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La vida extraordinaria de Mariano Tenconi Blanco

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La vida extraordinaria de Mariano Tenconi Blanco

La vida de estas dos mujeres es una vida tan inmensa y tan baldía como cualquier otra. Sin embargo, Aurora Cruz y Blanca Fierro tienen un milagro secreto: la literatura. Ellas son poetas pero son, antes que nada, lectoras. Con la amistad más famosa de la literatura argentina como telón de fondo, la de Fierro y Cruz en el Martín Fierro, La vida extraordinaria es un catálogo de homenajes.(Tenconi Blanco)1

000183490Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Como el propio Tenconi Blanco enuncia hay entre las dos mujeres una amistad literaria que les da marco, una amistad famosa y constitutiva de un género: la gauchesca. La amistad entre Fierro y Cruz, excede lo común y marca a fuego la lealtad entre pares, hombres. Para el gaucho, su amigo es mucho más importante que el amor, porque la amistad que se siente es también una forma del amor. El dramaturgo, en estos tiempos de reivindicación de la subjetividad femenina, pone en primer plano los lazos de esa amistad, pero invierte los términos, y los hombres pasan a ser, objetos de deseo, que van y vienen, según las circunstancias, pero donde lo inalterable, en paralelo con el carácter extraordinario de la vida, es la lealtad entre pares femeninos, lo que hoy la teoría llama: sororidad. Entre el principio y el fin, entre el Bing y Bang y el apocalipsis, la vida, ese concepto universal, que es la reproducción al infinito de nuestra propia experiencia, y la de todo ser vivo. La literatura, una de las formas de vivir en otro lugar que no es lo cotidiano, una manera de escapar o encontrarse, y una transgresión que a la mujer le costó un largo camino hacia encontrar por fin un su lugar. Leer y escribir dos maneras del pensamiento que nos fue negado por siglos. Escribir una manera de expandirnos en el mundo. Sin embargo, en la dramaturgia no aparece como un logro de género, ya que aquello que se escribe sigue siendo del orden de lo privado: poesía, un diario, cartas, para hablar y hablarse de un mundo también femenino desde el imaginario patriarcal: el amor, el sexo, los hijos. En ese universo prefijado, la amistad femenina es un camino a la transgresión, y el límite de la libertad. En un espacio donde la música está absolutamente presente, con los músicos en escena, la mirada se pierde hacia el fondo de escena en una pantalla que acompaña con imágenes el relato de la voz en off, y donde bancos y cubos de madera cumplen diferentes funciones, las actrices construyen desde el cuerpo y la gestualidad, más allá de las palabras, con talento a sus personajes. Thelma y Louise del sur de la Argentina, en la cruda geografía de Ushuaia, ellas llevaran al extremo su propio deseo, ajenas a un destino que las trae y las lleva, mientras cae la nieve.38001473_1964780473573623_5139631889602052096_n

Por casualidad o por esas cosas del destino las iniciales de ambas actrices contienen las mismas letras, Valeria Lois y Lorena Vega; la amistad entre ellas le otorga una química especial a sus criaturas. Como la protagonista de La rosa púrpura del Cairo2, en algunos momentos, Aurora Cruz y Blanca Fierro parecen emerger de un tiempo literario, no cronológico, entre los recuerdos y las cartas. En tanto, la narradora omnipresente (Cecilia Roth) las habilita entrar y salir de los dos personajes femeninos para darle la voz a aquellos otros tan cotidianos como la vida misma. Por su pregnancia escénica VL y LV nos atraviesan en las escenas compartidas o en los monólogos con una intensidad poco habitual. Y le ponen “el cuerpo” con la ductilidad que requiere el texto primero, porque son como las dos caras de la misma moneda: “la vida es una y la misma”. El ritmo sostenido desde su inicio, el humor y el drama, la fresca inocencia de niñas y la tristeza adulta por las pérdidas, nos propone un recorrido con diferentes trazos y texturas que pone en juego nuestros afectos, experiencias y pequeñas revanchas que le damos a la vida. Mariano Tenconi Blanco nos sugiere de manera poética que dejemos aflorar a los recuerdos como en esa primera carta:

Buenos Aires, 22 de Abril

Querida Blanca,

[…] ¿Vos seguís escribiendo? Yo conservo nuestros dos primeros poemas, uno que te envié yo y tu respuesta. El que te envié yo seguro también lo conservarás vos, espero. Te los transcribo.

El mío decía:

Te quiero dar la bienvenida.

Ya no estoy sola en la vida.

Nunca nada nos podrá dividir.

Querida Blanca gracias por existir.

Y el tuyo decía:

Quien coseche lo siembre

de Enero a Diciembre

como piojo y liendre

Amigas para siempre. (13)

Ficha técnica: La vida extraordinaria de Mariano Tenconi Blanco. Elenco: Valeria Lois (Aurora Cruz), Lorena Vega (Blanca Fierro). Vos en off: Cecilia Roth. Músicos en escena: Elena Buchbinder, Ian Shifres. Producción: Yamila Rabinovich. Asistencia de dirección: Ana Calvo. Coreografía: Jazmín Titiunik. Diseño Audiovisual: Agustina San Martín. Música original y dirección musical: Ian Shifres. Iluminación: Matías Sendón. Vestuario: Magda Banach. Escenografía: Ariel Vaccaro. Dirección: Mariano Tenconi Blanco. Teatro Cervantes: Orestes Caviglia. Estreno: 02/08/2018. Duración: 120’. Funciones: jueves, viernes, sábado y domingo 21 hs.

Bibliografía

Tenconi Blanco, M. (2017). “La vida extraordinaria” en Teatro/18. Concurso Nacional de Obras de Teatro. (pp. 4-80). Buenos Aires: Inteatro.

1Según programa de mano

2 Película escrita y dirigida por Woody Allen (1985)

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Todo tendría sentido si no existiera la muerte de Mariano Tenconi Blanco

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Todo tendría sentido si no existiera la muerte de Mariano Tenconi Blanco

Tiempo de revancha

todo tendría sentido1Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La puesta de textualidad y dirección de Mariano Tenconi Blanco Todo tendría sentido si no existiera la muerte, nos lleva desde la mejor teatralidad a comprobar como los temas que nos atraviesan profundamente pueden ser elaborados desde lo artístico sin olvidar el humor, y la propia absurdidad que la vida posee. El sentido de la vida, que es la otra cara de por qué y para qué debemos morir, es el núcleo duro de su propuesta, el otro es el azar, lo imprevisto. La muerte, si bien es la única certeza que nos acompaña desde que nacemos, encierra dentro sí el enigma del cuándo y el cómo lo inevitable sucederá. Un pueblo, una familia, madre, hija y tía, una amiga peculiar que ingresa a la vida de la primera en el momento exacto de la necesidad de abrir el campo de mirada y darle a su rutina una nueva epifanía; el deseo atravesándolo todo, pero no por lo sexual solamente, sino por el cumplir un sueño que parece imposible, antes de que ya no se pueda desear nada más; el hombre que lo hará posible, y la complicidad de todos para darle a ese último tiempo la ilusión de no esperar sin revancha el camino final. La metáfora de la filmación de una película porno pero diferente, porque contiene un relato romántico, también nos habla del proceso curativo del arte para el alma, mediante la búsqueda de una creación que nos produzca un mundo distinto, siendo nosotros los hacedores del mismo, como pequeños demiurgos que se oponen al otro libreto, ese que no podemos modificar. 000167975

Con una estructura que parece una comedia de enredos, donde las confusiones esconden los miedos, la intriga se va desarrollando en la extensión temporal de tres horas, dividas en dos partes con un pequeño intervalo que nos prepara al cambio de clima que va a sucederse tras la pendiente del final. Una segunda parte que tal vez debería concentrar la tensión, o que tal vez no lo haga, para ir dejándonos ir hacia lo seguro, pero con la caricia de un tiempo de preparación. Todo sucede en un solo espacio, el comedor de una casa de clase media, decorada en blanco y verde, no es casual, el verde es la vida, y es el color de la esperanza que nunca se abandona, cuando se tiene un contexto contenedor como el amor y la amistad. Porque también la puesta es un canto a la amistad; todos los personajes conforman finalmente, en el acto de ese deseo que no es de todos, pero que todos quieren cumplir para…una cofradía dispuesta a las acciones más disparatadas para lograrlo. En ese espacio único, se produce el torbellino de la vida, metáfora de que no es el contexto el que debe modificarse, sino nuestra forma de relacionarnos con él lo que va a marcar la diferencia. Las actuaciones son excelentes, en ese tempo medio que nos lleva de la mano de la tragedia sin melodrama, sin golpes bajos, sin dramaticidad sino con la lógica común de la vida que cíclicamente se sucede entre el nacer y el morir. Como decía Beckett en Esperando a Godot: “A caballo entre una tumba y un parto difícil” (2003: 104).

Esta obra se estrenó marco de la 11va edición del FIBA en el Centro Cultura R. R. Rojas, el 6 de octubre.todo tendría sentido2

Ficha técnica: Todo tendría sentido si no existiera la muerte de Mariano Tenconi Blanco. Con: Lorena Vega, Maruja Bustamante, Andrea Nussembaum, Juana Rozas, Bruno Giganti y Agustín Rittano. Escenografía: Oria Puppo. Vestuario: Cecilia Bello Godoy y Johanna Bresque. Iluminación: Matías Sendón. Coreografía: Jazmín Titiunik. Musicalización: Mariano Tenconi Blanco. Música original compuesta por Ian Shifres e interpretada por Francisco Garat (guitarra), Arístides Prando (saxo) e Ian Shifres (teclados). Fotografía: Sebastián Freire. Arte en fotografía: Mume Boskovich. Diseño Gráfico: Gabriel Jofré. Prensa: Luciana Zylberberg / [El Cultural San Martín. Coordinación de montaje: Mariana Mitre. Producción general: Carolina Castro. Asistencia de escenografía: Florencia Tutusaus. Asistencia de vestuario: Elisa D’Agustini. Asistencia de iluminación: Sebastián Francia. Asistencia de producción: Eugenia Tobal. Meritoria de dirección: Ana Schimelman. Asistencia de dirección: Maxi Muti. Dirección: Mariano Tenconi Blanco. El Cultural San Martín: sala Muiño. Duración: 180’ con intervalo.

Centro El Cultural San Martín, CABA: domingo, viernes y sábado – 20:00 hs -del 20/10/2017 al 12/11/2017.

Comedia de la Provincia, La Plata: viernes y sábado – 20:00 hs -del 17/11/2017 al 09/12/2017.

Bibliografía:

Beckett, Samuel, 2003. Esperando a Godot. Buenos Aires: Editorial Sol90. Colección Premios Nobel.

Primer Amor en Timbre 4

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Primer Amor

1ra Edición integral de teatro para Adolescentes en Timbre 4

Azucena Ester Joffe

unnamedEs una propuesta interesante y necesaria para un segmento de nuestra sociedad que a veces le resulta difícil encontrar su lugar dentro de la cartelera porteña. Desde una mirada artística que los involucre para que de ese modo los adolescentes puedan establecer una relación de co-participación, tanto por la temática como por la dinámica de la escritura escénica. Esta propuesta está integrada, por un lado, por la reposición de dos obras que están abiertas al público general: Dios tenía algo guardado para nosotros de Maruja Bustamante y Lima Japón Bonsai de Mariano Tenconi Blanco; por otro, el Taller de Experimentación teatral – primeros acercamientos a la Dirección y Puesta, a cargo de Maruja Bustamente y el Taller de Dramaturgia para adolescentes: Dramaturgia Bonsái, a cargo de Mariano Tenconi Blanco. Si bien se dice que al primer amor nunca lo ovidamos y que a partir de él comenzamos a sentir y a disfrutar de nuevas experiencias, la convocatoria de este encuentro “busca generar un primer acercamiento con el teatro a partir estéticas, temáticas e intereses propios de la edad. El programa está integrado por talleres de formación y por espectáculos que ponen en escena experiencias iniciáticas en terrenos como el amor, la política y la filosofía.”1

Dios tenía algo guardado para nosotros de Maruja Bustamante

Dios tenía algo guardado para nosotros_

La escritura particular de la dramaturga nos ubica en un no lugar, tal vez sin comienzo y sin final, en un devenir que se va construyendo a medida que el relato avanza. Al ingresar a la Sala observamos en su centro, a modo de atril, una gran L de blanco papel que se aproxima hacia nosotros. El espacio lúdico al inicio está despojado pero luego se irá llenando de colores y de palabras sueltas. Pues los tres personajes van pintando, ensayando, un recorrido de tonos intensos de manera espontanéa, como guiados por hilos que no alcanzamos a ver. Floriana Rossi, la poetisa, es como el punto de encuentro y de desencuentro entre Cristal y Mateo, dos adolescentes que juegan a enamorarse y que se preguntan por el amor, e intentan disfrutar de las cosas simples y cotidianas. Mientras, Dios, el tercer personaje, de algún modo desea guiarlos aunque no puede con el libre albedrío de los protagonistas. La historia de dos jóvenes que se conocieron en alguna fila para ver a su banda favorita y un relato simple, lineal, que busca en el público adolescente la complicidad necesaria con la frescura de estas criaturas, con sus inseguiridades y sus torpezas. Donde el espacio privado de cada uno está delimitado por las coloridas alfombras de papel. Bárbara Massó y Gonzalo Pastrana construyen a estos seres con solvencia en el sinuoso camino desde la adolescencia hacia la juventud.

Dios: Cristal hubiera querido decir “Quedate, quedate, me gustás… ¿para qué viniste a mi casa? Te das perfectamente cuenta de lo que me pasa. ¿Para qué venis si después te va a pasar algo que no voy a entender y te vas a ir?”. Mateo se fue porque en algún lugar se dio cuenta de lo mismo, ¿qué hacía ahí él? ¿Qué quería con Cristal? (159)

Desde el discurso verbal, los temas son el amor y la amistad, las escenas se suceden entre momentos tiernos, a veces con humor y otros con algo de tristeza. Y, desde las imágenes visuales el clima es onírico, un devenir efímero opuesto al mundo de la racionalidad, donde el acto creador es el centro y el punto de fuga. Un gran collage donde Cristal y Mateo buscan su propia esencia.

Ficha técnica: Dios tenía algo guardado para nosotros de Maruja Bustamante. Actúan: Bárbara Massó, Gonzalo Pastrana, Gael Policano Rossi. Vestuario: Grupo Capicúa, Maricel Aguirre. Foto y video: Lau Castro. Asistente de producción: Lucas Sanchez. Asistencia de dirección: Nubecita Vargas. Producción: Nicolás Capeluto. Prensa: Carolina Castro. Dirección: Maruja Bustamante. Timbre 4: Sala México.

Lima Japón Bonsai de Mariano Tenconi Blanco

Lima Japon Bonsai_

La propuesta escénica crea un universo lúdico distinto, manteniendo la idea que ya se materializó en Futuro, anterior creación del dramaturgo: “la compañía [Teatro Futuro] busca crear nuevos mundos basándose en la potencia revolucionaria de la imaginación y en la ficción como modo de hacer política”.2 Es una historia romántica a mitad de camino entre el amor trágico de Romeo y Julieta y de cierta inteligencia artificial del anime. Si el punto de partida es un hecho real, allá por 1996, el autor crea su “bonsái de revolución”. En el amplio espacio escénico, pocos elementos -un micrófono de pie, un banco, una gran pantalla,…. El joven Ollantay, novato en el accionar revolucionario, tendrá que secuestrar a Izumo, la bella hija del Embajador, pero luego cambiará esta situción y será ella quien lleve adelante, con un fuerte sentido del deber pero también con amor, la revolución de ellos dos. Dos mundos distintos -Perú y Japón- y dos clase sociales diferentes -él es un humilde campesino y ella pertenece a la vida diplomática- y una relación amorosa que surge sin previo aviso y sin la posibilidad de continuar. Yanina Gruden construye a su quinceañera desde el estereotipo anime, pensado para la animación, desde su rostro con los ojos muy abiertos y desde lo corporal con movimientos artificiales. En cambio, el trabajo actoral de Luciano Ricio es más orgánico y no por eso con menos humor, un ser por momentos tierno e ingenuo que se siente desbordado por la firme personalidad de Izumo. Una historia de amor dramatizada con efectos humorísticos, que avanza por distintas breves instancias -por el secuestro algo desordenado, por una escena improvisada de la obrita teatral donde los jovenes amantes se suicidan y por el momento del karaoke cuando ambos intérpretes dan cuenta de la ductilidad que poseen y que focalizó nuestra mirada desde su comienzo. La espada samurai y el kimono en la mochila de ella y las alitas para él presagian el final. Por un lado, la escritura escénica tiene como pilar el sólido trabajo actoral y, por otro, la música, el vestuario y la precisa iluminación terminan por moldear la mixtura de procedimientos –del cine, del musical,…- en el fluir de los acontecimientos que atrapa a los adolescentes, en especial, y a los adultos, en general.

Ficha técnica: Lima Japón Bonsai de Mariano Tenconi Blanco. Actúan: Yanina Gruden y Luciano Ricio. Escenografía: Oria Puppo. Luces: Matías Sendón. Vestuario: Merlina Molina Castaño. Música: Ian Shifres. Letras de canciones: Mariano Tenconi Blanco. Videos: Gabriel Jofré, Mariano Tenconi Blanco. Movimientos y coreografías: Carolina Borca. Voz en Off: Maruja Bustamante. Fotografía: José Serrano. Diseño Gráfico: Gabriel Jofré. Asistente de escena: Osvaldo Clement. Asistente de dirección: Belén Chaud. Producción y Prensa: Carolina Castro. Dirección: Mariano Tenconi Blanco. Timbre 4: Sala México.

Bibliografía

Bustamente, Maruja, 2014. “Dios tenía algo guardado para nosotros” en Hija boba y otras obras. Buenos Aires: Blatt & Ríos: 149-179.

1 Según gacetilla de Prensa.

2Según el Programa de mano de Futuro (2015) cuando se estrenó en el Cultural San Martín, en relación a la Cía Teatro Futuro.

Futuro de Mariano Tenconi Blanco

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Futuro
de Mariano Tenconi Blanco
El futuro desde la discusión sobre arte de los noventa,
Futuro y lo post post de la modernidad.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

futuroUn tiempo a futuro que es el presente de la enunciación, del hoy; un presente de la puesta que es el pasado de nuestro presente; entre los intersticios de tiempo, una mixtura de concierto de una banda musical, y un relato casi lineal, con grandes elipsis temporales que se explicitan en una pantalla de fondo, donde aparece la fecha de grabación de cada uno de los temas musicales que se incorporan a la intriga, a la historia, discurso que se construye entre los cuatro personajes femeninos, sus sueños, sus deseos, literalmente hablando con relación al sexo, y a la libertad, sus dudas sobre el amor, y sobre todo su pensamiento sobre la creación artística. Casi una clase de teoría, una suma de procedimientos, la discusión por una poética, que de cuenta de un tiempo la posmodernidad, y su extraña manera de ser original, a partir de la mezcla de todas las disciplinas, de todas las formas que alguna vez fueron la vanguardia, la ruptura de los cánones, y que ahora suman a un resultado que no siempre se sabe hacia donde va. Un derecho de apropiación, y una manera de entender lo político a través del cambio de paradigma que cambie la percepción del espectador para desde allí proponer un paradigma nuevo, un nuevo imaginario, una mitología urbana o no que nos atraviese y pueda construir y aunar los relatos fragmentados con que se cerró un siglo y se comenzó otro. Desde los noventa, el XXI como síntesis de esa búsqueda, como potencialidad y logró, una utopía que se realizará con el cambio de era. Las cuatro actrices se mueven y hablan con los códigos de referencia de nuestros jóvenes de los noventa, aunque no sea Buenos Aires sino New York el escenario; una ciudad mítica para algunos para la creación del arte, para encontrarse con los genios de la pantalla grande como Woody Allen; pero también la ciudad del Bronx y de los apagones, del frío, y la distancia entre sus habitantes, una proxemia cuidada y temida, que guarda más de un peligro, o una gran carga de inocencia. La bebida como droga dura, para mantener la calma, para acallar los demonios que preguntan y se preguntan, y no tienen por supuesto, todas las respuestas, porque la respuesta es el interrogante, y la identidad, la subjetividad está escindida. Discurso sobre la poética del arte, mixtura entre teatro y concierto de música, creación que innova o que busca encontrar una textura, una estructura que sea de alguna manera diferente al relato clásico del teatro más convencional, el realismo y el absurdo, con sus códigos estratificados, que no apuestan ya a la ruptura. Un teatro que cruce la palabra y el pentagrama como forma, no desde el relato que incluye musicalidad, sino como en el cine donde no se sabe si la música es la excusa para la historia o al revés. Pero en una conjunción distinta, donde los hilos se tejan como una discursividad deleuziana, no como agregado o pastiche, sino como fluir del acontecimiento. La Cía Teatro Futuro afirma en el programa de mano su búsqueda [1]:

Con propuestas centradas en la literatura, la música, y el trabajo sobre la actuación, la compañía busca crear nuevos mundos basándose en la potencia revolucionaria de la imaginación y en la ficción como modo de hacer política.10411022_1659467554274103_55160161689409934_n

De ese modo, las cuatro actrices / músicas construyen con solvencia a las jóvenes rockeras – Rita, Liz, Lorraine y Peggy – poniendo en escena una corporalidad espontánea atravesada por cuestionamientos estéticos y la reflexión sobre el arte. Así, desde un espacio y tiempo preciso, Nueva York, a un tema por demás universal y atemporal, el acto de crear y la actividad artística. El hecho escénico ha sido construido de tal modo que cada sistema significante está en completa armonía siendo su soporte formal: la música. En la yuxtaposición de estilos la banda de rock en vivo involucra al espectador a partir de dos soportes distintos que se complementan en in crescendo con una fuerza centrífuga que necesariamente nos involucra. Importante también es, por un lado, la utilización del espacio edilicio de la Sala Alberdi y, por otro, la iluminación precisa según requiera el relato – o bien un recital o un ensayo o bien la intimidad de un departamento neoyorquino… Una historia simple y una puesta en escena que excede cualquier intento de categorización

Ficha técnica: Futuro de Mariano Tenconi Blanco. Elenco: María Canale, Martina Juncadella, Violeta Castillo, Manuela Vecino. Música original: Ian Shifres. Espacio: Carolina Castro, Mariano Tenconi Blanco. Iluminación: Matías Sendón. Vestuario: Pía Rey. Coreografía y Diseño de movimientos: Carolina Borca. Video Proyecciones: Santiago Brunati. Videos: Martín Cámpora, Micaela Freire. Fotografía: Sebastián Arpesella. Diseño gráfico: Gabriel Jofré. Comunicación y Prensa: Carolina Castro y Malena Schnitzer. Entrenamiento Musical: Martín Bekerman, Tomás Shifres Ulrich. Asistente de escena y Técnico de sonido: Ariel Lippo. Asistente de dirección: Tomás Vío. Compañía Teatro Futuro. Productor: Carolina Castro. Director musical: Ian Shifres. Director: Mariano Tenconi Blanco. Sala Alberdi. Centro Cultural San Martín.

Las lágrimas de Mariano Tenconi Blanco

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Las lágrimas de Mariano Tenconi Blanco

Un melodrama argentino

“La estética es política. El realismo es la estética del capitalismo” (Tenconi Blanco)

María de los Ángeles Sanz

las lagrimas 1La afirmación que Tenconi Blanco hace en el programa de mano, es para nuestro sistema teatral, subversiva. La estética realista, en todas sus posibles variables, fue considerada como herramienta política pero en el sentido inverso a esta ecuación. Considerada una estética de denuncia social, por momentos cargada de didactismo, con su claro mensaje fue un arma desde la izquierda para luchar contra el capitalismo burgués. El dramaturgo propone como ya antes hicieran Piscator o Brecht, una puesta teatralista que quiebre el orden del statu quo, o del imaginario social del deber ser y proponga un juego revelador.

“La profanación de lo improfanable es la tarea política de la generación que viene” dice el filósofo Giorgio Agamben. Fundar el territorio mítico sobre una estética que niegue el realismo es el primer gesto profanatorio de Las lágrimas. El segundo es que nuestra obra no es sobre el pasado, sino sobre el futuro. (Tenconi Blanco, programa de mano)

Podríamos también afirmar que toda puesta teatral guarda en sí un acontecimiento político, más allá de su estética. La puesta de Mariano Tenconi Blanco está estructurada a través de un procedimiento: la parodia. El género telenovela, es el primer círculo de una historia que comienza en un festejo cuyas consecuencias van a permitir, entre cosas llegar a una revelación, a la conclusión de un pasado que se enfrenta al presente de la intriga. El melodrama y la instrumentación de su lenguaje permite además parodiar a otro género: la gauchesca, y a una imagen nacida en nuestra literatura a partir de La Cautiva de Esteban Echeverría. Una relación amorosa entre la actriz y la asistente de producción, una directora que esconde un secreto, como en todo relato melodramático, el padre de la asistente, personaje estereotipado del canchero porteño, que a la vez oculta un pasado oscuro, un nuevo integrante en el elenco; todos y cada uno piezas de un engranaje que van soldándose para concluir una textura dramática atravesada por nuestra historia reciente. Sin solemnidad, con humor, los personajes desarrollan la parte que les toca en el recorrido de sus vidas, y en aquellos que ausentes son, sin embargo, fundamentales. Una escenografía funcional y con economía de recursos, un perchero con el vestuario necesario para las acciones que se suceden, una pantalla que permite ver la filmación que se va realizando de la telenovela, una mesa, son los elementos constitutivos de un espacio que se transforma según la acción lo requiere.

las lagrimas 2Las actuaciones, algunas con momentos de excelencia, como el monólogo de Ingrid Pelicori, mantienen la tensión requerida. La textualidad dramática pone además en punto de discusión el delicado equilibrio entre la ficción y la realidad; como en la secuencia de la silla de ruedas. Todo diálogo choca con una presunción: la de una verdad escondida en el silencio, en el entredicho, circunstancia que conoce el espectador y algunos de los personajes, cuya presencia necesaria no es casual sino causal, y guarda la oportunidad para descubrir y descubrirse. Una puesta diferente, que busca desde una textualidad y una acción en constante movimiento, ofrecer al espectador una manera otra de decir en el teatro, una teatralidad que ensaya a partir de los géneros considerados menores: el melodrama televisivo, la gauchesca, el humor caricaturesco; un lenguaje que propio, con una idiosincrasia que nos pertenece y una historia que cruza nuestra cara a cada paso como un golpe de fuste.

Ficha técnica: Las lágrimas de Mariano Tenconi Blanco. Elenco: Ingrid Pelicori, Violeta Urtizberea, Iride Mockert, Martín Urbaneja, Fabio Aste. Músico en vivo: Ian Shifres. Diseño de escenografía: Oria Puppo. Realización de escenografía: Valeria Abuin. Diseño de vestuario: Oria Puppo, Micaela Sleigh. Diseño de luces: Matías Sendón. Coreografía: Carolina Borca. Música original: Ian Shifres. Letras de canciones: Mariano Tenconi Blanco. Video: Santiago Brunati. Puesta de cámaras en telenovelas: Martín Proyansky. Fotografía: Soledad Allami. Diseño gráfico: Gabriel Jofré. Comunicación visual CCC: Claudio Medín. Estudio M. Asistente de prensa y comunicación: Ángela Carolina Castro. Asistencia de dirección: Tomás Vio. Dirección: Mariano Tenconi Blanco. Centro Cultural de la Cooperación: Sala González Tuñón.