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La farsa de los ausentes de Pompeyo Audivert

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La farsa de los ausentes

Basado en El desierto entra en la ciudad de Roberto Arlt, versión y dirección de Pompeyo Audivert

(…) los últimos habitantes se aferran a la ilusión de Dios sin saber que están en un teatro.

la-farsa-de-los-ausentes-pompeyo-audivert-a3María de los Ángeles Sanz

La puesta de El desierto entra en la ciudad, en la reapertura del Teatro San Martín es un acontecimiento político en dos sentidos: el primero parte de la dirigencia que gobierna la ciudad y que siente que cumple con un deseo de la ciudadanía al abrir nuevamente las puertas de un complejo teatral que posee para todos una intensa carga simbólica; el segundo, la versión que presenta Pompeyo Audivert se atreve con una textualidad que provoca desde la crítica a una clase, la burguesa y su fantochada constante en su relación con lo social, sus palabras le sirven al director como guiño al espectador que ve con desagrado el mensaje cultural del oficialismo. El tercer acto político lo protagonizó el público al finalizar la obra, cuando se tiraron volantes pidiendo a viva voz la devolución a sus funciones de la Sala Alberdi, y se hizo presente la preocupación sobre la situación del INCAA, fue un cierre para una noche que tuvo una propuesta que excedió lo artístico y se hizo cargo de la realidad. La teatralidad abarcando todo el continente de un país que se imaginó otro, y que ahora sus integrantes ven como sus sueños, despojos deshilachados de la memoria, buscan encontrar respuestas en las tablas de un escenario, que no le ofrece una salida sino una descripción apocalíptica de sí mismos. Audivert sobre la última textualidad dramática que escribió Roberto Arlt en 1942, año en el que falleció1, realiza una versión que pueda poner en movimiento la máquina como forma de actuación, e integre al presente la temática de la pieza. La dirección de Audivert elige ciertos momentos de la escritura arltiana y deja otros que no obedecen al punto de vista que le interesa llevar en la puesta. Introduce una mirada que acerca al presente de la enunciación la pieza de 1942, y lo hace para establecer una analogía con aquellos años, los cuarenta, cuando se desarrollaba la fatídica década infame, en lo nacional, y la Segunda Guerra Mundial en lo general, y los tiempos que corren cuando una nueva etapa de la derecha se instala en nuestro territorio y el fantasma de una guerra nuclear amenaza, una vez más, a la población planetaria. En ese universo decadente la esperanza de un nuevo mesías establece un nuevo pacto del hombre con Dios, desde el arrepentimiento de aquél que ha llevado una vida de disipación, lujuria y desprecio por sus semejantes. portada_lafarsa2Con una escenografía que sabe utilizar con eficacia los recursos que la sala Martín Coronado ofrece, Norberto Laino entrega una arquitectura barroca: escaleras de mármol de las grandes mansiones, estatuas y columnas griegas, espacios que giran, plataformas que bajan y suben otras geografías; la puesta así un despliegue interesante ante los ojos de los espectadores; sumado al vestuario diseñado por Julio Suárez que compone elementos contrastantes, para la dialéctica de las clases sociales que se enfrentan en escena, y hace que la mirada se mueva de un punto de fuga a otro, ayudado por una coreografía que logra con acierto el movimiento de un grupo numeroso de personajes sobre el espacio. La música en escena, de Claudio Peña tiene un registro puntual y necesario para el juego visual. Desde la imagen, desde lo plástico, podemos afirmar que la obra deja una impronta majestuosa para la ocasión, la inauguración de la apertura del teatro tras tres años de su cierre. La máquina Audivert está intacta, sin embargo, la voz de Roberto Arlt, queda subsumida a la misma, y a pesar de las muy buenas actuaciones la extensión de algunas secuencias, por ejemplo la primera y su largo silencio, no aportan a la presentación de la textualidad, aunque sí a la poética que se define a sí misma a través del trabajo corporal. Arlt siempre es un desafío cuando se respeta su escritura y cuando se produce sobre ella una lectura que busca traer el pensamiento del dramaturgo a un presente que tiene como el nuestro tantas reminiscencias del pasado. La fuga hacia lo místico para desentenderse de lo concreto es una tentación peligrosa, tanto en los cuarenta como ahora. lafarsa_galeria4

Ficha técnica: La farsa de los ausentes basada en El desierto entra en la ciudad de Roberto Arlt. Versión de Pompeyo Audivert. La máquina, los invitados: Pablo de Nito, Abel Ledesma, Fernando Khabie, Hilario Quinteros, Susana Herrero Markov, Carla Laneri, Hernàn Crismanich, Mauro Pelle, Gabriel Paèz, Melina Benítez, Dulce Ramírez, Milagros Fabrizio, Santiago Ríos. Relator: Eric Calzado. César: Daniel Fanego. El Gordo: Carlos Kaspar. Inés, su mujer: Fabio Mosquito Sancineto. El abogado: Andrés Mangone. Escisión: Roberto Carnaghi. La pianista: Santiago Ríos. El rengo: Pablo de Nito. El sacerdote: Fernando Khabie. El perro: Abel Ledesma. Leonor, Rosita: Ivana Zacharski. Mendigo, Federico: Juan Palomino. La criatura: Santiago Ríos. Músico en escena: Claudio Peña. Coordinación de producción: Gustavo Schraier. Asistencia de dirección: María Leiva, Victoria Rodríguez Cuberes. Asistencia artística: Eric Calzado. Asistencia de vestuario: Valeria Fernández. Asistencia de escenografía: Julia Di Blasi, Valentina Remenik. Entrenamiento vocal: Maby Salerno. Música original y diseño sonoro: Claudio Peña. Iluminación: Félix Monti, Magdalena Ripa Alsina. Vestuario: Julio Suárez. Escenografía: Norberto Laino. Dirección: Pompeyo Audivert. Duración: 120 minutos (sin intervalo) Sala Martín Coronado, Teatro San Martín. Temporada 2017.

Bibliografía:

Arlt, Roberto, 2004. La fiesta del hierro y El desierto entra a la ciudad. Buenos Aires: Editorial Losada.

Borré, Omar, 1996. Arlt y la crítica (1926 – 1990) Buenos Aires: Edita América Libre.

1 En un prólogo a Saverio el cruel, Mirta Arlt evoca los últimos días del autor:

“Su última visita a Casquín la realizó en julio de 1942, quince días antes de su muerte. Llego durante las vacaciones de julio con El desierto entra a la ciudad, su última obra teatral, en la maleta. La pieza quedó en manos de la autora de esta síntesis, quien supuestamente corregiría sus graciosos errores de ortografía. Pocos días después, el 26 de julio Roberto Arlt moría a consecuencia de un paro cardíaco. Diez años después la autora de este estudio preliminar, vinculada con un grupo de teatro independiente, estrenará la obra. Aquella puesta sirvió para advertir hasta qué punto Roberto Arlt había crecido en su capacidad de manejarse en la orquestación de los códigos y sistemas de códigos que intervienen en una pieza teatral”( Borré, 70)

El Pimiento Verdi de Albert Boadella

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El Pimiento Verdi
de Albert Boadella

verdi y warneLibiamo, libiamo ne’lieti calici
che la bellezza infiora.
E la fuggevol, fuggevol ora
s’inebrii a voluttà
Libiam ne’dolci fremiti
che suscita l’amore,
poiché quell’occhio al core onnipotente va.
Libiamo, amore, amor fra i calici
più caldi baci avrà (G. Verdi)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El Pimiento Verdi es una pieza del conocido director y dramaturgo catalán Albert Boadella. Aquél que en la década del ’60 fundó la compañía Els Joglars. En un aniversario del nacimiento del autor italiano, el dueño de un restaurante, El Pimiento verdi6Verdi, propone un homenaje en su local, e invita a aquellos que admiran la obra del autor de Aída. Sin embargo, no todo va a transcurrir tan linealmente, cuando la figura del músico alemán Richard Wagner, aparezca elevada desde una mesa, en contraposición a la música del italiano, y haciendo un interesante contrapunto, entre la música popular y la culta, entre la simplicidad y claridad de las notas de La traviata y la complejidad oscura y exquisita de Tristán e Isolda [1]. Wagner y Verdi y una parodia que involucra a un conjunto de cantantes líricos que en una perfomance donde el belle canto y el humor se dan la mano para desde la escena entregar al espectador una puesta de un ritmo sostenido que mantiene la tensión necesaria para que no se pierda la expectativa sobre ella. Jugando con el lenguaje, el de la palabra y el de la música, ya desde el título, los actores /cantantes, proponen un juego que abarca además la figura de los necesarios mozos, que irrumpen con portada_verdihumor entre los diálogos, y la presencia de extras del público en las mesas que simulan un local de comida. Contemporáneos, ambos autores habían nacido en el mismo año, 1813, los críticos al final de la carrera del italiano se quejaban de que sus obras sufrían de algún modo la influencia del músico alemán. Artistas que se desarrollaron bajo la poética romántica, su diferencia residía, podríamos decir, en el origen, ya que el romanticismo producía un arte que tenía mucho que ver con la búsqueda de las raíces de los pueblos; es por eso, que no hubo uno sólo sino tantos como los lugares donde se desarrollaba. Las bellas y potentes voces están acompañadas por la música de un piano en escena, y los cuerpos de los actores no sólo ejecutan las piezas musicales sino que se mueven con destreza y pregnancia en el espacio escénico. El repertorio escogido es representativo de las dos formas de pensar la pimientomúsica en relación al medio, y al receptor; Verdi que aspira llegar al corazón y al latir de sus pasiones, y Wagner que quiere llegar también al sentimiento pero desde la búsqueda de una identidad alemana que afirme la nacionalidad, y le de al pueblo alemán un motivo para erguirse con orgullo sobre el mundo. Nietzsche, Shopenhauer, Wagner y la influencia del filósofo entre uno y otro, como la apertura a una nueva y fuerte lectura del hombre. En el amplio espacio escénico de la Sala Martín Coronado se realiza este reto operístico entre los dos grandes titanes – solo, dúos o coros – y es un gran encuentro del profesionalismo de los artistas – tenor, soprano, barítono y piano. El debate humorístico entre la pareja incondicional a Verdi, Leonor y Roberto, y sus opositores, Sigfrido y Brunilda, es interrumpido por los mozos, Fidel y Blas, ante la falta de alcauciles o bien cuando la freidora comienza a llenar todo de humo, en tanto que el anfitrión, Sito, intenta ordenar la velada. Es interesante verdi2como dos grandes mesas pueden ir transformándose ante nuestra atenta mirada en una cueva, un castillo o en una torre, mientras la iluminación va variando su color e intensidad para recrear el clima necesario durante la interpretación de los fragmentos elegidos. Un texto dramático, que fue estrenado en España, desde un punto de vista diferente que puso en escena el contrapunto entre los melómanos y la posibilidad de acercar al espectador teatral al apasionante universo de la ópera. Un hecho escénico, teatro musical, con un excelente elenco nacional y que incluye breves comentarios o escenas, como el relato futbolístico del fragmento de “Cabalgata de las Walkyrias”, Die Walküre [2], que le otorgan un color local a esta puesta en escena, en particular. Un mundo onírico atravesado por dos soportes artísticos distintos que encastran con la perfección de una maquinaria de relojería.2085506

Ficha técnica: El Pimiento Verdi de Albert Boadella. Elenco (por orden de aparición): Nacho Gadano, Damián Mahler, Nacho Mintz, Carolina Gómez, Santiago Sirur, Mirta Arrúa Lichi, Víctor Hugo Díaz. Intérpretes alternantes: Miguel Drappo, Flor Benítez. Coordinación de producción (CTBA): Gustavo Schraier, Federico Lucini. Asistencia de dirección (CTBA): Mina Battista, Horacio Larraza. Asesoramiento de casting: Norma Angeleri. Diseño y puesta de sonido (CTBA): Miguel Álvarez y Ernesto González. Adjuntos de dirección: Martina Cabanas, Borja Mariño. Iluminación: Bernat Jansà. Vestuario: Isabel López. Reposición de vestuario (CTBA): Aníbal Duarte. Escenografía: Josune Cañas. Dirección: Albert Boadella. TGSM: Sala Martín Coronado. Duración: 110’ Estreno: 09/09/2015.

El prefacio es un fragmento de La Traviata

[1] Su ópera Tristán e Isolda se describe a veces como punto de inicio de la música académica contemporánea. La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro. Hizo construir su propio teatro de ópera, el Festspielhaus de Bayreuth, para escenificar sus obras del modo en que él las imaginaba y que contienen diseños novedosos. Allí tuvo lugar el estreno de la tetralogía del Anillo y Parsifal, donde actualmente se siguen representando sus obras operísticas más importantes en un Festival anual a cargo de sus descendientes. Los puntos de vista de Wagner sobre la dirección orquestal también fueron muy influyentes. Escribió ampliamente sobre música, teatro y política, obras que han sido objeto de debate en las últimas décadas, especialmente algunas de contenido antisemita y por su supuesta influencia sobre Adolf Hitler y el nazismo. (Wikipedia)

[2] La valquiria (título original en alemán, Die Walküre, WWV 86B) es una ópera en tres actos con música y libreto en alemán de Richard Wagner, la segunda de las cuatro óperas que componen el ciclo de El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen), y la que se representa más asiduamente, incluso separada del ciclo completo. El fragmento más conocido de esta ópera es la «Cabalgata de las valquirias». https://es.wikipedia.org/wiki/La_valquiria [12/09/2015]