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Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

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Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

Creemos profundamente en el teatro como arma de construcción masiva, de sanación y de verdad. Creemos en esto porque somos esto. Y entonces la denuncia se vuelve un arte que envuelve. Que llega y conmueve. Que golpea y cuenta. 1

000164006Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tres mujeres y sus cajones nos esperan en escena, son sólo tres, pero su pregnancia invade todo el escenario, sin embargo, su trabajo está delimitado por un cuadrado dónde ellas llevarán adelante sus movimientos, una coreografía funcional a la palabra que surgirá de sus gargantas: voz, grito y llanto. Las historias se suceden y ninguna nos puede dejar indiferentes. Todas son espantosas, por la falta de humanidad de parte de aquellos que las protagonizan en su accionar violento, los victimarios, y la falta de posibilidades de defensa de aquellas que la sufren, las víctimas: niñas, adolescentes, jóvenes mujeres, que son torturadas, violadas, despojadas de su identidad de personas, para luego ser quemadas, muertas, tiradas como basura, al costado de una ruta, en un basural, dentro de un contenedor. La cosificación del cuerpo femenino, y la violencia ejercida sobre él, no es una novedad en una sociedad que durante siglos nos limitó en nuestra ciudadanía, considerando a la mujer al mismo nivel que los niños y los deficientes mentales, siempre bajo la tutela masculina; y una Iglesia que tardó siglos en entronar la figura de la virgen María, y que cuando lo hizo, fue con el sólo pretexto de inducir a la virginidad para conservar la línea paternal de los bienes; que discutió también por siglos, si contábamos o no con alma. Siempre ninguneadas en las disciplinas artísticas, vistas como prostitutas cuando nos atrevíamos a cruzar los límites y transgredir un universo de exclusividad masculina, las mujeres botín de guerra, y territorio de venganza de los pueblos2, somos las víctimas propiciatorias de las disputas ajenas, y los intereses de otros. Somos lo otro, lo distinto, el continente negro, que no puede ser comprendido, de una sensibilidad que ofende y a la vez provoca. Las historias cuentan como las violadas, lo son dos veces, en el momento donde actúa la manada, o el lobo aislado, y luego cuando hacen la denuncia. Momento en el que pasan a ser acusadas de busconas, por su manera de vestir o comportarse. Lo que no se cuestiona en el accionar masculino, si es objeto de reprimenda en la mujer. Siempre sospechada de ser Eva y su fatídica manzana. Los crímenes contra ellas, contra todas, son de lesa humanidad, porque son muchos, porque son universales, porque cuentan con el aval del Estado, que en sus dependencias: policía, abogados y jueces hacen la vista gorda, cuando no están directamente comprometidos en el delito: la trata. 24232910_10211988487321925_5772206266790690586_n

Piel de Cordero. Estoy Acá es mucho más que una obra de teatro, es una fuerte denuncia y un llamado de atención que nos involucra a todos, como sujetos sociales que somos. En el espacio escénico totalmente despojado no hay ficción sino testimonios que se cruzan y multiplican sin color local y un punto en común: mujeres latinoamericanas. Zuleika Esnal tuvo la difícil tarea de unir las verdades que le iban llegando, como pedazos de vidrios rotos que lastiman más allá del cuidado. En ese espacio de la sala habitamos todas las mujeres sin importar la edad, porque la potencia actoral de las actrices no tiene matices, no tiene medias tintas, es todo o nada. La intensidad expresiva, los dolorosos tonos e inflexiones de la voz y el sonido de las cajas peruanas, a modo de lamento y de rebeldía, hurga en nuestra piel. No hay nada que pueda distraer nuestra atención, ni el simple y cuidadoso vestuario de color negro, quizá a modo de luto por tantas voces acalladas, mientras la precisa iluminación solo acompaña sin sobresalto el descenso a los infiernos. El tiempo real de la obra es corto pero será eterno para nosotros, pues una vez concluida casi no podemos aplaudir y será imposible olvidar la experiencia. Sólo nos resta decirles a todas/os que hicieron posible la escenificación, sin caer en lugares comunes y con mucho respeto por las víctimas, de una realidad que nunca debemos invisibilizar: Muchas gracias por semejante entrega!!!000173328

Ficha técnica: Piel de cordero. Estoy acá de Zuleika Esnal. Elenco por orden alfabético: Cecilia Cósero, Antonia De Michelis, Zuleika Esnal. Diseño de movimiento: Omar Saravia. Música original: Willy Díaz. Diseño de Iluminación: Leandro Calonge. Ilustración: Vanesa Costabile. Asistencia de dirección y producción: Maxo Belevicius. Producción Ejecutiva: Gabriel Cabrera. Puesta en escena y dirección: Patricia Tiscornia. Patio de actores. Estreno: 2017. Duración: 55’. Funciones: lunes 20:30 hs.

1 Programa de mano

2 Durante la guerra civil española (1936 – 1939) para dar sólo un ejemplo, Gonzalo Queipo de Llano, referente de la falange española, una vez que ésta tomó la ciudad de Sevilla, desde la radio de esa localidad, emitió más de seiscientas soflamas incitando a violar a las mujeres republicanas, aunque griten y pataleen entre 1936 y 1938. Queipo de Llano utilizó la violación como propaganda de terror en la contienda. “La República, -decían las mujeres entonces – mujeres españolas, nos ha elevado a la categoría excelsa de ciudadanas, reconociéndonos la plenitud de derechos iguales al hombre”. ”La dictadura –de Franco- supuso para la mujer un drástico retroceso histórico en esa igualdad de derechos jurídicos y políticos, que la retrotrajo al papel doméstico y servil de la pasada centuria.” De la misma manera, actuaron los militares en la última dictadura cívica – militar en la Argentina. (Blogs de la memoria, por Félix Población, 5 / 4 / 2018. El salto digital.

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Presidio de Lucio Bazzalo

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Presidio de Lucio Bazzalo

unnamedSísifo y su piedra eterna

María de los Ángeles Sanz

En un espacio formado por un cuadrado perfecto, cuatro por cuatro, y uno que ajeno a él lo circunda, los actores – bailarines conforman un universo intenso en fuerzas antagónicas, donde la vida y su reiterada cotidianidad amenaza la libertad y la felicidad. Presidio es la metáfora de la vida misma que encierra a sus criaturas dentro de los cuatro muros de la vida, donde escapar a la rutina parece imposible, y desde allí el amor también es una utopía. Una silla, como escenografía necesaria, y los cuerpos que atraviesan los muros, murmurando el deseo, a veces ininteligible para el espectador. Los sonidos, armonías musicales, y distorsiones de los ruidos del afuera en simultaneidad al movimiento de los cuerpos, que en parejas o tríos van jugando un rito inacabado, son una constante en su desarrollo. En contraste de colores, blanco para el vestuario, negro en el cuadrado de la escena, el choque de fuerza de los personajes imprime una tensión que dura todo el tempo de la intriga, que llega a su clímax en el momento final con la música en un volumen que lo impregna todo. Una coreografía que trabaja hacia arriba y a ras del suelo, y un trabajo con la actuación del cuerpo como marioneta, manejado de personaje a personaje, en imágenes que van desde el deseo desenfrenado hasta la violencia explícita del desprecio.url La reiteración de los movimientos, y de las situaciones, la confusión de lenguas que imposibilita la comunicación, el desdoblamiento de los personajes, la simultaneidad de las acciones, el movimiento constante alrededor del cuadrado donde se presentan las situaciones, simulacro de un tiempo que pasa sin detenerse jamás, son todos procedimientos que provienen de una poética que trabaja con el absurdo, y con la idea del sinsentido de lo cotidiano. Diálogos que se establecen no con el soporte de la palabra sino con la escritura en los cuerpos, y la tensión de lo no dicho, o de lo balbuceado, actuaciones que apelan a una gestualidad exagerada, donde la mirada, y el desequilibrio son sinónimos de la irracionalidad de los hechos. Mientras todo parece escaparse de la normalidad, ésta imprime su poder a partir de ese espacio cuadrado y cuadriculado, dos veces autoritario que priva los personajes de salir de esa prisión de la que quisieran escapar y no pueden. A pesar de todo, el humor cínico, negro y escatológico del absurdo también sobrevuela las acciones, y las lleva hasta el límite con lo grotesco. Una textualidad dramatúrgica difícil, tal vez, de hacer entrar en su código al espectador, pero que una vez que este es atrapado por su ritmo logra a través de las secuencias comprometerlo con la evidencia de lo expuesto: la violencia, la ausencia de comunicación real en las relaciones personales, y el lenguaje como un elemento distorsionador de las mismas.url3

Ficha técnica: Presidio de Lucio Bazzalo. Elenco: Heidi Fauth, Gisel Gainsborg, Rodrigo Martínez Frau, Martina Federica Medaña. Música original: Alejandro Kauderer. Coreografía: Gisel Gainsborg. Diseño de vestuario y Utilería: Ana Nieves Ventura. Diseño de iluminación y Fotografía: Akira Patiño. Prensa y Difusión: Carolina Alfonso. Dramaturgista: Heidi Fauth. Asistente de dirección y producción: Bárbara Majnemer. Dirección: Lucio Bazzalo. Patio de Actores.

Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos por TIBAI Teatro

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Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos

por TIBAI Teatro (Argentina-República Dominicana)

La vieja Remigia sujeta el desflecado aparejo, alza la pequeña cara y dice:

-Dale ese rial fuerte a las Ánimas pa que llueva, Felipa.

Felipa fuma y calla. Al cabo de tanto oír lamentar la sequía, levanta los ojos y barre el cielo con ello. Claro, amplio y alto, el cielo se muestra sin una mancha…1

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Contar, contar, una manera sincera y llana desde la voz y el cuerpo de revivir la escritura, una forma de acercarnos desde la teatralidad a la literatura, a la palabra no pensada para ser acto en una escena, pero que no deja como el drama de mantener una tensión que se le aproxima. El cuento como el teatro tienden a la concentración, a la unidad de relato, a mantener un suspenso que nos haga como lectores / espectadores sostener la respiración, diluirnos en un tiempo otro, el del relato, a olvidarnos de nosotros mismos para seguir con interés los avatares de los personajes. La nieta del gran escritor y poeta nacido en República Dominicana pero que desarrolló su carrera sobre todo en Puerto Rico, Juan Bosch, nos traslada a la geografía de su territorio, y a la problemática que preocupaba a su abuelo desde lo social. Con un humor, que no está ausente a pesar de la fuerza de lo que exponen los cuentos seleccionados: Dos pesos de Agua, Los amos y El algarrobo; la textualidad de Bosch nos lleva de la mano para entender un contexto que nos resulta desconocido, pero que podría también ser el nuestro, si alejáramos por un momento nuestra mirada de lo más cercano en tiempo y espacio. Los avatares del clima, en tiempos donde el hombre ha destruido la naturaleza más allá de lo posible, hace que el primer relato tome una dimensión en un hoy donde nos vemos atravesados por los movimientos entre inundaciones y sequías que provocan desplazamientos y migraciones, pueblos abandonados, historias perdidas; pero la poética de Bosch nos lleva de la mano del realismo mágico, a proponer las variaciones a un pedido desmesurado, de todas formas, es el hombre quien con su falta de criterio o con su desesperación quien provoca la catástrofe. El segundo relato que se cruza con el primero y con un tercero que es una canción de esperanza, nos muestra la diferencia de clase y el abuso de quien manda sobre quien obedece, y responde a los principios políticos de su autor2, Los amos, es la presencia de la crueldad en acto donde el cuerpo y la voz de María Isabel Bosch logran con excelencia transmitir la sumisión, el dolor, y la indiferencia que sufre el pobre sobre su situación claro ante el cinismo y el abuso de quienes mandan, sobre vidas y ganados. El algarrobo nos habla de la esperanza, porque la vida que se inicia en un caserío pobre le otorga al hombre la fuerza para llevar adelante su trabajo, es también una metáfora de la vida, donde lo viejo, lo asentado por la costumbre y la tradición debe dejarle lugar a lo nuevo a lo recién nacido. CONTANDOAMIABUELOJUANBOSCH1949_posterEl grupo TIBAI tiene ya quince años de trayectoria en escenarios internacionales, y construye una narrativa escénica que tiene la poesía e intensidad para sumergirnos, desde su inicio, en una corporalidad que excede las fronteras ficticias, más allá del color local.

Ficha técnica: Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos. Interpretación y Dirección: María Isabel Bosch. Asistente y Supervisión Corporal: Verónica Belloni. Dirección Técnica y Puesta de luces: Diego Schiavini. Asistente Técnico: Eugenio Saz-Zatwarnicki. Supervisión Energética: Lucrecia de la Torre. Gabración de Sonido: Fernando Santos. Diseño de Vestuario: Silvina Zorzolli. Confección de Vestuario: Susana Medina. Prensa y difusión: Paula Simkin & Daniel Franco. Diseño Gráfico: Rocío Fernández Sansone. Fotografía: Diego Schiavini. Producción general: Grupo TIBAI Teatro. Patio de Actores. Reestreno: 27/05/2017. Duración: 60′.

1 Fragmento de Dos pesos de Agua

2 Su presencia en la vida política nacional, como el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, fue percibida como un cambio por los dominicanos. Su manera de hablar, directa y sencilla, sobre todo al dirigirse a las capas más bajas de la población rural y urbana, le proporcionó una gran simpatía popular. Aunque fue víctima de una campaña sucia por parte de la Iglesia y los sectores conservadores que lo acusaron de ser comunista, en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, Bosch obtuvo un triunfo total sobre su principal opositor Viriato Fiallo de la Unión Cívica Nacional. Fueron las primeras elecciones libres después de la muerte del dictador.