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El mundo en mis zapatos de Brenda Fabregat y Eloísa Tarruella

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El mundo en mis zapatos de Brenda Fabregat y Eloísa Tarruella

A partir de un diario personal de Brenda Fabregat que escribió en las redes sociales

000161936 El mundo en mis zapatosMaria de los Ángeles Sanz

Nochebuena. Una sala con un perchero funcional a la puesta, cada elemento que contiene cobrará significado en la construcción de los personajes que poblaran el relato, debajo de él, zapatos, cada uno contiene una historia diferente, un tiempo temporal que regresa, como en el juego donde Brenda recoge los juguetes y vuelve sobre sus pasos, una y otra vez; una mesa, un pequeño árbol de navidad, un teléfono, son los elementos que conforman la geografía del personaje que nos irá narrando su vida, en un stand up diferente con elementos de una teatralidad, que hace posible que las palabras traspuestas de un soporte, internet, a la escena concreten un unipersonal que se produce en acciones. Con humor y pasos de comedia, con una mujer capaz de reírse de sí misma para entender porque le pasan las situaciones que comparte en intimidad con el espectador. El tiempo entre la pareja y la soledad se mide en minutos y segundos, y la sensación de haber fracasado una vez más también. El amor a la vuelta de la esquina sin darnos cuenta, y los hijos como prenda de cambio, ausencia y nostalgia de momentos donde todo parecía armónico. 000161937 Un mundo en mis zapatosEl trabajo y el arte, y la lucha por vivir de lo que amamos y no poder y entonces seguir insistiendo a pesar de. Con fluidez, con talento, con gracia, con presencia en el escenario, Brenda Fabregat logra llegarnos al corazón y conmovernos con las anécdotas de su vida, diferente y tan parecida a muchas de las mujeres que componíamos la platea. Éxitos y fracasos que se suceden sin abandonar jamás la esperanza de que a pesar de los contratiempos existe la posibilidad de una epifanía, del descubrimiento insólito que nos hará finalmente recomponernos como personas, un milagro que estaba ahí, tan cerca de nosotros mismos. Con una malla negra, la ropa que va colocándose junto a los zapatos son los transmisores de una subjetividad que se expone para cicatrizar las heridas; su monólogo es una catarsis necesaria para que al escuchar el propio relato todo como en un juego de piezas vuelva a encontrar su unidad. Situaciones que responden a una edad, alrededor de los cuarenta, y que encuentra al sujeto femenino enfrentándose a un sinfín de circunstancias que aparecen sin dramatismo desde la voz de la actriz y que resumen muchas de las vivencias que atraviesan a las mismas que del otro lado de la teatralidad se miran en ella como en un espejo, a veces nítido, otras cóncavo, casi siempre fiel a una manera de sentir. Eloísa Tarruella tiene una manera de mirar el amor como un concepto que abarca los tiempos en su película, El objeto de mi amor (2014) o desde una contemporaneidad como en la pieza que nos ocupa, de una sensibilidad femenina, no esencial sino construida con el tiempo y en búsqueda de respuestas al interrogante de ser mujer y amar. “El tiempo nuestro es un zapato que calza la vida de una mujer que hace de sus heridas una humorada casi cruel en el rumbo de reconstruirse.” (Programa de mano)000161938 El mundo en miis zapatos

Ficha técnica: El mundo en mis zapatos de Eloísa Tarruella y Brenda Fabregat. Intérprete: Brenda Fabregat. Trailer: Patricia Batlle. Vestuario: Soledad Gaspari. Escenografía: Mercedes Pérez Sabbi. Diseño de luces: Patricia Batlle. Sonido: Lucho Corti. Operación de luces: Víctor Chacón. Diseño gráfico: Juan Francisco Reato. Asistente de Producción: Verónica Zacayan. Producción: Eloísa Tarruella. Asistente de dirección: Micaela Albanese. Dirección: Eloísa Tarruella. Prensa: Silvina Pizarro. Pan y Arte Teatro. 70 minutos.

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Las ramas del violín… cuando el bosque se hace música

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Las ramas del violín… cuando el bosque se hace música000158143

Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

Carolina Erlich, directora de la Compañía “El Bavastel Títeres”, posee una amplia trayectoria como intérprete, autora, directora y productora ejecutiva de puestas tanto de títeres para adultos como para niños, actividad artística que tiene como origen su formación en el Taller de Titiriteros del Teatro San Martín. Además, en la actualidad está a cargo de la coordinación y producción del Festival de Títeres para Adultos de Buenos Aires. En esta oportunidad presenta Las ramas del violín.

En el programa de mano aparecen citadas las palabras que Atahualpa Yupanqui dedicara al origen de la guitarra. Carolina Erlich, homologa el nacimiento del violín a las palabras de Yupanqui ¿acaso la música no está en la naturaleza misma? ¿En el trino de los pájaros, en las ramas de los árboles cuando las acuna el viento? La música de ese dulcísimo instrumento nos llega, en vivo, en la interpretación de Ignacio Goya y nos acompaña en el transcurrir de la puesta enmarcando el recorrido de Luis, quien desde su nacimiento sintió la música. Antes de hablar ya podía reproducir, musicalmente, todos los sonidos que escuchaba y luego… se dio cuenta de que en su vida debía estar el violín y así inicia un viaje mágico introduciéndose en el ropero de su habitación, como Alicia en la madriguera del Conejo Blancoi, sólo que Luis no persigue a nadie, simplemente al deseo por lograr los elementos para construir su violín. De esta manera… va encontrando, en distintos árboles la madera para las piezas que necesita, las arranca con dulzura, con amor… hasta que de pronto aparece un caballo, articulado como si fuera de juguete, sin embargo, ese caballo le da las crines para las cuerdas de su violín pero también le traza el recorrido para los distintos hallazgos.000158142

Luis es un muñeco que remite al referente real, hermosas sus facciones; el caballo en cambio es un personaje de cuento maravilloso. Un viaje de ensueño donde, sin embargo, está la voz de la mamá de Luis que llega desde el mundo real. Y en este aspecto hay que destacar el manejo de voces de Erich, voces reales que dialogan, que se alternan sin interrupción, con tonos dulces, propios de un niño y de una mamá joven.

Una puesta muy hermosa que los niños siguen con muchísima atención a pesar de que por momentos, cuando Erlich cambia los árboles en la escena quedan espacios sólo llenados por la música de Ignacio Goya.000158144

Las ramas de un violín. Teatro: Pan y Arte. Avenida Boedo 876. T.E.;  4957-6702

Dramaturgia: Carolina Erlich. Intérpretes: Carolina Erlich. Reemplazantes: Lucía Marachli Levy. Músicos: Ignacio Goya. Diseño de luces: Soledad Ianni. Realización de objetos: Gabriela Civale. Realización de títeres: Gabriela Civale- Música: Mario Gulla García Asistencia de dirección: Viviana Aronno. Producción ejecutiva: Carolina Erlich. Dirección: Mario Luis Marino

Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll

Hilitos de un viaje, la belleza de un viaje original …

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Hilitos de un viaje, la belleza de un viaje original …

000158070Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

El grupo “Ligeros de Equipaje” presenta en “Pan y Arte” – Casa de Títeres, una puesta muy original, con mucho humor que plantea cómo viajar a partir de canciones y propuestas de la bisabuela.

Las protagonistas de esta historia reciben una carta de su bisabuela a quien no conocen, que les propone hacer un viaje que deben armar a medida que, paso a paso vayan resolviendo los acertijos que encuentran en cada tramo.

Adquiere verdadera centralidad la escenografía, pues a partir de grandes carreteles que se encuentran en los dos extremos de proscenio, las protagonistas desenrollan hilos que enganchan en el extremo opuesto del escenario. Esos hilos de colores son caminos, paredes, ríos y todos los elementos que el viaje necesita como sustento geográfico. Hay pruebas a sortear que parecen ilógicas como si pertenecieran a la estética del absurdo, pero no lo son porque tienen como ilación coherente la necesidad de llegar a la casita de la que les habla la bisabuela en la carta.

Cada tramo es una escena de ese viaje desopilante. Los chicos disfrutan con los acertijos y la escena en la que deben atravesar el río está muy bien lograda. Puesta absolutamente teatralista, las protagonistas desarrollan una gestualidad exagerada que conviene a las escenas-tramos absolutamente extravagantes. Los ritmos son del folklore nacional lo que da un toque telúricos a ese viaje que se supone se desarrolla por nuestro país, aunque bien podría ser en cualquier parte del planeta (por supuesto, salvando la música y el idioma). Parte del viaje se proyecta en una pantalla a foro, no todas esas proyecciones son claras, es un detalle que la dirección debería cuidar. Hay un momento en que las protagonistas salen de escena mientras siguen las proyecciones y la música, ese procedimiento despierta curiosidad, nos preguntamos por qué o para qué. Reitero la originalidad de la escenografía a partir del mecanismo de los carreteles.

Una puesta alegre, con belleza visual. Los chicos disfrutan con esa historia planteada desde el disparate, festejan mucho cada uno de los acertijos y se plantean valores sumamente rescatables: el respeto por los mayores, el interés por encontrar fotos de la bisabuela en la casita, pora saber cómo es. En la construcción de sentido se observa una auténtica búsqueda de identidad.000158069 (1)

Teatro: Pan y Arte. Avenida Boedo 876. T.E: 4957-6922.

Hilitos de un viaje de María José Colonna, Paula Sánchez, Valeria Zlachevsky. Actúan: María José Colonna, Valeria Zlachevsky Vestuario: Betanha Almendra Escenografía: Sol Abango, Betanha Almendra, Esteban Ruben Autiero. Sombras: Florencia Sartelli Letras de canciones: Marina Baigorria, María José Colonna, Paula Sánchez, Valeria Zlachevsky. Fotografía: Ariel Castelli. Ilustrador: Teresa Checchi. Diseño gráfico: Carla Ferreyra. Prensa: Ayni Comunicación. Producción ejecutiva: María José Colonna. Producción general: Ligeros De Equipaje. Puesta en escena: Paula Sánchez. Dirección: Paula Sánchez. Compositor: Marina Baigorria

Fausto Criollo de Mario Esteban

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Fausto Criollo de Mario Esteban

Adaptación del poema de Estanislao del Campo

Una ópera satánica, fatídica y telúrica

flyerBAJANo quiero plata ni mando»,

dijo Don Fausto, «yo quiero

el corazón todo entero

de quien me tiene penando».

No bien esto el Diablo oyó,

soltó una risa tan fiera,

que toda la noche entera

en mis orejas sonó.1

Pan y Arte es el espacio, el reducto, donde tenemos la posibilidad de disfrutar, especialmente, de la magia de los títeres. En esta oportunidad, la propuesta titiritera va más allá, es la puesta en escena del CD-libro Fausto Criollo, editado en 2014.

Al ingresar a la sala podemos observar, en el centro, la fachada del teatro Colón y, a sus costados, vemos que, desde los palcos, se asoman dos graciosos paisanos -el gaucho Anastasio y su compadre Don Laguna; y a ambos lados de este retablo se encuentran los atriles para el coro y la orquesta. Así al comienzo y entre cada acto, Anastasio, ya alejado de la gran ciudad, le cuenta a su viejo amigo lo vivido al asistir a la representación de la ópera Fausto de Charles Gounod, en tanto beben un trago de sus correspondientes petacas aparentemente con una bebida muy fuerte como si fuera alcohol puro. El diálogo entre ellos deja al descubierto cierta inocencia e ingenuidad que a Anastasio “el Pollo”, en especial, no le permite separar entre realidad y ficción, ya que asistió sólo por curiosidad y sin saber que ese sitio era un teatro. Aunque los valores del hombre de campo difieren de los de la ciudad, la temática abordada tiene su núcleo duro en el poder de la dominación del hombre sobre otros hombres y el pacto con el diablo o con los poderes de turno en beneficio propio -cualquier parecido con la realidad es por pura coincidencia. Pero también están presente los temas universales como el amor no correspondido, la soledad de la mujer que primero fue seducida y después abandonada, la ambición y la traición …

En la puesta que nos ocupa los personajes están animalizados, el zorro es Mandinga / Luzbel, el viejo tortugo / la rejuvenecida mulita es Fausto, la joven e inocente vaca para Margarita, el apuesto burro es el Capitán y la simpática lechuza para Marta. El desarrollo del relato nos atrapa desde su inicio, mientras los cantantes y los músicos interpretan la partitura original, los titiriteros y sus criaturas nos devuelven la sonrisa de niños que hemos olvidado. Con diálogos de claro color local, la comicidad va más allá del artilugio escénico, pues los títeres tienen un lenguaje singular válido para todas las edades que no sólo nos acerca a un autor nacional sino que además nos sumerge en el mundo de la metatetralidad: la ópera de Gounod / el poema gauchesco de Estanislao del Campo y la adaptación de Mario Esteban. El poema escrito en verso (1866) tiene la musicalidad intrínseca que deviene en un lenguaje coloquial que aquí no se pierde. También la escenografía mantiene esta estructura de matrioshka: por un lado, la escenografía que observamos cuando el telón del “teatro” está cerrado y, por otro, las precisas mini-escenografías que corresponden a cada acto operístico. 000158307

Es interesante de qué modo cada cantante se relaciona con su par en escena (un títere) a través de un simple accesorio -un pañuelo rojo, un sombrero,…- en tanto los músicos completan esas imágenes visuales otorgándoles un plus extra al ritmo de nuestro folclore, mediante canciones que pertenecen a diferentes regiones de nuestro país:

chacarera, milonga, gato, bailecito, milonga corralera, huella, escondido, cielo, zamba, gato cuyano, coplas, cueca cuyana, vidalita, chamamé/canción, chacarera doble, triunfo, baguala, aire de payada, chamarrita y huayno.

Los cinco episodios que componen la opereta, se corresponden a los cinco actos de la ópera homónima de Charles Gounod. De esta manera se intenta respetar la idea de Estanislao del Campo…2

Así la musicalidad interna de la escritura dramática junto con la armonía entre los excelentes intérpretes y titiriteros dan cuentan de un hecho teatral donde cada sistema encastra perfectamente. Una adaptación interesante e inteligente que tuvo en cuenta, al agregar algunas melodías y/o versos, no perder el estilo de las canciones de nuestro folclore ni del poema gauchesco. Una mirada que, además, actualiza algunos temas de nuestra actual sociedad. FaustoCriollo

Ficha técnica: Fausto Criollo de Mario Esteban. Adaptación del poema de Estanislao del Campo (Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio El pollo en la representación de esta opera). Música original, dirección musical: Mario Esteban. Diseño de personajes y escenarios: Rodrigo Milanesio. Titiriteros: Sandra Antman, Ema Fernández Peyla, Mariano Cossa, Miguel Rur. Músicos de Pequeña Compañía Telúrica: Melina Salem (Soprano – Margarita), Analía Castro (Contralto- Marta), Mario Esteban (Tenor – Fausto), Jonathan Tótoro (Tenor – Valéntin), Lautaro Nolli (Barítono – Silverio), Walter Uranga (Bajo – Mandinga), Carolina Fernández (Soprano), Lorena Rojas (Contralto), Nicolás Tindiglia (Tenor – Percusión), Lucho Sellan (Guitarra), Damián Tepman (Piano), Diseño de puesta y dispositivo escénico: Sandra Antman, Ema Fernández Peyla, Mariano Cossa, Gerardo Porión. Diseño y realización de títeres y escenarios: Gerardo Porión. Realización de utilería: Ema Fernández Peyla, Sandra Antman, Miguel Rur, Gerardo Porión. Asistente de realización: Graciela Valdez. Realización de escenografía: Facundo Guerreschi, Clara Hecker. Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez. Fotografía y diseño gráfico: Luz Fiumara. Asistente de dirección: Leandro Fernández. Asistencia de producción: Lorena Rojas. Prensa: TEHAGOLAPRENSA. Producción ejecutiva: Mariano Cossa, Mario Esteban, Gerardo Porión, Sandra Antman, Ema Fernandez Peyla. Dirección general: Mariano Cossa. Pan y Arte Teatro. Estreno: 02/07/2014. Duración: 65′.

1 Fragmento de Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio El pollo en la representación de esta opera.

https://www.folkloretradiciones.com.ar/literatura/impresiones%20del%20Gaucho%20Anastasio.pdf “[20/07/2017]

2Según gacetilla de Prensa

Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

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Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

Equipaje, fronteras, distancia… dejar la tierra propia, padecer la ajena.

FRENTE MIGRANTES (2)Azucena Ester Joffe

Una propuesta escénica distinta, poética y necesaria para nuestra actualidad. Las dos obras, Papalote azul (México) y La balsa de la Ekeka (Bolivia), son de formato pequeño pero construyen un sólido andamiaje para Proyecto Migrantes, el cual se presentó en distintos espacios como buscando los ecos de un camino común a todos: en Pan y Arte Teatro -21 y 28 de abril, luego en Río Colorado -6 y 7 de mayo- y, por último, en Los chisperos -10 de mayo. Y se repone durante Junio -sábados 20:30 hs- nuevamente en Pan y Arte. Dos historias íntimas que dejan al descubierto un tema tan crucial e universal como es la migración y las vicisitudes que se debe afrontar en los desplazamientos, el maltrato constante y el desarraigo visceral. Desde una perspectiva femenina, profunda e inteligente, estas historias mínimas nos conmueven y nos hace reflexionar como sujeto sociales que somos.

Hay varios puntos de contacto entre ambas obras. Por un lado, la iluminación es tenue remarcando la simpleza de los personajes y la soledad que los rodea y, por otro, los colores vivos para los accesorios -los pequeños ovillos o las mantas- para animar sus días. Mientras la música que acompaña a estas criaturas crea el clima de cierta ritualidad que les pertenece, en el detalle de cada cultura o sólo en la proximidad de un abrazo. Sin golpes bajos, el ritmo interno se mantiene sin sobresaltos, entre los momentos de comicidad y los de tristeza, entre la incomprensión ajena y la ilusión propia de una vida mejor aunque dejando atrás tanto por perder. Por último, con muy pocos elementos en el espacio escénico se crea la atmósfera especial que necesita cada relato en tanto se conjuga perfectamente la ficción y la realidad.

proyecto1La primera obra, Papalote azul, es interpretada por Violeta González y Cynthia Pineda quienes con sus dos muñecas de trapo, sin sus rostros, nos relatan la historia de las pequeñas primas Cata y Amalia. En algún lugar de México las niñas tienen una infancia simple, de pequeñas cosas y de afectos, hasta que llega el padre de Cata y se la lleva con la esperanza de darle un hogar mejor en otro país. ¿Cómo continuar? Será necesario la construcción de un barrilete cargado de ilusión para que aquella que se fue pueda ser como las aves que emigran y regresan con el buen tiempo, para poder cruzar la frontera -o mejor dicho, el siniestro muro que los Estados Unidos comenzó a levantar allá por 1994 y que hoy Donald Trump decretó su total construcción- y volver a los tiempos felices de la infancia. Es interesante de qué modo los adultos ingresan a la ficción a través de los detalles: las botas, las sandalias, el sombrero,… La cuidadosa manipulación de las marionetas y de los objetos le otorga un ritmo particular al relato que, a pesar del artificio, provoca en el espectador cierta ternura más allá de la teatralidad. Un tiempo mágico para contrarrestar la humillación de un muro de “seguridad”, el cual, sin embargo, no impide a los norteamericanos someter a esa “inmigración ilegal” al trabajo esclavo y, en especial, a la explotación infantil.

proyecto2En La balsa de la Ekeka, la segunda obra, también Berenice de la Cruz y Olivia Torrez le otorgan la textura perfecta a sus personajes y nos sumergen en la historia de estas jóvenes que viven en Bolivia. El punto de encuentro entre ambas es la Feria de Alasita donde Marte, con su puesto a cuesta y con humor ofrece todo lo necesario para cada posible cliente -miniaturas para la suerte, tecitos,…, incluso la esperanza y la protección para el ansiado viaje de Sole, quien desea reencontrase con su hija. Pues el dios de la abundancia, la deidad aymara Ekeko, convertiría a esas pequeñeces en realidad… Pero al llegar a la Argentina, ambas mujeres, no sólo son discriminadas sino que además sufren explotación en un taller clandestino de confección de prendas -algo que aún hoy parece no importarle a las altas esferas de nuestra sociedad. Retenidos sus pasaportes y siempre en deuda con su empleador encuentran que, a pesar de todo, se aman y, obviamente, esto es un motivo más para sufrir la humillación y el sometimiento arbitrario. Sus cuerpos se abrazan, se contienen en un clima necesario y vital que les permita mantener viva la ilusión de una situación mejor.

Proyecto Migrantes tiene la mixtura artesanal de los pequeños detalles que encastran de manera perfecta en una narración poética y profunda, dimensión que habita en cada espacio lúdico. La escritura dramática, Violeta Robledo y Andrea Castelli, construye a estas dos historias particulares de tal forma que se convierten en muchas realidades invisibilizadas para beneficios de unos pocos.

Ficha técnica: Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli. Actúan: Violeta González y Cynthia Pineda; Berenice de la Cruz y Olivia Torrez. Producción: Mauro Ibarra – Carina Mele. Gráfica: Natalia Batellini. Realización de títeres: Violeta González – Cynthia Pineda. Vestuario: Francisco Ayala. Colaboración vestuario: Abril R. Bonetto. Prensa y difusión: Laura Castillo. Dirección: Andrea Castelli. Producción: PerformArtes. Duración: 80′.

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Como si fuera un crimen de
Alfredo Martín a partir de
Una tarde domingo, texto de
Roberto Arlt

“Pero yo nací en la calle y me crié en la calle. (…)Nací bajo el signo de Aries, que confiere un cuerpo fogoso, activo, enérgico y algo inquieto. ¡Con Marte en la novena casa! Nacer en la calle significa vagar toda tu vida. Ser libre. (Henry Miller, Primavera negra)1

“-Sí, yo sé lo que le pasa a usted. Tiene un concepto idealista de la pureza. Se olvida que las mujeres tienen necesidades y piensan como los hombres.” (R. Arlt, El amor brujo)

María de los Ángeles Sanz
El matrimonio como una institución burguesa decadente es el nudo temático de muchas de las obras de Arlt, tanto en su narrativa como en su dramaturgia. En la puesta de Alfredo Martín, si bien aparentemente el relato nos habla de una posible infidelidad, por debajo de las palabras que conforman la pieza para lograr el clima y el universo arltiano, aparece el sarcasmo, la desilusión, el fracaso de los hombres por lograr la felicidad dentro de una estructura que los aprisiona como una cárcel sin barrotes. Para los personajes del autor de Los siete locos o El amor brugo, El fabricante de fantasmas o Prueba de amor, sólo para mencionar algunas de sus obras, la vida en común de los hombres es ya una lucha cotidiana donde la maldad se sale muchas veces con la suya, y donde la cotidianidad entre las parejas es un infierno de límites insospechados. La puesta elige ese universo oscuro de las criaturas que forman su imaginario, y nos presenta una estructura desdoblada donde una pareja narradora se hace cargo de la historia que vivirá la otra pareja, la que llevará adelante una situación que fuera del relato es un ejemplo vívido de la experiencia de Arlt. Del Arlt voyeur por las calles y los cafés porteños donde recogía con agudeza e ingenio las peripecias que formarían su escritura, del Arlt presa de la misma tragedia que sus descarnados personajes. Alfredo Martín conoce a fondo el alma que puebla sus fantasmas y logra un clima que nos lleva años atrás donde el autor en la fiebre de sus textos construía un tratado sobre el matrimonio, con todas las leyes y preceptos que lo componen para lograr la infelicidad de hombres y mujeres. Los actores entonces nos develan en la escena la singularidad de una anécdota donde caen como en dominó todas las máscaras que la sociedad obliga a llevar para dar cuenta finalmente de los deseos escondidos, y de la frustración de reprimirse a ellos por el que dirán. Es muy interesante la compleja trama que constituye el texto dramático, el soporte de la palabra para llevar adelante la acción, y la difícil tarea de presentar a seres atormentados que parecieran estar lejos de nuestra idiosincrasia y que los actores resuelven con una muy buena performance. El espacio de la sala Pan y Arte es de por sí, con su vitraux, el ideal para dar vida a la historia, y ubicar al espectador junto al vestuario en tiempo y espacio. Los desplazamientos por él, construyen la ilusión del encuentro fortuito en la calle, y luego el paso a la sala dónde Eugenio y Leonilda establecerán su duelo de seducción y rechazo. El sillón de Juan, donde lee el diario y fuma su pipa, la mesa donde se sirve el té, la ventana testigo de los amantes, y la puerta que abre y cierra la posibilidad de un cambio real en sus vidas. Elementos realistas que la puesta proporciona como también la textualidad arltiana para desmentir luego en un juego donde lo cierto y lo deseado se cruzan con una funcionalidad distinta para lograr introducirnos en una construcción ficcional. Todo se conjuga para que disfrutemos nosotros también como voyeurs ante la invitación de los personajes narradores, de una pequeña historia común, donde los seres desnudan su alma y el alma de una sociedad que se piensa moral porque no se atreve a vivir.

Ficha técnica: Como si fuera un crimen. Dramaturgia: Alfredo Martín, sobre el cuento “Una tarde de domingo”, textos de “Noche Terrible” y artículos policiales de “El Facineroso”, de Roberto Arlt – Escenografía: María Verónica Duran y Alfredo Martín – Vestuario: María Verónica Durán – Iluminación: Diego Todorovich – Diseño Gráfico: Ignacio Vozzi – Asistencia de Dirección: Samanta Fassón – Asesoramiento artístico: Marcelo Bucossi. Dirección y Puesta en Escena: Alfredo Martín.

1 Primavera negra (1936) forma parte un mismo conjunto narrativo con Trópico de cáncer y Trópico de Capricornio, fue publicada por primera vez en París y continúa la inmersión de Miller en las entrañas de un mundo marcado por el sexo y la poesía, por la avidez cultural y por la sórdida forma de las relaciones humanas cuando la desesperación es su sino fundamental.

Como si fuera un crimen