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Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro

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Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro

Las trampas del poder.

autode fe 1 (2)Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

El Grupo Rayuela presenta Auto de fe… entre bambalinas, pieza de Patricia Zangaro estrenada en el Teatro Nacional Cervantes en 1996 con un gran elenco integrado por Jorge Mayor, Catalina Speroni e Isabel Quinteros.

Con la dirección de Gustavo Armas, esta puesta despliega nuevamente ante el espectador un tema que no deja de tener actualidad: hasta que punto estamos dispuestos a mantener nuestros ideales cuando el poder nos seduce con propuestas tentadoras. Hasta dónde los seres humanos somos capaces de jugarnos por nuestras convicciones. El espacio de las bambalinas, espacio liminar entre la escena y el afuera, límite entre ficción y realidad, es el lugar donde estos personajes juegan el drama, el del tablado y el de la vida. La pieza de Zangaro se apoya en los textos calderonianos y en consecuencia, pone en escena el enfoque filosófico con que el autor español plasmó la naturaleza más profunda del hombre y de la realidad en la que estaba inmerso. Calderón escribe desde la mirada pesimista que es propia del barroco, poética donde la vida se relativiza, se tiñe de incertidumbre, de subjetividad y se transforma en un eterno peregrinar, siempre a la búsqueda de alguna certeza. La historia se desarrolla en Latinoamérica durante la dominación española, el virrey es quien gobierna. El sueño de la liberación latinoamericana, tal como lo plantea Zangaro, estuvo plagado de proyectos desmesurados que parecían concretarse pero que condujeron a sucesivas pérdidas, fracasos y a nuevas búsquedas en medio de una sociedad en crisis donde la construcción de una identidad sudamericana parece siempre inalcanzable. auto de fe 3 (1)

La puesta intensifica constantemente un procedimiento ya presente en la pieza, la idea de dualidad y desdoblamiento, sentimientos que son resultado de la incertidumbre: ¿es la realidad? ¿es una ilusión? Plantea la dualidad en el deseo. Don Pedrito quiere amar libremente, sin tapujos, en una sociedad que también quiere ser libre pero este deseo libertario tiene en sí mismo el germen del destino trágico que sólo puede culminar con la muerte. Doña Mercedes y doña Ana quieren el éxito escénico pero mientras a la primera, el deseo amatorio no aplacado la conducirá al acto vil de la delación, doña Ana sólo siente el deseo de llenar con amor su inmensa soledad. La fuerza del deseo se desdobla, complazco mi deseo de libertad pero pierdo la vida. Complazco mi deseo de poder pero traiciono por rencor. Complazco mi deseo de éxito pero pierdo a quien me brindó su amor de hermano. Desdoblamiento del actor: es el ser de ficción pero esa ficción se proyecta en la vida. Don Pedrito ama la ficción pero quiere que se concrete el proyecto libertario. Y aquí aparece nuevamente en juego el rol del intelectual en su relación con el poder, ¿el artista debe tener una mirada crítica hacia el poder? ¿puede tenerla en la ficción y distanciarse de Ella en la vida real?

La puesta trabaja con una actuación realista donde los vínculos amor-odio se exhiben con fuerza, con pasión, por momentos con violencia pero siempre, descansando en el texto. El texto y su desmesura se acompañan con la acción, con el gesto, la proxemia y los tonos. Los encuentros personales permiten percibir cómo circula el deseo, cómo fluye de los personajes y expande los cuerpos en el plano de la actuación.

Una excelente puesta de Gustavo Armas que restituye para el espectador un texto muy bello en su escritura e ideológicamente sólido.auto de fe 4 (1)

Ficha técnica: Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro. Teatro: Buenas Artes Social Club. Guatemala 4484. CABA. Sábados 20 hs. Elenco: Inés Caccavo: doña Mercedes. Jorge Ojeda: don Pedrito. Guada Farina: doña Ana. Diseño lumínico: David Rosso. Diseño gráfico: Lucas Di Silvestro. Diseño sonoro: Lucas Jaques. Asistencia de dirección: Gastón Giunta. Dirección general: Gustavo Armas.

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La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta

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La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta

000154884Ponga 50 centavos en la ranura

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Los monstruos, diría Todorov, no son tan peligrosos, porque no son tantos, los verdaderamente peligrosos, son la gente común capaz de hacer cosas monstruosas. Desde allí y desde la estructura brechtiana, parafraseando a su obra, Terror y miseria del Tercer Reich (1938)1, las dramaturgas escriben esta pieza que recuerda con dolor la necesidad de una memoria colectiva, y exponen como en aquella pieza de puertas a la Segunda Guerra Mundial, las formas que tomaba la actitud de la sociedad en la dictadura cívico militar del 76. A partir de la construcción del otro, como enemigo, se expande el miedo extendido como una peste a la población; el miedo como un círculo que avanza sobre la conciencia de todos, va imprimiendo un olor y un sabor en los cuerpos y en las almas, que hace que aquello que no pensamos hacer nos arrastre como una corriente en donde braceamos desesperados esperando sobrevivir al exterminio. Como afirmaba Bertold Brecht: “Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios”. Un año más tarde comenzaría a escribir los veinticuatro episodios de “Terror y miserias del Tercer Reich”. A la manera del diseño brechtiano, los cuadros nos presentan historias, que apuntan al centro del corazón de los hombres y mujeres que atravesados por el espanto se convirtieron en cómplices del horror. La clase media, contiene en sí misma el germen del individualismo, que la lleva a un sálvese quien pueda, traducido, en el famoso “no te metás” de entonces, y el “algo habrá hecho” de triste recuerdo y presente aún hoy en nuestra sociedad. Lo terrible, aquello que provoca la desazón del espectador, es la inmediatez de volver a repetir la historia, a un nivel insospechado, de que una sociedad atiborrada de falsas informaciones, todas teñidas por la construcción de un otro peligroso, que es el responsable de que podamos perder el trabajo, no llegar a fin de mes aunque tengamos trabajo, y que instale la represión ante la protesta como sistema de seguridad en todas partes, y vaya cerrando los espacios de libertad, estigmatizando al otro en el afán de no serlo. En el cuidado de un territorio que parece protegernos de la violencia institucional. 17976609_10212287572366697_489760436_oComo los monitos de la prudencia: no ver, no hablar, no oír, para no pensar. No decir, no creer, no oír demasiado, no ver lo inconveniente, y sobre todo no compartir la vida hacia afuera, hacia el espacio de una solidaridad que nos ayudaría a enfrentar el terror. Fragmentada en secuencias que mantienen su unidad interna, su lógica casual, los personajes se mueven en el mini espacio que construye su continente temporal, y la escenografía acompaña con su funcionalidad el desarrollo de las acciones. Un vestuario temporal, que nos sitúa en la década del setenta, y una mascarada general que con sus calaveras nos recibe en la sala; metáfora de la muerte que ronda a todos y cada uno de los protagonistas de las historias, conscientes de ello, o ignorantes de los riesgos que corren. La frase de que se reitera cada tanto, cincuenta centavos en la ranura, recuerda a los versos de González Tuñón, “si quiere ver la vida color de rosa / eche 20 centavos en la ranura”, manera sencilla de mirar para otro lado, de huir de la realidad; la de la crisis del ’30, el golpe de Uriburu y el avance del fascismo, y la de ahora, que nos promete tranquilidad y seguridad en tanto sepamos ser buenos ciudadanos, es decir, mientras aceptemos los hechos sin protestas. La obra tiene la versión y la dirección de Daniela Catz y un grupo de talentosos actores y actrices, que provocan nuestras emociones, y nos interpelan en nuestra identidad de clase. Esa clase media, que no se anima a asumirse en sus aciertos y errores, y que en esa medianía siempre es caldo de cultivo a la complicidad. 18015785_10212287571046664_636117850_o

Ficha técnica: La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta. Elenco: Malena Campana, Paola Cerolini, Ludmila Chele, Martina Cuadrado, Vanesa Dunand, Ignacio Milazzo, Gisella Misson, Verónica Romero, Martín Savo. Composición musical: Ignacio Milazzo. Vestuario: La complicidad de la inocencia. Escenografía y diseño de luces: Federico Ransenberg. Diseño gráfico: Estudio Luciérnaga. Asistencia de dirección: Verónica Casanovas y Nadia Oñatibia. Versión y Dirección: Daniela Catz. Teatro Andamio 90′. Estreno: abril 2017. Duración: 90′.

1Terror y miseria del tercer Reich (en alemán «Furcht und Elend des Dritten Reiches»), también conocida como The Private Life of the Master Race (La vida privada de la Raza Superior),1 es una famosa pieza teatral de Bertolt Brecht estrenada en el exilio en 1938.a 2 Construida con una sucesión de 24 cuadros o escenas independientes entre sí, muestra y analiza la vida en la Alemania Nacional Socialista de los años 30, sometida al régimen de humillación, persecución y terror, esencia de la psicología del nazismo. Con una reunión de tramas tan tópicas como estremecedoras, se ha considerado uno de los primeros ejemplos de Brecht utilizando el Verfremdungseffekt para distanciar al público de la obra. El propio autor explicó que aquellas historias conformaban “un catálogo de actitudes, las actitudes de guardar silencio, mirar por encima del hombro, sentirse asustado, etc.: el comportamiento en una dictadura.”

Auto de fe entre Bambalinas de Patricia Zangaro

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Auto de fe entre Bambalinas de Patricia Zangaro

Es que el amor no trepa por la escalera del poder, Doña Mercedes (Don Pedrito)

000147571Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pieza de Patricia Zangaro que se estrenó hace veinte años en el Teatro Nacional Cervantes1 tiene dos lecturas que se cruzan en un solo destino, el de Don Pedrito. La primera la del amor y la amistad entre Pedro y Ana y el amor apasionado de Pedro y su minero sublevado. Un amor que le costará la propia vida, pero que representa para él su propia existencia. La otra historia que se teje entre bambalinas es la del teatro en la época de la Colonia, su poética, el Barroco, el lugar de las actrices y los actores, su relación con el poder, y el rol que cada uno tiene determinado en esa otra vida que se finge a sí misma como ficción: la teatral. La encrucijada está en la convergencia entre el deseo de un espacio de brillo o el deseo de un cuerpo entre todos los demás que nos lleve al compromiso y al sacrificio que de este deviene. La puesta que dirige Mercedes Fraile armoniza con talento la dos líneas arguméntales para permitir la visibilidad de ambas pero en un perfecto encuadre que logra que el punto de vista pase por el centro de una tormenta que reúne el amor y la ambición. El poder que baja de la figura del virrey, asienta sus reales en la figura de Mercedes, que se maneja con la misma soberbia arriba y abajo del escenario. La puesta consigue atrapar al espectador con una intensidad que no lo abandona en el tiempo cronológico que dura el trabajo, y lo hace a partir de las muy buenas actuaciones, que en sus encuentros personales, en sus duetos nos dejan suspendidos en las palabras que atraviesan los cuerpos con solidez, con espesura escénica. Facundo GodoyLos personajes en los cuerpos de Facundo Godoy, Jessica Clemente y Constanza Inés Canónico recuperan una temporalidad que nos transporta hacia un pasado que pareciera por momentos ser el espejo de nuestro presente. Nada está puesto porque sí, todo tiene una función y la distribución de los espacios: la pieza de Don Pedrito, el camarín, la prisión, la escena, la calle, tienen a partir de la iluminación una presencia física que no necesita barroquismo. La música en escena le da nueva espesura, con sus sonidos de guitarra, caja y castañuelas llenando el espacio escenográfico de aquella sonoridad que inundaban los tiempos donde España reinaba y los criollos conspiraban para lograr una deseada libertad. La otra reflexión que el texto propone, es ¿qué significa la libertad? ¿Cuándo somos libres? Don Pedrito logra su libertad extendiendo los límites del deseo sin importar el pago que nos requiera, su libertad está en ser quién es, con miedo pero sin que éste le impida ejercerla.

Don Pedrito: ¿Sabes, doña Ana? Yo no soy un héroe…(Se ríe lúgubre) Tendrías que haberme oído gritar como una mariquita en el potro…Pero soy un hombre acostumbrado a luchar por su libertad…por eso acepté que mis ojos buscaran los bigotes del galán antes que el cuello de las damas…y por eso también es que elegí ser actor…aunque siempre me hayan dado de patadas en el culo…¿Y ahora, que me pides tú, hija de mi alma, ¿qué es lo que me pides? ( 1997, 113/114)

000147573En el amplio y despojado espacio lúdico van surgiendo, por el desplazamiento de los personajes, pequeños espacios privados donde el amor y la pasión se entrecruza con la traición y la muerte. Ante nuestra atenta mirada, cada criatura adquiere cierta magia que nos envuelve en un entramado perfecto. El precioso vestuario2 termina por construir un hecho teatral acabado y sin fisura.

Ficha técnica: Auto de fe entre Bambalinas de Patricia Zangaro. Elenco: Facundo Godoy (Don Pedrito), Constanza Inés Canónico (Doña Ana), Jessica Clemente (Doña Mercedes. Músicos: Agustín Giganti, Alejandro Guerscovich, María Belén Sarraute. Asesoramiento de Escenografía: Héctor Calmet. Asesoramiento de Vestuario y Caracterización: Silvia Zavaglia. Diseño de Iluminación: Héctor Calmet. Operador de Luces: Fernando Díaz. Producción y Realización de vestuario: Ariel Nesterczuk. Música y Diseño Sonoro: Mariano Schneier. Diseño Gráfico: Matías Canónico (Black&Blue). Asistente de Dirección: Verónica Romero. Coordinación de Producción: Natacha Delgado. Supervisión del proyecto: Alejandro Samek. Dirección: Mercedes Fraile. Andamio ’90. Estreno: 09/10/2016. Duración: 60′.

 

Bibliografía:

Zangaro, Patricia, 1997. Teatro y Margen. Patricia Zangaro. Buenos Aires: Amaranta Ediciones.

1 La obra obtuvo premios: Leónidas Barletta (FUNCUN 1996); Trinidad Guevara (1196); Pepino el 88 (1995/6) Se estrenó el 3 de abril de 1996 en la Sala Argentina del Teatro Nacional Cervantes.

2 Agradecimiento al Teatro Nacional Cervantes.