí surge su primer libro de poemas, Mudanzas (1974) luego del cierre del taller literario que integraba, de donde la dictadura cívico – militar secuestro a tres de sus poetas integrantes: Claudio Valetti, María Helena San Martín de Valetti y Claudio Oistrej; nos parece merecido recordarlos, entre tantos otros poetas y seres tronchados en su juventud. Tucumana de nacimiento, tiene en su obra, un continente ligado a la naturaleza que conformaba su plaza de juegos, y a la displicencia y frugalidad de una vida sin prisas innecesarias. La figura del padre, el hombre, el periodista, aparece alto como una estatua, poderoso y contenedor. El amor, la relación amorosa se describe con pasión pero desde una mirada incisiva. Si la poesía es el género de la subjetividad, la poetisa nos entrega su alma, “desnuda y absorta” para que comprendamos desde la mirada de su femeneidad los complejos pliegues de su alma en un tiempo escabroso, de libertades conquistadas y luchas fraticidas. No les tocaron a la mujer y a la artista, tiempos fáciles, pero desde allí, desde ese continente exagerado en momentos interesantes, como en la famosa maldición china1, ella logra que las palabras sustituyan a las lágrimas, y se levanten imperiosas para dar cuenta de su realidad y de la de otros.

Desde que empecé a escribir, “la pérdida de la infancia” fue el tema. Y también fue el tema asociado a la muerte. Después, para la desgracia de todos y de la mía, este país me dio muchos motivos para que pueda perseverar en estos temas. El crimen, el asesinato como código de educación hacia la población civil, hacia los jóvenes, en forma encarnizada, desgraciadamente permitió que yo me pueda demorar en este tema. Y además, no pienso salir de él… (Silencio). (Perro Negro: 2000)

En el espacio lúdico despojado las cuatro actrices con ductilidad expresiva le ponen el cuerpo y el alma, le dan voz a la poetisa. Cuatro cuerpos que construyen uno solo, con sus diferentes estilos interpretativos y con la solvencia que las caracteriza, cada artista maneja los tiempos y el ritmo propio de la particular escritura poética. Un ritmo que fluye más allá de la palabra, es un ritmo interno y con equilibrio nos sumerge en el clima irreal, mágico y desconocido para los simples mortales. Cuatro mujeres que con talento permiten que el joven cuerpo femenino sea dicho en escena, y que la bella poesía nos traslade a un tiempo otro, un tiempo sin prisa que produce marcas en nuestra sensibilidad. Cada movimiento es pausado, sin altibajos ni brusquedad, para no interrumpir el contacto íntimo con el espectador. La figura masculina, presente en la puesta, construye con su papel narrador, un rompecabezas de sensaciones que podrían parecer dispersas. Esa ductilidad entre la pasión y la ternura que poseían sus escritos, está en la escena de la sala Tuñón en los cuerpos y las voces de las actrices que han realizado junto a la dirección, Mariano Dossena, una lectura inteligente, sabrosa de sus versos, que mantiene el equilibrio entre el candor y la locura, y nos permite como espectadores seguirlas por el camino la palabra ajena con los ojos acuosos y los oídos atentos. image002

Ficha técnica: Absorta y Desnuda basado en poemas de Leonor García Hernando. Dramaturgia: Leonor Manso e Ingrid Pelicori. Intérpretes: Leonor Manso, Ingrid Pelicori, Muriel Santa Ana, Claudia Tomás, Walter Quiroz. Música en vivo – laud: Miguel de Olaso. Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Asistencia de escenografía: Eliana Sánchez. Realización de vestuario: Belén Ficarra. Iluminación: Pedro Zambrelli. Asistencia de producción: Alan Cabral. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medín. Foto Leonor García Hernando: Carlos A. Romero. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia de dirección: Joaquín Herrera. Producción: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Raúl González Tuñón. Estreno: 20/03/2016. Duración: 50′.

Hemeroteca:

Entrevista a Leonor García Hernando en Perro Negro N· 2, agosto / setiembre 2000 http://www.elortiba.org/leonor.html

1 Los chinos tienen una maldición y es que “ojalá te toquen vivir tiempos interesantes”

La que beso y la que no beso de Maruja Bustamante

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La que beso y la que no beso
de Maruja Bustamante
Una historia de amor, un secreto de familia.

y la que no besoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Toda familia guarda secretos, que son como blasones porque constituyen una genealogía. Los recuerdos, necesarios para la construcción de una identidad, se tejen como relato, y es esa narración que va además conformando la subjetividad de aquellos que pueblan el imaginario del que recuerda a la vez que la suya propia. Maruja Bustamante recorre con su palabra la memoria de sus personajes, y pone su voz en la de Tránsito, el hermano que narra, y que trae al presente de la enunciación una historia que involucra con su cotidianidad, otra más profunda, que es realmente el centro del relato, aquello que quiere ser narrado, que necesita de la expurgación para aplacar la culpa de los hechos, y peor la que desata el olvido, el abandono. Personajes que surgen de su memoria, y que nos traen a un presente continuo lo que pudo suceder con las dos hermanas que lejos guardan en la cotidianidad de sus días, un secreto, y el transcurso de los días, que sólo pueden modificarse con la irrupción de lo azaroso. Las actrices en ese espacio delimitado del adentro, conforman sus personajes con soltura y eficacia, marcan sus diferencias, sus resentimientos, sus encuentros y sus deseos depositados en la figura del joven veterinario. El humor es un ingrediente que no está ausente de la historia, un humor cínico por momentos, cargado de la 000122685complicidad de lo vivido.

Los personajes que construye la textualidad dramática de Maruja Bustamante son en su mayoría figuras femeninas que encierran en sí mismas la debilidad y la fuerza, y una manera particular de mirar y ser miradas por ese otro, el hombre, el permanente objeto de deseo y de enfrentamiento. La mirada masculina se vuelve insuficiente, es entonces, que la Bustamante bucea en su propia experiencia y deseo, para dar cuenta de ese mundo complejo, el mundo de la mujer, y su relación con el amor, la soledad, el sexo, las ilusiones, las esperanzas, y con la infinidad de encrucijadas que se construyen como una red territorial a partir de la búsqueda de relacionarse con los demás: hombres, mujeres, amigos, enemigos, parientes y otras yerbas. (Joffe, Sanz, 2014)

la que beso yEl espacio lúdico de la Sala Solidaridad es amplio y sin embargo el dispositivo escénico recorta el desplazamiento de ambas protagonistas en un clima claustrofóbico y algo patético. Mientras, la figura del hermano parece moverse con más soltura entre los precisos límites de la precaria vivienda. Dos mujeres que han dejado atrás la juventud pero mantienen el deseo vivo por esa figura masculina que les de un poco de afecto y algo de compañía. La iluminación, la música y los objetos de la escenografía con precisión logran crear y mantener ese clima áspero en la relación simbiótica entre Concordia y Rosalba. Donde las “paredes” físicas y mentales están construidas con retazos de recuerdos de su pueblo natal, en Entre Ríos, y de su familia. El espacio exterior solo puede filtrarse a través del malestar de su pequeño gato o bien a través de la televisión ubicada en el centro del espacio lúdico, y quizá por el carnaval como una metáfora de sus años juveniles donde los límites desaparecían. Aunque, por momentos, parece diluirse la intensidad dramática que de manera intrínseca tiene la orgánica escritura de Bustamente, esta puesta en escena, en particular, entrecruza perfectamente los tiempos y los espacios en un presente que es superado por el pasado, no tan feliz, pero que sin embargo las hizo alejarse de sus raíces y logró atarlas en el anonimato de Buenos Aires.la que beso

Ficha técnica: La que besó y la que no besó de Maruja Bustamante. Elenco: Ana María Casó, Roxana Randón, Eduardo Lamoglia, Lucas Merayo, Jimena La Torre. Iluminación: Pedro Zambrelli. Música original, Diseño sonoro, piano, guitarra, bajo y acordeón: Gabriel Senanes. Técnico de Grabación, Edición y Mezcla: Juan Belvis. Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Asistente de Escenografía: Eliana Sánchez. Asistencia de Vestuario: Lara Paoletta. Fotografía: Fuentes – Fernández. Diseño Gráfico: Andrés San Martín. Prensa: Silvina Pizarro. Asistente de Producción: Tony Chávez, Carolina Nogueira. Producción: Pablo Silva. Asistente de Dirección: Mariana Jacobs. Dirección: Mariano Dossena. Tema musical: “Pequeña Flor”, chamamé de G. Senanes y Teresa Parodi, cantado por Nancy Ocampo (de su CD “Camino de tinta”) C. C. de la Cooperación: Sala Solidaridad. Duración. 60’. Estreno: Agosto 2015.

Blogoteca:

Joffe, Azucena Ester; Sanz, María de los Ángeles, 2014. Reseña de Hija boba y otras obras