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Campo minado de Lola Arias

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Campo minado de Lola Arias

Una puesta pacifista en el San Martín

María de los Ángeles Sanz

000188892 campoLas guerras todas son una equivocación, una tragedia, porque se busca para construirlas apelar a los sentimientos de las mayorías para ocultar los intereses de quienes no van a ellas, y viven a resguardo de sus cargos. La guerra de Malvinas no fue la excepción, pero eso no quita la realidad para nuestra sociedad del reclamo de tantos años por un territorio usurpado en 1833 hasta hoy, cuando además en esta administración que nos gobierna hay un desentendimiento diplomático sobre la causa Malvinas, en aras de guardar relaciones con Inglaterra que obedecen a los presuntos negocios que el país debería realizar con la corona. Entonces la pregunta que sobre vuela es la oportunidad de la puesta de Lola Arias, que si bien guarda la intencionalidad de cruzar las subjetividades para dar cuenta de la inocencia y el dolor de sus participantes, lo hace en un momento que pareciera que deberíamos resignarnos a la situación dada, aceptando la realidad de la pérdida de las islas. Es importante aclarar, que la puesta deja en clara la escasa profesionalidad de nuestros soldados, su carácter patriótico en los acontecimientos, a diferencia de los soldados ingleses y su profesionalismo en las artes bélicas, y pone el acento en la crueldad de ambos mandatarios y su negligencia en cuánto a la vida de los participantes, en tanto y cuanto lo importante era la continuidad de un proyecto, el de Thatcher por un lado, ( el final de la guerra le fue exitoso a su poder) y el de Galtieri por el otro, que tras la pérdida produjo el comienzo de su caída y de la caída de la dictadura cívico militar del 76. También queda en evidencia que nuestro dolor nos llevó a la democracia, y la victoria inglesa a un neoliberalismo salvaje que le trajo a la población inglesa un deterioro manifiesto en su bienestar. En una escena dividida en dos, a la derecha los argentinos, a la izquierda los ingleses, auténticos participantes, en calidad de performers, con un escenario preparado para la intervención de una banda musical, con una pantalla a fondo, que mostraba momentos, filmes de la época tanto de la Argentina como de Inglaterra, y la llegada del Papa Juan Pablo II, los protagonistas de aquella contienda desde un bando u otro van incorporando con sus relatos los espacios vacíos que dejó la guerra en la voz de los sujetos que se vieron en ella, desde sus propias historias, sus deseos frustrados, el trabajo de la reinserción en la sociedad indiferente, el recuerdo de sus amigos, los que están y los que quedaron en las islas, la relación con su familia, pero sobre todo, la relación de ellos mismos con su memoria, con su mirada sobre los acontecimientos. Tres soldados ingleses, tres soldados argentinos, un solo recuerdo atravesado por la memoria que siempre es selectiva para elegir que traer al presente, que dejar relegado al pasado. Como afirma la dramaturga y directora en el programa de mano:

Campo minado es un proyecto que reúne a veteranos argentinos e ingleses de la Guerra de Malvinas para explorar lo que quedó en sus mentes, treinta y cinco años después. (…) Campo minado indaga en las marcas que deja la guerra, la relación entre experiencia y ficción, y las mil formas de representación de la memoria. (…) Me crie cantando las estrofas de la Marcha de las Malvinas: “¡Las Malvinas, argentinas / clama el viento y ruge el mar”! Pero más allá de ese fervor nacionalista aprendido en la escuela, no sabía mucho de la Guerra. (Lola Arias)

Cabe destacar el proceso exhaustivo de investigación que produjo la posibilidad de la puesta, y que le permite al espectador acceder a un material que tal vez no vio desde la perspectiva que presenta la dirección de Lola Arias. La música en escena, ayuda a concretar el espacio geográfico y el temporal, como así también para construir un lazo, un puente entre los protagonistas de aquella guerra, que enluto a todos. 000150074 campo

La puesta se completa con la proyección de un filme que relata acontecimientos que hicieron posible la concreción de lo teatral; Teatro de guerra, los entretelones del proyecto, las características de la búsqueda y el relato de las situaciones que luego aparecen en escena, y además las relaciones no siempre sencillas entre los participantes de un lado y del otro. Campo minado es una obra comisionada por LIFT Festival y coproducida por Royal Court Theatre Brighton Festival, Universidad Nacional de San Martín, Le Quai Angers, Athens and Epidaurus Festival, Kunstlerhaus Mousconturm Theater formen y hTh CDN Montpellier. Con el apoyo del British Council, la Embajada de la Repùblica Argentina en Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Arts Council England, The Sackler Trust. Campo minado es un proyecto, una puesta, polémica, que pide del espectador una mirada comprometida, a aquellos que vivieron los sucesos narrados en la escena, y a los que no, pero tienen sobre la guerra de Malvinas la información que el tiempo tal vez ha diluido, o cubierto con la máscara de un tiempo que sólo pervive con toda su fuerza en los protagonistas de aquella historia que aún no tiene su punto final.

Ficha técnica: Campo minado de Lola Arias. Performers: Lou Armour, David Jackson, Gabriel Sagastume, Rubén Otero, Sukrim Rai, Marcelo Vallejo. Coordinación de producción (CTBA) Galo Ontivero, Catalina Telerman. Producción Técnica (CTBA) Emilia Martínez Domina. Asistencia de dirección (CTBA) Daniela Sitnisky, Martín Ferreyra, Julián Castro. Investigación: Sofía Medici, Luz Algranti. Producción: Sofía Medici, Luz Algranti, Lucila Piffer. Fotografía: Mariana Tirantte. Composición musical: Ulises Conti. Diseño de luces y dirección técnica: David Seldes. Asistencia de iluminación: Facundo David. Asistencia de dirección técnica: Martín Fernández Paponi. Video: Martín Borini, Josè Jimènez. Sonido: Ernesto Fara, Roberto Pellegrino. Vestuario: Andy Piffer. Asistencia de dirección: Erika Telchert, Agustina Barzola. Asistencia técnica: Imanol López. Asistencia de producción: Melisa Santoro, Malena Schnitzer. Asistencia de vestuario: Federico Castellón Arrieta. Productora asociada: Gema Films. Duración: 100 minutos. Sala Casacuberta. Teatro San Martín. Temporada 2018.

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El bramido de Düsseldorf de Sergio Blanco

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Temporada Internacional CTBA Uruguay [III]

El bramido de Düsseldorf de Sergio Blanco

Mi arte es una ficción real, no es mi vida pero tampoco es mentira. (Sophie Calle)1

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

yLr1PhON9JMyxCZ4YS47El bramido de Düsseldorf es otra de las obras de Uruguay que se presentan en la Temporada 2018 del CTBA. Durante cuarto días de Agosto tuvimos la oportunidad de ver la tercera autoficción, estrenada en nuestro país, del dramaturgo y director franco-uruguayo, Sergio Blanco. Con claros guiños a sus obras anteriores, Tebas Land2 y La ira de Narciso3, nos introduce en una temática que se desplaza del espacio privado al público.

Paneles blancos rodeando el espacio escénico que dan la sensación aséptica de los muros de una habitación de hospital y al mismo tiempo cumplirán la función de enormes pantallas, donde frases que nos ubican en la temática, y la estructura de la pieza serán enunciadas, y donde además las imágenes de la criminalidad se harán presentes. Escenografía minimalista que sólo contiene los elementos necesarios para el desarrollo de la intriga, y sendos micrófonos que funcionarán en la ruptura de la cuarta pared desde un principio, y en la forma de entrada y salida de los actores de sus personajes en complicidad con los espectadores. Una puesta metatetral, de autoficción4: una manera de “autobiografía” que contiene, como todas, el uso de una memoria selectiva que construye el relato como una ficción de nuestra propia vida. Punto central de la puesta, la relación del padre con su hijo escritor, de este con la enfermedad de su padre, y de una relación metafórica entre la muerte simbólica del parricidio, a los asesinatos seriales de un famoso criminal alemán: Peter Kürten -El vampiro de Düsseldorf​, y los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. De esa situación la aparición de una apostasía, la del personaje de su condición cristiana, a la búsqueda de ser aceptado en el judaísmo. Es decir de la religión del hijo, a la del padre; pero como un deseo trunco por la negativa del rabino. La muerte como principio y destino de la vida, en la presencia de otro hijo que elige el suicidio para resolver el problema de su relación parental, esta vez con su madre. Los dos actores y la actriz llevan adelante todos los personajes que aparecen en la memoria del hijo, y que van construyendo ese discurso único que se ofrece en escena con la ambigüedad entre lo cierto y lo incierto. Blanco juega con los límites de la teatralidad, y con el concepto de verdad; todo es un imaginario de lo relativo, de la mirada individual de cada personaje. Tan incierto y azaroso es el relato, que al mismo tiempo del nacimiento de alguien, el padre, se desata la Segunda Guerra Mundial, y se crea una de las películas emblemáticas de Disney: Bambi. Otra metáfora a nivel planetario, la vida y la muerte como una cinta de moebius, coincidiendo y volviendo sobre sus pasos para lograr la construcción y la deconstrucción de lo instituido. E23PWyidd8NsvwsUSsfp

Ficha técnica: El bramido de Düsseldorf de Sergio Blanco. Elenco: Gustavo Saffores, Walter Rey, Soledad Frugone. Coordinación de producción (CTBA) Galo Ontivero. Asistencia de dirección (CTBA) Daniela Sitnisky, Julián Castro, Celeste Faillace. Producción técnica (CTBA) Emilia Martínez Domina. Producción y distribución: Matilde López Espesandin. Asistencia artística: Juan Martín Scabino. Preparación vocal: Sara Sabah. Preparación de bajo: Nicolás Román. Video Arte: Miguel Grompone. Sonido: Fernando “Tato” Castro. Escenografía, vestuario, e iluminación: Laura Leifert y Sebastián Marrero. Dirección: Sergio Blanco. Teatro San Martín: sala Casacuberta. Duración: 100’. Funciones: jueves 16, viernes 17, sábado 18 y domingo 19 a las 20.30 hs

En cooperación entre el Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) y el Instituto Nacional de Artes Escénicas de Uruguay (INAE) – Dirección Nacional de Cultura Uruguay

1 Sergio Blanco en La autoficción: una ingeniería del yo. https://wp.nyu.edu/gsas-revistatemporales/la-autoficcion-una-ingenieria-del-yo/ [27/08/2018]

4 “De hecho, el neologismo mismo de autoficción es creado e inventado por Serge Doubrovsky en estos años cuando en 1970 lo utiliza por primera vez en uno de sus manuscritos borradores llamado Le Monstre que más tarde, en 1977, se transformará en su célebre novela Fils. En una escena que pasa en el automóvil del narrador luego de su sesión de psicoanálisis, este piensa que a partir de sus sueños podría escribir una ficción y que podría hacerlo allí mismo al volante de su auto, y entonces dice: “Si escribo en mi automóvil, mi autobiografía será mi AUTO-FICCION”. Esta frase es la que le va a conferir a Doubrovsky la paternidad del término, pero obviamente no la paternidad del género literario.” https://wp.nyu.edu/gsas-revistatemporales/la-autoficcion-una-ingenieria-del-yo/ [27/08/2018]

Ensueño de Marcelo Savignone/ SapiensRabia de Lisi Estaràs

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Ensueño de Marcelo Savignone/ SapiensRabia de Lisi Estaràs

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Dos artistas diferentes que proponen, en un mismo escenario, su mirada sobre temas que involucran la subjetividad de los géneros en relación al mundo y en relación a las tensiones entre ellos mismos. La sala Martín Coronado es el marco perfecto para ambas obras: Ensueño, coreografía de Marcelo Savignone y música original de Diego Frenkel/ SapiensRabia, coreografía de Lisi Estaràs y música original de Gabriel Chwojnik. La Compañía de Ballet Contemporáneo, como ya nos tiene acostumbrados, con exquisita solvencia estilística se adaptan a la perfección a dos textualidades distintas y muy actuales.

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Ensueño de Marcelo Savignone

Ensueño indaga el cuerpo más allá de las realidades, en las posibilidades, en lo onírico, en las formas del destino, en los mitos y leyendas que construyen nuestro presente. El ensueño como una prolongación de la vida, un lugar adonde volvemos constantemente, el ensueño como una explicación a todo aquello don la realidad no alcanza. (M. Savignone)1

HTnYA50rCIU1yk16mBov.Una puesta donde la teatralidad atraviesa fuertemente los procedimientos de la danza, nos ofrece cuadros de cuidada composición, donde desde la música, el vestuario y el dominio de los cuerpos se narra una historia que nos habla de la alineación del trabajo, y la manera de escapar de ella a partir de la imaginación. Cuerpos disciplinados, que se mueven al compás de la marcha de un horario a cumplir, coreografía que recuerda las imágenes de Metrópolis2, de largos guardapolvos beige, se mueven con precisión entre los muebles y las máquinas de una oficina general que se enfrenta a un gran ventanal donde la vida fluye en contraposición al tiempo detenido y milimetrado del trabajo. Por otra parte, lejos del mito urbano, se aproxima a otras geografías dentro del territorio de nuestra idiosincrasia, y aborda temáticas como las leyendas: La llorona, El Lobisón, El Pombero. Los cuadros de cuidada coreografía, vestuario y maquillaje, conmueven por la belleza estética y la fluidez de movimientos que construyen un lenguaje que podemos leer en la ductilidad de los cuerpos. Cada cuadro, entre la velocidad y la pausa de los giros, con imágenes congeladas dan cuenta de relatos que hablan sobre la imaginación que nos permite escapar de la rutina. La precisa iluminación terminan por cerrar el clima onírico y mítico que requiere el relato.

Ficha técnica: Ensueño. Dramaturgia, coreografía y dirección: Marcelo Savignone. Música original: Diego Frenkel. Iluminación: Ignacio Riveros. Vestuario: Mercedes Colombo. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Movimiento en escena y colaboración artística: Belén Santos. Reparto. “Museo”: Melisa Buchelli, Silvina Pérez, Lautaro Dolz, Constanza Agüero, Rubén Rodríguez. “Espaldas que sueñan”: Sol Rourich, Daniela López, Flavia Dilorenzo, Rodrigo Etelechea o David Millán. “Mito La Llorona”: Eva Prediger, Brenda Arana, Ivana Santaella, Fiorella Federico, Sofía Menteguiaga, Rubén Rodríguez, David Millán, Adriel Ballatore Crosa, Darío Calabi, Matías De Cruz, Darcio Gonçalez, Boris Pereyra, Andrés Ortiz, Michael Requena, Leandro Bustos, Matías Iaconianni. “Museo en movimiento”: Paula Ferraris, Boris Pereyra, Adriel Ballatore Crosa, Eva Prediger, David Millán, Eliana Picallo, Rodrigo Etelechea, Daniela López, Andrés Ortiz, Silvina Pérez, Matías De Cruz, Constanza Agüero, Adriel Ballatore Crosa, Agostina Scarafia, Michael Requena, Fiorella Federico, Darío Calabi. “Museo que ríe”: Eva Prediger, Fiorella Federico, Constanza Agüero, Ivana Santaella, Agostina Scarafia, Paula Ferraris, Brenda Arana, Andrea Pollini, Melisa Buchelli, Matías De Cruz. “Mito El Lobisón”: Lucía Bargados, Matías De Cruz, Rubén Rodríguez, Benjamín Parada, Lautaro Dolz, Daniela López, Eliana Picallo, Leandro Bustos, Rodrigo Etelechea, Darcio Gonçalez. “Catarsis”: Toda la compañía. “Mito El Pombero”: Alexis Mirenda, Leandro Bustos, Boris Pereyra, Silvina Pérez, Andrés Ortiz, David Millán, Eliana Picallo, Andrea Pollini, Agostina Scarafia, Darío Calabi. “Mito Personal”: Toda la Compañía.

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SapiensRabia de Lisi Estaras

El hombre solo, la euforia y la empatía son algunos de los temas por los que transitan estos sapiens. Es que volver a nuestro comportamiento primario e instintivo, deshumanizarnos; ¿tal vez nos volvería más humanos? (L. Estaràs)3

fVpqXUTGMF9uJ4Sjd0pH.La narrativa coreográfica propone un trabajo sobre las relaciones entre jóvenes y la distancia que se presenta entre el amor, la amistad y la violencia sobre los cuerpos. Dentro de una escenografía sencilla, de festejo; dorado y plateado, botellas pintadas que fingen ornamentos, y bailarines con un vestuario cotidiano y casual, los bailarines conforman los giros y los pliegues de una coreografía que les exige un esfuerzo de coordinación en un espacio que por momentos no parece contener sus movimientos. De un tempo más lento a uno cada vez más enérgico hacia el final. Situaciones que podrían ser cotidianas atravesadas por cierto humor e ironía, escenas por momentos caóticas que parecen pertenecer a un tiempo abstracto. Será nuestra imaginación quien de las coordenadas en tanto elegimos focalizar nuestra mirada en algunas de las situaciones simultáneas. Los movimientos orgánicos, el cruce entre la música original y la cumbia también provocan en cada espectador un sentido distinto. Imágenes visuales y auditivas que la acertada iluminación destaca en un devenir vital y sensual, casi primitivo.

Ficha técnica: SapiensRabia. Coreografía y dirección: Lisi Estaràs. Música original: Gabriel Chwojnik. Música preexistente: Miss Bolivia Wuachas, Henry Purcell O solicitude y Dido’ s lament. Iluminación: Ignacio Riveros. Vestuario: Amalia Morales. Escenografía: Kirka Marull. Dramaturgista: Sara Vanderieck. Primer reparto: Carolina Capriati, Eva Prediger, Lucía Bargados, Silvina Pérez, Sofía Menteguiaga o Brenda Arana, Daniela López, Constanza Agüero, Eliana Picallo o Fiorella Federico, Andrea Pollini, Paula Ferraris, Agostina Scarafia, Damián Saban, Adriel Ballatore Crosa, Boris Pereyra, David Millán, Darío Calabi, Lautaro Dolz o Rodrigo Etelechea, Darcio Gonçalez, Alexis Mirenda, Michael Requena, Andrés Ortiz, Benjamín Parada, Matías De Cruz. Segundos repartos: Sol Rourich, Flavia Dilorenzo, Ivana Santaella, Leandro Bustos, Matías Iaconianni y Rubén Rodríguez.

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Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín: Dirección: Andrea Chinetti. Co-dirección: Miguel Ángel Elías.

Teatro San Martín: Martín Coronado. Estreno: 07/08/2018. Duración: 90’ con intervalo. Funciones: martes a las 20.30 hs, jueves a las 14 hs (día popular) y sábados y domingos a las 16 hs.

1 Según programa de mano

2 Film silente dirigido x Fritz Lang, en 1927.

3 Según programa de mano

La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat

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La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat

Un manifiesto sobre el amor y los universos diversos que lo contienen

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

DguswULX4AEUPhD¿Quiénes son las dos Coreas?, son las miradas diferentes entre las parejas, en la falsa unidad de dos, la disputa está siempre presente. Más allá de las edades y los géneros, el amor es siempre una incógnita, ¿qué amamos cuando amamos a alguien, cuando la pasión nos desborda? ¿cuánto dura ese estado de maravilla, cuánto la realidad del amor verdadero? ¿qué es el amor verdadero? ¿Cuánto de relato existe en nuestra forma de ver el amor? Interrogantes que la puesta y la textualidad de Pommerat no responden sino por el contrario ponen en escena para que a través de las palabras, del humor y del absurdo de algunas situaciones, reflexionemos sobre nosotros mismos y nuestra propia mirada sobre el amor. Es decir, es una puesta que cuando abandonamos la sala, nos deja una experiencia teatral y una mirada interior. Dieciocho cuadros dice el programa de mano, no los contamos solo los vemos devenir uno detrás de otro, cada uno con una problemática que abarca: desde el desapego hasta la enfermedad que entraña el olvido. Los actores y las actrices asumen diferentes personajes, y transitan las situaciones con oficio y talento. Algunos cuadros mantienen la expectación con mayor intensidad, debido a las excelentes actuaciones y a una problemática que nos duele: la decisión por la vida, el dolor de ganarse la vida, y la ausencia en presencia del ser amado a partir de una enfermedad que borra nuestros recuerdos más queridos: el Alzhéimer. El espacio despojado nos recibe, salvo por una iluminación a piso, que marca el límite de lo escénico. A fondo una pantalla muestra paisajes, algunos fluyen otros son imágenes fijas, y el resto de la escenografía, entra y sale con los personajes. R1CTPAh9tzEVExIGR52r

El autor y director francés propone desde su título, La reunificación de las dos Coreas estrenada en Odéon-Théâtre en 2013- una metáfora de las relaciones humanas, un entramado de distintas texturas pero sin derecho ni revés. Pequeñas historias privadas que son expuestas, quizá a modo de un desfile, por un elenco le pone el cuerpo, con algunos altibajos, a estas criaturas casi cotidianas. El relato no tiene un orden cronológico sino que se articula como un collage, cuyos tonos están dados por los vínculos y los afectos. La iluminación, el vestuario y la música terminan por construir el clima necesario que oscila entre lo dramático y lo cómico según la escena. La disposición del espacio para el espectador en forma de U permite una cercanía que nos involucra más allá del artificio. 000183063

Ficha técnica: La reunificación de las dos Coreas de Joël Pommerat. Traducción: Guillermo Pisani, María Luisa Gingles. Elenco (por orden de aparición): Ingrid Pelicori, Pablo Lambarri, Maruja Bustamante, Natalia Cociuffo, Caro Solari, Esmeralda Mitre, Javier Pedersoli, Mario Alarcón, Agustín Rittano, Alejandro Viola. Coordinación de producción: Federico Lucini, Julieta Sirvén. Asistencia de dirección: Victoria Rodríguez Cuberes, María Leiva, Cata Rivero. Producción técnica: Ángel Ariel Porro. Asistencia artística: Emanuel Biaggini. Asistencia de iluminación: Sebastián Evangelista. Entrenamiento de movimiento: Elizabeth Rodríguez. Entrenamiento vocal: Natalia Cociuffo. Voces en off: Silvina Quintanilla, Rolo Sosiuk. Selección musical: Helena Tritek. Diseño y puesta de video: Matías Ferreyra. Diseño y edición de sonido: Gabriel Busso. Arreglos musicales: Pablo Bronzini. Iluminación: Verónica Alcoba. Escenografía y vestuario: Sebastián Sabas. Dirección: Helena Tritek. Teatro San Martín: Cunill Cabanellas. Duración: 120’. Estreno: 04/07/2018. Funciones: miércoles a domingos a las 20.30 hs (miércoles y jueves días populares)

El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman

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El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman

Por la Compañía Buenos Aires Escénica. Proyecto Pruebas

El arte presupone la trascendencia de sí mismo. Quién tiene en mente el arte, se ha olvidado de sí mismo. El arte crea una “lejanía del yo”. Olvidado de sí mismo, se dirige hacía lo inhóspito y extraño… (Byung-Chul Han)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

36687831_2131898370157807_3474562395672674304_nHipervínculos, relaciones entre cuestiones, temas, objetos que no tienen aparente relación, un rizoma que integrando el mundo a partir de sus diferencias, en busca de sus coincidencias, para entender un todo que se construye desde la fragmentación, desde el detalle: “Dios está en los detalles”, y Dios sea quien sea, construye con materiales diversos, distintos. ¿Somos los hombres y las mujeres los que constituimos la unidad en lo diverso? Matías Feldman implosiona las formas del teatro, y presenta en el espacio de la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, su séptimo trabajo, está vez desde el lugar de las relaciones, de sentidos, -todos aparecen en escena-, desde las diferentes disciplinas artísticas: ballet, pintura –Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp de Rembrandt y Barco de esclavos de William Turner. Dos pinturas no elegidas al azar, ya que la primera pertenece al Barroco1, y la segunda al Romanticismo inglés con lo cual el vínculo entre una estética y otra tiene una correspondencia ya que el Barroco es la fuente junto con el Gótico principal del Romanticismo; audiovisuales, la música, el lenguaje de la palabra, la poesía, las crónicas de Indias, las conferencias de arte, el lenguaje del cine, y sus escenas en movimiento. Desde las teorías últimas sobre el capitalismo tardío, o la posmodernidad y sus maneras de someter a los individuos desde la acumulación de objetos, y la autoexplotación, la textualidad dramática dialoga con el marxismo, o su derivación en el Estado Socialista Soviético, y busca en la conquista y la colonización, de la mano de la espada y la religión, el origen de una sociedad capitalista. Desde el pensamiento mismo del mundo occidental, el dramaturgo introduce una bomba que produce el estallido del relato, la Historia, para dar cuenta de la multiplicidad de las formas posibles de ser narrado. 000184556En una de las primeras secuencias, en una situación de reunión de pares en un bar, uno de los personajes femeninos describe en segundos de tiempo el nudo constitutivo de su poética, cuando declara que a ella le gusta reunir objetos diversos que no tienen aparente relación pero que ella es especialista en buscársela. De allí parte la idea, el mundo es un caos, el teatro su representación, pero para ser absolutamente realista, el azar y la fragmentación se imponen, para que podamos entender no la circunstancia inmediata, sino el concepto, la causa, por más lejana que parezca que le dio origen. Principio, origen, que no tiene otro igual, por lo tanto, imposible de encontrar. La conceptualización de la realidad es posible a partir de una multiplicidad de lecturas que buscaron en los veintiún siglos que atravesó nuestra civilización, comprender las preguntas básicas de toda filosofía, ¿Quiénes somos? y ¿Por qué estamos aquí?, podríamos agregarle que le puesta se interroga sobre el para qué de nuestros actos y nuestros movimientos, de tanta agitación. Los cuadros se suceden y tienen una belleza visual acentuada por el fondo de pantalla y sus revelaciones, por la coreografía de sus movimientos y por la calidad de un vestuario que busca la extrañeza y la admiración del espectador. El tiempo sin una temporalidad lógica, establece vínculos con el pasado y el presente como una premonición para el futuro de una humanidad, que como “la niña” que abre y cierra la puesta: observa, es observada y está absolutamente sola. La verdad cae ante la relatividad de la mirada, el otro, siempre es un distinto que contiene una verdad propia. Internet y sus verdades a medias; como afirma Byung-Chul Han:

La comunicación digital me interconecta y al mismo tiempo me aísla. Destruye la distancia, pero la falta de distancia no genera ninguna cercanía personal. Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio acelerado de información. No entabla ninguna relación, sólo una conexión. (2017: 119)

A diferencia del teatro, donde el espectador es indispensable para dar entidad a su expresión artística, el arte necesita de un otro que dialogue con él. 000184558.jpg

Ficha técnica: El Hipervínculo (Prueba 7) de Matías Feldman por la Compañía Buenos Aires Escénica. Proyecto Pruebas. Elenco: Luciano Suardi, Maitina De Marco, Mara Bestelli, Delfina Dotti, Eddy García, Paco Gorriz, Walter Jakob, Javier Lorenzo, Vanesa Maja, Ariel Pérez De María, Paula Pichersky, Claudio Rangnau, Valentino Alonso, Martín Bertani, Pablo Brignoccoli, Gonzalo Carmona, Nicolás Gerardi, Augusto Ghirardelli, Juan Jiménez, Lucila Kesseler, Lina Lasso, Glenda Maislin, Agostina Maldino, Dora Mils, Aldana Nasello, Julieta Raponi, Pilar Rozas, Néstor Segade, Norberto Simone. Coordinación de producción (CTBA): María La Greca. Asistencia de dirección (CTBA): Rosana Rodríguez y Jeremías Sapire. Producción técnica (CTBA): Magdalena Berretta Míguez. Meritoria de producción: Tamara Belenky. Meritorios de vestuario: Marcos Di Liscia, Inés Zysman. Meritorias de escenografía: Sofía Davies, Lara Treglia. Meritoria de asistencia de dirección: Valentina Durante. Asistencia de escenario: Malena Juanatey, Tatiana Mladineo y Lucas Fernando Scott. Asistencia de diseño de sonido: Simón Pérez. Asistencia de iluminación: Verónica Lanza. Asistencia de vestuario: Ailén Zoe Monzón. Asistencia de escenografía: Agustina Filipini. Dramaturgista: Juan Francisco Dasso. Producción Compañía Buenos Aires Escénica: Melisa Santoro. Asistencia artística: Juan Francisco Reato. Diseño de sonido: Nicolás Varchausky. Video: Alejandro Chaskielberg. Iluminación: Alejandro Le Roux. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Escenografía: Cecilia Zuvialde. Dirección: Matías Feldman. Teatro San Martín: Martín Coronado. Estreno: 18/07/2018. Duración: 165’ (con un intervalo). Funciones: de miércoles a domingos 20 hs. (miércoles y jueves días populares)

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2017. La expulsión de lo distinto. Barcelona, España: Editorial Herder.

1 Del Barroco también aparece las pinturas de Brueghel, El viejo, pintor flamenco, (1525 – 1569) cuyas pinturas recuerdan mucho a las del Bosco.

Incendios de Wajdi Mouawad

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Temporada Internacional CTBA Uruguay [II]

Incendios de Wajdi Mouawad

Es la historia de tres historias que buscan sus comienzos1

Ded_0V-WAAAS8SFAzucena Ester Joffe

En la presente Temporada del CTBA fueron dos las obras de Uruguay que se presentaron durante el mes de junio, Rabiosa melancolía de Marianella Morena2 e Incendios de Wajdi Mouawad. Esta última fue realizada por la Compañía Teatro El Galpón con la dirección de Aderbal Freile Fihlo y pertenece a la tetralogía de MouawadLa sangre de las promesas” Litoral, Incendios, Bosques y Cielos. La perfecta conjunción entre la escritura dramática y la escénica junto al sólido trabajo actoral requiere de un brevísimo comentario sobre cada uno:

  • El autor: Wajdi Mouawad empezó su obra centrándose en el teatro. Nacido en el Líbano, tuvo que exiliarse a los ocho años con sus padres a Canadá a causa de la situación civil y militar en su país de origen. Este hecho le marcó profundamente hasta el punto que gran parte de su obra tiene como elementos nucleares el conflicto, la búsqueda de las raíces familiares, los orígenes y el desarraigo3.

  • El reconocido director brasileño, Aderbal Freile Fihlo, puso en escena dos de las piezas teatrales de esta tetralogía, Incendios y Cielo, en Brasil. Entre 1986 y 1999 dirigió varias obras en Montevideo y en 2017, con el grupo estable de El Galpón, estrenó Incendios.

  • La compañía El Galpón desde sus inicios, allá por 1949, cuenta con un reconocimiento indiscutible tanto en su país como en el exterior: Los orígenes de El Galpón se remontan al Uruguay de la post-guerra, el cual estaba iniciando una etapa de desarrollo socio-económico fundado en los favorables términos de intercambio que la situación internacional concedió a la producción agropecuaria de este pequeño país4

m6UFqW3DLo5kuAytuSfDEn Incendios, el punto cero de la historia es la lectura del testamento luego de la muerte de la madre, Nawal Marwan, quien deja a sus dos hijos gemelos una extraña tarea a partir de dos sobres que contienen un saber por todos ignorados -personajes y público. Para su hija Jeanne, una carta que deberá entregar a su padre sin saber si está aún vivo ni en qué sitio. A su hijo Simon, otra carta para un hermano que hasta ese momento ni siquiera sabían ambos de su existencia. Una historia construida entre secretos y olvidos, entre afectos y verdades, entre dos coordenadas espacio-temporales lejanas. Sucesos con 50 años de distancia y el silencio incomprensible en los últimos años de Nawal.

Al ingresar, observamos, en el despojado espacio escénico de la sala Martín Coronado, sólo una bicicleta caída y un dispositivo escénico de grandes dimensiones, paneles tal vez, como el repudiado muro que se extiende por Cisjordania y rodea Jerusalén que parecen clausurar el espacio que se abre a la profundidad del doloroso recuerdo. Pero estos límites físicos tienen la movilidad necesaria para el relato que circula en dos niveles y que, con pocos elementos, cada uno de éstos tiene su propia dimensión. Por un lado, una tragedia: la guerra y el pasado, y, por otro, la cotidianidad: el viaje de los hijos y el presente reparador. La precisa iluminación junto al acertado vestuario crean la densidad visual, con trazos y texturas distintas, en constante transformación. Un viaje que se construye junto a un espectador atento, pues será éste quien pueda unir los fragmentos de lejanos momentos con un presente más humano. Un recorrido intenso que nos interpela y nos sumerge en la búsqueda de una identidad, de un pasado acallado por la tristeza del exilio y el desarraigo; la única forma para encontrar la verdadera reconciliación entre dos generaciones distintas y un origen que los contiene una madre que vivió situaciones muy duras y sus hijos que desconocían esos hechos.

Con los breves flashback, el sistema narrativo nos presenta la historia de estas tres historias íntimas construida por el sólido andamiaje ficcional y por la capacidad actoral. Con precisión cada integrante del elenco se desplaza y crea a partir de su corporalidad la mixtura entre ambos niveles. Un verdadero acontecimiento teatral.qEWtmCovytRhHbz8tKgp

Ficha técnica: Incendios de Wajdi Mouawad. Traducción: Laura Pouso. Elenco: Elizabeth Vignoli Mossián, Héctor Guido, Silvia García, Anael Bazterrica, Estefanía Acosta, Solange Tenreiro, Federico Guerra, Claudio Lachowicz, Pablo Pípolo y Sebastián Silvera. Coordinación de producción (CTBA): Galo Ontivero. Producción técnica (CTBA): Magdalena Berreta Miguez. Gestión y coordinación lógistica (El Galpón): Pierino Zorzini. Música: Tato Taborda. Iluminación: Luiz Paulo Nenem. Vestuario: Antonio Medeiros. Escenografía: Fernando Mello Da Costa. Dirección: Aderbal Freire Filho. Teatro San Martín: sala Martín Coronado. Duración: 130’. Del 13 al 16/06/2018.

1Según programa de mano

Rabiosa melancolía de Marianella Morena

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Temporada Internacional CTBA Uruguay [I]

Rabiosa melancolía de Marianella Morena

La melancolía de vivir, crecer y envejecer con la angustia del abandono de los mejores recuerdos1

kvcYvVf57N1cIMwlIm10.Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un cuadro iluminado, un cuadro vivo, que repite las acciones, una sala de estar con tres sillones, mesas, lápices, elementos de cocina, platos y tazas de porcelana, un diapasón, y cuatro personajes en medio de las cosas y del cuadro: una madre, dos hijas, un hijo dentro de un tiempo detenido. El espacio está delimitado por una alfombra que es el límite geográfico entre el adentro y el afuera, entre “ellos” y nosotros. El ritmo de las acciones lo marca el sonido de un diapasón, porque son los tiempos musicales los que van determinando los momentos, las situaciones y las circunstancias de los personajes. Las voces melodiosas entonan canciones que son el paisaje, el cielo de la melancolía, de una tristeza monótona que lo envuelve todo como una nube que se posara sobre sus vidas. Como en las cerradas piezas del absurdo donde todo funciona medido al milímetro, y lo cierto y lo incierto nos abarca, a personajes y espectadores, nunca sabremos si el recuerdo es exacto, si es sólo la fantasía de unos, si la presencia de la madre muerta es el puente que nos les permite abandonar el vientre casa, y arrojarse a la vida con coraje. Como en La noche de los asesinos del dramaturgo cubano José Triana, el ámbito familiar encierra la perversidad y el crimen, del que somos testigos privilegiados, pero nunca se nos permite reconocer los pliegues de un relato que también nos envuelve en su construcción ficcional. No hay tiempo referencial, no hay anclaje hacia un exterior del que sólo las melodías prometen un diseño. La resilencia y la reiteración, de una violencia que tiene en todos los dos momentos de la ecuación: dominador – dominado, sus giros concéntricos hacia el centro de lo endogámico. Las actuaciones son muy buenas, y conforman con precisión el avatar que presentan, desde un principio donde los elementos son articulados con tempos precisos: el sonido del gon, el lavado de la cara, la lectura del diario, el uso de los lápices. La dirección busca en la frecuencia temporal, en los pequeños elipsis, en esa constante puesta en límite, tal vez demasiado extensa, producir en nosotros, los que estamos observando desde afuera, la sensación de encierro, de asfixia que produce el no poder acceder a un contexto que se les presenta amenazante pero donde la vida no es de invernadero. El oxímoron del título, da cuenta de que dentro de la aparente aceptación del status quo de sus vidas, los personajes guardan el fruto de una ira que crece con cada acción. CmnFHcV5wW8ci49sN7Ke

La particular escritura, dramática y escénica, de Marianella Morena construye un acotado espacio íntimo, en el cual el lenguaje cotidiano es superado por la sonoridad de la palabra cantada:

Tres hermanos deciden olvidar quiénes son, sus roles y edades, mientras trabajan a diario sobre qué se elige recordar y de qué forma se siente. ¿Es malo traicionar? La propuesta musical es minimalista pero protagónica y en diálogo con la palabra hablada y cantada2.

La escenografía y la iluminación contribuyen en el espesor y la plasticidad de las imágenes visuales y auditivas. Un hecho teatral interesante donde cada escena encastra perfectamente en un todo sin fisura. or1lVkPmJG2AhNveADKv

Ficha técnica: Rabiosa melancolía de Marianella Morena. Elenco: Valeria Ferreira, Mané Pérez, Lucía Trentini, Agustín Urrutia. Coordinación de producción: (CTBA) Galo Ontivero. Producción Técnica: (CTBA) Ángel Ariel Porro. Producción ejecutiva: Lucía Etcheverry. Iluminación: Ivana Domínguez. Escenografía: Gabriela Fagúndez. Vestuario: Magdalena Charlo. Composición musical: Malena Muyala. Dirección: Marianella Morena. Teatro San Martín: Cunil Cabanellas. Duración: 65’. Del 6 al 10/06.

1 Según programa de mano

2 Idem

 

El casamiento (Ślub) de Wiltod Gombrowicz

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El casamiento (Ślub) de Wiltod Gombrowicz

tSMCbnzSnJnuSy5V9wuCEl drama de la Forma”

Azucena Ester Joffe, María de los Angeles Sanz

Wiltod Gombrowicz escribe El casamiento, su segunda pieza teatral, entre la realización de la primera, Ivonne, Princesa de Borgoña en 1938 y la posterior de 1967, Opereta, y fue concluida su escritura en 1948. El mismo define la pieza como una textualidad inspirada en Hamlet de William Shakespeare, y cuando uno la lee, el nudo central de la historia tiene como contendientes primarios, a la figura del padre y a ese hijo que busca desesperadamente sobresalir y lograr un lugar propio. Todo se desenvuelve en un clima entre la realidad y lo onírico, ya que lo que se relata es el sueño de Henri, soldado polaco en el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Una contienda que se inicia con el avance de las tropas de Hitler en suelo polaco, el 1 de setiembre de 1939. Gombrowicz ya se encontraba en la Argentina en ese momento, y ese hecho lo detiene en nuestro país por más de veinte añosi. La traducción de Alejandro Rússovich le da un sesgo distinto al original en polaco ya que como dice él mismo: “Está traducción anuló, en cierto modo, el texto originario, transportándolo a un idioma que nada tenía que ver con el polaco. Al mismo tiempo, se trataba de conservar el sentimiento, el ritmo, la sonoridad y hasta las deformaciones de la lengua eslava.” (2010: 78).ACmq6CyVMl19JNj3KgxM

Es interesante de qué modo la escritura escénica de Michal Znaniecki da cuenta de este “drama de la Forma” al que hizo referencia su autor:

No se trata aquí de encontrar la manera más apropiada para traducir un conflicto cualquiera entre personas o ideas, sino de mostrar nuestro eterno conflicto con la Forma […] el drama se desarrolla entre el que grita y su propio grito […] Tenemos pues una deformación recíproca [que sufre el personaje principal], el constante enfrentamiento de dos fuerzas, una interior y otra exterior, que se limitan mutuamente.2

Al ingresar podemos imaginar ese sitio devastado y casi primitivo al que intenta regresar el protagonista, un soldado o un demiurgo, durante un sueño o una pesadilla. Da lo mismo, porque lo que él quiere establecer pronto lo destruye -por ejemplo, corona a su padre rey y luego lo destrona. Una textualidad dramática que es constantemente escindida por una textualidad virtual. Un relato inestable pues a la vez que se construye se derrumba, un laberinto fragmentado que sólo podemos recorrer sin memoria. Debemos dejarnos llevar por la ficción sin mirar atrás. En algunos momentos será el espacio público con su castillo y sus enormes columnas construidas por palabras y, en otros, será el espacio privado en una simple habitación con un sofá y un televisor. Son difusos los límites entre los personajes reales e imaginados, porque su mundo interior está deformado por el mundo exterior y viceversa. Enrique crea su lugar de pertenencia y, a su vez, éste lo crea a él. El elenco de forma acertada le otorga la textura a cada criatura, especialmente Luis Ziembrowski (Enrique) y Roberto Carnaghi (El Padre), con diferentes registros como es la incoherencia de los sueños o de los delirios. En tanto, la precisa iluminación modela el clima que requiere cada escena y junto a los músicos en vivo le otorgan un ritmo especial. Por último, la utilización de los movimientos del propio escenario y de la tecnología producen potentes imágenes visuales donde lo virtual es de una mixtura grandilocuente. Un hecho teatral que parece cambiar de procedimientos con la facilidad que tiene la imaginación. Quizá por eso Gombrowicz pensó que era “irrepresentable”. DZpeoYhW0AAawUf

Ficha técnica: El casamiento (Ślub) de Wiltod Gombrowicz. Traducción: Alejandro Rússovich. Adaptación: Michal Znaniecki. Elenco: Luis Ziembrowski (Enrique), Roberto Carnaghi (El Padre), Laura Novoa (María), Nacho Gadano (Borracho), Federico Liss (Pepe), Emma Rivera (La Madre), Gabo Correa (Canciller), Tomás Rivera Villatte (Jefe de Policia), Luis Almeida (Obispo Pandulfo). Personajes de la imaginación de Enrique: Klau Anghilante, Juan Cruz Márquez de la Serna, Teresa Floriach, Marco Gianoli, Cristian Vega. Músicos en escena: Pablo Mainetti (bandoneón), Nahuel Aschei (trompeta). Asistencia de dirección: María Leiva, Victoria Rodríguez Cuberes, Leo Méndez. Asistencia de vestuario: Lihuen Savegnago. Asistencia de escenografía: Javier Hoses. Asistencia artística y escenográfica: Nicolás Isasi. Colaboración en la adaptación: Ignacio Sánchez Mestre. Entrenador vocal de Laura Novoa: Ignacio Mascardi. Diseño de sonido: Javier López del Carril. Diseño de sistema de video: Sebastián Zavatarelli. Realización de video: Pablo A. Varela. Coreografía: Damián Malvacio. Música original: Hadrian Tabęcki. Iluminación: Bogumil Palewicz. Vestuario: Luciana Gutman. Escenografía: Luigi Scoglio. Dirección: Michal Znaniecki. Teatro San Martín: sala Martín Coronado. Estreno: 17/03/2018. Duración: 100’. Funciones: de miércoles a domingos a las 20 hs. Miércoles y jueves (días populares)

Bibliografía:

Gombrowicz, Wiltod, 2010. El casamiento. Buenos Aires: El cuenco del Plata.

i Iniciada en Buenos Aires durante la guerra y concluida en 1948, esta pieza se publicó por primera vez en lengua española (1948), en una traducción que evoca en muchos aspectos la de Ferdydurke. Esta traducción “histórica” está firmada por Alejandro Russovich y el mismo Gombrowicz.

2Según programa de mano, fragmento del Prólogo a El casamiento.

El reñidero basada en la obra de Sergio De Cecco

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El reñidero basada en la obra de Sergio De Cecco

Ballet Contemporáneo del Teatro San MartínDXtefwnWAAILl31

Elena: (honda) Todavía queda la tarde y la noche. Tengo que estar atenta, vigilar, impedir que la paz y la calma pongan un pie en esta casa. Yo también sueño con ellas, pero no puedo arriesgarlo todo por un minuto de paz. Para mí el alboroto, para mí la riña, hasta que todo esté resuelto. Orestes es débil, de chico se enfermaba…había que cuidarlo, ahora se ha endurecido por fuera, pero ha vacilado sin embargo. Tengo que llenarlo de odio. (De Cecco, El reñidero)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Sergio De Cecco escribe El reñidero a mediados de la década del sesenta, en 1964, y tuvo desde su dramaturgia una muy buena repercusión que produjo luego un filme un año más tarde dirigido por René Mugica1. La dramaturgia de De Cecco cruza dos poéticas: la tragedia griega, Electra de Sófocles, y la del criollismo, trabajada por autores como Jorge Luis Borges en la literatura. Ubica entonces las acciones en el límite entre la ciudad y el campo, es decir, en un barrio de las afueras, campo de matones y cuchilleros, donde la política tallada a pulsión de muerte, cifraba el destino de unos y de otros2. Alejandro Cervera trabaja con fidelidad la pieza del dramaturgo, y pone en el cuerpo de los bailarines toda la expresión pasional que encierra, no sólo hay excelencia en la técnica desarrollada en la escena, sino el conjuro de las subjetividades que mueven a los personajes, dándole al conjunto una fuerza que hipnotiza. Las tensiones entre el triángulo de Pancho Morales, Nélida y Soriano, son atravesadas por la llegada de Orestes, y la furia contenida de Elena, y su sentimiento amoroso por un padre que lo abarca todo. La sangre de los gallos del reñidero, y la sangre de los hombres que mueren a manos del malevaje, tiñe las palabras, las ropas, las paredes, y el destino de todos. BNdJFECdtkLCAyMLWPwPEl cuerpo de baile del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, lleva adelante de la mano de Cervera, una puesta de clima borgiano, en el contexto de principios de siglo XX. Con un primer cuadro donde la tensión entre los cinco personajes centrales se dibuja en escena como un cuadro en movimiento, con acciones que se reiteran para dejar clara a través de los cuerpos, la sinfonía de un drama que va a desatarse de la muerte hacia la muerte, se inicia un derroche de belleza y talento que hace del tiempo transcurrido una ensoñación. Los intérpretes le otorgan a esta narrativa coreográfica el clima necesario para la tragedia criolla, una riña de gallos donde el único el destino posible es la muerte. Las potentes imágenes visuales tienen una plasticidad imposible de olvidar. El impecable y ligero vestuario acompaña cada movimiento, en general, de color gris y negro, resaltando el rojo furioso, como la sangre, del piso. Otro acierto es la muy buena música en vivo -bandoneonista y percusionista, que en otro nivel, como si fueran semidioses, subrayan e intensifican la acción dramática. Por último, la precisa iluminación envuelve a este hecho coreográfico cuya textualidad nos atraviesa a partir de los cuerpos.1B9TJhWYgvWBoWLAFZoC

Ficha técnica: El reñidero basada en la obra de Sergio De Cecco. Coreografía y dirección: Alejandro Cervera. Música original: Zypce. Actriz: Dahyana Turkie o Constanza Agüero. Músicos en vivo: Eliseo Tapia, Arauco Yepes. Reparto: Rubén Rodríguez o Matías De Cruz (Pancho Morales), Carolina Capriati o Silvina Pérez (Nélida Morales), Rodrigo Etelechea o Darcio Gonçalez (Orestes Morales), Lucía Bargados o Daniela López (Elena Morales), Boris Pereyra o Lautaro Dolz (Santiago Soriano); Cuatro hombres de guantes: Leandro Bustos – Darío Calabi – Benjamín Parada – Damián Saben; Cuchilleros: Constanza Agüero – Melisa Buchelli – Flavia Dilorenzo – Fiorella Federico – Paula Ferraris Sofía Menteguiaga – Eliana Picallo – Eva Prediger – Sol Rourich – Agostina Scarafia – Federico Amprino – Adriel Ballatore Crosa Leandro Bustos – Dario Calabi – Lautaro Dolz Matías Iaconianni – Alexis Mirenda Benjamín Parada – Michael Requena – Damián Sabán. Segundos repartos: Brenda Arana – David Millán – Andrea Pollini – Ivana Santaella. Selección musical: Alejandro Cervera. Vestuario: Julio Suárez. Asistente de vestuario: Analía Morales. Escenografía: Alejandro Cervera, Laura Copertino. Iluminación: Matías Sendón. Asistencia de coreografía y dirección: Paz Corinaldesi. Meritorio de dirección: Marcela Chiummiento, Eva Rizzonelli. Teatro San Martín: sala Casacuberta. Estreno: 10/03/2018. Duración: 65’. Funciones: de jueves a domingos a las 20.30 hs. Jueves (día popular).

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dirección: Andrea Chinetti. Codirección: Miguel Ángel Elías.

Bibliografía:

De Cecco, Sergio, 1999. El reñidero / Electra. Buenos Aires: Cántaro Editores.

1 El 13 de mayo de 1965 se estrenó con la participación de Alfredo Alcen y Francisco Petrone

2 La obra teatral había sido estrenada el 11 de enero de 1964 con buena acogida de la crítica y del público y desde entonces ha sido representada en numerosas oportunidades, incluso fuera de Argentina. De Cecco tomó la tragedia de Electra, de Sófocles, como base de su obra y la ubicó en 1905 en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires. El reñidero –la pista de arena donde luchan los gallos de riña para distracción de los hombres– fue utilizado por el autor para graficar la realidad social de los guapos y gauchos de ese lugar, límite entre el mundo rural y la ciudad capital donde, según aparece retratado, la única ley respetada es el culto al coraje, un mundo en el cual, en definitiva, toda disputa se resuelva a punta de cuchillo.

Las amargas lágrimas de Petra von Kant de Rainer Werner Fassbinder

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Las amargas lágrimas de Petra von Kant de Rainer Werner Fassbinder

Está bueno dormir mamá. Yo no duermo hace tanto tiempo.

Yo quisiera dormir mucho, mucho tiempo,…” (Petra)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

DXeZ6ZNW4AM-ruBCon un dispositivo escénico particular, que nos permite asistir a una función teatral y a la vez tener la sensación de estar delante de una pantalla de cine, Leonor Manso, nos brinda su versión de la película del director alemán, marcando así la dicotomía entre uno y otro género, y la posibilidad de trasposición de la obra. En un blanco purísimo, en contraste con el rojo del vestuario de las actrices, y el morado de Marlene, oscuro como el sitio que ocupa en esa casa; la iluminación ofrece una visión de comedia brillante a la escena, donde el melodrama va a desarrollarse, en clave femenina, en el centro de una habitación rodeada de maniquíes, y de la presencia de la mujer que desde el vértice lleva adelante la realización del deseo autoritario, caprichoso de Petra. Y un tocadiscos para que la música clásica acompañe los estados de ánimo de la protagonista, cuando el alcohol ya no alcanza para vedar la soledad, y solo queda esperar un simple llamado teléfono. Un mundo de mujeres, donde los hombres son una anécdota lejana y su presencia es sólo un mal recuerdo necesario. Un modelo paterno que Petra repite, al convertirse en la sustentadora de todos la que rodean en un estado de enfermiza dependencia. ¿Dónde queda el amor en una historia teñida de posesión y celos? Es una pregunta que se resuelve hacia el final, sin demasiada convicción. U9MWdYf2vzeZIlkPkLWl.Las actuaciones, en una noche de estreno, aún no han conseguido la interioridad, la subjetividad requerida, que sin embargo va creciendo en el transcurso de la intriga, es decir, cuerpo y personaje no se han asumido en su totalidad, pero la calidad de las actrices que integran el elenco, promete un crecimiento de la tensión que irá tomando carnadura con el correr de las puestas. Un amor que se atreve a no ser convencional, y deja en libre proceder la afirmación que es un sentimiento que se da indistintamente, sin importar el género ni la edad. Fassbinder realiza su película en 1972, y desde allí, la trama de un amor que pone en discusión los sentimientos más encontrados, y las brechas de clase más profundas no ha dejado de manifestarse en diferentes versiones en el teatro. La relación dominador – dominado, que atraviesa la trama, se diversifica en los personajes, y unos van dejándose llevar y humillar por los otros, todos son de alguna manera, Petra, todos son de alguna manera, Karin. Ese mundo femenino es puesto en abismo por un grupo de puesta en escena de mujeres, dirigidas por una mujer, que bucea dentro de un universo definido por un hombre. aNkPTEibp5LqYPhZ4UB8.

Ficha técnica: Las amargas lágrimas de Petra von Kant de Rainer Werner Fassbinder. Elenco: Muriel Santa Ana (Petra von Kant), Belén Blanco (Karin Thimm, su amor), Marita Ballesteros (Valeria von Kant, su madre), Dolores Ocampo (Sidonie von Grasenabb, su amiga), Miriam Odorico (Marlene, su factótum), Victoria Gil Gaertner (Gabriele von Kant, su hija). Coordinación de producción: Macarena Mauriño. Asistente de dirección: Cecilia Acosta, Fernanda Machado. Producción técnica: Emilia Martínez Dómina. Asistencia de iluminación: Verónica Alcoba. Asistencia de vestuario: Laura Copertino, Mariana Seropian. Asistencia de escenografía: Mariela Solari. Diseño corporal y de movimiento: Roxana Grinstein. Musicalización y diseño sonoro: Carmen Baliero. Iluminación: Eli Sirlin. Vestuario: Renata Schussheim. Escenografía: Graciela Galán. Dirección: Leonor Manso. Teatro San Martín: sala Cunill Cabanellas. Duración: 80’. Estreno: 02/03/2018. Funciones: de miércoles a domingos a las 20:30 hs. Miércoles y jueves (días populares).